ECONOMIA Y FINANZAS

La recaudación nacional tendría un fuerte impulso en 2021, aunque las transferencias automáticas a provincias aumentarían a menor ritmo

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El informe de Marcelo Capello y Agustín Cugno de Fundación Mediterránea – IERAL analiza la recaudación y las transferencias automáticas a las provincias

• El Presupuesto prevé una suba del PIB del 5,5% para 2021, guarismo que parece razonable dado el arrastre estadístico que deja el 2020 y factores tales como el rebote de la economía mundial; los precios de las commodities y el aporte extra de las exportaciones agroindustriales; la inversión pública y la dinámica de salarios y consumo, aunque en este último punto lo determinante es lo que ocurra con la inflación
• Se estima que en 2021 la recaudación nacional habrá de crecer 0,5 puntos del PIB, producto de mayores Derechos de exportación (0,4 puntos) y del impuesto a las grandes fortunas (0,4 puntos), que se contabilizan junto a una merma de 0,3 puntos del PIB en Ganancias y Bienes Personales
• Las transferencias automáticas a provincias aumentarán menos que lo que se estima lo harán los recursos a favor del Tesoro nacional. La porción de la recaudación tributaria que quede en manos del gobierno nacional pasará del 66% en 2020 a 68% en 2021, mientras que la participación de provincias caerá del 34% al 31%, aunque la provincia de Buenos Aires tendrá una mejora adicional del 0,8%, como consecuencia de la creación del Fondo de Fortalecimiento Fiscal de la Provincia de Buenos Aires (FFFPBA)
• En términos nominales, la recaudación neta nacional tendría una mejora interanual de 59,8 % en 2021, o sea, 15 puntos porcentuales más que el incremento de las transferencias a provincias, estimado en el 44,2 %. Esta asimetría se explica por dos razones: 1) Aumentó el coeficiente de coparticipación para Nación, en desmedro de CABA; 2) El grueso de las mejoras en la recaudación de 2021 se origina en tributos no coparticipables, como los Derechos de exportación y Aporte Solidario (grandes fortunas)

Los números fiscales de 2021 resultarán fundamentales para determinar la viabilidad de la estrategia económica y anti inflacionaria del gobierno. Luego de un déficit primario del 6,3% en 2020, las expectativas están puestas sobre el desequilibrio al que apunta el gobierno en 2021, pues ello dará mayor certeza sobre la necesidad de asistencia del BCRA al Tesoro Nacional este año, y pistas sobre el rumbo político-ideológico del gobierno.

Para la definición del resultado fiscal este año resulta fundamental, por supuesto, lo que ocurra con ingresos y erogaciones fiscales, en un año electoral. A continuación, se presentan estimaciones sobre la recaudación tributaria nacional en 2021 y las consecuentes transferencias fiscales a provincias. Dado que la recaudación está ligada en gran medida a lo que ocurra con la actividad económica, en la sección siguiente se presentan algunos factores claves al respecto.

Factores de impulso para la actividad y la recaudación en 2021

La recaudación fiscal de 2021 dependerá en gran medida del nivel de actividad económica en 2021, la tasa de inflación, el aporte extra por Derechos de Exportación que generen los altos precios de la commodities y los cambios en la legislación tributaria, como la introducción de nuevos tributos este año.

Respecto al nivel de actividad económica, en el Presupuesto Nacional para 2021 se prevé una suba del PIB del 5,5%, lo que parece razonable dado el arrastre estadístico existente y los siguientes factores:

• Rebote economía mundial
• Precios commodities y aporte extra de las exportaciones agroindustriales
• Inversión pública
• Salarios y consumo

Sobre el primer punto, el FMI espera un rebote de la economía mundial en 2021, con una suba del PIB mundial del 5,5%, y guarismos favorables para algunos países importantes para el comercio exterior de Argentina, como los casos de Brasil (3,6%), Estados Unidos (5,1%) y China (8,1%). La Eurozona tendría una recuperación del 4,2%. La mejoría en la economía mundial en 2021 ayudaría a revitalizar el comercio exterior, y por ende las exportaciones de Argentina, que dependen del nivel de ingreso de sus compradores.

Respecto a la mejora en las exportaciones del complejo agro-industrial argentino, por mejores precios de las commodities, según estimaciones del área agroindustrial de IERAL podrían aportar 2,2% extras del PIB en 2021, que resulta similar al aporte extra generado en 2011, y sólo superado por lo ocurrido en los años 2007 y 2008, en las últimas dos décadas.

Por otra parte, a la recuperación que ya se observa en la construcción privada, se agregaría una suba en la inversión pública que, de acuerdo al Presupuesto Nacional, adicionaría 1,1 puntos del PIB este año. Incluye la inversión pública ejecutada directamente por el sector público nacional y las transferencias a provincias para que ejecuten gastos de capital. Por supuesto, la concreción de ese nivel de inversión pública incidirá también sobre el resultado fiscal del gobierno nacional en 2021.

Para la actividad económica de 2021 también resultará importante lo que ocurra con los salarios y por ende el consumo masivo. A este respecto, desde el gobierno esperan una suba de salarios 2 o 3 puntos superior a la inflación, pero a su vez el aumento salarial que se pacte para este año es visualizado como una de las anclas nominales para la inflación de 2021. Aquí se presenta un problema, porque si se apunta a subas salariales apenas por arriba de la inflación prevista por el gobierno (29%), y luego la inflación resulta mayor, habrá nueva caída del salario real en 2021, sin recuperación del consumo masivo.

Recaudación nacional en el primer bimestre de 2021

La recaudación nacional de impuestos en febrero de 2021 experimentó una variación interanual nominal del 51,9%, equivalente a un aumento del 8% en términos reales. El mayor aumento se dio en Bienes Personales, con suba del 307,4% y 190% i.a., nominal y real, respectivamente, seguido por los derechos de exportación, que crecieron un 117% i.a. real, producto de un incremento en las alícuotas y los precios de los bienes exportables; caso contrario fue el del Impuesto PAIS el cual fue el único con una disminución nominal (-20,6%) por lo que cayó un 44% i.a. real, explicado principalmente por las restricciones a las compras de divisas que existen la actualidad, las cuáles no existían en febrero de 2020 (por ejemplo, la retención del 35% de IIGG y la necesidad de justificar ingresos para comprar divisas).

En el primer bimestre del año, la recaudación nacional acumulada aumentó un 49,1% respecto al primer bimestre del año anterior, es decir, un aumento del 7% real. El impuesto a los Bienes Personales y los Derechos de exportación fueron los que más crecieron en este período, un 216% i.a. real y 129% i.a. real, respectivamente. En el otro extremo se encuentra la recaudación vía seguridad social con un aumento del 25,8% i.a. lo que equivale a una caída del 7% en términos reales.

Estimación de recaudación nacional para el año 2021

En 2021 IERAL estima que la recaudación nacional crezca en 0,5 pp. del PIB, principalmente producto de mayores Derechos de exportación, por la mejora en los precios internacionales e incremento de alícuotas (+0,4%), en conjunto con el impuesto a las grandes fortunas (+0,4%) del cual se supone recaudar la mitad de lo previsto por el gobierno ($150.000 millones) en función de posibles judicializaciones del impuesto.

También crecerán brevemente IVA (por la mejora en la actividad) y la recaudación de impuestos ligados a la seguridad social, debido tanto al crecimiento del PIB como la menor base de comparación: en 2020 hubo meses donde se postergaron pagos.

En cuanto a las mermas, se destaca el impuesto a las Ganancias, por el costo del aumento del MNI para personas físicas, que se aprobaría en el Congreso en próximas semanas.

Distribución Nación – Provincias y estimación de transferencias automáticas a provincias en 2021

Las transferencias automáticas a provincias aumentarán menos que lo que se estima lo hará la recaudación nacional en 2021, por cuanto los tributos que aportarán recursos adicionales, en % del PIB, son no coparticipables con provincias (Derechos de Exportación y Aporte Grandes Fortunas). Esto es, la distribución relativa de recursos tributarios nacionales, entre Nación y Provincias, se inclinará hacia el Poder Central el presente año.

La porción de la recaudación tributaria nacional que quede en manos del gobierno nacional en en 2021 aumentará del 66% a un 68%. La participación de provincias caerá del 34% al 31%, y se producirá una suba adicional para provincia de Buenos Aires del 0,8%, como consecuencia de la creación del Fondo de Fortalecimiento Fiscal de la Provincia de Buenos Aires (FFFPBA). Incluyendo este fondo en los recursos provinciales, el reparto de la recaudación tributaria nacional en 2021 quedará 68% para Nación y 32% para provincias, versus 66% y 34% en 2020.

En el gráfico siguiente se muestra la variación interanual de la recaudación nacional neta de transferencias automáticas a provincias y de las transferencias a provincias. Como se advirtió, en 2021 subirá más la recaudación neta nacional que las transferencias a provincias, con guarismos de 59,8% y 44,2% 1, respectivamente, situación explicada fundamentalmente por dos razones: 1) Creció el coeficiente de coparticipación para Nación, en desmedro de CABA; 2) El grueso de las mejoras en la recaudación en 2021 dependería de tributos no coparticipables, como los Derechos de exportación y Aporte Solidario (grandes fortunas).


1 Supuesto de inflación del 43,4%

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El Gobierno logró menos del 50% de adhesión al megacanje en pesos

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El ministerio de Economía consiguió reestructurar papeles por $ 257.376 millones. El universo de la deuda a canjear está entre los $ 532.000 millones y $ 546.000 millones.

Se trata de títulos de deuda emitidos bajo legislación local, cuyos pagos fueron reprogramados o vencían este año. Así, colocó nueva deuda con vencimiento previsto entre 2021 y 2024.

En medio de la volatilidad bursátil por los efectos del coronavirus, el Ministerio de Economía logró canjear este jueves $257.376 millones en títulos de deuda emitidos bajo legislación local, cuyos pagos fueron reprogramados o vencen este año, por otros bonos con vencimiento previsto entre 2021 y 2024.

El Palacio de Hacienda, en un comunicado de prensa, informó que recibió un total de 673 ofertas. El resultado obtenido superó las expectativas del propio titular de la cartera, Martín Guzmán, quien el miércoles señaló a la agencia Reuters que esperaba “intercambiar alrededor de $ 200.000 millones de deuda a corto plazo en esta primera ronda”.

El funcionario dijo que el objetivo de este canje “es traspasar una porción significativa de la deuda en pesos, a tasas de interés sostenibles”.

Guzmán dijo que diferir la fecha de pagos de deuda en pesos aliviaría “la presión sobre las necesidades de financiamiento del Tesoro y, en las condiciones actuales, sobre el Banco Central también”.

Un resultado favorable de este canje -por un monto equivalente a alrededor de u$s3.200 millones- “facilitaría un gradual pero persistente proceso de acumulación de reservas extranjeras, que en opinión del Gobierno es una condición necesaria para aliviar los controles a capitales”, resaltó el funcionario.

En el canje instrumentado hoy ingresaron diversas series de Letras de Capitalización (LeCaps), algunas que tienen vencimiento este año, pero también otras que fueron reprogramadas el año pasado por el gobierno anterior y cuyo pago fue “reperfilado” para 2020. Estos títulos fueron los que más movimiento concentraron con 249 órdenes recibidas por $188.105 millones, con lo que concentraron el 73% de total canjeado.

En segundo término se encontraron las Lebads, con $40.455 millones a través de 150 órdenes recibidas, lo que representó el 26% del volumen canjeado.

A esto se agregaron Bonos del Tesoro, con vencimiento en junio próximo, con 186 órdenes recibidas y $ 23.858 millones, un 9 % del total, y Letras de Descuento por $ 4.955 millones, que explicaron el 3% restante.

De esta forma, los tenedores aceptaron cuatro nuevos bonos que vencen entre agosto del año próximo y marzo del 2024.

Los nuevos títulos fueron $120.752 millones en Bono de Tesoro Nacional en pesos ajustados por CER 1% con vencimiento el 5 agosto 2021 (BONCER 2021), a un precio de colocación $1.048,70 por cada $1.000 de valor nominal.

Otros $67.006 millones correspondieron a un Bono del Tesoro Nacional en pesos ajustado por CER 1,2% con vencimiento el 18 de marzo de 2022 (BONCER 2022), y precio de colocación $ 1.004,16.

La tercera propuesta más elegida fue el nuevo Bono del Tesoro Nacional en pesos ajustado por CER 1,4%, con vencimiento el 25 de marzo de 2023 (BONCER 2023), y precio de colocación $ 1.000, el cual concentró $ 62.502 millones.

Y el último instrumento fue un nuevo Bono del Tesoro Nacional en pesos ajustado por CER 1,5%, con vencimiento el 25 de marzo de 2024 (BONCER 2024), y precio de colocación $ 1.000 que concentró $ 54.426 millones.

Economía realizó la semana pasada una operación similar en la que logró canjear el 85% del Bono Dual 2020 (AF20), en dólares, que venció en febrero, por bonos en pesos que finalizan en marzo del 2022.

En febrero había dicho que no pagaría el vencimiento de capital e intereses de este título y lo mandó a una reestructuración a realizarse en septiembre. Pero a comienzos de marzo, comenzó a realizar una serie de canjes parciales para acercar posiciones con los agentes de mercado y tras varias colocaciones cambió u$s945 millones de Bono Dual.

La operación se realizó en momentos en que la tasa de Riesgo País superó los 4.100 puntos, mientras se espera la propuesta de Argentina para reestructurar u$s68.842 millones de bonos emitidos bajo legislación extranjera.

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Quiero un plan

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Por Ricardo Kesselman – Toda la profesión y buena parte del periodismo ilustrado le están pidiendo al Ministro de Economía un plan. ¿Qué plan?

En una época de hegemonía de los signos sobre los átomos, un plan es un relato. Como el relato se construye también para terceros conviene identificar a estos últimos para no “errarle al vizcachazo”. En este caso es sencillo dadas las puteadas que están emitiendo: los terceros son los acreedores. Los acreedores saben que, como todo lenguaje, el plan es imperfecto, pero también que les resultará útil para llamar la atención acerca de su única inquietud: ¿cómo me vas a pagar?

Planes hay de varios tipos, pero todos tienen un núcleo común que los economistas conocen hasta el hartazgo. Este consiste en un conjunto de números razonables y coherentes entre sí, pero ilusorios, que muestren:

  • Una tasa de crecimiento del PBI real en dólares
  • Superávit fiscal
  • Superávit externo
  • Inflación descendente
  • Devaluación más descendente aún, de forma de que en el tiempo se alcance un crecimiento del PBI nominal en dólares tal que permita generar un superávit de pesos y dólares tal que alcance a ir repagando la deuda que se acuerde, en un esquema que la realidad, esa implacable tortura, irá desmintiendo.

A partir de aquí aparecen las variantes de plan, que en general terminan combinándose, y que agruparemos en tres tipos principales, a saber:

  • La variante fiscalista: Esta se empeñará en racionalizar gastos e ingresos del Estado. En el caso de los gastos un ejemplo típico es: terminar con los ñoquis. En el caso de los ingresos, otro buen ejemplo es ampliar la base de recaudación. El hecho de que estos ejemplos estén siempre disponibles, muestra que detrás de su aparente sencillez es mucho más fácil relatarlos que realizarlos. Diez medidas de este tipo forman un programa de gobierno. Una sola de ellas, darle cierta razonabilidad al gasto jubilatorio, puede terminar con ese mismo gobierno.
  • La variante financista: Esta alternativa es una versión superior de una iniciativa que alguna vez el doctor Lavagna llamo “Un festival de bonos”. Consiste en encargarles a un conjunto de bancos que generen nuevos activos financieros a los que la Argentina y eventualmente algún otro, le agreguen enhancements suficientes para que sean transados por los actuales, que son impagables. Como siempre, un cambio de rentabilidad (menos) por seguridad (más). Vale comentar que el núcleo duro de la deuda argentina (vencimiento de capital e intereses en moneda extranjera en manos del sector privado) 2020/2023 suma un poco más de u$s 40.000 millones, cifra abrumadora pero manejable.
  • El shock: Las variantes anteriormente descriptas, para ser implantadas requieren el discurso de un plan. Al contrario de ellas la clave del shock es la ausencia de relato hasta el momento de su implementación. Silencio y secreto, el shock es súbito y sorpresivo. Por su propia naturaleza una parte importante de su eficacia consiste en que sus receptores, en este caso el colectivo que suele denominarse “pueblo argentino” no pueda anticipársele, ya sea para protegerse o sacar provecho del mismo. Quizás sea en este sentido que el gobierno acaba de incorporar a sus equipos al Dr. Heymann, inventor del desagio, exitoso programa de shock si los hay.

Este podría ser el primer paso de una medida que diferencie radicalmente la actual gestión de la anterior y que consistiría en aprovechar los recursos. Simple, ¿no? La Argentina fue y es una universidad de la crisis y un semillero de expertos en el manejo de realidades y planes en cualquiera de sus variantes. Remes, Todesca, Lavagna, Nielsen, Cavallo, Marx, Kiguel, y varios etcéteras, podrían formar un dream team de colaboradores para desenredar el nuevo marasmo. Se trata de no desperdiciar la experiencia una vez más, para variar un poco. Es una idea.

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El Ministerio de Economía licitará Letras con el objetivo de alargar plazos y bajar tasas

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El Ministerio de Economía licitará este lunes dos nuevas series de Letras del Tesoro a tasa Badlar, una con vencimiento a 120 días y la segunda a 180 días, como parte de su esquema de manejo de deuda buscando mayores plazos y menores tasas.

Las ofertas -que comenzarán a recibirse a las 10 y finalizarán a las 15- podrán realizarse únicamente en pesos.

La cartera que dirige Martín Guzmán comenzó este mes anunciando dos licitaciones de Letras, pero ante la buena recepción del mercado, realizó un canje voluntario de deuda de corto plazo y ya planteo cuatro licitaciones, una por semana, para febrero.

Todas estas medidas “tienen por objeto descomprimir los vencimientos de corto plazo y conseguir mejores tasas”, dijo la semana pasada el secretario de Finanzas, Diego Bastourre, al brindar los resultados de la operación de canje.

“Logramos cumplir con las tres condiciones que se necesitan para hacer este canje: alargar los plazos de pago, bajar la tasa que se paga, y reducir el monto”, resumió Bastourre al realizar un balance.

Un ejemplo de esto es que las LECAPS de corto plazo que tenían un rendimiento fijo en torno al 60% pasaron a una tasa que ronda el 43% con el canje LEBAD.

En este marco, Economía licitará mañana dos series de LEBADS, la primera que se ajusta por la tasa Bardlar, la que se paga entre privados por plazos fijos superiores al millón de pesos, más 175 puntos básicos, con vencimiento el 28 de mayo.

La licitación se realizará por adhesión, habrá un tramo general y uno minorista. Las ofertas que se presenten deberán indicar únicamente el monto de valor a suscribir en ambos tramos y el tramo minorista estará limitado a un monto máximo de $3.000.000.

El precio de colocación será de $1.022,1073 por cada $1.000 de valor nominal, que incluye los intereses corridos desde la fecha de emisión a la de liquidación.

En el caso de la licitación de LEBADS con vencimiento el 28 de agosto de 2020 se realizará por indicación de margen, habrá un tramo competitivo y otro no competitivo.

Las ofertas que se presenten en el tramo competitivo deberán indicar el monto de Valor Nominal a suscribir y el margen en puntos básicos con incrementos de 5 puntos básicos.

En tanto, las ofertas que se presenten en el tramo no competitivo estarán limitadas a un monto máximo de $3.000.000, debiéndose consignar únicamente el monto a suscribir. El precio de colocación será de $ 1.000 por cada $ 1.000 de valor nominal.

Para febrero, ya se anunciaron cuatro licitaciones de Letras del Tesoro en Pesos, como parte de su “agenda de normalización del mercado de deuda local”.

Las licitaciones se realizarán el 3, el 11, el 20 y 26 de febrero, “con el objetivo de seguir construyendo una curva de rendimientos consistente con las políticas de deudas oportunamente comunicadas, y brindar mayor previsibilidad a su ejecución”.

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