La ganadería en Misiones enfrenta un desafío estructural que se repite año tras año: la marcada estacionalidad en la disponibilidad de pasto. Mientras durante la primavera y el verano la oferta forrajera es abundante, en invierno se reduce de manera significativa, afectando la productividad, especialmente en los sistemas ganaderos familiares.
De acuerdo con el doctor Emilio Maidana, del grupo de Producción Animal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Cerro Azul, la base forrajera de la provincia está dominada por pasturas megatérmicas, que presentan un alto crecimiento en los meses cálidos pero una fuerte caída en invierno. “En verano sobra pasto y en invierno falta mucho”, sintetiza.
Este desbalance impacta directamente en los indicadores productivos: la escasez de alimento provoca pérdida de condición corporal en las vacas, menores tasas de preñez y terneros más livianos al momento del destete.
Frente a este escenario, la planificación forrajera se vuelve un factor determinante. La estrategia apunta a aprovechar el excedente de pasto en verano para generar reservas que permitan sostener la alimentación durante los meses críticos, a través de henificación, silajes o la implantación de verdeos.
En ese marco, Misiones comenzará a evaluar una tecnología pensada para pequeños productores: una mini enrolladora desarrollada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Sáenz Peña, en la provincia del Chaco, en conjunto con el Centro de Capacitación Integral del Norte y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste.
Se trata de un equipo simple y adaptable a tractores de baja potencia, capaz de producir rollos livianos de entre 15 y 20 kilos, que incluso pueden transportarse en una camioneta. Esta característica facilita su uso compartido entre productores y mejora el acceso a la tecnología.
Las pruebas locales permitirán analizar su adaptación a las condiciones de la provincia y su potencial para fortalecer la alimentación del rodeo durante el invierno, aportando una herramienta concreta para mejorar la eficiencia productiva del sector.
Un estudio técnico de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Cerro Azul del INTA analizó durante cuatro años el comportamiento de la yerba mate bajo distintos sistemas de cosecha mecanizada. La investigación, desarrollada junto a la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, aporta evidencia inédita sobre la respuesta productiva y fisiológica del cultivo frente a nuevas tecnologías, un tema estratégico para la modernización del sector yerbatero.
Mecanización y eficiencia productiva: resultados tras cuatro años de ensayo
El Informe Técnico N°108/2025 del INTA Cerro Azul, elaborado por Federico Enríquez Wasylov y un equipo interdisciplinario, evaluó el desempeño del cultivo de yerba mate (Ilex paraguariensis St. Hil.) en distintas modalidades de cosecha: mecanizada en invierno, mecanizada en verano, mecanizada semestral (invierno/verano) y manual tradicional.
El ensayo se realizó entre 2021 y 2024 en Apóstoles, Misiones, en parcelas comerciales de la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig Ltda. Los resultados muestran que la frecuencia y la época de cosecha influyen directamente en la fisiología de la planta y su rendimiento.
Durante el primer año, la cosecha mecanizada en verano alcanzó el mayor rendimiento (14.667 kg/ha de hoja verde), superando a la mecanizada en invierno (9.314 kg/ha). En contraste, la fuerte sequía de 2022 redujo drásticamente la producción por debajo de los 2.500 kg/ha, revelando la sensibilidad del cultivo a los eventos climáticos extremos. En 2024, tras la recuperación hídrica, los tratamientos mecanizados combinados invierno/verano y manuales registraron los mejores rendimientos (9.462 y 8.263 kg/ha respectivamente).
Los investigadores observaron que la cosecha semestral —cada seis meses— genera una mayor cantidad de brotes, debido a la ruptura de la dominancia apical, aunque con menor longitud y diámetro. Este patrón sugiere un equilibrio entre productividad y eficiencia de corte, lo que podría optimizar el desempeño de las cosechadoras y reducir la necesidad de mano de obra complementaria.
Adaptación del yerbal tradicional: la poda como clave para la mecanización
El segundo tramo del informe analizó la adaptación del cultivo tradicional a la cosecha mecanizada, mediante diferentes tipos de poda de rebaje aplicados en yerbales antiguos de más de 70 años. Se evaluaron cuatro sistemas: rebaje selectivo manual, rebaje parcial con ingreso de máquina, rebaje sistemático al ras del suelo y rebaje sistemático a 50 cm.
Las conclusiones son contundentes: los rebajes severos —al ras del suelo— producen una pérdida de productividad sostenida, comprometiendo la recuperación de las plantas incluso a mediano plazo. En cambio, los sistemas de rebaje selectivo o parcial mostraron una mayor estabilidad productiva, al mantener parte del área foliar activa necesaria para sostener la fisiología del cultivo.
De este modo, el INTA advierte que la transición hacia la mecanización no puede abordarse solo desde el punto de vista tecnológico, sino que requiere un manejo agronómico integral que preserve la estructura fisiológica del yerbal.
Innovación, sustentabilidad y desafíos para la cadena yerbatera
El estudio se enmarca en el Proyecto Regional “Generación y validación de innovaciones tecnológicas en los cultivos de yerba mate y té” (código 2023-PE-L01-I041) del Centro Regional Misiones del INTA, y constituye uno de los primeros trabajos en el país con seguimiento plurianual sobre eficiencia fisiológica y respuesta agronómica de la yerba mate mecanizada.
Los resultados aportan insumos estratégicos para productores, cooperativas y organismos de investigación que buscan incrementar la productividad, reducir costos laborales y mejorar la sostenibilidad del sistema productivo. Además, ofrecen una base técnica para la formulación de políticas públicas y programas de modernización en el sector, articulando ciencia aplicada con necesidades concretas de la cadena yerbatera.
El documento destaca que, más allá del rendimiento, la mecanización puede mejorar la eficiencia operativa al reducir los tiempos de cosecha y los requerimientos de personal en tareas intensivas, aunque requiere ajustes en la arquitectura del cultivo y en la logística del manejo de brotes.
Conclusión
Según el informe las podas de rebaje severas, como el rebaje sistemático a ras de suelo, generan una pérdida de productividad marcada y de larga duración, comprometiendo la recuperación del cultivo incluso en el mediano plazo. Por el contrario, los sistemas de rebaje menos drásticos, como el rebaje selectivo manual y rebaje parcial manual con ingreso de máquina, tienden a favorecer una mayor estabilidad en la producción al permitir un balance entre la renovación de la estructura de la planta y el mantenimiento de un área foliar productiva, fundamental para que la planta pueda seguir con sus funciones fisiológicas sin tener que agotar sus reservas.
El trabajo del INTA Cerro Azul representa un avance técnico clave para la innovación agronómica de la yerba mate argentina, un cultivo que abarca más de 230.000 hectáreas —el 87% en Misiones— y que enfrenta el desafío de modernizar su base productiva sin perder sustentabilidad.
Al combinar evidencia científica con aplicación práctica, el estudio traza una hoja de ruta hacia una mecanización adaptada a las condiciones locales, capaz de sostener la competitividad del sector y su impacto socioeconómico en la región yerbatera del Nordeste argentino.