Destilado de mandioca: el oro blanco de Paraguay que ya hizo goles de sostenibilidad
Lo que nace de la tierra merece celebrarse. Y qué mejor que con Emperatriz Cassava, el primer destilado elaborado a base de mandioca, que está llevando el nombre de Paraguay a mercados tan exigentes como Taiwán, Reino Unido y otros destinos internacionales. Su historia fue presentada en el marco del XVII Congreso Internacional de RSE y Sostenibilidad de la Adec.
En el mapa de los destilados premium, donde el origen suele ser parte del prestigio, una propuesta nacida en Paraguay empieza a ocupar un espacio inesperado. Se trata de Emperatriz Cassava, el primer destilado del mundo elaborado a base de mandioca, que ya llegó a mercados como Taiwán, Reino Unido y otros destinos internacionales, llevando consigo algo más valioso que una bebida: una nueva manera de mirar el potencial productivo paraguayo.

“Cuando los conquistadores vinieron a Sudamérica buscaban montañas de oro. No sabían que estaban pisando ese oro”, reflexionó Jennifer Snaider, fundadora y CEO de la firma en un reportaje del diario La Nación de Paraguay. Y quizás allí esté la esencia de toda esta historia, pues durante décadas Paraguay exportó materias primas, pero el verdadero desafío del siglo XXI consiste en transformarlas, agregarles conocimiento, diseño, identidad y tecnología. Y eso es exactamente lo que ocurre con Emperatriz Cassava.

La bebida nace del almidón de mandioca cultivado en Paraguay, luego atraviesa un proceso de fermentación y destilación acompañado de botánicos naturales cuidadosamente seleccionados. El resultado es un destilado premium que no busca parecerse a ningún otro. “Competitividad no es ser el mejor en lo que otros ya hacen, sino crear lo que otros nunca imaginaron”, sostuvo Jennifer.
La innovación no estuvo solamente en crear un nuevo producto, sino una categoría completamente nueva. “No es ron porque no está hecho a base de caña de azúcar. No es gin porque no tiene enebro. Entonces creamos una nueva categoría: Cassava”, explicó.
La fórmula utiliza ingredientes 100% naturales. No incorpora saborizantes artificiales ni aditivos químicos. El packaging privilegia materiales reutilizables y reciclables. Y toda la cadena de valor se desarrolla en Paraguay, generando empleo, conocimiento y oportunidades para productores locales.
“Antes de existir en una botella, existió bajo la tierra”, expresó la emprendedora al describir la historia detrás de cada destilado. Y es justamente allí donde aparece otra dimensión del proyecto.

Cada botella cuenta la historia de productores, agricultores y familias paraguayas. De personas que trabajan la tierra y que hoy encuentran nuevas oportunidades gracias a productos capaces de competir en mercados globales.
Hace pocas semanas, la marca concretó su primera exportación oficial a Taiwán, un hito que se suma a envíos realizados a Reino Unido y muestras enviadas a Japón, Estados Unidos, Colombia y Europa.
Pero quizás el mayor logro no sea comercial. Tal vez sea demostrar que Paraguay puede competir sin copiar modelos ajenos, que puede innovar desde sus propias raíces y que puede construir valor a partir de aquello que siempre tuvo.
Mientras muchos países buscan su próximo gran recurso estratégico, Jennifer Snaider parece haber encontrado el suyo en una raíz que los paraguayos conocen desde siempre. “El oro siempre estuvo aquí, bajo nuestros pies, en nuestra tierra, en nuestra mandioca; ahora el mundo lo está descubriendo”, dijo con orgullo.
Y, a juzgar por lo que está ocurriendo, el marcador de la sostenibilidad ya empezó a jugar a favor de Paraguay.
