exportaciones agroindustriales

China reconfigura el mercado de la carne y Argentina apuesta a capturar mejores precios

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La estrategia comercial de los principales proveedores de carne vacuna hacia China comienza a redefinir el tablero del comercio internacional y abre un escenario de oportunidades, aunque también de incertidumbre, para Argentina. Mientras Brasil y Australia aceleraron sus embarques hasta dejar prácticamente agotadas sus cuotas de exportación antes de finalizar el primer semestre, el resto de los países exportadores optó por una política mucho más conservadora, apostando a que la escasez relativa de oferta impulse una recuperación de los precios durante la segunda mitad del año.

El resultado es un mercado que, lejos de haber encontrado un nuevo equilibrio, permanece en pausa a la espera de una definición política por parte de Beijing. La decisión que adopte el gobierno chino sobre el tratamiento de la mercadería que eventualmente llegue fuera de cuota será determinante para el comportamiento de los precios internacionales durante el cierre de 2026 y el inicio de 2027.

De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Australia ya habría consumido la totalidad de su cupo anual de 205.000 toneladas asignadas por China. Según el Ministerio de Comercio chino (MOFCOM), al 20 de junio los embarques australianos completaron ese límite.

Antes de finalizar la primera mitad del año, tanto Australia como Brasil habrían quedado, virtualmente, fuera de juego en el mercado chino.

Según informó el propio Ministerio de Comercio de China (MOFCOM), al 20 de junio los envíos de carne vacuna desde Australia cubrieron la totalidad del cupo asignado de 205.000 toneladas anuales.

En el caso de Brasil, si bien aún no se ha emitido un anuncio oficial, las principales plantas procesadoras que faenan para China están ajustando e incluso suspendiendo la producción de cortes destinados a este mercado, con el objetivo de evitar embarques que arriben fuera de cuota y queden sujetos al pago de un arancel final del 67%. Esta decisión evidenciaría un virtual agotamiento de su cupo anual de 1.106.000 toneladas y, en consecuencia, la necesidad de redireccionar parte de sus exportaciones hacia otros destinos.

En una situación estratégica diferente se encuentran el resto de los proveedores —Argentina, Uruguay, Nueva Zelanda y, naturalmente, Estados Unidos—, que registran hasta el momento un avance considerablemente menor en la utilización de sus respectivas cuotas.

De acuerdo con los datos informados por la Administración General de Aduanas de China, al 31 de mayo Australia había ingresado 175.082 toneladas de carne vacuna, equivalentes al 85% de su cuota anual. Por su parte, Brasil acumulaba 723.745 toneladas, cubriendo el 65% de su cupo.

En contraste, los demás orígenes mostraban avances significativamente inferiores. Argentina registraba una ejecución del 41%, con 210.857 toneladas ingresadas; Uruguay y Nueva Zelanda alcanzaban apenas el 22% de utilización de sus cuotas, sobre un total de 324.000 y 206.000 toneladas, respectivamente; mientras que Estados Unidos, con apenas 803 toneladas ingresadas, prácticamente no había utilizado su cuota anual de 164.000 toneladas.

Por su parte, los proveedores que operan sin una cuota exclusiva aportaron en conjunto 56.122 toneladas, lo que representa un nivel general de cobertura del 33%.

Estos datos reflejan una marcada diferencia en la velocidad de ejecución de las cuotas entre los distintos actores del mercado, en línea con estrategias de posicionamiento claramente divergentes. Mientras que los dos países menos favorecidos en la distribución de cuotas, Australia y Brasil, apuntaron a saturar rápidamente el mercado bajo la expectativa de una negociación —primero sobre los criterios de aplicación para los envíos en tránsito y luego respecto de una eventual ampliación de cuota—, un segundo grupo de países, entre ellos Argentina, apostó por mantener un ritmo más moderado de ejecución, a la espera de un agotamiento de las cuotas y, en consecuencia, de un fortalecimiento de los precios impulsado por las necesidades de la demanda.

Lo cierto es que, hasta el momento, ninguna de las dos estrategias ha logrado plasmar plenamente sus resultados.

En los primeros cinco meses de 2026, China importó cerca de 1,3 millones de toneladas de carne vacuna, un 18% más que en igual período del año anterior, pagando además valores promedio un 14% superiores a los registrados doce meses atrás.

Ambos indicadores contrastan notablemente con la caída del 4% en las importaciones que el propio gobierno chino había proyectado a comienzos de año mediante la asignación de cuotas y, por ende, con las expectativas de precios que predominaban en el mercado. En efecto, el esquema de distribución establecía un límite anual de importaciones de 2.688.000 toneladas, frente a las 2.802.000 toneladas registradas por la aduana china durante 2025.

Una vez conocidas las cuotas asignadas a los distintos orígenes, el mercado esperaba una ejecución relativamente previsible. De hecho, tomando como referencia el comportamiento promedio de compras observado entre 2019 y 2025, era posible proyectar un ritmo mensual relativamente estable.

Sin embargo, la fuerte presión ejercida por Australia y Brasil durante los primeros meses del año alteró rápidamente esas proyecciones, obligando a recalcular los volúmenes disponibles para los meses restantes, que ahora se ubicarían entre 40.000 y 50.000 toneladas mensuales.

No obstante, todavía persisten elementos de incertidumbre dentro del mercado chino. Este año, el patrón de compras podría verse aún más alterado durante el tramo final, sin que dicho cambio resulte necesariamente visible en las estadísticas aduaneras.

La principal incógnita radica en si el gobierno chino permitirá el ingreso de mercadería fuera de cuota para su almacenamiento en depósitos aduaneros.

Si esta alternativa no fuera habilitada, no deberían esperarse cambios significativos respecto del ritmo habitual de compras observado durante la segunda mitad del año. Bajo este escenario, los países que aún disponen de una porción importante de sus cuotas sin utilizar —entre ellos Argentina— podrían consolidar una posición más favorable dentro del mercado chino durante los últimos meses del año.

Por el contrario, si se habilitara el almacenamiento de mercadería fuera de cuota, los dos grandes jugadores que actualmente se encuentran virtualmente fuera de juego —Australia y Brasil— podrían comenzar a presionar los valores de ingreso al mercado chino hacia fines de año, con el objetivo de posicionar mercadería para su nacionalización inmediata una vez renovados los cupos anuales a partir del 1 de enero de 2027.

De confirmarse este escenario, y considerando los tiempos de navegación, Brasil probablemente sería el primer actor en mover sus fichas, convirtiéndose nuevamente en un competidor de fuerte peso para el resto de los exportadores de la región.

Por el momento, lejos de observarse una presión alcista por parte de los importadores chinos, el mercado parece haber ingresado en un impasse, condicionado por una fuerte expectativa y cautela.

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La recuperación de la cosecha impulsa al agro y deja al índice de actividad a un paso de su récord histórico

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La cadena agropecuaria argentina recuperó impulso en mayo y volvió a ubicarse prácticamente en niveles récord. Tras el freno que habían impuesto las intensas lluvias de abril sobre las tareas de cosecha, la mejora climática permitió acelerar las labores agrícolas y reactivar buena parte de la actividad primaria e industrial vinculada al sector. Como resultado, el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, registró un crecimiento desestacionalizado del 1,4% mensual y quedó apenas un 0,2% por debajo del máximo histórico alcanzado en febrero.

El IACA-BCR mostró una mejora mensual de 1,4% en mayo, con un aporte destacado de las labores agrícolas tras los retrasos observados durante el mes previo. En términos interanuales, la serie se posicionó 8,8% por encima de igual mes del año anterior.

1.    IACA-BCR: ÍNDICE GENERAL

El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), que elabora la Bolsa de Comercio de Rosario, registró un incremento mensual desestacionalizado del 1,4% en mayo. De esta manera, el dato del último mes se posicionó apenas 0,2% por debajo del máximo registro histórico alcanzado en febrero.

Durante el mes de mayo, cinco de las doce series que componen el índice registraron una variación mensual positiva, mientras que las siete restantes se posicionaron en terreno negativo. El mayor impulso del índice general provino del avance mensual de labores agrícolas, que evidenció un crecimiento del 2,6%, ante el notable progreso en la cosecha de soja, luego de los retrasos observados en el mes previo. Esta situación se reflejó asimismo en la molienda de la oleaginosa, que creció un 2% respecto a abril, en tanto que se estima que la producción de biodiésel habría registrado un incremento del 1,6%.

Por su parte, la molienda de cebada continuó su tendencia alcista, marcando un crecimiento de un 1,2%, ante la gran cosecha registrada para la campaña en curso. Finalmente, se destaca una leve recuperación en la faena de bovinos, que se posicionó un 0,2% por encima del dato de abril, luego de encadenar sucesivas bajas.

En cuanto a las series que marcaron caídas, se destaca un retroceso del 3% en las exportaciones de los principales complejos agropecuarios medidas en dólares constantes, aunque en términos de volumen la mayoría de los sectores mostraron un buen desempeño respecto al promedio de mayo de los últimos años. Las faenas aviar porcina también registraron retrocesos mensuales del 0,5% y 0,7%, respectivamente; en tanto la producción de leche cayó 0,7% respecto de abril.

Asimismo, se evidenció una caída mensual del 0,7% en la molienda de trigo y del 0,2% en la molienda de girasol, aunque esta última se mantiene en los mayores valores observados desde el año 2000. Por último, se estima que la producción de bioetanol habría retrocedido 0,5% frente al mes anterior.

Analizando las variaciones interanuales, las cuales permiten poner en perspectiva la dinámica mensual, se evidencia que el IACA-BCR marcó un nuevo crecimiento en mayo, con una suba del 8,8% respecto al mismo mes del año anterior. De esta manera, el índice general mantuvo un sólido desempeño, aunque con cierta moderación frente a los registros observados en los meses previos.

El subíndice IACA-Cultivos marcó un avance interanual del 10,5%, sosteniéndose como uno de los principales motores del índice general, en el marco de una cosecha histórica para la campaña 2025/26. Por su parte, el IACA-Agroindustria se posicionó 1,1% por encima del año anterior, manteniéndose en terreno positivo durante los últimos cuatro meses. Entre las series que lo componen, se destaca el notorio crecimiento de las moliendas de girasol y cebada, en tanto la faena de bovinos registró la mayor caída respecto a igual mes del año anterior.

Finalmente, el subíndice IACA-Agroexportación exhibió un incremento interanual del 15,3% en mayo. De esta manera, el indicador se mantiene al alza y acumula once meses consecutivos de crecimiento, ante la gran disponibilidad de mercadería por el aporte de la campaña agrícola y de los complejos vinculados a la industrialización.


2.    SUBÍNDICES

2.1.    IACA – Cultivos: Actividad de la producción de granos

El IACA – Cultivos refleja la evolución de las labores de siembra y cosecha de los principales cultivos de Argentina cada mes a través de la serie de avance mensual de labores agrícolas, con el objetivo de medir con dicha periodicidad la actividad primaria de producción de granos. En mayo, la actividad primaria marcó un crecimiento desestacionalizado de 2,6% respecto de abril y alcanzó un máximo histórico.

En lo que respecta a las labores de cosecha, se advierte que durante mayo se avanzó febrilmente en la recolección de soja. Luego de un abril particularmente lluvioso que había impedido el avance en las labores de cosecha por falta de piso, mayo tuvo menor cantidad de precipitaciones, lo que permitió acelerar la recolección de la oleaginosa, cubriendo el 75% de la superficie total a cosechar en el mes, la mayor proporción para un mes de mayo de toda la serie. Asimismo, se avanzó con normalidad en la recolección de los demás cultivos de la cosecha gruesa, marcando un avance de 33 p.p. en la recolección de sorgo, 16 p.p. en maíz y 2 p.p. en girasol, que de esta manera dio por finalizada la cosecha.

En cuanto a las labores de siembra, durante el último mes se lanzó la cosecha fina 2026/27, marcando un avance de 23% de la superficie total a sembrar de trigo. En tanto, la superficie de cebada registró un avance del 18%.


2.2.    IACA – Agroindustria: Actividad agroindustrial

En cuanto a la actividad del sector industrial con base agropecuaria, la misma mostró un avance del 0,2% respecto de abril, luego de haberse registrado caídas en seis de los últimos siete meses. No obstante, dichas caídas se produjeron tras el récord alcanzado en septiembre, por lo que, en términos de nivel, la serie aún se posiciona en valores históricamente elevados.

Dentro de las actividades que componen al sector agroindustrial, se advierte que la molienda de granos marcó un incremento del 1,2% en mayo. En lo que respecta a las oleaginosas, el avance en la cosecha y la mayor disponibilidad de mercadería impactó en el crushing de soja, que se posicionó al alza con una tasa de cambio mensual del 2%. El procesamiento de girasol, por el contrario, marcó un leve descenso mensual del 0,2% en abril, aunque manteniéndose en los niveles más elevados desde marzo del año 2000.

En cuanto a los cereales, el comportamiento también resultó dispar. La molienda de trigo retrocedió 0,7% respecto a abril, en tanto el procesamiento de cebada avanzó por séptimo mes consecutivo, incrementándose un 1,2% mensual y acumulando un crecimiento del 26%.

Por su parte, el subíndice de faena se posicionó levemente a la baja en mayo, registrando una tasa de cambio mensual del -0,1%, mostrando caídas en los últimos diez meses. Diferenciando por sector, en lo que respecta a la faena de bovinos, la misma avanzó 0,2% en el quinto mes del año, posicionándose al alza luego de nueve meses de caídas. Los informes del sector destacan que el impulso en el último mes se debió a una abundante oferta de hacienda que había estado sumando kilos en los meses previos gracias a condiciones climáticas favorables.

En materia de precios, luego de haber alcanzado los valores reales más altos de la historia en febrero del año actual, las cotizaciones del sector ganadero experimentaron una nueva corrección a la baja en mayo, en el marco de un aumento en la oferta de hacienda que se encontró con un consumo interno sobreabastecido. De esta manera, la cotización promedio del novillo en el mercado agroganadero retrocedió por tercer mes consecutivo en términos reales, posicionándose 3,2% por debajo de abril. A pesar de ello, los precios se mantienen en niveles excepcionalmente elevados, resultando 13% superiores en términos reales respecto al mismo mes del año anterior.

En lo que respecta al sector porcino, se destaca que la faena exhibió su segunda contracción consecutiva en mayo, con una tasa de cambio mensual del -0,7%. Sin embargo, estas caídas mensuales se dan luego del valor récord alcanzado en marzo, de manera que la serie continúa en sus mayores niveles históricos, con el dato de mayo ubicándose como el cuarto más alto registrado, reflejando una tendencia de mayor consumo de esta proteína desde principios del siglo. En cuanto a la carne aviar, la faena de aves marcó un retroceso del 0,5% en el quinto mes del año, registrando bajas por siete meses al hilo.

Con respecto al sector lechero, la serie desestacionalizada de producción exhibió una caída del 0,7% en mayo respecto al mes anterior, la segunda de manera consecutiva. Aun así, este retroceso se registra luego de que la serie hilara variaciones mensuales positivas durante dos años consecutivos. De hecho, la producción del mes de mayo alcanzó 916 millones de litros, registrando un incremento interanual del 2% y del 5% respecto al promedio histórico de igual mes, influenciada por condiciones climáticas favorables. Como resultado, en los primeros cinco meses del año se observa una producción acumulada de 4.411 millones de litros, siendo el tercer mayor volumen para este período desde el inicio de la serie en 1983, únicamente por detrás de 2012 y apenas por debajo de 2015.

En materia de precios, la cotización en dólares por litro de leche se ubicó en U$S 0,36 para el mes de mayo, incrementándose por quinto mes consecutivo y posicionándose holgadamente por encima del precio promedio de los últimos cinco años, que se estima en U$S 0,25 / litro. Este panorama favorable a nivel local difiere de lo observado a nivel internacional, donde se advierte que el índice de precios de productos lácteos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) retrocedió 0,5% en el último mes, alcanzando su nivel más bajo en los últimos dos años y medio.

Por su parte, el incremento en el precio de la leche durante mayo resultó superior al incremento nominal en el precio del maíz, de manera que se registró una leve mejora en la relación insumo-producto. Se estima que en mayo un litro de leche, en promedio, podía comprar 1,98 kg de maíz, muy cerca del valor de referencia de 2. En cuanto a la soja, en mayo la relación se ubicó en 1,11 kg por litro de leche, por encima de la relación de referencia que suele ser de 1.

Finalmente, se estima que la producción conjunta de biocombustibles, medida a través de la elaboración de biodiesel y bioetanol, se habría incrementado 0,5% en mayo, luego de tres meses consecutivos a la baja. Durante el último año la serie evidencia cierto estancamiento: de los últimos doce datos mensuales, seis resultaron positivos y seis negativos. Diferenciando por producto, se estima que la elaboración de biodiesel habría crecido 1,6% respecto de abril; en tanto que la producción de bioetanol habría retrocedido un 0,5% mensual.

En términos de mezcla obligatoria, en mayo se mantuvo vigente el esquema de bioetanol al 12% en naftas y biodiésel al 7,5% en gasoil, con la posibilidad de incorporar voluntariamente hasta 15% de bioetanol en naftas y hasta el 20% de biodiésel en gasoil. Por su parte, para el quinto mes del año la Secretaría de Energía dispuso una nueva baja nominal del 0,014% en el precio del biodiésel destinado al corte obligatorio, y un incremento del 0,5% en los precios mínimos de adquisición para el bioetanol.


2.3.    IACA – Agroexportación: Actividad de la agroexportación

Finalmente, analizando el último eslabón de la cadena a través del IACA – Agroexportación, se advierte que las exportaciones de los principales complejos agroindustriales, medidas en dólares constantes, registraron una variación mensual desestacionalizada del -3% en mayo. No obstante, el análisis difiere cuando se analizan cantidades.

Por un lado, al observar únicamente los volúmenes exportados por complejo, se advierte que tres de los nueve bajo análisis exportaron un volumen menor de mercadería respecto al promedio de igual mes de los últimos cinco años, en tanto los restantes mostraron un incremento. De hecho, comparando igual mes de años anteriores, resultó el mejor mayo para los volúmenes exportados del complejo girasol y el complejo lácteo, y el segundo mejor mayo para las exportaciones de maíz.

Sin embargo, tomando el valor en dólares constantes, son cinco de los nueve complejos los que presentan un valor inferior al promedio de los últimos 5 años. Entre esos cinco complejos con exportaciones en dólares constantes por debajo del promedio del último lustro se ubican el complejo soja, trigo, cebada, avícola y porcino. Contrariamente, entre los complejos que presentaron un valor exportado por encima del promedio se ubican el complejo girasol, maíz, lácteo y carne y cueros bovinos.

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La harina de soja argentina pierde ventaja frente a Brasil

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La posición histórica de Argentina como principal exportador mundial de harina de soja enfrenta uno de los mayores desafíos de las últimas décadas. La expansión acelerada de la industria aceitera brasileña, impulsada por una política de promoción de biocombustibles y una creciente capacidad de procesamiento, está modificando el equilibrio competitivo del principal complejo exportador argentino.

Así lo sostiene un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que señala que durante el primer semestre de 2026 Brasil alcanzaría exportaciones superiores a 12,3 millones de toneladas de harina de soja, muy cerca de las 13,3 millones proyectadas para Argentina, una diferencia que continúa reduciéndose año tras año.

Brasil le pisa los talones a Argentina en exportación de harina de soja. Acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán. La participación del aceite en el ingreso industrial alcanza máximos históricos en Chicago y la más alta en Argentina durante la última década.

1. Mercado de soja: Brasil alcanza un ritmo exportador de harina récord

Brasil acorta distancias frente al tradicional liderazgo argentino en el mercado de subproductos del complejo soja. Las proyecciones para este primer semestre del año ya ubican las exportaciones brasileñas de harina de soja por encima de 12,3 millones de toneladas, muy cerca de 13,3 millones estimados para Argentina. Este escenario es el resultado directo de la fuerte expansión de crushing de nuestro vecino país, que cerró 2025 con un volumen récord de 58,7 millones de toneladas procesadas, un 22,8% más que en 2021.

Históricamente, Argentina ha sostenido una posición de liderazgo en el mercado de exportación de harina de soja. Sin embargo, mientras que la molienda en Argentina registra un sendero virtualmente estancado, la industria del procesamiento en Brasil mantiene un crecimiento sostenido año tras año. Se proyecta que, para el acumulado a junio de 2026, Argentina termine exportando “solo” 8% más que Brasil. Esta brecha se achica significativamente respecto del 86% registrado en 2021 y del 23% observado durante el primer semestre de 2025.  Uno de los factores que impulsa este fenómeno es la promoción a la industria de biodiesel del país vecino, que ubica a la demanda de aceite de soja en máximos históricos. Como contrapartida, se produce una mayor oferta de harina de soja, lo que lleva a Brasil a niveles de competitividad cada vez mayores. Esto afecta de forma directa el principal producto exportador de Argentina y el principal determinante del precio de la soja en el mercado interno. 

Lo que Ormuz dejó: a pesar del desplome en Chicago, la participación del aceite de soja en el ingreso industrial alcanzó máximos históricos.

Durante la semana, Estados Unidos e Irán firmaron un acuerdo marco que sienta las bases para abrir una nueva ronda de negociaciones por 60 días. Con una extensión de 14 puntos claves se plantea, entre varias otras cosas, la finalización inmediata y permanente de las operaciones militares, incluyendo en el Líbano; la reapertura del estrecho de Ormuz, velando por el paso seguro de los buques comerciales sin cargo durante el lapso que dure la nueva “tregua” y la posibilidad de extender la misma si ambas partes están de acuerdo en ello. No es la primera vez que se afirma haber alcanzado la paz entre ambas naciones, pero si es la primera oportunidad donde ambas emiten un comunicado con tantos puntos en común y la primera vez que ambos principales mandatarios firman un acuerdo desde la fundación de la República Islámica en 1979. 

Luego de haber sobrepasado US$ 110/barril durante mayo, el petróleo Brent se desplomó a niveles preguerra perforando el piso de US$ 80/barril, como consecuencia del proceso de encontrar un nuevo nivel de precios bajo el renovado escenario global. Esta tendencia bajista en el crudo también viene presionando sobre las cotizaciones del aceite de soja, sobre todo en Chicago. A lo largo de estas últimas ruedas el aceite volvió al terreno de US$ 1.500/t luego de 35 ruedas ininterrumpidas de cotizar por encima de US$ 1.600/t y de haber sobrepasado US$ 1.700/t hace solo unas semanas atrás.

Sin embargo, a pesar del derrotero reciente, el combo entre la promoción de biocombustibles en Estados Unidos y un nuevo escalón de precios para la energía a escala global le imprimieron un nivel de relevancia al aceite de soja nunca visto. Con la cotización de la harina de soja en mínimos desde febrero, en Chicago el aceite explica 55% del ingreso industrial, máximo histórico para el “oil share”; es decir, la proporción del margen de la industria que es explicado por la contribución del aceite de soja. Este valor se ubica, además, 17 p.p. por encima del promedio histórico. 

La dinámica descripta impacta de lleno en el mercado argentino. Si bien el nivel de precios no es el mismo que en Chicago, la cotización del aceite de soja argentino en el mercado FOB se mantuvo por encima de US$ 1.100/t durante los últimos tres meses a pesar de los vaivenes en los futuros, siendo actualmente la segunda cotización más alta a esta altura del año, solo por detrás de los récords del 2022 cuando se desató la guerra entre Rusia y Ucrania. Al mismo tiempo, las cotizaciones FOB por la harina de soja cayó 10% desde su pico en mayo, debilitada por la oferta global y la oleada de ventas de futuros en la plaza de Chicago. Como consecuencia, prácticamente el 50% del poder de compra industrial en el mercado argentino está explicado hoy por el precio del aceite. 

Bajo este escenario, el poder de compra del sector industrial ajustó negativamente un 4,5% en las últimas cuatro semanas, lo que le pone un techo al precio disponible por la soja en el mercado local. La pizarra sigue promediando AR$ 465.000/t, 2% por delante del promedio de mayo, aunque cotizando a la par si se descuenta el efecto de la inflación.


2. Se calma el panorama internacional y el maíz vuelve a precios pre-Ormuz

La cosecha del maíz tardío y de segunda ya está en marcha en Córdoba, mientras en Buenos Aires los planteos esperan a ser trillados. A nivel nacional y considerando toda la campaña maicera, la cosecha progresa un 58%, en línea con el promedio del último lustro, según informa SAGyP. 

El progreso de la trilla del maíz de segunda se concentró principalmente en la Zona Núcleo. Sin embargo, el avance fue limitado debido a un clima húmedo que representa un desafío para llevar adelante las labores, al dificultar la entrada de las maquinarias a los campos e incentivando a postergar la trilla, en busca de levantar granos más secos. En materia de condiciones, a nivel nacional predomina el estado “bueno”, con el centro de Santa Fe y norte de Buenos Aires mostrando un estado “muy bueno” y regular en unos pocos distritos alejados de la zona más fértil, con excepción del centro-sur de Santa Fe.

La trilla de maíz se desarrolla, asimismo, en un contexto de precios más debilitados que al inicio de la campaña. El nivel de precios futuro de maíz, descontado en su respectiva curva de contratos diferidos en A3, muestra una tendencia bajista tras haber alcanzado un pico relativo a mediados de mayo, y ya está en niveles pre-Ormuz. 

La curva de precios futuros brinda un resumen de expectativas para la relación entre oferta y demanda – una curva de futuros en precios mínimos expresa la expectativa de disponibilidades más holgadas en relación con la demanda de lo que se esperaba hace un mes, momento en que la curva de precios futuros de maíz había llegado a máximos en el año. Desde aquel momento, se descontó en menores precios -una curva más baja- el pronóstico de una oferta que no sería tan decepcionante como se visualizaba en el punto cúlmine de la guerra, cuando el sector enfrentaba precios prohibitivos para los fertilizantes, combustibles caros y un horizonte que auguraba menor oferta de cereales.

Varios fueron los factores que pesaron sobre las cotizaciones y provocaron que la curva ajustara cerca de US$ 10/t en cada posición. En primer lugar, la entrada al mercado de la cosecha tardía de una oferta sudamericana sin precedentes y que gana cada vez más participación en los mercados internacionales. En segunda instancia, un maíz norteamericano que fue sembrado en su totalidad y sorprendió mostrando condiciones mucho mejores que el año pasado, según informó USDA. Por último, el desarme de posiciones de los fondos en Chicago, que recortaron su posición larga en maíz un 95% en solo seis semanas, el equivalente a 44 Mt.

Sin embargo, dos drivers ponen cierto límite a la caída los precios. Por un lado, el área sembrada con maíz sufrió un recorte entre campañas. En la 2026/27 se sembraron 38,57 millones de hectáreas, 3,6% menos que el año pasado, mientras la soja ganó participación en las intenciones de siembra al sumar 4,3% en hectareaje, según cifras de USDA. 

Puertas afuera del mercado local, Brasil ya está levantando su safrinha, que es la cosecha con mayor volumen dentro de su campaña de maíz. Allí, la trilla del cereal tardío recién comienza y acumula un avance del 6,7%, mientras la del temprano lleva un 90,4%, cerca de concluir. Los rindes de la campaña, en lo que al tardío respecta, se presentan dispares según la región: Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y Pará muestran productividades elevadas, mientras otros estados exhiben pérdidas por falta o excesos de lluvias.

Siguiendo la tónica de los cereales, el trigo acumula un avance de siembra del 44% a nivel nacional, manteniendo un ritmo relativo elevado y sobrepasando todo registro anterior. En Buenos Aires, las labores se desarrollan con pausa entre semanas debido al clima húmedo y a cierta incertidumbre económica que lleva a los productores a actuar con cautela, afirma la Secretaría de Agricultura. El predominio de un perfil hídrico adecuado en los suelos juega positivamente para el crecimiento del cereal.

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La estabilidad cambiaria se apoya en exportaciones, financiamiento privado y una cuenta corriente equilibrada

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La Bolsa de Comercio de Rosario sostiene que el mercado cambiario atraviesa su período de mayor estabilidad desde la implementación del nuevo esquema de bandas. El superávit de la cuenta corriente, el aporte de la agroindustria y la energía, junto con mayores ingresos financieros privados, permitieron fortalecer las reservas pese al aumento de la dolarización de carteras.

El mercado cambiario argentino cerró el primer cuatrimestre de 2026 con señales de consolidación de la estabilidad nominal del tipo de cambio, una cuenta corriente prácticamente equilibrada y un flujo positivo de financiamiento privado que compensó el incremento de la demanda de dólares por parte del sector privado.

Así lo refleja un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que analiza la evolución del régimen cambiario vigente desde abril de 2025 y concluye que, pese a un contexto de mayor liberalización del mercado y de flexibilización de controles, la economía logró sostener un escenario de relativa estabilidad cambiaria durante los primeros meses del año.

El dato sobresaliente es que el dólar oficial acumula más de nueve meses moviéndose dentro de un rango estrecho, una dinámica poco frecuente en la historia reciente de la economía argentina.

Primer cuatrimestre de 2026: estabilidad cambiaria, cuenta corriente equilibrada y flujos financieros positivos

En esta primera parte del año 2026, el mercado cambiario muestra signos de estabilización. Considerando el esquema que rige actualmente, desde abril de 2025 el Banco Central estableció un mercado de cambios libre para las personas humanas, la persistencia de algunas restricciones para personas jurídicas y bandas cambiarias. Respecto a estas últimas, primero se incrementaron a una tasa fija mensual y desde enero de 2026 con un ajuste en base a la evolución de la inflación.

Por el lado de la evolución nominal del tipo de cambio oficial, el año pasado el dólar se movió al alza con un esquema de subas programadas mensuales (crawling-peg) hasta mediados de abril y, tras la instauración del nuevo esquema más flexible, se aceleró la suba del tipo de cambio. Esto último, teniendo en cuenta que las elecciones de medio término agregaron volatilidad al mercado ante la mayor dolarización de carteras, con el tipo de cambio llegando a tocar el techo de la banda entre los meses de septiembre y octubre. En este contexto, las expectativas y la presión compradora se estabilizaron con la intervención del Tesoro estadounidense y el anunció de un swap por USD 20.000 millones con dicho organismo.

Un punto interesante para marcar es que, desde septiembre de 2025 a la fecha, el tipo de cambio comenzó a lateralizar y ya se llevan más de 9 meses desde que el rango de negociación se ubica entre 1.325 y 1.487 pesos por dólar. Esto, considerando que el techo de la banda fue subiendo a lo largo del tiempo y el tipo de cambio no acompañó dicha tendencia. Es más, en rangos móviles de 120 ruedas de operación, el tipo de cambio llegó a caer en torno al 6,01% en términos nominales recientemente, la segunda mayor caída para el rango establecido desde 2004. Es decir, solo superado por el año 2016 en el cual se marcó una caída de 6,56%, aunque destacando que se dio luego de un salto mucho más importante del tipo de cambio que lo visto en 2025.

Hacia adelante, el mercado de futuros descuenta una suba del dólar y prevé un incremento de 11,61% para todo el año 2026, situación que se tendrá que testear finalmente con la evolución del mercado de cambios.


Las claves de la estabilidad cambiaria: Buen ritmo de liquidación de dólares por exportaciones y gestión de la cuenta financiera

En línea con un tipo de cambio que se muestra estable hace casi un año, cuando se piensa en los fundamentos es clave analizar la evolución de la oferta y demanda de dólares, que se vislumbra en el balance cambiario del Banco Central.

Siguiendo los datos del balance cambiario para el primer cuatrimestre del año, la cuenta corriente arroja un superávit de USD 148 millones, frente a un déficit de USD 4.909 millones en igual período del año pasado.

Por el lado de la cuenta de bienes, se registra una mejora en la liquidación de dólares de la agroindustria (USD 12.037 millones) y una continuidad en el crecimiento de las exportaciones netas de minería y energía (USD 5.568 millones) si se compara con igual período de 2025. Al mismo tiempo, el resto de los sectores de la economía redujo 28% interanual el déficit por importaciones neta de bienes (- USD 8.949 millones) y el saldo negativo de la cuenta de servicios también se contrajo en torno a 31% interanual. Esto se contrarresta parcialmente por un mayor déficit de la cuenta de ingreso primario, por un aumento en el pago de intereses al exterior y un crecimiento en la remisión de utilidades/dividendos tras la flexibilización para los balances contables de 2025 en adelante.

En el caso de la cuenta financiera, en el primer cuatrimestre de 2025 se alcanza un superávit importante de USD 12.798 millones versus USD 2.200 millones de 2026. Un punto clave a mencionar es que en abril de 2025 el FMI realizó un desembolso por USD 12.396,4 millones, flujo extraordinario que este año no se registró. No obstante, este año se ve un crecimiento importante en el flujo de otros préstamos financieros, títulos de deuda y líneas de crédito no vinculados a organismos internacionales de crédito, que en el primer cuatrimestre de 2026 alcanzan un ingreso neto por USD 7.642,3 millones, en comparación con los USD 4.760,3 millones en igual período del año pasado.

Por último, también se ve una mejora en la Inversión Extranjera Directa (IED), que el año pasado marca un déficit de USD 1.788,4 millones y este año un saldo positivo por USD 712,4 millones. El gran contrapeso está siendo la formación de activos externos del sector privado, que muestra un saldo negativo por USD 9.006,2 millones en el primer cuatrimestre de 2026 en comparación con el déficit por USD 1.489,7 millones en igual período del año pasado. Más allá de esto, tal como se mencionó anteriormente, se sigue vislumbrando un saldo positivo de la cuenta financiera y coadyuvando positivamente al resultado de la cuenta corriente, que entre ambos fortalecieron las reservas internacionales brutas en USD 3.421 millones en lo referido al primer cuatrimestre del año.

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Agroindustria, minería y energía aportaron USD 17.605 millones netos y consolidan el nuevo mapa exportador argentino

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La generación de divisas por comercio exterior de bienes volvió a mostrar un cambio estructural en la economía argentina durante el primer cuatrimestre de 2026. Mientras la agroindustria continúa siendo el principal sostén del ingreso de dólares, el fuerte crecimiento de la minería y la energía está modificando la composición de las exportaciones y consolidando nuevas fuentes de generación de divisas para el país.

La agroindustria registró un ingreso neto de dólares por comercio exterior de bienes por USD 12.037 millones en el primer cuatrimestre de 2026. En el caso de minería y energía, alcanzan un récord de USD 5.568 millones.

El ritmo exportador de Argentina está mostrando un gran dinamismo y es claro que se están agregando nuevos motores a las exportaciones argentinas además del tradicional aporte del sector agroindustrial. En este sentido, es claro cómo el sector minero y energético, concentran saldos positivos crecientes y fortalecen el frente de la cuenta corriente cambiaria.

Siguiendo la clasificación sectorial del BCRA, las únicas actividades con saldo positivo en la liquidación “neta” de divisas por comercio exterior de bienes en el primer cuatrimestre de 2026 son: agroindustria, minería y energía. Estos sectores en su conjunto muestran un ingreso neto de dólares por comercio exterior de bienes por USD 17.605 millones, un récord y una suba interanual del 20,9%. Si bien el sector agroindustrial no marca niveles máximos históricos en este primer cuatrimestre del año, al estar por debajo de lo alcanzado en 2021 y 2022 cuando los precios internacionales eran históricamente altos, el ritmo de liquidación neta récord de minería y energía está más que compensando dicha situación.

Por su parte, el resto de los sectores registran un saldo neto negativo al considerar la liquidación neta de dólares por cobros de exportaciones y pagos de importaciones de bienes en el primer cuatrimestre de 2026, salvo personas humanas con un saldo positivo relativamente bajo de USD 102 millones y, turismo y hotelería con USD 0,5 millones. Igualmente, tal como se ve en el siguiente gráfico, los principales sectores con déficit por comercio exterior de bienes muestran una reducción en dicho saldo al comparar con igual período de 2025. En el caso de maquinaria y equipo se alcanza un saldo negativo de – USD 1.411 millones (↓20%), industria química, caucho y plástico – USD 1.670 millones (↓12%), industria automotriz USD 1.815 millones (↓52%), comercio – USD 1.820 millones (↓7%) y resto sectores – USD 2.232 millones (↓29%). En general, una situación explicada por una mayor liquidación de dólares por cobros de exportaciones y menos pagos de importaciones.


La agroindustria continúa liderando la liquidación neta de dólares por comercio exterior de bienes

Por el lado específicamente del sector agroindustrial, los cobros netos por comercio exterior de bienes de los principales complejos agroindustriales totalizan USD 12.037 millones en el primer cuatrimestre de 2026. El registro se ubica USD 948 millones por encima de 2025, lo que implica un crecimiento interanual del 8,6%, y resulta el cuarto mayor valor desde al menos 2003 para igual período.

Dentro del agregado, el mayor aporte corresponde al complejo oleaginoso y cerealeros, con USD 7.590 millones. Si bien este rubro se ubica 3,6% por debajo de 2025, continúa explicando cerca de dos tercios del saldo agroindustrial. En sentido contrario, alimentos, bebidas y tabaco alcanza USD 3.236 millones, con una mejora interanual de USD 902 millones, mientras que agricultura, ganadería y otros sectores primarios suman USD 1.211 millones, el valor más elevado de la serie considerada.


El sector minero y energético en su conjunto se perfilan a batir un récord de liquidación de dólares por comercio exterior de bienes en 2026

Por último, se observa un fuerte crecimiento del saldo positivo de minería y energía. En el primer cuatrimestre de 2026, estos sectores registran ingresos netos por comercio exterior de bienes por USD 5.568 millones, el máximo valor desde al menos 2003. La cifra supera en USD 2.098 millones al registro de 2025 y más que duplica el resultado observado en 2024. Es decir, entre el crecimiento productivo del sector energético que aumenta exportaciones y disminuye necesidades de importación y, los buenos precios internacionales de los productos mineros, se configura un escenario positivo en los saldos sectoriales.

En términos numéricos, la minería aporta USD 2.927 millones, USD 1.372 millones más que en 2025 (↑88%). Mientras que, en el caso de petróleo, alcanza USD 2.877 millones y un aumento interanual de USD 786 millones (↑38%). En contraste, electricidad y gas mantienen saldos levemente negativos, aunque de magnitud reducida frente al aporte positivo de los otros dos rubros y de lo visto entre 2022 y 2023.

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