Equidad

“La mejor Argentina es la que da derechos”, dijo Fernández al promulgar ley laboral travesti-trans

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El presidente Alberto Fernández celebró hoy la promulgación de la ley de promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transgénero, aseguró que aunque “hay quienes creen que dar derechos es un problema porque rompe el status quo” y remarcó que, en cambio, “la mejor Argentina” es aquella que los brinda.

En un acto que se celebró este mediodía en Casa Rosada, el jefe de Estado formalizó la norma que lleva el nombre de Diana Sacayán y Lohana Berkins, que contempla, entre otras reivindicaciones, que los tres poderes del Estado nacional, los ministerios públicos y demás organismos deben ocupar una proporción no inferior al 1% de la totalidad de su personal con personas de ese colectivo.

“Hay quienes creen que dar derechos es un problema porque rompe el status quo, creen que es mejor un país con derechos para algunos”, dijo Fernández y señaló que desde que el Frente de Todos llegó al Gobierno, se propuso la “ampliación” de los mismos.

En ese sentido, dijo que “una sociedad que descarta a su gente, es una horrible sociedad” y que, en cambio, “la mejor Argentina es la que da derechos”.

Además dijo que cada paso en la ampliación convierte a todos en “una mejor sociedad, una mejor comunidad”.

Luego de reiterar su apelación al diálogo en la diversidad, el Presidente dijo que uno de los “puntos de encuentro” entre aquellos que piensan diferente “es dejar de marginar al otro”, “terminar con el descarte” y entender que “las minorías tienen derechos y que las mayorías deben reconocerles esos derechos”.

También dedicó un párrafo para recordar el “maravilloso” primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, al que calificó como el “más progresista” desde el retorno de la democracia en lo que respecta a la ampliación de derechos y sostuvo que él pretende que el suyo sea “más progresista aún”.

Finalmente, convocó a los empresarios a emplear personas más allá de su elección sexual u orientación de género y expresó su confianza en que en el futuro no deban dictarse leyes que aseguren cupos para minorías que sufren discriminaciones, sino que sea una cuestión natural el equilibrio.

“Estamos confrontando con una cultura de mucho tiempo y que le cuesta aceptar, Pero estamos decididos a que se termine cualquier discriminación en Argentina”, añadió el mandatario.

A su turno, la ministra de las Mujeres, Genero y Diversidad, Elízabeth Gómez Alcorta, destacó que la ley hoy promulgada fue aprobada por “207 votos en diputados y 55 en el Senado”, algo que habla “de los altos niveles de conciencia” sobre la necesidad de estas acciones que “son políticas de Estado y no de un Gobierno”.

Estimó que esta nueva norma ubica al país “a la vanguardia” en políticas de inclusión, un ”motivo de orgullo de todos, todas, todes los que formamos parte de la sociedad”.

Además recordó que el Gobierno nacional lleva 15 de 18 meses gestionando en tiempos de pandemia y que “en ningún momento se dejó de trabajar en la ampliación de derechos”.

“Ni la pandemia, ni el desastre económico legado por el Gobierno anterior, fueron excusa. Aun en la adversidad, nos vieron ampliando derechos y alcanzando nuevas conquistas”, apuntó.

Al inicio del acto, la subsecretaria de Políticas de Diversidad, Alba Rueda, señaló que el día de hoy es “histórico para el movimiento travesti-trans” y eso es “para guardar en el corazón”.

Sostuvo además que la ley es, al mismo tiempo, “la reivindicación del movimiento como un sujeto político” y “se traduce en puestos de trabajo” que son “un punto de inicio” para una “comprensión transversal” de la problemática que viven estas personas y se mostró esperanzada de que sirva para salvar muchas vidas.

La normativa prevé a su vez incentivos para que también el sector privado que cumpla con esta normativa y promueve líneas de acceso al crédito desde el Banco de la Nación de la República Argentina para esta población.

Además, determina que el requisito de terminalidad educativa no puede resultar obstáculo para el ingreso y permanencia en el empleo, y que si las personas aspirantes a los puestos de trabajo no completaron su educación, se permitirá su ingreso con la condición de cursar el o los niveles educativos requeridos y finalizarlos.

En la ceremonia, además de las funcionarias mencionadas, el Presidente estuvo acompañado por la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y por militantes, dirigentes y referentes del colectivo travesti-trans.

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Las comunidades mbyá guaraní desde una mirada de género

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Por Ana María Gorosito* – Del 19 al 25 de abril se conmemora la Semana de los Pueblos Indígenas, una fecha que invita a reflexionar acerca de los derechos de las comunidades y su valioso aporte a la diversidad cultural.

Resulta bastante complicado presentar un panorama general sobre la posición de la mujer y las diversidades en la sociedad guaraní actual, no sólo en la provincia de Misiones sino en todo el gran territorio que ocupan desde tiempos inmemoriales. Y esta dificultad proviene del hecho de que se trata de un pueblo en transición y crisis, afectado por los grandes cambios a los que se ha visto sometido su modo de vida en las décadas recientes, cambios que no siempre son deseables y muy pocas veces controlados por su propio modelo organizacional. 

De modo inadvertido en el modo habitual de expresión en Misiones, es el referirse exclusivamente a los Mbyá, un recorte que excluye la existencia también real de otros guaraníes que no se reconocen Mbyá, que son designados por estos como Mbyá’i, y que en Brasil reciben el nombre de Kayová, Kayowá y otras variantes similares. Hablar de los Guaraníes en Misiones como si fueran exclusivamente Mbyá, implica que usamos modos expresivos que son manifestaciones o efectos del proceso de dominación sobre este pueblo originario. 

El conocimiento de la lengua, la cultura y los modos de organización guaraní en nuestras respectivas sociedades nacionales es fragmentario, difuso, cargado de errores de apreciación y muy a menudo, informados por una visión segregacionista y racial que no termina de reconocerse ni, en consecuencia, de corregirse. Hay un modo instalado de acercamiento y comprensión influido por una perspectiva occidental, urbana, de clase media, con sesgo moralista, que no sólo impide el deseado diálogo intercultural, sino que lo obstruye.

Una categoría de pensamiento y lucha dentro de los movimientos feministas, de cuño relativamente reciente, es el patriarcado como símbolo de un conjunto complejo de violencias que se han ejercido históricamente sobre la condición femenina. y que se extiende hacia las diversidades sexuales en la medida que estas han ido adquiriendo visibilidad y un progresivo potencial organizativo y demandante de derechos.

Sin embargo, ¿puede hablarse de patriarcado cuando intentamos aplicar esta categoría de denuncia y de acción colectiva, a los pueblos originarios en su totalidad? Una pequeña anécdota quizás sea útil aquí para indicar el rumbo de mi pensamiento: ocurrió hace poco tiempo, en una audiencia en la que se me invitó a testimoniar sobre un caso en el que una joven guaraní había sido sometida sin mayor análisis a los criterios de una justicia claramente patriarcal. El drama que se había abatido sobre esa muchacha mostraba desde un nuevo perfil la espesura de las formas de dominación que se ejercen sobre ese pueblo, y sobre las mujeres vulnerables en general. Al terminar, fui rodeada por un conjunto de mujeres que querían comentar o ampliar los duros hechos que se habían presentado. Ya en el momento de irme, una joven no indígena y evidentemente muy bien informada y militante de las buenas causas feministas, me planteó: “Ahora, Ana, hay que comenzar a plantear el patriarcado entre los guaraníes”. Respondí confusamente: estaba agotada después de una larga jornada, asentí y seguí mi camino.

Sin embargo, la cuestión siguió rondando en mis pensamientos. Porque, en efecto, hay síntomas de intentos de predominio patriarcal en las recientes condiciones de vida entre los guaraníes y no sólo en Misiones, pero, ¿se inscriben en una tradición patriarcal inmemorial? ¿O son efectos de esa crisis del modo de ser en el mundo que ese pueblo experimenta y está muy claramente expuesta en las manifestaciones de sus líderes? O bien, finalmente, ¿son apenas una muestra más de la intromisión de nuestros propios modos de organizar la jerarquía entre las personas y los seres vivientes, alterando concepciones de otro orden?

Revisé mis propias experiencias de diálogo e intercambio de ideas en las comunidades, más intensas y continuadas en mis años juveniles, más esporádicas y cada vez más ricas en los tiempos actuales de mi vejez. En aquellos no tan lejanos tiempos (si en lugar de considerar el corto ciclo de la vida humana consideramos los ciclos medianos o largos de las sociedades), las grandes comunidades, con sus sembrados, sus grandes patios centrales y sus construcciones ceremoniales se alzaban solitarias en medio de los montes, alejadas del contacto frecuente con la población no guaraní, y el protocolo de acceso era riguroso y claramente establecido. Yo nunca ingresaba sola, sino con algún miembro de la comunidad que residía en otra aldea, y era precedida por los yvyraí´ja, quienes me presentaban al tuvichá del lugar. Con el tiempo y la frecuentación insistente, dejaban de considerarme una juruá más (una extraña “blanca”) y pasé a ser presentada como la kuñá karaí, mujer con poder, en este caso el de preguntar sobre sus reclamos y transmitirlos a quienes correspondiera (con escaso éxito, por cierto, ya que la autoridad de una mujer antropóloga era meramente simbólica en mi propia sociedad). Al pasar del tiempo, el protocolo también cedía: mis interlocutores ya no eran solamente las autoridades masculinas, sino las mujeres, que mientras me enseñaban a tejer cestería iban contándome sus preocupaciones y deseos, de sus familias lejanas, se interrumpían brevemente para dar órdenes a los más jóvenes y amamantaban a sus hijos en tanto proseguía nuestra conversación.

En ese proceso, había ocurrido algo extraordinario en la comunicación: al comienzo, en el “período protocolar”, sólo dialogaban conmigo los hombres, mientras las mujeres en una especie de coro poco alejado, conversaban animadamente en su idioma, se reían, comentaban: se expresaban con un acento y un ritmo diferente al de los varones, y con el tiempo percibí que, mientras ellos dialogaban conmigo en una mezcla del castellano y del guaraní del Paraguay rural, ellas usaban un estilo diferente –mucho tiempo después y gracias a los consejos de Bartomeu Meliá, comprendí que en realidad era una lengua diferente, el mbyá eté-.

Cada tanto, alguna de ellas alzaba la voz. Cuando esto ocurría, la persona que mantenía el diálogo conmigo se interrumpía, miraba al grupo de las mujeres y después de un corto momento, se rectificaba o ampliaba lo que me había dicho. Es decir, ellas cumplían una función de fiscales de lo que se le decía a “la extranjera” y aparentaban no entender el castellano cuando les dirigía la palabra, pero habían seguido con vigilante atención lo que allí hablábamos. Corregían, reprendían o tomaban a risa muchas de las declaraciones. Cuando finalmente abrieron para mí las puertas de su cultura, o al menos me dejaron avistar algunos de sus rasgos, descubrí que entendían perfectamente mi lengua y se expresaban con la misma dificultosa corrección que sus pares masculinos.

En la vida cotidiana, los vi trabajar juntos y a la par: mi sensación era que estaba ante una relación muy colaborativa entre géneros, que sólo daba paso a una predominancia masculina cuando se trataba de conducir la relación con los juruá, fuera en la venta de las artesanías para los acopiadores, fuera en el viaje a los pueblos para consultas médicas o para aprovisionarse, o en las tarefas, carpidas, cosechas del tung y otros trabajos rurales que asumía la familia en su conjunto.

Podría yo pensar, en mis primeros tiempos, que la transmisión del apellido por línea masculina a los hijos era un síntoma de predominio patriarcal. Pero más tarde, al profundizar de qué manera las relaciones de parentesco incidían en la construcción de los liderazgos, descubrí que eran justamente las mujeres las que podían definir, a través de las alianzas o sus rupturas, el destino “político” de un hombre en su comunidad. Y me llevó bastante tiempo descubrir que esos nombres y apellidos criollos eran apenas una suerte de capa protectora y secundaria, necesaria para socializar en el mundo no indígena, el “nombre de documento” que ocultaba el “nombre verdadero”, el cual designa otros lazos de pertenencia en los que los géneros se diluyen en una concepción del ser perturbadora y maravillosamente diferente a la que forma parte de nuestras propias creencias e ideología.

Los tiempos han variado en un lapso relativamente breve, como ya he anunciado: es evidente que ese estilo cultural hoy presenta fisuras, muchas muy parecidas a lo que ya sabemos distinguir como control patriarcal sobre las mujeres y disidencias: hay casos de violencia familiar, mujeres golpeadas, abusadas, a veces seriamente lastimadas, mujeres entregadas a la justicia juruá en casos que podrían haberse resuelto al modo tradicional en las propias comunidades. No son casos numerosos, pero su registro puede ser ya un signo de alarma, empezando para las propias comunidades donde estos sucesos han ocurrido.

Y también surgen con mayor frecuencia mujeres líderes, poderosas y valientes interlocutoras que expresan con claridad su disconformidad sobre los modos como nuestra sociedad y nuestro orden estatal introduce el desorden, el hambre, las enfermedades y las adicciones químicas en sus familias. Son las Kuñá Karaí de una sociedad que, consciente de la crisis a las que los hemos sometido, se vuelven poderosas defensoras de su propio sistema de vida: alzan la voz en castellano y participan con la misma contundencia en las asambleas o aty, son respetadas y su prédica es escuchada con atención por todos y todas, dentro de las comunidades y por todos aquellos que quieran escucharlas, en los medios de comunicación y en las redes sociales.

Si volviera hoy a cruzarme con la muchacha de la anécdota, le diría: “creo que tenemos que atender primero a nuestras formas de dominación y penetración en los modos de vida y pensamiento de los mbyá e intentar corregirlas. Creo que el patriarcado, la propiedad privada y el concepto de la selva como fuente de renta y apropiación individual, es lo que primero deberíamos poner en cuestión. Creo que el modo como opera la Justicia sobre los conflictos internos de los guaraníes, los clasifica y condena, es algo que también deberíamos revisar. Creo que en el caso que vine a denunciar, la muchacha nunca fue considerada sujeto de derechos como miembro de un Pueblo Originario, sino que fue clasificada, rotulada y considerada como una “mala madre”, al igual que tantas mujeres vulnerables no indígenas en nuestro país. Creo que es por esos patriarcados donde debemos comenzar”.


Ana María Gorosito*: antropóloga, investigadora y profesora emérita de la UNaM

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Huawei cerró el año con un debate acerca del emprendedurismo igualitario

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Se trató de la última jornada del año para el programa que continuará en el 2021 con un plan de capacitaciones para más de 1000 jóvenes estudiantes mujeres. La actividad se realizó el 15 de diciembre con la participación de diferentes referentes del sector.

Huawei llevó a cabo el tercer encuentro de su programa Igual ICT, la iniciativa que busca acortar la brecha de género en el sector de las tecnologías en Argentina.

La jornada “emprendedurismo igualitario” se realizó vía streaming y estuvo orientada principalmente a jóvenes mujeres de todo el país que se encuentran en etapa de formación y desarrollo. Fue la última charla de Igual ICT para este 2020; el programa continuará vigente en el 2021 capacitando a 1000 estudiantes mujeres.

El evento contó con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación; CONFEDI; LIDE; Voces Vitales; Club de Chicas Programadoras; ADA ITW; WISE; y ARSAT.

La actividad fue moderada por la escritora y periodista especializada en tecnología, Martina Rua. Estuvieron presentes referentes del tema, quienes debatieron acerca de la diversidad en el escenario emprendedor del sector y el desarrollo IT a lo largo de Argentina. Participaron Victoria Sukenik, Asesora de Política y Estrategia en la Unión Internacional de Telecomunicaciones; Helena Estrada, autora y consultora especializada en autonomía de las mujeres; Silvina Moschini, emprendedora tecnológica, fundadora y CEO de SheWorks! y TransparentBusiness; Nicole Moscovich, Asesora en Políticas Públicas para el Desarrollo Económico; Verónica Silva, Founder & CEO de Apprendo; Joan Cwaik, Autor, emprendedor y divulgador tecnológico.

A su vez, el cierre estuvo a cargo de Micaela Sánchez Malcolm, Secretaria de Innovación Pública en la Secretaría de Innovación Pública; y Carolina Vera, Titular de la Unidad Gabinete de Asesores del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

La charla también contó con la participación de la Embajadora de Huawei para la Promoción y la Inclusión Digital. Se trata de Zaida Caiguara Ramirez, estudiante de La Quiaca de 26 años, finalista de Semillas para el Futuro 2020 -otro de los programas educativos de la empresa-.

“Estamos orgullosos de haber realizado la primera etapa del programa Igual ICT. En total, cerca de 150 personas participaron en los webinars, sumándose al objetivo que perseguimos: acortar la brecha de género en el sector TIC. Desde Huawei Argentina queremos agradecerles profundamente a todas y todos los expositores que forman parte de los debates, donde se logró un intercambio de ideas muy interesante. En Huawei, queremos colaborar para lograr un desarrollo igualitario, con más y mejores oportunidades. El trabajo en equipo es fundamental en todo esto”, expresó el CEO de Huawei Argentina, Steven Chen Shiqing durante la apertura del evento.

En la primera parte del evento, Helena Estrada destacó la importancia de la libertad individual explicando que: “Cuantas más personas con autonomía haya en el país, mayor será la posibilidad de encontrar más creatividad, innovación y oportunidades de nuevos emprendimientos y desarrollos”.

En este sentido, Verónica Silva expresó: “Es clave ser flexible como emprendedora. Debemos ser capaces de ver lo errores y las experiencias que no suceden y poder aprender de eso para seguir adelante; porque lo que importa es confiar en nuestra visión, siguiendo nuestros valores y nuestro propósito.”

Para el segundo bloque conformado por Sukenik, Moschini y Moscovich, se mencionó que el mundo emprendedor está mayormente liderado por varones y que hay una cultura que amolda a las mujeres y que encasilla en ciertos sectores, pero que la tecnología -en este contexto de pandemia- también permite acercar a las personas  diferentes oportunidades.

Según Victoria Sukenik, “las barreras siguen siendo económicas y hay cuestiones de contenido. Muchas veces, las mujeres son aquellas que se tienen que quedar en su casa, encargándose de otros temas que no involucran el estudio o su desarrollo profesional”.

Nicole Moscovich resaltó: “Es necesario pensar en un emprendedurismo en tecnología con perspectiva de género: con reglas y estructuras inclusivas, que no generen techos, paredes, ni exclusiones, que colaboren y fomenten la diversidad e inclusión en los espacios de trabajo”.

Por el tercer bloque conformado por Zaida Caiguara Ramirez y Joan Cwaik, se debatió acerca de la igualdad en la formación de talentos. Según coincidieron ambos ponentes, es necesario empezar analizar los nuevos desafíos del futuro y poder desarrollar la equidad a través de una gestión responsable de la tecnología.
Cwaik afirmó: “Tenemos que incrementar la diversidad de género y crear atmósferas – laborales y académicas – de mente abierta. La igualdad de género es más que un objetivo, es una condición”.

Llegando al final del encuentro – en el cuarto bloque – las funcionarias Malcolm y Vera hablaron sobre cómo el acceso a la tecnológicas es una de las grandes problemáticas en las cuales se está centrando el debate público. Se explicó que la brecha no se da solo en términos de acceso, sino que también hay presente una brecha de habilidades, conocimiento y competencias que influye en el desarrollo profesional.

La Titular de la Unidad Gabinete de Asesores resaltó que las políticas de género son prioritarias: “Debemos impulsar la igualdad tanto en la investigación, la gestión y la comunicación de la ciencia”.

Por su parte, la Secretaria de Innovación Pública recalcó: “estamos trabajando en iniciativas que involucran tanto esfuerzos públicos como privados, en pos de llevar a cabo acciones conjuntas y crear un centro nacional de género en tecnología, teniendo como objetivo generar nuevas referentes mujeres”.

De esta forma, Huawei cerró su ciclo de charlas alcanzando a un total de más de 700 personas durante el 2020.

Igual ICT en el 2020
El programa se inició este año través de un ciclo de charlas de tres jornadas: el 3 y 30 noviembre y el 15 de diciembre, de 18:00 a 19:30, vía streaming. La entrada fue gratuita y estuvo orientado a estudiantes de todo el país. El eje transversal es la perspectiva de género, y bajo esta óptica se discutió acerca de la igualdad y los proyectos que ya están contribuyendo con achicar la brecha de género en el sector TIC.

Huawei inició el ciclo de charlas a través de dos encuentros adicionales cuyos focos fueron: Educación TIC del Futuro y Liderazgo Igualitario.

Del primer evento participaron reconocidas y reconocidos referentes del sector, entre ellos: Liliana Raquel Cuenca Pletsch, Secretaria Académica de la UTN y co-autora de Matilda y las mujeres en ingeniería en LATAM;José Crettaz, especialista en tecnología, medios y telecomunicaciones; Anabel Cisneros, Directora de ARSAT; María Teresa Garibay, miembro del CONFEDI y también co-autora del libro MatildaYasmín García, Directora Ejecutiva de Media Chicas; Laura Palacios, Co-fundadora de Chicas Programadoras.

En la segunda jornada, fueron parte Silvia Lospennato, Diputada Nacional; Silvia Torres Carbonell, directora del Centro de Entrepreneurship del IAE Business School; Mariana Iglesias, Editora de género en Clarín; Ana Franchi, Presidenta del CONICET; y María Laura García, Vicepresidenta de Voces Vitales para el Cono Sur. También aportaron su testimonio Agustina Romero Rodas, estudiante de Ingeniería en Telecomunicaciones de la UCASAL y Florencia Córdoba, Ingeniera en Sistemas de Información de la UTN Tucumán.

Todas las jornadas fueron moderadas por la escritora y periodista especializada en tecnología, Martina Rua. A su vez, todos los encuentros cuentan con la participación de la Embajadora de Huawei para la promoción y la Inclusión Digital, Zaida Caiguara Ramirez.

El programa Igual ICT de Huawei
Igual ICT tiene como propósito acortar la brecha de género en el sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en Argentina. Su foco comprende una agenda de género amplia y de largo plazo con dos aristas principales: la promoción y articulación de la igualdad de género entre todos los niveles educativos y la facilitación del emprendedurismo femenino.

Concluida la primera etapa, que consistió en el ciclo de charlas para darle visibilidad a la temática y ponerla en la agenda de los distintos sectores de la sociedad, en el 2021 se iniciará la segunda fase que alcanzará a más de 1000 estudiantes mujeres. Consistirá en un programa de capacitaciones y certificaciones internacionales.

La iniciativa cuenta con una Embajadora de Huawei para la promoción y la Inclusión Digital. Se trata de Zaida Caiguara Ramirez, una estudiante de La Quiaca de 26 años, finalista de Semillas para el Futuro 2020 -otro de los programas educativos de la empresa-. Zaida colabora en el desarrollo de la acción a través de su activa participación en las actividades de Igual ICT, compartiendo su experiencia con otras jóvenes.

Uno de los puntos clave del programa es visibilizar a las mujeres líderes del presente para que empoderen a otras jóvenes y, al mismo tiempo, promover el desarrollo actual de las jóvenes líderes del futuro.
Igual ICT comprende, además, una agenda de género amplia y de largo plazo que la compañía llevará adelante a través de diferentes actividades y articulaciones con múltiples sectores de la sociedad: Gobierno, organizaciones del tercer sector, otras empresas del rubro, organismos internacionales y cámaras, entre otros actores.

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Igualdad de hombres y mujeres: “El poder unirnos es la clave del éxito”, afirmó Stamateas en Posadas

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Presentó “soluciones prácticas”, estrategias para potenciar fortalezas, en el Centro de Convenciones, donde, convocado por la Legislatura misionera, disertó a sala llena. Destacó la importancia del trabajo en equipo, entre hombres y mujeres, para alcanzar las metas.

En la presentación del psicólogo Bernardo Stamateas, el diputado provincial Oscar Alarcón se refirió al disertante, respecto de quién consideró que “seguramente en estos años ha salvado familias y relaciones humanas” mediante el contenido de sus enseñanzas.

Destacó la participación del público, al cual calificó de “ávidos de conocer de cerca” y recibir el mensaje que hace “que sintamos que Dios esté más cerca de los humanos y que podamos salvarnos y querernos cada día más”.

Manifestó la voluntad de querer “seguir construyendo desde la Presidencia de la Cámara de Representantes” y destacó el liderazgo de “Carlos Rovira, quien cada día nos insta a ser mejores y a seguir en el colectivo de la transformación”.

La legisladora María Inés Rebollo coincidió al señalar que la Legislatura impulsa “una dinámica muy especial, encontrándonos con la gente”.

Recordó que el año pasado se aprobó en la provincia la ley de paridad de política, y que este año se formuló la ley que instituyó el 2019 como “año de la igualdad del hombre y la mujer en la sociedad misionera”.

“El tratamiento igualitario requiere de todos los misioneros un compromiso muy fuerte, empezando desde la familia, que tiene que propagarse a todas las instituciones”, afirmó.

Consideró que la disertación permitió salir “más fortalecidos, resilientes y con más tolerancia a la frustración”.

Participaron legisladores, autoridades de la provincia, y público en general que agotó el cupo dispuesto en el Salón Eva Perón del Centro de Convenciones.

“Nadie llega a la cima solo”

Para Stamateas, “está muy bueno poder unirnos, llevarnos bien, entendernos, complementarnos, escucharnos, salir de la lógica ganar-perder, salir de la lógica de la pulseada, ver quién tiene más poder, quién define la escena”.

“El poder unirnos es la clave del éxito, todo logro es logro de equipo, nadie llega a la cima solo, se llega en equipo, cuando nos unimos con ese objetivo nos va bien a todos”, declaró.

Para el disertante, la gente está buscando cómo llevarse mejor con los hijos y la pareja, y cómo resolver los ataques de pánico. Su conferencia se centró en “dar algunas ideas prácticas de cómo poder estar un poco mejor, cómo resolvemos las cosas que nos pasan, descubrir o redescubrir que todos tenemos una caja de recursos internos extraordinarios”.

También aseguró que “todos nos hemos equivocado, hemos pasado momentos difíciles, pero tenemos esa caja de recursos internos, tenemos esas fortalezas” para “transformar un pasado difícil y tomar buenas decisiones”, entre otros temas.

“El cambio siempre empieza por nosotros, a veces un problema complicado tiene una solución sencilla, y lo que necesitamos no es un gran cambio, es un pequeño cambio”, aseguró.

Para Stamateas, “tenemos un don muy lindo que se llama libertad, entonces no nos determinan, siempre podemos escribir un nuevo capítulo en nuestra historia”.

El psicólogo explicó que “nos cuesta cambiar porque a nosotros nos gusta repetir lo que ya sabemos, hablamos lo mismo, nos quejamos de lo mismo, vamos a los mismos lugares con los mismos amigos”.

“Nos cuesta salir de la zona de confort, nos cuesta el pensamiento creativo, lo nuevo, lo distinto, porque eso nos despierta”, agregó.

“Siempre el crecimiento está por afuera de la zona de confort, por afuera de lo conocido, por afuera de lo que repetimos”, dijo, y animó a “experimentar cosas nuevas” en el proceso de crecimiento. “A veces una crisis nos despierta, y entonces uno empieza a reflexionar”, admitió.

“Todos estamos en crecimiento, siempre estamos aprendiendo, creciendo, y esa capacidad de abrirnos a seguir creciendo es lo que nos mantiene vivos”, concluyó.

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Jóvenes misioneros aseguran que viven la igualdad de manera más natural que los adultos

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Estudiantes del nivel secundario, de diferentes localidades, fueron convocados por el Parlamento Misionero para ser protagonistas del foro “Pensamiento joven en la igualdad”. El contexto: un conjunto de actividades por el “año de la igualdad de la mujer y el hombre en la sociedad misionera”, dispuesto por ley IV – 83.

Durante la primera parte del encuentro fueron recibidos por los diputados provinciales y autoridades del Poder Legislativo. Después, cada uno tuvo la oportunidad de contar cómo percibe la igualdad de mujeres y varones en diferentes ámbitos, con énfasis en relatos sobre la dinámica familiar, la relación de pares y la participación política en los centros de estudiantes.

También establecieron comparaciones entre la realidad que experimentan y la que vivieron sus padres y abuelos; y compartieron distintas historias sobre la forma en que fueron criados. Para algunos fue natural aprender que las tareas del hogar o de la chacra correspondían a todos por igual, mientras que otros resaltaron los cambios que se produjeron en sus hogares a partir de convencer sobre las nuevas maneras de ver los roles de género.

Todos quisieron transmitir a sus pares –presentes entre el auditorio- los esfuerzos que realizan para motivar la igualdad a partir de buscar soluciones para “actuar y hablar” como iguales; alcanzar una “mayor creatividad en conjunto”; “abandonar el rencor”; alcanzar el “respeto mutuo” para consolidar el “cambio de época”.

Los jóvenes expositores fueron Anabela Acosta, estudiante del Liceo Naval Militar “Almirante Storni”; Ariana Leiva de la Escuela Superior de Comercio 6 “Mariano Moreno”; Andrea Doichele y Cristian Pitsch, promotores de la cooperativa y camping agroecológico “Amigos del Norte” de Wanda; y Manhattan Koch, del Bachillerato 113 y presidente de la Asociación de Estudiantes Secundarios de San Vicente.

Además de Romualdo Núñez de la Escuela de la Familia Agrícola “San Conrado” de 9 de Julio; Michelle Dávalos de la Escuela Provincial de Educación Técnica 37 “Benjamín Matienzo”; Luis Díaz de la Escuela de Robótica; Lautaro Dos Santos del Bachillerato con Orientación Polimodal 8 de Posadas; y Maximiliano Acosta del Colegio Provincial 1 “Martin de Moussy” y presidente de la Asociación Posadeña de Estudiantes Secundarios.

Moderaron la dinámica Sergio Castro y Araceli Montero, ambos facilitadores de la escuela de Robótica de Misiones.

Para el final, el público asistente al panel intercambió opiniones; realizó preguntas y brindó aportes.

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