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Tiempo, bienestar y productividad: estrategias para reducir el estrés en la oficina

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Gestionar las prioridades de manera eficiente, fomentar el bienestar integral y la adopción progresiva de la IA en el ámbito laboral, son algunas de las estrategias clave para reducir la presión, mejorar la productividad y promover un entorno laboral saludable.

El estrés laboral es uno de los principales desafíos que enfrentan las organizaciones en la actualidad. Largas jornadas de trabajo, la sobrecarga de tareas y la dificultad de equilibrar la vida personal con la profesional han convertido al bienestar en el trabajo en un eje central de las conversaciones corporativas. En este escenario, surge la necesidad de diseñar estrategias que permitan optimizar el tiempo, reducir la presión y mejorar la productividad.

El impacto de las condiciones de trabajo se registra en los colaboradores tanto a nivel físico como psíquico y emocional. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los factores de riesgo psicosocial pueden entenderse como “todas aquellas interacciones entre el medio ambiente de trabajo, el contenido del trabajo, las condiciones de organización y las capacidades, necesidades, cultura del trabajador, y consideraciones personales externas al trabajo que pueden, en función de las percepciones y la experiencia, tener influencia en la salud, rendimiento del trabajo y satisfacción laboral”

En Argentina, 9 de casi 10 personas sienten estrés laboral e incluso problemas más graves como el síndrome del “burnout”, un dato que ubica al país entre los más afectados del mundo, según un estudio elaborado por Bumeran. Frente a este panorama, promover un entorno de trabajo saludable y flexible se convierte en un factor clave. WeWork – la compañía líder a nivel mundial en espacios flexibles de trabajo – presenta una serie de recomendaciones para contribuir a reducir el estrés de los colaboradores: 

  • Gestión inteligente del tiempo: No se trata solo de cumplir con plazos, sino de aprender a distribuir las energías de manera estratégica. Fomentar la organización de prioridades ayuda a que los equipos diferencien lo urgente de lo importante y eviten la saturación. Además, establecer pausas activas de pocos minutos durante la jornada contribuye a reducir la fatiga mental y mejorar la concentración. 
  • Espacios de trabajo flexibles: Un entorno diseñado para diferentes momentos del día laboral puede marcar la diferencia en el bienestar. Contar con zonas de concentración para tareas que requieren foco, áreas de colaboración para el trabajo en equipo y espacios de relajación para recuperar energías ayuda a generar un clima equilibrado. Estos entornos flexibles favorecen la creatividad, reducen la sensación de presión y permiten que las personas elijan el espacio más adecuado según la tarea que deben realizar.
  • Bienestar integral: Según el último informe elaborado por WellHub, el 88% de los colaboradores encuestados considera que el bienestar en el trabajo es tan importante como su sueldo y 8 de cada 10 se plantearía irse de su empresa si ésta no diera prioridad al bienestar de su personal. Con esto en mente, es importante impulsar programas de salud mental, actividades físicas y talleres de prácticas de relajación, que ayuden a los equipos a desconectarse de la rutina, liberar tensiones y volver a las tareas con mayor claridad mental y motivación. 
  • Uso de la tecnología para reducir la sobrecarga de tareas: La tecnología emerge como un puente que potencia la eficiencia y el bienestar de los colaboradores. Tareas que antes exigían presencia física ahora se han sustituido o complementado con IA, brindando mayor flexibilidad. De acuerdo con el último informe elaborado por WeWork junto a la consultora Michael Page titulado “IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral”, 9 de cada 10 colaboradores asegura que la inteligencia artificial puede mejorar la eficiencia en el trabajo y 56% de los encuestados ya utiliza la IA para cuestiones técnicas de sus actividades diarias

“Hoy, el verdadero desafío de las organizaciones no es solo alcanzar resultados, sino hacerlo cuidando el bienestar de las personas. Implementar estrategias que promuevan la gestión inteligente del tiempo, espacios de trabajo flexibles y una cultura de confianza no solo reduce el estrés, sino que también potencia la construcción de equipos más creativos, motivados y preparados para enfrentar los desafíos actuales”. Señaló Romina Diepa, Head of People para WeWork Cono Sur

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¿Cómo ganarle al estrés de fin de año?

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Cada vez que llega diciembre aumenta la presión laboral por terminar proyectos y alcanzar metas. Se suma la presión social y económica de organizar reuniones con familiares y amigos, etc. Se modifican los hábitos de sueño, alimentación y de organización cotidiana. Es entonces cuando aparece esa sensación de cansancio físico y mental extra, así como la percepción de que las circunstancias sobrepasan los recursos. Para poder navegar esta etapa con un poco más de serenidad, el Dr. Miguel C. Sangiovanni, Magister en Hipertensión Arterial y Mecánica Vascular de DIM CENTROS DE SALUD brinda herramientas y consejos para enfrentar todo esto. Pero, además clasifica y explica los tipos de estrés (crónico y agudo), para poder identificarlos y lograr transitar positi vamente el estrés de fin de año.

¿QUÉ ES EL ESTRÉS?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al fenómeno del estrés como las reacciones fisiológicas que en su conjunto preparan al organismo para la acción. Considerado desde este punto de vista, el estrés sería una alarma, un estímulo que conduce a la acción, una respuesta necesaria para la supervivencia, respuesta que puede ser coherente con las demandas del entorno, o bien, insuficientes o exageradas. Cuando esta respuesta natural se da en exceso se produce una sobrecarga de tensión que repercute en el organismo humano y provoca la aparición de enfermedades y anomalías patológicas que impiden el normal desarrollo y funcionamiento del cuerpo humano.

LA IMPORTANCIA DE REGISTRAR QUE ESTAMOS ESTRESADOS

El primer paso es registrar y reconocer posibles picos de estrés, especialmente el de fin de año. Reconocido como una serie de reacciones físicas, emocionales y psicológicas que generan la aparición de trastornos generales o específicos del cuerpo y de la mente, y que causan diferentes afecciones de la salud – el estrés está presente de forma casi habitual en la actualidad y se manifiesta aún más cuando se cierran varios ciclos en forma simultánea. Estas manifestaciones suelen ser de tipo cardiovasculares, psicológicas e incluso producir significativas alteraciones de peso.

ORGANIZACIÓN, ALIMENTACIÓN, DESCANSO Y ACTIVIDAD FÍSICA

Para evitar sobrepasarse, el profesional recomienda “organizarse de tal manera que dentro de las actividades haya tiempo para el ocio y la meditación, porque esto contribuye a generar una sensación de paz que se antepone al cansancio habitual que caracteriza al estrés”.

Otro de los factores generadores de estrés es el afán de cuidar la alimentación, ya que en las fiestas son comunes las comidas poco habituales en la dieta diaria y es fundamental tomar conciencia de la importancia de disfrutarlas en su justa medida, evitando los excesos. Se recomienda observar los colores y sentir los aromas, texturas y temperaturas, además de los sabores.

Además, “respetar las horas recomendadas para el descanso con un patrón de sueño estable y evitar el sedentarismo, realizando actividades físicas completan las claves que ayudan a mantenerse alejados del estrés de fin de año”.

TIPOS DE ESTRÉS

Por un lado, tenemos un tipo que podríamos llamar “fisiológico” o Estrés Agudo. Un mecanismo adaptativo a situaciones bien definidas. En esta situación nuestro organismo libera hormonas que hacen que el cerebro esté más alerta, haciendo que los músculos se tensionen y aumente el pulso y la presión arterial. A corto plazo, estas reacciones son favorables porque ayudan a manejar la situación que causa el estrés. Esta es la manera que el cuerpo se protege a sí mismo.

Luego, tenemos el Estrés Crónico que dura por un período de tiempo prolongado. De esta forma estas alteraciones hormonales al ser permanentes favorecen trastornos tanto psicológicos como físicos y también inmunológicos (nuestro sistema de defensa) provocando enfermedades tales como: hipertensión arterial, infartos cerebrovasculares, diabetes, obesidad, depresión, ansiedad. Problemas de la piel (como acné o eczema), desórdenes menstruales e inclusive cáncer.

La lista es extensa y continua con diarrea o estreñimiento, mala memoria, dolores de cabeza, falta de energía o concentración. Problemas sexuales, cuello o mandíbula rígidos, cansancio generalizado, problemas para dormir o dormir demasiado. Malestares gástricos, uso de alcohol o drogas para relajarse, pérdida o aumento de peso y dolores y trastornos generalizados, entre muchos más.

CONSEJO SALUDABLE: NO TODO DEBE RESOLVERSE EN FIN DE AÑO

La idea constante de que todo debe realizarse antes del fin de año genera la sensación equivocada de que no alcanza el tiempo, despertando un estado de alerta en el organismo que incrementa la sensación de cansancio extremo. Al registrarse esa sensación, lo aconsejable para mantener la salud es establecer las prioridades determinando lo que realmente es necesario hacer en ese momento y ser flexibles en la realización de las actividades que son opcionales.

Otro recurso importante es aprovechar los períodos de descanso para planificar actividades al aire libre, independientemente de que se programe o no un viaje. Siempre es recomendable establecer más contacto con la naturaleza; realizar actividad física y programar actividades y metas para el año próximo.

En resumen, intentar lograr tomar el mando de nuestra vida y que el vértigo social no nos empuje a una vida sin rumbo ni sentido. Quizás estos consejos parezcan utópicos pero los verdaderos cambios se generan desde uno mismo con interés, toma de conciencia y planificación.

Con el asesoramiento del Dr. Miguel Carlos Sangiovanni (M.N 78.412 – M.P 222.789), Máster en Hipertensión Arterial y Mecánica Vascular de DIM CENTROS DE SALUD

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Qué estrés: Argentina entre los países con más problemas de salud mental

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Por Ignacio Aglietti. El contar con una buena salud es una fortuna que pocos tienen, por ello es algo que se debe valorar. No obstante, más allá de encontrarse en buen estado físicamente, la salud mental también es algo a lo que se le debe prestar mucha atención, pues es igual de relevante para el bienestar del ser humano.

En Argentina, desde el año 2010, el derecho a la protección de la salud mental se encuentra consagrado en la Ley 26.657. La misma reconoce a esta situación “cómo un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona”.

Asimismo, establece que todos los centros de salud del país deben poseer equipos interdisciplinarios, entre ellos psiquiatras, psicólogas, terapistas ocupacionales, trabajadores sociales, entre otros, los cuales deben brindar asistencia en materia de salud mental. Además, los hospitales públicos y privados deben contar con  servicios de atención ambulatoria y de internación para quienes lo requieran. 

En esa línea, las obras sociales están obligadas a promover la adecuación de la cobertura en salud mental y en el caso de tener alguna dificultad  el paciente puede hacer el reclamo ante la Superintendencia de Servicios de Salud.

Sin embargo, la implementación de esta ley todavía no está ejecutada al 100%, ya que según el censo de 2019 aún existen 162 hospitales psiquiátricos en el país, en los cuales viven 12.035 personas. Cabe destacar que, según el estatuto, este sistema de atención debe ser cambiado por uno que garantice una asistencia integral, humanizada y de calidad que promueva la inclusión social.

En este sentido, la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia afirma que es necesario avanzar con la adecuación de estos espacios, así como en la externación de las personas que todavía residen allí. Para ello, el organismo llama al Estado nacional y a las provincias a  cumplir con la pauta presupuestaria que establece la ley, que obliga a destinar el 10% del gasto total de salud, como mínimo, a salud mental. Aunque, hasta ahora, el monto no supera el 2,2%.

Hay que destacar que durante la pandemia del Covid-19 los problemas de salud mental aumentaron en la Argentina. Por ejemplo, de acuerdo a un estudio del CONICET, el 47,2% de las personas afirmó que tuvo algún trastorno de ansiedad, mientras que un 36,8% sufrió de depresión y un 14,0% de afecciones de tipo psiquiátrico.

La investigación precisó, además, que los padecimientos mentales durante el último año de coronavirus estuvieron en el primer lugar entre las principales dificultades que afrontaron las personas en cuanto a su salud, seguido por las alergias en un 42,3% y los problemas de la piel con un  34,7%. Irónicamente, el Covid-19 quedó en el quinto lugar de esta lista, debido que solo un 25% dijo haber transitado la infección.

Por su parte, la Encuesta Mundial de WIN y Voices, realizada en 39 países a finales del 2020, señaló que el 42% de la población argentina se siente estresada, una cifra muy por arriba de la media global que fue del 33%. Ante esto, el informe ubicó a Argentina en el quinto puesto del ranking, después de Japón, Serbia, Croacia y Líbano.

Adicionalmente, alrededor de la mitad de las mujeres que participaron en la encuesta, es decir, un 49%, afirmaron que sufren de  estrés siempre o regularmente, en tanto el porcentaje en los hombres argentinos fue de un 35%. Respecto al rango por edad, el 50% de los entrevistados de 18 a 24 años manifestó que padece de estrés siempre o regularmente y el 30% de los mayores de 65 años aseveró lo mismo. 

Medidas tomadas ante esta realidad

La Federación Mundial de la Salud Mental, respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), celebra cada 10 de octubre el Día Mundial de la Salud Mental, todo con  el fin de crear conciencia sobre la importancia de esta realidad  y movilizar esfuerzos en su apoyo. 

Contrario a lo que muchas personas creen, los padecimientos mentales son más frecuente de lo imaginado y estudios de la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) afirman que están dentro de las cinco primeras causas de enfermedad en América, siendo el alcohol y la depresión los problemas más frecuentes en este ámbito. Adicionalmente, según el organismo, los trastornos depresivos son la principal causa de discapacidad, esto sin contar que casi 100 mil personas mueren por suicidio cada año.

Pero, ¿qué acciones se están tomando en Argentina? Acorde con la Ley nacional  26.657, el Ministerio de Salud de la Nación elaboró el Plan Nacional de Salud Mental 2021-2025, en la cual trabajan distintas áreas de gobierno, de la sociedad civil y de organismos de cooperación, entre ellos la OPS/OMS. 

La finalidad de esta estrategia, presentada en octubre de 2021, es “abordar a la salud mental a través de acciones que incluyen el fortalecimiento de los servicios de salud mental en el primer nivel de atención, la rectoría de salud mental, la inclusión social, la promoción y prevención, y la transformación de prácticas, entre otras”.

Ante esto, Dévora Kestel, directora del departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, reconoció el trabajo de Argentina y afirmó que “es una oportunidad de buscar alianzas para dar respuesta a una necesidad compartida y reconocida, y no hay que dejarla pasar”.

Cabe señalar también que el país será sede de la V Cumbre Mundial de Salud Mental en 2023, que se realizará en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entre el 5 y 6 de octubre. La ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, indicó que el Gobierno ha definido a la salud mental y a los consumos problemáticos “como un tema prioritario en salud pública, con la convicción de que no hay salud sin salud mental y de que no hay salud mental sin justicia social, sin perspectiva de derechos humanos y de género”.

A su vez, la autoridad precisó en octubre del año pasado que Argentina inició un trabajo para la coordinación de mecanismos de apoyo en emergencias en salud mental y psicosocial. Asimismo, dijo que se promovió el entrenamiento, actualización y diseño de protocolos y planes de atención específicos para el personal de atención primaria de salud. 

Entre las iniciativas está la incorporación, por primera vez, de medicamentos para la atención de la salud mental en los botiquines del programa Remediar con la finalidad de que sean más accesibles en los Centros de Atención Primaria de Salud.

No cabe duda que la salud mental es fundamental no solo para el bienestar individual, sino también para el buen funcionamiento de la comunidad. Es por este motivo que se hace tan importante la ejecución de políticas que ayuden a los individuos a poder enfrentar estas situaciones de la mejor manera y así poder garantizar una mejor calidad de vida para todos y todas.

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