estrecho de Ormuz

EEUU e Irán negocian una tregua que podría aliviar al petróleo

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Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para extender por 60 días el alto al fuego en Medio Oriente comenzaron a impactar sobre los mercados internacionales y reabrieron expectativas de estabilidad en uno de los puntos más sensibles para el comercio global: el estrecho de Ormuz, corredor marítimo por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.

Aunque el acuerdo todavía no fue oficializado y persisten episodios militares en la región, el solo avance diplomático ya empezó a moderar tensiones en el mercado energético internacional, un dato que Argentina —y especialmente provincias periféricas como Misiones— siguen de cerca por su impacto directo en combustibles, logística y costos productivos.

La posibilidad de una descompresión geopolítica aparece en un momento delicado para la economía argentina: con recuperación parcial del consumo, desaceleración inflacionaria y fuerte sensibilidad sobre el precio del dólar y la energía.

Ormuz: el cuello de botella que mira todo el mundo

El estrecho de Ormuz es uno de los principales puntos estratégicos del planeta. Por allí transitan diariamente millones de barriles de petróleo y gas natural licuado provenientes de Medio Oriente hacia Asia, Europa y Estados Unidos.

Cualquier amenaza sobre esa vía marítima dispara automáticamente: suba del petróleo; aumento de costos energéticos; presión inflacionaria global; y encarecimiento del transporte internacional. Por eso, las negociaciones entre Washington y Teherán fueron seguidas con atención por los mercados financieros y petroleros.

Según trascendió, el entendimiento incluiría: extensión de la tregua vigente; reapertura plena de la navegación en Ormuz; alivio parcial de sanciones petroleras a Irán; y flexibilización sobre puertos iraníes. La señal inicial ya tuvo impacto en el precio internacional del crudo, que mostró movimientos más moderados tras varias semanas de volatilidad extrema.

Por eso, una eventual estabilización en Medio Oriente podría convertirse indirectamente en un alivio para sectores productivos regionales que vienen trabajando con márgenes ajustados.

El mercado apuesta a evitar una escalada

El dato político central es que, pese a los ataques cruzados y amenazas militares recientes, ninguna de las partes parece hoy interesada en una guerra abierta de gran escala.

Estados Unidos necesita estabilidad energética en plena desaceleración inflacionaria global. Irán, por su parte, busca recuperar ingresos petroleros y aliviar sanciones económicas.

Ese interés compartido explica el tono relativamente optimista que mostraron funcionarios estadounidenses. El vicepresidente JD Vance reconoció que el acuerdo está “muy cerca”, aunque evitó confirmar un cierre definitivo. Desde Teherán, en cambio, el régimen iraní mantuvo prudencia y aclaró que el texto final aún no fue aprobado.

Pese al avance diplomático, el escenario continúa siendo extremadamente inestable. En las últimas horas se registraron derribo de drones iraníes por parte de EEUU; ataques sobre Bandar Abbas; interceptación de misiles en Kuwait; y nuevas amenazas cruzadas.

Además, el conflicto paralelo entre Israel y Hezbolá sigue elevando el riesgo regional. Eso explica por qué los mercados todavía operan con cautela. El petróleo retrocedió parcialmente, pero continúa en niveles elevados para los estándares históricos recientes.

La clave de las próximas semanas será observar si el acuerdo logra consolidarse o si la tregua vuelve a romperse. Los mercados energéticos operan actualmente bajo una lógica extremadamente sensible: cualquier incidente militar puede alterar precios globales en cuestión de horas.

Para economías periféricas y dependientes de costos logísticos como Misiones, esa volatilidad no es un dato abstracto. En ese tablero global, el estrecho de Ormuz queda lejos en el mapa, pero cada movimiento allí termina teniendo consecuencias concretas sobre el bolsillo argentino y la economía regional.

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Irán anuncia un nuevo mecanismo en el estrecho de Ormuz

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Irán aseguró este sábado que mantiene abiertos canales de comunicación con Estados Unidos, pese al estancamiento de las negociaciones formales por la guerra en Medio Oriente, al tiempo que anunció un nuevo mecanismo para administrar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético global.

El anuncio se produce en un contexto de fuerte tensión regional, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, rechazara la última propuesta iraní para avanzar hacia un acuerdo y la calificara como “inaceptable”. Aun así, desde Teherán afirmaron que la administración republicana retomó el contacto diplomático bajo la supervisión de países mediadores.

Irán afirma que continúan los contactos con Estados Unidos

El canciller iraní, Abbas Araqchi, confirmó desde Nueva Delhi, donde participa de una cumbre de los BRICS, que ambos gobiernos siguen intercambiando mensajes, aunque admitió que las conversaciones avanzan con dificultad.

“Volvimos a recibir mensajes de los estadounidenses en los que decían que estaban dispuestos a continuar las conversaciones y el diálogo”, sostuvo el funcionario en conferencia de prensa.

Según Araqchi, uno de los principales obstáculos sigue siendo la falta de confianza entre las partes. En ese sentido, advirtió que las señales que llegan desde Washington no siempre son consistentes: “Los mensajes que recibimos son contradictorios. Cada día es diferente al anterior”, afirmó.

Las tratativas quedaron bajo mayor presión después de que Trump descartara públicamente la propuesta presentada por Irán para intentar encaminar una salida al conflicto. El mandatario estadounidense cuestionó las condiciones planteadas por Teherán, mientras el precio del petróleo volvió a subir en los mercados internacionales por el temor a una escalada.

Un nuevo esquema para el tránsito en el estrecho de Ormuz

En paralelo, el jefe de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraníEbrahim Azizi, anunció que Irán diseñó un nuevo mecanismo para gestionar la circulación de buques en el estrecho de Ormuz.

El legislador sostuvo que el sistema se aplicará sobre una ruta específica para embarcaciones comerciales y países que cooperen con Teherán. Además, anticipó que se cobrarán tarifas por los servicios vinculados a ese esquema.

El estrecho de Ormuz volvió a quedar en el centro de la tensión por el anuncio de un nuevo esquema de tránsito marítimo.

“Irán, en el marco de su soberanía nacional y de la garantía de la seguridad del comercio internacional, ha preparado un mecanismo profesional para gestionar el tráfico en el estrecho de Ormuz a lo largo de una ruta designada”, publicó Azizi en la red social X.

El diputado afirmó que solo podrán beneficiarse de ese mecanismo los buques y actores que cooperen con el país. También advirtió que el paso seguirá cerrado para operadores vinculados al denominado Proyecto Libertad, una iniciativa lanzada por Estados Unidos para escoltar embarcaciones afectadas por el bloqueo iraní.

El debate por los peajes y la presión internacional

El estrecho de Ormuz es uno de los corredores marítimos más sensibles del mundo: por allí circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa a nivel global. Por eso, cualquier restricción o intento de modificar sus condiciones de tránsito impacta de manera directa en los mercados energéticos.

A fines de marzo, la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní aprobó un proyecto de ley para establecer el cobro de peajes en la zona, aunque la iniciativa todavía debe ser debatida y votada por el pleno legislativo. Sin embargo, el Banco Central de Irán anunció a fines de abril que ya había comenzado a recibir pagos de buques por circular por esa vía.

La medida generó rechazo en Washington y también fue un tema de conversación entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, durante su reciente cumbre en Pekín. Según la Casa Blanca, ambos mandatarios coincidieron en que el estrecho debe permanecer abierto para garantizar el libre flujo de energía.

En ese encuentro, Xi Jinping expresó además su rechazo a la militarización de la zona y a cualquier intento de cobrar peajes por su uso. También manifestó interés en aumentar la compra de petróleo estadounidense para reducir la dependencia china del corredor marítimo en el futuro.

Mientras tanto, Estados Unidos mantiene un cerco naval sobre puertos y buques iraníes desde el 13 de abril, en respuesta al bloqueo impuesto por Teherán en Ormuz. La operación estadounidense para escoltar barcos varados fue suspendida por Trump al día siguiente de su lanzamiento, con el objetivo de dar margen a las negociaciones.

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Irán lanza una dura advertencia a quienes apoyen la resolución de EE.UU. sobre el estrecho de Ormuz

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El gobierno de Irán subió la apuesta en el plano diplomático al advertir formalmente que cualquier nación que respalde el proyecto de resolución impulsado por Estados Unidos sobre el estrecho de Ormuz deberá asumir la responsabilidad internacional por una eventual escalada de la guerra en Medio Oriente. 

A través de un comunicado emitido el viernes por la noche en la red social X, la representación de Teherán ante la ONU en Nueva York afirmó de manera tajante: “Ninguna excusa política ni cobertura diplomática podrá absolverlos de su responsabilidad por facilitar, permitir y legitimar la agresión estadounidense”.

La embajada iraní, encabezada por Amir-Saeid Iravani, acusó a la Casa Blanca de presionar a la comunidad internacional para sumar copatrocinadores a la iniciativa con el único fin de proyectar una “falsa imagen” de consenso global sobre lo que califican como acciones “ilegales” de Washington. 

El borrador en disputa, presentado de forma conjunta por Estados Unidos y Baréin el pasado 7 de mayo, busca garantizar la libertad de navegación en el estrecho y exige formalmente a Irán el cese de los ataques, el minado de aguas y el cobro ilegal de peajes a las embarcaciones comerciales. Hasta el momento, el texto ha cosechado el apoyo explícito de monarquías de la región como Kuwait, Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Esta nueva propuesta de resolución debió ser sustancialmente modificada respecto de su versión original de abril. Con el objetivo de sortear un inminente veto por parte de Rusia y China, los promotores del documento eliminaron toda referencia al Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, la cláusula jurídica que habilita legalmente el uso de la fuerza militar y la intervención armada.

El conflicto en el estrecho de Ormuz se mantiene en un punto crítico desde el estallido de las hostilidades el pasado 28 de febrero, cuando comenzó la guerra directa que enfrenta a Irán con la alianza compuesta por Estados Unidos e Israel. 

Como represalia por el cierre virtual de esta vital arteria por la que transita el 20% del suministro global de crudoWashington implementó desde el 13 de abril un estricto cerco naval sobre los buques y terminales portuarias iraníes, consolidando un escenario de bloqueo mutuo que amenaza la estabilidad económica y energética internacional.

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Trump rechazó la propuesta iraní y la tensión en Ormuz disparó el petróleo por encima de los USD 105

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La crisis en Medio Oriente entró en una nueva fase de escalada política y económica después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazara públicamente la respuesta enviada por Irán para intentar avanzar hacia un acuerdo de paz. La reacción inmediata de Washington aceleró la tensión diplomática y provocó una fuerte suba en los precios internacionales del petróleo, mientras el estrecho de Ormuz continúa parcialmente afectado por restricciones marítimas y amenazas militares cruzadas.

El barril de Brent trepó 4,15% y alcanzó los USD 105,49, mientras el WTI rozó los USD 100, reflejando el temor de los mercados a una prolongación del conflicto que ya lleva diez semanas y afecta una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.

La decisión de Trump agregó incertidumbre sobre un escenario que ya venía deteriorándose tras nuevos ataques con drones en el Golfo, advertencias iraníes contra embarcaciones occidentales y maniobras navales de Estados Unidos en la región.

Ormuz volvió a convertirse en el eje de la disputa global

El punto más delicado del conflicto sigue siendo el estrecho de Ormuz, corredor estratégico por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.

Irán endureció su postura durante las últimas horas y ratificó que no aceptará mayor presencia militar extranjera en la zona. Además, estableció mecanismos de cobro para embarcaciones que atraviesen el paso marítimo y mantuvo restricciones parciales sobre el tránsito comercial.

Washington calificó como “inaceptable” cualquier intento iraní de controlar la navegación en Ormuz y reforzó operaciones navales sobre puertos y embarcaciones vinculadas a Teherán.

La tensión ya no se limita al plano diplomático. Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar reportaron incidentes con drones durante el fin de semana, incluyendo ataques sobre cargueros y detecciones de aeronaves hostiles en espacio aéreo regional.

La negociación quedó atrapada entre exigencias nucleares y presión militar

El rechazo estadounidense expuso el deterioro de las conversaciones indirectas impulsadas mediante mediadores pakistaníes.

Según reportes difundidos por medios estatales iraníes y estadounidenses, Teherán habría propuesto: Finalizar la guerra en distintos frentes regionales. Reabrir plenamente el estrecho de Ormuz. Establecer garantías de seguridad marítima. Diluir parte del uranio enriquecido. Y transferir otro porcentaje a un tercer país bajo condiciones específicas

Sin embargo, el gobierno israelí mantiene una posición inflexible sobre el programa nuclear iraní. El primer ministro Benjamin Netanyahu sostuvo que el conflicto continuará mientras Irán conserve capacidad de enriquecimiento nuclear.

Desde Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian respondió que cualquier negociación “no significa rendición”.

La secuencia revela que el conflicto ya combina tres dimensiones simultáneas: disputa militar regional, pulseada energética global, y negociación nuclear sin avances visibles.

El impacto económico ya se siente en mercados y cadenas logísticas

La suba del petróleo reactivó alertas en mercados financieros y cadenas de abastecimiento internacionales.

El temor central de operadores y gobiernos occidentales es que una interrupción prolongada en Ormuz afecte: abastecimiento energético, costos de transporte marítimo, precios de combustibles, fertilizantes, y comercio global.

Para Argentina, el escenario adquiere sensibilidad adicional por dos razones: El impacto potencial sobre precios internos de combustibles. Y el efecto indirecto sobre costos logísticos y presión inflacionaria.

    Aunque el país posee producción energética propia, la volatilidad internacional suele trasladarse rápidamente a costos internos de transporte y distribución.

    Europa busca contener la escalada sin intervención ofensiva

    Frente al deterioro del escenario, Emmanuel Macron confirmó que Francia y Reino Unido impulsarán conversaciones multilaterales para garantizar la seguridad marítima en Ormuz.

    Más de 40 países participarán de una reunión de ministros de Defensa para analizar mecanismos de protección comercial y navegación segura.

    París aclaró que no evalúa una operación militar ofensiva y definió la iniciativa como una coordinación de seguridad marítima.

    Irán respondió con nuevas advertencias y sostuvo que cualquier despliegue occidental recibirá una “respuesta decisiva e inmediata”.

    Un conflicto que ya dejó de ser regional

    La decisión de Trump de rechazar la propuesta iraní endureció un escenario que venía mostrando señales de agotamiento diplomático.

    La próxima reunión entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en Beijing podría convertirse en otro capítulo relevante de la crisis, especialmente porque China depende fuertemente del petróleo que circula por Ormuz.

    Por ahora, el mercado observa tres variables críticas: si Irán profundiza restricciones marítimas, si Occidente amplía su presencia naval, y si la presión energética termina trasladándose a inflación global.

    La tensión sigue abierta y el precio del petróleo volvió a convertirse en el termómetro político de la guerra.

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    Logística récord y volatilidad en Chicago: el impacto del flujo granario en la estructura de costos regional

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    El ingreso de 850.000 camiones al Gran Rosario en lo que va del año marca un hito logístico que contrasta con el retraso del 41% en la cosecha nacional de soja. Para el sector productivo del NEA, la presión de oferta en el mercado disponible y la distensión geopolítica en Medio Oriente configuran un escenario de precios a la baja que obliga a recalibrar los márgenes de comercialización y los costos de transporte de las economías regionales.

    La actividad en los nodos portuarios del Gran Rosario ha alcanzado niveles sin precedentes. Durante la primera semana de mayo, la descarga de granos batió un récord semanal con más de 73.000 camiones, elevando el acumulado anual a 850.000 unidades, lo que representa un incremento de 185.000 vehículos respecto al año anterior, según la Bolsa de Comercio de Rosario. Este dinamismo, impulsado por el avance de la cosecha en la Región Núcleo, ocurre mientras las existencias de soja en el circuito comercial reportan 11,8 Mt, cifra inferior a las 15 Mt del ciclo previo debido a las persistentes lluvias que dificultan las labores en el campo.


    Aunque la cosecha de soja avanza lento a nivel país, el fuerte avance en Región Núcleo impulsa un ingreso récord de camiones en la 1ra semana de mayo. EE. UU. e Irán se acercarían a un acuerdo, presionando la cotización de los aceites vegetales a la baja.

    El disponible de soja subió AR$ 10.000/t por un día y se triplicó el volumen de contratos con precio

    La cosecha de soja es una de las más retrasadas en la última década a nivel país, con el 41% de avance anual en las labores a nivel nacional. La falta de piso por las persistentes lluvias ha estado retrasando las actividades en el campo, condicionando el ingreso de porotos al circuito comercial. Este contexto se refleja en el nivel de existencias de soja al primero de mayo, con 11,8 Mt reportadas en plantas de acopio, industriales y de exportación. Si bien el salto intermensual es importante, está lejos de las 15 Mt que se reportaron el año pasado y aún más de las casi 21 Mt en la campaña 2019/20, ciclo comparable en términos de existencias totales de granos. 

    Más allá del ritmo récord de exportaciones para maíz, trigo y girasol, la absorción externa de granos no alcanza para compensar en la rotación teniendo en cuenta los volúmenes máximos de producción de esta campaña. Por ello, a pesar de que todavía no se generalizó la cosecha de la oleaginosa, los stocks de granos en el circuito comercial prácticamente igualan el récord histórico, con un 42% menos de soja. 

    Sin embargo, mientras las condiciones lo permitan, la puesta a punto de la cosecha será prioridad, intensificando los envíos de granos y la llegada de suministros al circuito comercial. Esta última semana, hasta el jueves inclusive, entraron más de 73.000 camiones a los puertos y plantas industriales del Gran Rosario, récord semanal para la descarga de granos a esta altura. Teniendo en cuenta el acumulado anual, ya van 850.000 camiones que descargaron granos en la región, récord histórico y 185.000 camiones más el año pasado.

    Como es de esperar, en un escenario de suministros récord de granos, la presión de cosecha se acentúa aún más en el mercado disponible, empujando los precios a la baja. Entre todo abril y lo que va de mayo, la pizarra de soja promedió AR$ 432.000/t, y nunca salió del rango AR$ 420.000/t – 440.000/t, un 10% menos que a fines de marzo. Valuada en dólares la historia se repite, con caídas promedio del 7% entre marzo y mayo para el precio disponible, llegando a mínimos de diez meses.

    Sin embargo, bajo un contexto internacional de altísima volatilidad, con variaciones intradiarias bruscas en Chicago, esta misma semana el mercado disponible tuvo revancha alcista en precios. Luego de quince ruedas consecutivas en AR$ 430.000/t o menos, el precio spot por soja subió AR$ 10.000/t durante una sola rueda, lo que bastó para marcar la jornada con mayor cantidad de toneladas anotadas con precio hecho desde que arrancó la cosecha. El 5 de mayo se operaron 304.000 toneladas con precio en firme, triplicando el promedio diario de las últimas tres semanas. Aunque el salto comercial fue notorio estos días, en términos generales, el ritmo de comercialización de esta campaña sigue siendo de los más bajos, con el 28% de la producción comprometida a esta altura, 9 p.p. por detrás de la media.

    El mercado internacional de soja, entre Ormuz y China

    Durante esta semana tuvo lugar uno de los avances más relevantes para alcanzar la paz desde que comenzó el conflicto en Medio Oriente, o por lo menos así lo descuenta el mercado. Entre ambos países contendientes se habría elaborado un “memorándum de entendimiento” que iniciaría una ventana de 30 días de intensas negociaciones para llegar a una paz definitiva. Según Reuters, en los puntos tratados se omiten renglones claves de la disputa, como el desmantelamiento del programa nuclear iraní, una de las causas principales del inicio de la guerra. Sin embargo, la noticia fue percibida por el mercado como un paso importante hacia una eventual normalización del flujo comercial sobre el Estrecho de Ormuz. El petróleo Brent, que había superado los US$ 114/bbl, cayó un 16% en tres ruedas hacia los US$ 98/bbl, mínimos de dos semanas y la primera vez desde el año pasado que el petróleo cae por tres jornadas consecutivas.

    La caída del combustible arrastró al aceite de soja en Chicago, que había alcanzado los USD 1.700/t el martes, máximos desde noviembre del 2022, y en la semana se operaba cerca de los USD 1.600/t. Aun así, el nivel actual de precios por el aceite se mantiene un 40% por encima de las cotizaciones preguerra. 

    Al mismo tiempo, las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y China también están en el ojo de la tormenta, con el mercado altamente expectante de lo que pueda ocurrir el próximo 14 y 15 de mayo, cuando Donald Trump visite suelo asiático, principalmente en materia de revalidar o conseguir nuevos compromisos de compras de soja. Hasta ahora solo 11,8 Mt de soja se comprometieron de la campaña 2025/26 desde USA a China, el volumen más bajo desde la 2006/07, cuando los asiáticos importaban 4 veces menos que en la actualidad. Mientras tanto, Sudamérica sigue siendo el epicentro de las compras de soja asiáticas.

    En lo que va de la campaña y teniendo en cuenta las programaciones para este mes, Brasil estaría exportando 52,6 Mt de soja, superando el ritmo del año pasado y rompiendo récord de exportaciones hacia mayo. Del total, el 70% tendrían como destino suelo chino. En Argentina las compras asiáticas también se hacen sentir: un line-up de más de 800.000 toneladas de soja, y 2,5 Mt registradas en DJVE, aún más que la campaña pasada a esta altura.

    Bajo este escenario, con cotizaciones internacionales por aceites vegetales cerca de récords históricos y China volcado al mercado sudamericano de soja, el esquema de precios relativos para el sector exportador argentino es casi tan extremo como el del año pasado: aceite de soja entre valores máximos, con cotizaciones FOB para la harina que en términos de poroto de soja queda “barata”. La principal diferencia durante este año es que el precio de exportación del aceite de soja se revalorizó en términos relativos respecto a la cosecha pasada, mientras que el nivel de precios de la harina se mantuvo prácticamente igual, elevando así el poder teórico de compra del sector en el mercado interno.

    Sin embargo, la principal amenaza para el mercado global de soja actualmente es el nivel de “ruido” que debe enfrentar el mercado y la abultada posición de los fondos especulativos en Chicago. Los fondos llegaron a mantener la posición comprada más importante de la que se tenga registros en el complejo soja hacia fines de la semana pasada. Con los avances del acuerdo de paz, las ventas diarias fueron intensas y generalizadas para todos los commodities agro, convalidando tres ruedas consecutivas en rojo para granos y aceite. Aun así, el poder de fuego de los fondos especulativos es altísimo, exponiendo al mercado a eventuales recortes de posiciones y ajustes bruscos en precios frente a cambios de expectativas. En el marco de la soja, Ormuz y China son dos variables que claramente pueden disparar reajustes.

    El mercado de maíz también siente el rigor de los fondos

    El papel de los fondos especulativos es igual de relevante en el mercado de maíz, siendo el cereal el producto agro que más buscaron los fondos especulativos desde que comenzó a descontarse en el mercado las tensiones sobre Medio Oriente. La ampliación de cartera fue de 350.000 contratos comprados netos en poco más de tres meses, llegando a alcanzar la posición comprada en maíz más importante desde febrero del 2025.

    Si bien el apetito por commodities agro fue general, el maíz junta algunos fundamentals propios en este escenario que justifican la dinámica actual: 

    •    las frecuentes subas del precio del crudo y, en los últimos meses, su estabilización cerca de los US$ 100 el barril, lo que al maíz dado su carácter de materia prima para producir etanol (el cual tiene sustituibilidad parcial con el combustible fósil); 
    •    los altos costos de fertilización, dados los altos precios de la urea, lo que reduce el margen de sembrar maíz, llevando a algunos analistas a pensar que el área final sembrada sea menor de lo proyectado inicialmente por USDA;
    •    la fuerte demanda externa: Estados Unidos tuvo una cosecha 2025/26 que fue récord y superó por amplio margen los volúmenes de años pasados. Aun así, los norteamericanos lograron colocar 77 millones de toneladas de maíz en los mercados de exportación al 30 de abril, de las 83,2 Mt que USDA proyectan se venderían.
    •    las políticas de biocombustibles: Estados Unidos, entre otros importantes países productores agrícolas, están avanzando hacia mayores tasas de corte y políticas de uso de combustibles vegetales, que derivan en perspectivas de mayor demanda interna segura para los cultivos energéticos -entre ellos el maíz y la soja-, soportando mayores precios para estos.

    En el orden de acontecimientos recientes, el rumor de que podría alcanzarse más pronto que tarde una tregua entre Estados Unidos e Irán provocando la caída del crudo, los fondos respondieron desarmando posiciones largas de maíz en CBOT. En consecuencia, el contrato más operado pasó de un máximo anual de US$ 191/t durante el lunes a terminar el jueves en 184/t y recortando. 

    Maíz argentino: exportaciones récord con un mercado comprador diversificado

    Con un 38% de avance de cosecha de maíz, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), la abultada producción que salió de los puertos en el primer bimestre de campaña (marzo y abril) totaliza 9,76 millones de toneladas, según datos de INDEC marzo y de NABSA para abril. Esta cifra representa un incremento de 45% respecto al primer bimestre del año anterior, en el que se habían embarcado 6,70 Mt. 

    En la imagen anterior se aprecian los destinos de exportación del maíz argentino 2025/26. El principal comprador de la producción argentina fue Vietnam, con un 17%, seguido por Egipto (16%) y Argelia (13%). Comparando con el primer bimestre de campaña anterior, se registra una mayor participación de los países africanos, pintados de marrón oscuro. Estos acumularon cerca del 38% de las importaciones del cereal argentino, ganándole terreno al resto de regiones destino de la exportación. 

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