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El BCRA acelera compras de dólares, pero el mercado le marca un límite en bonos y riesgo país

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El Banco Central volvió a quedarse con el centro de la escena financiera este viernes 20 de marzo. Compró US$ 172 millones, el monto más alto de marzo, y extendió a 53 ruedas consecutivas la secuencia de saldo positivo en el mercado oficial. El dato, por sí solo, ya tiene densidad política: en medio de un programa económico que necesita mostrar control sobre el dólar, acumulación de reservas y menor tensión cambiaria, la autoridad monetaria logró sostener una racha que supera las oscilaciones diarias y empieza a ofrecer una señal más estructural. Pero la foto no cierra completa. Mientras el BCRA suma divisas y el dólar mayorista baja, los bonos en dólares vuelven a retroceder y el riesgo país sube a 623 puntos. La pregunta, entonces, ya no pasa solo por cuánto compra el Central, sino por cuánto de esa calma cambiaria logra convertirse en credibilidad financiera.

Una racha de 53 ruedas que fortalece al Gobierno en el frente cambiario

El saldo del viernes fue contundente. El BCRA compró US$ 172 millones, la cifra diaria más alta del mes, y acumuló US$ 485 millones en la semana. Desde enero, cuando comenzó la cuarta etapa del esquema monetario, ya suma US$ 3.783 millones en compras, un volumen que supera un tercio de la meta anual que maneja el oficialismo, estimada entre US$ 10.000 millones y US$ 17.000 millones durante 2026.

No se trata solo de una mejora operativa. La continuidad de la racha cambia el clima del mercado oficial. Son 53 jornadas consecutivas con saldo comprador, una secuencia infrecuente que refuerza la idea de una mayor oferta de dólares y de una plaza cambiaria con menos tensión que en otros tramos del programa económico. Para el equipo económico, ese dato tiene valor político concreto: le permite exhibir capacidad de intervención sin necesidad de convalidar una corrección brusca del tipo de cambio y sostener el discurso de normalización del frente externo.

El dólar mayorista acompañó esa señal. Bajó $4 y cerró en $1.390,50, el valor más bajo del último mes. En la semana retrocedió $9,50, equivalente a 0,7%. El volumen operado en el segmento contado alcanzó US$ 357,5 millones, otra referencia de un mercado abastecido. Además, el techo del régimen cambiario quedó en $1.638,52, de modo que el oficial terminó 17,8% por debajo de ese nivel. Esa distancia le da margen al Gobierno: puede seguir comprando divisas mientras sostiene una narrativa de estabilidad sin que el tipo de cambio se convierta, por ahora, en el principal foco de incertidumbre.

Las reservas suben en el día, pero el saldo semanal reabre una tensión de fondo

La mejora del viernes permitió cortar una racha de siete ruedas consecutivas de caída en las reservas brutas. Las reservas internacionales cerraron en US$ 43.808 millones, con una suba diaria de US$ 106 millones frente a la rueda previa. A primera vista, el dato parece coherente con la secuencia compradora del Central. Sin embargo, la dinámica más amplia obliga a una lectura menos lineal.

En la semana, las reservas acumularon una baja de US$ 1.851 millones. Y ahí aparece una de las claves del momento financiero: el Banco Central compra dólares en el mercado, pero esa acumulación no se traslada de manera automática al stock de reservas. Los pagos de deuda, los movimientos de valuación de activos y las necesidades financieras del Tesoro siguen condicionando la capacidad de transformar compras en recomposición efectiva del balance.

Ese contraste es políticamente sensible. A fines del mes pasado, las reservas habían alcanzado US$ 46.905 millones, el nivel más alto en seis años. El retroceso posterior no borra la mejora previa, pero sí recuerda que la acumulación todavía convive con exigencias financieras fuertes. En otras palabras, el Gobierno puede mostrar que el BCRA compra, aunque todavía no puede presentar una estabilización definitiva del frente externo. La reconstrucción existe, pero no avanza en línea recta.

El mercado le reconoce calma al dólar, no todavía a la deuda

La otra mitad de la rueda financiera mostró un tono menos complaciente. Mientras el mercado cambiario mantuvo la calma, la renta fija soberana volvió a marcar cautela. Los bonos en dólares operaron con bajas generalizadas, tanto en su cotización cable como en pesos. Entre los principales títulos se observaron retrocesos de 1% en AL41D, 1% en GD35D, 1,3% en AL35D y 0,9% en GD46D. En la pantalla en pesos, las caídas también fueron amplias: AL41 cedió 1,5%, AE38 0,8%, AL35 0,6% y GD46 0,5%.

El deterioro no se limita al movimiento intradiario. En el balance mensual, varios bonos de la curva larga siguen acumulando pérdidas relevantes. GD46 baja 5,1% en el mes, AL41 retrocede 5%, AL35 pierde 3,8% y GD35 cae 3,5%. El riesgo país, en ese marco, subió 3,5% hasta 623 puntos y ya acumula un alza de 8,9% en el mes y de 9,1% en el año.

Ese comportamiento funciona como una advertencia política y financiera. El Gobierno logró ordenar, al menos parcialmente, el mercado oficial de cambios. Pero la deuda soberana todavía no valida de manera plena esa mejora. La señal es clara: el dólar no mete ruido, aunque el crédito argentino sigue sin recuperar una trayectoria consistente. El mercado distingue entre la administración táctica del corto plazo y la consolidación estructural del programa.

Acciones con sostén parcial: energía firme, mercado selectivo

La Bolsa local mostró otra lectura intermedia. El Merval avanzó 0,4% hasta 2.779.276,36 puntos y el Merval en dólares subió 0,1% hasta 1.885,97 puntos. En el balance mensual, el índice acumula una mejora de 5,2% en pesos y de 4,2% en dólares. Sin embargo, la suba no fue homogénea ni reflejó una mejora general del apetito por riesgo argentino.

YPF volvió a concentrar la atención. Trepó 3% en pesos y encabezó la rueda local. También avanzaron Metrogas con 2,2%, TGN con 1,7%, Transener con 1,3%, Banco Macro con 0,7%, Galicia con 0,8% y Pampa Energía con 0,3%. Del lado de las bajas aparecieron Central Puerto con 2,8%, IRSA con 2,4%, Supervielle con 1,6% y Cresud con 1,3%.

La operatoria en ADR replicó esa dispersión. YPF ganó 2,7%, acompañada por Ternium, Globant, Banco Macro y Galicia, mientras IRSA cayó 3,5%, Central Puerto 3,4% y Corporación América 2,7%. La energía sigue funcionando como refugio relativo dentro del equity argentino. YPF acumula un alza de 19,1% en el último mes, mientras Pampa sube 11,1%, Edenor 13,1% y TGS 9,3%. En cambio, parte del segmento financiero todavía corre desde atrás, con retrocesos mensuales de 7,1% en Macro, 8,1% en Supervielle y 5,1% en BBVA.

La conclusión de mercado no es lineal: hay sostén selectivo, no entusiasmo generalizado. Algunos papeles energéticos contienen al índice, pero la mejora no alcanza para construir una lectura expansiva sobre todos los activos locales.

La correlación de fuerzas dentro del programa económico

En términos de poder económico, la rueda dejó un dato favorable para el Gobierno y otro que lo obliga a administrar expectativas. El punto a favor es que el BCRA refuerza su lugar como pieza ordenadora del corto plazo. La racha compradora, la baja del dólar mayorista y la relativa estabilidad de las cotizaciones paralelas le dan al equipo económico una base para sostener la gobernabilidad cambiaria, que sigue siendo uno de los activos más relevantes del programa.

Las tasas de referencia acompañan ese escenario: la TAMAR se ubicó en 26,56% TNA y la BADLAR en 26,25% TNA, dentro de un esquema que por ahora no muestra desborde en la plaza monetaria. El dólar minorista promedio vendedor cerró en $1.414,017, el MEP operó en $1.422,45, el CCL en $1.473,66 y el dólar cripto rondó los $1.474,16, prácticamente alineado con el contado con liquidación. El mercado cambiario, en síntesis, sigue sin convertirse en el canal principal de estrés.

El punto que condiciona es otro: la deuda no acompaña con la misma convicción. Y eso limita la capacidad oficial para transformar la estabilidad táctica en mejora integral de financiamiento. La suba del riesgo país a 623 puntos resume esa tensión. Aunque el dólar permanezca bajo control y el Central compre, el mercado todavía exige algo más para convalidar una compresión sostenida de spreads y una recuperación plena de los bonos.

Un movimiento importante, pero no definitivo

Lo que ocurrió este viernes tiene peso político real. El Banco Central logró el mayor saldo comprador de marzo, reforzó una racha de 53 ruedas y volvió a darle aire a la estrategia oficial sobre el frente cambiario. Ese resultado no es menor en un año en el que la acumulación de reservas funciona como una de las variables críticas para medir la consistencia del programa.

Pero el mismo día también dejó expuesta la otra cara del tablero. Las reservas repuntaron en la jornada, aunque cerraron una semana de fuerte caída. Los bonos no reaccionaron. El riesgo país volvió a subir. Y la Bolsa mostró una mejora apoyada en pocos nombres, no una suba amplia del mercado.

La escena, entonces, no ofrece una validación cerrada sino una señal partida. El Gobierno consolidó una posición en el mercado oficial y ganó margen para sostener la calma cambiaria. Lo que todavía no consiguió es que esa fortaleza táctica se derrame con la misma intensidad sobre toda la estructura financiera. En las próximas semanas habrá que mirar si la secuencia compradora del BCRA logra sostenerse, si las reservas vuelven a tomar una trayectoria ascendente más limpia y, sobre todo, si la deuda empieza a acompañar. Ahí se juega una parte decisiva del crédito político del programa económico.

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En un mercado selectivo el Merval encuentra algo de sostén en YPF

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La jornada financiera avanza con una dinámica partida, mientras Wall Street opera mayormente en baja y vuelve a castigar a buena parte del bloque tecnológico, la Bolsa porteña logra sostener un sesgo positivo gracias al impulso de YPF y de un grupo acotado de papeles energéticos. De todos modos, la mejora del índice local no alcanza para esconder una rueda todavía selectiva, con bonos en dólares en retroceso, riesgo país en alza y ADR argentinos con recorrido dispar.

En Nueva York, el mapa sectorial muestra predominio del rojo y las grandes tecnológicas vuelven a quedar bajo presión y condicionan el tono general del mercado. Microsoft retrocede 1,08%, Nvidia 1,50%, Meta 1,81%, Google 1,59%, Amazon 0,82% y Tesla 1%, en una rueda donde el mercado vuelve a recortar posiciones en nombres de alta ponderación.

También aparecen bajas relevantes dentro del universo de semiconductores, con Micron cayendo 3,57%, lo que refuerza la idea de que el segmento growth sigue sin encontrar un piso firme.

El Merval se sostiene por pocos nombres

En la plaza local, el Merval sube 0,4% hasta 2.779.276,36 puntos, mientras que el Merval en dólares avanza 0,1% hasta 1.885,97 puntos. En el balance mensual, el índice acumula una mejora de 5,2% en pesos y de 4,2% en dólares, aunque en la comparación interanual todavía permanece en terreno negativo.

La suba del panel líder tiene un protagonista excluyente. YPF trepa 3% en pesos y encabeza con claridad la rueda local. También muestran avances Metrogas con 2,2%, TGN con 1,7%, Transener con 1,3%, Banco Macro con 0,7%, Galicia con 0,8% y Pampa Energía con 0,3%. Del otro lado aparecen Central Puerto con una baja de 2,8%, IRSA con 2,4%, Supervielle con 1,6% y Cresud con 1,3%.

La Bolsa local no sube de manera pareja, sino empujada por un núcleo chico de acciones con peso específico y la foto del panel general refuerza esa idea porque ahí aparecen retrocesos mucho más marcados, con ECOG desplomándose 4,19% y varias especies de menor liquidez operando en rojo. Por eso, más que una rueda de mejora general, lo que aparece es una plaza que resiste gracias a algunos nombres muy puntuales.

Los ADR argentinos muestran una rueda partida

La operatoria de los ADR argentinos replica esa misma dispersión. YPF gana 2,7% y vuelve a ser la figura del día, acompañada por Ternium con 0,8%, Globant con 0,8%, Banco Macro con 0,8%, Galicia con 0,2% y Loma Negra con 0,5%. También se sostienen en verde Pampa Energía, Telecom y TGS, aunque con variaciones más moderadas.

En cambio, entre las bajas sobresalen IRSA con 3,5%, Central Puerto con 3,4% y Corporación América con 2,7%. También operan en rojo Cresud, Supervielle, BBVA, Edenor y Mercado Libre. El dato vuelve a ser el mismo. No hay una dirección uniforme para los activos argentinos en Nueva York y el mercado sigue discriminando entre sectores, balances y expectativas.

YPF acumula un alza de 19,1% en el último mes, mientras Pampa sube 11,1%, Edenor 13,1% y TGS 9,3%. En paralelo, parte del segmento financiero sigue corriendo de atrás, con retrocesos mensuales de 7,1% en Macro, 8,1% en Supervielle y 5,1% en BBVA. La energía, al menos por ahora, continúa siendo el refugio relativo dentro del equity argentino.Los bonos y el riesgo país se recalientan

El costado más frágil de la rueda vuelve a estar en la renta fija soberana. Los bonos en dólares operan con bajas generalizadas tanto en su cotización cable como en pesos. Entre los principales títulos se observan retrocesos de 1% en AL41D, 1% en GD35D, 1,3% en AL35D y 0,9% en GD46D. En la pantalla en pesos, las bajas también son amplias, con AL41 cayendo 1,5%, AE38 0,8%, AL35 0,6% y GD46 0,5%.

La debilidad no se limita al movimiento intradiario. En la comparación mensual, varios títulos de la curva larga siguen acumulando pérdidas relevantes. GD46 baja 5,1% en el mes, AL41 retrocede 5%, AL35 pierde 3,8% y GD35 cae 3,5%. Eso explica por qué el mercado todavía no logra reconstruir una narrativa alcista consistente para la deuda argentina en moneda dura.

En ese marco, el riesgo país sube 3,5% hasta 623 puntos y muestra una suba de 8,9% en el mes y de 9,1% en el año. El movimiento del indicador vuelve a funcionar como síntesis de la rueda porque, aun con acciones locales algo más firmes, la deuda soberana sigue transmitiendo una señal de cautela mucho más marcada.

¿El dólar? Calmo

El dólar mayorista se ubica en $1.395,50 y el oficial en $1.415, mientras que el MEP opera en $1.422,45 y el CCL en $1.473,66. El dólar cripto ronda los $1.474,16, prácticamente en línea con el contado con liquidación.

La estabilidad del mercado cambiario evita que la presión se traslade con fuerza al resto de los activos, pero no alcanza para modificar el cuadro general. De hecho, la combinación que hoy domina la rueda sigue siendo bastante clara.

El dólar no mete ruido, las acciones argentinas encuentran un sostén parcial, pero los bonos no reaccionan y el riesgo país vuelve a avanzar.

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EE.UU. pone a Petro bajo investigación y reabre un frente sensible en la campaña colombiana

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Gustavo Petro quedó bajo una nueva zona de riesgo político después de que trascendiera que dos fiscales federales de Estados Unidos lo investigan, en etapa preliminar, en el marco de pesquisas vinculadas al narcotráfico y al narcoterrorismo. La novedad, informada por The New York Times y confirmada por Reuters a partir de fuentes con conocimiento del caso, sitúa al presidente de Colombia dentro de expedientes que tramitan en las fiscalías de Manhattan y Brooklyn y que analizan posibles contactos con personas ligadas al narcotráfico, además de una eventual entrada de fondos ilícitos en su campaña presidencial de 2022. No aparece, por ahora, como objetivo principal. Pero su inclusión en el radar judicial estadounidense altera el clima político a semanas de la primera vuelta del 31 de mayo y vuelve a colocar la relación con Washington en el centro de la disputa de poder. La tensión de fondo ya está planteada: ¿se trata de una derivación judicial de investigaciones más amplias o de un factor que puede reordenar la campaña y condicionar el cierre del ciclo de Petro?

Una investigación preliminar con impacto político inmediato

El dato más delicado del caso no es sólo judicial, sino temporal. La revelación irrumpe cuando Colombia ya transita la campaña presidencial y con un calendario definido: la primera vuelta será el 31 de mayo, la segunda el 21 de junio si hiciera falta, y el nuevo presidente asumirá el 8 de agosto. En ese contexto, toda novedad que roce al jefe de Estado adquiere una dimensión superior a la estrictamente procesal.

Según el texto base, los equipos a cargo están integrados por fiscales especializados y agentes federales. La pesquisa examina dos ejes: posibles contactos del mandatario con personas vinculadas al narcotráfico y la posible entrada de dinero ilícito en la campaña de 2022. Las investigaciones siguen en una etapa preliminar y todavía no está claro si derivarán en imputaciones. Esa precisión importa. No hay una acusación formal ni un avance procesal concluyente. Pero sí existe una señal institucional fuerte: el presidente colombiano quedó mencionado dentro de investigaciones federales en Estados Unidos sobre una materia de máxima sensibilidad política.

También se remarca que no hay evidencia de que la Casa Blanca haya intervenido en la apertura de estos procesos. Esa línea busca trazar una frontera entre el plano judicial y el político. Sin embargo, en una relación bilateral tan cargada de fricción como la que construyeron Petro y Donald Trump, la separación formal no alcanza para desactivar el impacto político.

El antecedente con Trump vuelve a pesar

La novedad llega, además, en un momento particularmente cargado. Petro y Trump habían acercado posiciones en un encuentro reciente en febrero, después de meses de confrontación pública. Ese deshielo parecía ofrecer una pausa en una relación marcada por acusaciones, sanciones y amenazas verbales. Pero la aparición de esta investigación vuelve a poner esa tregua bajo presión.

El texto recuerda que, antes del encuentro del 3 de febrero en la Casa Blanca, Trump había llamado a Petro narcotraficante, le había advertido que “debía cuidarse” e incluso afirmó que le “sonaba bien” una acción militar en Colombia similar a la emprendida en Venezuela. No se trata de un detalle menor. Es el antecedente político que vuelve inevitable cualquier lectura estratégica sobre la pesquisa.

A eso se suma que, a fines de 2025, el Departamento del Tesoro sancionó al presidente colombiano, a su familia y a un miembro de su gobierno por acusaciones de participar en el tráfico global de drogas. En ese momento, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, sostuvo que Petro había permitido que los carteles prosperaran y se había negado a detener esa actividad, aunque sin presentar pruebas específicas, según el texto base. Antes incluso de ese episodio, Estados Unidos ya le había revocado el visado después de que el mandatario pidiera a soldados estadounidenses que desobedecieran a Trump en un mitin propalestino en Nueva York.

Con ese historial, la nueva investigación no cae en terreno neutral. Se inserta en una secuencia previa de deterioro, sanciones y acusaciones cruzadas, aunque ahora bajo una forma institucional más sensible: la del expediente judicial.

La respuesta de Petro: rechazo frontal y defensa de su trayectoria

Petro respondió con rapidez y eligió una desmentida sin matices. En una publicación en X, afirmó que “en Colombia no existe una sola investigación sobre relación mia con narcotraficantes” y atribuyó esa situación a una razón tajante: “nunca en mi vida he hablado con un narcotraficante”.

La reacción no fue sólo defensiva. También buscó reconstruir un marco político sobre su propia biografía. Dijo haber dedicado diez años de su vida a denunciar vínculos entre narcotraficantes poderosos y políticos en el Congreso y en gobiernos locales y nacionales, una tarea que, según sostuvo, puso en riesgo su existencia y provocó el exilio de su familia. Además, aseguró que en sus campañas siempre indicó a los gerentes que no se aceptaran donaciones “ni de banqueros ni de narcos” y remarcó que no recibió “un solo peso” de los carteles.

Ese movimiento tiene una lógica clara. Petro intenta desplazar la sospecha desde el terreno penal al terreno político, presentándose no como un actor permeable al narcotráfico, sino como alguien que lo enfrentó. No responde únicamente a un expediente; también busca blindar su capital político frente a una narrativa que, en plena campaña, puede volverse expansiva.

La dimensión institucional: justicia, soberanía y campaña

Aunque la investigación se desarrolla en Estados Unidos, el efecto institucional se proyecta directamente sobre Colombia. El presidente no sólo enfrenta un cuestionamiento externo. También queda expuesto a una discusión interna sobre legitimidad, soberanía y capacidad de gobierno en el final de su mandato.

El propio Petro ya había acusado a Estados Unidos de violar la soberanía colombiana y de matar gente inocente en sus operaciones antidroga. Esa postura vuelve ahora con más peso potencial, porque cualquier avance de la pesquisa puede ser leído por sus aliados como una intromisión sobre la política doméstica colombiana, y por sus adversarios como una validación internacional de sospechas previas.

El texto además señala que el mandatario niega cualquier vínculo con carteles y sostiene que su administración combate activamente el comercio ilícito de drogas. Frente a las acusaciones por el aumento del tráfico de cocaína desde Colombia, argumentó que durante su gestión el narcotráfico se expandió a un ritmo menor y hubo más incautaciones que en gobiernos anteriores. Esa defensa busca inscribir la discusión en indicadores de gestión y no en imputaciones personales. Pero en una campaña polarizada, los tiempos judiciales y los tiempos políticos no necesariamente avanzan con la misma lógica.

Correlación de fuerzas: quién se fortalece y quién queda condicionado

La aparición de una investigación federal en Estados Unidos sobre Petro fortalece, ante todo, a los sectores que vienen construyendo una crítica dura sobre su relación con Washington y sobre su política frente al narcotráfico. Incluso sin imputaciones, el solo hecho de que su nombre figure en pesquisas de Manhattan y Brooklyn les ofrece un argumento de alto voltaje político en medio de la competencia electoral.

Al mismo tiempo, condiciona al oficialismo y al entorno del presidente, que quedan obligados a administrar una doble agenda: contener el impacto institucional de la noticia y evitar que el caso monopolice el debate público en la recta final hacia el 31 de mayo. La investigación introduce un factor de ruido sobre la campaña, pero también sobre la gobernabilidad del cierre de mandato, porque amplifica la fragilidad del vínculo con Estados Unidos en un momento en que esa relación ya venía tensionada.

Para Washington, el episodio también tiene costos potenciales. Aunque no haya evidencia de intervención de la Casa Blanca en la apertura de los procesos, el historial reciente entre Trump y Petro hace difícil que el caso quede encapsulado como un asunto exclusivamente judicial. La administración estadounidense puede verse empujada a responder, aclarar o tomar distancia según evolucione la investigación y según el impacto que esta tenga en la política colombiana.

Un expediente preliminar que puede alterar la campaña

Todavía no hay imputaciones. Tampoco hay, según el texto base, pruebas presentadas públicamente que permitan anticipar una derivación concreta. Pero en política, especialmente en un escenario electoral polarizado, el carácter preliminar de una investigación no neutraliza sus efectos. A veces apenas los inaugura.

Lo que habrá que mirar en las próximas semanas no será sólo el curso judicial en Manhattan y Brooklyn. También importará cómo usan esta revelación los distintos sectores en campaña, si la relación entre Petro y Trump vuelve a endurecerse después del acercamiento de febrero, y si el oficialismo logra encuadrar el caso como una presión externa o queda obligado a responder sobre el fondo de las sospechas.

La investigación abre una zona de incertidumbre que excede el expediente. Toca el vínculo entre Colombia y Estados Unidos, irrumpe en pleno calendario electoral y pone sobre la mesa una materia que en la región nunca es neutra: narcotráfico, financiamiento político y poder. Por ahora, más que una definición cerrada, lo que aparece es un nuevo frente en construcción.

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El año inició con una nueva caída de las ventas de supermercados en Misiones: fueron de 7,6% interanual

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En enero de 2026, las ventas en los grandes supermercados a nivel nacional fueron por $2,34 billones y registraron un descenso real del 1,2% interanual; mientras que en comparación con el mes previo, las ventas también vieron retrocesos que fue del -1,5%.

En Misiones también hubo descensos de las ventas en estos establecimientos: las ventas totalizaron $ 25.307 millones en enero de 2026 y en relación con igual mes del 2025 mostraron una caída del 7,6% real, siendo la novena baja consecutiva en este nivel comparativo; además, la provincia registró el tercer mayor descenso del país (quedando solo por encima de Tucumán y Jujuy).

Por grupos de artículos, ninguno de los once que releva el INDEC exhibió subas en Misiones: en ese marco, las caídas más leves se vieron en Otros (-2,5%), Rotisería (-3,9%) y Verduras y frutas (-5,7%) mientras que las bajas más pronunciadas estuvieron en Panadería (-10,0%), Indumentaria (-11,2%) y Limpieza y perfumería (-11,3%). Por su parte, el rubro de Almacén, que es el de mayor participación en el total de la facturación, presentó una baja del 6,1%.

A nivel nacional, como se mencionó, la caída fue del 1,2% interanual y en ese marco, doce provincias exhibieron incrementos lideradas por Neuquén (4,8%), La Pampa (3,3%) y San Luis (3,2%); en el otro extremo del ranking, Misiones (-7,6%), Tucumán (-8,6%) y Jujuy (-12,1%) mostraron los descensos más abruptos.

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Brigadistas de Ecología combatieron un incendio de gran magnitud en Posadas

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El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, a través del personal del Plan Provincial de Manejo del Fuego, interviene en un incendio de gran magnitud registrado este mediodía en la zona del bypass y la Ruta Nacional 12, en cercanías de Posadas.

El operativo se inició a partir del pedido de colaboración de Bomberos de la Policía de la zona, ante la magnitud del foco ígneo. Al arribar al lugar, el equipo técnico del Plan Provincial de Manejo del Fuego articuló un despliegue conjunto y solicitó el apoyo del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, que aportó un medio aéreo que, hasta el momento, realizó más de 20 descargas de agua para contener el avance del fuego.

En el lugar además se encuentra operando el helicóptero de la provincia y la División de Drones, que brinda apoyo en el monitoreo aéreo y permite optimizar las estrategias de combate y control del incendio. Asimismo, se sumaron a las tareas equipos de empresas privadas de campos aledaños, fortaleciendo el trabajo en territorio.

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