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Las grandes marcas ya no compran sólo envases: el origen de los materiales también cuenta

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Mientras Europa profundiza las exigencias sobre los envases y las empresas aceleran sus compromisos ambientales, el origen de las materias primas forestales gana protagonismo en las decisiones de compra. PEFC Argentina explica por qué la trazabilidad y la certificación son factores estratégicos para las compañías de consumo masivo.

Las decisiones de compra de las grandes empresas han cambiado. Durante años, al momento de elegir un envase, el foco estuvo puesto principalmente en aspectos como el costo, el desempeño, la protección del producto o la logística. Hoy, a esos criterios se suman nuevas variables: el origen de los materiales, la trazabilidad de la cadena de suministro, la evidencia de buenas prácticas ambientales y la capacidad de demostrar que cada componente cumple con estándares cada vez más exigentes.

La reciente entrada en vigencia de nuevas disposiciones del Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR) confirma una tendencia que ya venía ganando fuerza a nivel internacional: las empresas ya no necesitan solamente envases reciclables; necesitan demostrar, cada vez más, cómo fueron producidos y de dónde provienen sus materias primas.

A esta transformación se suma otro fenómeno que ya impacta sobre las estrategias de packaging de las grandes marcas. Especialistas internacionales coinciden en que las principales tendencias para los próximos años incluyen un mayor uso de materiales renovables, envases diseñados para facilitar su reciclado, incorporación de herramientas digitales de trazabilidad y soluciones que permitan responder a consumidores, inversores y reguladores cada vez más exigentes. En otras palabras, el packaging dejó de ser un simple envase para convertirse en una plataforma de información, transparencia y reputación.

En este contexto, la certificación forestal adquiere un nuevo valor estratégico. “Las empresas ya no preguntan únicamente si un envase es reciclable. También quieren saber de dónde provienen las fibras, cómo fueron obtenidas y qué evidencias respaldan esas afirmaciones. La trazabilidad pasó a formar parte del proceso de compra y la certificación PEFC aporta justamente esa información verificable que hoy demandan los mercados internacionales”, explica Florencia Chavat, directora ejecutiva de PEFC Argentina.

Actualmente, Argentina cuenta con 380.692 hectáreas certificadas bajo gestión forestal sostenible PEFC, distribuidas en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe. La superficie certificada se articula a través de diez certificados activos —cinco individuales y cinco grupales— que integran tanto empresas como pequeños y medianos productores forestales, fortaleciendo el acceso a mercados cada vez más exigentes.

Uno de los principales diferenciales del sistema PEFC es su enfoque integral. La certificación no sólo verifica el origen responsable de la madera y la fibra forestal, sino que también contempla la conservación de la biodiversidad, la protección de los derechos de las comunidades, el cumplimiento de la legislación vigente, la transparencia en la gestión y la mejora continua de los procesos productivos.

La transformación del packaging también alcanza a la Argentina. La cadena forestoindustrial produce anualmente alrededor de 1,18 millones de toneladas de papeles para embalaje, reúne 849 empresas y genera más de 32.500 puestos de trabajo directos, consolidándose como uno de los pilares de la economía circular vinculada a los materiales de origen forestal (datos provistos por la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel – AFCP). Estas cifras muestran que la evolución del packaging ya no depende únicamente del diseño de los envases, sino también de la fortaleza y la trazabilidad de toda la cadena que los hace posibles.

Para las áreas de Compras Sostenibles, ESG y Abastecimiento Responsable, la certificación PEFC representa mucho más que un sello. Constituye una herramienta de gestión que permite respaldar con evidencia verificable aspectos cada vez más valorados por clientes, inversores y organismos regulatorios: conservación de la biodiversidad, mitigación del cambio climático, transparencia, cumplimiento legal, respeto por los derechos humanos y mejora continua.

En un contexto donde las exigencias internacionales continúan evolucionando, el packaging deja de ser un simple componente operativo para convertirse en parte de la estrategia de sostenibilidad de las empresas.

Elegir papel, cartón, etiquetas o pallets provenientes de fuentes certificadas transforma la compra de un insumo en una decisión de competitividad, reputación y gestión del riesgo, demostrando que el origen de los materiales también forma parte del valor que las marcas ofrecen a sus consumidores.

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