equilibrio fiscal

La recaudación tributaria en junio fue de $20 billones y el retroceso real fue de casi 8%

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La recaudación tributaria nacional volvió a mostrar señales de desaceleración en junio, luego del alivio transitorio registrado en mayo por el impacto del vencimiento del Impuesto a las Ganancias de las empresas. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) informó ingresos por $20,017 billones, un aumento nominal interanual del 23,7%, aunque ese incremento quedó muy por debajo de la inflación, lo que implica una caída real cercana al 8%, según estimaciones privadas.

El dato confirma que el proceso de reducción de impuestos impulsado por el Gobierno nacional, junto con modificaciones en el calendario fiscal y un menor dinamismo del comercio exterior, continúa impactando sobre los ingresos del Estado. Para el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), bajo el supuesto de una inflación mensual del 1,9%, la recaudación tributaria nacional registró una baja real interanual del 7,4%.

ARCA explicó que el principal factor detrás del resultado fue la fuerte caída de los recursos provenientes del comercio exterior. En particular, los derechos de exportación disminuyeron por dos motivos: la elevada base de comparación de junio de 2025, cuando los exportadores adelantaron liquidaciones por el vencimiento del esquema transitorio de retenciones, y la reducción de las alícuotas vigentes para los principales cultivos agrícolas durante este año. También incidió la desaceleración de las importaciones respecto del fuerte crecimiento registrado un año atrás.

A ello se sumó un factor administrativo. El organismo recordó que el vencimiento para la presentación y el pago del saldo de las declaraciones juradas de Ganancias y Bienes Personales de personas humanas fue prorrogado hacia julio de 2026, desplazando ingresos que el año pasado habían impactado en junio.

La mayor contracción se observó en los derechos de exportación. ARCA informó una recaudación de $881.128 millones, equivalente a una caída nominal interanual del 27,8%, mientras que el IARAF estima un desplome real del 45,9%. El organismo atribuyó el resultado tanto a la reducción de las retenciones sobre soja, trigo, maíz, cebada y girasol como a la comparación con un mes excepcionalmente elevado en 2025.

El Impuesto a las Ganancias también mostró un desempeño moderado. La recaudación alcanzó los $3,21 billones, con un incremento nominal del 11,3%, uno de los más bajos entre los principales tributos. Si bien el ingreso del primer anticipo correspondiente a sociedades con cierre diciembre impulsó parcialmente los recursos, el efecto fue compensado por la postergación del vencimiento para personas humanas y por un mayor uso de saldos a favor acumulados por los contribuyentes.

El IVA, principal fuente de recursos tributarios, recaudó $6,55 billones y creció 28,2% nominal interanual. Sin embargo, descontando la inflación, el IARAF calcula que registró una caída real del 4%, reflejando una actividad económica que continúa recuperándose de manera heterogénea y un consumo aún por debajo de los niveles necesarios para sostener una expansión de la base tributaria.

Los aportes y contribuciones a la Seguridad Social alcanzaron $4,59 billones, con una suba nominal del 29,6%. Según ARCA, el incremento respondió al crecimiento de la remuneración bruta promedio, aunque fue parcialmente compensado por una mayor adhesión a planes de facilidades de pago. El IARAF estima que, en términos reales, este rubro cayó 2,9%, influido por la evolución del empleo registrado y de los salarios reales.

Entre los pocos tributos que exhibieron mejoras reales sobresalen el Impuesto a los Combustibles y Bienes Personales. El primero recaudó $674.831 millones, con un incremento nominal del 70,4%, explicado principalmente por las actualizaciones del gravamen. Bienes Personales, por su parte, alcanzó $1,71 billones y creció 46,2% interanual, favorecido por el vencimiento correspondiente a acciones y participaciones societarias, aunque también afectado parcialmente por la prórroga para personas humanas.

El desempeño de junio refleja, además, uno de los principales desafíos del programa económico. La estrategia oficial de reducir la presión tributaria sobre el sector exportador y estimular la actividad productiva tiene un costo inmediato sobre la caja fiscal, mientras el Gobierno apuesta a compensarlo mediante un mayor crecimiento económico, mejoras en la formalización y un incremento de la base imponible.

Con ingresos acumulados por $109,57 billones durante el primer semestre, equivalentes a un crecimiento nominal del 25,9% respecto del mismo período del año pasado, la evolución de la recaudación durante la segunda mitad del año será un indicador clave para evaluar si la expansión de la actividad logra reemplazar el efecto de la reducción de impuestos sin comprometer el objetivo oficial de equilibrio fiscal.

Informe Recaudación Argentina Junio ARCA by CristianMilciades

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Adrián Ravier asumirá como vocero presidencial y promete poner el foco en los logros de gestión: “Se agrandó el aula”

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La Casa Rosada inició una nueva etapa en su estrategia de comunicación con la presentación de Adrián Ravier como futuro vocero presidencial, cargo que asumirá formalmente tras el regreso del presidente Javier Milei de su viaje a España. En una exposición sin preguntas de la prensa, el economista, académico y diputado nacional por La Libertad Avanza delineó el perfil que buscará imprimir a la vocería: una comunicación orientada a explicar el programa económico y las reformas estructurales del Gobierno, con menor énfasis en la agenda política cotidiana.

Ravier abrió su intervención con un mensaje de solidaridad hacia el pueblo venezolano por los terremotos que afectaron al país y confirmó que la Argentina puso a disposición recursos para asistencia humanitaria, en línea con el anuncio realizado por Milei.

Luego, dedicó gran parte de su presentación a reconstruir su trayectoria académica y política, vinculándola con el recorrido intelectual del Presidente. Licenciado por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Economía por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, destacó la influencia de referentes de la Escuela Austríaca como Jesús Huerta de Soto, Alberto Benegas Lynch (h) y Martín Krause, además de recordar su primer vínculo con Milei, surgido a partir de intereses comunes en la teoría económica liberal.

Ravier sostuvo que el crecimiento político del actual mandatario respondió a la fuerza de las ideas más que a una estrategia comunicacional. “Muchos conocíamos estas ideas, pero jamás nos escucharon. Se subestimó el poder de las ideas”, afirmó al recordar los primeros años de Milei como divulgador del pensamiento libertario.

Defensa del programa económico

El futuro vocero realizó un extenso balance de la gestión económica y aseguró que el Gobierno logró revertir el escenario crítico heredado en diciembre de 2023. Según expresó, la Argentina pasó de una economía “rota” y con severos desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios a un esquema de mayor estabilidad macroeconómica.

En ese marco destacó que la inflación mensual descendió desde niveles cercanos al 25% hasta el 2,1%, mientras que la pobreza bajó desde más del 50% al 28% y la indigencia desde más del 18% al 6%, indicadores que atribuyó al equilibrio fiscal, el saneamiento del Banco Central y la eliminación de restricciones económicas.

Aunque reconoció que “todavía hay problemas” y que el proceso se encuentra “a mitad de camino”, sostuvo que el rumbo económico ya modificó estructuralmente la realidad argentina. “No hay que esperar para ver otra Argentina. Ya estamos en otra Argentina”, resumió.

Una comunicación centrada en las reformas

Uno de los principales ejes de su discurso fue la necesidad de modificar la agenda pública. Ravier consideró que durante los últimos meses existió “una discrepancia muy grande entre los logros del Gobierno y la conversación pública”, por lo que adelantó que la nueva vocería buscará explicar de manera sistemática el impacto de las reformas sobre la vida cotidiana de los ciudadanos.

“Se agrandó el aula”, expresó al describir el desafío de trasladar a la comunicación gubernamental la experiencia docente y académica que desarrolló durante más de dos décadas.

En esa línea remarcó que el Ejecutivo continuará defendiendo el equilibrio fiscal como principio rector de la política económica. Sostuvo que el Gobierno no recurrirá ni a la emisión monetaria ni al endeudamiento para financiar gasto público y que toda reasignación presupuestaria deberá respetar ese criterio.

Ravier vinculó además esta estrategia con el concepto desarrollado recientemente por Milei bajo la idea de “la moral como política de Estado”, una doctrina que coloca el equilibrio fiscal y el respeto por la propiedad privada como principios éticos antes que meramente económicos.

El respaldo al paquete reformista

Durante su exposición también repasó las principales iniciativas legislativas impulsadas por el oficialismo desde su llegada al Congreso, entre ellas el presupuesto equilibrado para 2026, la reforma laboral, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la reforma del régimen de zonas frías, la denominada Ley Hojarasca, la modificación de la legislación minera y el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.

Asimismo, anticipó que la segunda etapa del proyecto presidencial incluirá iniciativas como el denominado “Súper RIGI”, orientado a atraer inversiones en sectores tecnológicos estratégicos, y una futura ley de sociedades que habilitaría nuevas figuras jurídicas para empresas basadas en inteligencia artificial.

Según explicó, el objetivo final es consolidar un modelo económico con mayor apertura, menores regulaciones y un fuerte incentivo a la inversión privada.

Una nueva relación con la prensa

Sobre el vínculo con los medios, Ravier intentó marcar un tono institucional distinto. Reivindicó el periodismo independiente, afirmó que la sala de prensa volverá a ser un espacio de intercambio de ideas y anunció conferencias semanales todos los martes a las 11.

También aclaró que limitará sus intervenciones a cuestiones vinculadas con la administración nacional, evitando pronunciarse sobre disputas partidarias, decisiones judiciales o asuntos internos de otros países.

El desembarco de Ravier ocurre en un momento en que el Gobierno busca consolidar la comunicación de una segunda etapa de gestión, menos enfocada en la estabilización de emergencia y más orientada a mostrar resultados económicos y defender un programa de reformas de largo plazo. Su perfil académico, su identificación con la Escuela Austríaca y su cercanía intelectual con Milei anticipan una vocería que buscará profundizar la batalla cultural que el Presidente considera uno de los pilares centrales de su proyecto político.

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El Gobierno volvió a cerrar mayo con superávit financiero y acumula saldo positivo equivalente al 0,2% del PBI

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El Sector Público Nacional registró en mayo un superávit financiero de $478.613 millones y un resultado primario positivo de $1,92 billones. En los primeros cinco meses de 2026, el Gobierno acumuló un superávit financiero del 0,2% del PBI y reafirmó el equilibrio fiscal como principal ancla del programa económico.

El Gobierno nacional volvió a exhibir un resultado positivo en las cuentas públicas durante mayo y consolidó el superávit fiscal como uno de los pilares de su estrategia macroeconómica. De acuerdo con los datos difundidos por el Ministerio de Economía, el Sector Público Nacional (SPN) registró un superávit primario de $1.924.367 millones y un superávit financiero de $478.613 millones, incluso después de afrontar pagos de intereses de deuda por $1.445.754 millones, netos de las tenencias intra sector público.

Con este desempeño, el resultado acumulado de los primeros cinco meses de 2026 alcanza un superávit primario equivalente al 0,7% del Producto Bruto Interno (PBI) y un superávit financiero cercano al 0,2% del PBI, un dato que el Ejecutivo presenta como una ratificación de la política de equilibrio fiscal implementada desde el inicio de la gestión.

Los ingresos totales del Sector Público Nacional ascendieron durante mayo a $14,53 billones, con un incremento interanual nominal del 27,8%. Dentro de ese desempeño, los recursos tributarios crecieron un 30% respecto del mismo mes del año anterior.

El principal impulso provino del Impuesto a las Ganancias, cuya recaudación aumentó un 72,5% interanual, compensando parcialmente la caída observada en los Derechos de Exportación, que retrocedieron 17,4% como consecuencia de una menor recaudación por retenciones.

Desde el Palacio de Hacienda destacan que la evolución de los ingresos continúa respaldando el objetivo de sostener el equilibrio fiscal sin recurrir al financiamiento monetario del déficit.

El gasto primario cayó en términos reales, aunque crecieron las prestaciones sociales

Durante mayo, el gasto primario alcanzó los $12,61 billones, con un incremento nominal del 30,3% interanual. No obstante, descontando la inflación, el Gobierno sostiene que el gasto primario registró una reducción real del 2,2%.

Dentro de la estructura del gasto sobresale el comportamiento de las prestaciones sociales, que totalizaron $8,38 billones y crecieron 33,2% en términos nominales.

El informe oficial remarca que algunas partidas continuaron expandiéndose en términos reales. La Asignación Universal por Hijo (AUH) mostró un crecimiento real del 8,6%, mientras que las jubilaciones y pensiones contributivas registraron una mejora del 1,2%.

Las remuneraciones del sector público, por su parte, ascendieron a $1,62 billones, con una variación nominal del 26,9%.

Universidades, energía y transporte explicaron buena parte de las transferencias

Las transferencias corrientes totalizaron $4,49 billones durante mayo.

Dentro de ese universo, las destinadas al sector público crecieron 47,4% interanual, impulsadas principalmente por un incremento del 89,1% en las partidas asignadas a las universidades nacionales.

En materia de subsidios económicos, el Estado destinó $784.178 millones, con un aumento del 6,8% respecto del mismo período del año anterior.

La mayor parte de esos recursos correspondió al sector energético, que recibió $523.417 millones, mientras que el transporte absorbió otros $258.687 millones.

En paralelo, el gasto de capital se ubicó en $183.519 millones, manteniéndose prácticamente estable respecto del mes previo y reflejando la continuidad del criterio de fuerte contención de la inversión pública.

Transferencia extraordinaria del Banco Central para reducir deuda del Tesoro

Uno de los datos relevantes del informe fiscal fue la transferencia de utilidades realizada por el Banco Central correspondiente a los resultados del ejercicio 2025.

El monto alcanzó los $24,4 billones y, según precisó el Ministerio de Economía, esos recursos fueron destinados principalmente a cancelar deuda que el Tesoro mantenía con la autoridad monetaria, una estrategia orientada a mejorar la composición del balance del sector público sin incrementar el gasto corriente.

Desde el Ministerio de Economía sostienen que el resultado de mayo vuelve a confirmar la vigencia del denominado “ancla fiscal”, considerada por el Gobierno como la principal herramienta para sostener la desaceleración de la inflación y fortalecer la estabilidad macroeconómica.

La administración de Javier Milei argumenta que el mantenimiento del superávit permite avanzar gradualmente en la reducción de la presión tributaria y devolver recursos al sector privado, en línea con la estrategia oficial de consolidación fiscal y menor intervención del Estado en la economía.

Con cinco meses consecutivos de resultados acumulados positivos, el Gobierno busca consolidar una señal de disciplina fiscal en un contexto donde la evolución de la actividad económica, la recaudación y el financiamiento seguirán siendo variables determinantes para sostener el equilibrio de las cuentas públicas durante el resto del año.

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Morgan Stanley advierte que la desinflación será más lenta para Argentina

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El banco de inversión Morgan Stanley trazó un escenario de desaceleración inflacionaria gradual para la Argentina y advirtió que el proceso de desinflación seguirá enfrentando obstáculos vinculados al contexto internacional, la persistencia de la inercia inflacionaria y la debilidad de la actividad económica.

En su último informe a clientes, la entidad sostuvo que la inflación mensual podría converger hacia niveles cercanos al 2% recién a mediados de 2026, una trayectoria más lenta de lo que esperaba parte del mercado tras la estabilización cambiaria impulsada por el Gobierno de Javier Milei.

El reporte identifica como principales factores de presión a la depreciación cambiaria, los ajustes de precios regulados, el aumento del precio de la carne y el impacto internacional derivado de la suba del petróleo asociada al conflicto en Medio Oriente.

El petróleo y la inflación vuelven a cruzarse en el escenario argentino

Morgan Stanley consideró que, una vez absorbido el impacto inmediato del aumento de combustibles, el proceso de desinflación debería retomarse. Sin embargo, aclaró que la desaceleración será “moderada” debido a la persistencia de factores estructurales.

El informe plantea además un riesgo central para la estrategia económica oficial: que un escenario internacional de petróleo elevado termine debilitando crecimiento, consumo y acceso al financiamiento externo.

Según el banco, una recesión global impulsada por precios energéticos altos podría afectar uno de los pilares sobre los que hoy descansa el programa económico argentino: la disponibilidad de divisas y el financiamiento internacional.

La advertencia adquiere relevancia porque el Gobierno sostiene buena parte de su estrategia de estabilización en la recomposición de reservas, el ingreso de capitales y el mantenimiento de la calma cambiaria.

El equilibrio fiscal sigue siendo el principal ancla

El informe también puso el foco sobre la política económica doméstica. Morgan Stanley señaló que existe “poco apetito” por utilizar el gasto público como herramienta de impulso económico y remarcó que el equilibrio fiscal continúa siendo el principal ancla del programa oficial.

La entidad interpretó que un crecimiento más sólido podría ayudar al cumplimiento de metas fiscales, aunque advirtió que las reformas y reducciones impositivas generan desafíos de corto plazo por la pérdida de ingresos tributarios.

La lectura coincide parcialmente con la narrativa oficial del Ministerio de Economía, que prioriza superávit fiscal, restricción monetaria y estabilidad cambiaria como ejes centrales de la política económica.

No obstante, el banco marcó una limitación relevante: la ausencia de un “ancla monetaria fuerte” y la persistencia de la inercia inflacionaria dificultan la fase final de la desaceleración de precios.

Crédito débil y consumo contenido

Morgan Stanley describió además un escenario de recuperación todavía heterogénea.

Entre los riesgos internos mencionó el bajo crecimiento del crédito, la persistencia inflacionaria, el desempeño desigual entre sectores y la incertidumbre política.

La entidad sostuvo que la política monetaria sigue siendo “algo restrictiva” y proyectó que la remonetización de la economía será gradual, probablemente acompañando una eventual recuperación del crédito y de la actividad.

También anticipó que las autoridades monetarias mantendrán una política cautelosa respecto de la expansión de la oferta monetaria, incluso en un contexto de mejora económica.

Esa combinación implica un escenario donde la desaceleración inflacionaria podría convivir con niveles moderados de crecimiento y consumo todavía condicionados.

Fitch y FocusEconomics también corrigen expectativas

La visión de Morgan Stanley se suma a otras señales recientes provenientes del mercado internacional.

Fitch Ratings recordó que la inflación mensual había caído hasta 1,5% en mayo de 2025, aunque luego volvió a subir hasta 3,4% en marzo de 2026 por efecto del traslado devaluatorio, ajustes tarifarios, aumentos de la carne y suba internacional de la energía.

La calificadora sostuvo que la inercia inflacionaria está dificultando la etapa final del proceso de estabilización y estimó que el índice de precios podría volver a ubicarse por debajo del 2% mensual hacia fin de año.

Por su parte, FocusEconomics informó que bancos y consultoras internacionales corrigieron al alza sus proyecciones para la inflación argentina.

Según ese relevamiento, la inflación promedio de 2026 cerraría en 30,4%, por encima del 29% previsto un mes atrás. Las estimaciones punta a punta para diciembre también subieron hasta 28,2%.

La estabilidad cambiaria gana tiempo, pero no resuelve todas las tensiones

El informe deja entrever una lectura compartida entre distintos actores financieros: la estabilidad cambiaria lograda por el Gobierno ayudó a moderar presiones inmediatas, aunque todavía no alcanza para garantizar una desaceleración rápida y sostenida de la inflación.

La fortaleza cambiaria aparece como uno de los principales factores positivos identificados por Morgan Stanley. Pero el propio banco advierte que la apreciación del peso, combinada con tasas reales negativas y menor dinamismo económico, puede generar nuevas tensiones más adelante.

El Gobierno consiguió estabilizar parcialmente variables financieras y contener expectativas cambiarias, pero los informes internacionales empiezan a marcar que la etapa más compleja podría ser consolidar desinflación sin afectar actividad y consumo.

La evolución del petróleo, la capacidad de sostener el equilibrio fiscal, la recuperación del crédito y la llegada de financiamiento externo serán algunos de los factores que el mercado seguirá monitoreando en los próximos meses.

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Caputo desafía a los mercados y relativiza el riesgo país: “No se arregla con reservas ni con un bono de USD 1.000 millones”

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El ministro defendió la estrategia del Gobierno y marcó límites a la presión financiera.

En Córdoba, ante empresarios reunidos en la Fundación Mediterránea, el ministro de Economía, Luis Caputo, expuso una tensión que atraviesa hoy al Gobierno: pese a la compra acelerada de reservas, el riesgo país se mantiene cerca de los 600 puntos básicos. Y lejos de anunciar un giro, eligió confrontar con el diagnóstico de los analistas. “Es más difícil de lo que se cree”, dijo, en un mensaje que buscó ordenar expectativas dentro y fuera del mercado.

El dato no es menor. El Ejecutivo incrementó las compras de divisas por encima del compromiso asumido con el Fondo Monetario Internacional —pasó de un 5% del volumen diario acordado a algo más del 30%—, pero esa señal no se tradujo en una baja sustancial del indicador que mide el costo del financiamiento externo. La pregunta que dejó flotando Caputo es si el mercado exige algo más estructural que acumulación de dólares o si, directamente, el acceso al crédito sigue condicionado por factores políticos y externos.

Reservas, acceso al mercado y el debate sobre la colocación internacional

Caputo apuntó contra quienes, semanas atrás, reclamaban mayor intervención del Banco Central para fortalecer reservas como condición para reducir el riesgo país. Ahora, sostuvo, esos mismos sectores proponen una colocación internacional, aunque sea por USD 1.000 millones, como gesto para validar acceso al mercado.

El ministro rechazó esa alternativa. “Esas son cosas coyunturales que no cambian nada”, afirmó. Según su lectura, el mercado no necesita demostraciones simbólicas de acceso, porque “lo único que sabe es si un país tiene acceso o no”. La diferencia, agregó, puede estar en la tasa, no en la posibilidad técnica de emitir deuda.

La definición tiene peso político. Implica que el Gobierno no se moverá por presión de corto plazo y que priorizará el equilibrio fiscal y la acumulación de reservas por sobre señales financieras que puedan interpretarse como concesiones.

El funcionario insistió en que la estrategia de compra de divisas continuará y que se ejecuta “sin afectar el precio”, considerando la profundidad del mercado. El mensaje apunta a despejar temores de distorsiones cambiarias, pero también a sostener la idea de que la política económica tiene coherencia interna más allá de la volatilidad externa, hoy atravesada por el conflicto en Medio Oriente.

Equilibrio fiscal como eje de poder

Caputo encuadró el debate financiero dentro de una narrativa más amplia: orden macroeconómico, reducción del gasto y eliminación del déficit. Aseguró que el Gobierno bajó el gasto 30% en términos reales y corrigió cinco puntos de déficit fiscal en un mes, sin recurrir a default ni a mecanismos extraordinarios.

En términos políticos, el mensaje es claro. El oficialismo busca consolidar el equilibrio fiscal como activo de poder, no solo como herramienta técnica. “El compromiso fiscal es indeclinable”, afirmó el ministro, y lo presentó como “el escudo más importante ante cualquier shock externo”.

Esa postura redefine la correlación de fuerzas con el mercado. Si el Gobierno mantiene superávit y disciplina fiscal, el riesgo país deja de ser —según esta lógica— un indicador exclusivamente interno y pasa a estar más vinculado a percepciones estructurales y al contexto global.

También defendió la continuidad de reformas y la baja de impuestos, condicionadas al crecimiento de la recaudación y la formalización del empleo. En ese marco, mencionó la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y la reducción de aportes patronales de 18 a 2 puntos, con el objetivo de transparentar costos y reducir litigiosidad.

Crecimiento, crédito y el desafío estructural

El ministro vinculó el problema del riesgo país con una debilidad más profunda: la falta de crédito y de mercado de capitales. Recordó que cuando el Gobierno asumió, el crédito al sector privado representaba apenas el 3% del PBI, frente a niveles superiores al 30% en economías comparables.

Para Caputo, el ahorro existe pero permanece fuera del sistema financiero. Sin crédito interno y con dependencia histórica del financiamiento externo, la baja del riesgo país no depende solo de decisiones puntuales, sino de reconstruir confianza de largo plazo.

Esa definición introduce un matiz estratégico. Si el problema es estructural, la solución no será inmediata. Y si el mercado exige pruebas adicionales, el Gobierno parece dispuesto a sostener el rumbo antes que modificar la hoja de ruta.

Un indicador bajo presión y un Gobierno que no cede

La exposición en la Fundación Mediterránea funcionó como mensaje político. Caputo no anunció cambios. Tampoco negó la dificultad. Admitió que el proceso es “más difícil de lo que se cree”, pero reafirmó la continuidad del esquema fiscal, la acumulación de reservas y la agenda de reformas.

El riesgo país cerca de los 600 puntos básicos refleja que la discusión sigue abierta. La clave estará en si el equilibrio fiscal y la acumulación sostenida de divisas logran alterar la percepción de acceso al crédito o si el mercado demanda un hito adicional.

Por ahora, el Gobierno elige resistir la presión coyuntural. El termómetro financiero no acompaña, pero la estrategia no se mueve. En las próximas semanas, la evolución del contexto internacional y la reacción de los inversores marcarán si la apuesta consolida autoridad o reabre el debate interno sobre cómo acelerar la baja del costo argentino.

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