exportaciones agroindustriales

Mercosur-UE: las exportaciones argentinas crecieron casi 20% en siete meses

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El Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea comenzó a regir el 1 de mayo y, aunque todavía transita sus primeros meses de implementación, las estadísticas ya muestran una recuperación significativa de las exportaciones. Entre enero y julio, Argentina envió US$ 5.191 millones al bloque europeo, un 19% más que en igual período de 2025, según informa la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

El salto devuelve las ventas argentinas a la Unión Europea a niveles que no se observaban desde 2022. El valor acumulado durante los primeros siete meses del año quedó 12,5% por encima del promedio de la última década y se convirtió en el tercer registro más alto de los últimos catorce años.

El dato adquiere mayor relevancia porque la Unión Europea había perdido peso relativo como destino de las exportaciones argentinas. En 2025 concentró el 9,3% de los despachos totales, pese a que las ventas hacia el bloque habían crecido 12% durante la última década. En el mismo período, las exportaciones argentinas al mundo aumentaron más de 53%, reduciendo en 6,9 puntos porcentuales la participación europea.

El nuevo acuerdo aparece así como una oportunidad para revertir una pérdida de participación que no se explica solamente por la falta de demanda, sino también por las condiciones de acceso y la competitividad relativa de la oferta argentina.

El acuerdo Mercosur – UE en marcha

Los despachos argentinos al bloque europeo consolidan su tercer mayor nivel exportador en catorce años. Gran participación argentina en los cupos de huevos, miel, arroz, etanol y carne bovina del acuerdo

Desde el 1ro de mayo de 2026 se encuentra en vigencia el Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. El mismo se consolida como la zona de libre comercio más grande del mundo, reuniendo a 31 países (27 de la UE y 4 del Mercosur) y representando cerca del 20% del PBI global.

Este nuevo acuerdo, el de mayor envergadura de la historia del Mercosur, marca un nuevo capítulo en la relación con un socio estratégico, cómo bien destacó la Cancillería Argentina al presentarlo. Para el bloque sudamericano, el entendimiento funciona también como una señal de madurez comercial, devolviéndole protagonismo en la agenda de integración.

En términos operativos, el acuerdo libera el 100% de los bienes industriales y el 82% de los bienes agrícolas para ingresar a la Unión Europea. Sin embargo, para cada complejo el beneficio depende particularmente de sus condiciones: diseño de cupos, ritmo de eliminación arancelario, posicionamiento de marcas de origen, etc.

La Unión Europea es el segundo destino de exportación más importante para el país, concentrando el 9,3% de los despachos totales en 2025. Sin embargo, mientras que desde la última década los envíos a esta región crecieron, medidos en dólares, un 12%, las exportaciones totales de nuestro país al mundo aumentaron más de un 53%, lo que trajo una caída en la participación del bloque de más de 6,9 p.p. Es en este escenario que el acuerdo emerge como una oportunidad para revertir esta tendencia y darle más impulso al comercio bilateral.

Mayo–julio: el mejor trimestre desde 2022 y el tercero mejor en casi una década y media

Los primeros siete meses del año dejaron un acumulado de US$ 5.191 millones exportados por Argentina a la Unión Europea, un 19% por encima de los US$ 4.365 millones registrados en igual período de 2025 y cerca de un 12,5% por encima del promedio de los últimos diez años. De esta manera, el valor exportado en 2026 se ubicó como el tercero más alto de los últimos catorce años. Asimismo, se trata del mayor registro desde 2022, consolidando una recuperación luego del piso observado en 2023, aunque todavía por debajo de los máximos alcanzados en 2021 y 2022, en un contexto de elevados precios internacionales.

En la misma dirección apuntan los datos de mayo-julio de este año, es decir, desde la vigencia del acuerdo. Se exportó a la Unión Europea en ese período US$ 2.476 millones, un 13,1% más en valor que en igual período del año pasado, representando este el mejor trimestre desde 2022.

Con el acuerdo se abren progresivamente cupos específicos para productos agroindustriales, en muchos de ellos Argentina ya viene mostrando un desempeño notable. Los exportadores argentinos se llevaron todo el cupo de huevos y casi todo el cupo de albúmina de huevo al 29 de julio de este año. Asimismo, más del 70% del cupo de miel, más de la mitad del etanol y más de un tercio del arroz se abastece con productos argentinos. En las carnes, Argentina se lleva casi un tercio del cupo de carne bovina fresca y el 7% del cupo de carne congelada.

Naturalmente, al interior del desempeño exportador de los últimos meses aparecen productos con incrementos particularmente significativos, varios de los cuales coinciden con sectores que recibieron mejoras inmediatas en sus condiciones de acceso al mercado europeo. De esta manera, las nuevas preferencias arancelarias ya refuerzan una dinámica exportadora más favorable.

El caso más destacado es el de la miel, cuyas exportaciones superaron en un 88,4% el promedio de los últimos cinco años. Aquí el incentivo introducido por el acuerdo es particularmente significativo: la Unión Europea otorgó al Mercosur un nuevo contingente que llegaría de forma progresiva a las 45.000 toneladas con arancel intra-cuota del 0%. Durante el año inicial se habilitaron 7.500 toneladas, de las cuales 5.000 toneladas corresponden al período mayo-diciembre de 2026. Se trata, por lo tanto, de una mejora de acceso que comenzó a operar inmediatamente después de la entrada en vigencia del acuerdo y, a su vez, ya el sector agotó el contingente otorgado para el primer período de 2026.

También resulta relevante el comportamiento del complejo pesquero. En el caso de la merluza, el acuerdo eliminó desde el inicio aranceles que, dependiendo de la posición, se ubicaban aproximadamente entre el 8% y el 15%, otorgándole una mejora inmediata de competitividad a los productos argentinos en el mercado europeo. Para los langostinos, en cambio, el beneficio es más gradual: varias de las principales posiciones congeladas partían de aranceles del 12% al 18% y quedaron sujetas a cronogramas de desgravación, algunos de hasta 5 años, pero lo que ya implica una reducción del 20% del arancel base durante 2026 y su proyección de eliminación en el próximo lustro.

La carne bovina es otro de los sectores donde el acuerdo produjo un cambio fuerte desde el comienzo. La carne exportada dentro de la Cuota Hilton pasó de pagar un arancel del 20% a ingresar libre de derechos, mientras que se incorporaron además nuevos contingentes para carne fresca y congelada con un arancel intra-cuota del 7,5%. Para mayo-diciembre de 2026, el acuerdo contempló 6.050 toneladas de carne fresca y 4.950 toneladas de congelada para el Mercosur.

En otros productos, la mejora inicial es más moderada. Los limones quedaron comprendidos en un esquema de desgravación gradual, por lo que durante 2026 sólo se aplica el primer escalón de reducción. Algo similar ocurre con el tabaco, donde las principales posiciones comenzaron un cronograma de eliminación arancelaria y reciben desde este año una primera preferencia, aunque todavía lejos del arancel cero. Por otro lado, la lana peinada presenta un caso diferente: algunas de sus posiciones obtuvieron desgravación inmediata, aunque desde aranceles de partida relativamente bajos. Aunque el impacto del acuerdo tiene efecto automático en los márgenes y competitividad de los sectores, la evolución de la producción, los precios, la demanda europea y la estacionalidad continúan siendo factores centrales.

Esta nueva dinámica de mercados se suma a un regreso en junio y julio de embarques de biodiesel hacia la Unión Europea, con negocios por más de US$ 110 millones. Cancelada la propuesta de clasificar a la soja como cultivo de alto riesgo de cambio de suelos (ILUC), se espera un nuevo crecimiento de la exportación de este biocombustible de darse un contexto favorable de precios y mercado en el bloque europeo.

La cancelación de la clasificación de ILUC también es favorable para las exportaciones de harina de soja, principal producto exportado por la Argentina hacia la Unión Europea. Y no debemos dejar de lado al petróleo crudo y al complejo maní, relevantes actores del comercio exterior argentino con la UE. 

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La cosecha récord sostiene al agro y mantiene la actividad 1,6% debajo del máximo histórico

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La cadena agropecuaria argentina atravesó julio con una señal de estabilidad en un nivel históricamente elevado. El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, registró un crecimiento desestacionalizado del 0,2% mensual y quedó 12% por encima del mismo mes de 2025. El dato central es que la actividad se mantiene apenas 1,6% por debajo del máximo histórico alcanzado en febrero.

El resultado expone el principal sostén del complejo agropecuario durante 2026: una campaña agrícola récord que está trasladando mayores volúmenes desde el campo hacia las etapas industriales y exportadoras. Sin embargo, la mejora no se distribuye de manera homogénea. Mientras los cultivos avanzan con fuerza, algunas ramas de la industria y determinadas cadenas cárnicas enfrentan retrocesos mensuales.

IACA-BCR: ÍNDICE GENERAL

El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), que elabora la Bolsa de Comercio de Rosario, exhibió un incremento mensual desestacionalizado del 0,2% en julio. La serie se encuentra 1,6% por debajo del máximo alcanzado en febrero y se ubicó 12% por encima de julio del año pasado.

Durante julio, cinco de las doce series que componen el índice evidenciaron una variación mensual positiva. El mayor impulso provino de la molienda de soja, que creció 1,1% frente a junio, y la producción láctea que también mostró un desempeño favorable, con un incremento mensual de 0,6%. El avance mensual de labores agrícolas creció 0,4% mensual y en menor medida aumentó la molienda de girasol y la faena de porcinos, que experimentaron variaciones de 0,2% y 0,1%, respectivamente.

Dentro de las actividades que experimentaron variaciones mensuales negativas, se evidencia que el procesamiento de cebada retrocedió 2,4% y el de trigo 0,5%. En biocombustibles, la elaboración de bioetanol y de biodiesel habría disminuido 1,9% y 0,9%, respectivamente. Por el lado de las faenas, la bovina cayó 1,2% y la aviar 0,6%. Finalmente, las exportaciones de las cadenas agroindustriales en valor se redujeron 0,6% respecto de junio.

Analizando las variaciones interanuales, se observa que el IACA-BCR se posicionó 12% por encima de julio de 2025. Ocho de las doce series que integran el indicador superaron los niveles registrados durante el mismo mes del año anterior, reflejando un crecimiento extendido entre la producción primaria, la actividad industrial y las exportaciones.

En primer lugar, el IACA-Cultivos marcó una suba interanual del 18,6%, consolidándose como uno de los principales motores del índice general. Este desempeño se enmarca en una campaña agrícola 2025/26 récord, caracterizada por una producción histórica de trigo y maíz, la mayor cosecha de girasol del siglo y el mayor volumen de soja desde la campaña 2018/19.

Por su parte, el IACA-Agroindustria se ubicó 0,6% por encima de julio de 2025, impulsado fundamentalmente por el desempeño de la actividad molinera. La molienda de cebada creció 21% interanual, mientras que el procesamiento de girasol avanzó 11,7% y el crushing de soja aumentó 5,4%. También se destacaron la producción de biodiesel, con una suba del 14,5%, y la faena porcina, con un incremento del 10,2%, mientras que la producción de leche se posicionó ligeramente al alza (2,4%). Estos incrementos lograron compensar las caídas interanuales observadas en la faena bovina y aviar, la molienda de trigo y la producción de bioetanol.

Finalmente, el IACA-Agroexportación exhibió un incremento del 2,7% respecto a igual mes del año anterior, encadenando trece meses consecutivos de crecimiento interanual. El resultado se explicó por una mejora en las cantidades exportadas, impulsada principalmente por los complejos maíz, girasol y carne y cueros bovinos, que compensó el retroceso del complejo soja.

SUBÍNDICES

IACA – Cultivos: Actividad de la producción de granos

El IACA – Cultivos refleja la evolución de las labores de siembra y cosecha de los principales cultivos de Argentina cada mes a través de la serie de avance mensual de labores agrícolas, con el objetivo de medir con dicha periodicidad la actividad primaria de producción de granos. En julio, la actividad primaria registró un incremento mensual desestacionalizado del 0,4%. De esta manera, el máximo histórico de la serie pasó a ubicarse en febrero de este año, mientras que el nivel de julio se situó apenas un 1,5% por debajo de dicho registro.

Durante el séptimo mes del año, concluyó la cosecha de soja y se registraron avances en la recolección de maíz y sorgo. En lo que respecta a la oleaginosa, las labores de cosecha finalizaron oficialmente durante julio con la trilla de los últimos lotes remanentes en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe. Como resultado, la producción de soja para el ciclo 2025/26 se estima en 51,1 Mt, la más alta desde la campaña 2018/19.

El mayor aporte a la serie vino por el lado del maíz, cuya cosecha mostró un progreso de 19 p.p. en julio, alcanzando el 82% del área estimada de cosecha a nivel nacional al finalizar el mes. Si bien las labores continuaron viéndose demoradas por la persistencia de elevados niveles de humedad ambiental y en el grano, el histórico volumen de producción del cereal, que actualmente se estima en 70,5 Mt, impulsó los niveles de actividad asociados a su recolección. Por último, la recolección de sorgo avanzó 20 p.p. en el mismo período, llegando al 99% del total implantado hacia fines del séptimo mes. Al igual que en el maíz, el progreso se vio limitado por la alta humedad relativa reinante en casi todo el territorio.

Con relación a las labores de siembra de la cosecha fina 2026/27, la implantación de trigo marcó un avance mensual de 22 p.p., cubriendo el 95% de un área estimada de siembra de 7 millones de hectáreas. Aunque el avance resultó favorable, se reportaron excesos hídricos en sectores del sur y sudeste bonaerense que condicionaron el ingreso a los lotes en el tramo final de la ventana de siembra. Las labores de implantación de cebada, en tanto, mostraron un progreso mensual de 44 p.p., alcanzando el 87% del área estimada de siembra y recuperando parte del retraso acumulado durante los meses previos.

IACA – Agroindustria: Actividad agroindustrial

En cuanto a la actividad del sector industrial con base agropecuaria, la misma se mantuvo prácticamente estable en relación con junio (-0,05%), luego de dos meses consecutivos de crecimiento. En términos de nivel, el subíndice se ubicó apenas 1,8% por debajo del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2025 y 0,6% por encima del registro de julio del año pasado.

Dentro de las actividades que componen al sector agroindustrial, la molienda conjunta de los principales cereales y oleaginosas avanzó 0,3% mensual y se posicionó 5,8% por encima de julio de 2025, encadenando seis meses consecutivos de crecimiento interanual. El desempeño fue traccionado por la molienda de soja y girasol, mientras que los cereales registraron variaciones negativas.

El crushing de soja encadenó el tercer aumento mensual consecutivo, con una variación del 1,1% y 4,1 Mt procesadas. La molienda de girasol, por su parte, aumentó 0,2% mensual, encadenando ocho meses al alza en los cuales acumuló un incremento del 12%. Con un procesamiento de 547.000 toneladas, julio resultó el segundo mejor registro para ese mes. El procesamiento acumulado en lo que va del año es 25% superior a lo registrado en igual período de 2025.

En cuanto a los cereales, el procesamiento de cebada registró una disminución del 2,4% mensual en julio, aunque la serie acumula un crecimiento del 10% en lo que va del año y se mantiene 21% por encima de julio de 2025. La molienda de trigo, en tanto, retrocedió 0,5% respecto del mes anterior en su medición desestacionalizada.

Por su parte, el subíndice de faena exhibió una disminución del 0,9% mensual, con variaciones negativas en dos de los tres tipos de carne analizados. En lo que respecta a la faena de bovinos, la misma registró una variación mensual negativa desestacionalizada del 1,2% respecto de junio, luego de dos meses de mejora consecutiva. Los informes del sector atribuyen la menor faena al deterioro de los caminos rurales bonaerenses por las lluvias, a un calendario con menos jornadas de comercialización y a una oferta acotada, ante la menor remisión de vacas tras la zafra y la decisión de los productores de retener hacienda.

En materia de precios, las cotizaciones en pesos constantes del sector ganadero interrumpieron en julio la corrección que venían transitando, con un incremento del 1,5% respecto de junio, el primero luego de cuatro meses consecutivos de caídas. De esta manera, el precio promedio del novillo en el mercado agroganadero en términos reales se ubicó 14,1% por debajo del nivel de febrero, cuando alcanzó su máximo valor histórico, y un 10,4% por encima de igual mes del año anterior, sosteniéndose en niveles excepcionalmente elevados.

La faena aviar registró una variación mensual negativa de 0,6% en julio, y la serie se encuentra un 6% debajo de julio 2025, siendo el séptimo mes negativo en variaciones interanuales. Por su parte, la faena porcina continuó mostrando un sólido desempeño, con un avance mensual del 0,1%. Así, el acumulado de los primeros siete meses del año alcanzó 5,4 millones de cabezas, un 11% por encima de igual período de 2025 y el mayor volumen registrado en términos históricos para este período.

Con respecto al sector lechero, la producción desestacionalizada exhibió un aumento del 0,6% en julio respecto al mes anterior. Con este resultado, la serie muestra incrementos en 25 de los últimos 28 meses, acumulando un crecimiento del 16,6% en dicho período. En este sentido, la producción mensual alcanzó 1.046 millones de litros durante el séptimo mes del año, el segundo mejor registro para julio desde el inicio de la serie. Incluso, el acumulado para los primeros siete meses del año ascendió a 6.400 millones de litros y se posicionó como el segundo más elevado en términos históricos.

Según fuentes del sector, el crecimiento de la producción láctea se explica fundamentalmente por un proceso de concentración y mayor eficiencia productiva, donde los establecimientos de mayor escala compensan la reducción en el número total de tambos y vacas mediante mayores rendimientos individuales y un incremento en el contenido de sólidos útiles (grasa y proteína). Este dinamismo se ve traccionado por una fuerte expansión de las exportaciones, que en el primer semestre crecieron lideradas por la leche en polvo y los quesos, sumado a una recuperación del consumo interno.

En materia de precios, la cotización en dólares por litro de leche se ubicó en U$S 0,347 para el mes de julio, marcando una disminución del 1,5% respecto de junio, aunque por encima del precio promedio de los últimos cinco años, que se estima en U$S 0,253 / litro. Por su parte, a nivel internacional, el mercado lácteo atraviesa un período de ajuste en las expectativas, caracterizado por una mayor estabilidad en los precios, pero en niveles inferiores a los observados anteriormente. En este sentido, el índice internacional de precios de productos lácteos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) marcó un leve retroceso mensual en julio, en este caso del 0,7%, alcanzando su nivel más bajo desde octubre de 2023.

Finalmente, se estima que la producción conjunta de biocombustibles, medida a través de la elaboración de biodiesel y bioetanol, habría disminuido 1,4% en julio, aunque se habría ubicado 4,4% por encima del año anterior. Diferenciando por producto, la elaboración de biodiesel habría caído 0,9% respecto de junio, luego de tres meses consecutivos de incrementos mensuales. Asimismo, se estima que la producción de bioetanol habría retrocedido 1,9% mensual, siendo la cuarta variación negativa consecutiva.

En términos de mezcla obligatoria, en julio se mantuvo vigente el esquema de bioetanol al 12% en naftas y biodiésel al 7,5% en gasoil, con la posibilidad de incorporar voluntariamente hasta un 15% de bioetanol en naftas y hasta un 20% de biodiésel en gasoil. Por su parte, para el séptimo mes del año, la Secretaría de Energía dispuso un incremento del 3,5% en el precio de adquisición del biodiésel, fijándolo en $1.924.080 por tonelada; mientras que los precios mínimos del bioetanol aumentaron 2%, hasta $1.043,6 por litro para el elaborado a base de caña de azúcar y $956,5 por litro para el elaborado a base de maíz.

IACA – Agroexportación: Actividad de la agroexportación

Analizando el último eslabón de la cadena a través del IACA-Agroexportación, se advierte que las exportaciones de los principales complejos agroindustriales, medidas en dólares constantes, arrojaron una variación mensual desestacionalizada negativa del 0,6% en julio. A pesar de ello, el acumulado de los primeros siete meses del año se ubicó 11,7% por encima de igual período de 2025.

En términos de volumen, durante julio se exportaron 10,5 Mt de productos pertenecientes a los nueve complejos considerados, volumen que resultó 3% superior al de julio del año pasado y 16% mayor al promedio de los últimos cinco años. Cinco de los nueve complejos incrementaron sus cantidades exportadas en términos interanuales, mientras que seis superaron el promedio del último quinquenio.

Entre los desempeños más destacados se encontró el complejo maíz, que despachó 5,5 Mt, un 38% por encima de julio de 2025 y el mayor volumen registrado para dicho mes desde el inicio de la serie. El complejo girasol exportó 494.100 toneladas, lo que implicó un crecimiento del 24% interanual y también un máximo para un mes de julio. Por su parte, el complejo carne y cueros bovinos despachó 115.000 toneladas, el mayor volumen para dicho mes en toda la serie, con un aumento del 12% interanual en cantidades.

A pesar de estos desempeños, en términos de valor las exportaciones totalizaron US$ 4.063 millones. Expresado en dólares constantes, esta cifra se ubicó 1,4% por debajo de julio de 2025, interrumpiendo cuatro meses consecutivos de crecimiento interanual. Este resultado se explica fundamentalmente por el complejo soja, el cual concentra el 43% del valor exportado por los nueve complejos. Este último despachó un 24% menos de toneladas que en igual mes del año anterior, con una caída del 21% en la facturación.

Entre los restantes complejos que mostraron caídas, el complejo cebada exportó 56.300 toneladas, un 73% por debajo de julio del año pasado, mientras que el complejo avícola presentó retrocesos tanto en volumen como en valor, con embarques 53% inferiores a los de igual mes de 2025. Las exportaciones de trigo alcanzaron 668.600 toneladas y se mantuvieron prácticamente estables en la comparación interanual.

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Vietnam se consolida como socio estratégico del agro argentino

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Vietnam dejó de ser un destino marginal para las exportaciones agroindustriales argentinas y se convirtió en uno de los mercados estratégicos para el complejo agroexportador. Su transformación económica, el crecimiento de una población superior a los 101 millones de habitantes y el fuerte aumento del consumo de proteína animal explican por qué el país asiático ganó peso como comprador de granos y derivados argentinos.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) pone el foco en esta transformación y en las oportunidades que representa para Argentina. El Banco Mundial recategorizó recientemente a Vietnam como país de ingreso mediano alto, después de décadas de expansión económica que modificaron de manera profunda su estructura productiva y su inserción en el comercio internacional.

El país asiático ha mantenido una tasa de crecimiento extraordinaria durante las últimas décadas. Su desarrollo y elevada población lo vuelven un destino clave.

El perfil económico de esta potencia del sudeste asiático

Vietnam es una nación ubicada en el sudeste asiático, sobre la costa occidental del Mar de China Meridional, entre China y la península de Indochina. Su extensa costa lo posiciona sobre una de las principales rutas marítimas globales, que conecta el estrecho de Malaca con China, Corea y Japón, otorgándole un elevado valor estratégico para el comercio entre Asia, Medio Oriente y Occidente. Recientemente recategorizado a país de ingreso mediano alto según el Banco Mundial, Vietnam cuenta con más de 101 millones de habitantes, con un Producto Interno Bruto cercano a los US$ 515.000 millones, siendo la economía número 33 a nivel mundial. La esperanza de vida al nacer es de 75 años, 5 años más que el promedio del grupo de países de ingreso mediano bajo (al que pertenecía hasta julio de este año) y 10 años más que la media de países de ingresos bajos.

Sin embargo, lo extraordinario de la nación asiática no se encuentra tanto en la foto actual como en el proceso de transformación económica iniciado con las reformas de 1986, que permitieron pasar de una economía predominantemente agrícola y centralmente planificada a una de las principales plataformas manufactureras y exportadoras de Asia. Desde entonces, el ingreso real por habitante se multiplicó aproximadamente por siete, mientras que la población aumentó cerca de 68%.

La apertura al comercio internacional constituyó uno de los pilares de este proceso. A fines de los años ochenta, las exportaciones e importaciones de bienes y servicios representaban poco más del 20% del PIB; en 2025, esa relación alcanzó aproximadamente 190%, ubicando a Vietnam entre las economías más abiertas e integradas a las cadenas globales de valor. Esta transformación estuvo acompañada por un profundo cambio en su estructura productiva: según la Oficina Nacional de Estadísticas de Vietnam, actualmente los servicios representan alrededor del 43% del PIB y la industria y construcción otro 38%, frente a apenas 12% de agricultura, silvicultura y pesca. Dentro del sector industrial sobresale particularmente la manufactura orientada a la exportación (electrónica, telecomunicaciones, maquinaria, textiles, calzado y muebles).

Este patrón productivo se refleja claramente en su comercio exterior. En 2025, Vietnam exportó US$ 475.000 millones en bienes e importó alrededor de US$ 455.000 millones. Entre sus principales exportaciones se encuentran computadoras, productos electrónicos y componentes, maquinaria y equipos, teléfonos celulares, textiles y calzado; mientras que sus importaciones están fuertemente concentradas en componentes electrónicos, maquinaria, insumos textiles, plásticos y metales. Es decir, Vietnam importa fundamentalmente bienes intermedios que para luego reexportarlos con mayor grado de elaboración: más del 93% de las importaciones de 2025 fueron clasificadas oficialmente como bienes destinados a la producción.

Estados Unidos constituye el principal destino de las exportaciones vietnamitas, con envíos por más de US$ 153.000 millones en 2025, mientras que China es su principal proveedor, especialmente de componentes electrónicos, maquinaria e insumos industriales. Corea del Sur, Japón y Taiwán también ocupan un lugar destacado como proveedores e inversores, mientras que la Unión Europea representa otro de sus principales mercados de exportación.

La importancia de Vietnam para el agro argentino

Acompañando su crecimiento económico y demográfico, el consumo de productos agroindustriales del país asiático ha venido creciendo significativamente con los años. Según el departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), solo en las últimas dos décadas y media el consumo de maíz y trigo se multiplicó por nueve y el de harina de soja por veinte. Hoy es el cuarto principal consumidor de harina de soja del mundo y el séptimo de maíz, cuando para la campaña 2000/01 ni siquiera entraba en el top 20. Dada la evolución de su estructura económica, el país asiático es fuertemente deficitario en lo que respecta a la producción de estos tres productos claves, convirtiéndolo en un importador recurrente.

Prácticamente la totalidad del consumo de maíz y harina de soja y la mitad del consumo de trigo es destinada al uso forrajero. La combinación de desarrollo económico y una abundante población resulta en un aumento considerable del consumo de proteína animal, que es justamente el caso vietnamita y que explica la dinámica de su consumo e importación de cereales y harina vegetal. Según el USDA, entre comienzos de los años 2000 y 2025, el consumo de carnes en el país asiático se incrementó entre 300 y 450% dependiendo el tipo de animal.

Tanto por su espectacular desarrollo, por la dinámica de la evolución de sus necesidades, como por sus favorables perspectivas de crecimiento, Vietnam es un socio clave para el sector agroindustrial argentino y, por ende, para la economía nacional. El país asiático pasó de ser un destino poco relevante para las exportaciones agroindustriales a principios de siglo, al principal socio comercial del agro argentino en términos de volumen en la actualidad. Durante el primer semestre del 2026, Vietnam fue el comprador más relevante del agro, explicando 11,5% del total de toneladas exportadas en un año récord productivo.

Para la primera mitad del 2002 el país del sudeste asiático no llegaba a explicar ni siquiera un punto porcentual de las exportaciones agroindustriales argentinas en términos de volumen. Entre dicho año y 2014, durante el primer semestre se promedió exportaciones por 866.000 toneladas de productos agro, representando solo el 2% del total de embarques. Desde 2015 en adelante la participación vietnamita en el destino de los granos y derivados argentinos escaló significativamente, nunca bajando del 8% del total y promediando 5,7 Mt durante los primeros seis meses. En los productos que más destaca son en cereales y harina de soja, productos con una elevada tasa de uso forrajero.

No obstante, vale remarcar que, en términos de valor exportado, el país asiático ocupa el cuarto puesto luego de China, Brasil e India. Por la composición de productos comercializados, durante la última década, Argentina vendió “productos agros” por un total de US$ 26.000 millones a Vietnam, prácticamente igual que el valor exportado a la India, aunque 50% menos que a China.

Por último, si se hace foco en los principales productos agro que se exportan a dicho destino al primer semestre de cada año, durante los últimos doce años Vietnam fue el socio comercial más importante de maíz argentino. Al mismo tiempo, el primer importador de harina de soja en doce de los últimos trece años, top cinco como comprador de lecitina de soja en tres de los últimos seis años y este 2026 es el segundo mayor comprador para el trigo argentino.

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Argentina se sostiene en la cima mundial de las exportaciones de yerba mate

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La yerba mate volvió a ocupar un lugar privilegiado dentro de la canasta exportadora argentina. En un semestre marcado por una mejora de las ventas agroindustriales y por el avance de los hidrocarburos como nueva fuente estructural de divisas, el producto emblemático de Misiones mantiene a la Argentina como primer exportador mundial, junto con otros complejos en los que el país ejerce un liderazgo internacional, como el aceite y la harina de soja, el maní y el aceite y jugo de limón.

El dato surge del nuevo Monitor de Exportaciones Agroindustriales de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina), que analiza veinte cadenas productivas mediante diez indicadores vinculados con generación de divisas, inserción internacional, destinos, origen territorial y posición dentro del comercio mundial.

La fotografía del primer semestre de 2026 muestra una economía argentina en la que el agro continúa siendo la principal usina de dólares. Entre enero y junio, el país exportó bienes por USD 49.454 millones, de los cuales USD 28.165 millones correspondieron a las cadenas agroindustriales.

Es decir, 57 de cada 100 dólares exportados por la Argentina tuvieron origen agroindustrial.

Además, las ventas externas del sector crecieron 18% respecto del primer semestre de 2025, una expansión que convive ahora con el fuerte crecimiento de combustibles y energía. Lejos de desplazar al agro, la irrupción energética comienza a ampliar y diversificar la capacidad argentina de generar divisas.

“El crecimiento de combustibles y energía es una buena noticia porque permite diversificar las fuentes de dólares. Mientras tanto, las cadenas agroindustriales siguen representando más de la mitad de las exportaciones argentinas y tienen espacio para seguir creciendo”, explicó Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA.

Yerba mate: Misiones en la cima del comercio mundial

Dentro de ese escenario, la yerba mate conserva una posición excepcional. Argentina mantiene el primer lugar mundial entre los exportadores, un dato especialmente relevante para Misiones por la concentración territorial de la producción primaria y de buena parte de la industria yerbatera.

El Monitor también muestra una característica central del negocio internacional: la elevada concentración de los destinos. En la yerba mate llega al 86%, uno de los porcentajes más altos entre las veinte cadenas analizadas por FADA, sólo detrás del té, con 87%, y por encima de la carne vacuna, con 79%.

La combinación presenta las dos caras del comercio exterior yerbatero. Por un lado, Argentina dispone de una cadena que consiguió construir mercados, desarrollar industria, marcas, logística y canales comerciales hasta alcanzar el liderazgo global. Por otro, la elevada concentración geográfica de sus compradores deja planteado el desafío de ampliar destinos y reducir la dependencia de los principales mercados.

La posición internacional adquiere mayor dimensión por el peso de Misiones dentro de la economía regional. Tanto la producción de hoja verde como la actividad de secaderos, molinos, cooperativas y establecimientos industriales conforman uno de los entramados económicos más extensos de la provincia.

Así, mientras la actividad yerbatera atraviesa internamente una discusión profunda sobre precios, rentabilidad y condiciones de producción, en el frente externo mantiene una fortaleza que pocas economías regionales argentinas pueden exhibir: el liderazgo mundial en exportaciones.

Un semestre de récords para el agro

La otra gran protagonista del informe fue la cadena del girasol, que rompió sus propios récords tanto en dólares como en toneladas exportadas y registró un crecimiento del 129% frente a la medición anterior.

No fue el único complejo con máximos históricos. También alcanzaron récords de toneladas y divisas las cadenas de carne porcina, pesca, carne y lana ovina y lácteos.

Al mismo tiempo, varias actividades argentinas mejoraron posiciones en el ranking internacional. La cebada pasó del sexto al tercer lugar; el aceite de girasol, del cuarto al tercero; los porotos, del quinto al tercero; el poroto de soja, del quinto al tercero; el trigo, del séptimo al quinto, mientras que la harina de soja y la yerba mate alcanzaron el primer puesto mundial.

La Argentina tiene, además, una notable diversificación geográfica para varios de sus productos. Los derivados de la uva llegan a 84 países, el maíz a 70 mercados y los productos pesqueros a 67 destinos.

“Detrás de estos números hay productores y trabajadores de distintas regiones, pero también transporte, industria, logística, servicios y tecnología. Cada mercado que se abre genera oportunidades para toda la cadena”, señaló Fiorella Savarino, economista de FADA.

Soja, maíz y carne sostienen el peso pesado exportador

En términos de generación de dólares, los grandes complejos tradicionales siguen siendo decisivos.

Durante los primeros seis meses de 2026, el complejo sojero exportó más de USD 9.000 millones y llegó a más de 55 países. Argentina conserva el primer puesto mundial en exportaciones de aceite y harina de soja y ocupa el tercer lugar en poroto.

El maíz generó aproximadamente USD 4.200 millones, un incremento interanual del 7%. Argentina ocupa el tercer puesto mundial entre los exportadores del cereal y representa aproximadamente 14% del comercio internacional, con presencia en más de 70 países.

También avanzó la carne vacuna. Las exportaciones aumentaron 37% interanual medidas en dólares y alcanzaron más de 50 mercados. Aun así, el mercado interno continúa absorbiendo la mayor parte de la producción: el 73% queda en la Argentina y el 27% se exporta.

Los datos revelan, además, diferentes niveles de inserción internacional. El arroz exporta el equivalente al 98% de su producción, la soja el 93% y el limón el 92%.

El escenario sin retenciones: USD 25.800 millones adicionales

FADA incorporó al Monitor un ejercicio sobre el potencial productivo y exportador de la agroindustria ante una eventual eliminación de los derechos de exportación.

Según sus estimaciones, las cadenas agroindustriales podrían generar USD 25.800 millones adicionales en exportaciones y más de 500.000 puestos de trabajo.

El cálculo parte de la hipótesis de que una modificación de las condiciones económicas permitiría elevar la producción de granos desde un promedio de 126 millones de toneladas durante las últimas cinco campañas hasta 196,5 millones, es decir, unas 70,5 millones de toneladas adicionales.

Una parte de ese incremento podría exportarse directamente como granos y otra transformarse dentro del país antes de llegar a los mercados internacionales.

El monto adicional estimado por FADA tiene una dimensión significativa: resulta comparable con las proyecciones de generación de divisas asociadas a Vaca Muerta y otros desarrollos energéticos utilizadas por la Fundación.

“Argentina ya tiene productos que el mundo compra y cadenas que saben exportar. Si se generan mejores condiciones para producir e invertir, existe una oportunidad concreta de ampliar ese volumen y generar más divisas y empleo”, sostuvo Savarino.

Agro y energía, dos motores para ampliar la oferta de dólares

El nuevo mapa exportador comienza así a mostrar una transformación. La expansión de petróleo, gas y energía ofrece a la Argentina una segunda gran plataforma estructural para generar divisas, mientras la agroindustria conserva su peso predominante.

Para FADA, esa convivencia representa una oportunidad antes que una competencia entre sectores: permite reducir la dependencia de una única fuente de dólares y ampliar la capacidad para financiar importaciones de maquinaria, tecnología, bienes de capital e insumos productivos.

Sin embargo, el agro todavía explica el 57% de las exportaciones nacionales, una participación que evidencia su peso en el equilibrio externo argentino.

Dentro de ese mapa, la yerba mate aporta una particularidad. No compite con los grandes complejos pampeanos en volumen de dólares, pero ubica a una economía regional concentrada fundamentalmente en Misiones en el primer puesto del comercio mundial de su producto.

En un escenario interno atravesado por tensiones sobre precios y rentabilidad de la materia prima, la cadena conserva así uno de sus activos económicos más relevantes: Argentina sigue siendo el principal exportador mundial de yerba mate y Misiones continúa siendo el corazón productivo de ese liderazgo.

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Las exportaciones de maíz en máximos históricos y la cosecha podría llegar a 70,5 millones de toneladas

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La cadena agroexportadora argentina atraviesa uno de sus momentos de mayor intensidad. Julio se convirtió en el mes con mayores exportaciones de maíz de la historia del país, mientras una nueva estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elevó la producción de la campaña 2025/26 a 70,5 millones de toneladas. La combinación de una cosecha excepcional y una fuerte aceleración de los embarques consolida al cereal como uno de los principales motores del comercio exterior agroindustrial.

Julio se convirtió en el mes con más exportaciones de maíz en la historia argentina. La comercialización de soja se rezaga con relación al resto de los cultivos. En el frente externo, el USDA trajo novedades para el mercado de trigo y maíz.

1. Sigue subiendo el techo: la producción de maíz en Argentina alcanzaría las 70,5 Mt

En su último reporte mensual, GEA-BCR reestimó la cosecha de maíz 2025/26 en 70,5 Mt (+2,5 Mt), blindando la cifra productiva de una campaña que quedará para la historia. De esta forma, la oferta total para el presente ciclo queda en 77,0 Mt, con stocks finales previstos en 12,3 Mt.

Se refuerza así la expectativa de una Argentina acaparando los mercados de exportación. En este sentido, la práctica exportadora acompañó más que favorablemente, rompiendo todos los parámetros en los embarques de julio: se exportaron 5,14 Mt de maíz, el mejor mes de exportación de maíz de la historia argentina, según datos de NABSA. Esta sería la segunda vez en que se superan las 5 Mt enviadas al exterior en un mes, siendo abril de este ciclo el otro registro que batió esta marca con 5,08 Mt.

En el acumulado de lo que va de la campaña (marzo a julio) los despachos de maíz ya acumulan 22,21 Mt. Así, el avance del programa exportador de 51% estaría en línea con el promedio de las últimas cinco campañas, sin contar la 2022/23. 

El line-up siguió de cerca y de forma anticipada el ritmo exportador, al igual que la entrada de camiones a los puertos. Sin embargo, ambas variables muestran un desempeño más débil para la última semana, afectados por las recurrentes lluvias que retrasan el secado del grano y demoran la recolección. La entrada de maíz para descargar en los puertos en camiones fue de 865.567 Tn, cuando el promedio de las cuatro anteriores fue de 1,08 Mt (-20,6%) y por debajo del promedio quinquenal para esta semana. Es el mismo caso con el line-up, que actualmente está 12,5% por debajo del promedio del último lustro para esta semana.

El avance de la cosecha a nivel nacional es de 89% y el rezago continúa, con un progreso que está 8 p.p. por debajo del promedio del último quinquenio a esta semana y con 11,58 M ha restantes por trillar. Argentina sigue siendo el origen más competitivo del mundo, y resulta vital aprovechar esta ventana temporal que brinda la estacionalidad, debido a la cercanía de la cosecha del hemisferio norte. 

En lo que a tónica comercial respecta, en la última semana industria y exportación compraron un total de 1,22 Mt de grano para la campaña actual y la nueva, con una pizarra promedio $277.300/t, $3.000/t por debajo de la semana anterior. En julio se comercializaron 4,36 Mt de la 2025/26, casi cuatro veces el volumen de junio. El total comprometido llega a 35,62 Mt, un 51% en relación con la producción total estimada. En esta semana la cotización local ajustó fuertemente a la baja y llegó a negociarse en $263.000/t, su nivel más bajo desde fines de junio, presionado por la estacionalidad del maíz tardío.


2. La comercialización de soja en compás de espera

Ya empezando a cerrar compromisos para la campaña 2026/27, el ritmo de comercialización de la soja de la actual cosecha aun muestra un rezago con relación al promedio de la última década. Al 5 de agosto se habían comprometido un total de 24,3 Mt, casi 5 Mt por debajo de la media. En términos relativos, y en el contexto de mejoras productivas de la campaña en curso, ello representa el 47,2% de la producción estimada para la 2025/26, el porcentaje más bajo de los últimos 25 años para esta altura del año. 

Sin embargo, al analizarlo desde una perspectiva agregada, si se suma la comercialización total de soja, maíz, trigo y girasol, el total negociado a esta altura del año alcanza las 85,74 Mt, un récord en 25 años medido en términos absolutos.

Con relación a los precios, la Pizarra Rosario para soja promedió 337,5 US$/t en la semana, cerca de -0,9% de los valores de comienzos de agosto, y prácticamente en línea con el nivel que la oleaginosa mostraba a principios de año. Este hecho cambia cuando lo analizamos con relación al poder de compra en el mercado local: ajustado por inflación, el precio se encuentra -14,9% por debajo de enero. 

La brecha se amplía cuando se estira el rango de análisis. Contra los precios a esta misma altura de 2024, la soja medida en dólares se ubica hoy un 21% por encima, pero medido contra la inflación queda -2% por debajo. 


3. El mercado de trigo en el ojo de la tormenta

La salida del informe mensual de estimaciones de oferta y demanda del USDA (WASDE, por sus siglas en inglés) vino a traer claridad a un mercado de granos que atraviesa un contexto de gran incertidumbre. Son varios los frentes que dejaban dudas a los operadores, y conocidas las cifras los precios tomaron trayectorias dispares. Vale la pena repasar los puntos más importantes y por qué las cotizaciones reaccionaron de esta manera.

El trigo captaba gran parte de la atención de los operadores, pero el reporte terminó siendo neutral para sus precios. En primera instancia, la producción norteamericana se reestimó en 41,7 Mt (-0,1 vs jul.), aunque los operadores esperaban un ajuste aún mayor. Esa misma magnitud de cambio para los stocks finales, que terminaron en 19,5 Mt, estuvo en línea con lo anticipado. La cotización del futuro más operado cayó US$ 1/t tras conocidas las cifras, aunque terminó la rueda en terreno positivo en US$ 239,9/t (+US$ 8,3, 3,6% intradiario), revelando que las subas respondieron más al contexto geopolítico que al informe. 

Respecto a las disrupciones en el Mar Negro, USDA recortó las estimaciones de exportación rusas y ucranianas en 46,0 Mt (-1,5 vs jul.) y 13,5 Mt (-1,0 vs jul.), respectivamente. El evento que más agitó al cereal durante la rueda fue el ataque ucraniano a las terminales graneleras de Novorossíysk, el principal puerto exportador de trigo ruso, obligando a dos de las mayores terminales a suspender sus operaciones. Además, según Reuters, los embarques de granos ucranianos cayeron un 76% en las dos primeras semanas de agosto vs. el mismo período del año anterior. 

El maíz estuvo en el centro de la escena. Debido a la cercanía de la temporada de cosecha del hemisferio norte y tras haber atravesado inclemencias climáticas en orígenes clave como Francia, se esperaban fuertes reducciones en las estimaciones de producción y exportaciones para este cultivo. El organismo norteamericano recortó los stocks finales para la 2026/27 estadounidense por encima de lo esperado en la previa, señalando un balance más ajustado. Los fondos fueron compradores netos agresivos de 57,500 contratos de maíz el 12 de agosto, la mayor posición de compra en semanas, resultando en una suba del precio del contrato más operado subiendo inmediatamente US$ 2/t hasta 186,6/t, y terminando la jornada en US$ 189,36/t (+4,5%), su punto más alto en dos semanas.

Por el lado de la soja, la reacción fue levemente bajista. Si bien el USDA recortó el rendimiento para la 2026/27 norteamericana, elevó la superficie, lo que redundó en una producción y unos stocks mayores a lo esperado, anunciando un balance menos ajustado. La cotización reaccionó inmediatamente con una baja marginal. Aun así, la soja cerró al alza (+1,24%) por arrastre del maíz, tensiones en el Mar Negro y ventas activas de exportación (USDA reportó venta de 244.000 TM de soja a China para 2026/27).

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