En la Piel

Lo natural vende

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Hay transformaciones que forman parte de un proceso lógico para quienes están interesados en lograr una mejor calidad de vida y un mundo sostenible, y se van manifestando cotidianamente tanto en los sistemas de producción como en los hábitos de consumo.

En ese contexto, la cosmética natural está de moda y no únicamente por una cuestión de tendencias; sino justamente porque existen por un lado, personas que se animan a generar alternativas productivas y por otro; consumidores que cada vez son más conscientes del poder que tienen sus elecciones a la hora de comprar .

Ingredientes ecológicos, libres de productos químicos o derivados del petróleo, packaging o envases biodegradables, materia prima agroecológica u orgánica, son sólo algunas de las características que hacen a la cosmética natural o sostenible. También hay otras decisiones vinculadas a valores puntuales que caracterizan a la cosmética natural y le generan cada vez más adeptos en todo el mundo por ejemplo, la no utilización de animales para testeos (cruelty free).

Hay mujeres misioneras que se animaron a crear e impulsar alternativas de cosmética natural combinando conceptos y valores sostenibles, y generando un impacto positivo en la economía local.

Me Fitocosmética es el proyecto liderado por Grisel Impini, una kinesióloga que arribó a Misiones hace algunos años junto a su marido y decidieron apostar al desarrollo del emprendimiento de cosmética natural. Actualmente ofrecen al mercado productos naturales hechos con sustancias naturales, aceites y extractos de plantas de la selva paranaense y cuentan con un laboratorio en Leandro N Alem que está aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Todas las materias primas que se utilizan son biodegradables y libres de emulsiones, siliconas y sustancias de índole sintética o derivada de la industria petroquímica. Además, los productores que las proveen, realizan la recolección de las plantas en el momento justo para proliferar las especies nativas y la biodiversidad de la selva.

El proyecto plantea un interesante circuito económico para la economía local, ya que no únicamente representa una fuente principal de ingreso para Grisel, sino que además, a través del acopio de materia prima, moviliza la economía de subsistencia de 3 familias agricultoras misioneras. Además, genera fuente de ingreso para más de 20 revendedoras que decidieron sumarse al sistema de representación para las ventas. Este sistema permite que quienes decidan revender el producto lleguen de forma directa a usuarias y a centros de belleza, spa, consultorios y comercios especializados; a partir de una inversión inicial en base a sus propias posibilidades económicas.

En 2019 la marca Me Fitocosmética fue destacada por su espíritu emprendedor y recibió el premio al Joven Empresario Misionero del Año, otorgado por la Confederación Económica de Misiones (CEM). Este año, fue seleccionada por el Parque Industrial y de la Innovación en el concurso de Aceleradora de E-commerce, para ser asesorada por diferentes especialistas de redes sociales, google ads, data driven marketing, estructura y configuración de una tienda e-commerce, estrategias de marketing, estrategias de producto. En palabras propias de la emprendedora, “Esta posibilidad nos aportará sin dudas muchísimo al trabajo que ya veníamos realizando en cuanto a desarrollo de imagen de marca”. Grisel se encuentra actualmente participando de “En la piel”, una iniciativa de la CEM que busca visibilizar el liderazgo de las mujeres en emprendimientos y PyMES.

Otro emprendimiento del rubro es Prana Selva, iniciativa 100% autogestionada, que nació formalmente durante la pandemia. Movilizada por el nivel de contaminación que genera la industria vinculada a la indumentaria a nivel mundial, Daiana Espínola creó una línea de productos generados en base a materias primas naturales, nacionales y amigables con el medio ambiente que incluye shampoo y jabones sólidos, desodorantes, pasta dental, cremas y limpiadores faciales, entre otros. “Creo que fue un proceso que comenzó hace algunos años, mientras fui viendo que no necesitamos tanto para vivir, sino más bien, cumplir con nuestras necesidades básicas y ocuparnos del bienestar y de la salud. Todo eso me fue llevando a elegir un consumo más amigable con la tierra” comenta la emprendedora que logró desarrollar la marca comercial en menos de dos años, posicionàndose en el mercado local posadeño como una de las opciones más reconocidas en su rubro y que representa hoy su principal fuente de ingreso.

Como complemento, Prana Selva comercializa en Misiones otros productos que también invitan a cambiar hábitos de higiene, minimizando paulatinamente la utilización del plástico en los hogares, tales como cepillos dentales de bamboo, copas menstruales, toallas femeninas reutilizables, etc. Si bien los packaging son en su totalidad empaques compostables o reutilizables, también hay una opción para quienes opten por envases retornables. De esta manera, en todas sus interacciones con los clientes, la marca propone la posibilidad de sumar un granito de arena.

“Prana Selva es mucho más que una eco-tienda. Es un concepto con una impronta más integral, que promueve el cuidado de la salud y de la tierra, enfocándose en la espiritualidad y con el objeto de poder compartir experiencias enriquecedoras para todas las personas que se animen a transitar el cambio hacia un mundo más sostenible”.

Los productos de cosmética natural van copando espacios no únicamente en redes sociales sino también en locales comerciales de venta al público tradicional tales como farmacias y casas naturistas, entre otros. Este crecimiento es un camino que no tiene retorno: sin dudas comprende un segmento de mercado que no parará de crecer ya que ofrece diversas líneas de desarrollo y diversificación y va ganando terreno también en las economías regionales.

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Tenía una agencia de viajes, por la pandemia se reinventó y lidera un emprendimiento que abastece de verduras a toda su localidad

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Visibilizan a misioneras líderes de emprendimientos productivos a través de un ciclo de talleres la Comisión de Mujeres de Mujeres de la Confederación Económica de Misiones (CEM). Esta iniciativa denominada “En la Piel” mostró el caso de Raquel Rodríguez quien debió reinventarse durante la pandemia y apostar a un nuevo emprendimiento que ya le rinde buenos resultados

La Comisión de Mujeres de Mujeres de la Confederación Económica de Misiones (CEM) se encuentra implementando un ciclo de talleres vivenciales que busca visibilizar el rol de las mujeres que lideran PyMES y emprendimientos productivos a lo largo y ancho de la provincia. Esta iniciativa denominada “En la Piel” busca contagiar las experiencias y buenas prácticas de las mujeres que se animaron a emprender y trabajar en distintos rubros que movilizan la economía misionera, tales como producción, servicios, comercio, industria y turismo, entre otros.

De esta manera, el ciclo permite conocer historias que movilizan e inspiran, como por ejemplo la de Raquel Rodríguez, una productora de fotografía y video, que actualmente lidera un emprendimiento familiar de lechuga hidropónica en Leandro N Alem.

Reinventarse laboral y profesionalmente fue uno de los principales retos que planteó la pandemia. Muchos fueron los trabajadores y profesionales que se vieron obligados a salir de su zona de confort, crear y buscar alternativas para generar ingresos bajo nuevas modalidades de trabajo y consumo. En ese contexto, Raquel, junto a su marido, que está al frente de una agencia de viajes, desarrollaron la marca comercial Nueva Vida, que desarrolla junto a su marido, Rodolfo de la Vega y que hoy abastece a verdulerías y supermercados con variadas clases de lechuga.

Durante 2020 trabajaron con delivery de verduras saludables a partir de la primera partida de cosecha y hacia septiembre, cuando se reactivaron las salidas de las familias a la ciudad; pudieron focalizarse a pleno con el cultivo de diferentes variedades de lechuga en hidroponia (tradicional, morada, mariposa y roble) atendiendo a clientes específicos. Con el tiempo y en base a las preferencias de los compradores locales, desarrollaron un mix de lechugas, que permite a los clientes diferentes combinaciones en el mismo paquete o producto.

“Al inicio de este proyecto compartido con mi marido, trabajamos a pulmón y afrontamos distintas situaciones de prueba y error hasta entender que la asistencia y cuidado deben ser permanentes en este tipo de cultivo. Inicialmente hacíamos unas 300 plantas pero no lográbamos continuidad… ni productiva ni comercial. Primero, avanzamos con el invernadero y empezamos a plantar sistemàticamente cosa que en unas semanas también pudimos empezar a cosechar sistemàticamente” comenta Raquel.

En cuanto a la salida al mercado local, uno de los primeros desafíos fue, del tema del packaging, ya que se precisan bolsas exclusivas para lechugas con forma icónica que permiten el resguardo de la humedad en las raíces, uno de las ventajas diferenciales de este tipo de cultivo que garantiza la integridad de la planta para el consumo durante un período de 4 o 5 días.

Hoy por hoy, el emprendimiento es una actividad complementaria en la economía familiar con perspectiva de crecimiento. Raquel y Rodolfo están analizando posibles financiamientos para realizar la inversión necesaria en un terreno que ya poseen, de manera tal de poder ampliar el invernadero y hacer escalable la producción, no únicamente incrementando los ingresos, sino también generando mano de obra local.

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