estabilidad macroeconómica

El BCRA admite que la expansión del crédito trae más mora y pide prudencia

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) reconoció que la expansión del crédito que atraviesa la economía también genera un aumento de la morosidad y planteó que el desafío ahora consiste en administrar ese crecimiento con mejores herramientas de evaluación y regulación. La definición fue publicada en un artículo firmado por Juan Curutchet, superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y director de la autoridad monetaria.

Bajo el título “Hacia una sociedad de propietarios”, Curutchet recorrió la evolución reciente del crédito al sector privado y sostuvo que la Argentina viene de décadas en las que el financiamiento bancario ocupó un lugar marginal. Para el funcionario, la recuperación de la estabilidad macroeconómica y el equilibrio fiscal permitió revertir parcialmente esa dinámica y ampliar el acceso al financiamiento.

El problema que aparece ahora es distinto. Después de años en los que el principal obstáculo fue la ausencia de crédito, el sistema debe afrontar los riesgos propios de una mayor intermediación financiera. Entre ellos, la posibilidad de que una parte de los nuevos tomadores no pueda cumplir con sus obligaciones.

El crédito vuelve, pero la mora expone el costo del proceso

Según los datos citados por Curutchet, el crédito al sector privado alcanzó en julio niveles equivalentes al 9,2% del PIB cuando se consideran los préstamos en pesos y al 12,5% al incorporar los créditos en moneda extranjera.

El crecimiento es significativo respecto del punto de partida, pero todavía deja a la Argentina muy por debajo de otras economías de la región. De acuerdo con datos del Banco Mundial correspondientes a 2024, el crédito al sector privado representaba el 40% del PIB en Perú, el 76% en Brasil y el 104% en Chile.

La brecha también resulta evidente en el mercado hipotecario. El crédito destinado a vivienda supera apenas el 1% del PIB argentino, frente a alrededor del 27% en Chile y el 50% en Estados Unidos.

El diagnóstico del BCRA parte de una premisa: la escasez de financiamiento no fue solamente consecuencia de una baja demanda de préstamos, sino también de un esquema macroeconómico que durante años limitó la capacidad del sistema financiero para canalizar ahorro hacia familias y empresas.

Curutchet atribuyó ese proceso principalmente al déficit fiscal crónico y describió un mecanismo de desplazamiento del sector privado conocido como crowding out. Según su explicación, cuando el Estado absorbe una porción elevada de los recursos disponibles para financiar sus necesidades, los bancos tienen menos incentivos y posibilidades para dirigir esos fondos hacia viviendas, inversiones y empresas.

Juan Curutchet, director del BCRA y superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias

La recuperación hipotecaria cambia la dimensión del mercado

La recuperación del crédito también empieza a modificar el acceso a la vivienda. Desde 2024 y hasta el primer semestre del año en curso, cerca de 65.000 familias accedieron a un crédito hipotecario, según los datos mencionados por el funcionario.

A esa dinámica se suma una medida reciente del Gobierno basada en fondos de la ANSES para ampliar el financiamiento hipotecario. Curutchet estimó que esa herramienta permitirá que otras 20.000 familias accedan a créditos.

La importancia económica del proceso excede la posibilidad de comprar una vivienda. Una hipoteca a largo plazo transforma ingresos futuros en un activo patrimonial y puede convertir al sistema financiero en un canal de acumulación de capital para la clase media.

Esa es la lógica que el funcionario sintetizó bajo el concepto de “sociedad de propietarios”: una familia que paga durante años una hipoteca no solamente resuelve una necesidad habitacional, sino que construye un patrimonio que eventualmente puede conservar, vender, alquilar o transferir.

Pero ese mecanismo funciona solamente si el crédito resulta sostenible. La expansión de préstamos no garantiza por sí misma una mejora patrimonial si las cuotas terminan superando la capacidad de pago de los hogares.

El desafío que plantea la morosidad

El punto más relevante del documento del BCRA aparece precisamente en esa tensión. Curutchet reconoció que la expansión del crédito “trae desafíos” y ubicó a la mora entre los principales.

“Habrá mora y errores al prestar y endeudarse”, sostuvo, al plantear que bancos, empresas y familias deberán “reaprender a administrar el riesgo”.

La advertencia tiene una lectura doble. Para las entidades financieras implica mejorar la evaluación de los solicitantes y la calidad de las decisiones de crédito. Para los hogares, supone evaluar la capacidad real de pago antes de asumir compromisos que pueden extenderse durante años.

El funcionario también señaló la necesidad de evitar el sobreendeudamiento y reclamó prudencia, profesionalismo y buena regulación. La cuestión deja así de ser exclusivamente bancaria: el crecimiento del crédito requiere que el sistema pueda distinguir entre una expansión saludable del financiamiento y una acumulación de obligaciones que posteriormente se transforma en mora.

En términos económicos, la mora es una señal de que la recuperación del crédito tiene un costo de aprendizaje. Después de un período prolongado de baja intermediación, tanto prestamistas como tomadores deben adaptarse nuevamente a un mercado donde el financiamiento vuelve a ocupar un lugar relevante.

El objetivo es que el crédito se convierta en inversión

La apuesta del BCRA es que el proceso genere un círculo de mayor intermediación financiera. Más ahorro permitiría ampliar el crédito; más crédito podría financiar inversión y vivienda; una mayor inversión debería contribuir a elevar el capital y la productividad.

El punto crítico consiste en que esa cadena necesita estabilidad para sostenerse. Si los hogares se sobreendeudan o las entidades relajan demasiado sus criterios de evaluación para capturar el crecimiento del mercado, la expansión puede generar un incremento de la mora que termine frenando el propio proceso.

Por eso, el desafío de esta nueva etapa no pasa únicamente por aumentar el volumen de préstamos. También exige construir condiciones para que esos créditos puedan ser pagados, refinanciados cuando corresponda y utilizados para financiar activos e inversiones que mejoren la capacidad económica de quienes los toman.

La Argentina todavía parte de niveles de crédito excepcionalmente bajos frente a otras economías de la región. Esa distancia muestra el potencial de crecimiento, pero también explica por qué la recuperación puede generar tensiones que no aparecían cuando el sistema prácticamente no financiaba a las familias.

La definición del BCRA instala así una discusión que va más allá de la estadística de morosidad. El desafío consiste en transformar la recuperación del crédito en una herramienta de acumulación patrimonial e inversión sin repetir los ciclos de endeudamiento insostenible.

Si el sistema logra combinar estabilidad macroeconómica, evaluación crediticia, regulación y capacidad de pago, la expansión puede convertirse en una plataforma para aumentar la inversión y el patrimonio de los hogares. Si la velocidad del crédito supera esas capacidades, la mora puede convertirse en el límite de la recuperación.

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Energía: empresarios de Estados Unidos piden estabilidad, obras y reglas de largo plazo para convertir recursos en desarrollo federal

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Argentina atraviesa una ventana de oportunidad inédita en materia energética, pero transformar esa ventaja geológica en desarrollo económico requiere algo más que recursos naturales. Ese fue uno de los principales mensajes del AmCham Energy Forum 2026, donde empresarios estadounidenses plantearon que la estabilidad macroeconómica, la seguridad jurídica, la infraestructura y la coordinación entre los distintos niveles del Estado serán determinantes para convertir el potencial energético en inversiones, empleo y desarrollo federal.

La presidenta de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham), Mariana Schoua, sostuvo que el país logró “recuperar credibilidad” después de la agenda de reformas y los acuerdos bilaterales alcanzados con Estados Unidos. El desafío, señaló, consiste ahora en transformar esa confianza financiera y empresarial en crecimiento que pueda percibirse fuera de los principales indicadores macroeconómicos.

“Transformar esa credibilidad en desarrollo federal para que el crecimiento económico se perciba en todo el territorio y no solo en los indicadores macroeconómicos” aparece así como una de las principales condiciones para que el actual ciclo de inversiones tenga impacto sobre las economías provinciales.

El punto de partida es particularmente favorable. Argentina pasó de una situación de déficit energético y necesidad de importar combustibles a posicionarse como exportador neto, mientras proyecta una expansión de la producción de gas durante la próxima década y dispone de importantes reservas de litio. La combinación de petróleo, gas y minerales críticos ubica al país dentro de una transformación global en la que la seguridad energética y la transición hacia nuevas fuentes de abastecimiento adquieren un valor estratégico.

Pero disponer del recurso no garantiza su desarrollo económico. Para Schoua, el verdadero desafío consiste en convertir esa ventaja geológica en proyectos concretos dentro de las provincias, cadenas de proveedores nacionales y empleos de mayor productividad.

La diferencia es sustancial. Una economía puede incrementar sus exportaciones de hidrocarburos o minerales y, al mismo tiempo, capturar una proporción limitada del valor agregado si no desarrolla servicios especializados, infraestructura, proveedores industriales y capital humano alrededor de esas actividades. Por eso, la discusión energética comienza a desplazarse desde cuánto puede producir Argentina hacia cuánto desarrollo puede generar alrededor de esa producción.

El segundo desafío es temporal. Los proyectos energéticos requieren inversiones de gran escala y períodos de maduración que exceden ampliamente los ciclos electorales. Desde la identificación de un recurso hasta la construcción de infraestructura, el desarrollo productivo y la llegada efectiva al mercado pueden transcurrir varios años.

Ese desfasaje entre los tiempos de la inversión y los tiempos de la política convierte a la continuidad regulatoria en una variable económica central. “El desarrollo energético requiere inversiones muy grandes, con horizontes que trascienden ampliamente un período de gobierno”, planteó Schoua.

La advertencia tiene una consecuencia directa: si las reglas cambian antes de que los proyectos alcancen su madurez, aumenta el riesgo percibido y sube el costo del capital. En sectores intensivos en inversión, esa incertidumbre puede determinar si una iniciativa avanza, se demora o directamente se dirige hacia otro mercado.

Por eso, el sector empresario estadounidense reclamó sostener cuatro condiciones: estabilidad macroeconómica, equilibrio fiscal, previsibilidad regulatoria y seguridad jurídica. No se trata solamente de atraer nuevos capitales, sino de garantizar que las inversiones anunciadas puedan atravesar todas las etapas necesarias hasta convertirse en capacidad productiva.

La infraestructura aparece como otro cuello de botella. El crecimiento energético requiere ampliar rutas, redes eléctricas, gasoductos, puertos, sistemas logísticos y conectividad digital, además de infraestructura específica para cada cadena productiva. La velocidad con la que esas obras acompañen la expansión de la oferta energética puede definir cuánto del potencial exportador se transforma efectivamente en actividad económica.

Schoua también puso el foco en un componente menos visible, pero decisivo: los recursos humanos. La transición energética demanda trabajadores con nuevas capacidades y perfiles técnicos especializados. Preparar esa fuerza laboral requiere formación, reconversión y articulación con empresas antes de que la demanda se convierta en un cuello de botella.

El mismo razonamiento se aplica a los proveedores locales. Si el aumento de la producción energética genera una red de empresas nacionales capaces de abastecer bienes y servicios especializados, el impacto sobre las economías regionales será considerablemente mayor. Si la expansión se limita a importar tecnología, equipos y servicios, una parte significativa del efecto multiplicador quedará fuera del país.

La propuesta empresaria, en consecuencia, apunta a reducir los costos de esa transición mediante una ejecución “rápida, eficiente y ordenada”. El desafío no consiste únicamente en decidir qué proyectos realizar, sino en crear las condiciones para que puedan ejecutarse dentro de plazos compatibles con la oportunidad que ofrece el mercado internacional.

Ahí aparece una dimensión federal que resulta particularmente relevante para las provincias productoras. Nación, gobiernos provinciales, municipios y empresas tienen competencias diferentes, pero cualquier demora en uno de esos eslabones puede afectar al conjunto del proyecto.

“Nación, provincias, municipios y sector privado tienen que trabajar en la misma dirección”, sostuvo Schoua. La advertencia es concreta: cuando esa coordinación falla, aumentan los costos, se extienden los plazos y la oportunidad de inversión pierde atractivo.

El desafío, entonces, es institucional tanto como económico. Argentina dispone de recursos capaces de generar una transformación profunda de su matriz exportadora, pero necesita convertir esa ventaja inicial en una estrategia sostenida de inversión, infraestructura, capital humano y desarrollo de proveedores.

Para las provincias, la oportunidad excede la percepción de regalías o la llegada de grandes compañías. El objetivo de una política energética con impacto federal debería ser construir alrededor de cada proyecto un ecosistema productivo que genere empleo, proveedores, conocimiento y nuevas empresas locales.

La ventana internacional tampoco es indefinida. La competencia por capital, tecnología y mercados es global y otros países también buscan posicionarse como proveedores confiables de energía y minerales críticos. Por eso, la previsibilidad no es solamente una demanda empresaria: puede convertirse en una ventaja competitiva frente a otros destinos de inversión.

El mensaje de AmCham plantea, en definitiva, una hoja de ruta de largo plazo: preservar la estabilidad alcanzada, consolidar reglas previsibles, acelerar infraestructura, formar trabajadores, desarrollar proveedores y coordinar las decisiones públicas con el sector privado. El objetivo es que el actual ciclo energético no quede limitado a una mejora de las cuentas externas, sino que se traduzca en mayor productividad y oportunidades en las provincias.

La condición decisiva será que el rumbo trascienda a las administraciones de turno y pueda consolidarse como una verdadera política de Estado. Si Argentina logra sostener esa continuidad, la energía puede dejar de ser solamente una ventaja de recursos para convertirse en una plataforma de desarrollo federal. Si no lo hace, la abundancia geológica corre el riesgo de volver a ser una oportunidad potencial más que una transformación económica concreta.

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Georgieva se reunió con Milei y su gabinete

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La visita de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, a la Argentina marcó un nuevo gesto de respaldo político al programa económico del Gobierno nacional y reforzó el mensaje que la administración de Javier Milei busca transmitir a los mercados: la consolidación fiscal y el desarrollo del sector energético son los pilares sobre los que pretende sostener la estabilidad macroeconómica y el crecimiento de mediano plazo.

La agenda comenzó con una reunión entre Georgieva y el ministro de Economía, Luis Caputo, en el Palacio de Hacienda, para luego trasladarse a la Casa Rosada, donde la titular del organismo fue recibida por el presidente Javier Milei. Posteriormente, encabezó junto al mandatario un encuentro de Gabinete ampliado en el que participaron las principales autoridades económicas y políticas del Gobierno, además de la cúpula técnica del FMI encargada del seguimiento del programa argentino.

Del encuentro participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el ministro de Economía, Luis Caputo; el canciller Pablo Quirno; el ministro de Defensa, Carlos Presti; la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva; el ministro de Salud, Mario Lugones; el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger; la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal; el secretario de Política Económica, José Daza; el presidente del Banco Central, Santiago Bausili; y el director ejecutivo por la Argentina ante el FMI, Leonardo Madcur.

La delegación del Fondo estuvo integrada por el director del Departamento del Hemisferio Occidental, Nigel Chalk; el jefe de misión para la Argentina, Cheng Wong; el jefe de Gabinete de la directora gerente, Wolfgang Andreas Bauer Stampfli; el representante residente del organismo en el país, Max Alberto Alier Montenegro; y el vicedirector del Departamento del Hemisferio Occidental, Luis Manuel Cubeddu Merchan.

Finalizado el encuentro, Georgieva publicó un mensaje en sus redes sociales en el que dejó explícito el respaldo del organismo al rumbo económico. “Gracias, presidente Javier Milei, por una discusión productiva sobre el progreso de Argentina y el camino por delante. Mantener las reformas, fortalecer la estabilidad y desbloquear la inversión serán clave para impulsar el crecimiento y crear más oportunidades para el pueblo argentino”, expresó.

El mensaje sintetiza la visión del Fondo respecto de la actual etapa del programa económico: consolidar las reformas estructurales, preservar el equilibrio macroeconómico y generar condiciones para que el capital privado acelere las inversiones productivas.

Vaca Muerta, el símbolo de la nueva etapa

La gira continuará este martes con una actividad inédita para una máxima autoridad del FMI. Georgieva viajará a Neuquén para recorrer el yacimiento de Loma Campana, en Vaca Muerta, donde será recibida por el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín.

La visita representa un cambio de enfoque respecto de las tradicionales misiones del organismo. Mientras históricamente las negociaciones con el Fondo estuvieron centradas en las metas fiscales, monetarias y financieras, esta recorrida incorpora la dimensión productiva del programa económico, poniendo el foco en el principal activo estratégico del país para la generación de divisas.

Desde el Gobierno consideran que Vaca Muerta constituye la principal plataforma para incrementar las exportaciones energéticas durante la próxima década y fortalecer la acumulación de reservas internacionales, un aspecto clave para consolidar la estabilidad cambiaria y mejorar la capacidad de repago de la deuda externa.

La recorrida también es interpretada por analistas del mercado como una señal institucional hacia los inversores internacionales, al mostrar el respaldo del FMI a uno de los proyectos productivos con mayor potencial de crecimiento de la economía argentina.

Estabilidad macroeconómica e inversión, los desafíos de la próxima etapa

Más allá del respaldo político, la visita se produce en un contexto en el que el Gobierno busca reafirmar la sostenibilidad de su programa económico hasta 2027. En el plano técnico, las conversaciones incluyen el seguimiento de las metas comprometidas con el organismo, particularmente luego de que el Sector Público Nacional registrara en junio un déficit primario de $696.843 millones y un resultado financiero negativo superior al billón de pesos.

Desde el Ministerio de Economía atribuyeron esos resultados a factores estacionales, como el pago del medio aguinaldo y el diferimiento en la percepción del Impuesto a las Ganancias correspondiente a personas humanas, al tiempo que ratificaron el objetivo de alcanzar un superávit primario equivalente al 1,4% del Producto Bruto Interno al cierre de 2026.

En este escenario, la presencia de Georgieva combina dos dimensiones complementarias. Por un lado, representa un respaldo institucional a las reformas impulsadas por el Ejecutivo. Por otro, busca fortalecer la confianza de los mercados en la capacidad del país para sostener el programa económico mediante una combinación de disciplina fiscal, estabilidad financiera y expansión de sectores estratégicos como la energía.

Con la visita a Vaca Muerta, el Gobierno intenta mostrar que la discusión con el FMI ya no se limita únicamente al cumplimiento de metas financieras, sino que incorpora una agenda orientada al crecimiento, la inversión y la generación estructural de divisas como condición para consolidar la estabilidad macroeconómica de largo plazo.

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Furiase reivindica la estabilidad macro como motor del crecimiento y asegura que ya se financió la deuda de 2026 y 2027

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Durante su exposición en el Congreso Nacional PyME 2026, organizado por Somos Pymes en el Centro de Convenciones Buenos Aires, el secretario de Finanzas de la Nación, Federico Furiase, realizó una defensa integral del programa económico del Gobierno de Javier Milei y sostuvo que la estabilidad macroeconómica constituye la condición indispensable para consolidar el crecimiento, reducir la inflación y mejorar el acceso al financiamiento para las pequeñas y medianas empresas.

El funcionario planteó que el proceso de estabilización debe analizarse desde una visión de equilibrio general que combine disciplina fiscal, orden monetario, fortalecimiento de las reservas internacionales y sostenibilidad de la deuda pública. Según explicó, ese conjunto de variables es el que permite amortiguar tanto los shocks políticos internos como la volatilidad proveniente del escenario internacional.

Uno de los principales ejes de su presentación fue la fuerte acumulación de reservas por parte del Banco Central. Furiase señaló que, mientras a comienzos de año las proyecciones más optimistas estimaban compras cercanas a los USD 10.000 millones para todo 2026, en los primeros seis meses ya se acumularon cerca de USD 11.000 millones, un ritmo anualizado superior a los USD 23.000 millones.

Para el secretario de Finanzas, este proceso desmiente los pronósticos de quienes sostenían que era imprescindible abandonar el esquema de flotación administrada y aplicar una fuerte devaluación para recomponer reservas. “La acumulación se logró dentro del régimen cambiario vigente, evitando un salto del tipo de cambio que habría tenido un fuerte impacto inflacionario y sobre el poder adquisitivo de la población”, afirmó.

Deuda más larga y menores tasas

Furiase destacó además el trabajo realizado por la Secretaría de Finanzas para modificar el perfil de vencimientos de la deuda en pesos. Explicó que, a comienzos de año, apenas el 15% de los compromisos en moneda local vencían después de octubre de 2027, mientras que actualmente esa proporción se elevó a casi el 40%.

Según sostuvo, la extensión de los plazos se produjo simultáneamente con una importante reducción de las tasas de interés, que pasaron de niveles cercanos al 50% efectivo anual hasta ubicarse en torno al 24%, reflejando menores expectativas de inflación y una mayor confianza del mercado.

El funcionario recordó que la administración libertaria recibió una pesada herencia financiera en diciembre de 2023, caracterizada por una elevada concentración de pasivos de corto plazo entre deuda del Tesoro y pasivos remunerados del Banco Central, estimada en unos USD 75.000 a 80.000 millones con vencimientos prácticamente inmediatos.

En ese contexto, sostuvo que el nuevo perfil de deuda fortalece la posición financiera del Estado de cara al calendario electoral de 2027.

Riesgo país, financiamiento y reservas

Otro de los puntos centrales fue la evolución del riesgo país. Furiase explicó que la reducción del indicador constituye la forma “genuina” de ganar competitividad, ya que disminuye el costo del financiamiento para empresas y familias.

En esa línea, adelantó que el Tesoro ya tiene cubiertos los vencimientos en dólares correspondientes a 2026 y que también se encuentra prácticamente asegurado el programa financiero para 2027 mediante financiamiento proveniente de organismos multilaterales y otras fuentes internacionales, evitando así la necesidad de salir a los mercados voluntarios en condiciones que consideró menos favorables.

El funcionario resaltó además que actualmente el Tesoro mantiene depósitos por unos USD 4.000 millones en el Banco Central, suficientes para afrontar los próximos vencimientos inmediatos.

Exportaciones récord y crecimiento sostenible

En su análisis del desempeño económico, Furiase afirmó que el actual proceso de crecimiento presenta una diferencia estructural respecto de experiencias anteriores: combina niveles récord tanto de consumo privado como de exportaciones.

A diferencia de otros períodos, argumentó, el crecimiento ya no depende del atraso cambiario, el déficit fiscal financiado con emisión monetaria o el control artificial de tarifas, sino de un marco de equilibrio macroeconómico que permite sostener un elevado superávit comercial.

El secretario de Finanzas proyectó un saldo comercial cercano a los USD 20.000 millones para este año y sostuvo que las estimaciones privadas ya anticipan un superávit de cuenta corriente, descartando los temores de una crisis de balance de pagos que algunos analistas advertían un año atrás.

Energía, minería y una nueva matriz exportadora

Furiase también puso el foco en el cambio estructural que, según el Gobierno, comenzará a experimentar la economía argentina con el crecimiento de los sectores energético y minero.

Según indicó, el superávit conjunto de energía y minería podría pasar de unos USD 12.000 millones este año hasta cerca de USD 49.000 millones hacia 2030, aportando una oferta sostenida de divisas que permitirá consolidar una moneda más fuerte y salarios reales más elevados.

En ese marco, aseguró que “se terminó la Argentina del dólar alto como mecanismo para ganar competitividad” y sostuvo que el nuevo modelo buscará mejorar la productividad mediante baja de impuestos, desregulación, apertura comercial inteligente, menor inflación y reducción del costo financiero.

Crédito PyME en máximos

El funcionario vinculó directamente la estabilidad macroeconómica con la recuperación del crédito para las pequeñas y medianas empresas. Destacó que el stock de préstamos al sector privado acumula un crecimiento real del 96% durante los primeros 29 meses de gestión, el mayor incremento registrado al comparar igual período con administraciones anteriores.

Asimismo, afirmó que las exportaciones PyME alcanzaron su mayor nivel desde 2013 y sostuvo que el nuevo contexto obliga a un cambio cultural dentro del sector empresario.

“Ya no conviene acumular inventarios ni trabajar con márgenes elevados como ocurría durante los años de alta inflación. El incentivo ahora es invertir, ganar eficiencia, reducir costos y competir”, señaló.

Finalmente, Furiase sostuvo que la continuidad del proceso dependerá de preservar los pilares del programa económico: superávit fiscal, disciplina monetaria, reducción del riesgo país, baja gradual de impuestos y profundización de las reformas estructurales. Según concluyó, esos elementos permitirán sostener el crecimiento, ampliar el acceso al crédito y continuar reduciendo la pobreza de manera permanente.

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El FMI respaldó el rumbo económico de Milei y dejó una señal clave sobre el regreso de Argentina a los mercados

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El Fondo Monetario Internacional volvió a respaldar la estrategia económica del gobierno de Javier Milei y dejó un mensaje que el equipo económico interpreta como una validación de la hoja de ruta que viene ejecutando desde diciembre de 2023. Durante su conferencia de prensa habitual desde Washington, la portavoz del organismo, Julie Kozack, destacó los avances logrados por Argentina en materia de estabilidad macroeconómica, reducción de la inflación, recomposición de reservas y mejora de las condiciones financieras, aunque aclaró que la decisión de regresar a los mercados internacionales de crédito dependerá exclusivamente de las autoridades nacionales.

Las declaraciones llegan en un momento especialmente sensible para la economía argentina. Mientras el Gobierno busca consolidar la recuperación de la actividad y profundizar el proceso de desinflación, también necesita fortalecer el acceso al financiamiento voluntario para reducir la dependencia de organismos multilaterales y consolidar el esquema financiero de mediano plazo.

En ese contexto, Kozack sostuvo que Argentina continúa registrando “grandes avances” en la reconstrucción de sus principales variables macroeconómicas y valoró el esfuerzo orientado a fortalecer la resiliencia económica del país. Para el organismo, el programa vigente está permitiendo avanzar hacia una economía más abierta, eficiente y competitiva, un concepto que coincide con la narrativa oficial impulsada por el Ministerio de Economía.

El FMI también destacó que la actividad económica continúa expandiéndose mientras la inflación mantiene una trayectoria descendente. La combinación de crecimiento con desaceleración de precios es considerada por el organismo como una de las señales más relevantes del proceso de estabilización, especialmente luego de años marcados por desequilibrios fiscales, alta emisión monetaria y restricciones cambiarias.

Uno de los puntos más observados por los mercados es la evolución de las reservas internacionales. Sobre este aspecto, Kozack remarcó que la acumulación de activos externos sigue avanzando y que ello contribuye a mejorar las condiciones de financiamiento para el país. La recuperación de reservas es uno de los pilares del acuerdo vigente con el Fondo y aparece como una condición indispensable para sostener la credibilidad del nuevo esquema cambiario y monetario.

La funcionaria también hizo referencia a la mejora en la percepción de riesgo de Argentina por parte de los inversores internacionales. Según explicó, los spreads soberanos se redujeron significativamente y actualmente se ubican por debajo de los 450 puntos básicos, reflejando una visión más favorable sobre las perspectivas económicas del país. A ello se suma la mejora de las calificaciones crediticias otorgadas por distintas agencias internacionales, un factor que fortalece las posibilidades de acceso al financiamiento privado.

Sin embargo, el organismo evitó fijar plazos o recomendaciones concretas respecto de una eventual emisión de deuda en los mercados internacionales. “Las decisiones con respecto al momento y las condiciones del acceso a los mercados son decisiones que toman las autoridades”, señaló Kozack, dejando en claro que la estrategia financiera seguirá siendo definida por el equipo económico liderado por Luis Caputo.

Detrás de esa definición existe una señal política relevante. El FMI reconoce que las condiciones financieras mejoraron de manera significativa respecto de los niveles observados al inicio de la gestión Milei, pero considera que la consolidación del proceso dependerá de mantener el equilibrio fiscal, fortalecer las reservas y profundizar las reformas estructurales que impulsen la productividad de la economía.

En ese marco, la portavoz destacó el papel que cumplen organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, que continúan trabajando junto al FMI para facilitar una transición ordenada hacia un financiamiento más amplio y sostenible. Para el organismo, el respaldo de estas instituciones actúa como un puente que fortalece la confianza de los mercados internacionales.

Otro de los temas abordados fue la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Consultada sobre los resultados de las modificaciones normativas recientemente reglamentadas, Kozack evitó realizar evaluaciones concluyentes y señaló que se trata de cambios demasiado recientes para medir su impacto. No obstante, sostuvo que el objetivo de estas reformas es promover la formalización laboral y mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo, uno de los desafíos estructurales más importantes de la economía argentina.

La prudencia del FMI en este punto refleja que, pese a los avances macroeconómicos, persisten interrogantes sobre la capacidad de la economía para generar empleo formal de calidad y reducir los elevados niveles de informalidad que caracterizan al mercado laboral argentino.

Finalmente, el organismo ratificó que Argentina mantiene una relación financiera normalizada con el Fondo. Kozack confirmó que el país se encuentra al día con todos sus compromisos y aseguró que la institución no tiene preocupaciones respecto del cumplimiento de los próximos vencimientos.

Las declaraciones del FMI llegan apenas horas después de que el ministro Luis Caputo defendiera públicamente el rumbo económico ante empresarios de la construcción y asegurara que “Argentina ya cambió y no va a volver al pasado”. Desde Washington, el organismo pareció reforzar ese mensaje al reconocer avances concretos en estabilidad y financiamiento. Sin embargo, también dejó planteado el desafío central que enfrenta la administración Milei: transformar la estabilización macroeconómica en crecimiento sostenido, inversión privada y generación de empleo formal.

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