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El Gobierno unifica los subsidios energéticos y crea el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados desde 2026

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El Poder Ejecutivo Nacional formalizó una reforma estructural del esquema de subsidios a la energía mediante el Decreto 943/2025, publicado en el Boletín Oficial con fecha 2 de enero de 2026, que unifica todos los subsidios energéticos de jurisdicción nacional y da nacimiento al régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). La medida elimina la segmentación por niveles de ingresos vigente desde 2022, crea un nuevo registro único de beneficiarios y redefine criterios de inclusión, bloques de consumo subsidiado y bonificaciones aplicables a la electricidad, el gas natural, el gas propano por redes y el gas licuado de petróleo (GLP) en garrafas.

El nuevo esquema marca el cierre definitivo del Período de Transición hacia Subsidios Energéticos Focalizados, iniciado en junio de 2024, y se inscribe en la estrategia fiscal y macroeconómica del Gobierno orientada a la reducción del déficit, la baja de la inflación y la mejora en la eficiencia del gasto público. Según los considerandos del decreto, los subsidios energéticos pasaron de representar 1,42% del PIB en 2023 a 0,60% del PIB en 2025, en el marco de una política explícita de focalización del gasto.

Del esquema segmentado al padrón único: criterios de inclusión y nuevo registro

Uno de los cambios centrales del Decreto 943/2025 es la eliminación del esquema de segmentación en tres niveles de ingresos, establecido originalmente por el Decreto 332/2022. El Gobierno argumenta que ese sistema se mostró “complejo y poco transparente”, dificultando tanto la identificación de los hogares que realmente necesitan asistencia como la comprensión, por parte de los usuarios, de su elegibilidad al subsidio.

En su reemplazo, el decreto crea una única categoría de beneficiarios, integrada por los hogares que soliciten y requieran asistencia económica para acceder al consumo energético indispensable, conforme a criterios objetivos y verificables detallados en el Anexo I. El umbral de ingresos se fija en valores iguales o inferiores a tres Canastas Básicas Totales (CBT) para un Hogar 2, según el INDEC, considerando los ingresos netos del grupo familiar en su conjunto.

La reforma también da origen al Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), que funcionará bajo la órbita de la Subsecretaría de Transición y Planeamiento Energético de la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía. El ReSEF se construirá sobre la base de datos existente del RASE, por lo que los usuarios ya inscriptos no deberán reinscribirse, aunque podrán actualizar su declaración jurada de ingresos, grupo conviviente y fuentes de suministro energético.

El decreto mantiene el acceso digital al registro y el canal presencial en ANSES, y prevé mecanismos de revisión de categorización a través de la plataforma Trámites a Distancia (TAD). Asimismo, se establece el cruce sistemático de información con bases de datos del SINTyS y otros organismos, junto con criterios de georreferenciación e indicadores patrimoniales, para reducir errores de inclusión y exclusión.

Bloques de consumo, bonificaciones y gradualidad del nuevo esquema

El régimen SEF redefine los bloques de consumo base subsidiado para la energía eléctrica: 300 kWh mensuales en los meses de mayor demanda (enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre) y 150 kWh en los meses de menor consumo. La Secretaría de Energía queda facultada a establecer consumos diferenciales para provincias más cálidas o zonas con particularidades bioambientales.

Para el gas natural, se mantienen los volúmenes base definidos en las Resoluciones 686/2022 y 91/2024, extendidos ahora también a los usuarios de gas propano indiluido por redes, que hasta el momento no estaban contemplados en el RASE. Los consumos que superen esos bloques no recibirán bonificación.

En materia de descuentos, el Anexo II fija una bonificación general del 50% sobre el consumo base de electricidad durante todo el año. En el caso del gas natural y del gas propano por redes, las bonificaciones se concentran en los meses de mayor consumo estacional. Además, durante 2026 se aplicará una bonificación extraordinaria adicional de hasta el 25%, decreciente a lo largo del año, con el objetivo de garantizar gradualidad y previsibilidad en las facturas.

El decreto establece que, para el gas natural, las bonificaciones se aplicarán exclusivamente sobre el Precio Anual Uniforme (PAU) derivado del Plan Gas.Ar, excluyendo el gas natural licuado (GNL) y nuevos contratos fuera de ese esquema. Con ello, se busca atenuar el doble efecto estacional que combina mayores consumos y precios más altos en invierno.

Decreto 943/2025 Subsidios Energéticos by CristianMilciades

Unificación normativa, fin de la Tarifa Social y migración del Programa Hogar

La creación del SEF implica una reorganización integral de los regímenes vigentes. El decreto deja sin efecto la Tarifa Social Federal de Gas y dispone la derogación del Decreto 332/2022, que había instaurado la segmentación por niveles de ingresos. También establece la migración, en un plazo máximo de seis meses, de los beneficiarios del Programa Hogar al nuevo régimen de subsidios focalizados para usuarios de garrafas de GLP de 10 kilos, tras lo cual dicho programa será eliminado.

Según el texto oficial, esta unificación busca corregir inequidades horizontales derivadas de la superposición de esquemas como la segmentación, la Tarifa Social y el Régimen de Zona Fría, que generaban tratamientos dispares para hogares con condiciones socioeconómicas similares y confusión en las facturas de los servicios.

anexo 1 Subsidios Energéticos by CristianMilciades

La Secretaría de Energía fue designada Autoridad de Aplicación, con amplias facultades para ajustar volúmenes subsidiados, bonificaciones, mecanismos de compensación a prestadoras y acuerdos con proveedores, además de dictar normas complementarias. El ENARGAS y el ENRE deberán aplicar los nuevos criterios en cuadros tarifarios y facturación, mientras que se invita a provincias y entes reguladores locales a adherir al esquema para asegurar cobertura nacional.

anexo 2 Subsidios Energéticos by CristianMilciades

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Electricidad sin subsidios: en 2026 los usuarios pagarán casi el 86% del costo de la energía

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El esquema de subsidios a la energía eléctrica avanza hacia un cambio estructural. Según un informe técnico que analiza la Resolución 848/25 de la Secretaría de Energía de la Nación, en 2026 los usuarios pasarán a cubrir en promedio el 85,87% del Precio Estacional de la Energía Eléctrica (PEST), mientras que la participación del Estado se reducirá al 24,13%. El giro consolida una de las principales apuestas del Gobierno para ordenar el gasto público, reducir distorsiones tarifarias y avanzar hacia un sistema de precios más alineado con los costos reales.

Del subsidio generalizado al esquema focalizado

La política de subsidios energéticos atraviesa una transformación profunda y sostenida desde fines de 2023. De acuerdo con el documento técnico elaborado en el marco de la Resolución 848/25, el sistema dejó atrás un esquema de subsidios generalizados para avanzar hacia uno focalizado, con mayor peso del usuario en el pago del costo de la electricidad.

En diciembre de 2023, la cobertura promedio del precio de la energía por parte de los usuarios alcanzaba apenas el 29,42%, mientras que el Estado absorbía el 70,58% restante. Para septiembre de 2025, esa relación ya se había modificado de forma significativa: los usuarios cubrían el 66,89% del precio y el aporte estatal se reducía al 33,11%, con una variación acumulada del 127% en apenas dos años.

La proyección hacia 2026 profundiza esta tendencia. Según el informe, al cierre del próximo año la cobertura promedio por parte de los usuarios llegará al 85,87%, lo que implica una variación acumulada del 191% respecto de 2023. Se trata de uno de los cambios más relevantes del sistema tarifario eléctrico de las últimas décadas, tanto por su magnitud como por su impacto fiscal y distributivo.

Cambios regulatorios y segmentación por ingresos

El salto proyectado para 2026 se explica por una combinación de factores regulatorios y operativos. Entre ellos se destacan la eliminación de límites tarifarios, la definición de consumos base y la equiparación progresiva de bonificaciones entre el Precio Estacional de la Energía Eléctrica (PEST) y el Precio en el Mercado Eléctrico Mayorista (PIST).

El esquema establece consumos base diferenciados según nivel de ingresos: 350 kWh mensuales para los usuarios N2 (bajos ingresos) y 250 kWh para los N3 (ingresos medios). A partir de esos umbrales, el consumo adicional se paga a un precio con menor o nula bonificación, reforzando la señal de uso eficiente de la energía.

El impacto del nuevo régimen se observa con claridad al analizar la evolución por segmento. En el caso de los usuarios N2, la cobertura pasó del 8,65% en 2023 al 29,97% en 2025, y se proyecta que alcance el 44,16% en 2026, lo que representa una variación acumulada del 410,52%. Para los usuarios N3, la cobertura subió del 10,69% en 2023 al 41,25% en 2025, con una proyección del 51,61% en 2026, equivalente a un incremento acumulado del 382,79%.

El informe subraya que el objetivo es avanzar con gradualidad y equidad, evitando un retorno a esquemas de subsidios indiscriminados y permitiendo anticipar el impacto de los ajustes en cada segmento de usuarios.

Impacto fiscal y señales al sistema energético

Desde el punto de vista fiscal, la reducción progresiva del aporte estatal aparece como uno de los pilares centrales de la política energética hacia 2026. El mayor peso del usuario en el financiamiento del costo de la energía apunta a corregir distorsiones históricas, reducir el peso de los subsidios en el gasto público y fortalecer la sostenibilidad de las cuentas del Estado.

Al mismo tiempo, el nuevo esquema busca enviar señales más claras al sistema energético en términos de precios y consumo. Un mayor alineamiento entre tarifas y costos reales es considerado clave para incentivar inversiones, mejorar la eficiencia y evitar escenarios de sobreconsumo asociados a precios artificialmente bajos.

El documento técnico también detalla el marco regulatorio, la implementación operativa del esquema de focalización y las memorias de cálculo utilizadas para las proyecciones, remarcando que el proceso responde a una hoja de ruta definida desde fines de 2023, con ajustes escalonados y previsibles.

Con estas proyecciones, 2026 se perfila como un año clave para la consolidación del nuevo régimen de subsidios energéticos. Si se cumplen los escenarios previstos, el sistema eléctrico argentino quedará más cerca de un esquema de precios reales, con subsidios concentrados en los sectores que efectivamente los necesitan y con una menor carga para el Estado. En ese marco, el alivio oficial tras atravesar diciembre sin cortes masivos de luz refuerza la decisión de avanzar con la quita progresiva de subsidios.

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Menos subsidios y más gasto, la canasta de servicios públicos del AMBA llegó a $173.480 en noviembre

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El costo de la canasta de servicios públicos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) alcanzó en noviembre los $173.480, sin subsidios, lo que implica un incremento mensual del 1,8%. En términos interanuales, el gasto creció 30% respecto de noviembre de 2024 y acumula un aumento del 23% en lo que va de 2025, según el Reporte de Tarifas y Subsidios N.º 32 del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET). El ajuste se explica por aumentos tarifarios en electricidad, gas y transporte, sumados a variaciones en los niveles de consumo energético.

Tarifas en alza: energía, gas y transporte impulsan la suba mensual

El incremento del 1,8% en la canasta se originó en una combinación de movimientos tarifarios y cambios en la demanda de los hogares. En particular:

  • Gas natural: Cargo fijo: +3,5% y Cargo variable: +4% promedio
  • Energía eléctrica: Cargo fijo: +3,6% y Cargo variable: +3,8%
  • Transporte público: Boleto de colectivos (promedio ponderado): +6,6%

El informe detalla que, en el caso de la electricidad, el gasto total también se vio afectado por un aumento en las cantidades consumidas, mientras que en gas natural se registró una disminución en la demanda.

A nivel interanual, la canasta trepó 30% frente a noviembre de 2024, en un contexto donde las tarifas registraron sucesivas correcciones y los consumos se adaptaron a las variaciones estacionales.

Menos subsidios y mayor costo para los usuarios: el Estado cubre el 48% de los servicios

El Reporte N.º 32 subraya que la reducción real de subsidios alcanzó el 44% en el conjunto de los servicios analizados. Esta caída se desagrega en: Transporte público: recorte real de 20% y Energía: reducción real de 44%

Como resultado, los hogares del AMBA pagan tarifas que cubren, en promedio, el 52% de los costos, mientras que el Estado financia el 48% restante. La retracción en la asistencia fiscal modifica la estructura del gasto familiar y redefine la política de subsidios como variable macroeconómica central.

El recorte en subsidios, sumado a los aumentos tarifarios y a la recomposición parcial de los costos energéticos, explica la aceleración del gasto de los hogares a lo largo del año, con un acumulado del 23% en 2025.

Presión sobre el ingreso y redefinición de la política tarifaria

El encarecimiento de la canasta de servicios públicos tiene un impacto directo en los niveles de consumo del AMBA, la región más densamente poblada del país y donde las tarifas reguladas condicionan la evolución del ingreso disponible.

Los incrementos en electricidad, gas y transporte no solo afectan a los hogares, sino que también repercuten en sectores productivos intensivos en servicios públicos.
En paralelo, la reducción de subsidios apunta a disminuir el gasto fiscal, aunque tensiona el equilibrio entre sostenibilidad económica y accesibilidad tarifaria.

El comportamiento observado en noviembre refleja una tendencia que continuará sujeta a: cambios regulatorios del esquema de subsidios, evolución de los costos energéticos, estacionalidad en el consumo de electricidad y gas, y eventuales actualizaciones tarifarias durante el verano.

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Misiones busca fortalecer la soberanía energética

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El análisis del Presupuesto 2026 en la Legislatura provincial tuvo un capítulo central con la exposición del ministro de Energía, Paolo Quintana, y de la presidenta de Energía de Misiones, Virginia Kluka, quienes defendieron un modelo de gestión que combina inversión en infraestructura, eficiencia energética y sostenibilidad ambiental. Con un monto proyectado de 55.743 millones de pesos, la política energética provincial se consolida como un eje estratégico de desarrollo.

Generación distribuida: Misiones, cuarta en el país

Quintana destacó la vigencia de la Ley de Generación Distribuida, que cumplió dos años de implementación en Misiones, ubicando a la provincia en el cuarto lugar del país en cantidad de usuarios generadores de energías renovables. Según datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación, Misiones suma 107 usuarios generadores, con una potencia instalada de 6.658 kW y 40 trámites en curso que proyectan otros 942 kW.

Este desempeño ubica a Misiones por encima de provincias con mayor tradición energética, como Mendoza, Río Negro o Corrientes, y la consolida como pionera en el NEA en materia de generación renovable distribuida. “No se trata de decir qué energía es buena o mala: buscamos equilibrio entre generación y consumo, con orientación a la solar y acompañamiento al usuario”, explicó Quintana en defensa de la generación propia, pero al mismo tiempo eludiendo tomar una posición sobre la intención de un diputado neolibertario de rediscutir la construcción de la represa de Corpus.

Por su parte, Kluka recordó que hace más de dos años el Estado nacional se retiró de las inversiones en energía, y que Misiones se hizo cargo de sostener y ampliar la infraestructura. “Nuestra gestión se basa en un Estado eficiente y con soluciones concretas, con inversiones que garantizan la energía como base del desarrollo”, expresó.

La provincia cuenta con 275 mil usuarios de energía eléctrica, de los cuales 249 mil son hogares, lo que representa un 90 por ciento de clientes residenciales. Solo en Posadas se concentra el 42 por ciento de la demanda. Misiones es la única provincia del país que genera, transporta y distribuye energía, junto con las nueve cooperativas que funcionan en el interior.

Kluka informó que la provincia dispone de 854 megavatios de potencia, frente a un pico histórico de demanda de 669,2 megas registrado en marzo. Para el próximo verano, se proyecta un incremento del 5 por ciento en la demanda, que podrá ser absorbido gracias a un margen de 200 megavatios de energía propia.

Actualmente, 600 megas ingresan por el Sistema Interconectado Nacional, mientras que la represa de Urugua-í aporta 120 megas y el resto proviene de parques solares. Además, 30 megavatios llegan desde la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) de Paraguay.

En materia de obras, se destacó la incorporación de 176 megavatios adicionales en Posadas y los avances en el tendido eléctrico de Wanda-Andresito, ya con un 80 por ciento de ejecución.

La gestión energética provincial se apoya en programas como Potenciar, que prevé 178 obras de extensión de redes, remodelación de estaciones transformadoras y construcción de nuevas líneas, con fuerte impacto en el desarrollo industrial y urbano. También se destacó el recambio progresivo de postes de madera por hormigón, con 1.728 reemplazos realizados en 2025 y 1.796 proyectados para 2026.

En el plano social, el programa de kits solares ya entregó 60 unidades a familias aisladas y continuará en 2026 con el mismo número.

Kluka subrayó además la transformación digital de Energía de Misiones: hoy 76 por ciento de los usuarios están registrados online, con facturación digital, pagos a través de la app y gestiones sin necesidad de trámites presenciales. A ello se suma la instalación de medición inteligente en 2.600 hogares y 112 grandes usuarios.

Con estas políticas, Misiones pretende cimentar un modelo de soberanía energética, basado en inversión pública, diversificación de fuentes, modernización tecnológica y participación activa de los usuarios. “No se trata solo de garantizar energía para el presente, sino de proyectar el desarrollo futuro de la provincia con bases firmes”, concluyó Kluka.

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La IA dispara el consumo eléctrico: los centros de datos duplicarán su demanda global

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La inteligencia artificial (IA) está revolucionando sectores enteros de la economía, desde la medicina hasta la industria financiera. Sin embargo, este avance imparable también está provocando una creciente preocupación en el ámbito energético. Los centros de datos —infraestructuras esenciales para entrenar, alojar y ejecutar modelos de IA— están experimentando un aumento exponencial en su demanda de electricidad. Lejos de ser una cuestión técnica aislada, esto tiene implicaciones directas sobre el precio de la luz, la estabilidad de las redes eléctricas y los objetivos climáticos globales.

En un contexto donde millones de usuarios ya luchan por ahorrar en luz, el crecimiento del consumo digital obliga a repensar los modelos de eficiencia energética a todos los niveles. Si no se gestionan con inteligencia, las nuevas tecnologías podrían convertirse en un factor de estrés energético y ambiental en lugar de una solución para el desarrollo sostenible.

¿Cuánta electricidad consume la IA?

El desarrollo de modelos de IA generativa como ChatGPT o Gemini requiere una infraestructura de cómputo de altísimo nivel. Cada consulta que hacemos a un modelo implica múltiples cálculos en servidores distribuidos, ubicados en enormes centros de datos alrededor del mundo. Estos centros consumen electricidad las 24 horas del día, tanto para alimentar sus unidades de procesamiento como para mantener condiciones óptimas de refrigeración.

Según proyecciones recientes, el consumo eléctrico de los centros de datos se duplicará con creces antes de 2030, impulsado sobre todo por la creciente adopción de servicios de IA en sectores como la atención al cliente, la educación o la logística. Este aumento podría representar hasta el 4% del total mundial de electricidad, una cifra comparable al consumo de países enteros. Esto pone presión no solo sobre las redes de distribución, sino también sobre el precio kWh que pagan empresas y hogares.

Para muchos usuarios, el impacto se notará a medio plazo en la factura eléctrica. De hecho, los costes asociados al consumo de luz de estas infraestructuras tecnológicas ya están siendo trasladados, en parte, a las tarifas energéticas. Por ello, más que nunca, resulta esencial comparar las tarifas de luz disponibles en el mercado y adoptar estrategias inteligentes para reducir la dependencia del consumo en horas punta.

¿Es sostenible este crecimiento?

La respuesta corta es: depende. En un escenario optimista, los avances tecnológicos irán de la mano con mejoras en la eficiencia energética. Grandes operadores como Google, Microsoft o Amazon ya están invirtiendo en centros de datos alimentados por fuentes renovables, optimizando el uso de sus servidores y rediseñando arquitecturas digitales menos exigentes energéticamente. Además, el desarrollo de hardware específico para IA —como los chips de bajo consumo o los sistemas de refrigeración líquida— podría mitigar parte del impacto.

Sin embargo, si el despliegue masivo de modelos de IA no viene acompañado de un cambio estructural en el modelo energético global, las consecuencias pueden ser preocupantes. Un mayor consumo implica mayor presión sobre las fuentes fósiles en algunos países, y por tanto un posible aumento de emisiones si no se produce una transición energética coherente.

En este contexto, el papel de las comercializadoras de luz se vuelve fundamental. No solo por ofrecer productos adaptados a las nuevas demandas del mercado digital, sino por actuar como agentes de educación energética para los consumidores. Fomentar el uso de energía verde, premiar los hábitos de consumo eficientes y ofrecer herramientas para gestionar el gasto son acciones clave para un entorno energético más equilibrado.

Cómo puede prepararse el consumidor

Ante este panorama, tanto empresas como particulares deben adaptarse al nuevo paradigma. Para los usuarios domésticos, una de las medidas más efectivas es optimizar los horarios de consumo, utilizando los electrodomésticos en las horas más baratas. También resulta fundamental revisar periódicamente el contrato de suministro y utilizar un comparador de tarifas que permita identificar las opciones más ventajosas en función del perfil de consumo.

Por otro lado, conviene estar atentos a las tendencias tecnológicas y su impacto en el mercado energético. Aunque pueda parecer una cuestión lejana, el crecimiento del sector digital afecta directamente a la disponibilidad y al coste de los recursos que usamos cada día. En el caso de las pymes, apostar por servidores eficientes, herramientas cloud con bajo impacto energético y sistemas de monitorización puede suponer un importante ahorro económico y ambiental.

Finalmente, debemos asumir que la digitalización no es gratuita desde el punto de vista energético. La comodidad de interactuar con una IA de forma instantánea tiene un precio, y parte de ese coste se traduce en un mayor consumo de luz. Por ello, construir una sociedad digitalmente avanzada pero energéticamente responsable es el gran reto de esta década.

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