exportaciones argentinas

La guerra en Medio Oriente frena embarques de yerba mate a Siria

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La escalada del conflicto en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán comenzó a mostrar sus primeras consecuencias económicas en Argentina. En Misiones, el principal polo productor de yerba mate del país, empresas exportadoras debieron suspender embarques hacia Siria ante la interrupción de reservas marítimas y la incertidumbre sobre las rutas comerciales.

Uno de los casos más concretos es el de la empresa Yerba Don Omar, cuyo titular, el empresario misionero Omar Kassab, confirmó que debieron frenar momentáneamente la producción destinada al mercado externo tras recibir la notificación de que las navieras dejaron de tomar reservas para la región.

“Recibimos un llamado de la naviera avisando que no se toman más reservas. Es lo único que tenemos hasta ahora, pero tuvimos que parar la producción momentáneamente para ver hasta cuándo dura esto”, explicó Kassab en diálogo con el programa El Periodista, que se emite por Canal 12.

El empresario aclaró que su firma tenía previsto embarcar entre el 15 y el 20 de marzo un cargamento de 20 contenedores de yerba mate con destino a Siria, uno de los principales mercados internacionales para el producto argentino.

Siria es históricamente el mayor importador de yerba mate del mundo, debido al consumo arraigado en comunidades de origen sirio y libanés que adoptaron la bebida durante los procesos migratorios hacia Sudamérica y luego la reintrodujeron en Medio Oriente.

En ese contexto, Kassab advirtió que el problema no se limita a su empresa, sino que podría afectar a toda la cadena exportadora si la situación se prolonga.

“Si esto va para largo, ahí sí sería un grave problema porque nadie va a poder exportar. Ni nosotros ni ninguna empresa va a poder cargar para Siria”, sostuvo.

El empresario explicó que la decisión de frenar las reservas marítimas responde principalmente a motivos de seguridad ante la expansión del conflicto en la región.

“La guerra siempre se sabe cuándo empieza, pero no cuándo termina ni cómo termina. Las navieras, por seguridad, tomaron la decisión de frenar las cargas”, indicó.

Las rutas comerciales bajo riesgo

El comercio de yerba mate hacia Medio Oriente utiliza rutas marítimas que atraviesan Europa y el Mediterráneo antes de llegar a Siria. Aunque Argentina se encuentra lejos del epicentro del conflicto, las tensiones en el Mar Rojo y en corredores estratégicos del comercio mundial generaron cautela en el sector naviero.

“Nosotros enviamos la mercadería por Europa y de ahí al Mediterráneo. El conflicto fuerte está en la zona del Mar Rojo, pero hay varios países involucrados y eso afecta las rutas”, explicó Kassab.

Según señaló, la escalada militar involucra a varios países de la región y ya provocó desplazamientos de población.

“Hoy el Líbano está siendo bombardeado bastante fuerte y mucha gente está cruzando hacia Siria. Las fronteras no dan abasto para recibir refugiados”, relató.

Impacto potencial en la economía yerbatera

Por ahora, el impacto económico directo es limitado, ya que las empresas pueden continuar con otras tareas productivas. Sin embargo, una interrupción prolongada del comercio exterior podría afectar a toda la cadena.

La empresa de Kassab emplea alrededor de 100 trabajadores permanentes, cifra que se eleva a más de 220 durante la cosecha, además de trabajar con más de 100 colonos proveedores de materia prima.

“En lo inmediato no impacta fuerte porque podemos seguir trabajando. Pero si esto se prolonga sí sería un problema serio para todos los exportadores”, advirtió.

El empresario señaló que, ante un escenario prolongado de conflicto, las firmas podrían intentar sostener la actividad reforzando las ventas en el mercado interno.

El mate, una tradición también en Siria

Más allá de la coyuntura comercial, Kassab explicó que el consumo de mate en Siria forma parte de una tradición social consolidada.

La yerba se exporta desde Argentina a granel y luego se envasa en el destino en paquetes más pequeños, generalmente de 250 gramos, adaptados al consumo local.

“Allá se toma en vasos de vidrio. En algunos lugares se comparte y en otros se toma individual. El mate acompaña las reuniones familiares, con semillas, dulces y pistachos”, describió.

El empresario, cuya familia es originaria de Siria, señaló que el vínculo cultural con la bebida fue consolidándose durante décadas.

“Los emigrantes llevaron el mate desde Argentina y quedó como parte de la vida cotidiana. Hoy es una costumbre muy fuerte”, explicó.

En el sector yerbatero predomina por ahora la cautela. La interrupción de reservas marítimas se interpreta como una medida preventiva ante la incertidumbre geopolítica, más que como un cierre definitivo del comercio.

“Esperemos que esto no llegue a mayores. La guerra no sirve para nadie”, concluyó Kassab.

Mientras tanto, el conflicto internacional vuelve a evidenciar cómo una crisis geopolítica a miles de kilómetros puede impactar directamente en las economías regionales argentinas, desde los puertos hasta los yerbales de Misiones.

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Conflicto en Medio Oriente abre un escenario de “shock exportador” para Argentina, según Morgan Stanley

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La escalada del conflicto en Medio Oriente empieza a proyectar efectos indirectos sobre la economía argentina. Un informe del banco de inversión Morgan Stanley plantea que una suba sostenida del precio internacional del petróleo podría generar un shock positivo de exportaciones para Argentina, reforzando el superávit energético y el ingreso de divisas. Pero la misma dinámica que fortalecería las cuentas externas también introduce una tensión conocida en la política económica local: el riesgo de un rebrote inflacionario.

El estudio, elaborado por un equipo de economistas liderado por Fernando Sedano, analiza distintos escenarios macroeconómicos en América Latina frente a un aumento del 10% en el precio del petróleo. En ese contexto, Argentina aparece dentro del grupo de países exportadores que podrían beneficiarse del shock de precios, junto con Brasil y Colombia, en contraste con economías importadoras como México y Chile.

La pregunta que deja abierta el informe no es menor: ¿puede el nuevo contexto internacional fortalecer el frente externo argentino sin desordenar la dinámica de precios internos?

Energía y exportaciones: el factor Vaca Muerta

El análisis del banco internacional parte de una premisa estructural: el creciente peso del sector petrolero en la economía argentina, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta.

Según el documento, el sector energético ya representa cerca del 6% del PBI argentino y su producción se proyecta en expansión sostenida durante la próxima década. En ese marco, una mejora en los precios internacionales amplifica el atractivo del sector para la inversión y acelera la generación de divisas.

De acuerdo con las estimaciones del informe, si se mantienen constantes los niveles de producción y demanda de 2025, una suba del 10% en el precio del petróleo se traduciría en unos 800 millones de dólares adicionales de superávit comercial.

El documento también anticipa que la producción petrolera podría crecer 11% adicional en 2026, una proyección que incluso podría quedar corta frente al ritmo actual de expansión de la actividad.

En términos macroeconómicos, ese escenario refuerza el rol del petróleo como motor de exportaciones y mejora del frente externo. Para una economía históricamente condicionada por la escasez de divisas, el dato no es menor.

Mejora externa, pero impacto inflacionario latente

El informe, sin embargo, introduce una advertencia que conecta directamente con la política económica doméstica.

En un mercado de combustibles desregulado, una suba del precio internacional del crudo podría trasladarse parcialmente a los precios internos. Según las estimaciones del banco, el impacto inflacionario podría ubicarse entre 20 y 40 puntos básicos del Índice de Precios al Consumidor (IPC), es decir entre 2 y 4 puntos porcentuales.

El efecto final dependerá de cómo se traslade el aumento del crudo a los surtidores y de las decisiones que adopten las empresas del sector en el mercado de combustibles.

Para la política económica, esa variable no es menor. La dinámica de los combustibles tiene un impacto directo en costos logísticos y en la estructura de precios de la economía.

Crecimiento neutro, pero mejora en la balanza comercial

En el plano macroeconómico general, el informe proyecta que el impacto sobre el crecimiento sería prácticamente neutro, con variaciones mínimas en el Producto Interno Bruto.

La principal mejora se concentraría en el frente externo. El estudio estima que la balanza comercial podría mejorar en torno al 0,12% del PBI, impulsada por mayores ingresos de exportación vinculados al sector energético.

La diferencia regional es clara en el análisis del banco: mientras países exportadores de energía fortalecen sus cuentas externas con precios más altos, economías dependientes de importaciones energéticas enfrentan mayores presiones sobre sus balances externos y su crecimiento.

Un escenario que combina oportunidad y riesgo

La conclusión del informe abre un escenario de doble filo para la economía argentina.

Por un lado, precios internacionales más altos del petróleo refuerzan el atractivo del sector energético para la inversión y la generación de divisas, consolidando el rol del petróleo como uno de los motores exportadores del país.

Por otro, el mismo movimiento puede tensionar la dinámica inflacionaria si los precios internacionales se trasladan al mercado doméstico de combustibles.

El informe no proyecta un desenlace definitivo. Deja planteado un punto clave: el impacto final dependerá de las decisiones de política económica y de la dinámica del mercado energético local.

En un contexto global marcado por la incertidumbre geopolítica, el petróleo vuelve a colocar a la economía argentina frente a una ecuación conocida: divisas adicionales en el frente externo, pero con un delicado equilibrio en la estabilidad de precios internos.

Exportaciones: el mapa productivo que ya está cambiando

El posible shock exportador también se conecta con otra tendencia reciente de la economía argentina: la reconfiguración del ranking de complejos exportadores.

Según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, las exportaciones totales de bienes alcanzaron 87.111 millones de dólares en 2025, con un crecimiento interanual del 9,3% impulsado principalmente por mayores volúmenes exportados.

Dentro de ese mapa productivo, el complejo sojero se mantuvo como líder con el 24,6% del total exportado, mientras que el complejo petrolero-petroquímico se consolidó en el segundo lugar, con una participación del 13,5%, por encima del 13,1% registrado el año anterior.

El podio lo completa el complejo automotriz, aunque con una tendencia descendente en su peso relativo. En 2025 representó 10,1% de las exportaciones, cuando años atrás superaba el 13%.

El informe también muestra otros cambios en la estructura exportadora: el complejo maicero perdió participación. El complejo de oro y plata avanzó hasta el quinto lugar. Y sectores como girasol, carne y trigo registraron fuertes incrementos en sus ventas externas.

En particular, el complejo girasol exhibió el mayor salto anual, con un aumento de 49,7% en exportaciones.

Un escenario abierto para la política económica

La lectura estratégica que deja el informe es ambivalente. Por un lado, el shock energético podría reforzar el ingreso de divisas y mejorar la balanza comercial, un factor clave para la estabilidad macroeconómica.

Por otro, el traslado de precios hacia los combustibles y la inflación podría reabrir tensiones dentro del programa económico, especialmente si el Gobierno busca sostener el proceso de desinflación.

En otras palabras, el mismo fenómeno externo que puede fortalecer el frente exportador también podría poner a prueba el manejo interno de los precios.

La evolución del conflicto en Medio Oriente y la dinámica del mercado petrolero global serán variables determinantes. Pero el impacto final sobre la economía argentina dependerá, en última instancia, de cómo se procesen esas señales externas dentro de la política económica local.

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Yerba mate: recuperación del consumo interno y exportaciones condicionadas por el escenario internacional

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El mercado de la yerba mate comenzó el año con señales mixtas: una leve caída en la cosecha de hoja verde, una recuperación del consumo interno tras la baja de diciembre y un repunte interanual de las exportaciones, aunque con una tendencia descendente en los últimos meses, de acuerdo al informe mensual elaborado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

De acuerdo con el reporte, el volumen comercializado de yerba mate alcanzó en enero los 24.973.078 kilos, sumando los despachos destinados al mercado interno y los envíos al exterior. Este indicador es considerado el más cercano al comportamiento del consumo en góndola, ya que incluye tanto los envíos a centros de distribución como las compras de mayoristas, hipermercados y supermercados. En términos interanuales, la suma del mercado interno y las exportaciones muestra un crecimiento de 2,02% respecto al primer mes de 2025, lo que refleja una expansión moderada del volumen total comercializado por la cadena yerbatera.

Repuntes y alertas

El principal destino de la producción continúa siendo el mercado doméstico. Durante enero, las ventas internas alcanzaron 21.399.665 kilos, lo que representa una caída de 2,91% respecto al mismo mes del año anterior, pero al mismo tiempo un crecimiento de 7,32% en comparación con diciembre de 2025.

Este nivel marca el volumen más alto desde octubre, lo que sugiere una recuperación parcial del consumo tras el cierre de año. En términos anuales, el mercado interno cerró 2025 con 266.788.512 kilos comercializados, confirmando el peso estructural del consumo argentino dentro de la cadena yerbatera.

Las exportaciones totalizaron 3.573.413 kilos en enero, con un incremento interanual de 46,6% respecto a enero de 2025. Sin embargo, en la comparación con diciembre registraron una caída de 18,55%, lo que alerta sobre la tendencia descendente que se observa desde septiembre del año pasado.

En ese mes, los envíos al exterior habían alcanzado 7.252.770 kilos, el nivel más alto del segundo semestre. Desde entonces, el volumen exportado viene reduciéndose, pese a que 2025 terminó con un récord histórico de exportaciones.

A esta dinámica se suma ahora un factor geopolítico que genera incertidumbre en el sector. La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, llevó a operadores a paralizar temporalmente movimientos comerciales hacia esa región, uno de los destinos relevantes para la yerba mate argentina. La situación podría afectar el ritmo exportador en los próximos meses si la tensión se prolonga.

En el inicio del año también se registró una reducción en el ingreso de materia prima a los secaderos. Durante enero se procesaron 16.426.312 kilos de hoja verde, lo que representa 3,16% menos que en enero del año pasado y una caída más pronunciada de 21,9% en relación con diciembre.

Este indicador refleja la dinámica de la cosecha y constituye un dato clave para anticipar el comportamiento futuro de la oferta dentro de la cadena productiva.

En cuanto a los formatos de comercialización, las estadísticas del INYM muestran que los envases de medio kilo continúan liderando ampliamente las preferencias de los consumidores.

Durante enero, la distribución por formatos fue la siguiente:

  • Paquetes de 500 gramos: 55,49%
  • Paquetes de 1 kilo: 39,65%
  • Envases de 2 kilos: 1,38%
  • Paquetes de 250 gramos: 0,78%
  • Otros formatos: 0,18%
  • Sin estampillas: 2,52%

De este modo, los formatos de medio kilo y un kilo concentraron el 95,14% de las salidas de molinos al mercado interno, una proporción que se mantiene prácticamente sin cambios en los últimos años y confirma la estabilidad de los hábitos de consumo.

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Yerba mate: exportaciones récord, auge de las bebidas energéticas y un mercado que apunta a US$ 3.460 millones en 2035

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La yerba mate dejó de ser un producto estrictamente regional para consolidarse como un negocio global en expansión. En 2024, Siria importó US$ 63 millones de yerba mate argentina y Estados Unidos US$ 61,4 millones, posicionándose como los principales destinos externos, según datos de UN Comtrade. En paralelo, el mercado mundial proyecta un salto desde US$ 2.030 millones en 2025 hasta US$ 3.460 millones en 2035, con una tasa anual compuesta de 5,48%, de acuerdo con Research and Markets y Market Research Future.

El crecimiento se apoya en tres vectores claros: exportaciones récord, expansión del formato ready-to-drink (RTD) y el desembarco de multinacionales que observan a la categoría como una vertical estratégica dentro de las bebidas funcionales.

Exportaciones y demanda internacional: de producto cultural a activo global

El mapa de comercio exterior confirma la transformación. Siria y Estados Unidos lideran las compras, con montos casi equivalentes en 2024. El mercado estadounidense, en particular, concentra el 70% de la demanda regional en América del Norte, donde las importaciones crecieron 40% en los últimos cinco años.

Europa también acelera. El mercado avanzó 35% en el último lustro, con Alemania y Francia concentrando la mitad de las ventas regionales. En Reino Unido, las importaciones crecieron 40%, impulsadas por un consumidor que prioriza certificaciones orgánicas —preferidas por 60% de los europeos— y productos asociados al bienestar.

En Asia-Pacífico, el crecimiento es aún más dinámico: las importaciones aumentaron 50%, con Japón y Australia liderando la adopción, mientras China comienza a mostrar interés pese a su arraigada tradición en té.

El trasfondo es estructural. La yerba mate se posiciona como alternativa natural frente a bebidas energéticas tradicionales y cafeína sintética. Según BeverageDaily, la categoría gana tracción por ofrecer “energía sostenida” sin el efecto “crash” asociado a otros estimulantes. Esa narrativa encaja con tendencias globales de consumo saludable y funcional.

El motor RTD y la entrada de multinacionales

El punto de inflexión no está solo en la hoja suelta. El formato RTD (Ready-to-Drink) creció 65%, desplazando el histórico dominio del producto tradicional y compitiendo de manera directa con el café frío premium y las bebidas energéticas.

Las versiones carbonatadas avanzaron 35%, mientras que 55% de los nuevos lanzamientos incorporan ingredientes funcionales —vitaminas, colágeno, adaptógenos— en una estrategia clara de diferenciación. La innovación en sabores también marca tendencia: cítricos (25% de los lanzamientos), frutos rojos (20%) y menta (15%) concentran la mayor parte de la oferta dirigida a consumidores jóvenes.

El interés corporativo acompaña la expansión. PepsiCo, a través de su marca Yachak en Estados Unidos, apostó por una narrativa de energía natural y origen vegetal. Junto a grandes jugadores, marcas como Guayakí, EcoTeas, Yerbaé y CleanCause desarrollaron propuestas basadas en certificaciones orgánicas, comercio justo y estilo de vida saludable.

En este contexto, el e-commerce emerge como canal acelerador: las ventas online crecen entre 45% y 60% interanual en distintos mercados, permitiendo a marcas emergentes sortear las barreras del retail físico. Sin embargo, supermercados e hipermercados todavía concentran cerca de 50% de las ventas globales, manteniendo su peso estratégico.

Producción argentina, capacidad instalada y regulación

Argentina sostiene el liderazgo productivo y exportador. Empresas como Las Marías concentran 30% del mercado, mientras CBSe alcanza 20%, según Market Research Future. Ambas ampliaron su capacidad de procesamiento en aproximadamente 30% desde 2023, en respuesta al aumento de la demanda internacional.

En el plano institucional, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) flexibilizó medidas adoptadas en 2022 que buscaban proteger a pequeños productores. Tras la pandemia, la oferta se expandió y el gobierno impulsa una agenda de modernización orientada a fortalecer la competitividad global.

Aunque la hoja suelta mantiene predominio en mercados tradicionales, las bolsitas de té son el formato de mayor crecimiento internacional. Sin embargo, el avance estratégico se concentra en el canal moderno y digital, donde el branding y la narrativa de bienestar adquieren peso determinante.

Un 2025 con récord exportador y consumo en recuperación

El cierre del año 2025 dejó una fotografía nítida y, a la vez, compleja para la cadena yerbatera. Los datos oficiales del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) confirman un récord histórico de exportaciones, una recuperación sostenida del mercado interno.

El dato más contundente del balance 2025 llegó desde el frente externo. Entre enero y diciembre, las exportaciones de yerba mate alcanzaron 57.980.912 kilos, el mayor volumen registrado en la historia del sector.

Este desempeño implicó un crecimiento interanual del 32,2%, consolidando una tendencia que ya se venía anticipando durante el año y que tuvo su pico en diciembre, mes en el que se exportaron 4.387.107 kilos.

El récord exportador no solo ratifica la consolidación de mercados tradicionales, sino que también refleja la capacidad de la yerba mate argentina para sostener competitividad internacional, con costos internos crecientes y tensiones macroeconómicas.

En el mercado doméstico, el desempeño también fue positivo, aunque con matices. Durante 2025, la yerba mate a salida de molinos destinada al consumo interno sumó 266.788.512 kilos, lo que representó una suba del 3,08% respecto de 2024.

Si bien el dato confirma una franca recuperación del consumo, todavía se mantiene por debajo del año 2023, que continúa siendo el máximo histórico en ventas internas. La comparación deja en evidencia que el consumo se recompone, pero aún no logra recuperar plenamente los niveles previos al ajuste del poder adquisitivo de los hogares.

Un negocio millonario en consolidación

Las proyecciones que sitúan al mercado global por encima de US$ 3.000 millones en la próxima década reflejan que la yerba mate dejó de ser una categoría cultural limitada al Cono Sur. Hoy compite en el segmento de bebidas energéticas naturales, donde la diferenciación ya no pasa solo por el contenido de cafeína, sino por sostenibilidad, certificaciones y funcionalidad.

Para marcas latinoamericanas, el escenario abre oportunidades en el desarrollo de RTD, certificaciones orgánicas como estándar de entrada y estrategias de expansión digital. La categoría atraviesa una transición: de commodity regional a activo estratégico dentro del mercado global de bebidas funcionales.

El desafío ya no es introducir la yerba mate al mundo, sino sostener competitividad en un mercado que crece, se diversifica y atrae capital internacional.

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Acuerdo Mercosur–Unión Europea: cómo cambia el mapa productivo argentino y qué regiones ganan y pierden

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El Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, firmado el 17 de enero en Asunción tras más de 25 años de negociaciones, abre un nuevo escenario para la economía argentina y redefine el mapa productivo regional. El entendimiento prevé una desgravación arancelaria asimétrica y progresiva que permitirá el acceso a un mercado de casi 500 millones de habitantes, de alto poder adquisitivo y responsable de alrededor del 15% del Producto Bruto Interno mundial.

Según el análisis del economista Gerardo Alonso Schwarz, los beneficios iniciales se concentrarán en los sectores que ya exportan a la Unión Europea, mediante la reducción inmediata de aranceles sobre el comercio existente. Actualmente, ese bloque explica cerca del 10% de las exportaciones totales argentinas, con una fuerte gravitación de la región pampeana en términos de volumen y del Noroeste Argentino en participación relativa.

El acuerdo establece que la Unión Europea eliminará aranceles de manera acelerada: el 80% de las posiciones arancelarias se liberará de forma inmediata y el resto en un plazo máximo de diez años, incluyendo el 99% de la oferta agrícola. En contraste, el Mercosur contará con períodos de transición más largos, de hasta quince años, para productos sensibles como automóviles, autopartes, maquinaria y químicos, junto con mecanismos de salvaguarda para evitar daños significativos a las industrias locales.

Acuerdo UE–Mercosur: puntos centrales

  • Acceso a un mercado de casi 500 millones de habitantes.
  • Desgravación arancelaria asimétrica y progresiva.
  • 80% de los aranceles europeos se eliminan de forma inmediata.
  • Períodos de transición de hasta 15 años para sectores sensibles del Mercosur.
  • Mecanismos de salvaguarda ante aumentos bruscos de importaciones.

Más allá del impacto inmediato, el trabajo identifica dos efectos centrales en el mediano plazo: la creación y la desviación del comercio. La creación de comercio permitirá la aparición de nuevas exportaciones, favoreciendo a sectores como la carne vacuna en la región pampeana, la pesca en la Patagonia, el maní en Córdoba, el vino en Cuyo y producciones regionales como cítricos, miel y té en el Noroeste y Noreste Argentino. En paralelo, la desviación de comercio plantea riesgos para sectores industriales orientados al mercado brasileño, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y algunas economías regionales del NEA.

El análisis incorpora el caso de Chile como referencia empírica. En un contexto de apertura comercial plena con la Unión Europea, Chile logró desarrollar industrias exportadoras competitivas, demostrando que es posible convivir con proveedores europeos si se identifican nichos de mercado y se reducen costos estructurales. En ese marco, Schwarz subraya que la clave para la Argentina será aprovechar el período de transición para avanzar en reformas que reduzcan el denominado “costo argentino”.

Impacto regional del acuerdo

  • Cuyo: vinos, minería y agroexportación; principal beneficiaria.
  • NOA: cítricos, legumbres, miel y minería; desafíos ambientales y logísticos.
  • Patagonia: pesca y energía; riesgos tecnológicos en Tierra del Fuego.
  • Región Centro: mayores ganancias absolutas, pero fuerte competencia industrial.
  • NEA: alto potencial en arroz, madera, infusiones y carne; baja inserción internacional.

Un capítulo central del acuerdo es el ambiental. El cumplimiento obligatorio del Acuerdo de París y las exigencias vinculadas a la deforestación cero podrían transformarse en barreras no arancelarias para productos como carne, soja, madera y biodiesel, con especial impacto en provincias del NOA y del NEA. En particular, la posible clasificación del biodiesel argentino como producto de “alto riesgo” por cambio indirecto en el uso del suelo representa un desafío relevante para uno de los principales rubros de exportación al bloque europeo.

Desde una mirada regional, el estudio concluye que Cuyo aparece como la principal ganadora potencial, impulsada por la baja de aranceles al vino, la minería y su perfil agroexportador. Le siguen el NOA, con fuerte complementariedad productiva, y la Patagonia, beneficiada por la pesca y la energía, aunque con desafíos tecnológicos en Tierra del Fuego. La región Centro concentra los mayores volúmenes y ganancias absolutas, pero enfrenta una competencia más intensa en sectores industriales. El NEA, en tanto, muestra un alto potencial a largo plazo, condicionado a una mayor inserción internacional, certificaciones técnicas y cumplimiento de estándares ambientales.

En síntesis, el acuerdo Mercosur–Unión Europea abre oportunidades transversales para todas las regiones del país, pero su aprovechamiento dependerá de la capacidad de modernizar la producción, mejorar la competitividad, reducir costos logísticos y adaptarse a las nuevas reglas del comercio internacional.

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