Menos alumnos, más decisiones
Por Ivana Templado / FIEL – Los datos del censo 2022 confirmaron un fenómeno que había sido malinterpretado tras la irrupción de la pandemia en 2020: la marcada caída de la natalidad de todo el país. Durante un tiempo se pensó que los niños más pequeños no “volvían” al jardín una vez regularizadas las clases presenciales. Pero no era que no volvían, sino que había (y hay) menos niños para ingresar al jardín. Y este hecho, como ya han advertido varios especialistas, tendrá consecuencias en muchos aspectos sociales y económicos. El que más nos interesa aquí, es el que tendrá en el sistema educativo.
La Dirección Nacional de Población (2025) publicó un informe donde proyectaba y analizaba la caída sostenida de la matrícula en el nivel primario. Luego, un informe de Argentinos por la Educación (2026) ahondó en las implicancias que esta caída de la matrícula en primaria tendría sobre la cantidad de secciones, cargos docentes y recursos. En esta nota amplío la mirada tratando de analizar varias dimensiones que creo también importantes; por un lado miro el sistema educativo obligatorio en su conjunto, que es el que tienen bajo su responsabilidad las jurisdicciones, por otro lado, focalizo en el sector de gestión estatal, porque es donde los datos de costos educativos están más completos y finalmente contrasto también con los niveles de aprendizajes para valorar las posibles ventanas de oportunidad.
El punto de partida es el Gráfico 1, que muestra la evolución de la matrícula estatal proyectada a 2040 para el total del país, separada en dos bloques: inicial más primaria por un lado, y secundaria por el otro (ver nota metodológica al final). La diferencia temporal es esperable en términos demográficos pero observar la claridad de la secuencia no deja de ser interesante. El bloque inicial + primaria[1] viene contrayéndose desde la década pasada, y entre 2024 y 2030 perderá en torno al 26% de su matrícula estatal. La secundaria, en cambio, todavía crece levemente hasta 2027-2028 y recién a partir de ahí inicia su caída, que se acelera notoriamente en la segunda mitad de la próxima década. Dos curvas que cuentan la misma historia pero con una diferencia de casi diez años.
Gráfico 1: Matrícula estatal proyectada a 2040

Esta diferencia temporal es el puntapié a todo lo que sigue, porque define dos ventanas de oportunidad distintas. Bajo el supuesto de mantener (en términos reales) el gasto educativo realizado por cada provincia en 2024 sin cambios hasta 2030, la caída de matrícula (barras verdes) implica automáticamente un aumento del gasto por alumno estatal (GAE, barras naranjas): los mismos recursos repartidos entre menos estudiantes. Las diferencias entre provincias vienen tanto por lo que cada una asigna al nivel como por su patrón demográfico. En el bloque inicial + primaria, ese aumento proyectado del GAE entre 2024 y 2030 oscila entre el 22% en Misiones y Chaco, y el 59% en Tierra del Fuego, con la mayor parte de las provincias ubicadas entre el 28% y el 46% (Gráfico 2). No es un incremento trivial. La pregunta es si las potenciales mayores ventajas pertenecen a aquellas provincias donde más falta hace.
Gráfico 2: Inicial + Primaria Estatal. Variaciones proyectadas en matrícula y gasto por alumno. 2024-2030.
Gráfico 3: Inicial + Primaria Estatal. Variaciones proyectadas en matrícula vs. aprendizajes.


Fuente: elaboración propia con base en proyecciones DNP, RA 2024, CGECSE y Aprender 2023
El Gráfico 3 cruza ese margen proyectado en el GAE de inicial + primaria con los aprendizajes de matemática en 6° grado según el operativo Aprender 2023. Dado el cambio demográfico, uno desearía que las provincias con peores aprendizajes fueran también las que más recursos por alumno van a tener disponibles para reasignar. No es lo que se observa. Un número muy importante de provincias se ubica en el cuadrante inferior izquierdo, que son las que tienen el menor margen en inicial + primaria y los resultados educativos más bajos del país. Allí se observa a varias de las provincias del NEA: Misiones, Chaco, Corrientes y algunas del NOA o Cuyo como Salta, La Rioja o San Juan. El cuadrante donde deberían concentrarse las miradas —margen alto y aprendizajes bajos— está relativamente vacío, pero esas provincias (Santa Cruz, Catamarca, Tucumán, Entre Ríos, San Luis), no deberían dejar pasar la oportunidad.
Vale enfatizar también que con niveles de logro por debajo del 60% en matemática, la mayoría de las jurisdicciones — incluso las del cuadrante con mejores aprendizajes relativos — tiene motivos, y ahora la oportunidad, para revisar qué intervenciones pueden mejorar los resultados, en línea con la evidencia internacional sobre programas efectivos.
En secundaria, el panorama de corto plazo es radicalmente distinto. Hasta 2030, los cambios en la matrícula secundaria son pequeños y el signo varía según la jurisdicción: en Chaco la matrícula todavía crece un 10%, lo que reduce el GAE secundario un 9%; en Jujuy y San Luis ya cae, lo que genera un margen positivo para el GAE de 7% y 6% respectivamente; en la mayoría de las provincias el movimiento no supera el ±3% (Gráfico 4). La ola demográfica todavía no llegó a secundaria en buena parte del país, y eso configura una situación particular ya que es justamente en este nivel donde los aprendizajes son más preocupantes —apenas entre el 8% y el 35% de los estudiantes alcanza el nivel satisfactorio o avanzado en matemática según Aprender 2024— y donde, en el corto plazo, hay menos margen fiscal automático para hacer algo al respecto.
Gráfico 4: Secundaria Estatal. Variaciones proyectadas en matrícula y gasto por alumno. 2024-2030.
Gráfico 5: Secundaria Estatal (corto plazo). Variación en el gasto proyectado por alumno vs. aprendizajes


Fuente: elaboración propia con base en proyecciones DNP, RA 2024, CGECSE y Aprender 2024.
El Gráfico 5 muestra el cruce entre la variación proyectada del GAE secundario en el corto plazo y los aprendizajes actuales en secundaria. Las provincias con peores resultados —Chaco, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero— aparecen concentradas en el margen izquierdo del gráfico, con muy bajos niveles de aprendizaje, pero con variaciones de GAE que van en sentidos opuestos: algunas tienen un pequeño margen positivo porque su matrícula ya empieza a caer (La Rioja, Catamarca, Santiago), otras están perdiendo GAE porque su matrícula secundaria todavía crece (Chaco, Misiones). Es decir, este grupo tiene urgencias pedagógicas muy concretas en el corto plazo y no van a poder hacer uso de casi ningún margen que venga del lado demográfico.
En el mediano plazo, en cambio, entre 2030 y 2040, la matrícula secundaria cae en todas las provincias sin excepción, entre el 29% en Misiones y el 52% en Santa Cruz. El GAE secundario sube entre el 40% y el 110%. Es la misma magnitud de lo que hoy ya está pasando en inicial y primaria, pero corrida una década.
Y acá surge una tercera lectura relevante. La caída de la matrícula en inicial y primaria abre una gran oportunidad para mejorar los aprendizajes antes de que esa misma cohorte llegue a la secundaria. Si las provincias aprovechan este margen para fortalecer los resultados educativos hoy, dentro de una década podrían beneficiarse por dos vías: por un lado, recibirán en la secundaria estudiantes con una base académica más sólida; por otro, la menor presión demográfica liberará recursos que podrán destinarse a mejoras cualitativas en todos los niveles. La contracara es que, si esa ventana no se aprovecha, las provincias podrían llegar a la etapa de reducción de matrícula en secundaria con cohortes que, al igual que hoy, arrastren déficits de aprendizaje, descartando los potenciales beneficios demográficos.
Dicho esto, ¿puede el margen que se libera en un nivel usarse para reforzar el otro? El Gráfico 6 muestra esa posibilidad en el corto plazo (hasta 2030): la variación proyectada del GAE de inicial + primaria en el eje horizontal, y la del GAE secundario en el eje vertical. La mayor parte de las provincias está en posición asimétrica —el GAE de inicial + primaria sube entre el 20% y el 60%, mientras que el de secundaria se mueve apenas entre el -10% y el +7%— lo que abre un espacio concreto de reasignación entre niveles. Reasignar parte de los recursos que libera el primer tramo para reforzar el segundo, anticipando la ola que llegará después de 2030, es una estrategia posible. Las provincias en el cuadrante superior derecho —Jujuy, San Luis, La Pampa, Catamarca— tienen margen en los dos niveles a la vez, lo que amplía aún más esa posibilidad. Las del cuadrante inferior izquierdo —Chaco, Misiones—tienen menos margen en primaria y ninguno en secundaria, y son, a la vez, las de aprendizajes más bajos. En esas provincias, la reducción de la matrícula no llega a representar una ventaja que compense la necesidad pedagógica.
Gráfico 6: Relación en la variación en el gasto proyectado por alumno entre Inicial + Primaria y Secundaria Estatal. 2024-2030

A modo de cierre. Primero, el descenso demográfico existe, pero como vimos, no es un fenómeno homogéneo entre jurisdicciones y vale la pena mirarlo para todos los niveles del sistema educativo en su conjunto. Hay provincias donde la dinámica de reducción de la matrícula ofrece un margen de acción importante y temprano, en otras este margen es menor y/o llega más tarde; y en algunas, directamente no existe en el nivel que más lo necesita. Segundo: en las provincias del NEA, donde la matrícula secundaria todavía crece en el corto plazo y los aprendizajes son los más bajos del país, no hay reasignación posible entre niveles sin poner recursos adicionales o sin decidir explícitamente qué se posterga. Si esa decisión no se toma de manera deliberada, la tomará el presupuesto por defecto. Tercero: el tiempo importa. La ventana en inicial + primaria es ahora, no en 2030. Si no se la usa con intención —para mejorar aprendizajes en el primer tramo, para reforzar la transición hacia secundaria, para anticipar la segunda ola— puede diluirse en otros gastos sin dejar huella en los resultados. El cambio demográfico es una oportunidad, no un resultado.
Notas metodológicas
Las proyecciones de matrícula estatal surgen de aplicar las tasas de cobertura por nivel y provincia del año 2024 (Relevamiento Anual, RedFIE-DIE) a las proyecciones de población en edad escolar elaboradas por la Dirección Nacional de Población para el período 2022-2040. Se adoptó la estructura académica de cada jurisdicción (6+6 o 7+5) para la asignación de edades a niveles. El gasto por alumno proyectado se calcula bajo el supuesto de gasto educativo real constante a partir del dato 2024, con base en el Cuadro de Gasto en Educación de la Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo (CGECSE). Para el nivel inicial + primario, se trabajó con el gasto agregado de ambos niveles dado que diez jurisdicciones no reportan el desglose en la fuente. Los datos de aprendizajes corresponden al operativo Aprender 2023 (primaria, 6° grado) y Aprender 2024 (secundaria, último año), porcentaje de estudiantes con nivel satisfactorio o avanzado en matemática, sector estatal.
Fuentes: Dirección Nacional de Población (proyecciones poblacionales 2022-2040); Relevamiento Anual 2024 y 2025, RedFIE-DIE, Ministerio de Educación; CGECSE (gasto educativo); Aprender 2023 y 2024, Secretaría de Evaluación e Información Educativa.
Referencias
De Simone, M., Alzú, M.S. & Nistal, M. (2026). Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado. Argentinos por la Educación.
Dirección Nacional de Población [DNP]. (2025). Natalidad y educación en Argentina: Perspectivas a futuro. Ministerio del Interior, República Argentina. https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2025/08/natalidad_y_educacion_en_argentina._perspecti vas_a_futuro._-_2025.pdf
[1] Se trabaja con ambos niveles agregados porque diez jurisdicciones no reportan el desglose presupuestario entre inicial y primaria.
