encuestas Argentina 2026

La batalla de los elementos

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Otra victoria como esta y estamos perdidos”. La frase fue pronunciada por el rey Pirro de Epiro en el año 279 a. C tras vencer a los romanos en la batalla de Ásculo, debido a la enorme cantidad de soldados propios que perdió en el combate.

La cita nunca perdió vigencia y sirve para describir el estado de situación tras la aprobación de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, impulsada por el Gobierno de Javier Milei para seducir a potenciales inversores. 

La ley diseñada por Federico Sturzenegger obtuvo la media sanción en el Senado, pero reducida a una mera hojarasca, como “El Coloso” gusta llamar a las normas que no son de su agrado. 

El diario de sesiones dirá que la ley fue aprobada por 37 votos contra 33 rechazos, pero el resultado, en verdad, fue desastroso para el Gobierno. Perdió en todos los niveles posibles, en el ámbito legislativo, pero peor aún, en la pulseada política, en la calle y hasta en las redes sociales, su elemento favorito. Hasta Tini Stoessel, usualmente inexpresiva en cuestiones políticas,  usó sus redes para manifestarse en contra. Lo mismo hizo Lisandro Martínez, el defensor de la Scalonetta. Faltó Messi. Pero sí se anotó Antonela Roccuzzo, quien le dio like a una publicación que rechazaba el proyecto oficial. 

Quedó flotando la sensación de que se despertó una bestia dormida. La política también se desperezó, aunque es pretensioso que algún dirigente se adjudique poderes de convencimiento como el que le quieren atribuir a Sergio Tomás Massa. Los gobernadores fueron clave para frenar la ley, incluso los que la Casa Rosada consideraba aliados constantes. 

El misionero Hugo Passalacqua se puso, literalmente, la gorra: “Lo que amamos no se vende”, se podía leer en la visera que usó en la Fiesta del Azúcar Rubio, en Mojón Grande. Horas antes de la sesión, remarcó en un video: “Nuestra posición es clara, no acompañaremos ninguna iniciativa que facilite la extranjerización de nuestras tierras. Defender la tierra es defender a los misioneros y a las generaciones que vienen”.

Passalacqua rompió con el alineamiento automático y los senadores misioneristas fueron los que activaron la reacción en cadena. Habían recibido el pedido del Gobernador de votar en contra de la ley. Sonia Rojas Decut ya había anticipado su oposición al capítulo tercero, de la extranjerización de la tierra. Carlos Arce emitió un comunicado horas antes de la sesión. Tras ese posicionamiento, senadores de otras provincias comenzaron a anticipar su rechazo, lo que obligó a Patricia Bullrich, la jefa del bloque libertario, a dar de baja el capítulo entero para salvar la ley. 

La perenne, apenas unas horas antes se había jactado de ganar por un voto. En la sesión quedó en evidencia que contó mal los porotos y la ley estuvo a punto de fracasar. También hubo que quitar del paquete la reforma a la ley del Manejo del Fuego, que el Gobierno quería desesperadamente derrumbar. La norma actual impide -por 30 años para zonas agropecuarias, pastizales o matorrales o 60 para áreas sensibles- modificar el uso del suelo después de un incendio, para evitar que la especulación inmobiliaria devore humedales, montes o estepas patagónicas. La resistencia en las calles y de diversos actores ambientalistas forzó el rechazo de los senadores. No ayudó demasiado al Gobierno la revelación de que el senador libertario Joaquín Benegas Lynch maneja una empresa dedicada a vender propiedades a extranjeros. 

¿Por qué eran importantes ambos capítulos para Misiones? La flexibilización de los límites para la compra de tierras por parte de extranjeros tendría un enorme impacto en un territorio tan pequeño. Hoy Misiones ya tiene el 11 por ciento de la tierra en manos extranjeras, pero hay varios departamentos por encima del límite, con Iguazú al tope con casi 39 por ciento. Habilitar la extranjerización del acceso a recursos naturales como el agua, atenta contra la identidad misionera, lo mismo que implica un riesgo para la biodiversidad custodiada. Los libertarios, como antes el macrismo, promocionan el plan Maizar para extender la frontera agraria y la crisis de la yerba mate volvió a colocar en la vulnerabilidad a miles de pequeños productores. Razones que explican la resistencia política ejercida por Passalacqua y diversos espacios políticos, incluido un colectivo de ex legisladores de diversas corrientes, que firmó un comunicado conjunto.

Caídos los capítulos de Tierra y Fuego, el Gobierno se quedó apenas con la normativa referida al encarecimiento de las expropiaciones y los desalojos exprés, pero ésta última norma regirá únicamente para Capital Federal si no se adhieren las provincias. Muy poco para semejante traspié. Más de cuatro meses de desgaste, cuatro sesiones fallidas y 17 borradores.

En el Gobierno nadie quiere asumir los costos. Bullrich acusa a Sturzenegger de ser demasiado pretencioso con los planes de reforma y El Coloso tambalea, lo mismo que las garantías de aprobación de la reforma del Banco Central, Inocencia Fiscal II, el Súper RIGI y el régimen de Zona Fría. Se dice que se frenará una segunda oleada de desregulación por el temor libertario a poner en riesgo el plan reelección, para la que Milei dice ya tener elegido al candidato a vice. La actual, Victoria Villarruel, es protagonista de la guerra fría con el Presidente y podría ser candidata presidencial, según adelantó Miguel Ángel Pichetto.

Pero el plan de reelección enfrenta hoy mismo otros riesgos: el agotamiento de la sociedad, una inflación que no se deja domar -marcó 2,9 por ciento en Capital Federal y encendió todas las alarmas- y una pobreza que volvió a subir al 30% en el primer trimestre según la Universidad Católica Argentina.  

Todas las encuestas empiezan a contar la misma historia. Cambian las consultoras, las preguntas y los porcentajes, pero el clima se repite. Domina el pesimismo económico y la bronca y la tristeza superan largamente a la esperanza. Milei todavía conserva un núcleo duro considerable, pero el problema está fuera de ese perímetro. Cuando más de la mitad de la sociedad dice estar peor, seis de cada diez quieren un cambio de Gobierno y el rechazo presidencial empieza a convertirse en un techo electoral, la discusión deja de ser sobre comunicación, relato o “batalla cultural”. 

Ahí aparece la paradoja que puede definir 2027. Milei llegó al poder porque consiguió convertir el hartazgo en esperanza; ahora corre el riesgo de que ese mismo hartazgo encuentre otro vehículo político. Ya no puede responsabilizar indefinidamente a “la casta”, al kirchnerismo o a la herencia recibida porque, después de años en la Casa Rosada, la realidad empieza a ser suya. Y mientras el oficialismo se enfrenta a ese desgaste, el peronismo descubre que ni siquiera necesita enamorar todavía: le alcanza, por ahora, con que crezca el desencanto. 

Hay un dato adicional que empieza a modificar el tablero y que hasta hace pocos meses parecía improbable: Axel Kicillof aparece por primera vez arriba en varias mediciones -Zuban & Córdoba lo registra por primera vez- y se consolida como el dirigente opositor con mayor capacidad de disputar el centro de la escena, a pesar de las zancadillas constantes de Máximo Kirchner y La Cámpora. Zuban Córdoba muestra al peronismo con 31,3% de intención de voto contra 28% de La Libertad Avanza. En paralelo, el Presidente acumula 61,3% de imagen negativa, su Gobierno llega al 65,3% de desaprobación y el 61,9% dice que votaría por un cambio del Gobierno actual.

Por primera vez desde la llegada de Milei al poder, el descontento empieza a encontrar enfrente una referencia política competitiva

Y quizás allí esté el dato más incómodo para el oficialismo. Milei conserva un piso electoral duro, pero también construyó un techo de rechazo cada vez más difícil de perforar: Zentrix mide 58,5% de imagen negativa y apenas 30,9% positiva, mientras otras encuestas colocan a Kicillof por encima del Presidente. 

Hay otro indicador que completa el cuadro y acaso sea más significativo porque mide algo más profundo que la popularidad de un dirigente: la confianza en el Gobierno. El Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 6,5% en julio y quedó en apenas 1,94 puntos sobre cinco. Además, el nivel de confianza en el mes 31 de Milei resulta 3,9% inferior al que tenía Mauricio Macri en el mismo momento de su presidencia. La señal se vuelve difícil de relativizar. Ya no es una encuesta adversa ni una mala semana: son distintos termómetros marcando la misma fiebre. El Gobierno conserva poder, iniciativa y un núcleo electoral fiel, pero está perdiendo el activo que hizo posible la experiencia libertaria: la expectativa de que el sacrificio de hoy necesariamente desembocaría en un mañana mejor. 

La batalla de los elementos también dejó claro que el Gobierno nacional depende más de los gobernadores que éstos del Presidente. 

En Misiones el Gobernador puso fin al alineamiento automático que caracterizó los tiempos de la Renovación en relación con el Gobierno nacional. 

Con la implosión de ese espacio, Passalacqua asumió un nuevo liderazgo que prioriza el interés misionero. El nuevo concepto concitó una enorme adhesión, incluso de extrapartidarios, entre ellos varios dirigentes radicales que podrían sumarse en las próximas horas. De todos modos, el tiempo de (re) organización se termina. El próximo lunes, el 17 de agosto, marcará el inicio de una nueva fase que tendrá definiciones y acciones que identificarán el nuevo tiempo. Habrá que estar atentos a las palabras y a la foto.

El Movimiento por lo que viene tendrá un debut legislativo bastante más contundente de lo que sugerían los cálculos iniciales. El nuevo bloque arrancará con 17 diputados provinciales, bajo la presidencia de Juan José Szychowski, cuando el objetivo original era reunir al menos ocho bancas que funcionaran como respaldo político de la gestión provincial. El número final duplica aquella expectativa y convierte al espacio en la primera minoría dentro de la nueva configuración de la Legislatura misionera. Además, la nómina incorpora figuras de procedencias políticas diversas, una señal de que el armado pretende trascender las fronteras partidarias tradicionales.

El bloque estará integrado por Juan Alberto Ahumada, Alejandro Fabián Arnhold -ex presidente del bloque renovador-, Aryhatne Nicold Bahr, Roberto Hugo Benítez, Rudi Samuel Bundziak, Sara Carolina Butvilofki, Anazul Centeno, Rita Marina Flores, Waldovino Enio Lemes, María del Carmen Méndez Ason, Blanca Raquel Núñez, José Luis Pastori, Juan Manuel Rodríguez, Roque Soboczinski, Arabela Azul María Soler, Juan José Szychowski y Alicia Beatriz Zalesak. 

El bloque Encuentro Misionero quedará bajo la conducción de Carlos Rovira, con tres legisladores, incluido el presidente de la Legislatura, Sebastián Macías. 

Pero la onda expansiva generada por la irrupción del Movimiento, amenaza con extenderse. En el Concejo Deliberante de Posadas, el nombre Encuentro Misionero va camino a diluirse. El intendente Leonardo Stelatto tendrá bloque propio en una alternativa intermedia, el ex presidente del Cuerpo, Jair Dib tiene espacio unipersonal y quedan tres concejales que evalúan su futuro. En Oberá el ex bloque renovador migró masivamente. En el Senado, Sonia Rojas Decut armó un bloque unipersonal denominado Movimiento por Misiones. En Diputados podrían imitarla.

El debut del nuevo bloque, que será presidido por Juan José Szychowski, será con el análisis del Presupuesto provincial diseñado por Passalacqua. Tomará estado parlamentario el próximo jueves y como dato saliente, a diferencia de las políticas nacionales, blinda la inversión social, a la que se destina el 63 por ciento de los recursos. La preocupación de Passalacqua es compartida por la Iglesia: el viernes, en la misa central en homenaje a San Cayetano, el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez no usó eufemismos: “Queremos subrayar que nos genera mucha preocupación que aquellos que tienen responsabilidades de todo tipo en la sociedad, por ahí no entiendan la importancia que tiene el trabajo para el pueblo, para la gente, para los ciudadanos”, planteó.

“Cuando se piensa en una Argentina mejor por ahí se piensa en una especie de macroeconomía o de proyectos económicos”, señaló. Y cerró: “Proyectos económicos donde cierran los números, pero donde la gente no está. No nos sirve cuando la gente no está”.

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