ESTABILIDAD FINANCIERA

El BCRA definió su estrategia monetaria y cambiaria para 2026: foco en remonetización y reservas

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) presentó sus Objetivos y planes para el desarrollo de las políticas monetaria, cambiaria, financiera y crediticia para 2026, un documento clave que consolida el programa de estabilización iniciado en diciembre de 2023 y proyecta una nueva etapa marcada por la remonetización de la economía, la acumulación de reservas internacionales y la continuidad del régimen de flotación cambiaria entre bandas. La hoja de ruta resulta central para el sistema financiero, el sector productivo y los mercados, ya que define el marco macroeconómico bajo el cual operarán las decisiones de inversión, crédito y precios durante el próximo año.

El informe oficial detalla que, tras eliminar la dominancia fiscal y financiera y sanear el balance del BCRA, la autoridad monetaria buscará en 2026 avanzar en la desinflación, extender la estabilidad financiera y sentar las bases de un crecimiento sostenido, manteniendo un estricto control de los agregados monetarios y reforzando la transparencia del esquema de política económica.

De la estabilización inicial a la tercera fase del programa económico

El BCRA repasó los resultados de las primeras etapas del programa económico. Durante el primer año de gestión se eliminaron desequilibrios macroeconómicos significativos: se erradicó el déficit fiscal y su monetización, se redujo la emisión por intereses del Banco Central y se inició el saneamiento de su balance mediante el traspaso de pasivos al Tesoro. En paralelo, se sinceró el tipo de cambio y se implementó un esquema de crawling peg inicial del 2% mensual, luego reducido al 1% a partir del 1 de febrero de 2025.

Según el documento, estas medidas permitieron una fuerte baja de la inflación, la normalización de precios relativos y tasas de interés, la duplicación del crédito al sector privado en términos reales y una recomposición del respaldo prudencial de los depósitos. El año cerró con un crecimiento interanual del 6% y una reducción marcada de la pobreza.

La segunda fase profundizó el ancla monetaria, fijando un límite estricto a la base monetaria amplia y eliminando completamente los pasivos remunerados del BCRA. Además, el Régimen de Regularización de Activos permitió regularizar más de USD 35.000 millones, fortaleciendo reservas y financiamiento privado en dólares.

En abril de 2025 se inició la tercera fase, orientada a una mayor flexibilidad cambiaria y de tasas. En ese marco, el 11 de abril se adoptó un régimen de flotación entre bandas móviles, con límites que se ajustan al 1% mensual. También se eliminaron restricciones clave: dejó de operar el dólar blend, se flexibilizaron pagos de importaciones, se levantaron restricciones para personas humanas y se habilitó la libre distribución de utilidades al exterior desde los ejercicios iniciados en 2025.

Reservas, financiamiento externo y normalización del mercado

El informe destaca el respaldo financiero internacional como un pilar del proceso. En 2025 se firmó un acuerdo de facilidades extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 20.000 millones, con desembolsos por unos USD 15.000 millones durante el año. A esto se sumaron programas del Banco Mundial por USD 12.000 millones y del Banco Interamericano de Desarrollo por USD 10.000 millones, con desembolsos efectivos por USD 4.700 millones.

Estos fondos permitieron fortalecer el balance del BCRA mediante el reemplazo de activos ilíquidos por reservas en moneda extranjera líquidas. En mayo de 2025, el Banco Central recibió USD 12.000 millones por la cancelación total de Letras Intransferibles con vencimientos en 2025 y 2026 y una cancelación parcial de la correspondiente a 2029. En agosto se sumaron otros USD 2.000 millones por nuevas cancelaciones, operaciones que también implicaron una reducción de la deuda en dólares del Tesoro.

En conjunto, el BCRA y el Tesoro lograron duplicar el nivel de reservas internacionales brutas desde el inicio de la gestión. Las compras netas del Banco Central en el mercado de cambios alcanzaron unos USD 22.000 millones, a las que se sumaron USD 1.500 millones del Tesoro y financiamiento adicional, totalizando más de USD 28.500 millones.

Durante el ciclo electoral de 2025 se registró una volatilidad cambiaria inédita: la demanda de cobertura alcanzó cerca de USD 35.000 millones, equivalente a más del 50% del M2. El BCRA intervino en tres rondas consecutivas por USD 1.110 millones para defender el techo de la banda, mientras el Gobierno eliminó transitoriamente retenciones a granos por hasta USD 7.000 millones y el Banco Central firmó un acuerdo de estabilización cambiaria con el Tesoro de Estados Unidos por hasta USD 20.000 millones.

Objetivos y lineamientos de política para 2026

Para 2026, el BCRA anticipó una nueva etapa centrada en la remonetización de la economía, compatible con la estabilidad de precios y el fortalecimiento del frente externo. La autoridad monetaria anunció que pondrá en marcha un programa de compra de reservas internacionales preanunciado a partir del 1 de enero de 2026, alineado con la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado cambiario. En una primera instancia, las compras diarias representarán alrededor del 5% del volumen del mercado de cambios, con posibilidad de operaciones en bloque para evitar disrupciones.

La política monetaria seguirá basada en el monitoreo de agregados monetarios. Mientras la inflación doméstica se mantenga por encima de la internacional, el BCRA sostendrá un sesgo monetario contractivo respecto de la trayectoria prevista en su Programa Monetario 2026. Para administrar la liquidez, se utilizarán operaciones de mercado abierto y repos pasivos con entidades financieras, con tasas de referencia basadas en el mercado secundario de LECAP.

En el plano cambiario, se mantendrá el régimen de flotación entre bandas. A partir del 1 de enero de 2026, el piso y el techo de la banda se ajustarán mensualmente al ritmo del último dato de inflación informado por el INDEC, con un rezago de dos meses. El objetivo, según el BCRA, es limitar movimientos extremos del tipo de cambio sin perder flexibilidad.

El organismo también anunció la normalización gradual de la política de encajes, buscando compatibilizar estabilidad de precios y recuperación del crédito. En materia institucional, retomará la publicación del Informe Trimestral de Política Monetaria desde enero de 2026, con mayor detalle técnico y cuantitativo sobre decisiones y perspectivas.

Pagos digitales y competencia de monedas

Otro pilar del plan 2026 es la profundización de los medios de pago electrónicos. Durante 2025 se registraron casi 15.000 millones de transacciones en pesos y más de 20 millones en dólares, con un crecimiento anual superior al 50% en moneda extranjera. El programa Transferencias 3.0 concentró operaciones equivalentes a casi 95% del PBI.

El BCRA anticipa más interoperabilidad, menor uso de efectivo y avances en competencia de monedas, con cuentas y medios de pago en pesos y dólares funcionando en paralelo.

También se prevé impulsar instrumentos electrónicos como el ECHEQ, la factura de crédito MiPyME y nuevos mecanismos de cobro de cuotas, con foco en seguridad y prevención del fraude.El desafío de sostener la confianza

El mensaje del BCRA para 2026 es claro en los objetivos, pero exigente en la ejecución. La remonetización, la compra de reservas y el ajuste de las bandas al IPC requieren coordinación fina con el Tesoro y acceso sostenido a los mercados internacionales.

Con una inflación que todavía ronda el 30% anual y un mercado atento a cualquier desvío fiscal o cambiario, el programa enfrenta su principal prueba. La estabilidad lograda en 2025 sienta una base sólida, pero el 2026 pondrá a prueba si el esquema puede combinar crecimiento, desinflación y confianza en el peso de manera duradera

Objetivos BCRA 2026 by CristianMilciades

Impacto esperado y proyección institucional

Las definiciones del BCRA tienen implicancias directas sobre el sistema financiero, el sector productivo y los mercados de capitales. La continuidad del control de agregados monetarios y la compra preanunciada de reservas buscan anclar expectativas y reducir la incertidumbre cambiaria, mientras que la mayor previsibilidad favorece la inversión privada y la expansión del crédito.

El informe también anticipa avances en medios de pago, finanzas abiertas y digitalización, con impacto en costos de transacción y eficiencia del sistema. En paralelo, el fortalecimiento de la competencia de monedas y la eventual flexibilización adicional de restricciones cambiarias sobre stocks de dividendos y deudas comerciales podrían mejorar la integración financiera internacional.

En un contexto de consolidación fiscal y reformas estructurales en debate, el BCRA plantea para 2026 un esquema que combina disciplina monetaria, mayor flexibilidad operativa y una estrategia explícita de acumulación de reservas, con el objetivo de consolidar la estabilidad macroeconómica y sentar bases más sólidas para el crecimiento.

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El FMI reclama coordinación multilateral para sostener el crecimiento y reducir la deuda

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte un escenario global crítico y reclama reformas audaces y mayor cooperación para sostener el crecimiento

En su informe anual 2025, el FMI alertó que la economía mundial enfrenta “niveles excepcionales de incertidumbre” y advirtió que los países de ingresos bajos corren riesgo de un rezago más profundo si no se aplican medidas estratégicas. El organismo remarcó que el crecimiento dependerá de reformas internas audaces y de una cooperación multilateral más sólida para reducir la deuda, equilibrar la economía global y contener riesgos sistémicos.

Un mundo más incierto: presiones acumuladas y riesgos crecientes

El FMI describió un escenario internacional tensionado por múltiples shocks que aún afectan a los países más vulnerables. Según el documento, “los países de ingreso bajo, ya sometidos a mucha presión debido a shocks anteriores, corren el riesgo de quedar todavía más rezagados”.

La entidad resaltó que el crecimiento es un componente esencial para recomponer estabilidad, pero advirtió que sin acciones decididas las brechas entre economías ricas y pobres podrían ampliarse. El organismo enfatiza que el desafío es doble: enfrentar las tensiones inmediatas y, al mismo tiempo, sentar bases para un desarrollo sostenido.

En este contexto, el FMI reitera su misión central de promover “estabilidad macroeconómica, crecimiento inclusivo y estabilidad financiera y de precios”, pilares que considera imprescindibles en un momento de volatilidad prolongada.

Reformas estructurales y cooperación multilateral: el camino exigido por el FMI

El informe apunta que la salida requiere una combinación entre decisiones internas y coordinación global. Por un lado, los países deben ejecutar “reformas audaces a nivel nacional” para mejorar productividad, reducir vulnerabilidades y fortalecer la capacidad institucional. Por el otro, los esfuerzos individuales resultan insuficientes ante un mundo más interdependiente.

El FMI afirma que es urgente “abordar los desequilibrios entre países” a través de mecanismos conjuntos, financiamiento internacional y acciones coordinadas.

La cooperación multilateral aparece como la herramienta clave para: sostener los niveles de crecimiento, reducir la carga de deuda en economías frágiles, administrar riesgos climáticos, financieros y geopolíticos, y prevenir crisis que podrían tener efectos en cadena.

El organismo sostiene que “si se aplican las acciones de política correctas, se puede alcanzar la meta de una economía mundial más equilibrada, resiliente y próspera”.

Quiénes podrían ganar y quiénes podrían quedar atrás

La advertencia del FMI anticipa efectos directos sobre tres frentes:

Países de ingresos bajos o emergentes con alto nivel de deuda

Son los más expuestos. Sin reformas fiscales, programas de financiamiento sostenible y asistencia internacional, podrían enfrentar crisis prolongadas, menor acceso a crédito y caída en su inversión pública.

Mercados financieros internacionales

La incertidumbre prolongada incrementa volatilidad, presiona las tasas de interés y limita la expansión del crédito. Las economías con mayor fragilidad institucional sentirán el impacto con más fuerza.

Comercio global y cadenas de suministro

Riesgos geopolíticos, tensiones comerciales y disrupciones logísticas condicionan la recuperación del intercambio internacional y profundizan los costos para países periféricos.

De cara al futuro, la evaluación del FMI genera expectativas en sectores financieros, gobiernos y organismos multilaterales, que deberán decidir si aceleran el proceso de reformas o profundizan la coordinación internacional para evitar nuevas crisis.

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Informe privado alerta por reservas netas críticas y distancia con la meta del FMI

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El BCRA quedó al borde de las reservas netas negativas por el swap con EE.UU. y el pago al FMI, según un informe privado

Las reservas netas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvieron a un punto crítico tras dos movimientos simultáneos: la activación del tramo del swap con Estados Unidos y el pago del último vencimiento de 2025 al Fondo Monetario Internacional (FMI). De acuerdo con un informe de la consultora 1816, las reservas netas rondan los USD 275 millones y podrían volverse negativas si se contabilizan pasivos de corto plazo, lo que tensiona las metas acordadas con el organismo multilateral.

Un shock de pasivos que altera el balance del BCRA

El reporte privado señala que, tras la activación del swap con EE.UU., el Central incorporó un nuevo pasivo por USD 2.500 millones, al que se suma un incremento de USD 1.000 millones en los pases en moneda extranjera. El efecto combinado implica una caída total de USD 3.500 millones en las reservas netas.

La consultora precisó que, con este deterioro, “las tenencias netas del Central son prácticamente cero” y que el cálculo se vuelve aún más negativo si se incluyen los compromisos en dólares derivados de los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal) con vencimiento a 12 meses. Bajo la metodología del programa EFF del FMI, la posición actual queda a USD 13.000 millones de la meta fijada para diciembre de 2025.

El informe detalla la composición de pasivos del Banco Central: USD 18.291 millones del swap con China. USD 15.897 millones de encajes en dólares. Más USD 2.500 millones del swap con Estados Unidos. USD 3.295 millones del Repo SEDESA y otros repos con vencimiento a un año. USD 99 millones de préstamos de organismos internacionales.

Además, el pago del último vencimiento del año con el FMI, confirmado por fuentes externas al equipo económico, presionó aún más la posición de reservas netas.

Caputo defendió la estrategia oficial: “Las reservas serán consecuencia del éxito del programa, no su motor”

Durante su exposición en la Conferencia Industrial de la UIA, el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que la recaudación de reservas dejó de ser la meta principal del programa económico. Explicó que la Argentina enfrenta un escenario financiero distinto al acordado inicialmente:
Lejos de ser algo que nosotros subestimamos, para nosotros es una prioridad, pero hoy por hoy está separado lo que es acumulación de reservas de lo que es el pago de nuestras deudas”.

Caputo subrayó que la asistencia financiera de Estados Unidos —a través del swap por USD 20.000 millones— habilitó alternativas que modificaron las condiciones del programa. También defendió la política cambiaria:
Este es el Gobierno que más reservas compró por lejos… Hemos comprado USD 29.000 millones de reservas. Se han comprado muchas reservas y se han retenido muchas menos porque hemos tenido que usar esas reservas para pagar deuda”.

En la misma línea, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, aseguró que “la acumulación de reservas será consecuencia del éxito del programa, no su motor”, y reiteró que el objetivo final sigue siendo la flotación del tipo de cambio y la competencia de monedas, aunque advirtió que ese proceso llevará tiempo.

Movimientos del Tesoro: compras de dólares y presión por vencimientos en pesos

Tras las elecciones de medio término, el Tesoro utilizó parte de los depósitos en pesos en el BCRA para comprar divisas en el mercado. Consultoras privadas estiman que entre el 27 de octubre y el 14 de noviembre adquirió entre USD 201 millones (según Analytica) y USD 260 millones (según Eco Go).

Sin embargo, esta operatoria enfrenta un límite inmediato: la licitación de deuda por $15 billones que debe afrontar la Secretaría de Finanzas esta semana, frente a un nivel de depósitos que asciende a apenas $4,4 billones.

Riesgo de nuevas tensiones con el FMI y desafíos para la estabilidad

Los datos del informe 1816 reavivan el debate sobre la sostenibilidad de las metas del programa con el FMI y el margen real que tiene el BCRA para maniobrar en un contexto de: pasivos crecientes en dólares, uso intensivo de swaps para intervenciones pasivas, vencimientos domésticos en pesos, y demanda de divisas del Tesoro.

El Gobierno sostiene que el nuevo esquema financiero —apoyado en swaps bilaterales y repos— evita un estrés mayor sobre el mercado de cambios. Pero la consultora advierte que, bajo los criterios del EFF, la hoja de ruta hacia diciembre de 2025 luce cada vez más desafiante.

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Moody’s advierte sobre las perspectivas negativas para los bancos argentinos

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El alerta de la calificadora sobre las “perspectivas negativas” de los bancos argentinos y la “estabilidad de los depósitos”.

La calificadora de riesgo Moody’s publicó un informe sobre las perspectivas de los sistemas bancarios de América Latina, en el que destaca que la Argentina tiene una perspectiva negativa debido a las severas condiciones operativas que restringen el potencial de generación de utilidades y las actividades bancarias.

“El país tiene una cantidad de deuda en dólares que tiene que refinanciar con el sector privado que es imposible de pagar sino tiene acceso a los mercados”, sostuvo Moody’s. 

Según el informe, “los préstamos, las inversiones y la confianza de los consumidores muestran un crecimiento frente a los desafíos: los fundamentos de los bancos en general se mantienen sólidos”.

Ceres Lisboa, Associate Managing Director de Moody’s, indicó que “las perspectivas de los sistemas bancarios de América Latina son diversas y reflejan las condiciones económicas y operativas únicas de cada país. En términos generales, observamos una tendencia positiva en el crecimiento de los préstamos, la calidad de los activos, el repunte gradual de las inversiones en la región y la confianza de los consumidores que respaldará a las operaciones bancarias en 2024″.

Pero cuando se refiere a la Argentina, destaca que algunos países “enfrentan desafíos, pese a una dinámica económica mayormente positiva, generados por factores como la inflación y los cambios de políticas”.

Moody’s mencionó que la recesión prevista, el aumento de la inflación en 2024 y la ambiciosa agenda de reformas del nuevo gobierno impondrán importantes riesgos de implementación. “Los cambios en la política monetaria, incluyendo los recientes recortes de las tasas de interés, presionarán los márgenes y la rentabilidad en general, aunque desde los máximos históricos de 2023″.

La calificadora rescató que, a pesar de estas tendencias negativas, los fundamentos financieros de los bancos se mantienen relativamente sólidos, protegidos por una fuerte capitalización, utilidades positivas ajustadas a la inflación y altas reservas de liquidez, tanto en moneda local como extranjera.

“Bajo este escenario, el financiamiento y la liquidez de la banca estarán sujetos a los cambios en la percepción de riesgo de los ajustes macroeconómicos”, añadió el informe.

Sin embargo, Moody’s alertó que las condiciones macroeconómicas inestables y los problemas en las reservas de divisas del país podrían afectar potencialmente la estabilidad de los depósitos.

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Las tenencias de deuda pública de los bancos de los mercados emergentes plantean riesgos para la estabilidad financiera

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Escriben Andrea Deghi, Fabio Natalucci y Mahvash S. QureshiLos gobiernos gastan para amortiguar el impacto de la pandemia y las tenencias bancarias de deuda soberana tocan máximos.

Como consecuencia de la pandemia, las tenencias de deuda pública entre los bancos de los mercados emergentes tocan máximos y, por ende, hay más probabilidades de que las finanzas del sector público hagan peligrar la estabilidad financiera. Las autoridades deberían actuar sin demora para atenuar ese riesgo.

En el mundo entero, los gobiernos han realizado gastos extraordinarios para ayudar a los hogares y a los empleadores a sobrellevar los efectos económicos de la pandemia. Los gobiernos han emitido bonos para cubrir los déficits presupuestarios y la deuda pública ha ido subiendo. En los países de mercados emergentes, la relación promedio entre la deuda pública y el producto interno bruto —un indicador crítico de la salud fiscal de un país— subió hasta alcanzar un récord de 67% , según el capítulo 2 de la edición de abril de 2022 del Informe sobre la estabilidad financiera mundial (informe GFSR, por sus siglas en inglés) del FMI.

El grueso de ese crédito proviene de los bancos de los mercados emergentes, cuyas tenencias de deuda pública como porcentaje de los activos alcanzaron un histórico nivel de 17% en 2021. En algunas economías, la deuda pública representa una cuarta parte de los activos bancarios. El resultado es que los gobiernos de los mercados emergentes son muy dependientes del crédito de los bancos nacionales, y estos son muy dependientes de los bonos públicos como inversión que les sirve de garantía para obtener financiamiento del banco central.

GFSR Capítulo 2 - Blog gráfico 1

Los economistas tienen un nombre para esta interdependencia entre bancos y gobiernos. La denominan el “nexo soberano-bancario” porque la deuda pública se conoce también como deuda soberana, un vestigio de la Edad Media, cuando los que se endeudaban eran los reyes y las reinas.

Hay razones para preocuparse por ese nexo. Las elevadas tenencias de deuda soberana exponen a los bancos a pérdidas si las finanzas públicas se ven sometidas a presión y si la deuda pública pierde valor en el mercado. Eso podría obligar a los bancos —sobre todo los que están menos capitalizados— a recortar el crédito a empresas y hogares, lastrando la actividad económica. A medida que la economía se enfría y que la recaudación disminuye, la presión sobre las finanzas públicas podría intensificarse aún más, comprimiendo más los balances bancarios. Y así sucesivamente.

El nexo soberano-bancario podría generar un círculo vicioso que, en última instancia, podría empujar al gobierno a la cesación de pagos. Se trata de una eventualidad catastrófica, que ocurrió en Rusia en 1998 y en Argentina en 2001-02.

GFSR Capítulo 2 - Blog gráfico 2

Ahora, las economías de mercados emergentes corren aún más peligro que las economías avanzadas por dos motivos. Primero, sus perspectivas de crecimiento son menos alentadoras que antes de la pandemia en comparación con las economías avanzadas, y los gobiernos no tienen tanto poder de maniobra fiscal para apuntalar la economía. Segundo, los costos de financiamiento externo han aumentado en términos generales, así que los gobiernos tienen que pagar más por el crédito. 

¿Cómo podría crearse una situación catastrófica en un país? Un drástico endurecimiento de las condiciones financieras internacional —que hiciera subir las tasas de interés y debilitara las monedas debido a la normalización de la política monetaria de las economías avanzadas y a la intensificación de las tensiones geopolíticas causadas por la guerra de Ucrania— podría llevar a los inversionistas a desconfiar de la capacidad de reembolso de los gobiernos de los mercados emergentes endeudados. Un shock interno como una desaceleración económica inesperada podría tener el mismo efecto.

Canales de riesgo

Hasta el momento, nos hemos referido a un canal de riesgo; a saber, la exposición de los bancos a la deuda soberana. El capítulo 2 del informe GFSR esboza otros dos canales a través de los cuales podría transmitirse el riesgo entre el sector soberano y el bancario. 

Uno tiene que ver con los programas gubernamentales como la garantía de los depósitos, ideados para apuntalar a los bancos en momentos de tensión. Las dificultades de las finanzas públicas podrían restar credibilidad a esas garantías, socavar la confianza de los inversionistas y, en última instancia, hacer mella en la rentabilidad de los bancos. Los prestamistas en aprietos tendrían que recurrir a rescates públicos, comprimiendo aún más las finanzas del sector público.

Otro canal corre a través de la economía general. Un varapalo a las finanzas públicas podría hacer subir aún más las tasas de intereses de toda la economía, dañando la rentabilidad de las empresas y agravando el riesgo crediticio para los bancos. Eso, a su vez, limitaría la capacidad de estos para prestar a hogares y otros clientes empresariales, frenando el crecimiento económico.

Prudencia fiscal, resiliencia bancaria

Todo esto podría poner en aprietos a los gobiernos de algunos mercados emergentes. Por una parte, una recuperación anémica significa que deberían continuar gastando para apuntalar el crecimiento. Ahora bien, la creciente rentabilidad obtenida en las economías avanzadas a medida que los bancos centrales comienzan a normalizar la política monetaria podría restar atractivo a la deuda de los mercados emergentes y hacerla más costosa. Por eso se necesita prudencia fiscal para evitar intensificar el nexo soberano-bancario. Los gobiernos también pueden reforzar la confianza de los inversionistas en sus propias finanzas elaborando planes creíbles que reduzcan los déficits a mediano plazo.

También es importante afianzar la resiliencia del sector bancario preservando los colchones de capital que absorben pérdidas. Eso puede lograrse limitando la cantidad de dinero que los bancos distribuyen a los accionistas a través de dividendos y recompras de acciones, en vista de la mayor incertidumbre que rodea las perspectivas económicas. Además, quizá sea necesario recurrir a las evaluaciones de la calidad de los activos que sirven de guía para una adecuada capitalización a fin de cuantificar pérdidas ocultas y determinar qué bancos son débiles una vez que las refinanciaciones con concesiones lleguen a término.

¿Qué más pueden hacer las autoridades para protegerse? Las soluciones tienen que estar adaptadas a las circunstancias de cada país, que son muy variadas. Pero, en términos generales, deberían:

  • Establecer marcos de resolución de la deuda interna soberana para facilitar un desapalancamiento y una reestructuración ordenados en caso de que resulten necesarios;
  • Mejorar la transparencia de las exposiciones bancarias importantes a la deuda soberana a fin de evaluar el riesgo derivado de problemas con esa deuda;
  • Realizar pruebas de tensión bancaria para tener en cuenta los múltiples canales de transmisión del riesgo en el nexo;
  • Plantearse alternativas para debilitar el nexo —como recargos de capital a las tenencias bancarias de bonos soberanos por encima de cierto nivel— una vez que la recuperación económica se encuentre más arraigada y según las circunstancias de los mercados;
  • Afianzar los procedimientos para desmantelar bancos de manera ordenada, si es necesario, y proveer liquidez en caso de crisis;
  • Ahondar y diversificar la base de inversionistas para reforzar la resiliencia del mercado en países con mercados de bonos en moneda local subdesarrollados. 

Con las políticas correctas, las economías de mercados emergentes pueden diluir el nexo soberano-bancario y alejar el riesgo de una crisis financiera o económica.

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Andrea Deghi es Experto del Sector Financiero en la División de Análisis de la Estabilidad Financiera Mundial del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI. Previamente, trabajó en el Departamento de Políticas Macroprudenciales y Estabilidad Financiera del BCE y en el Departamento de Estudios del Deutsche Bundesbank. Su labor de investigación abarca temas como el riesgo sistémico, la intermediación financiera, los mercados inmobiliarios y la política monetaria. Tiene un doctorado en Economía otorgado conjuntamente por las Universidades de Siena, Florencia y Pisa.

Fabio M. Natalucci es Subdirector del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital. Está a cargo del Informe sobre la estabilidad financiera mundial (informe GFSR), que presenta la evaluación del FMI sobre los riesgos para la estabilidad financiera mundial. Antes de incorporarse al FMI, fue Director Principal Adjunto en la División de Asuntos Monetarios de la Junta de la Reserva Federal. Entre octubre de 2016 y junio de 2017 ocupó el cargo de Subsecretario Adjunto de Estabilidad y Regulación Financiera Internacional en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Tiene un doctorado en Economía de la Universidad de Nueva York.

Mahvash S. Qureshi es jefa de división del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI, donde dirige la División de Análisis de la Estabilidad Financiera Mundial y supervisa la elaboración de los capítulos analíticos del informe sobre la estabilidad financiera mundial. Previamente, fue subjefa de división en el Departamento de Estudios y en la División de Estudios Regionales del Departamento de África. Sus investigaciones se centran en cuestiones relacionadas con la estabilidad del sistema monetario y financiero internacional, como regímenes cambiarios, dinámica del saldo externo, flujos y controles de capital y comercio internacional y desarrollo. Es autora de numerosos estudios sobre temas de política macroeconómica internacional aparecidos en publicaciones especializadas, así como autora y editora de varios libros, entre ellos Taming the Tide of Capital Flows (MIT Press, 2017). Obtuvo su doctorado y maestría en Economía en la Universidad de Cambridge, Trinity College.

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