exportaciones agropecuarias

Banco Central cumple la meta anual de compra de dólares y acelera la acumulación de reservas

Compartí esta noticia !

La estrategia de acumulación de reservas del Gobierno alcanzó uno de sus principales objetivos antes de la mitad del año. Con una nueva compra de USD 43 millones realizada este miércoles, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) superó los USD 10.000 millones en adquisiciones de divisas durante 2026 y cumplió la meta anual originalmente prevista en el programa económico acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El dato no es menor. La autoridad monetaria logró encadenar 100 ruedas consecutivas con saldo comprador —con excepción de la primera jornada operativa del año— y consolidó un proceso de recomposición de reservas que se transformó en uno de los pilares de la estabilización macroeconómica impulsada por el equipo económico de Javier Milei.

Desde enero, el Banco Central acumuló compras por USD 10.020 millones entre operaciones realizadas dentro y fuera del mercado cambiario. La rueda más significativa se registró el 10 de abril, cuando la entidad adquirió USD 457 millones en una sola jornada.

Sin embargo, el objetivo oficial ya no es simplemente alcanzar la meta. El Gobierno comenzó a elevar sus propias expectativas. Durante su participación en el Cambras Business Day, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el Banco Central podría cerrar el año con compras de entre USD 17.000 y USD 24.000 millones.

“Hoy ya está cumplida la meta acordada con el FMI de USD 10.000 millones. En un escenario muy optimista pensábamos que el Central podía comprar USD 17.000 millones, pero si seguimos al ritmo actual podríamos llegar a USD 24.000 millones”, afirmó el funcionario.

Un cambio de paradigma en la acumulación de reservas

La acumulación de divisas se convirtió en una de las variables centrales del programa económico. A diferencia de ciclos anteriores, el Gobierno busca fortalecer las reservas sin recurrir a controles cambiarios más estrictos ni a emisiones monetarias descontroladas.

Durante los primeros meses del año, la estrategia combinó compras de dólares por parte del Banco Central con una activa participación del Tesoro en el mercado financiero. Mientras la autoridad monetaria adquiría divisas, el Ministerio de Economía absorbía liquidez mediante colocaciones de deuda en pesos para evitar presiones inflacionarias.

El resultado fue una mejora sustancial en la posición externa del país. Las reservas brutas cerraron la jornada en USD 48.414 millones, el nivel más alto en casi siete años y superior al máximo registrado durante febrero de la actual administración.

En paralelo, las reservas internacionales netas alcanzaron USD 5.013 millones al cierre de mayo, impulsadas por las compras de divisas, los desembolsos del FMI y nuevas colocaciones financieras.

El agro todavía tiene cartas para jugar

Uno de los factores que alimenta el optimismo oficial es que, según el Ministerio de Economía, todavía no ingresó al mercado la totalidad de las divisas provenientes de la actual campaña agrícola.

La cosecha récord de maíz y los elevados niveles de producción proyectados para varios complejos exportadores permiten anticipar un flujo adicional de dólares durante los próximos meses.

Sin embargo, algunos analistas advierten que la liquidación del sector podría estar avanzando a un ritmo más lento de lo esperado. Walter Stoeppelwerth, CIO de Grit Capital Group, señaló que los datos de liquidación todavía no reflejan plenamente el volumen asociado a la cosecha actual.

Según su análisis, algunos productores podrían estar esperando una depreciación mayor del tipo de cambio oficial para mejorar sus márgenes antes de acelerar las ventas.

Hasta ahora, los principales abastecedores de dólares para el Banco Central no fueron los exportadores agrícolas, sino las emisiones de deuda realizadas por empresas y provincias en los mercados internacionales.

El rol creciente de la energía y la minería

Más allá del aporte del agro, el Gobierno apuesta a una transformación estructural de la balanza externa argentina basada en la expansión de los sectores energético y minero.

Caputo insistió en que el país se encuentra apenas en el comienzo de ese proceso. Según sus estimaciones, hacia 2031 la balanza comercial combinada de energía y minería podría aportar USD 60.000 millones anuales, unos USD 40.000 millones más que en la actualidad.

El ministro vinculó esas proyecciones al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que concentra buena parte de los proyectos actualmente en desarrollo en Vaca Muerta, litio, cobre y otras actividades extractivas.

Para el equipo económico, esa expansión exportadora será clave para sostener un esquema de acumulación de reservas sin necesidad de generar tensiones cambiarias ni comprometer la competitividad de la economía.

La mirada del mercado ya apunta a 2027

Mientras el Gobierno celebra el cumplimiento anticipado de las metas de reservas, parte del mercado comienza a observar un horizonte más largo.

Las emisiones internacionales de deuda corporativa y provincial continúan creciendo. Según estimaciones privadas, podrían superar los USD 3.200 millones en las próximas semanas.

Desde GMA Capital destacan que, desde las elecciones legislativas, las colocaciones externas acumulan cerca de USD 11.900 millones. Ese flujo contribuye a fortalecer la disponibilidad de divisas en el corto plazo, aunque también abre interrogantes sobre la dinámica financiera futura.

La lectura de los inversores es que la consolidación de reservas durante 2026 fortalece la estabilidad macroeconómica y mejora la capacidad de pago de la Argentina. Sin embargo, la sostenibilidad del proceso dependerá de que el crecimiento de las exportaciones, particularmente de energía y minería, logre reemplazar gradualmente el protagonismo actual del financiamiento.

Por ahora, los números juegan a favor del Gobierno. El Banco Central ya alcanzó la meta anual pactada con el FMI cuando todavía queda más de medio año por delante. La discusión dejó de ser si el objetivo era posible y pasó a centrarse en cuántos dólares adicionales podrá acumular la Argentina antes de cerrar 2026.

Compartí esta noticia !

El Gobierno oficializó una baja gradual de retenciones

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional oficializó un nuevo esquema de reducción gradual y permanente de los derechos de exportación para las principales cadenas agroindustriales del país. A través del Decreto 423/2026, se estableció un cronograma que profundiza la rebaja de retenciones sobre soja, maíz, trigo, cebada, girasol y diversos subproductos industriales, con un horizonte de reducción que se extenderá hasta fines de 2028.

La decisión busca consolidar una señal de largo plazo para uno de los sectores que más divisas aporta a la economía argentina. El dato político y económico relevante es que la administración nacional abandona la lógica de reducciones transitorias y plantea un sendero previsible, elemento históricamente reclamado por productores, exportadores e industriales para planificar inversiones.

El decreto ratifica una definición estratégica del Gobierno: considera a las retenciones como un impuesto distorsivo y plantea una eliminación progresiva condicionada al sostenimiento del equilibrio fiscal.

La novedad no está únicamente en la reducción de alícuotas. El valor central para los mercados es la previsibilidad. La norma fija un cronograma explícito para los próximos años, permitiendo anticipar la carga tributaria futura al momento de tomar decisiones de siembra, industrialización o exportación.

Para la soja, principal complejo exportador argentino, el esquema prevé una reducción gradual desde los actuales niveles hasta llegar al 13% para el poroto de soja hacia diciembre de 2028, mientras que los aceites y harinas también seguirán una trayectoria descendente.

En paralelo, cultivos como trigo, cebada, maíz y girasol continúan transitando un sendero de reducción que en numerosos productos industrializados converge hacia niveles cercanos a cero o significativamente inferiores a los actuales.

Qué significa para las economías regionales

Aunque el impacto mediático suele concentrarse en la región pampeana, la medida tiene implicancias para múltiples cadenas productivas del interior.

La reducción de retenciones modifica la ecuación económica de los sectores exportadores porque aumenta el precio neto recibido por productores e industriales. En términos simples, una menor porción del valor exportado queda en manos del Estado y una mayor parte permanece dentro de la cadena productiva.

Para las economías regionales, el efecto más relevante no necesariamente será inmediato sobre los ingresos, sino sobre las decisiones de inversión.

Cuando un productor o una industria conoce con anticipación cuál será su presión tributaria durante los próximos tres años, mejora la capacidad de proyectar ampliaciones de capacidad instalada, incorporación de tecnología o apertura de nuevos mercados.

Biodiésel: una apuesta a nuevos mercados

Uno de los aspectos menos visibles del decreto, pero potencialmente más estratégicos, es el tratamiento diferencial para determinados biocombustibles.

El Gobierno dispuso una reducción específica para biodiésel elaborado a partir de materias primas distintas de la soja, como colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa, equiparando su tratamiento tributario al de los aceites vegetales.

La decisión responde a cambios regulatorios internacionales y busca ampliar oportunidades comerciales en mercados que demandan combustibles con menor huella ambiental.

Desde la perspectiva productiva, representa una señal para la diversificación de materias primas destinadas a la transición energética global.

El impacto sobre la industria exportadora

El beneficio no queda restringido al productor primario. Las reducciones alcanzan a harinas, aceites, alimentos balanceados, derivados industriales y múltiples productos con valor agregado. Esto mejora la competitividad de las plantas procesadoras y fortalece el incentivo a industrializar dentro del país en lugar de exportar exclusivamente materias primas.

Para los complejos agroindustriales, el efecto económico es doble: mejora el margen exportador. Incrementa la previsibilidad para inversiones de largo plazo. Reduce el costo fiscal asociado a la agregación de valor. Fortalece la competitividad frente a otros países exportadores. Favorece la planificación de campañas agrícolas futuras.

La baja de retenciones constituye una mejora concreta para la competitividad exportadora, pero no opera en aislamiento.

El efecto final dependerá de variables como el tipo de cambio, los costos logísticos, el acceso al financiamiento, la evolución de los precios internacionales y la demanda global de alimentos y biocombustibles.

Para el sector productivo, el principal valor del decreto es la previsibilidad. La agroindustria argentina convive desde hace años con cambios frecuentes en materia tributaria. La existencia de un cronograma explícito modifica el horizonte de planificación y reduce incertidumbre.

Lo que habrá que seguir de cerca es la capacidad fiscal del Gobierno para sostener el sendero comprometido. Si el programa se mantiene sin alteraciones, Argentina ingresará en un proceso gradual de reducción de la presión exportadora que podría redefinir la competitividad de varias cadenas agroindustriales durante la segunda mitad de la década.

Compartí esta noticia !

La cadena agropecuaria marcó un récord histórico y quedó 11,3% por encima del año 2024

Compartí esta noticia !

La cadena agropecuaria argentina alcanzó un récord histórico de actividad en diciembre de 2025, al registrar un crecimiento mensual desestacionalizado del 1,7%, lo que ubicó al sector 11,3% por encima del nivel observado en igual mes del año anterior. El dato confirma un cierre de año con alta intensidad productiva, impulsado principalmente por las labores agrícolas y algunos segmentos de la agroindustria, en un contexto de desempeño dispar entre rubros.

La medición surge del Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que releva mensualmente la evolución de la producción primaria, la agroindustria y el comercio exterior de origen agropecuario en Argentina.

El impulso agrícola y la agroindustria explican el máximo histórico

El principal motor del crecimiento mensual fue el avance de las labores agrícolas, que mostraron una suba del 3,3% respecto de noviembre. A este desempeño se sumaron incrementos en la molienda de cebada, que creció un 4,2%, y en la molienda de trigo, con una mejora del 0,9%.

En el segmento energético de origen agroindustrial, la producción de bioetanol registró un aumento del 3,6%, mientras que la producción de biodiesel avanzó un 0,6%. Estos movimientos aportaron al resultado general del índice, consolidando el peso de los biocombustibles dentro de la dinámica de la cadena.

La faena de porcinos también mostró una variación positiva, aunque moderada, con una mejora mensual del 0,3%, lo que contribuyó marginalmente al nivel récord de actividad alcanzado en diciembre.

Caídas sectoriales y señales mixtas en ganadería y exportaciones

Pese al máximo histórico del índice general, el informe de la BCR expuso desempeños heterogéneos dentro de la cadena. En particular, el procesamiento de soja y girasol presentó una caída del 2,7% en comparación con noviembre, reflejando una contracción en uno de los complejos industriales más relevantes del país.

El sector ganadero también exhibió retrocesos: la faena bovina disminuyó un 1,5%, la faena aviar cayó un 1,6%, y la producción láctea registró una baja del 0,6% mensual. Estas cifras moderaron el impacto positivo del avance agrícola y de algunas ramas industriales.

En cuanto al frente externo, el subíndice de agroexportación mostró una disminución mensual del 0,9%, explicada principalmente por una caída en los envíos de maíz. No obstante, el desempeño exportador fue parcialmente compensado por resultados destacados en otros complejos.

Exportaciones: récord del trigo y fuerte aporte del complejo soja

A pesar del retroceso mensual del subíndice exportador, el informe destacó que el complejo trigo alcanzó un volumen récord para un mes de diciembre, consolidando su aporte al comercio exterior agropecuario.

Asimismo, las exportaciones del complejo soja totalizaron 3,5 millones de toneladas, un volumen significativo que contribuyó a sostener el nivel de actividad general, aun en un contexto de caídas puntuales en el procesamiento industrial.

El récord alcanzado por el IACA-BCR en diciembre de 2025 confirma el rol central de la cadena agropecuaria en la actividad económica, tanto por su peso productivo como por su capacidad de traccionar sectores industriales y energéticos asociados. Al mismo tiempo, la dispersión de resultados entre rubros revela tensiones internas que condicionan la sostenibilidad del crecimiento agregado.

Compartí esta noticia !

Caputo anunció una baja de retenciones al agro para impulsar exportaciones

Compartí esta noticia !

El Gobierno redujo retenciones al agro, baja de alícuotas para granos y subproductos en busca de mayor competitividad exportadora

El Gobierno nacional anunció una baja permanente en los derechos de exportación aplicados a las cadenas de granos y subproductos, una medida que el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó como “un nuevo paso en el camino del alivio fiscal para el sector agropecuario”. Las reducciones alcanzan a soja, maíz, trigo, sorgo, girasol y derivados, y forman parte del objetivo central del Ejecutivo de avanzar hacia un esquema de menor presión impositiva sobre el complejo agroexportador, responsable del 60% de las ventas externas del país.

La decisión se integra en la estrategia oficial de mejorar la competitividad, acelerar la generación de divisas y consolidar el crecimiento del sector en un contexto de ajuste macroeconómico y recomposición de incentivos productivos.

Las nuevas alícuotas: recortes en soja, granos finos y gruesos, y subproductos

En el anuncio, Caputo detalló las bajas que regirán a partir de la decisión oficial:

  • Soja: de 26% a 24%
  • Subproductos de soja: de 24,5% a 22,5%
  • Trigo y cebada: de 9,5% a 7,5%
  • Maíz y sorgo: de 9,5% a 8,5%
  • Girasol: de 5,5% a 4,5%

El ministro señaló que “eliminar las retenciones ha sido siempre una prioridad para el Presidente Javier Milei”, y que el Gobierno “seguirá haciendo todo lo posible por alcanzar este objetivo lo antes posible, en la medida en que las condiciones macroeconómicas lo permitan”.

El Ejecutivo enmarca la baja en una política de alivio fiscal progresivo, que busca mejorar el margen de rentabilidad de los productores, consolidar la industrialización de origen agropecuario y fortalecer el posicionamiento internacional de los principales complejos exportadores del país.

Contexto económico: por qué el Gobierno insiste en bajar retenciones

El Ministerio de Economía fundamentó el recorte en la necesidad de impulsar un sector que aporta aproximadamente el 60% de las exportaciones totales. Según el mensaje oficial, la reducción apunta a mejorar la competitividad internacional del agro, fomentar una mayor inversión productiva, acelerar la entrada de divisas, y estimular la actividad económica en las economías regionales.

La decisión se registra en un escenario de consolidación del programa de ajuste fiscal y desregulación económica, donde el Gobierno sostiene que un esquema impositivo más leve favorecerá el crecimiento del agro y su derrame en el mercado laboral y la producción industrial asociada.

El camino es claro: menos impuestos, más producción, más oportunidades y trabajo para todos los argentinos”, afirmó Caputo, retomando el mensaje central del Ejecutivo.

Impacto esperado y reacciones del sector agropecuario

El anuncio fue recibido en el sector como una señal alineada con las demandas históricas del campo, que viene reclamando desde hace años la eliminación total de los derechos de exportación.

La baja de alícuotas genera expectativas sobre mejoras en los precios recibidos por el productor, mayor liquidez para inversiones en tecnología y semillas, incentivos para aumentar el área sembrada, y mayor competitividad para la industria aceitera y molinera.

El efecto regional también será significativo, dado que la cadena agroindustrial tiene fuerte presencia territorial en la región pampeana y en provincias con actividad cerealera, oleaginosa y de subproductos.

Sin embargo, analistas del sector plantean que el impacto dependerá de la evolución simultánea de otros factores de la macroeconomía —tipo de cambio, costos logísticos, precios internacionales y tasas de financiamiento— que siguen condicionando las decisiones de inversión y comercialización.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin