estrecho de Ormuz

Mercados: el petróleo vuelve a tensionar a la inflación global mientras Argentina apuesta a una recuperación en el segundo semestre

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La economía global atraviesa una semana en la que tres variables volvieron a quedar estrechamente vinculadas: inflación, energía y política monetaria. La moderación de los precios en Estados Unidos alivió parcialmente la presión sobre la Reserva Federal, pero la persistencia de las tensiones en Medio Oriente y la volatilidad del petróleo mantienen abierto uno de los principales riesgos para la inflación internacional. En Argentina, mientras tanto, el mercado ajustó sus expectativas de actividad y mantiene una visión de recuperación durante el segundo semestre.

El panorama surge de la actualización semanal de mercados elaborada por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que pone el foco sobre la evolución de los precios estadounidenses, el conflicto en Medio Oriente, el petróleo y las nuevas proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central.

La inflación en Estados Unidos, las tensiones en Medio Oriente y la evolución del petróleo marcaron la agenda internacional, mientras que en Argentina el REM y el riesgo país concentraron la atención de los mercados.

Inflación de Estados Unidos y las decisiones de la Fed

La inflación de Estados Unidos mostró una moderación durante julio. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba de 0,1% mensual, mientras que la variación interanual descendió hasta 3,4%, en línea con las expectativas del mercado. Por su parte, el IPC núcleo, que excluye los componentes más volátiles de alimentos y energía, se ubicó en 2,5% interanual.

El dato consolida una desaceleración respecto de los niveles observados durante los meses anteriores. Luego de ubicarse en 2,8% interanual antes del inicio de las hostilidades entre Israel, Estados Unidos e Irán a fines de febrero, la inflación alcanzó un máximo reciente de 4,2% interanual en mayo, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía. Durante julio, en cambio, la caída del precio de la gasolina, asociada al cese temporal de las hostilidades, contribuyó a moderar el nivel general de precios, aunque el posterior recrudecimiento del conflicto mantiene la evolución del petróleo como uno de los principales riesgos para la trayectoria inflacionaria. 

La publicación del índice resulta relevante de cara a las próximas decisiones de la Reserva Federal. En su reunión de finales de julio, el Comité Federal de Mercado Abierto mantuvo la tasa de interés sin cambios, aunque tres de sus miembros votaron a favor de incrementarla. La persistencia de una inflación anual superior al objetivo del 2%, combinada con la relativa solidez del mercado laboral, había fortalecido los argumentos a favor de un mayor endurecimiento monetario.

Sin embargo, la moderación del IPC de julio redujo la presión para avanzar con una nueva suba de tasas. Tras conocerse el dato, disminuyeron las probabilidades implícitas en el mercado de un incremento en la reunión de septiembre. De esta manera, la atención de los inversores continuará centrada en la evolución de la inflación, el mercado laboral y los precios de la energía, factores que serán determinantes para las próximas decisiones de política monetaria.


Las tensiones en Ormuz mantienen la volatilidad del petróleo

El precio del petróleo mostró una elevada volatilidad durante 2026, principalmente a partir del conflicto en Medio Oriente. El Brent, que comenzó el año en torno a US$ 60 por barril, alcanzó un máximo de US$ 138 a comienzos de abril, para luego retroceder ante los períodos de distensión y las expectativas de una solución negociada.

Durante la última semana, las dificultades para alcanzar un acuerdo entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz volvieron a presionar los precios. Los futuros del Brent se recuperaron hasta ubicarse cerca de USD 89 por barril el 12 de agosto. La persistencia de las restricciones en una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo mantiene al conflicto como un riesgo relevante para los precios de la energía y la inflación internacional.


Expectativas de crecimiento para 2026 

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) mostró, para la mediana de las estimaciones, que el Producto Interno Bruto ajustado por estacionalidad se habría contraído 0,4% durante el segundo trimestre del año, una corrección de 1,0 p.p. respecto del relevamiento anterior. Sin embargo, los analistas anticipan una recuperación de la actividad durante la segunda mitad del año. Para el tercer trimestre proyectan un crecimiento desestacionalizado de 1,0%, mientras que para el cuarto trimestre esperan una expansión de igual magnitud. En este contexto, la previsión de crecimiento del PIB para el conjunto de 2026 se ubicó en 2,7% de acuerdo con el REM del BCRA.

Por su parte, las expectativas financieras permanecieron relativamente estables. La TAMAR de bancos privados se ubicaría en 22,4% TNA durante agosto y en 22,2% hacia diciembre. En tanto, la mediana de las proyecciones para el tipo de cambio nominal se ubicó en $1.512 por dólar para agosto y en $1.652 para diciembre de 2026.

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Trump pretende declarar el estrecho de Ormuz como territorio estadounidense

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo hoy viernes que “muy pronto” declarará el estrecho de Ormuz como territorio estadounidense, en medio del conflicto bélico con Irán, cuyas autoridades también se atribuyen el control de ese paso.

“Después de que terminemos de derrotar a Irán, que está siendo derrotado muy severamente, muy pronto voy a declarar el estrecho de Ormuz como territorio de Estados Unidos. Es cierto”, aseveró el mandatario durante una reunión en una academia de policía en Garden City, Nueva York.

En ese sentido, el magnate subrayó que Estados Unidos mantiene el bloqueo sobre los puertos de Irán con el objetivo de paralizar la economía del país asiático: “Tenemos el bloqueo. Ningún barco pasa a menos que nosotros lo queramos”.

El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es un sitio estratégico, ya que por allí pasa el 20 por ciento del petróleo y el gas natural que se consume en todo el mundo, y además es la única salida que tienen los productos procedentes de distintos productores de Medio Oriente.

Durante el conflicto actual cientos de embarcaciones de países occidentales fueron atacadas por los iraníes, lo que motivó un bloque por parte de Estados Unidos, en su afán por tomar el control de la zona y garantizar la libre navegación.

Sin embargo, desde Teherán afirmaron en las últimas horas que “el estrecho de Ormuz está bajo gestión y control de nuestro país, y prosigue su camino con total seguridad”, afirmó Hosein Taeb, jefe de la fuerza paramilitar Basij, en declaraciones a la prensa de su país.

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Los cinco cuellos de botella que pueden alterar el comercio mundial: Ormuz, Suez, Bósforo, Bab el-Mandeb y Kerch

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El comercio mundial atraviesa un escenario en el que la geografía vuelve a adquirir un peso estratégico. Los estrechos de Ormuz, Bab el-Mandeb, Bósforo y Kerch, junto con el Canal de Suez, concentran una parte decisiva del tránsito marítimo internacional y se transformaron en puntos de presión para una economía global que depende de cadenas de suministro extensas y altamente interconectadas.

El fenómeno no es menor. Según los datos recopilados por la Bolsa de Comercio de Rosario a partir de información del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, la población mundial supera actualmente los 8.000 millones de personas, mientras que la producción de bienes y servicios se multiplicó 4,5 veces en los últimos 50 años. Esa expansión fue posible, entre otros factores, por una división del trabajo cada vez más sofisticada y por la ampliación de los mercados.

La lógica que Adam Smith identificó hace casi 250 años conserva plena vigencia: cuanto mayor es el mercado disponible, mayor es el margen para la especialización y el incremento de la productividad. En esa arquitectura, el comercio internacional dejó de ser solamente un mecanismo de intercambio para convertirse en uno de los soportes centrales del nivel de vida contemporáneo.

En 2025, el valor de las mercancías comercializadas globalmente alcanzó los US$ 26,3 billones, una magnitud equivalente a 1,3 veces el PBI de China. Una proporción sustancial de ese movimiento depende del transporte marítimo y, dentro de este, de determinados corredores que funcionan como verdaderos cuellos de botella.

El FMI monitorea en tiempo real la actividad portuaria y comercial de 2.065 puertos y 28 canales y estrechos, cubriendo el 99% del comercio marítimo global. Entre 2023 y 2025, más de 2.000 buques atravesaron diariamente, en promedio, las principales vías marítimas del mundo. Eso equivale a más de 730.000 embarcaciones al año transportando energía, granos, insumos industriales y todo tipo de cargas.

El problema es que cuatro de esos puntos estratégicos —Ormuz, Bab el-Mandeb, Suez y Kerch— ingresaron en zona de riesgo durante 2026, mientras el Bósforo también registra una reducción del tránsito. En conjunto, estos corredores ponen bajo presión aproximadamente el 11% del flujo marítimo global, el 25% de la carga tanquera, el 19% de los contenedores y el 7% de la carga granelera.

Ormuz: el principal riesgo energético

El estrecho de Ormuz constituye el punto más sensible de esta red. Ubicado entre Irán y la península arábiga, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico y representa la única salida marítima de toda la región del Golfo hacia el resto del mundo.

Por allí circula, en un año normal, cerca de una quinta parte del petróleo consumido globalmente, alrededor del 20% del comercio mundial de gas natural licuado y aproximadamente un tercio del comercio marítimo internacional de fertilizantes nitrogenados, con la urea como uno de los productos principales.

La estructura del tráfico refleja esa importancia: los tanqueros representan cerca del 60% de los buques que atraviesan el estrecho y concentran el 72% del peso transportado. En condiciones normales, durante 2023-2025, Ormuz registraba un promedio de 95 buques diarios.

En 2026, esa cifra cayó hasta 31 buques por día, una contracción del 68%. El derrumbe se produjo de manera abrupta en marzo, tras el inicio de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel a fines de febrero. Los tránsitos pasaron de 89 a apenas cinco buques diarios entre febrero y marzo y, aunque posteriormente se recuperaron parcialmente, en julio alcanzaron apenas 18 buques por día.

La diferencia también se observa en la carga. Durante los últimos tres años, Ormuz canalizó diariamente cerca del 15% de la carga tanquera mundial. En lo que va de 2026, esa participación cayó al 5%.

Los períodos de alto el fuego permitieron cierta recuperación, con más de 150 buques atravesando el estrecho durante algunas semanas frente a menos de 50 durante el conflicto. Pero la reanudación de los ataques volvió a reducir el tránsito. El resultado es un corredor todavía muy lejos de los más de 600 buques que lo atravesaban en promedio durante 2019-2025.

Con el petróleo nuevamente por encima de los US$ 100 por barril durante la última semana analizada, Ormuz continúa funcionando como uno de los principales puntos de riesgo del tablero energético internacional.

Bab el-Mandeb: el petróleo sigue, los contenedores buscan otra ruta

El estrecho de Bab el-Mandeb conecta Yemen con Yibuti y Eritrea y articula el Mar Rojo con el Golfo de Adén y el océano Índico. Junto con Suez, constituye la ruta marítima estratégica entre Asia y Europa que evita el rodeo del continente africano.

Su importancia está particularmente vinculada al transporte de contenedores. Antes de los ataques hutíes, el corredor concentraba el 9,8% del peso mundial transportado en portacontenedores, por encima de su participación en tanqueros y carga a granel.

El deterioro del tránsito comenzó entre octubre y diciembre de 2023 y continúa casi tres años después. El promedio de buques diarios pasó de 61 antes de los ataques a 36 durante 2026, una reducción del 42%.

Sin embargo, el dato más significativo no está solamente en la cantidad de embarcaciones, sino en qué transportan. El peso movilizado en contenedores se desplomó 92%, desde alrededor de un millón de toneladas diarias hasta apenas 80.000. Su participación en el comercio mundial de contenedores cayó del 9,8% al 0,8%.

El petróleo mostró una capacidad de adaptación mucho mayor. Los tanqueros redujeron su tránsito en una proporción significativamente menor y pasaron a representar el 54% del peso movilizado por el estrecho, frente al 34% durante 2019-2023.

La conclusión es relevante para entender la nueva geografía del comercio: el petróleo encontró alternativas para seguir circulando; los contenedores, en cambio, debieron abandonar masivamente el corredor.

Suez: el desvío que encarece las cadenas globales

El Canal de Suez conecta el Mediterráneo con el Mar Rojo a lo largo de 193 kilómetros y constituye, en la práctica, la continuidad logística de Bab el-Mandeb. Su funcionamiento está estrechamente vinculado con el comercio entre Asia y Europa.

El impacto de la crisis también se refleja en este punto. El tránsito promedio cayó de 61 a 41 buques diarios, una contracción del 33%, mientras que la participación de los contenedores en el comercio mundial se redujo del 9,9% al 2,1%.

La carga que más se retrajo fue precisamente aquella que concentra mayor valor por tonelada. Comparado con el promedio semanal de 2019-2022, el volumen de contenedores que atraviesa Suez cayó 53% desde los primeros ataques hutíes de fines de 2023. La carga a granel disminuyó 32%, la carga general 26% y los tanqueros 23%.

La consecuencia económica va más allá del volumen de buques. Cuando una ruta estratégica deja de ser confiable, las empresas deben modificar itinerarios, asumir mayores distancias, elevar costos de combustible, aumentar tiempos de tránsito y reconfigurar inventarios. El cuello de botella marítimo termina trasladándose a las cadenas productivas.

Bósforo: la puerta del Mar Negro

El estrecho del Bósforo conecta el Mar Negro con el Mar de Mármara y, a través de los Dardanelos, con el Mediterráneo. Su ubicación convierte a Turquía en un actor central para el comercio marítimo de Rusia, Ucrania, Rumania, Bulgaria y Georgia.

La estructura de su tráfico es diferente. Por cantidad de buques domina la carga general, pero por peso predominan los graneleros y los tanqueros. Esa composición refleja el papel del corredor en la salida de granos, petróleo y derivados provenientes de la región del Mar Negro.

Entre 2023 y 2025 atravesaban el estrecho unos 95 buques diarios. Durante 2026, el promedio descendió a 84 y en las últimas semanas analizadas llegó a 75, una caída del 21%.

Su importancia excede el volumen de tránsito. El conjunto de los estrechos turcos constituye la única salida marítima de varios países y regiones productoras del Mar Negro. Además, la navegación está regulada por la Convención de Montreux de 1936, que garantiza el paso de los buques mercantes y otorga a Turquía capacidad para restringir determinadas operaciones.

Kerch: un cuello de botella para los granos del Mar de Azov

El estrecho de Kerch tiene una escala comercial menor que Ormuz o Suez, pero su relevancia estratégica aumentó como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania. El corredor conecta el Mar de Azov con el Mar Negro y constituye la única salida marítima de un espacio que incluye regiones cerealeras centrales para Rusia.

Antes de la guerra, por Kerch transitaban unos 51 buques diarios. En 2026 el promedio se redujo a apenas 11, una caída del 78%.

El descenso fue consecuencia de sucesivos shocks: la invasión rusa de 2022, los ataques ucranianos al puente de Kerch en octubre de 2022, julio de 2023 y octubre de 2024 y, más recientemente, la decisión rusa del 10 de julio de 2026 de suspender formalmente la navegación civil después de ataques con drones contra buques rusos.

El conflicto también modificó la composición de la carga. La participación de los graneleros en el peso transportado saltó del 13,7% al 47,7%, mientras que la carga general se desplomó del 50,1% al 17,6%.

El problema se profundizó con el cierre de Kerch y del canal Don-Azov. Los puertos de Rostov y Taganrog dejaron de aceptar carga de granos, afectando directamente una ruta por la que históricamente llegó a circular hasta una cuarta parte de las exportaciones rusas de trigo.

La nueva geografía del riesgo comercial

El mapa que surge de estos cinco corredores muestra que el comercio mundial no depende únicamente de la capacidad productiva de los países ni de la demanda global. También está condicionado por la seguridad de unas pocas rutas físicas cuya interrupción puede modificar precios, costos logísticos y disponibilidad de productos a miles de kilómetros de distancia.

Ormuz concentra el mayor riesgo energético; Bab el-Mandeb y Suez muestran cómo los conflictos pueden expulsar a los contenedores de una ruta estratégica; Bósforo mantiene bajo tensión la salida de granos y energía del Mar Negro; y Kerch evidencia cómo una infraestructura de alcance regional puede adquirir relevancia global cuando afecta a una zona exportadora de cereales.

Para economías agroexportadoras como la Argentina, la cuestión no es meramente geopolítica. Los cambios en las rutas marítimas alteran los costos de flete, las primas de riesgo, la competitividad FOB y las posibilidades de colocación de granos y derivados.

El comercio global logró multiplicar varias veces la producción mundial gracias a mercados cada vez más amplios y especializados. Pero esa misma integración creó una vulnerabilidad: cuanto más extensa y eficiente es la red, mayor puede ser el impacto de una interrupción en sus puntos críticos.

La experiencia de 2026 vuelve visible ese riesgo. La economía mundial no solo necesita producir más; necesita que sus principales corredores marítimos permanezcan abiertos, previsibles y seguros. En esos estrechos y canales, una crisis local puede terminar convirtiéndose en un problema global.

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Ormuz vuelve a tensionar los mercados: el petróleo impulsa la soja mientras el trigo pierde ritmo comercial y el maíz gana protagonismo

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El mercado internacional de granos volvió a quedar condicionado por la geopolítica. La ruptura de la tregua entre Estados Unidos e Irán reinstaló la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más estratégicos del mundo, y provocó una recuperación del petróleo que rápidamente se trasladó al complejo sojero. En paralelo, la comercialización del trigo nuevo continúa mostrando un ritmo inferior al habitual, mientras el maíz consolida su protagonismo gracias al ingreso de la cosecha tardía y a una mejora en el volumen de negocios.

Así lo señala el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que identifica un escenario donde los factores geopolíticos, climáticos y comerciales vuelven a redefinir las expectativas de los principales mercados agrícolas.

Se cayó la tregua en Medio Oriente y el petróleo vuelve a ser protagonista. La comercialización del trigo nuevo en mínimos y fijaciones cayendo. Repunta la comercialización del maíz y suma una segunda semana de mayores compromisos.

1. Se rompe la tregua en Medio Oriente y se disparan las cotizaciones de soja

Se rompe la tregua de paz provisoria entre Estados Unidos e Irán y las cotizaciones del petróleo tomaron cierto impulso en las plazas de futuros más importantes del mundo. Se vuelve a agregar cierta prima de riesgo en torno al futuro de uno de los puntos neurálgicos para el comercio global: el estrecho de Ormuz. Siguiendo al crudo, el precio del aceite de soja encontró un piso en Chicago y ya viene marcando una tendencia alcista en dirección hacia los US$ 1.600/t, ganando más de 5% en la semana e impulsando las cotizaciones del poroto.

Sin embargo, Medio Oriente no es el único factor alcista para la soja en el mercado actual. Ya se inauguró el “climático norteamericano” con pronósticos de ola de calor para las próximas semanas en Estados Unidos sobre regiones productivas claves, que impactan de lleno en las especulaciones para la oferta de la nueva campaña. Además, reapareció la demanda china por soja norteamericana, abonando a la idea de que finalmente los asiáticos cumplirán con la meta de originar 25 Mt anuales desde Estados Unidos.

Este escenario deja un terreno propicio para los fondos especulativos que vuelven a rearmar una posición comprada en soja. Luego del fenomenal desarme entre mediados de mayo y fines de junio, los especuladores reanudan sus apuestas por la oleaginosa y, en solo una semana, más que duplicaron su posición neta comprada con el equivalente a 10 Mt entre futuros y opciones. En consecuencia, el futuro de soja más cercano llegó a cotizar en torno a US$ 441/t en la última semana, arribando a máximos desde mayo pasado. No obstante, con el correr de los días, la presión alcista recortó terreno para terminar operando el viernes en USD 334/t, previo a la publicación del informe mensual del USDA.

El rally en Chicago ayuda para sostener los precios en el mercado interno argentino, siendo que la pizarra de soja alcanza US$ 325/t. En pesos ajustados por inflación, el precio disponible por la oleaginosa alcanzó máximos desde mediados de mayo. La mejora en las cotizaciones locales viene impulsando el pricing de soja en el último par de meses, aunque el cuadro comercial general todavía tiene mucho por avanzar.

Ya pasaron tres meses desde el inicio de la campaña de soja 2025/26 y se llevan comprometidas 21,8 Mt en el mercado interno, 19% por detrás del promedio de la última década (sin contar la campaña 2022/23). Con una producción estimada en torno a 51,5 Mt para este ciclo, solo el 42% de la cosecha tiene contrato y al 27% se le fijó precio, lo que representa la proporción de cobertura en el mercado físico más baja de la que se tenga registro desde al menos la campaña 1994/95. Esta dinámica contrasta directamente con la del año pasado, cuando a esta altura había 20 Mt de soja con precio (50% más que el nivel actual), a pesar de que hoy la pizarra de soja en pesos ajustados por inflación está un 8% arriba, y en dólares, más del 21%.

El extraordinario nivel de oferta interna de cereales y girasol, como la pujante demanda externa, les otorgaron mucha liquidez a los granos fuera de la soja, concentrando las negociaciones por esa vía y aplazando los compromisos de la oleaginosa, tanto por el lado de la oferta como el de la demanda. 


2. Trigo 2026/27: la comercialización de trigo nuevo alcanza 2 Mt, cuarto total más bajo en la última década.

La siembra de trigo de la nueva campaña avanza a paso firme, habiendo alcanzado el 82% de las 6,6 M Ha proyectadas según SAGyP. Tras superar algunas semanas de mayor retraso por el exceso de lluvias que dificultó el avance de las labores, el clima dio tregua y el ritmo en los campos logró recuperarse. Sin embargo, este dinamismo no se estaría reflejando con la misma fuerza cuando analizamos la comercialización: el volumen de los negocios de la nueva campaña viene rodando más lento que en ciclos previos. Al cierre de esta semana, el total comercializado apenas alcanza el 10,5% de la producción que estima el USDA para nuestro país, por debajo del promedio del 16,6% registrado durante los últimos cinco años para esta altura.

En términos acumulados, se comercializaron 2 Mt y 0,69 Mt no tienen precio firme. Si bien el porcentaje total con precio firme se ubica en 68%, dicho guarismo viene cayendo en las últimas semanas dado que creció la proporción de negocios sin precio firme. Esta caída responde en gran medida a la evolución de los precios: el comportamiento se alineó con la marcada pendiente bajista que exhibieron los valores del trigo a cosecha desde principios de mayo. A medida que las cotizaciones del contrato a diciembre fueron perdiendo fuerza, pasando de techos cercanos a los US$ 231/t entre finales de abril y mediados de mayo hacia la zona de los US$ 206/t a principios de este mes, la oferta optó por pisar el freno en las fijaciones directas, en paralelo con un ritmo de comercialización relativamente más bajo a lo visto a comienzos de mayo.

En un escenario donde se podría alcanzar una producción relativamente normal hacia el nuevo ciclo 2026/27, considerando que el área total estaría levemente por debajo del año previo y 8% por encima del promedio de la última década, monitorear el ritmo de absorción de la actual campaña es clave por posibles repercusiones en niveles de stocks. Para el presente ciclo 2025/26 se estima un crecimiento en stocks finales que podrían ubicarse en torno a 4,5 Mt y en máximos desde la campaña 2014/15, contemplando un nivel de consumo interno alto de 9,2 Mt y exportaciones récord por 19 Mt.

Haciendo foco en la dinámica exportadora, hasta el momento se tienen registros de ventas de exportación por 14,56 Mt y compras domésticas de dicho sector en el mercado doméstico por 16 Mt, totales que son históricamente altos para ambos casos. Es decir, se mantiene un buen ritmo de inserción externa ante una buena dinámica de ventas domésticas en términos absolutos, aunque es clave que la exportación siga traccionando compras en esta segunda mitad de la campaña. Ello, en un contexto en el cual Argentina ya empieza a perder competitividad en destinos más lejanos. Actualmente, el precio FOB para el trigo se ubica en los US$ 227/t, muy similar a sus competidores, cuando a principios de este año el precio de exportación argentino era el más bajo del grupo, con un valor FOB rondando los US$ 208/t, siendo el origen más atractivo para la demanda global.

Esta dinámica estaría explicada, en parte, por la actual presión de cosecha del hemisferio norte. Con las labores en marcha en Europa y la región del Mar Negro, la oferta presiona en las cotizaciones. Ucrania proyecta una producción de 22,8 Mt según la Asociación Ucraniana de Granos, superando levemente el ciclo previo, mientras que en Rusia las estimaciones privadas ya apuntan a un volumen mayor a los 90 Mt. En paralelo, Canadá mantiene un ritmo exportador 3% por encima de la marca récord del año pasado, apoyado principalmente en trigo de alta proteína a precios muy competitivos.

Este escenario global coexiste, además, con una profunda reconfiguración de los destinos de exportación argentinos. Asia se consolida como el principal comprador, destacándose Bangladesh, Vietnam e Indonesia con el 46,3% del total exportado para la campaña 2025/26, mientras que Brasil, principal destino histórico, pierde terreno al disminuir su participación 18 p.p. con relación al promedio de los últimos 5 años. A pesar de que nuestro país vecino esperaría importar más de 7 Mt de trigo en 2026, por la baja proteína del grano local, Rusia y EE. UU. pasan a ser opciones muy atractivas. Entonces, con una mayor lejanía geográfica de los destinos claves para este año, un precio FOB que se mantiene a la par de sus competidores y la presión de cosecha global, sostener el ritmo exportador de los últimos meses parece desafiante. 


3. Repunta la comercialización de maíz: en las últimas dos semanas el cereal traccionó más volumen que la soja

Repunta la comercialización semanal de maíz 2025/26 y suma una segunda semana de escalada en compromisos domésticos. Para la semana que termina el 8 de julio, se estiman negocios pactados por 800.000 toneladas de maíz 2025/26 según números preliminares de SIO-Granos, siendo el registro más alto desde finales de mayo. Este crecimiento en el volumen comercializado se enmarca y entiende por la entrada al circuito comercial del maíz tardío, el cual está siendo trillado en estos momentos. A su vez, el total de maíz comprometido para lo que va de la campaña 2025/26 es de 31,42 Mt, 46% de la producción total y levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años.

Al tiempo que se cosecha el maíz tardío, el precio en dólares del cereal está en mínimos desde el inicio de la trilla. Las primas FOB por maíz argentino se han estado debilitando ligeramente luego de haber tocado máximos durante junio, ejerciendo presión sobre el precio de exportación hacia la cosecha. La pizarra en dólares se posiciona encima de los US$ 180/t y ronda sus valores más bajos desde principios de abril. Asimismo, y en una comparativa más amplia, este registro está levemente por debajo del promedio de las últimas cinco campañas a esta altura, lo cual toma sentido en la dimensión del nivel de oferta 2025/26.

Este escalón más bajo para la cotización del grano tiene que ver ante todo con la presión de oferta que ejerce la entrada del tardío argentino y la cosecha de la safrinha brasilera. En el caso de Brasil, la trilla del cereal de segunda lleva un avance del 28,5% según CONAB, mientras la cosecha total del maíz argentino lleva un avance del 71% según SAGyP, con el foco actualmente en el maíz de segunda y tardío. 

Por último, en lo que respecta a la absorción externa del maíz argentino, la dinámica exportadora muestra un ritmo que está en línea con lo previsto para esta altura y con los volúmenes comprados en el mercado interno “con precio firme” por parte de la exportación. Entre marzo y junio de este año se exportaron 17,10 Mt de grano grueso, cifra que marca 39,3% del programa exportador esperado para la actual campaña, siguiendo una tónica similar al promedio de las últimas cinco campañas. De esta forma, considerando el extraordinario volumen de la cosecha actual, gana mérito por sí mismo que la producción encuentre contraparte en un mercado externo ya bien abastecido.

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El agro argentino logró un récord exportador en el primer semestre, impulsado por maíz, trigo y girasol

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La primera mitad de 2026 dejó una marca inédita para el comercio exterior agroindustrial argentino. Favorecido por cosechas récord de maíz, trigo y girasol, el país exportó más de 60,7 millones de toneladas de granos y subproductos, consolidando uno de los mejores desempeños comerciales de las últimas décadas y fortaleciendo su posición como uno de los principales proveedores mundiales de alimentos.

El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) muestra que la abundante oferta de cereales y oleaginosas permitió sostener un ritmo de embarques excepcional, aun en un contexto de elevada volatilidad internacional. La combinación entre altos niveles de producción y una demanda externa activa consolidó un semestre histórico para el sector exportador, aunque con profundas diferencias entre los distintos complejos productivos.

La campaña récord empuja las exportaciones a máximos históricos. Panorama comercial al primer semestre del año. La cosecha de maíz más lenta en cinco años. A pesar del desplome de cotizaciones en Chicago, el maíz encuentra sostén en la sequía de Francia.

1. Se exportaron más de 60 Mt entre granos y subproductos en la primera mitad del año

El agro argentino termina de consolidar un semestre histórico con exportaciones por más de 60,7 Mt de granos y derivados industriales. En un año que quedará para la historia, con cosechas récord en maíz, trigo y girasol, el nivel de oferta de cereales y oleaginosas en el mercado interno posiciona a la Argentina como uno de los orígenes más atractivos para el resto del mundo. Una demanda activa, que convalida las competitivas cotizaciones locales, viene absorbiendo granos en niveles máximos para los tres cultivos que alcanzaron volúmenes récord este año: se tienen exportaciones por 21 Mt de maíz (23% arriba del promedio); 11,1 Mt de trigo (63% más que la media); y el equivalente a 4,4 Mt de girasol (entre semillas en bruto y aquellas necesarias para la producción de derivados), lo que representa 2,5 veces el promedio del último quinquenio.

En soja, teniendo en cuenta las toneladas que se embarcan como grano y aquellas necesarias para la producción de derivados, las exportaciones acumuladas del primer semestre llegan a 20,1 Mt, 3% debajo del año pasado y el cuarto ritmo exportador más bajo en la última década. Inclusive, teniendo en cuenta la dinámica del resto de cultivos, es la primera vez en veintiséis años que las exportaciones de soja durante el primer semestre tienen tan poca participación sobre el total, explicando solo 33% de todas las toneladas enviadas hacia el resto del mundo. Esto se da en el marco de un mayor dinamismo comercial del resto de los productos que comenzaron a cosecharse antes y una menor predisposición a negociar soja en la primera parte del año, sumado que se venía de un nivel de stocks relativamente bajos.


1.1 La foto comercial al primer semestre del año: los cereales lideran el volumen de compromisos

El escenario comercial muestra la misma dinámica que el ritmo exportador: el maíz y el trigo con niveles de compromisos de entre 9 y 25% por encima de la media en valores absolutos; la soja 10% por debajo. Durante buena parte del primer semestre, los cereales dominaron el mercado interno, entre una demanda activa y oferta récord. Además, el premio en precios durante el estallido del conflicto en Medio Oriente incentivó aún más las ventas de los cultivos estrellas de este año.

Sin embargo, desde el desarme de las posiciones de los fondos en Chicago y la evolución de las cotizaciones internacionales, los precios relativos estarían evolucionando más favorablemente para la soja con relación a los cereales, lo cual podría incentivar un mayor ritmo de compromisos durante los próximos meses. Solo en junio se le colocó precio a 4,1 Mt de soja y, sumando también las de mayo, se explica el 60% del pricing total de soja en lo que va del año. A medida que nos acerquemos al período de pre-campaña 2026/27, se encontrará un nuevo pico estacional de ventas y será clave ver la dinámica de los productores, respecto a cuáles serán sus preferencias de ventas para financiar el nuevo ciclo comercial.


2. Maíz: el avance de cosecha más lento en los últimos cinco años

Aunque el clima mejoró, la cosecha de maíz sigue siendo la más lenta del último lustro. La trilla nacional alcanza el 65% del área al 2 de julio, 6 p.p. por debajo del promedio quinquenal, con Buenos Aires, Córdoba y La Pampa como las provincias con mayor superficie pendiente, según SAGyP. El retraso responde a los elevados niveles de humedad y a las lluvias que dificultaron el ingreso de las cosechadoras en semanas previas. Tras la mejora climática, las labores están avanzando con cierta lentitud, aunque todavía condicionadas por la alta humedad de los granos.

En cuanto a la dinámica de precios, durante la última semana la pizarra para el cereal mostró valores en torno a los $ 265.000/t, estabilizándose en un nivel de precios de $ 5.000/t superior a lo visto en las últimas semanas y siendo el más alto desde principios de mayo. Sin embargo, debido a la sostenida suba del dólar desde aquellas fechas, la pizarra en dólares hoy está US$ 10/t más baja que en ese momento, cuando se pagaba US$ 190/t.

En cuanto a los precios de exportación, el FOB del maíz argentino se presenta apenas más barato que el brasilero en el tramo spot, cotizando cerca de US$ 200/t, cuando el equivalente de nuestro vecino fluctúa cerca de los US$ 208/t. La safrinha brasilera ya está ingresando al mercado con un avance de cosecha del 18,8% a nivel nacional y se espera sea la segunda más alta en la historia. Entre las expectativas de oferta casi en récords y los reajustes de las cotizaciones de los productos vinculados a energía, el maíz brasilero viene ajustando fuertemente en sus cotizaciones FOB, ganando competitividad y convergiendo paulatinamente hacia el argentino.

Sin embargo, el contexto internacional trae algunos factores alcistas que podrían estar dando cierto sostén a las cotizaciones. Francia está sufriendo una de las peores sequías de su historia, afectando directamente al maíz, que es un cultivo clave para el país y que está en etapa crítica de polinización. Esto, en un contexto donde el conflicto en Medio Oriente colaboró a una reducción en el área sembrada mayor al 19% debido al aumento en los altos costos de fertilizantes y energía. El Ministerio de Agricultura de Francia pronostica un desplome cercano al 30% en su cosecha, su nivel más bajo en 26 años.

En este contexto, las cotizaciones de maíz en MATIF vienen ajustando al alza desde las últimas jornadas, llegando a subas de cerca del 23% desde principios de año. En paralelo, los precios en Chicago han estado corrigiendo fuertemente a la baja luego del alivio de tensiones en Medio Oriente y avance de negociaciones sobre la apertura del estrecho de Ormuz, alcanzando niveles de principio de año. Esta diferencia de variaciones entre las cotizaciones del mercado de futuros de la Bolsa de París y Chicago estaría escalando para llegar a ser una de las más elevadas en los últimos 20 años.


3. El Niño: crecen las expectativas para la próxima campaña

El fenómeno del Niño podría configurar el mejor escenario productivo para el verano argentino desde 2020. Según el informe de GEA-BCR,  las señales apuntan a un evento “fuerte”, con posibilidad de ser “muy fuerte”, especialmente durante diciembre y enero, meses clave para la definición del maíz temprano y parte de la soja de primera.

Para el agro argentino, el impacto esperado es mayormente positivo. Existen chances de alcanzar un volumen de cosecha superior al de la campaña anterior. Tal como se mencionó anteriormente, GEA-BCR destaca que podría tratarse del mejor escenario productivo para el verano desde 2020. Aunque el principal riesgo no estaría en la etapa de implantación o desarrollo de los cultivos, sino hacia la cosecha: precipitaciones muy superiores a lo normal podrían generar eventos disruptivos, afectar la logística y provocar problemas puntuales de excesos hídricos.

Este escenario favorable para la producción argentina pensando ya en el nuevo ciclo, es un factor clave para las expectativas de oferta total, ya que se sumarían a una campaña con suministros récord. La dinámica del Niño y los planteos de siembra de la gruesa podrían jugar un rol importante en la formación de expectativas respecto a la oferta y con impacto la evolución de las curvas de futuros.


4. Fertilizantes: se reanuda el flujo por el Estrecho de Ormuz

Tras el acuerdo de cese al fuego en Medio Oriente, se reanuda el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, y con ello cierto flujo de fertilizantes que estaban con dificultades para ser transportados por el estrecho, según informa LSEG. A partir de este escenario, es que los precios internacionales de la urea se desinflaron fuertemente y ya están en niveles previos al conflicto, según la misma fuente. Sin embargo, el alivio a la oferta global es, por ahora, limitado.

Desde que se anunció el cese de hostilidades, se liberaron del Estrecho de Ormuz grandes cargamentos de fertilizantes que estaban impedidos de circular. Es así como el mercado global de fertilizantes y sus insumos encuentran cierto alivio para sus necesidades inmediatas. No obstante, estos cargamentos responden sobre todo a ventas ya consumadas, por lo que no representa más oferta nueva y el alivio podría ser parcial. Además, mientras los buques salen cargados, no se están registrando entradas de cargueros vacíos listos para recargar mercadería. 

Los negocios de fertilizantes en la región del Golfo siguen siendo muy limitados, en un mercado donde aún predomina la cautela por la seguridad del comercio a través del canal. La recuperación plena de los flujos continúa atada a la firma de un acuerdo que ponga fin definitivo a la guerra; hasta entonces, el tránsito marítimo permanece reducido a una fracción de los niveles habituales previos al conflicto.

A este escenario se suma la pérdida de capacidad productiva del complejo fertilizante regional. En paralelo, la logística sigue condicionada por la espera de la remoción de minas en el paso marítimo. Con unas 600.000 toneladas de urea todavía pendientes de salida desde el Golfo, el mercado internacional de fertilizantes aún tiene un camino por recorrer antes de recuperar condiciones más normales.

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