el costo de tener un bebé

El costo de tener un bebé en Latinoamérica: ¿Dónde son más baratos los productos esenciales?

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Tener un hijo también tiene su propia inflación doméstica. Pañales, fórmula, ropa, cuna, colchón, cochecito y silla para el auto forman una canasta que empieza a pesar sobre el presupuesto incluso antes de sumar gastos médicos, guardería o educación. Y cuánto pesa depende, de manera extraordinaria, del país en el que nace el bebé.

Un relevamiento internacional realizado por Remitly en más de 90 países calculó cuánto cuesta afrontar durante el primer año una canasta de productos considerados básicos para la crianza. El resultado muestra diferencias de más de cinco veces entre los extremos: mientras en Pakistán el costo estimado alcanza los US$1.720, en Uzbekistán trepa hasta US$8.879.

Pero el precio nominal cuenta apenas una parte de la historia. La verdadera diferencia aparece cuando esa canasta se compara con los ingresos de cada país.

En Uzbekistán, por ejemplo, los US$8.879 necesarios para adquirir esos productos equivalen al 177% del ingreso anual promedio, calculado en US$5.028. Es decir, la canasta seleccionada para un bebé cuesta casi 1,8 años completos de ingresos promedio.

Estados Unidos presenta el fenómeno inverso. Allí, los mismos productos demandan unos US$5.150 durante el primer año, pero representan apenas el 6,8% de un ingreso promedio anual estimado en US$75.275. Esa relación lo ubica como el cuarto país más accesible del relevamiento, aun cuando existen 49 países donde el precio nominal de la canasta es menor.

La comparación pone en evidencia una cuestión central: no alcanza con saber cuánto cuestan los productos; importa cuánto del salario hay que entregar para comprarlos.

Pañales: miles de cambios durante el primer año

Una parte considerable del presupuesto se va literalmente en cada cambio de pañal.

Para hacer comparables los países, el estudio construyó una canasta anual que contempla 1.110 pañales talla S, 960 talla M y 840 talla L. Son 2.910 pañales durante el primer año, además de 7.800 toallitas húmedas y 400 mililitros de crema para rozaduras.

En Estados Unidos, ese conjunto cuesta aproximadamente US$1.228, equivalente al 1,6% del ingreso promedio. Finlandia presenta una de las mejores relaciones entre precios e ingresos: allí la canasta cuesta US$892 y representa alrededor del 1,3% del salario promedio.

En el extremo opuesto aparecen países donde un gasto cotidiano se convierte en una carga enorme sobre los hogares. El costo anual de los pañales y productos asociados equivale al 123,6% del ingreso promedio en Nigeria, al 44,9% en Egipto y al 43,6% en Ghana.

También existen diferencias llamativas dentro de los países de altos ingresos. En Suiza, por ejemplo, la provisión anual calculada por el estudio llega a US$2.534 y en Kosovo a US$2.448.

La alimentación abre otra brecha. El estudio calculó el costo de seis meses de fórmula Etapa 1 y otros seis meses de Etapa 2. Entre los países relevados, Armenia aparece con uno de los valores más elevados, US$3.471 anuales, seguida por Costa Rica, con US$3.396.

Estados Unidos alcanza los US$2.740 y figura entre los países con mayores precios absolutos.

En Reino Unido, en cambio, el suministro anual estimado cuesta US$759, alrededor del 1,8% del ingreso promedio nacional.

Las diferencias son todavía más profundas cuando el costo se relaciona con los salarios: en Nigeria y Bangladesh, según el relevamiento, un año de fórmula puede superar el ingreso anual promedio.

La ropa, el gasto que más pesa

Entre todas las categorías relevadas, la ropa resultó la más costosa en promedio.

La metodología contempla 60 bodis, 60 mamelucos o pantalones y 24 pares de calcetines durante el primer año. Esa canasta tiene un costo mundial promedio de US$1.496.

Tailandia encabeza los precios con US$3.807, seguida por Suecia, con US$3.649, y Países Bajos, con US$3.462.

En Estados Unidos, en contraste, la selección cuesta US$548. Es 36,4% menos que los US$861 calculados para Reino Unido y 55,2% menos que los US$1.223 de México.

Otra vez, el ingreso modifica por completo la lectura: en Tailandia, la ropa considerada necesaria representa el 63,2% del salario promedio anual.

Dormir y trasladarse también tienen precio

El relevamiento sumó una cuna o moisés, colchón, cinco sábanas ajustables y cinco mantas para estimar el costo básico asociado al descanso.

Brasil aparece aquí entre los países más económicos, con apenas US$148, seguido por Bosnia-Herzegovina, con US$163. Islandia se encuentra en el otro extremo: US$1.347.

Estados Unidos registra US$242, equivalentes a apenas el 0,3% de su ingreso anual promedio.

Para transporte se consideraron dos bienes: una silla de seguridad para automóvil y un cochecito.

Filipinas registra un costo conjunto de US$71 y Bangladesh de US$79. Islandia vuelve a ubicarse en el extremo superior, con US$1.103. España, Albania, Austria y Mónaco rondan o superan los US$700.

Una canasta internacional con una advertencia

Los números permiten comparar países, aunque no deben confundirse con el costo integral de criar a un hijo.

El estudio no incluye parto, atención médica, medicamentos, cuidado infantil, guarderías, vivienda ni otros gastos familiares. Tampoco pretende establecer una canasta universal de crianza: los productos y cantidades fueron seleccionados siguiendo estándares habituales en Estados Unidos, que no necesariamente coinciden con las costumbres de cada sociedad.

La metodología incluyó el relevamiento manual de tiendas de artículos para bebés, supermercados y farmacias online en más de 90 países. Se tomaron opciones económicas para 14 productos, agrupados en seis categorías, y luego se proyectaron las cantidades necesarias para un año.

Los precios fueron convertidos a dólares con cotizaciones del 18 de junio de 2026. Para analizar la accesibilidad, los costos se contrastaron con datos de salarios promedio de la Organización Internacional del Trabajo.

Ese detalle metodológico es importante porque revela qué mide realmente el ranking: no cuánto cuesta criar a un hijo, sino cuánto cuesta comprar una determinada canasta internacional de bienes durante sus primeros doce meses de vida.

Y allí aparece quizá el dato económico más potente del relevamiento. El mismo pañal, la misma cuna o una necesidad semejante pueden significar una fracción menor del sueldo en un país y varios meses de ingresos en otro. El precio importa; el salario que debe pagarlo, mucho más.

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