Destilado de mandioca se convierte en la primera bebida espirituosa paraguaya en ser exportada a Taiwán
Paraguay marca un hito al concretar el envío del primer cargamento de destilado de mandioca premium con destino al mercado de Taiwán. Jennifer Snaider, fundadora y CEO de Emperatriz Cassava, lideró esta operación logística que traslada bebidas espirituosas desarrolladas enteramente en suelo nacional. “La semana pasada realizamos nuestro primer envío oficial a Taiwán, que llegará en aproximadamente 60 días”, confirmó la empresaria.
La trayectoria de Snaider incluye una formación académica diversa que comenzó en Estados Unidos, donde estudió Negocios Internacionales gracias a una beca deportiva obtenida gracias a sus habilidades en el tenis. Posteriormente, se especializó como sommelier de té y tea blender, conocimientos que luego aplicó al desarrollo de su propia visión en el rubro de las bebidas.

Sus conocimientos la llevaron a desarrollar una propuesta que inauguró una denominación propia basada en el origen botánico único de su destilado. Por ende, su proyecto no se encuadra en las clasificaciones tradicionales. Es una bebida que utiliza el almidón de la raíz como base alcohólica para lograr una pureza superior. Al respecto, su creadora explica: “Emperatriz no es gin ni ron, es cassava, creando así una nueva categoría en el mundo de las bebidas espirituosas”, señala en un reportaje concedido a Belén Cuevas Trinidad, editora de Forbes Women Paraguay.
El desarrollo de esta marca resultó de años de investigación científica y pruebas de laboratorio para transformar un cultivo tradicional en un insumo de alta gama. La sommelier busca rectificar una percepción histórica sobre la mandioca y la posicionó como un recurso de lujo capaz de competir en las barras más exigentes del planeta. Snaider señala que “el proyecto comenzó mucho antes, haciendo investigaciones y pruebas para perfeccionar el proceso de destilación de la mandioca”.

El ingreso al exigente mercado asiático surgió tras su participación en ferias internacionales donde el producto llamó la atención por su originalidad y origen exótico. El vínculo se estrechó con una firma taiwanesa que valoró el procesamiento de raíces autóctonas bajo estándares de calidad internacional similares a los suyos. “No necesitamos ser una gran corporación multinacional. No necesitamos intermediarios gigantes. Dos pequeñas empresas—una de Paraguay y una de Taiwán—conectaron, se entendieron y están haciendo historia juntos. Eso es poderoso”, afirma Snaider.
Para ella, este primer cargamento que desembarcó hacia Taiwán demuestra que el modelo es replicable en diversas escalas: “Si nosotros pudimos llegar a Taiwán con mandioca destilada, otros productores paraguayos pueden hacer lo mismo con sus productos únicos. Estamos demostrando que es posible.”
“Si nosotros pudimos llegar a Taiwán con mandioca destilada, otros productores paraguayos pueden hacer lo mismo con sus productos únicos. Estamos demostrando que es posible.”
La raíz de mandioca ofrece ventajas significativas frente a algunos granos o frutos utilizados comúnmente en la industria global de los destilados. Su alto contenido de almidón garantiza eficiencia productiva y permite obtener un producto final alineado con las demandas de salud actuales de los consumidores. “Es naturalmente libre de gluten, sin azúcares agregados y cero carbohidratos, alineándose perfectamente con las tendencias de consumo consciente actuales sin sacrificar sabor”, ahonda su creadora.
Esta exportación simboliza un cambio estratégico para el sector productivo nacional, que históricamente se centró en el envío de materias primas para elaboración de diversos productos. Al procesar y embotellar el producto en origen, el valor económico generado permanece en el país y beneficia de forma directa a la cadena de valor local. “No exportamos mandioca cruda. Exportamos un destilado premium, embotellado, con marca, con historia. Eso genera empleo calificado, conocimiento técnico y mucho más valor que queda en Paraguay”, enfatiza.

El desembarco en puntos de venta selectos de Taipéi se fijó para el inicio del segundo semestre del año, con un enfoque especial en consumidores que buscan autenticidad. La estrategia contempla una presencia inicial en el canal de alta gama, donde la narrativa del producto y su origen paraguayo jugaron un papel fundamental. “El mercado taiwanés es sofisticado y busca exactamente lo que ofrecemos: innovación, calidad certificada internacionalmente y autenticidad”, explica la ejecutiva.
El proceso
La fabricación del destilado comienza con una selección exhaustiva de las raíces, buscando aquellas que poseyeron la mayor concentración de almidón para asegurar un perfil organoléptico equilibrado. Este proceso inicial determina la suavidad que caracteriza a la bebida final, evitando notas agresivas en el paladar de los expertos que probaron el producto. “Utilizamos el almidón de la mandioca, seleccionada por su contenido de almidón y características organolépticas únicas para la base del destilado”, detalla la fundadora.

Luego, el almidón se somete a una fase de fermentación prolongada bajo condiciones de temperatura y humedad estrictamente monitoreadas durante tres semanas seguidas. Este tiempo resulta vital para que las levaduras convirtieran los azúcares naturales en un alcohol base que conservó la esencia sutil de la tierra paraguaya. “El almidón se fermenta durante 21 días, un proceso controlado donde los azúcares se convierten en alcohol, siendo esta etapa crítica para el perfil de sabor final”, apunta Snaider
El líquido fermentado atraviesa un proceso de triple destilación en alambiques especializados, lo que permite alcanzar una graduación alcohólica elevada con una transparencia y limpieza absoluta de impurezas. Este método garantiza que la bebida fuera versátil tanto para el consumo directo como para la integración en la coctelería de autor contemporánea. “Este producto tiene una triple destilación, para obtener un destilado limpio y de alta graduación, preservando las características únicas de la mandioca”, aseguró la directora técnica.

Jennifer tomó la firme decisión de ponerle un nombre femenino a su marca porque, para ella, era un símbolo de valentía que denota mucha intención. “En una industria históricamente dominada por nombres masculinos, queríamos traer lo femenino al centro—no como delicadeza pasiva, sino como fuerza, resiliencia y poder transformador”, sostiene.
La visión de la empresaria apuntó desde el inicio a conquistar los centros de consumo más importantes del mundo, utilizando a Taiwán como una plataforma de validación estratégica. El proyecto reafirma que la creatividad y la tecnificación transformaron productos ancestrales en símbolos de modernidad y alta competitividad global para la industria paraguaya. “El oro siempre estuvo aquí, bajo nuestros pies, en nuestra tierra, en nuestra mandioca; ahora el mundo lo está descubriendo”, afirma.
“El oro siempre estuvo aquí, bajo nuestros pies, en nuestra tierra, en nuestra mandioca; ahora el mundo lo está descubriendo”
Jennifer finaliza con un mensaje de aliento para que más emprendedores se animen a participar de eventos que generen vínculos internacionales. “No necesitamos esperar a ser grandes corporaciones. Podemos competir globalmente ahora, con calidad, autenticidad y visión. Si nosotros pudimos crear una categoría completamente nueva en la industria global de spirits con mandioca—algo que nadie en el mundo había hecho—imaginen lo que se puede lograr con nuestros otros recursos únicos”, cierra.
