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Alerta en el agro: ocho economías regionales en rojo y la yerba mate entre las más golpeadas

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El inicio de 2026 confirma un escenario complejo para buena parte del agro argentino. El último Semáforo de Economías Regionales, correspondiente a enero, muestra un panorama en el que predominan las actividades en crisis o con señales de alerta: apenas 4 sectores aparecen en verde, 7 en amarillo y 8 en rojo, reflejando un deterioro respecto del mes anterior.

El dato central es que las actividades en rojo superan a las que muestran desempeño favorable, lo que evidencia las dificultades estructurales que atraviesan varias cadenas productivas del interior del país. La situación más preocupante vuelve a ser la yerba mate, una de las principales economías regionales del nordeste argentino, que permanece en zona crítica desde la desregulación del mercado que impuso el presidente Javier Milei.

El semáforo evalúa tres componentes clave: negocio (relación entre precios y costos), productivo (área, stock y volumen de producción) y mercado (consumo, exportaciones e importaciones). En la mayoría de los casos que aparecen en rojo, el principal problema es el mismo: los precios que reciben los productores crecen por debajo de la inflación y de los costos operativos, lo que erosiona la rentabilidad.

Yerba mate: el corazón productivo del NEA sigue en rojo

La yerba mate continúa entre las economías regionales más comprometidas. El principal factor que explica su permanencia en rojo es el deterioro del componente de negocio.

Durante enero, la tonelada de hoja verde se pagó alrededor de $170.000, lo que representa un incremento interanual del 29%, por debajo de la inflación anual cercana al 32,4%. Este atraso relativo en los precios reduce el margen de los productores, en un contexto de costos crecientes.

En el plano productivo, el área cultivada se expandió en los últimos años hasta superar las 231.000 hectáreas, mientras que la producción de los últimos doce meses alcanzó 892.000 toneladas, un 12% menos que el período anterior, aunque todavía levemente por encima del promedio histórico.

En cuanto al mercado, el consumo interno se mantiene estable en torno a 4,5 kilos por habitante al año, mientras que las exportaciones generaron USD 128 millones en los últimos doce meses, con un incremento del 10%. Sin embargo, este crecimiento no logra compensar la presión de los costos en la cadena primaria.

A esto se suma un dato particularmente sensible para el sector: la participación del productor en el precio final cayó a apenas el 10%, cuando históricamente rondaba el 23% para el mes de enero, una pérdida de 13 puntos porcentuales en la distribución del valor dentro de la cadena.

Otras actividades en rojo: precios atrasados y costos en alza

Además de la yerba mate, el semáforo ubica en rojo a arroz, papa, vino y mosto, hortalizas, algodón, y desde este mes también a maní y leche, que descendieron desde la categoría amarilla.

En la mayoría de estos casos el problema central se repite: precios prácticamente estancados frente a costos en aumento.

En el caso del arroz, el productor recibió $250.000 por tonelada, prácticamente el mismo valor que un año atrás, lo que implica una fuerte pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.

En algodón, los precios crecieron apenas 11% interanual, muy por debajo de la inflación, mientras que la superficie sembrada para la campaña 2025/26 se proyecta con una caída del 25%.

La lechería, que pasó a rojo en enero, muestra una situación similar: el litro de leche se mantiene en torno a $478 desde hace diez meses, lo que representa apenas un 8% de aumento interanual, muy lejos de la evolución de los costos.

Sectores en amarillo: señales mixtas en forestal, tabaco y mandioca

En la zona intermedia del semáforo se ubican varias economías regionales con fuerte presencia en el nordeste argentino, como forestal, tabaco y mandioca, que muestran indicadores mixtos.

El sector forestal enfrenta un escenario de precios que crecieron 18% interanual, nuevamente por debajo de la inflación. En comercio exterior, las exportaciones alcanzaron USD 170 millones en los últimos doce meses, con una caída del 23%, mientras que las importaciones aumentaron 8%.

El tabaco, en cambio, muestra un mejor desempeño relativo. El precio pagado al productor registró un incremento interanual del 34%, levemente por encima de la inflación, y el comercio exterior también refleja dinamismo: las exportaciones del complejo tabacalero alcanzaron USD 628 millones, con un crecimiento del 31%.

La mandioca, una producción relevante en el nordeste argentino, registró un fuerte aumento en el precio al productor, con una suba interanual del 102%, alcanzando $450 por kilo. Sin embargo, el mercado continúa siendo limitado: no se registraron exportaciones en los últimos doce meses y las importaciones crecieron 168%, hasta los USD 4 millones.

Los pocos sectores en verde

En contraste con este panorama, sólo cuatro actividades lograron posicionarse en verde: bovinos, ovinos, granos y miel.

En estos casos, el componente de negocio muestra mejores resultados, con precios que crecieron por encima de la inflación, acompañados por mercados dinámicos y una evolución productiva relativamente estable.

El complejo granario, por ejemplo, proyecta una producción cercana a 148 millones de toneladas para la campaña 2025/26, con exportaciones que en los últimos doce meses superaron los USD 47.000 millones.

Durante enero, las 19 economías regionales analizadas exportaron en conjunto USD 5.032 millones, un valor 44% superior al promedio histórico de la última década para ese mes.

Sin embargo, la estructura exportadora muestra una fuerte concentración: el 80% de los ingresos provino del complejo granario, mientras que la carne bovina explicó otro 9%.

El conjunto de las demás economías regionales -incluyendo producciones emblemáticas como yerba mate, frutas, tabaco o forestación- aportó apenas el 11% de las exportaciones, unos USD 525 millones.

Participación del productor: la brecha que se amplía

Otro indicador que refleja la fragilidad de varias cadenas regionales es la participación del productor en el precio final que paga el consumidor.

En varias actividades, especialmente las de mayor nivel de industrialización, esa participación se redujo respecto de los promedios históricos. La yerba mate muestra la caída más fuerte: el productor recibe apenas el 10% del precio final, cuando históricamente rondaba el 23%.

También se registraron retrocesos en hortalizas, arroz, vino y trigo, lo que refuerza la percepción de que buena parte del valor agregado se concentra en los eslabones posteriores de la cadena.

El panorama que surge del semáforo de enero es claro: las economías regionales comienzan 2026 con más actividades en crisis que en recuperación.

Mientras algunos sectores muestran señales de dinamismo, la mayoría enfrenta precios atrasados, costos elevados y mercados con baja dinámica, una combinación que continúa presionando sobre la rentabilidad de los productores.

En ese contexto, la yerba mate, una de las principales producciones del nordeste argentino, sigue siendo uno de los casos más sensibles del mapa agroindustrial.

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Fuerte caída de las exportaciones de té enciende una nueva alerta en las economías regionales

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El complejo tealero cerró el último año con una fuerte caída en sus exportaciones y se suma a la lista de economías regionales en situación de alerta, en un contexto donde los sectores productivos del interior enfrentan presiones de precios, concentración de mercados y una creciente volatilidad en la demanda internacional.

Según los últimos datos de comercio exterior, las exportaciones del complejo té alcanzaron 67 millones de dólares, lo que representó una caída interanual de 18,1%, uno de los retrocesos más marcados entre las cadenas agroindustriales vinculadas al noreste argentino. En cuanto a toneladas, en 2024 se exportaron 73,6 mil toneladas y en 2025, 62,3 mil toneladas. Pero el promedio exportador entre té negro y verde era de 76 a 78 millones de kilos.

Desde el sector privado advierten que el escenario puede agravarse si no se corrigen los costos internos. Renzo Klimiuk, empresario tealero y yerbatero, sostuvo que la caída de las exportaciones responde en gran medida al fuerte encarecimiento de los costos en dólares de la producción. “Hoy producir en Argentina se volvió extremadamente caro. Es una locura el nivel de incremento de los costos que tuvimos”, afirmó.

Según explicó, la baja del dólar mayorista frente al aumento de los costos genera un escenario crítico para la competitividad internacional. “Se armó el combo perfecto: los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja. Así se pierden mercados porque no podemos competir con los grandes países productores”, advirtió. En ese contexto, el empresario anticipó un panorama complejo para el sector: “Si no cambia algo, este año va a ser peor”. “Los números van a ser más bajos“, coincidió una empresaria del sector.

El perfil exportador del sector continúa altamente concentrado en el té negro, que representó 96,6% de los envíos, mientras que el té verde explicó apenas 3,4%. Las exportaciones de extractos, esencias y concentrados de té tuvieron una participación marginal.

La concentración también se refleja en los mercados de destino. El índice de Herfindahl-Hirschman (IHH), que mide el nivel de concentración comercial, se ubicó en 0,44, un valor elevado que evidencia la fuerte dependencia de pocos compradores. De hecho, tres países concentraron el 82,1% de los envíos.

El principal destino del té argentino fue el bloque USMCA (Estados Unidos, México y Canadá), con exportaciones por 45 millones de dólares. Dentro de ese mercado, Estados Unidos absorbió el 99,1% de los despachos, lo que confirma la alta exposición del sector a la evolución de la demanda norteamericana.

Para las provincias productoras, principalmente Misiones y Corrientes, esta caída en las exportaciones implica una señal de alarma adicional en un contexto donde varias economías regionales atraviesan tensiones productivas y financieras.

Los contrastes de la yerba mate

El contraste más marcado dentro de las economías regionales del noreste se observa en la cadena de la yerba mate. Mientras el mercado interno enfrenta una fuerte crisis de precios de la materia prima y conflictos entre productores e industriales, el complejo exportador logró cerrar el año con un balance positivo.

Las exportaciones del complejo yerbatero alcanzaron 117 millones de dólares, con un crecimiento interanual de 14,8%.

La estructura exportadora muestra una fuerte predominancia de la yerba mate elaborada. El 94,3% de las ventas externas correspondió a ese producto, mientras que el 5,7% restante se distribuyó entre extractos, esencias y concentrados.

El índice de concentración comercial (IHH) fue de 0,47, lo que indica un alto nivel de dependencia de pocos mercados. En efecto, el 84,1% de las exportaciones se dirigió a tres países.

El principal destino fue Medio Oriente, región que absorbió exportaciones por 82 millones de dólares, consolidándose como el principal motor de la demanda externa del producto argentino.

Este desempeño exportador contrasta con la situación interna de la cadena, donde la caída del precio de la hoja verde y las tensiones regulatorias mantienen al sector en una situación crítica.

Tabaco: crecimiento moderado con fuerte presencia europea

Otra de las economías regionales con peso en el noreste argentino es el complejo tabacalero, que cerró el año con exportaciones por 347 millones de dólares, lo que representa 0,4% del total exportado por el país.

Las ventas externas registraron un crecimiento interanual de 7,3%, con una estructura productiva dominada por dos variedades.

El tabaco Virginia desvenado o desnervado explicó 57,9% de las exportaciones, mientras que el tabaco Burley desvenado representó 30,3%. En menor medida también se exportaron cigarrillos y otros tipos de tabaco sin desvenar.

El comercio exterior del sector presenta una concentración moderada. Cuatro países concentraron el 72,9% de las ventas, mientras que el índice de concentración (IHH) se ubicó en 0,20, similar al registrado el año anterior.

El principal destino fue la Unión Europea, con exportaciones por 173 millones de dólares, consolidando a ese bloque como el principal mercado del tabaco argentino.

Forestación: crecimiento sostenido del complejo exportador

El complejo forestal, otro de los pilares productivos del noreste argentino, representó 0,9% del total de exportaciones del país.

Las ventas externas del sector alcanzaron 821 millones de dólares, con un incremento interanual de 10,3%.

La estructura exportadora muestra tres grandes segmentos. El 43,1% correspondió a productos celulósicos y papeleros, principalmente pasta química de madera de conífera y papel y cartón. El 37,4% estuvo compuesto por productos del sector maderero, como madera aserrada de pino y madera de coníferas perfilada. El 19,5% restante correspondió a otras exportaciones forestales, principalmente extracto de quebracho.

Desde el punto de vista industrial, el 53,3% de las exportaciones fueron manufacturas de origen industrial (MOI), el 39,5% manufacturas de origen agropecuario (MOA) y el 7,1% productos primarios (PP).

La diversificación de mercados es mayor que en otros complejos regionales. Cuatro países concentraron el 57,5% de las exportaciones, mientras que el índice de concentración (IHH) fue de 0,09, reflejando una estructura comercial más equilibrada.

Los principales destinos fueron el Mercosur, con exportaciones por 208 millones de dólares -donde Brasil explicó el 63,6% de los envíos-, el bloque USMCA, con 178 millones de dólares -con Estados Unidos concentrando el 81%– y el grupo Resto de ALADI, con 145 millones de dólares.

Economías regionales bajo presión

El desempeño de estos complejos refleja una realidad heterogénea dentro de las economías regionales argentinas. Mientras el sector forestal y el tabaco logran sostener o mejorar sus exportaciones, la cadena tealera muestra señales claras de debilitamiento, con fuerte dependencia de pocos mercados y una caída significativa de los envíos.

En paralelo, la yerba mate mantiene un buen desempeño exportador, aunque el conflicto por los precios de la materia prima y las tensiones en la cadena productiva mantienen al sector en una situación delicada.

El cuadro general muestra que, más allá de algunos resultados positivos en comercio exterior, las economías regionales continúan enfrentando un escenario frágil, marcado por la concentración de mercados, la volatilidad de la demanda internacional y los conflictos internos en las cadenas productivas. En ese contexto, la caída del té aparece como una nueva señal de alerta para una de las actividades históricas del noreste argentino.

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