Empleo 2026

Posadas refuerza la capacitación para sostener el empleo

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El mercado laboral de Posadas mostró una mejora interanual durante el primer trimestre de 2026, con un aumento de la tasa de empleo y una reducción de la desocupación. Según un informe de la Oficina de Gestión de Datos de la Municipalidad, la tasa de actividad alcanzó el 46,5%, mientras que el empleo llegó al 44,3%, más de dos puntos porcentuales por encima del mismo período de 2025.

El dato adquiere relevancia cuando se observa la evolución de la desocupación. En los primeros tres meses del año se ubicó en 4,7%, frente al 6% registrado un año antes. Además, quedó por debajo del 7,8% correspondiente al conjunto de los 31 aglomerados urbanos relevados a nivel nacional.

Para Marcelo Orue, coordinador de la Oficina de Gestión de Datos, el mercado laboral posadeño atraviesa un escenario “estable y positivo”. El funcionario vinculó la evolución de los indicadores con el comportamiento de la actividad económica local y señaló que durante los primeros meses del año se registraron números considerables en materia de habilitaciones, altas y renovaciones comerciales.

Más allá de la mejora estadística, el dato permite observar dónde se concentra actualmente la demanda de trabajadores en la capital misionera. El comercio y la reparación de vehículos explican el 22,4% del empleo, seguidos por la administración pública, con 14,1%; la construcción, con 10,8%; y la enseñanza, con 9%.

También tienen una participación relevante el servicio doméstico y la industria manufacturera. La composición muestra que una parte importante de la demanda se concentra en actividades con perfiles laborales diversos, desde oficios y servicios hasta puestos que requieren formación técnica y actualización permanente.

Capacitación: el desafío detrás de la mejora laboral

El descenso de la desocupación no elimina uno de los principales desafíos del mercado de trabajo: lograr que las capacidades de quienes buscan empleo coincidan con las necesidades de las empresas y actividades que están incorporando personal.

“Muchos de esos empleos son empleos calificados, que necesitan estar capacitados permanentemente”, señaló Orue. Esa brecha entre demanda y capacidades constituye uno de los puntos sobre los que el Municipio busca intervenir mediante la Oficina de Empleo, con cursos, orientación laboral, intermediación y programas destinados a facilitar la incorporación al mercado formal.

La experiencia acumulada durante 2025 aporta una referencia concreta sobre esa estrategia. La Oficina de Empleo atendió a 3.469 personas, capacitó a 2.648 y consiguió 667 incorporaciones al mercado laboral mediante programas de empleo, en articulación con 180 empresas.

El enfoque combina así dos dimensiones: por un lado, mejorar las condiciones de empleabilidad de las personas que buscan trabajo; por otro, acercar esa formación a las necesidades efectivas del sector privado. La capacitación deja de funcionar únicamente como una herramienta educativa y pasa a ocupar un lugar dentro de la política de intermediación laboral.

Comercio y construcción, en el centro de la demanda

La estructura del empleo local también permite identificar los sectores donde puede concentrarse parte de las oportunidades laborales durante los próximos meses. El comercio aparece como el principal generador de puestos, mientras que la construcción mantiene una participación significativa y la enseñanza y la administración pública completan una porción relevante del mercado.

Esta composición tiene una implicancia concreta para las políticas de formación: no alcanza con ampliar la cantidad de cursos, sino que resulta necesario orientar los contenidos hacia las competencias que efectivamente requieren las actividades con mayor demanda.

La articulación con empresas adquiere en ese punto un papel central. Los 180 establecimientos vinculados a las acciones de empleo durante 2025 constituyen una base para conectar la formación con oportunidades concretas de inserción y evitar que la capacitación quede desconectada de las necesidades productivas.

Un indicador favorable, con un desafío abierto

La mejora de la tasa de empleo y la reducción de la desocupación colocan a Posadas en una posición favorable dentro de la comparación nacional, pero no permiten por sí solas anticipar la evolución del mercado laboral durante el resto del año. El desafío pasa ahora por sostener la actividad, ampliar las oportunidades de incorporación y mejorar la correspondencia entre formación y demanda.

En ese escenario, la política de empleo enfrenta una doble tarea: acompañar a quienes ya están fuera del mercado laboral y, al mismo tiempo, preparar a los trabajadores para actividades que demandan nuevas capacidades. La evolución del primer trimestre ofrece una señal positiva; convertirla en una tendencia sostenida dependerá de la capacidad de la economía local para generar puestos y de las herramientas disponibles para que más personas puedan acceder a ellos.

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Islandia consolidó la semana laboral de cuatro días y los resultados le dan la razón a la Generación Z

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Mientras gran parte del mundo todavía debate si reducir la jornada laboral afecta la productividad, Islandia ya convirtió ese modelo en una política consolidada. Desde 2019, el país avanzó con una reducción de la carga horaria semanal -de 40 a 36 horas en la mayoría de los casos- sin recortar salarios, y seis años después los resultados económicos y sociales muestran que el experimento no solo funcionó, sino que fortaleció su competitividad.

Actualmente, cerca del 86% de la población trabajadora islandesa accede a esquemas de menor carga horaria o a condiciones equivalentes de flexibilidad laboral. Lo que inicialmente despertó dudas empresariales por posibles caídas de productividad, mayores costos operativos y menor rentabilidad, terminó generando el efecto inverso: más eficiencia, menor estrés y mejores indicadores macroeconómicos.

Uno de los principales temores era que trabajar menos horas implicara producir menos. Sin embargo, los datos muestran que la productividad no cayó y, en varios sectores, incluso mejoró, con un crecimiento estimado del 1,5% anual. La clave no estuvo en “trabajar menos”, sino en reorganizar mejor el trabajo.

Las empresas debieron rediseñar procesos internos: reuniones más breves, eliminación de tareas redundantes, mayor automatización, mejor uso de la tecnología y una cultura orientada a resultados en lugar de presencia física. La lógica cambió de “cumplir horario” a “cumplir objetivos”.

Ese reordenamiento también tuvo impacto directo en la calidad de vida. La reducción del estrés laboral, la mejora en la conciliación entre vida personal y trabajo, y una mayor participación masculina en las tareas domésticas fortalecieron indicadores de bienestar y equidad de género.

En paralelo, la economía islandesa mantuvo un fuerte dinamismo. Durante 2025, el país registró un crecimiento del 4,9%, muy por encima del promedio europeo, estimado en torno al 2%. Parte de esa expansión se explica por una mayor circulación interna del consumo: más tiempo libre también implica mayor gasto en recreación, servicios y actividades vinculadas al ocio.

La transformación no habría sido posible sin una fuerte base tecnológica. Islandia cuenta con una de las infraestructuras digitales más avanzadas de Europa, y la digitalización empresarial fue central para sostener el nuevo esquema. Desde la educación temprana, el sistema formativo impulsa competencias digitales que luego permiten una inserción laboral más eficiente, especialmente para las nuevas generaciones.

En ese contexto, la llamada Generación Z aparece como una de las grandes impulsoras conceptuales de este cambio. Para este segmento, la productividad no depende de la cantidad de horas frente a una pantalla, sino de la calidad del tiempo invertido. Y la experiencia islandesa parece validar esa visión.

Diversos estudios reflejan que el 81% de los jóvenes considera que una semana laboral más corta mejora el rendimiento, reduce el burnout y favorece un mejor equilibrio entre desarrollo profesional y vida personal.

Mientras otros países aún discuten reformas parciales, Islandia ya ofrece un caso concreto: menos horas no necesariamente significan menos crecimiento. En algunos casos, puede ser exactamente lo contrario.

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Qué sectores generarán más empleo en 2026 y qué perfiles buscan las empresas

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Con un escenario macroeconómico más favorable y mejores perspectivas de inversión, las expectativas de generación de empleo en la Argentina para 2026 se mantienen positivas, especialmente en sectores intensivos en capital y en actividades vinculadas a la transformación productiva. En ese marco, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento del 4% para la economía argentina en 2026, un dato que empieza a reflejarse en las búsquedas de talento que realizan las empresas de cara al primer trimestre del año. Minería, oil & gas, consumo masivo y retail aparecen como los principales motores de la demanda laboral, con foco en perfiles técnicos, estratégicos y de gestión.

Inversiones, RIGI y empleo en minería y energía

De acuerdo con un análisis de la consultora Seeds, basado en oportunidades laborales creadas y aprobadas entre fines de 2025 y el primer trimestre de 2026, las industrias minera y energética concentran hoy las búsquedas más dinámicas. En ambos casos, las empresas priorizan posiciones vinculadas a negocios y operaciones, con una fuerte demanda de gestión de proyectos y roles de liderazgo, mayormente de seniority alto, asociados a iniciativas de largo plazo y esquemas organizacionales más estructurados.

El dinamismo del sector se explica, en gran medida, por el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según datos oficiales citados en el informe, cerca del 65% del capital comprometido bajo este régimen se dirige al sector minero y más del 30% al energético, con proyectos que superan en conjunto los 30.000 millones de dólares. A esto se suma la expansión de Vaca Muerta y la ejecución de grandes obras de infraestructura energética, que demandan capacidades avanzadas de planificación, control y ejecución.

En este contexto, Martín Calzetti, CEO & Founder de Seeds, señaló que el impacto sobre el empleo “será más visible en el mediano plazo, conforme los proyectos avancen y se consoliden”, y anticipó que la demanda laboral se extenderá también de manera indirecta hacia empresas de construcción y servicios, ampliando el efecto multiplicador de las inversiones.

Consumo masivo y retail: tecnología, datos y ventas

El informe de Seeds muestra que el consumo masivo y el retail también exhiben un crecimiento sostenido en las búsquedas laborales para 2026, aunque con un perfil diferente al de las industrias pesadas. En estos sectores, las oportunidades se concentran en áreas de tecnología, análisis de datos y ventas, con especial énfasis en analistas de datos, inteligencia de negocios, marketing y desempeño comercial.

A diferencia de minería y energía, aquí predominan los perfiles junior y semisenior, lo que refleja una estrategia empresarial orientada a escalar procesos, avanzar en la automatización y mejorar la eficiencia comercial. El dinamismo del sector está asociado a una recuperación gradual del consumo interno prevista para 2026, junto con un mayor optimismo de las compañías para competir mediante segmentación de clientes y uso intensivo de información.

Este patrón de contratación sugiere que, aun en un contexto de cautela, las empresas buscan fortalecer capacidades clave para capturar demanda, optimizar canales de venta y adaptarse a un mercado más competitivo y digitalizado.

Contratación selectiva y nuevas habilidades demandadas

El análisis también destaca un cambio cualitativo en los procesos de selección. Según Seeds, las búsquedas laborales se han vuelto más maduras y ágiles, con mayor claridad estratégica por parte de las empresas. Si bien algunos sectores tradicionales aún enfrentan limitaciones para generar empleo formal, se observa una tendencia hacia contrataciones más selectivas, centradas en profesionales capaces de optimizar procesos críticos y aportar valor directo al negocio.

Además de minería, energía, consumo masivo y retail, otros sectores que planean realizar contrataciones durante 2026 son fintech, banca, automotriz, farmacéuticas y telecomunicaciones. En estas industrias, predominan los perfiles con capacidades tecnológicas, gestión de datos, transformación digital y mejora de procesos, en línea con los cambios estructurales del mercado laboral.

En ese sentido, el informe cita al World Economic Forum, que advierte que más del 20% de los empleos actuales atraviesan transformaciones estructurales impulsadas por la tecnología. Entre las habilidades más demandadas se destacan el liderazgo, la analítica y el pensamiento estratégico, competencias que atraviesan sectores y niveles de seniority.

En síntesis, 2026 se perfila como un año de contratación sostenida pero selectiva, en el que las empresas priorizarán perfiles con impacto directo en la eficiencia operativa, el crecimiento comercial y la transformación digital, en sintonía con un escenario macroeconómico más estable y con el impulso de grandes proyectos de inversión.

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Logística y tecnología lideraron el empleo en 2025 y anticipan más demanda de técnicos en 2026

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El mercado laboral argentino cerró el segundo semestre de 2025 con señales claras de recuperación en sectores estratégicos como logística, producción alimenticia, frigoríficos y tecnología, y proyecta para 2026 un escenario de mayor dinamismo, con fuerte demanda de perfiles técnicos, operativos y administrativos. Así lo revela el último informe de Ceta Capital Humano, que identifica tendencias clave, brechas de formación y desafíos estructurales para el empleo formal.

El relevamiento, elaborado a partir del monitoreo de avisos laborales, datos oficiales y estudios propios, confirma que la recuperación del empleo se concentra allí donde existe actividad productiva real, inversión en tecnología y expansión de la cadena de valor. Al mismo tiempo, expone los límites del proceso: alta informalidad, brechas de género persistentes y dificultades para cubrir puestos por falta de capacitación específica.

Sectores que traccionaron el empleo en el segundo semestre de 2025

Entre julio y diciembre de 2025, logística y correo concentraron el 22% de las búsquedas laborales, impulsadas por el crecimiento del e-commerce, la distribución y la reorganización de las cadenas de suministro. En segundo lugar se ubicaron los servicios, con el 17% de la demanda, especialmente en atención al cliente y soporte, mientras que la producción alimenticia explicó el 13% de las búsquedas, en línea con una mayor industrialización del sector.

El informe también destaca el peso de los frigoríficos (12%) y de la tecnología (10%), lo que evidencia una creciente necesidad de talento técnico y digital transversal a múltiples actividades económicas. Más atrás se posicionaron la agroindustria (8%), minería y energía (6%), salud y asistencia (6%), construcción (4%) y administración y recursos humanos (2%).

En este contexto, los diez perfiles más solicitados durante el segundo semestre de 2025 fueron: operarios de depósito y logística; pickers y preparadores de pedidos; personal de carga y descarga; camareros, mucamas y cocineros en hotelería y gastronomía; representantes de atención al cliente; técnicos de mantenimiento y electromecánicos; operarios de producción y frigorífico; clarkistas; administrativos generales; y ejecutivos de cuentas y vendedores.

“Lo que vemos con claridad es que el empleo está creciendo donde hay operación real: movimiento de mercadería, producción y mantenimiento técnico. La logística, los frigoríficos y la industria alimenticia están traccionando fuerte y la tecnología aparece cada vez más integrada a procesos que antes no eran digitales”, explicó Soledad Curbelo, coordinadora de Reclutamiento y Selección en Ceta Capital Humano.

Indicadores laborales, salarios y brechas estructurales

El informe muestra una recuperación del empleo formal, aunque con desafíos persistentes. La tasa de actividad se ubicó en 48,6%, la tasa de empleo en 45,4% y el desempleo cerró en 6,6%. Sin embargo, el dato estructural que continúa condicionando el mercado laboral es la informalidad, que alcanza al 36,7% de los trabajadores.

En materia salarial, el salario promedio bruto del sector privado llegó a $1.798.332 en diciembre de 2025, con una variación interanual del 44,34%, reflejando tanto la recomposición nominal como la presión inflacionaria del período. Los rangos salariales confirman la centralidad de los perfiles técnicos y operativos: un técnico de mantenimiento percibió entre $1.450.000 y $1.800.000, un clarkista entre $1.100.000 y $1.350.000, los administrativos entre $1.000.000 y $1.400.000, y los operarios de depósito entre $820.000 y $990.000, según el relevamiento de la compañía del Grupo Ceta.

En términos de género, la participación femenina continúa rezagada: 38% frente al 61% de hombres, aunque se observa una mayor inserción de mujeres en atención al cliente, administración, hotelería y salud, sectores donde la demanda se mantuvo activa durante 2025.

El mapa federal del empleo y las tendencias que marcarán 2026

Desde el punto de vista geográfico, Buenos Aires concentró la mayor cantidad de avisos en logística, atención al cliente, administración y ventas farmacéuticas. Córdoba mostró una demanda diversificada en agroindustria, logística, producción y servicios técnicos. En Neuquén y Río Negro se destacó la actividad vinculada a Oil & Gas, hotelería y mantenimiento industrial, mientras que Santa Fe combinó búsquedas en minería, producción, logística y perfiles ejecutivos.

De cara a 2026, el informe de Ceta Capital Humano identifica cinco grandes tendencias que marcarán el mercado laboral argentino: la automatización y digitalización de procesos, con mayor demanda de técnicos especializados; el crecimiento de los empleos verdes vinculados a eficiencia energética y sostenibilidad; una mayor articulación entre empresas y centros educativos para reducir la brecha de habilidades; el avance de la digitalización en Recursos Humanos; y un foco creciente en la inclusión femenina en sectores productivos, logísticos y tecnológicos.

“Para este año esperamos una demanda todavía más marcada de perfiles técnicos y administrativos, por eso el gran desafío sigue siendo la formación. Hay puestos disponibles que no siempre se logran cubrir por falta de capacitación específica. Es clave el trabajo conjunto entre empresas, instituciones educativas y programas de inclusión laboral para fortalecer el talento”, analizó Curbelo.

Más oportunidades, pero con el desafío de la capacitación

El cierre de 2025 dejó una señal clara: el empleo crece donde hay inversión en tecnología, logística y producción, y ese patrón se profundizará en 2026. Sin embargo, la sostenibilidad de este proceso dependerá de la capacidad del sistema educativo, las políticas de empleo y el sector privado para cerrar la brecha de habilidades, reducir la informalidad y ampliar la inclusión laboral. En ese equilibrio se juega la calidad del crecimiento del mercado laboral argentino en el corto y mediano plazo.

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