estrecho de Ormuz

Trump asegura que los objetivos en Irán están “muy cerca” y descarta tropas terrestres

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que “está muy cerca” de lograr los objetivos en Irán, señalando que no cree que sea necesario desplegar tropas terrestres.

En una serie de publicaciones en X el lunes por la noche, Kellie Meyer, corresponsal de la Casa Blanca para News Nation, indicó que acababa de mantener una conversación telefónica de dos minutos con Trump.

En su primera reacción al ataque contra la Embajada de Estados Unidos en Riad, Trump declaró a Meyer que se sabrán cuáles son las represalias “pronto”.

Cuando se le preguntó sobre el posible despliegue de tropas terrestres estadounidenses, Trump afirmó que no daría ninguna información sobre eso, añadiendo:  “No creo que sean necesarias”.

Así lo indica un cable de la agencia de noticias Xinhua, a cuyo servicio está abonada la Agencia Noticias Argentinas.

Trump habló después de Marco Rubio

Las declaraciones de Trump llegan pocas horas después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmara que la Administración Trump cree que sus objetivos contra Irán “pueden lograrse sin fuerzas terrestres”.

“En este momento, nuestro enfoque está en la destrucción de sus lanzadores de misiles balísticos, sus reservas de misiles balísticos y su capacidad de fabricación de misiles balísticos, así como sus drones de ataque unidireccionales y su Armada”, comentó Rubio a los periodistas. 

Más de Trump

Trump, defendió los ataques contra Irán como “muy necesarios e importantes” y criticó a los demócratas por “quejarse amargamente”.

“Los demócratas radicales de izquierda, un partido que ha perdido completamente el rumbo, se quejan amargamente del ataque muy necesario e importante, realizado por Estados Unidos e Israel contra Irán”, escribió Trump en su plataforma de redes sociales Truth Social.

Trump agregó: “La mayoría de la gente entiende que solo se quejan PORQUE LO HICE YO y, si no lo hubiera hecho, estarían gritando: ‘¿Por qué Trump no atacó Irán? ¡Debería hacerlo INMEDIATAMENTE!’”

Legisladores demócratas criticaron la acción, argumentando que no existía una amenaza inmediata y que el ataque no había sido autorizado por el Congreso.

También advirtieron que Trump podría estar arrastrando a Estados Unidos a otro conflicto prolongado en Medio Oriente.

En un mensaje en la red social X el lunes, Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, afirmó que las prioridades de la Administración Trump están equivocadas.

“Donald Trump y los extremistas republicanos están dispuestos a gastar miles de millones para bombardear Irán. No han hecho nada para bajar los precios de los alimentos ni el alto costo de vida”, sostuvo.

Se esperaba que el Congreso votara sobre los poderes de guerra esta semana. 

Mientras tanto, durante la jornada del lunes Trump había anunciado la posibilidad de movilizar más tropasa y naves hacia Irán.

“Decepción” con el Reino Unido

Trump también analizó que la relación anglo-estadounidense “obviamente no es la que fue”, mientras Reino Unido reafirmó su decisión de no sumarse a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, informó este martes un medio británico. 

En declaraciones al diario The Sun, Trump señaló que el primer ministro británico, Keir Starmer, “no ha sido de ayuda”. “Nunca pensé que vería eso. Nunca pensé que vería eso de Reino Unido”, manifestó Trump, añadiendo que “es muy triste ver que la relación obviamente no es la que fue”.

 Trump afirmó que se siente “muy decepcionado” con Starmer por impedirle utilizar la base militar en Diego García para ejecutar ataques contra Irán. 

El rechazo británico a permitir previamente que las fuerzas estadounidenses utilizasen la base fue algo que nunca había “ocurrido antes entre nuestros dos países”, expresó Trump.

En un comunicado este domingo, Starmer aceptó la petición estadounidense de utilizar la base para “propósitos de defensa específicos y limitados”. 

Sin embargo, Trump consideró que a Starmer “le llevó demasiado tiempo” cambiar su opinión. El lunes, Starmer declaró ante el Parlamento británico que Reino Unido no se sumará a los “ataques ofensivos” de Estados Unidos e Israel contra Irán. “El presidente Trump ha expresado su desacuerdo con nuestra decisión de no involucrarnos en los primeros ataques, pero es mi deber juzgar cuál es el interés nacional del Reino Unido”, afirmó. 

En una serie de publicaciones en X el lunes por la noche, Kellie Meyer, corresponsal de la Casa Blanca para News Nation, indicó que acababa de mantener una conversación telefónica de dos minutos con Trump.

En su primera reacción al ataque contra la Embajada de Estados Unidos en Riad, Trump declaró a Meyer que se sabrán cuáles son las represalias “pronto”.

Cuando se le preguntó sobre el posible despliegue de tropas terrestres estadounidenses, Trump afirmó que no daría ninguna información sobre eso, añadiendo:  “No creo que sean necesarias”. Así lo indica un cable de la agencia de noticias Xinhua.

Trump habló después de Marco Rubio

Las declaraciones de Trump llegan pocas horas después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmara que la Administración Trump cree que sus objetivos contra Irán “pueden lograrse sin fuerzas terrestres”.

“En este momento, nuestro enfoque está en la destrucción de sus lanzadores de misiles balísticos, sus reservas de misiles balísticos y su capacidad de fabricación de misiles balísticos, así como sus drones de ataque unidireccionales y su Armada”, comentó Rubio a los periodistas. 

Más de Trump

Trump, defendió los ataques contra Irán como “muy necesarios e importantes” y criticó a los demócratas por “quejarse amargamente”.

“Los demócratas radicales de izquierda, un partido que ha perdido completamente el rumbo, se quejan amargamente del ataque muy necesario e importante, realizado por Estados Unidos e Israel contra Irán”, escribió Trump en su plataforma de redes sociales Truth Social.

Trump agregó: “La mayoría de la gente entiende que solo se quejan PORQUE LO HICE YO y, si no lo hubiera hecho, estarían gritando: ‘¿Por qué Trump no atacó Irán? ¡Debería hacerlo INMEDIATAMENTE!’”

Legisladores demócratas criticaron la acción, argumentando que no existía una amenaza inmediata y que el ataque no había sido autorizado por el Congreso.

También advirtieron que Trump podría estar arrastrando a Estados Unidos a otro conflicto prolongado en Medio Oriente.

En un mensaje en la red social X el lunes, Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, afirmó que las prioridades de la Administración Trump están equivocadas.

“Donald Trump y los extremistas republicanos están dispuestos a gastar miles de millones para bombardear Irán. No han hecho nada para bajar los precios de los alimentos ni el alto costo de vida”, sostuvo.

Se esperaba que el Congreso votara sobre los poderes de guerra esta semana. 

Mientras tanto, durante la jornada del lunes Trump había anunciado la posibilidad de movilizar más tropasa y naves hacia Irán.

“Decepción” con el Reino Unido

Trump también analizó que la relación anglo-estadounidense “obviamente no es la que fue”, mientras Reino Unido reafirmó su decisión de no sumarse a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, informó este martes un medio británico. 

En declaraciones al diario The Sun, Trump señaló que el primer ministro británico, Keir Starmer, “no ha sido de ayuda”. “Nunca pensé que vería eso. Nunca pensé que vería eso de Reino Unido”, manifestó Trump, añadiendo que “es muy triste ver que la relación obviamente no es la que fue”.

 Trump afirmó que se siente “muy decepcionado” con Starmer por impedirle utilizar la base militar en Diego García para ejecutar ataques contra Irán. 

El rechazo británico a permitir previamente que las fuerzas estadounidenses utilizasen la base fue algo que nunca había “ocurrido antes entre nuestros dos países”, expresó Trump.

En un comunicado este domingo, Starmer aceptó la petición estadounidense de utilizar la base para “propósitos de defensa específicos y limitados”. 

Sin embargo, Trump consideró que a Starmer “le llevó demasiado tiempo” cambiar su opinión. El lunes, Starmer declaró ante el Parlamento británico que Reino Unido no se sumará a los “ataques ofensivos” de Estados Unidos e Israel contra Irán. “El presidente Trump ha expresado su desacuerdo con nuestra decisión de no involucrarnos en los primeros ataques, pero es mi deber juzgar cuál es el interés nacional del Reino Unido”, afirmó. 

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Los mercados globales profundizan caídas tras el ataque a Irán y el petróleo salta hasta 6%

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La segunda rueda tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán consolidó el clima de aversión al riesgo en los mercados globales. Las bolsas de Europa y Asia volvieron a operar en terreno negativo este martes, mientras el petróleo y el gas aceleraron su escalada ante la confirmación iraní del bloqueo en el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del suministro mundial de crudo.

En Europa, París cayó 2,15%, Fráncfort 2,78%, Milán 3,21%, Londres 2,02% y Madrid 3,56%. El índice Euro Stoxx 50 se desplomó 4% y el Ibex 35 perdió 5%, su mayor caída en 11 meses, con más de 1000 puntos evaporados en las primeras dos ruedas tras el estallido del conflicto.

En Asia, Tokio retrocedió 3,06%, Hong Kong 1,23% y Seúl 7,24%, tras reabrir luego del feriado del lunes. El impacto no fue homogéneo, pero sí generalizado.

El dato político que atraviesa la reacción financiera es claro: el conflicto dejó de ser un foco regional para convertirse en un factor sistémico. La incógnita ya no es solo militar, sino energética y geoeconómica.

El Estrecho de Ormuz como epicentro del riesgo global

La confirmación iraní del bloqueo en el Estrecho de Ormuz alteró el eje de la crisis. Por esa vía transita cerca del 20% del suministro global de petróleo, lo que convierte cualquier interrupción en un shock directo sobre precios y expectativas inflacionarias.

El barril de Brent, referencia para Europa, trepó hasta la zona de los US$82, con un alza cercana al 6%, mientras el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 5,32% hasta US$75.

El gas amplificó el movimiento. En Europa, los contratos TTF negociados en Países Bajos superaron los 57 euros por MWh, casi el doble que hace un mes. Este martes subieron 30%, tras un salto previo del 40%, en un contexto en el que Qatar mantiene cerrada una planta de gas licuado que representa el 20% de la oferta global transportada por vía marítima.

La energía volvió a ser el canal de transmisión inmediata del conflicto. El mercado descuenta una prima de riesgo estructural mientras persista la incertidumbre sobre la navegación y posibles ataques a infraestructura petrolera.

Volatilidad histórica y señales mixtas en Wall Street

El impacto también se refleja en Estados Unidos. El comportamiento histórico del S&P 500 frente a shocks geopolíticos muestra un patrón: retrocesos iniciales que, en promedio, alcanzan un drawdown del 5% en aproximadamente 22 ruedas de negociación.

En el 68% de los episodios registrados en las últimas ocho décadas, el índice se ubicó en terreno positivo un año después del inicio de las hostilidades, con un rendimiento mediano de 8,4%. El mercado suele recuperar las pérdidas en un plazo medio de 47 días.

La lectura estratégica que circula en el mercado es prudente. Mientras no se configure una recesión global prolongada, vender en el pico del pánico suele resultar contraproducente. Sin embargo, la actual combinación de riesgo bélico y shock energético introduce un elemento adicional: la posibilidad de inflación renovada.

Los bonos del Tesoro estadounidense reflejan esa tensión. La búsqueda de refugio impulsa compras, pero la expectativa de mayores precios de la energía presiona los rendimientos al alza. No hay señal única. Hay fuerzas contrapuestas.

Oro, dólar y diplomacia: los factores a seguir

El flujo de capitales migra hacia el oro y el dólar estadounidense como activos defensivos. La clave de las próximas jornadas estará en dos frentes políticos: la capacidad de China para intervenir diplomáticamente y la rapidez con la que Estados Unidos logre asegurar la libertad de navegación.

Mientras persista la incertidumbre sobre una respuesta terrestre o nuevos ataques a infraestructura energética, la volatilidad será la norma. El mercado ya incorporó el riesgo inmediato; ahora evalúa la duración.

El inicio del tercer mes del año quedó marcado por un shock geopolítico de alto impacto. El tablero financiero global se mueve al ritmo de decisiones militares y diplomáticas. Si el conflicto se contiene, la historia sugiere recuperación. Si se amplía, el canal energético puede transformar la crisis en algo más profundo.

Por ahora, el precio del crudo y el gas funcionan como termómetro. Y el mercado, como siempre, anticipa antes de confirmar.

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Guerra en Irán: el cierre de Ormuz y el salto del petróleo activan alertas en los mercados globales

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Los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, que derivaron en la muerte del ayatollah Ali Khamenei y en el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, reconfiguraron en cuestión de horas el escenario financiero internacional. Cerca de un quinto del transporte mundial de petróleo circula por ese paso estratégico. Su bloqueo alteró expectativas, disparó la demanda de activos refugio y obligó a los inversores a recalcular riesgos en tiempo real. La tensión ya no es solo geopolítica: impacta en dólar, tasas y energía. ¿Estamos ante un shock transitorio o frente a un cambio de régimen de volatilidad en los mercados?

Seis variables bajo observación

Matthew Ryan, director de estrategia de mercado de Ebury, planteó que el escenario carece de precedentes recientes y que la duración del conflicto será más relevante que el impacto inicial. Si las operaciones se limitan en el tiempo, la perturbación sobre petróleo y divisas podría moderarse. Si la confrontación se extiende, los movimientos actuales tenderán a amplificarse.

El presidente Donald Trump sostuvo que la campaña militar avanza más rápido de lo previsto, aunque no hay señales de alto el fuego. Esa indefinición alimenta la prima de riesgo.

El segundo eje es la posible propagación regional. Irán ya atacó bases estadounidenses en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Baréin. Una expansión en el Golfo elevaría la aversión al riesgo y consolidaría al dólar como refugio. Ryan observa que ni Rusia ni China parecen en condiciones de respaldar decisivamente a Teherán, un dato que introduce cierto límite a la escalada.

El tercer punto es la incógnita sobre un eventual cambio de régimen. La muerte de dirigentes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica abre interrogantes, pero no garantiza una transición política. Si emergiera una señal concreta de transformación estructural, el apetito por riesgo podría recomponerse con rapidez.

Ormuz como “opción nuclear”

El cuarto factor es el futuro del Estrecho de Ormuz. Ryan lo describe como la “opción nuclear” iraní. Un cierre total podría empujar los futuros del petróleo hacia la zona de los US$100 por barril. El impacto no sería solo financiero: encarecería la energía en Estados Unidos en un año electoral, con derivaciones directas en inflación y clima político interno.

El quinto riesgo se vincula precisamente con ese canal. Un aumento sostenido del crudo tensionaría los precios de la energía, afectaría expectativas inflacionarias y podría forzar a los bancos centrales a sostener posturas más restrictivas. La política monetaria global volvería al centro de la escena.

El sexto elemento es el crecimiento mundial. Por ahora, Ryan estima que el efecto directo sería contenido, dado el peso limitado de Irán en la oferta global y la menor dependencia estructural del petróleo respecto de décadas pasadas. Pero advierte que un bloqueo pleno de Ormuz alteraría esa evaluación.

Refugios, defensa y energía: la mirada de Oxford Economics

Desde Oxford Economics, a través de su unidad Alpine Macro, el diagnóstico coincide en que el primer impacto ya se refleja en el salto del petróleo y el gas. Dan Alamariu, estratega jefe de geopolítica, sostiene que activos como el oro, los bonos del Tesoro estadounidense y los bonos soberanos de Japón tienden a beneficiarse en este entorno.

También identifica ganadores sectoriales. Las acciones aeroespaciales y de defensa suelen avanzar en contextos de tensión militar. Las compañías energéticas fuera del Golfo podrían mostrar desempeño superior si se restringe la oferta regional, al convertirse en fuentes alternativas de suministro.

Alamariu proyecta una duración de entre una y tres semanas para el conflicto. Trump habló el 1 de marzo de una campaña de cuatro semanas. Irán niega por ahora interés en negociar, aunque la presión podría abrir un canal de diálogo. Del lado estadounidense, el costo político interno y la cercanía de las elecciones de mitad de mandato operan como condicionantes.

Correlación de fuerzas y mercado político

La dinámica financiera refleja una correlación de fuerzas más amplia. Un conflicto acotado fortalecería a la Casa Blanca al mostrar capacidad de control sin desborde económico. Una escalada prolongada, con petróleo alto y volatilidad persistente, trasladaría presión al frente doméstico y al Congreso.

Para los inversores, la clave es temporal. Bajo un escenario base de duración limitada, Alpine Macro ve oportunidades tácticas en mercados que sufran correcciones abruptas, incluyendo acciones de Japón, Corea del Sur, China y países del Consejo de Cooperación del Golfo. Pero ese cálculo depende de que el Estrecho de Ormuz no se convierta en un bloqueo sostenido.

El mercado descuenta información en tiempo real, pero la política introduce variables menos predecibles. La guerra redefine precios y expectativas. La pregunta que subyace es cuánto durará esa redefinición y qué actores terminarán capitalizando —o pagando— el costo de la escalada.

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China respalda a Irán y pone el foco en Ormuz: energía, soberanía y disputa global

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Beijing expresó su “profunda preocupación” por la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel en Irán, exigió el cese inmediato de las operaciones militares y respaldó la soberanía iraní. En paralelo, evacuó a más de 3.000 ciudadanos desde territorio persa y advirtió que el estrecho de Ormuz es un canal clave para el comercio de bienes y energía. El posicionamiento no es solo diplomático: más del 80% del combustible que consume China transita por ese corredor.

La reacción china introduce un actor central en la escalada de Medio Oriente. Mientras Washington y Tel Aviv avanzan con operaciones militares, Beijing elige una combinación de respaldo político a Teherán y defensa explícita de sus propios intereses estratégicos. La pregunta que sobrevuela es si se trata de una advertencia preventiva o del inicio de una disputa más amplia por el equilibrio regional.

Energía, comercio y soberanía: el eje del posicionamiento chino

China respalda a Irán en un punto sensible: la protección de su soberanía e integridad territorial. El ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, transmitió a su par iraní que Beijing “valora la amistad tradicional” entre ambos países y apoya la defensa de sus “derechos e intereses legítimos”.

La definición no ocurre en el vacío. China es uno de los mayores compradores de combustible iraní. La estabilidad del golfo Pérsico, por lo tanto, no es una abstracción diplomática sino una variable estructural de su seguridad energética.

La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, remarcó que los ataques “no contaron con autorización del Consejo de Seguridad” y que violan el derecho internacional. Además, advirtió sobre el riesgo de expansión del conflicto hacia países vecinos, con impacto directo en la estabilidad regional.

El estrecho de Ormuz concentra la mayor preocupación. Según Beijing, se trata de un canal internacional fundamental para el comercio de bienes y energía. Más del 80% del combustible que consume el gigante asiático pasa por ese corredor hoy tensionado por la escalada bélica. Cualquier alteración en la navegación podría repercutir en el mercado internacional de hidrocarburos.

Movimiento diplomático y presión en la ONU

En el plano institucional, China y Rusia impulsaron una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para abordar la crisis. Beijing reclamó que ese organismo cumpla su papel en el mantenimiento de la paz y subrayó que no recibió información previa sobre las acciones militares estadounidenses.

La estrategia combina denuncia jurídica y presión multilateral. Al cuestionar la legitimidad de la ofensiva, China busca encuadrar el conflicto dentro de la arquitectura internacional existente. No anuncia medidas económicas ni militares, pero eleva el tono diplomático.

El episodio del petrolero Skylight, alcanzado en el marco de la escalada, refuerza la narrativa de riesgo para el tránsito marítimo. Autoridades chinas citaron además advertencias de la Guardia Revolucionaria iraní sobre el tráfico en la zona, lo que amplifica la preocupación por la seguridad de los buques petroleros.

Evacuación masiva y señal interna

El conflicto ya tiene consecuencias directas para Beijing. Más de 3.000 ciudadanos chinos fueron evacuados desde Irán desde el inicio de la ofensiva. El Gobierno confirmó la muerte de un nacional en Teherán y emitió recomendaciones urgentes para que sus ciudadanos abandonen el país “lo antes posible”.

Embajadas y consulados activaron protocolos de emergencia y enviaron equipos de apoyo a pasos fronterizos para facilitar la salida terrestre. La evacuación masiva no solo busca proteger vidas; también envía una señal interna de control y previsión en un contexto de alta exposición internacional.

Un equilibrio delicado

China camina sobre una línea fina. Respaldar a Irán fortalece una alianza energética y geopolítica, pero también la posiciona frente a Estados Unidos en un conflicto de escala mayor. La defensa de Ormuz sintetiza esa tensión: Beijing habla de estabilidad global, aunque el núcleo del problema es el suministro que sostiene su economía.

En las próximas semanas habrá que observar dos variables. Primero, si la escalada militar altera efectivamente el flujo energético por el golfo Pérsico. Segundo, si el Consejo de Seguridad logra instalar un canal diplomático que contenga el conflicto.

Por ahora, China mueve sus piezas con prudencia calculada. El tablero regional se redefine y el corredor energético más sensible del planeta vuelve a quedar en el centro de la disputa. El desenlace todavía no está escrito.

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