Estados Unidos

El Gobierno mantiene la meta de inflación y asegura que la suba del dólar no los tomó “desprevenidos”

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Después de la fuerte corrida cambiaria de ayer, cuando el dólar superó los 23 pesos, el equipo económico del Gobierno salió a intentar poner paños fríos. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ratificó la meta de inflación del 15 por ciento y el de Finanzas, Luis Caputo, juró que la disparada del dólar no los tomó desprevenidos.
Dujovne, anunció cambios en las metas fiscales y redobló la apuesta para reducir el déficit al corregir la estimación de déficit a 2,7% del PBI desde los 3,2% previstos hasta ahora. 
El resultado financiero, en tanto, va a bajar en la misma proporción dado que la cuenta de intereses de este año va a ser “estable”, del 6% al 4,9% del PBI, dijo el funcionario minutos antes de la apertura del mercado cambiario.
Dujovne consideró que existen tres componentes que están afectando la marcha del mundo financiero e impactan en la Argentina: la suba de tasas en EEUU, la apreciación del dólar en el mundo y lo que calificó como “incertidumbre interna” por “proyectos irresponsables” de la oposición para modifica la política tarifaria de los servicios públicos.
“Ante esas presiones demagógicas, ratificamos la política fiscal”, afirmó el ministro. Con la reducción de la meta del déficit a 2,7%, Dujovne aseguró que significará un ahorro de u$s 3.200 millones.
“Las metas de inflación no se van a cambiar. Ratificamos las metas del 15% para este año, 10% para 2019 y 5% para 2020. El plan de metas es un organizador de nuestro programa económico y respecto a ella hemos negociado paritarias”, dijo Dujovne.
Sin embargo, como primera medida, luego de una jornada desconcertante para el mercado, en la que el dólar registró la mayor suba desde la salida del cepo (saltó 6,9% a $ 23, su nuevo récord histórico), el Banco Central redujo esta mañana el tope de activos en moneda extranjera que impone a los bancos.
La entidad detalló que, con vigencia a partir del 7 de mayo“la posición global neta positiva de moneda extranjera de las entidades financieras computada en saldos diarios al tipo de cambio de referencia no podrá superar el 10% de la responsabilidad patrimonial computable o los recursos propios líquidos, ambos del mes anterior al que corresponda, lo que sea menor”.
A mediados del año pasado, el BCRA había autorizado a los bancos a mantener en un máximo de 30% su posición en moneda extranjera. Entonces, en mayo de 2017, la entidad intentaba apuntalar el precio del dólar, en un contexto en el que la moneda estadounidense se encontraba en un escenario de depreciación con suba de las tasas de las Lebac en el mercado secundario.
Por su parte,  Caputo, se refirió a la escalada del dólar. “Este movimiento no nos agarra desprevenidos“, afirmó.
En ese sentido, Caputo sostuvo que “tener un tipo de cambio flexible nos permite absorber el shock externo“. El ministro añadió que desde su administración trabaja “para que el costo de endeudamiento sea lo más baja posible tanto para el Gobierno, como para empresas y personas”, y remarcó que “si la tasa a la que nos financiamos sube de 4,2% a 5% no va a representar un problema”.

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Respuesta siria a los bombardeos: “Solo aumentarán nuestra determinación a luchar”

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Los ataques liderados por Estados Unidos no disuadirán a Siria, afirmó el presidente del país, Bashar al Asad, en una desafiante reacción a la intervención de esta madrugada.
“La agresión solo aumentará la determinación de Siria y del pueblo sirio para seguir luchando y pulverizando al terrorismo en cada rincón del país”, dijo Al Asad, citado por la agencia Sana.
Estados Unidos, Francia y Reino Unido lanzaron anoche un ataque militar conjunto contra Siria en represalia por el presunto uso de armas químicas contra civiles y para disuadir al gobierno de que vuelva a hacerlo, anunció el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Trump dijo desde Washington, en un discurso televisado a la nación, que ordenó “ataques de precisión” contra objetivos en Siria asociados con el programa de armas químicas, en coordinación con el Reino Unido y Francia.
Los ataques fueron ordenados en represalia por el supuesto ataque con armas químicas del gobierno de Al Asad contra la ciudad siria de Duma, en la periferia de la capital Damasco que -según Trump- fue “una escalada significativa” en el prolongado conflicto sirio, que el mes pasado entró en su octavo año.

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EEUU, Francia y Reino Unido bombardearon Siria como represalia por presunto uso de armas químicas

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Estados Unidos, Francia y Reino Unido lanzaron esta noche ataques militares contra Siria y el presidente norteamericano Donald Trump expresó que ordenó “ataques de precisión” contra objetivos sirios asociados con el programa de armas químicas.
Trump señaló que las acciones estadounidenses se desarrollan en coordinación con el Reino Unido y Francia y que los ataques fueron ordenados en represalia por el supuesto ataque con armas químicas del Gobierno sirio de Bashar al Assad contra la ciudad siria de Duma, lo que, según el jefe de la Casa Blanca fue “una escalada significativa” en el conflicto, reprodujo un despacho de la agencia Dpa.
El mandatario norteamericano también manifestó que tiene un mensaje para los principales aliados del Gobierno sirio, Rusia e Irán: “¿Qué tipo de naciones quieren ser asociadas con el asesinato masivo de hombres, mujeres y niños inocentes?”, preguntó Trump.
Rusia e Irán, dijo Trump, son “responsables por apoyar, equipar y financiar al régimen criminal” de Siria. Por ello, Rusia ha “incumplido sus promesas” de impedir que el gobierno de Asad use armas químicas, añadió.
El mandatario estadounidense no dio detalles sobre el ataque internacional, pero se presume que incluirá una andanada de misiles lanzados desde afuera del espacio aéreo sirio. Agregó que el principal objetivo es “disuadir” contra el uso de armas químicas. El gobierno sirio ha negado repetidamente que haya usado armas prohibidas.
La decisión de emprender los ataques, tomada tras varios días de deliberaciones, representa la segunda ocasión en que Trump ordena ataques en Siria. En abril de 2017 autorizó el lanzamiento de misiles Tomahawk contra una base aérea siria en represalia por el uso de gas sarín contra civiles por parte de Assad.
El presidente francés, Emmanuel Macron sostuvo este viernes que el ataque en Siria está “circunscrito a las capacidades del régimen sirio sobre las armas químicas”. Por su parte, la primera ministra británica, Theresa May, afirmó que no había “alternativa practicable” al uso de la fuerza en Siria, al anunciar que el Reino Unido se unió a Francia y Estados Unidos en los ataques.
“Esta noche he autorizado a las fuerzas armadas británicas a llevar a cabo bombardeos coordinados y dirigidos para degradar las capacidades de armas químicas del régimen e impedir su uso”, dijo en un comunicado.
En tanto, varias explosiones se escucharon en las primeras horas del sábado en la capital de Siria, informó un corresponsal de la AFP en Damasco. La televisión estatal siria también reportó ataques estadounidenses en Siria, coordinados con Francia y el Reino Unido.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos dijo que un centro de investigación científica y bases militares en Damasco fueron impactados por el ataque lanzado el sábado por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña.
La Guardia Republicana del Ejército sirio y la Cuarta División, unidades de elite de la fuerza armada de Siria, resultaron también atacadas.

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En mayo policías de Misiones recibirán capacitación de la DEA en Estados Unidos

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Es la fecha estimativa que dio el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez. Serán alrededor de diez los integrantes de la fuerza que recibirán esta capacitación. “Hay que resaltar que para la provincia esto implica costo cero”, indicó Pérez y añadió que esta posibilidad llega por el trabajo que viene haciendo Misiones en la lucha contra el narcotráfico.
“La presencia de la DEA en Misiones será para capacitar a las fuerzas y crear un grupo especial para combatir el narcotráfico”, había explicado a principios de año el ministro de Gobierno de la provincia, Marcelo Pérez.
Este lunes, y con la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich en Misiones, Pérez adelantó que en  mayo podría concretarse esa capacitación, en los Estado Unidos.
“Comenzaría en mayo y no en la Argentina, sino en Estados Unidos. Tampoco va a haber presencia de funcionarios de la DEA en la región sino que van a seleccionar a algunos de nuestros funcionarios policiales y de las otras fuerzas, a unos pocos que van a tener el privilegio de ser capacitados en el exterior”.
Añadió que la posibilidad de que un equipo del grupo especial de la policía viaje para adquirir conocimiento de la DEA, que luego volcarán al trabajo en la provincia, representa “costo cero y yo lo tomo como un reconocimiento al trabajo que venimos realizando entre todos, fundamentalmente nuestra policía. Si nuestra fuerza no obrara como corresponde o no estuviera a la altura de otras fuerzas federales seguramente no nos hubieran invitado”.
El ministro afirmó que el narcotráfico es un delito “que muta permanentemente y que persiste en su accionar y nosotros si queremos hacerlo en serio y a la altura de las circunstancias tenemos que capacitarnos e incorporar tecnología”.
“Siempre destaco que en la gestión del gobernador Hugo Passalacqua se secuestró lo que no se secuestró en toda la época democrática en la Argentina, que son las estadísticas que tenemos”, concluyó.
(Te Digo Más, canal 12)

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¿Qué diferencia a Rusia de Estados Unidos si se trata de intervenciones electorales?

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Scott Shane. The New York Times – En Italia fueron sacos de dinero entregados en un hotel de Roma para los candidatos favorecidos. En Nicaragua se trató de historias escandalosas filtradas a diarios extranjeros para hacer cambiar el rumbo de una elección. En Serbia, millones de panfletos, carteles y calcomanías fueron impresos para intentar derrotar a un presidente que buscaba la reelección.
¿Estamos hablando de las herramientas con las que el gobierno de Vladimir Putin ha interferido en otros países? No, esos ejemplos son solo una pequeña muestra de la historia de las intervenciones estadounidenses en elecciones extranjeras.
El 13 de febrero, los directores estadounidenses de inteligencia advirtieron al Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos que Rusia parece estar preparándose para repetir las mismas artimañas que desató en 2016 ahora que se aproximan las elecciones de mitad de periodo de 2018: ciberatacar, filtrar, manipular las redes sociales y quizá otras. Días después, Robert Mueller, el fiscal especial, anunció imputaciones contra trece rusos y tres empresas, dirigidas por un empresario con vínculos cercanos al Kremlin, lo que expuso en gran detalle un plan de tres años para utilizar las redes sociales con el fin de atacar a Hillary Clinton, apoyar a Donald Trump y sembrar discordia.
La mayoría de los estadounidenses están comprensiblemente impactados por lo que consideran un ataque sin precedentes contra nuestro sistema político. Sin embargo, los veteranos de inteligencia y académicos que han estudiado las operaciones encubiertas tienen una opinión distinta y bastante reveladora.
“Si le preguntas a un oficial de inteligencia si los rusos rompen las reglas o hacen algo extraño, la respuesta es no, para nada”, dijo Steven L. Hall, que se retiró en 2015 después de pasar treinta años en la CIA, donde fue el director de operaciones rusas. En la historia, dijo, Estados Unidos “por supuesto” ha llevado a cabo ese tipo de operaciones para influenciar elecciones, “y espero que sigamos haciéndolo”.
Loch K. Johnson es el decano entre los académicos estadounidenses en materia de inteligencia y quien comenzó su carrera en la década de los setenta al investigar a la CIA como miembro del personal del Comité Church del Senado (formalmente conocido como el Comité Selecto del Senado de Estados Unidos para el Estudio de las Operaciones Gubernamentales Respecto a las Actividades de Inteligencia). Johnson dice que la operación rusa de 2016 simplemente fue la versión cibernética de los procedimientos efectuados por Estados Unidos a lo largo de décadas en ocasiones en que los funcionarios estadounidenses estaban preocupados por una elección extranjera.
“Hemos hecho ese tipo de cosas desde que se creó la CIA en 1947”, dijo Johnson, ahora profesor en la Universidad de Georgia. “Hemos utilizado carteles, panfletos, información enviada por correo, pancartas… de todo. Hemos plantado información falsa en diarios extranjeros. Hemos utilizado lo que en el Reino Unido llaman ‘la caballería del rey Jorge’: portafolios llenos de efectivo”.
El alejamiento de Estados Unidos de los ideales democráticos a veces fue mucho más allá. La CIA ayudó a derrocar a líderes electos en Irán y en Guatemala en la década de los cincuenta y respaldó golpes de Estado violentos en varios otros países en los sesenta. Planeó asesinatos y apoyó brutales gobiernos anticomunistas en América Latina, África y Asia.
Sin embargo, tanto Hall como Johnson argumentaron que, en décadas recientes, las interferencias rusas y estadounidenses en elecciones no han sido de una equivalencia moral. A decir de ellos, las intervenciones estadounidenses generalmente han tenido como propósito promover la democracia o ayudar a que candidatos no autoritarios desafíen a dictadores. Mientras que Rusia, dijeron, ha intervenido más a menudo para perturbar la democracia o promover gobiernos autoritarios.
Equipararlos, según Hall, “es como decir que los policías y los delincuentes son lo mismo porque ambos tienen armas: el motivo importa”.
Esta historia más amplia de intromisiones electorales no ha estado presente en buena medida en la avalancha de informes acerca de la intervención rusa y la investigación acerca de si la campaña de Trump estuvo involucrada. Es un recordatorio de que la campaña rusa en 2016 fue fundamentalmente de espionaje tradicional, aunque utilizaran nuevas tecnologías. Además, arroja luz sobre las corrientes más grandes de la historia que impulsaron las intervenciones electorales estadounidenses durante la Guerra Fría y motivaron las acciones actuales de Rusia.
Dom H. Levin, académico de la Universidad Carnegie Mellon, se ha sumido en los registros históricos de operaciones de influencia tanto encubiertas como manifiestas. Encontró 81 por parte de Estados Unidos y 36 por parte de la Unión Soviética o Rusia entre 1946 y 2000, aunque el conteo ruso sin duda está incompleto.
“No estoy justificando de ninguna manera lo que hicieron los rusos en 2016”, dijo Levin. “Estuvo muy mal que Vladimir Putin interviniera de esa manera. Dicho eso, los métodos que utilizaron en esta elección simplemente fueron la versión digital de los métodos que han utilizado tanto Estados Unidos como Rusia durante décadas: penetrar en la sede de los partidos, reclutar secretarios, poner informantes dentro de un partido y dar información, o desinformación, a los diarios”.
Sus hallazgos enfatizan cómo la intervención electoral por parte de Estados Unidos —a veces encubierta y a veces bastante manifiesta— ha sido rutinaria.
El precedente se estableció en Italia con la asistencia a los candidatos no comunistas de finales de los cuarenta hasta los sesenta. “Teníamos sacos de dinero que les entregábamos a políticos selectos para solventar sus gastos”, dijo F. Mark Wyatt, un exfuncionario de la CIA, en una entrevista de 1996.
La propaganda encubierta también ha sido un elemento fundamental. Richard M. Bissell Jr., que encabezó las operaciones de la agencia a finales de los cincuenta y principios de los sesenta, escribió casi de pasada en su autobiografía acerca de “ejercer control sobre un diario o una estación televisiva o asegurar el resultado deseado de una elección”. Un informe desclasificado acerca del trabajo de la CIA en la elección de 1964 en Chile presume sobre el “arduo trabajo” que la agencia realizó al proporcionar “grandes sumas” a su candidato predilecto y a la hora de presentarlo como un “estadista sabio, sincero y noble” mientras pintaba a su rival de izquierda, Salvador Allende, como “un conspirador calculador”.
Los funcionarios de la CIA le dijeron a Loch Johnson a finales de la década de los ochenta que al día había entre setenta y ochenta “inserciones” de información en los medios noticiosos extranjeros; la mayoría era información verídica pero en ocasiones era falsa. En la elección de Nicaragua en 1990, la CIA plantó historias acerca de corrupción en el gobierno sandinista de izquierda, dijo Levin. La oposición ganó.
Con el tiempo, las operaciones estadounidenses de influencia no han sido organizadas en secreto por la CIA, sino abiertamente a través del Departamento de Estado y sus filiales. Para la elección de 2000 en Serbia, Estados Unidos financió una iniciativa exitosa para vencer a Slobodan Milosevic, el líder nacionalista, por medio de asesores políticos y millones de calcomanías con el símbolo de un puño cerrado de la oposición y la frase “Lo vencimos” en serbio, que fueron impresas en ochenta toneladas de papel adhesivo y fueron entregadas por un proveedor de Washington.
Vince Houghton, quien sirvió en el ejército en los Balcanes en ese entonces y trabajó de cerca con las agencias de inteligencia, dijo que vio iniciativas estadounidenses por todas partes. “Dejamos muy claro que no teníamos la intención de dejar que Milosevic se quedara en el poder”, dijo Houghton, ahora historiador en el Museo Internacional de Espionaje.
Esfuerzos similares se llevaron a cabo en elecciones en tiempos de guerra en Irak y Afganistán, no siempre con éxito. Después de que Hamid Karzai fue reelecto como presidente de Afganistán en 2009, se quejó con Robert Gates, entonces el secretario de Defensa, acerca del intento flagrante de Estados Unidos para vencerlo, que Gates calificó en sus memorias como “nuestro golpe de Estado torpe y fallido”.
En al menos una ocasión Estados Unidos metió audazmente su mano en una elección rusa. Los temores estadounidenses de que Boris Yeltsin sería vencido en su intento de reelegirse como presidente en 1996 contra un comunista tradicional provocaron un esfuerzo manifiesto y encubierto para ayudarlo, a instancias del presidente Bill Clinton. Incluyó la ayuda de Estados Unidos para que Rusia obtuviera un préstamo de 10.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional cuatro meses antes de la elección, así como un equipo de consultores políticos estadounidenses (aunque algunos rusos desestimaron el que estos se atribuyeran el mérito por la victoria de Yeltsin).
La clara intervención hizo que algunos estadounidenses se incomodaran. Thomas Carothers, un académico del Instituto Carnegie por la Paz Internacional, recuerda haber discutido con un funcionario del Departamento de Estado. “Yeltsin es la democracia en Rusia”, le dijo ese funcionario. Carothers respondió: “Eso no es lo que significa la democracia”.
Pero ¿qué significa la democracia? ¿Puede incluir el debilitamiento en secreto de un gobierno autoritario o el que se ayude a los competidores que adoptan valores democráticos? ¿Qué decir de ayudar a financiar a organizaciones cívicas?
En décadas recientes, la presencia estadounidense más visible en la política extranjera ha sido mediante grupos financiados por los contribuyentes de ese país, como la Fundación Nacional para la Democracia , el Instituto Nacional Democrático y el Instituto Internacional Republicano, que no apoyan candidatos, sino que enseñan tácticas básicas para hacer campaña, construyen instituciones democráticas y capacitan a monitores electorales.
La mayoría de los estadounidenses consideran que esos esfuerzos son benigno o, incluso, benéficos. Sin embargo, Putin cree que son hostiles. En 2006, la Fundación Nacional para la Democracia dio un subsidio de 23.000 dólares a una organización que empleaba a Aleksei Navalny, quien años más tarde se convirtió en el principal enemigo político de Putin, un hecho que el gobierno ha utilizado para atacar tanto a Navalny como a la fundación. En 2016, esta otorgó 108 subsidios por un total de 6,8 millones de dólares a organizaciones en Rusia con propósitos como “fomentar a activistas” e “impulsar la participación cívica”. La fundación ya no nombra a sus beneficiarios rusos, pues, bajo las leyes rusas que castigan el financiamiento extranjero, pueden enfrentar acoso o arrestos.
Es fácil entender por qué Putin considera que el efectivo estadounidense es una amenaza a su gobierno, que no tolera una oposición verdadera. No obstante, a los veteranos estadounidenses de la promoción de la democracia les parecen abominables las insinuaciones de Putin acerca de que su trabajo es igual a las supuestas acciones del gobierno ruso en Estados Unidos actualmente.
“No solo son peras y manzanas”, dijo Kenneth Wollack, presidente del Instituto Democrático Nacional. “Es comparar a alguien que proporciona medicina para salvar vidas con alguien que da veneno mortal”.
Lo que la CIA pudo haber hecho en años recientes para influenciar elecciones extranjeras aún es secreto y quizá no vaya a conocerse sino hasta décadas después. Podría ser modesto en comparación con la manipulación de la Guerra Fría por parte de la agencia, pero algunos veteranos no están tan seguros.
“Supongo que están aplicando muchas de las viejas tácticas porque, ya sabes, eso jamás cambia”, dijo William J. Daugherty, quien trabajó para la CIA de 1979 a 1996 y en algún momento se encargó de revisar operaciones encubiertas. “La tecnología podría cambiar, pero los objetivos son los mismos”.
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Scott Shane es reportero de The New York TImes para temas de seguridad nacional y excorresponsal en Moscú.

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