El financista más poderoso del mundo dejó Google y Amazon para invertir en Argentina: ¿qué compró?
Stanley Druckenmiller quedará desde este viernes en el centro del poder financiero global. Con Scott Bessent en el Tesoro de los Estados Unidos y Kevin Warsh desembarcando en la Reserva Federal, el histórico inversor consolida una influencia inédita sobre la política monetaria y financiera norteamericana. En paralelo, su fondo volvió a apostar fuerte por la Argentina, con una posición millonaria en YPF y otros activos energéticos vinculados al boom del petróleo y el gas.
El nuevo titular de la Reserva Federal, Kevin Warsh, trabajó hasta su nominación en el fondo Duquesne Family Office, el vehículo de inversión liderado por Druckenmiller. El vínculo entre ambos no es menor: Warsh fue socio y asesor del fondo tras dejar la Fed en 2011 y, según la documentación presentada durante su proceso de nominación, mantenía participaciones millonarias en vehículos administrados por Duquesne.
La combinación de poder político y financiero no pasa desapercibida en Wall Street. Scott Bessent, actual secretario del Tesoro estadounidense, también trabajó junto a Druckenmiller, lo que refuerza la percepción de que el legendario gestor de fondos tendrá influencia directa sobre las principales decisiones económicas de Estados Unidos.
El interés de Druckenmiller por la Argentina volvió a quedar expuesto tras conocerse el formulario 13F correspondiente al cierre del primer trimestre de 2026. Allí sobresale una fuerte ampliación de su posición en YPF, con inversiones por unos 150 millones de dólares, equivalentes al 5,2% de la cartera total del fondo, valuada en unos 3.000 millones de dólares.
La apuesta por la petrolera estatal argentina convirtió a YPF en una de las cinco principales posiciones del fondo. La tenencia creció un 433% en cantidad de acciones durante el trimestre, mientras el fondo reducía exposición en gigantes tecnológicas como Alphabet y Amazon.
La lectura de mercado es clara: Druckenmiller decidió rotar hacia activos energéticos, particularmente vinculados al sector Oil & Gas argentino. El movimiento coincidió con la presentación de proyectos energéticos bajo el RIGI y con la suba internacional del petróleo por encima de los 111 dólares el barril.
Las apuestas argentinas no se limitaron a YPF. El fondo también incrementó posiciones en el ETF Global X MSCI Argentina ETF, con inversiones por 36,1 millones de dólares, equivalentes al 1,24% de la cartera. Ese índice concentra ADR argentinos y tiene una fuerte ponderación en compañías energéticas y financieras.
Dentro del ETF aparecen empresas como Mercado Libre, Vista Energy, Grupo Financiero Galicia, Pampa Energía, Transportadora de Gas del Sur y Banco Macro.
En Wall Street recuerdan que Druckenmiller quedó impactado por el discurso de Javier Milei en el Foro de Davos de 2024. En aquel momento, el inversor aplicó la lógica clásica del mercado: “comprar primero e investigar después”. Sin embargo, los movimientos actuales tienen otra escala y muestran una apuesta más estructural por la economía argentina.
La llegada de Warsh a la Fed también genera expectativas sobre un eventual giro en la política monetaria estadounidense. El financista, de perfil promercado y cercano a los grandes fondos de inversión, desembarca en un momento de tensión sobre la deuda pública norteamericana y volatilidad en los bonos del Tesoro.
Según trascendió en medios estadounidenses, Warsh habría prometido desprenderse de sus participaciones en Duquesne para evitar conflictos de interés. Parte de esas inversiones estaban colocadas en el Juggernaut Fund, administrado por la firma de Druckenmiller, con posiciones valuadas en al menos 50 millones de dólares cada una.
