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Acuerdo Mercosur-UE: las economías regionales ganan acceso preferencial a un mercado clave

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La entrada en vigencia del Acuerdo Interino de Comercio (AIC) entre el Mercosur y la Unión Europea inaugura una nueva etapa para el comercio exterior argentino. Con un mercado integrado por 31 países y cerca del 20% del Producto Bruto Interno mundial, el entendimiento crea una de las mayores áreas de libre comercio del planeta y redefine el escenario para las economías regionales agroindustriales, que encuentran en Europa uno de sus principales destinos de exportación.

El informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) sostiene que la apertura comercial llega en un momento favorable para el sector. Durante 2025, las economías regionales alcanzaron un récord histórico de exportaciones por US$ 11.313 millones, mientras que la Unión Europea concentró el 20,3% de esos envíos, consolidándose como el segundo mercado más importante para estos productos.

Con el acuerdo Mercosur-UE en vigencia, se abren oportunidades para las economías regionales en un mercado que ya hoy absorbe cerca del 20% de sus ventas externas, impulsando una oferta agroindustrial que viene de alcanzar un récord en exportaciones.

1. Presencia de las Economías Regionales Agroindustriales en la Unión Europea

Desde el 1 de mayo de 2026, se encuentra en vigencia el Acuerdo Interino de Comercio (AIC) entre el Mercosur y la Unión Europea. Si bien hay una solicitud del Parlamento Europeo para que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictamine la validez de la división del acuerdo original en dos instrumentos jurídicos separados, la aplicación práctica del acuerdo comercial es legalmente válida. El mismo equivaldría a una de las zonas de libre comercio más importantes del mundo al agrupar 31 países (27 de la UE y 4 del Mercosur) y representar casi el 20% del PIB global.

Al analizar las implicancias de este acuerdo, es importante destacar que libera el 100% de los bienes industriales y el 82% de los bienes agrícolas para ingresar a la Unión Europea. Asimismo, para los bienes agrícolas que no tienen liberalización total, se establecen cuotas de acceso. Es en este marco que interesa evaluar cuál es el relacionamiento actual que tiene Argentina con la UE en materia de exportaciones de productos regionales agroindustriales y profundizar en posibles impactos sectoriales. (BCR, 2026bBCR, 2025)

Tal como se ve en el siguiente gráfico, las economías regionales agroindustriales vienen de alcanzar un récord en sus exportaciones con USD 11.313 millones en 2025 y una tendencia creciente importante en los últimos dos años. Si se hace foco en materia de destinos, la Unión Europea es fundamental. Este bloque no solo es el segundo destino de exportación más importante para el país, concentrando el 9,3% de los despachos totales a 2025, sino que además absorbe el 20,3% del total exportado por las economías regionales. (BCR, 2026a

Más allá de lo comentado anteriormente, entre 2015 y 2025, las exportaciones de las principales economías regionales crecieron más de un 21%, mientras que los envíos a la Unión Europea “tan solo” un 10%, lo que representa una caída en la participación del bloque de más de un 9% en una década. Este comportamiento consolida una tendencia decreciente que tocó un piso en 2025, escenario que contrasta con los niveles de principios de milenio, cuando en 2003 el mercado europeo concentraba el 31,6% de los envíos regionales argentinos. 

Dada esta tendencia, el nuevo acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea emerge como una oportunidad para aumentar la presencia de productos regionales argentinos en el bloque. Al respecto, el análisis por complejo correspondiente a 2025 revela una marcada heterogeneidad en el grado de exposición al mercado europeo. Tal como se observa en el siguiente gráfico, hay complejos agroindustriales regionales que registran una alta concentración en la Unión Europea: el maní destina el 57,89% de sus exportaciones a ese bloque, seguido por el tabaco (49,85%), el limón (45,69%) y los otros cítricos (42,44%).

En una franja intermedia se ubican porotos (37,29%), arroz (34,64%), pesca (28,24%), mientras que, en el extremo opuesto, se encuentra un amplio conjunto de complejos con una presencia más acotada en el mercado europeo, todos por debajo del 13%. Entre ellos se identifican el resto frutícola, uva, té y hasta los cueros bovinos. El promedio del resto de los complejos se ubica en apenas 0,57%.

En conjunto, se evidencia que el peso del mercado europeo varía de forma significativa según el complejo considerado. De esta forma, dependiendo del programa de desgravaciones arancelarias y diferentes modificaciones en los esquemas de relacionamiento comercial a nivel de complejo y productos, existe un potencial de profundizar nuestra competitividad en algunos sectores. En otros en los cuales hoy la presencia es acotada, si las condiciones mejoran y la demanda acompaña, un potencial de incrementar las exportaciones de un mayor abanico de productos regionales agroindustriales.


2. Dimensiones del acuerdo para evaluar impactos sectoriales

Si bien el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea ofrece una oportunidad para dinamizar las exportaciones agroindustriales, su impacto sectorial puede ser diferencial. 

El beneficio para cada complejo agroindustrial dependerá estrictamente de sus condiciones particulares: el diseño específico de cupos y aranceles, las regulaciones técnicas, el posicionamiento de sus marcas de origen y sus ventajas competitivas iniciales.

Siguiendo en la misma línea, para evaluar el impacto del acuerdo, el primer eje de análisis debe ser necesariamente arancelario. Esto implica identificar, para cada producto y posición arancelaria, cuál era el arancel base previo al acuerdo, cuál es el cronograma de desgravación acordado y en qué plazo se alcanza la eliminación total o parcial del derecho de importación. Dos productos pueden quedar alcanzados por una reducción arancelaria, pero tener impactos muy distintos según el punto de partida y el ritmo de eliminación, ya que algunos tienen eliminación inmediata, mientras otros desgravan gradualmente en plazos de 4, 7, 8, 10 o hasta 15 años, además de contemplar excepciones o tratamientos especiales.

Por ejemplo, para el caso de la pesca el efecto es directo: productos relevantes para su canasta exportadora obtienen acceso libre de aranceles de forma inmediata desde la entrada en vigor del acuerdo, como la merluza hubbsi y las vieiras. Lo mismo ocurre para el caso del complejo limón, en donde el aceite esencial de limón, uno de los principales productos de exportación del complejo, podría ingresar al mercado europeo inmediatamente sin aranceles.

Esta ventana se extiende a otros bienes regionales clave como el aceite de maní, el vino (embotellado y a granel) y los limones. Para estos productos, el acuerdo contempla la eliminación total de aranceles en un período de transición de 4 a 7 años, facilitando un acceso libre al bloque comunitario.

Sumado al desarme arancelario, la magnitud del acceso real estará condicionada por los cupos asignados a cada producto. De este modo, la desgravación impositiva ve limitado su impacto si los volúmenes permitidos son reducidos frente a la capacidad exportadora real del complejo. A modo de ejemplo, en el caso de la leche entera en polvo, el principal producto exportador del sector lácteo, la mejora arancelaria se encuentra sujeta a un cupo máximo para todo el Mercosur de 10.000 toneladas anuales hacia el décimo año de vigencia del acuerdo. Este volumen contrasta significativamente con la escala del sector, considerando que el complejo argentino despachó más de 60.000 toneladas de este producto al mundo solo en el primer cuatrimestre de este año.

Una dimensión estratégica adicional corresponde a las indicaciones geográficas, herramientas que hacen distinguible la calidad regional de un producto, la reputación territorial y las denominaciones de origen. En algunos complejos regionales, el beneficio del acuerdo trasciende de la mejora arancelaria e impacta en una mayor protección legal y comercial del origen territorial. Esto es importante en productos donde el lugar de producción funciona como atributo de calidad, diferenciación o identidad, como vinos, yerba mate, cordero patagónico, chivito criollo, dulces regionales o salames con reconocimiento local.

Asimismo, las normas sanitarias y fitosanitarias condicionarán el impacto efectivo del acuerdo en la medida de que cada complejo pueda cumplir con las exigencias regulatorias del mercado de destino: certificaciones sanitarias, trazabilidad, normas de calidad, etiquetado, etc. El acuerdo en sí incorpora mecanismos de cooperación, transparencia y facilitación para evitar que estas exigencias se conviertan en obstáculos sin justificación al comercio.

De igual forma, la dimensión logística relacionada con los tiempos aduaneros (documentación, costos logísticos, habilitaciones) suele ser un factor relevante para los productos perecederos, como vinos, frutas, pesca o alimentos frescos. El nuevo acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur señala que las mercaderías perecederas tendrían trato prioritario en la liberación aduanera.

En este punto, cabe señalar que las autoridades argentinas de distintas áreas fueron articulando acciones para facilitar las gestiones que deben enfrentar las exportaciones destinadas a la Unión Europea. De entre ellas, cabe mencionar: a) la habilitación aduanera para que la declaración de origen se haga como un sistema de autocertificación de origen, declarado en la factura comercial o en el documento de embarque; b) la interoperabilidad de los certificados sanitarios y fitosanitarios del SENASA requeridos por la UE en forma 100% digital para frutas, hortalizas y productos de pesca con cruce de datos con el sistema aduanero europeo TRACES; c) sistema de consultas mensuales del estado de posiciones arancelarias para productos bajo cuotas y en el caso de productos sensibles bajo cuotas el consumo de los contingentes preferenciales se liquida y asigna automáticamente en el Sistema Malvina al consignar el código del acuerdo; y d) perfiles de riesgo optimizados según empresas para evitar controles de carga con inspección presencial innecesarias en productos perecederos.

A su vez, un último aspecto a considerar es la competitividad en ambas direcciones: evaluar las oportunidades exportables argentinas frente a la sensibilidad de la producción local ante el ingreso de bienes europeos, especialmente en sectores donde la UE se consolida como un productor clave (como lácteos, vinos, alimentos procesados). Asimismo, la velocidad del impacto dependerá de la inserción comercial previa. Si el bloque europeo ya es un destino clave, la mejora en márgenes y competitividad será inmediata; caso contrario, representará un desafío de mediano plazo que exigirá desarrollar canales y adaptar la oferta.


3. Oportunidades y desafíos para las principales economías regionales argentinas

En relación con las dimensiones de análisis, desde un inicio pueden advertirse algunos sectores que podrían consolidarse claramente como “ganadores” con el nuevo acuerdo, mientras que se identifican algunos otros con mayores riesgos a afrontar.

En este sentido, para el caso de la pesca el impacto es directo en aquellos productos donde el sector ya tiene una fuerte presencia en el bloque europeo. En particular, el acuerdo tendría un resultado positivo en los langostinos congelados, el principal producto de exportación de la pesca argentina, que de tener un arancel base de hasta 18% para ingresar a la UE pasaría de forma progresiva al 0% en 4 años, libre de cupos, lo que representa una clara mejora para los márgenes del sector.

En la misma línea, el complejo manisero aparece como uno de los casos más representativos de un sector que ya cuenta con una inserción consolidada en el bloque y que podría profundizarla, ya que Argentina es el origen de buena parte del maní que consume Europa. Si bien el maní en grano ya ingresaba en condiciones relativamente favorables, el verdadero margen de mejora se concentra en los productos industrializados, como el aceite de maní, el maní tostado y la manteca de maní, donde la desgravación arancelaria progresiva abre la puerta a escalar en valor agregado. 

Otro ejemplo ilustrativo es la miel, producto que está mostrando un gran dinamismo exportador y cuyo principal bien exportado es la miel natural con casi el 98% de los envíos del sector al exterior. Al representar el bloque europeo uno de los principales destinos del sector, con un 28% del total exportado, el acuerdo genera mejoras arancelarias claras: la miel natural pasa de enfrentar un arancel base de 17,3% a poder ingresar con arancel cero dentro de un cupo Mercosur de 45.000 toneladas. Ya para el mes de mayo, el sector argentino logró completar el cupo previsto para nuestro, aunque mientras el Mercosur siga negociando el reparto por país, el llenado de la cuota se completará bajo criterio FIFO (primero en entrar, primero en salir). En este caso, se destaca que Argentina viene de exportar en total 90.000 toneladas en 2025, por lo que si se logra obtener una cuota relevante podría generarse una oportunidad concreta para el sector.

Un caso distinto, pero igualmente ilustrativo, es el del complejo foresto-industrial. A diferencia del maní, se trata de un sector que hoy muestra un bajo nivel de inserción en el mercado europeo, pero con un potencial de crecimiento significativo. Si bien los productos más exportados por el sector ya se encontraban exentos, como la pasta química de madera y la madera aserrada de pino, se abre la oportunidad para otros productos como madera contrachapada, tableros de fibra, papel y cartón, que parten de aranceles positivos y acceden a cronogramas de desgravación gradual. En este caso, el desafío no parece limitarse a la reducción arancelaria, sino a la capacidad del sector para diversificar su oferta exportable y consolidar presencia efectiva en el mercado europeo.

El caso vitivinícola, por su parte, combina oportunidades claras con desafíos competitivos. Por el lado positivo, el acuerdo mejora el acceso de los vinos argentinos a la UE mediante la reducción y eliminación gradual de aranceles, facilita prácticas enológicas y de etiquetado, y refuerza la protección de las indicaciones geográficas argentinas, un activo central para las regiones productoras. Sin embargo, la apertura opera en ambas direcciones: el acuerdo también habilita el ingreso gradual de vinos europeos al mercado del Mercosur lo que podría presionar los márgenes de la industria local justamente en su mercado de exportación más relevante. Esto, teniendo en cuenta que los vinos europeos ya vienen creciendo en términos de presencia comercial en el Mercosur.

El sector lácteo representa, en cambio, el caso de una apertura más bien defensiva, donde las oportunidades quedan acotadas. Si bien productos como la leche en polvo y distintos tipos de quesos obtienen acceso preferencial al mercado europeo, este beneficio se encuentra limitado por cupos arancelarios administrados a nivel regional, lo que reduce su impacto frente a la escala potencial del complejo argentino. A esto se suma una doble presión: por un lado, la fuerte competitividad de los lácteos europeos, que ingresarán al mercado regional con aranceles decrecientes en segmentos donde la UE es líder; por el otro, la protección de indicaciones geográficas europeas, que podría exigir adaptaciones comerciales en ciertos productos y denominaciones, aunque el acuerdo contempla excepciones y condiciones específicas para usuarios previos en algunos casos, como ocurre con términos vinculados al Parmigiano Reggiano o Gruyère.

En conjunto, estos casos sintetizan la lógica diferenciada que atraviesa al acuerdo para las economías regionales argentinas. En todos ellos, el aprovechamiento efectivo dependerá de las condiciones particulares de cada complejo y de su capacidad para adaptarse a las exigencias del nuevo escenario comercial.

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El agro retrocede tras récords y expone la fragilidad del motor exportador en pleno año económico

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La actividad de la cadena agroindustrial registró en marzo una caída mensual del 2,4%, según el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario. El dato llega después de dos meses consecutivos en máximos históricos y, aunque el nivel actual se mantiene como el tercero más alto de la serie, introduce una señal que trasciende lo estadístico: el principal motor exportador del país empieza a mostrar límites en su dinámica reciente. ¿Se trata de un ajuste técnico del agro tras un pico excepcional o del inicio de una desaceleración más profunda?

El IACA-BCR exhibió una caída en marzo, tras dos meses consecutivos de máximos históricos. Pese a la baja, el nivel emerge como el tercero más alto de la serie, con incrementos mensuales en 10 de las 12 variables que lo integran.

IACA-BCR: ÍNDICE GENERAL

El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), que elabora la Bolsa de Comercio de Rosario, retrocedió en marzo, registrando una tasa de variación mensual desestacionalizada del -2,4%. Sin embargo, cabe destacar que durante febrero el índice alcanzó su máximo valor histórico, dejando como resultado una base de comparación muy elevada. De hecho, el nivel de marzo se ubica como el tercer registro más alto de la serie.

A pesar de que el índice general muestra un retroceso mensual, marzo dejó muy buenos resultados para la mayoría de los sectores: de las 12 series que lo componen, diez registraron una variación mensual positiva, una se mantuvo estable y únicamente una marcó una contracción. Precisamente, la serie que exhibió una caída fue el avance mensual de labores agrícolas, que retrocedió 4,3% respecto a febrero ante los retrasos en la cosecha debido a las condiciones climáticas desfavorables a lo largo del mes. Esto resultó de gran incidencia en el índice general, siendo que es la serie de mayor ponderación.

Por el contrario, se evidenciaron incrementos en la molienda de soja y la molienda de girasol, con tasas de cambio mensuales del 0,9% y 3,1%, respectivamente; en tanto la molienda de trigo y la molienda de cebada avanzaron 1% y 1,2% mensual. La faena de porcinos, por su parte, registró un nuevo aumento del 0,6%, continuando su tendencia alcista, mientras que la faena de bovinos se incrementó 0,7%, luego de las caídas observadas en los meses previos.

La producción de leche también registró un gran desempeño, exhibiendo un crecimiento del 0,7% mensual, siendo la segunda mayor producción para un mes de marzo desde el inicio de la serie. Mientras tanto, las exportaciones de los principales complejos agropecuarios aumentaron un 1% respecto a febrero, con siete de los nueve complejos analizados creciendo. En cuanto a biocombustibles, se estima que la producción de biodiesel y de bioetanol habría incrementado 1,8% y 3,1% mensual, respectivamente. Finalmente, se estima que la faena aviar permaneció constante respecto al mes anterior.

Analizando las variaciones interanuales, se advierte un gran desempeño del sector durante el último año, evidenciado por una tasa de cambio interanual del 17,9%. De hecho, en marzo, 11 de las 12 series se posicionaron por encima de su nivel registrado en el mismo mes del año anterior, con la única excepción de la faena de bovinos.

En primer lugar, la producción primaria marca un avance del 22,1% frente a marzo de 2025. Este incremento se da en el marco de la mayor cosecha de girasol del siglo y el avance de una cosecha récord de maíz. Adicionalmente, el subíndice IACA-Agroindustria se posicionó 3,9% por encima del año pasado, manteniéndose en niveles cercanos a máximos históricos. En este sentido, las series de molienda, lechería y biocombustibles han registrado un incremento en el último año, así como también la faena de porcinos y la faena aviar. Únicamente la faena de bovinos se posicionó por detrás de marzo de 2025, en un contexto de menor disponibilidad de hacienda y retención por parte de los productores.

Finalmente, el subíndice de exportaciones agropecuarias evidenció una suba interanual del 26,3%. En este sentido, en el marco de una gran cosecha, se destaca el sólido desempeño de los complejos maíz y girasol, así como también del complejo carne y cuero bovinos, principalmente ante el fuerte impulso de los precios internacionales para el sector.


2.    SUBÍNDICES

IACA – Cultivos: Actividad de la producción de granos

El IACA – Cultivos refleja la evolución de las labores de siembra y cosecha de los principales cultivos de Argentina cada mes a través de la serie de avance mensual de labores agrícolas, con el objetivo de medir mensualmente la producción de granos. En marzo, esta serie retrocedió 4,3%, interrumpiendo una racha de cinco variaciones mensuales positivas consecutivas, período en el que acumuló un incremento del 16%.

No obstante, merece la pena destacar que esta caída mensual se explica por el nivel excepcionalmente alto de febrero, considerando que en dicho mes la serie alcanzó su máximo valor histórico. De hecho, los tres meses previos, esto es, diciembre, enero y febrero, marcaron récords para la serie, en tanto que el nivel actual se posiciona como el cuarto más elevado.

Realizando un análisis del mes de marzo, se advierte que se dieron por finalizadas las labores de siembra de maíz tardío y de sorgo, alcanzando la cobertura total del área estimada a nivel nacional. En lo que respecta al maíz, el número de hectáreas trabajadas resultó elevado dado que el área estimada de siembra emerge como la segunda más alta en términos históricos. Por su parte, el avance mensual en la implantación de sorgo también resultó superior al registrado en campañas previas, cuando para febrero ya se daba por finalizada su siembra.

Con respecto a las labores de cosecha, las mismas sufrieron interrupciones frecuentes y retrasos durante el mes de marzo debido a las precipitaciones abundantes y los elevados niveles de humedad ambiental registrados en diversas regiones productoras del país, lo que impactó de manera negativa en el índice. Por un lado, se inició la recolección de soja, con un marcado atraso que se combina con un área estimada de siembra inferior al promedio de los últimos cinco años, dejando como resultado una baja cantidad de hectáreas trabajadas. Situación similar se evidencia para el sorgo, cuya cosecha también comenzó durante marzo.

Por su parte, continuaron las labores de recolección de girasol, con un avance mensual de 37 p.p., muy por debajo de lo observado en el mismo período de años anteriores, cuando el cultivo ya contaba con un progreso importante al iniciar el mes. Finalmente, la cosecha de maíz temprano mostró un progreso de 20 p.p. durante marzo, avanzando en la recolección de una producción que se proyecta como la más alta registrada.

IACA – Agroindustria: Actividad agroindustrial

En cuanto a la actividad del sector industrial con base agropecuaria, la misma evidenció un avance del 0,9% en marzo respecto al mes anterior, y se ubicó apenas 0,5% por debajo de su máximo valor histórico alcanzado en septiembre del último año.

En cuanto a la actividad molinera, se advierte un incremento mensual desestacionalizado del 1,1% en la molienda conjunta de los principales cereales y oleaginosas durante el mes de marzo, ubicándose en terreno positivo por segundo mes consecutivo.

En lo que respecta a las oleaginosas, se evidencia un crecimiento del 0,9% en el crushing de soja, hilando dos variaciones al alza luego de acumular una caída del 11% en los cuatro meses previos, cuando gran parte de la producción se destinó a la exportación. Por su parte, el procesamiento de girasol advirtió un sólido avance mensual del 3,1%, creciendo por quinto mes consecutivo. En términos interanuales, la serie evidencia un impresionante incremento del 56%, y el dato de marzo emerge como el más elevado desde febrero del año 2000.

Mientras tanto, en cuanto a los cereales, la molienda de trigo avanzó 1% respecto a febrero, y encadena seis meses al alza, luego de recolectarse una cosecha histórica en los campos. El procesamiento de cebada también presentó un incremento mensual del 1,2%, hilando cinco meses en terreno positivo, en los cuales acumula un crecimiento de casi el 22%.

Por su parte, el subíndice de faena mostró una recuperación en marzo, con una tasa del cambio mensual del 0,6%. El repunte se explica por un incremento mensual en la faena de bovinos, que registró una tasa de cambio del 0,7% en marzo, posicionándose en terreno positivo por segundo mes consecutivo, luego de acumular una caía de más del 7% durante los seis meses previos. A pesar de ello, los informes del sector destacan que la faena continuó siendo limitada. Específicamente, en el mes de marzo, el ritmo operativo de las plantas frigoríficas se vio afectado por factores climáticos, dado que las lluvias persistentes en zonas productoras dificultaron el envío de animales al mercado.

En materia de precios, durante marzo se observó un reacomodamiento luego de las fuertes subas registradas durante los meses anteriores. Si bien la oferta se mantuvo acotada, los valores encontraron un límite impuesto por la demanda, que no convalidó nuevos aumentos. De esta manera, la cotización promedio del novillo en el mercado agroganadero retrocedió 2,5% mensual en términos reales durante marzo. Aun así, los precios se mantienen en niveles históricamente elevados, posicionándose 27% por encima del mismo mes del año anterior, también en términos reales.

Por su parte, el sector porcino se posicionó asimismo al alza, continuando con una tendencia alcista que se advierte desde principios del siglo. La tasa de cambio resultó del 0,6% para marzo, alcanzando un nuevo máximo histórico.

En cuanto a la carne aviar, se estima que la faena de aves se habría mantenido constante durante el tercer mes del año. No obstante, cabe destacar que a fines de febrero y principios de marzo se detectaron casos de influenza aviar en diferentes provincias del país. Si bien esta noticia no afecta a la producción destinada al mercado interno, tiene implicancias en las exportaciones hacia países con los que Argentina mantiene acuerdos sanitarios, pudiendo alterar la faena aviar de los meses próximos.

En lo que respecta al sector lechero, la producción de leche registró un incremento del 0,7% durante marzo. Con este resultado, la serie encadena 24 meses de variaciones mensuales positivas consecutivas, acumulando un crecimiento del 21% en los últimos dos años. En marzo la producción totalizó 881 millones de litros, siendo el segundo mejor registro para el mes de marzo desde el inicio de la serie en 1983. Incluso, la producción acumulada al primer trimestre del año asciende a 2.668 millones, el segundo mayor volumen para este período, únicamente por detrás de 2012. En este sentido, algunos informes del sector destacan que el crecimiento de la producción se fundamenta principalmente en la expansión del rodeo, es decir, en un mayor número de vacas en ordeñe, y no por mejoras significativas en la producción individual por animal.

Por su parte, en cuanto a las cotizaciones en el mercado local, en el mes de marzo el precio en dólares por litro de leche se ubicó en U$S 0,34, incrementándose por tercer mes consecutivo y posicionándose holgadamente por encima del precio promedio de los últimos cinco años que se estima en U$S 0,25 / litro. También se evidenció una mejora en los precios internacionales. El índice de precios de productos lácteos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) creció 1,2% en el tercer mes del año, luego de registrar caídas en los ocho meses previos.

La combinación de precios más elevados junto con una caída en las cotizaciones de soja y maíz resultó en una mejora de las relaciones de precio respecto de los insumos. En este sentido, se estima que en marzo un litro de leche, en promedio, podría comprar 2,01 kg de maíz. Hay que tener en cuenta que la relación de referencia ser de 2; es decir, un litro de leche debería poder comprar 2 kg de maíz. De esta manera, el valor para marzo se posiciona levemente por encima de la relación de referencia, lo cual resulta alentador siendo que en los seis meses previos se ubicó por debajo de ese nivel. En cuanto a la soja, un litro de leche podría comprar, en promedio, 1,05 kg de soja en marzo, ubicándose asimismo por encima de la relación de referencia que suele ser de 1.

Finalmente, se estima que la producción conjunta de biocombustibles, medida a través de la elaboración de biodiesel y bioetanol, habría registrado un incremento del 2,4% en marzo. Por un lado, la elaboración de biodiesel habría avanzado 1,8% respecto de febrero; en tanto se estima que la producción de bioetanol creció 3,1% mensual. En términos de mezcla obligatoria, si bien para marzo se mantuvo vigente el esquema de bioetanol al 12% en naftas y biodiésel al 7,5% en gasoil, el gobierno autorizó la posibilidad de incorporar voluntariamente hasta 15% de bioetanol en naftas, en el contexto de un incremento en el precio de los combustibles debido a la guerra en Medio Oriente.


2.3.    IACA – Agroexportación: Actividad de la agroexportación

Analizando el último eslabón de la cadena a través del IACA – Agroexportación, se advierte que las exportaciones de los principales complejos agroindustriales registraron una variación mensual desestacionalizada del 1% durante marzo. Se destaca que, de los nueve complejos analizados, siete se posicionaron por encima del mismo mes de 2025.

El desempeño que más se destacó fue el del complejo maíz, que registró exportaciones por 4,8 Mt, siendo el mayor registro para un mes de marzo desde el inicio de la serie en 2002. Este volumen resultó 59% superior a marzo de 2025, y 65% mayor al promedio de los últimos cinco años, en el marco de una cosecha histórica del cereal. Sobresale asimismo el desempeño del complejo girasol, cuyo volumen mensual de ventas externas ascendió a 754.000, casi el triple (+178%) de lo registrado un año atrás y el cuádruple del promedio del último quinquenio (+285%). Estos volúmenes obedecen a la producción de la oleaginosa más alta del siglo. También merece la pena destacar el incremento en las exportaciones del complejo carne y cuero bovinos, que crecieron un 26% interanual en volumen, en tanto registraron un aumento real del 57% en valor dado los mayores precios.

Finalmente, exhibieron importantes incrementos las exportaciones del complejo cebada, el complejo trigo, el complejo porcino y el complejo lácteos. En el caso de este último, los envíos al exterior ascendieron a 34.400 toneladas, siendo el segundo mejor marzo de la historia, sólo por detrás de 2012. Esto guarda relación con el elevado volumen de producción mencionado en el apartado anterior. Por el contrario, los únicos complejos agroindustriales que mostraron un deterioro fueron el complejo avícola y el complejo soja.

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Exportaciones: la Patagonia gana peso y reconfigura el mapa productivo

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El esquema exportador argentino empezó a moverse. En 2025, con ventas externas por US$ 87.111 millones —un 9,3% más interanual—, el país consolidó uno de sus mejores desempeños históricos, pero con un cambio silencioso en la distribución del poder económico: la Patagonia ganó terreno y la Región Pampeana perdió participación relativa. El dato no es menor en un contexto donde el Gobierno necesita divisas y define su estrategia productiva. ¿Se trata de una diversificación estructural o de un desplazamiento que reordena prioridades fiscales y políticas?

En 2025, las exportaciones de bienes de Argentina alcanzaron U$S 87.111 millones. Si bien la Región Pampeana concentró más del 70% de los envíos, la Patagonia ganó participación en los últimos años, contribuyendo a diversificar la canasta exportadora.

Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en 2025 Argentina registró exportaciones de bienes por U$S 87.111 millones. En términos históricos, esto implica un incremento interanual del 9,3%, y se posiciona como el segundo valor más elevado desde el comienzo de la serie en 1993, sólo por detrás de las exportaciones anuales de 2022. En este contexto, resulta pertinente preguntarse, ¿dónde se originaron mayormente los bienes exportados? ¿Qué regiones impulsaron este incremento?

Exportaciones provinciales

Analizando los datos en detalle, se evidencia el notable protagonismo de la provincia de Buenos Aires. Durante 2025, esta provincia originó exportaciones por un valor de U$S 31.684 millones, registrando un incremento del 7% respecto al año anterior y del 16% en comparación con el promedio de los últimos cinco años. Como resultado, fue responsable del 36% de las ventas externas del país, lo que implica una leve caída de 1 p.p. con respecto a la participación registrada durante el último quinquenio. Entre sus principales productos de exportación se destacaron: material de transporte terrestre (21%), cereales (15%), grasas y aceites (9%), harinas y pellets (8%) y carnes (8%).

En segundo lugar, se destaca la provincia de Santa Fe, con exportaciones anuales por U$S 16.190 millones en 2025, marcando un aumento del 5% frente a 2024 y del 7% respecto al promedio. De esta manera, nuestra provincia dio cuenta del 19% de los envíos nacionales al exterior, proporción que también resulta 1 p.p. inferior a lo observado en el promedio de los cinco años previos. En cuanto a los productos exportados, se evidencia un fuerte protagonismo de la agroindustria, destacándose: harinas y pellets (31%), grasas y aceites (29%), cereales (9%), semillas y frutos oleaginosos (7%) y carnes (7%). Estos cinco productos, todos ligados al agro, representaron más del 80% de las exportaciones provinciales.

El podio lo completa la provincia de Córdoba, donde se originaron bienes de exportación por U$S 10.913 millones; esto es, 7% superior a lo registrado en 2024 y 6% por encima del promedio. Con una participación del 13% en el total nacional, esta provincia también registra una caída de 1 p.p. respecto al promedio histórico. Entre los bienes exportados que más se destacaron podemos mencionar: cereales (26%), semillas y frutos oleaginosos (20%), harinas y pellets (16%), grasas y aceites (14%) y material de transporte terrestre (9%). Nuevamente, se advierte que los principales cuatro productos, que suman el 75% del total, se relacionan con la actividad agroindustrial.

Así, estas tres provincias representaron en conjunto el 67% de las exportaciones nacionales en 2025, lo que implica una menor proporción frente a un promedio histórico del 71%. Sin embargo, es importante señalar que esta menor participación no responde a una caída en sus exportaciones, sino al hecho de que los envíos nacionales totales crecieron más que proporcionalmente.

Como contracara, a diferencia de las provincias de la Pampa Húmeda, las que ganaron terreno en los últimos años fueron las provincias de la Patagonia, especialmente Neuquén y Chubut, que ocuparon el puesto número cuatro y cinco, respectivamente, en exportaciones provinciales en 2025. Estas dos provincias, en conjunto, dieron cuenta del 10% de las exportaciones del último año, aumentando su participación en 4 p.p. respecto a los cinco años previos, lo que guarda sentido en el contexto de la fuerte expansión de la producción de petróleo no convencional en Vaca Muerta.

En el caso de Neuquén, la provincia registró envíos al exterior por un récord de U$S 4.534 millones en 2025, lo que implica que las mismas se duplicaron (+105%) respecto al promedio de los cinco años previos. Esta provincia, que en 2018 representaba la originación del 0,2% de la mercadería exportada, obtuvo una participación del 5,2% en el último año. Casi la totalidad de los envíos al exterior se explican en dos productos: petróleo crudo (84%) y gas de petróleo y otros hidrocarburos gaseosos (12%).

En lo que respecta a Chubut, la provincia originó mercadería destinada al comercio exterior por un valor de U$S 3.966 millones, marcando un incremento del 52% respecto al promedio del último quinquenio y resultando en una participación del 5% en el total nacional. En cuanto a los productos, se destacaron principalmente: petróleo crudo (54%), metales comunes (aproximadamente 27%, aunque protegido por aplicación de la normativa del secreto estadístico) y pescados y mariscos sin elaborar (16%).

Finalmente, resulta interesante destacar que las provincias de Santa Cruz, Salta, Jujuy y Corrientes también registraron exportaciones récord en 2025. En el caso de Santa Cruz, la provincia exportó bienes por U$S 2.953 millones (3% del total), siendo sus principales productos de exportación las piedras, metales preciosos y monedas. Salta realizó envíos al exterior por U$S 1.432 millones (2% del total), destacándose las piedras, metales preciosos, monedas, hortalizas, legumbres, cereales y tabaco sin elaborar. Por su parte, Jujuy originó mercadería por un valor de U$S 1.259 millones (1% del total), explicado mayormente por la exportación de minerales metalíferos, escorias y cenizas, azúcar, cacao y artículos de confitería; en tanto Corrientes exportó productos por U$S 336 millones (0,4% del total), destacándose los cereales.


Exportaciones por región

Si a las exportaciones provinciales se las agrupa por región, se evidencia que la Región Pampeana se mantiene como líder indiscutida en la producción de bienes destinados a la exportación, siendo esta una zona donde predomina la actividad agroindustrial. En 2025, la originación de bienes destinados a la exportación desde esta región totalizó U$S 62.250 millones, lo que implica un incremento interanual del 7,1%, y se ubica como su segundo valor más elevado desde el inicio de la serie. Como resultado, se advierte que esta zona dio origen al 71,5% de las exportaciones del país.

En segundo lugar, aunque muy por detrás de la Región Pampeana, se ubica la Patagonia, que en el último año originó mercadería destinada al mercado externo por un total de U$S 12.613 millones. En línea con lo comentado en la sección anterior, este valor marca un incremento interanual del 18,8% y se registra como un récord histórico para la región. De esta manera, el sur argentino resultó responsable del 14,5% de las exportaciones del país en 2025, siendo esta su mayor participación en la serie histórica. En conjunto, ambas regiones explicaron más del 85% de la mercadería destinada al resto del mundo.

Finalmente, las regiones del Noroeste Argentino (NOA), Cuyo y el Noreste Argentino (NEA) originaron mercadería por un valor de U$S 5.019 millones (5,8%), U$S 4.326 millones (5,0%) y U$S 1.133 millones (1,3%) en 2025, respectivamente.

A pesar de que la Región Pampeana es responsable de la originación de casi 3 de cada 4 dólares del comercio exterior, el avance en la producción de bienes de exportación al sur del país implica que la Patagonia ha ganado protagonismo en su participación en las exportaciones nacionales en los últimos años. Así, las provincias de esta región, que en 2013 producían el 7,1% de las exportaciones nacionales, lograron un avance de 7,4 p.p. en los últimos 12 años. Por el contrario, a pesar de incrementar su volumen exportado, la Región Pampeana ha perdido preponderancia: desde su máxima participación del 78% en 2021, la misma cayó más de 6 p.p. hacia el último año.

El correlato de este cambio en el peso de cada región es una diversificación en los productos exportados. Dado que aproximadamente el 60% de los bienes que se originan desde la Patagonia corresponden a Combustible y Energía (CyE), se advierte un importante avance en las exportaciones de este rubro en los últimos años. En 2025, el valor exportado de estos bienes ascendió a U$S 11.072 millones, incrementándose un 15% interanual y un 65% frente al promedio. De esta manera, mientras que en 2015 el rubro CyE representaba el 2,6% de los bienes exportados, en 2025 esta proporción ascendió al 13%. 

Por el contrario, los bienes agroindustriales, esto es, la suma de productos primarios (PP) y manufacturas de origen agropecuario (MOA) evidenciaron una caída en su participación. Considerando el promedio de los últimos diez años, estos productos explicaron el 65% de los bienes exportados, en tanto en 2024 y 2025 esta proporción apenas superó el 60%. En términos absolutos, no obstante, estos envíos totalizaron U$S 51.473 millones en 2025, con un crecimiento del 9% interanual y del 12% respecto al promedio. Sin embargo, este incremento resultó insuficiente para sostener su peso relativo dentro del total exportado. Cabe aclarar que la baja proporción observada en los años 2018 y 2023 se explica por las fuertes sequías que afectaron la producción agrícola en esos años.

Por último, en lo que respecta a las manufacturas de origen industrial (MOI), las exportaciones de bienes pertenecientes a este rubro totalizaron U$S 22.796 millones en 2025, incrementándose un 2% frente a 2024 y un 8% frente al promedio. Como consecuencia, estos productos explicaron el 26,7% de los bienes destinados al comercio internacional, lo que también evidencia una leve pérdida en su peso relativo en el total de exportaciones, siendo que el promedio de los diez años previos es del 28,6%.

En resumen, si bien el núcleo exportador del país se mantiene en la Región Pampeana con un fuerte predominio de la agroindustria, se evidencia que el crecimiento de las exportaciones en los últimos años se explicó en mayor medida por las provincias del sur del país. De esta manera, el dinamismo de la Patagonia, impulsado por el sector energético, le permitió ganar protagonismo, dando lugar a una estructura exportadora más diversificada.

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El INDEC reporta salto exportador del 30,1% y consolida superávit comercial de USD 2.523 millones en marzo

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El INDEC informó que en marzo de 2026 las exportaciones argentinas alcanzaron los USD 8.645 millones, con un crecimiento interanual del 30,1%, mientras que las importaciones sumaron USD 6.122 millones, con un alza del 1,7%. El saldo dejó un superávit comercial de USD 2.523 millones, el más alto para ese mes y con una mejora de USD 1.899 millones respecto a 2025.

El dato introduce un elemento central en la política económica: la consolidación del superávit externo como ancla en un contexto donde la dinámica de divisas resulta clave para la estabilidad macroeconómica.

El comercio exterior como variable de equilibrio

El intercambio comercial totalizó USD 14.766 millones, con un crecimiento interanual del 16,6%. Este desempeño se apoya principalmente en el impulso exportador, que combinó un aumento del 25,3% en cantidades y del 3,9% en precios.

Sin embargo, el informe oficial advierte una señal de alerta: el índice de términos del intercambio cayó 1,8%, debido a que los precios de las importaciones crecieron más que los de las exportaciones. En términos concretos, esto implica una pérdida relativa en el poder de compra de las ventas externas.

Volumen exportador y freno relativo a importaciones

El crecimiento exportador fue generalizado, con subas en todos los grandes rubros. Los productos primarios lideraron con un aumento del 56,2%, impulsados por mayores cantidades, mientras que las manufacturas de origen industrial crecieron 26,4% y las de origen agropecuario, 18,9%.

También se destacó el desempeño de combustibles y energía, que alcanzaron su valor más alto registrado para un mes de marzo, con USD 1.235 millones y una suba del 23,2%.

Del lado de las importaciones, el crecimiento fue moderado y explicado exclusivamente por precios (+5,8%), ya que las cantidades cayeron 3,7%. El rubro con mayor expansión fue el “resto de importaciones” —asociado a envíos por courier— con un salto del 105,9%.

Superávit como herramienta de política económica

El resultado comercial refuerza la posición del Gobierno en la administración del frente externo. Un saldo positivo sostenido —28 meses consecutivos según el informe— otorga margen en la disponibilidad de divisas y en la gestión de importaciones.

Al mismo tiempo, la estructura del crecimiento expone una dependencia marcada de productos primarios y energía, lo que condiciona la calidad del superávit y su sostenibilidad frente a cambios en precios internacionales.

Divisas, actividad y consumo

El aumento de exportaciones implica mayor ingreso de dólares, un factor clave para sostener el nivel de reservas y el funcionamiento de la economía.

Por otro lado, la desaceleración en cantidades importadas sugiere una dinámica más contenida en la demanda interna o en la disponibilidad de bienes del exterior, con posibles efectos sobre producción e inversión en sectores dependientes de insumos importados.

Disparidades en el crecimiento exportador

El informe muestra una fuerte heterogeneidad territorial. Las exportaciones del Noroeste argentino crecieron 74,9% interanual, muy por encima del promedio nacional.

En contraste, otras regiones presentan incrementos más moderados. En el Noreste —donde se ubica Misiones— las exportaciones alcanzaron USD 531 millones, con una variación interanual del 13,7%.

El dato sugiere que, aunque la mejora es generalizada, el ritmo de expansión no es homogéneo, lo que podría impactar de manera diferenciada en las economías regionales.

Sostenibilidad y precios internacionales

Hacia adelante, la evolución del comercio exterior dependerá de variables clave: los precios internacionales de los commodities, la dinámica de las cantidades exportadas y la evolución de las importaciones.

También será relevante observar si el crecimiento exportador logra sostenerse sin deteriorar los términos del intercambio, una condición necesaria para consolidar el superávit como herramienta estructural y no solo coyuntural.

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Exportaciones a Brasil repuntan y cortan ocho meses de caída, pero el déficit comercial persiste

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Las exportaciones argentinas hacia Brasil crecieron un 13,1% interanual en marzo de 2026 y cortaron una racha de ocho meses consecutivos de caída, según el último informe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC). El dato, registrado en el principal socio comercial del país, introduce una señal de recuperación en el frente externo en un contexto donde el Gobierno busca consolidar equilibrio macroeconómico. Sin embargo, el saldo comercial sigue en terreno negativo: el intercambio dejó un déficit de U$S 342 millones en el mes. La pregunta que se abre es si este repunte marca un cambio de tendencia o apenas un rebote puntual en una relación aún desbalanceada.

El dato: más exportaciones, menos importaciones

El comercio bilateral totalizó U$S 2.597 millones en marzo, un 1,5% más que en igual mes de 2025 y un 36,2% por encima de febrero. Dentro de ese flujo, las exportaciones argentinas alcanzaron U$S 1.128 millones, impulsadas principalmente por mayores ventas de vehículos para transporte de mercaderías y usos especiales, óleos brutos de petróleo o minerales bituminosos y productos lácteos.

En paralelo, las importaciones desde Brasil cayeron un 5,9% interanual, hasta los U$S 1.470 millones, con retrocesos en vehículos de carretera, autopartes y combustibles. Esa combinación —más exportaciones y menos importaciones— explica una mejora relativa del saldo, aunque sin revertir el rojo estructural.

En el acumulado del primer trimestre, el déficit comercial se ubicó en U$S 698 millones, significativamente menor a los U$S 1.276 millones registrados en el mismo período de 2025. La corrección existe, pero todavía no alcanza para equilibrar la balanza.

Un vínculo estratégico bajo presión

El comercio con Brasil no es un intercambio más: define buena parte de la dinámica industrial argentina. Que las exportaciones vuelvan a crecer después de ocho meses implica una señal relevante en sectores sensibles como el automotriz y el energético.

Al mismo tiempo, la mejora ocurre en un contexto en el que Brasil sostiene un fuerte superávit global —U$S 6.405 millones en marzo— y lleva 13 meses consecutivos con saldo positivo. Esa asimetría condiciona la relación bilateral: Argentina depende de un socio que exporta más y compra selectivamente.

En ese esquema, el país se ubicó como cuarto proveedor de Brasil, detrás de China, Estados Unidos y Alemania, y como tercer destino de sus exportaciones. La relación se mantiene intensa, pero con un peso relativo que refleja la competencia global.

Impacto político y económico: señales mixtas

El repunte exportador ofrece al Gobierno un dato para mostrar en medio de su estrategia de estabilización: más ventas externas y menor presión importadora pueden aliviar tensiones cambiarias y comerciales. Sin embargo, el déficit persistente revela los límites del proceso.

En términos de correlación de fuerzas, la mejora en el saldo trimestral —casi U$S 600 millones menos de déficit— puede interpretarse como un reacomodamiento parcial, aunque todavía insuficiente para modificar el patrón histórico de dependencia.

Además, el crecimiento del comercio interanual (13,1%) convive con un aumento mucho más moderado del intercambio total (1,5%), lo que sugiere que el rebote exportador no necesariamente implica una expansión homogénea del vínculo.

Un equilibrio inestable hacia adelante

El dato de marzo abre una ventana de expectativa, pero no cierra el debate. La clave estará en si las exportaciones logran sostener la tendencia en los próximos meses o si el repunte responde a factores coyunturales.

También habrá que observar la evolución de las importaciones y el impacto de la demanda brasileña, en un contexto donde ese país mantiene una fuerte dinámica comercial global.

El vínculo bilateral, central para la industria y el comercio argentino, vuelve a mostrar movimiento. Pero todavía no define si se trata de un giro estructural o de un ajuste transitorio dentro de un equilibrio que sigue en disputa.

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