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Negocio del vino: la herramienta que evita pérdidas de más de USD300.000

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En un sector donde cada botella cuenta, un enemigo invisible amenaza las ganancias y la reputación de las bodegas. Las paradas o detenciones de fermentación y la contaminación microbiana, problemas a menudo subestimados, pueden costar a los productores cientos de miles de dólares por un solo tanque de vino. Sin embargo, la ciencia ofrece una solución rentable que transforma la prevención en una inversión inteligente.

“El vino es un producto vivo, y su elaboración, un delicado equilibrio biológico. Desde la vendimia hasta el fraccionamiento, una compleja comunidad de levaduras y bacterias trabaja para crear el vino que disfrutamos”, comenta el microbiólogo argentino Germán Gonzalez Riachi, especializado en el sector vitivinícola. “Pero en este universo microscópico, no todos los actores son beneficiosos. La presencia de microorganismos no deseados puede desencadenar una cascada de problemas que van desde sutiles desviaciones aromáticas hasta la pérdida total de la producción”

El impacto económico puede ser devastador. En Argentina, un fallo microbiológico en un tanque de una bodega mediana puede significar un riesgo de más de USD 300.000. Uno de los problemas más graves son las paradas de fermentación, que pueden provocar pérdidas de hasta el 70% o incluso la totalidad del valor de un lote. Estas detenciones inesperadas del proceso fermentativo pueden deberse a múltiples factores, como una baja carga de levaduras, la competencia con otros microorganismos que contaminan el mosto, o una deficiencia de nutrientes que debilita a las levaduras responsables de la fermentación. Todos estos elementos impactan directamente en la calidad final del vino, y subrayan la importancia de un monitoreo constante de la fermentación.

“Generalmente, en la práctica, es muy difícil arreglar un vino que se alteró o perdió su calidad. Se descarta o se corta con vino de menor calidad, o se vende a granel para otros fines a un precio muchísimo menor“, comparte Riachi. La prevención, por tanto, no es una opción, sino una necesidad. “Siempre se busca prevenir y sumar a la calidad del vino sin intervenir en el estilo enológico de cada bodega”, agrega.

Las causas de la contaminación microbiana en bodega pueden originarse en la falta de validación de los protocolos de limpieza, en la desinfección y en acciones correctivas. Estos suelen ejecutarse de manera empírica, sin evaluar su eficacia microbiológica. A esto se suman una insuficiente estabilización de los vinos durante la crianza y previa al fraccionamiento, junto con otros factores intrínsecos de cada vino.

Entre los microorganismos contaminantes más notorios se encuentra la levadura del género Brettanomyces. Este microorganismo es responsable de aromas desagradables descritos como “sudor de caballo” o “cuero”, que arruinan la expresión frutal y la elegancia de un vino. Un estudio en California reveló que el 73% de las bodegas había experimentado una reducción de la calidad debido a “Brett”, y un 13% había tenido que retirar productos del mercado por esta causa. Pero Brettanomyces no está solo. Otras levaduras como Zygosaccharomyces, entre otros, pueden causar refermentaciones en la botella, generando turbidez y gas. Ciertas bacterias lácticas pueden producir “gusto de ratón” mientras que las bacterias acéticas, como su nombre indica, pueden avinagrar el vino, transformándolo literalmente en vinagre, provocando una pérdida total del lote.

Frente a la magnitud de las posibles pérdidas, el costo de la prevención es, en palabras de Riachi, “infinitamente menor”. La inversión en un monitoreo microbiológico no es un gasto, sino un seguro de calidad y rentabilidad. El costo de un equipo de laboratorio o monitoreo microbiológico externo es insignificante en comparación con el valor de un solo tanque de vino premium.

La clave está en un enfoque proactivo. Esto implica implementar y validar protocolos de limpieza y desinfección rigurosos para todas las superficies, desde los tanques y mangueras hasta la línea de embotellado. Además, es fundamental realizar análisis microbiológicos preventivos en puntos críticos de control. Durante la vendimia y la fermentación, el monitoreo ideal es diario o semanal. Luego, se pueden establecer controles mensuales y un análisis exhaustivo previo al embotellado para asegurar la estabilidad del vino.

La figura del microbiólogo enológico, un especialista dedicado a entender y gestionar el ecosistema microbiano de la bodega, está ganando terreno. En Argentina, por ejemplo, iniciativas como “Ciencia del Vino” están llevando laboratorios móviles directamente a las bodegas para realizar análisis in situ y ofrecer resultados inmediatos. Esta aproximación permite tomar decisiones informadas al instante, corrigiendo desviaciones antes de que se conviertan en problemas irreparables. Más allá de la prevención, la microbiología abre la puerta a la diferenciación. Al aislar y utilizar levaduras nativas, propias de cada viñedo, las bodegas pueden reforzar la identidad de su terroir, creando vinos únicos que se destacan en un mercado global competitivo.

En definitiva, la microbiología ha dejado de ser un tema exclusivo de laboratorios para convertirse en una herramienta de gestión indispensable en la bodega moderna. Ignorar a los microorganismos es dejar la puerta abierta a pérdidas económicas significativas y a un daño reputacional difícil de reparar. Invertir en su control y comprensión no solo protege la producción, sino que potencia la calidad, la identidad y, en última instancia, la rentabilidad de cada botella.

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La yerba mate exportó más que nunca y Misiones lideró el comercio exterior

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El año 2025 quedará registrado como el mejor de la historia para las exportaciones argentinas de yerba mate, tanto en volumen como en facturación. De acuerdo con el ranking oficial de exportaciones por marca, correspondiente al período enero–diciembre, el sector exportó 60.011.180 kilos, por un valor total de 116,34 millones de dólares, con un precio promedio de 1.938,64 dólares por tonelada.

El gran ganador de 2025 fue Grupo Kabour, con planta industrial en Andresito, que lideró el ranking con 19.995.803 kilos exportados, equivalentes al 33,32 por ciento del total. En términos prácticos, uno de cada tres kilos de yerba mate exportados salió al mundo bajo esta marca, confirmando su rol como principal actor del negocio externo.

En segundo lugar se ubicó La Cachuera, con 17.281.988 kilos y una participación del 28,80 por ciento. La empresa misionera no solo sostuvo su volumen, sino que capitalizó el crecimiento del mercado internacional y se afirmó como el segundo gran beneficiario del año récord.

El podio lo completó Productores de Yerba Mate de Santo Pipó -Piporé-, con 8.317.039 kilos, que representaron el 13,86 por ciento del total. Su desempeño consolidó a la cooperativa como uno de los pilares estructurales del comercio exterior yerbatero.

En conjunto, estas tres firmas concentraron más del 76 por ciento de las exportaciones, dejando en evidencia que el año récord fue, sobre todo, un año récord para los líderes del sector.

El récord alcanzado en 2025 cobra mayor dimensión cuando se lo observa en perspectiva histórica. Entre 2019 y 2024, las exportaciones anuales de yerba mate se movieron en un rango relativamente estable, con 39.834.064 kilos en 2019, 42.905.743 kilos en 2020, una caída a 35.509.787 kilos en 2021, seguida por 40.304.006 kilos en 2022, 39.691.203 kilos en 2023 y un repunte a 44.019.308 kilos en 2024. Sobre esa base, el volumen exportado en 2025 rompe claramente el techo histórico y marca un salto estructural respecto de la dinámica de los últimos seis años, consolidando al mercado externo como el principal motor del sector en un contexto de fuertes tensiones internas en la cadena yerbatera.

El segundo escalón: crecimiento con menor captura del negocio

Un segundo grupo de empresas también logró expandir sus exportaciones, aunque muy lejos de los volúmenes de los grandes ganadores.

En este segmento se destacó Establecimiento Las Marías, con 5.145.638 kilos exportados (8,57 por ciento del total), consolidándose como el cuarto exportador del país y el principal jugador fuera del tridente líder.

Más atrás aparecen la Cooperativa Agrícola de la Colonia Liebig, con 1.174.480 kilos (1,96 por ciento), Establecimiento Santa Ana -CBSé-, con 1.052.190 kilos (1,75 por ciento), y Cordeiro y Cía. -Verdeflor-, con 973.700 kilos (1,62 por ciento). Todas ellas lograron insertarse en el año récord, pero con una porción acotada del negocio.

Completan este grupo Grupo Kassab, Hreñuk y CALO, cada una con volúmenes cercanos o levemente superiores al 1 por ciento del total, confirmando que, aun en un año excepcional, la distribución del crecimiento fue desigual.

Puesto Marca Cantidad (TN) Participación (%) FOB total (USD) FOB (%) Unitario (USD/TN)
1 GRUPO KABOUR 19.995,80 33,32 33.505.703,75 28,80 1.675,61
2 LA CACHUERA 17.281,98 28,80 32.112.532,20 27,60 1.857,15
3 PRODUCTORES DE YERBA MATE DE SANTO PIPÓ 8.317,39 13,86 17.773.705,01 15,28 2.136,93
4 ESTABLECIMIENTO LAS MARÍAS 5.145,63 8,57 9.986.269,82 8,58 1.940,73
5 COOP. AGRÍCOLA DE LA COLONIA LIEBIG 1.174,48 1,96 4.001.840,50 3,44 3.407,34
6 ESTABLECIMIENTO SANTA ANA 1.052,19 1,75 2.908.940,33 2,50 2.764,66
7 CORDEIRO Y CÍA 973,70 1,62 2.128.690,32 1,83 2.186,20
8 GRUPO KASSAB 868,85 1,45 1.196.423,30 1,03 1.377,02
9 HREÑUK 843,46 1,41 2.382.303,83 2,05 2.824,43
10 CALÓ 765,60 1,28 1.301.520,00 1,12 1.700,00

Una larga cola de exportadores marginales

El ranking muestra además una extensa nómina de marcas con volúmenes reducidos, muchas por debajo de las 500 toneladas anuales. Allí figuran empresas como Cooperativa Agrícola Mixta de Montecarlo, Molinos Río de la Plata, Pontmarkt, Kraus, Sanesa, Establecimiento Bonafé, Yerbatera Misiones, Pindó, Cooperativa Yerbatera Andresito y otras firmas con participaciones inferiores al 1 por ciento. El ranking se cierra con Cafés La Virginia en el puesto 50, Porongo en el 54 y Café Cabrales.

Puesto Marca FOB total (USD) FOB (%) Cantidad (TN) Unitario (USD/TN)
1 GRUPO KABOUR 33.505.703,75 28,80 19.995,80 1.675,61
2 LA CACHUERA 32.112.532,20 27,60 17.281,98 1.857,15
3 PRODUCTORES DE YERBA MATE DE SANTO PIPÓ 17.773.705,01 15,28 8.317,39 2.136,93
4 ESTABLECIMIENTO LAS MARÍAS 9.986.269,82 8,58 5.145,63 1.940,73
5 COOP. AGRÍCOLA DE LA COLONIA LIEBIG 4.001.840,50 3,44 1.174,48 3.407,34
6 ESTABLECIMIENTO SANTA ANA 2.908.940,33 2,50 1.052,19 2.764,66
7 HREÑUK 2.382.303,83 2,05 843,46 2.824,43
8 CORDEIRO Y CÍA 2.128.690,32 1,83 973,70 2.186,20
9 CALÓ 1.301.520,00 1,12 765,60 1.700,00
10 GRUPO KASSAB 1.196.423,30 1,03 868,85 1.377,02

El ranking por valor revela un dato clave del año récord: algunas empresas, como Liebig, Santa Ana o Hreñuk, exportaron menos volumen que los líderes, pero lograron precios unitarios sensiblemente superiores al promedio, lo que refuerza la idea de que el negocio externo no solo se define por cantidad, sino también por estrategia comercial y posicionamiento en mercados de mayor valor agregado.

En el extremo inferior del listado aparecen operaciones puntuales, incluso por debajo de las 10 toneladas anuales, que completan el mapa exportador pero sin impacto significativo en el resultado global.

El año récord de exportaciones se produce en un marco institucional distinto al que rigió durante buena parte de las últimas dos décadas: con el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) sin herramientas efectivas para ordenar la oferta, limitar volúmenes o incidir en los tiempos de cosecha y secanza, el mercado queda más expuesto a la lógica de precios y poder de negociación de los actores con escala. En ese contexto, el récord exportador funciona como válvula de salida para la cadena, pero también tiende a profundizar la concentración: el crecimiento del comercio exterior aparece capturado, en su mayor parte, por los grandes jugadores con capacidad logística, financiera y comercial para sostener volumen, destinos y contratos, mientras los eslabones primarios atraviesan un escenario más frágil y volátil.

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Unión Europea vs. Mercosur: qué le conviene a Argentina

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Los países miembros del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia) firmaron un acuerdo comercial con la Unión Europea. El objetivo es conformar entre ambas regiones una zona de libre comercio en la cual progresivamente se vayan eliminando aranceles y barreras paraarancelarias al comercio exterior y se unifiquen regulaciones sanitarias, aduaneras, de compras públicas, de propiedad intelectual y de calidad con el fin de facilitar el comercio internacional entre los países miembros. 

El Mercosur fue creado en 1991 como una zona de libre comercio donde se eliminan los aranceles para el comercio entre los países miembros y se establece un arancel externo común que se aplica al comercio con países no miembros el cual ronda el 14%. A partir del acuerdo con la Unión Europea esta protección dejará de existir. El cambio rompe con una inercia sostenida durante décadas y genera inquietud en los sectores que pasarán a tener una competencia más directa con la producción europea.

Ante la inquietud de los sectores que tendrán que competir con los europeos, resulta interesante analizar la conformación actual del comercio exterior argentino. Según el INDEC para el periodo enero – noviembre del 2025 se observa que:

  • La balanza comercial (exportaciones menos importaciones) de Argentina con los países que integran el Mercosur fue negativa en 5.562 millones de dólares.
  • La balanza comercial de Argentina con Alemania fue negativa en 1.895 millones de dólares.
  • La balanza comercial de Argentina con el resto de la Unión Europea fue positiva en 191 millones de dólares.

Estos datos muestran que hay grandes oportunidades para la Argentina a partir del acuerdo con la Unión Europea. Dentro del Mercosur, la Argentina importa más de lo que exporta a Brasil y a Paraguay, fundamentalmente bienes de capital e insumos para la industria. En cambio, con los países de la Unión Europea, sacando Alemania que es una potencia exportadora de productos industriales, con el resto de los países Argentina tiene un comercio exterior equilibrado. En esto juega un rol clave la alta competitividad de la Argentina en la producción de alimentos, muy demandados para abastecer el alto consumo de los países de Europa donde predomina población de ingresos medios y altos.

Los beneficios para la Argentina de tener un espacio de libre comercio con la Unión Europea son por doble vía. Por un lado, porque se facilita el acceso a un enorme mercado de 450 millones de habitantes para una gran cantidad de productos, en especial, los generados por la cadena agroalimentaria argentina. Por otro lado, porque se podrá acceder a menores precios y mejor calidad en maquinarias, insumos, tecnologías y productos de consumo. Esto aumentará la competitividad de la producción nacional, conformando un círculo virtuoso: más y mejores importaciones contribuyen a más y mejores exportaciones. En la transición habrá sectores productivos que sufrirán la mayor competencia con Europa, pero esta es la manera de transformar la matriz productiva hacía las actividades en donde Argentina es más competitiva que es la forma de impulsar el progreso.

El desafío de Argentina es interno más que con el exterior. El país tiene potencialidad productiva que están desaprovechadas por las malas políticas internas. Una estructura tributaria distorsiva y compleja derivada de la superposición de los tres niveles de gobierno; regulaciones laborales anticuadas; un sistema de comunicaciones y logísticas en el interior del país que está decrépito; inseguridad jurídica e incertidumbre ante los cambios normativos. En lugar de retrasar el acuerdo con la Unión Europea hay que acelerar las reformas domésticas que eliminen estos factores que obstaculizan la competitividad argentina. 

El acuerdo con la Unión Europea es volver a la idea original del Mercosur: ser una herramienta para la integración al mundo. Haber desnaturalizado el Mercosur, transformándolo en un instrumento para exacerbar el aislamiento resultó muy costoso para la Argentina. No solo por las oportunidades perdidas de acceder a otros mercados sino por tener que pagar costos más altos por productos de menor calidad, particularmente, los provenientes de Brasil.  

IN 1157 – Balanza comercial de Argentina con el Mercosur y con la Unión Europea

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Radiografía anual y tendencias a futuro en el agro: 2025 el año que aceleró el cambio

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El 2025 cerró como un año bisagra para el agro argentino. No por un único factor, sino por varios:  la superposición de las inundaciones en la zona núcleo, algunas sequías regionales, ajustes de márgenes, reacomodamientos en los mercados internacionales y, sobre todo, por un cambio profundo en la forma en que el productor compra, vende y gestiona su negocio. Lo que hasta hace algunos años era una promesa —la digitalización del campo— hoy es una realidad consolidada, con impacto directo en la productividad, los costos y la velocidad de toma de decisiones.

Un año marcado por tensiones, adopción tecnológica y resiliencia

A nivel estructural, el agro tuvo que navegar un 2025 que combinó presión en los costos, incertidumbre política y cambios en las dinámicas de exportación. Pero, a la vez, fue un año que aceleró comportamientos que venían creciendo en silencio: la adopción tecnológica, la gestión por datos y el uso de nuevas plataformas digitales para comercializar hacienda y planificar inversiones.

Según datos citados por especialistas del sector, el 70% de los productores argentinos ya utiliza alguna herramienta tecnológica para gestionar su negocio (Cámara Argentina de Agtech, 2025). Esta cifra refleja un cambio cultural profundo: el productor dejó de ver la tecnología como “accesorio” y pasó a elegir soluciones que le permiten mejorar tiempos, reducir costos y ganar previsión.

“A través de la tecnología hoy los productores pueden cotizar gratis y sin compromiso de venta, obtener una referencia real de mercado para tomar decisiones estratégicas y gestionar de manera autónoma sus cobros y pagos, brindando mayor previsibilidad financiera”, explica Emilio Herz, CEO de deCampoaCampo, el mercado ganadero digital más grande del país, y agrega: “En medio de un escenario económico desafiante, los productores que logran planificar con información precisa —y no con corazonadas— son los que marcan la diferencia”.

Uno de los movimientos más claros del año fue el crecimiento del comercio digital de ganado. En 2025, productores, consignatarios, frigoríficos e incluso cadenas de supermercados están utilizando marketplaces digitales para operar a distancia, validar información sanitaria y cerrar acuerdos de forma más eficiente.

El mercado digital dejó de ser complementario para convertirse en parte del canal principal de comercialización. Y hay datos concretos que lo respaldan: la plataforma deCampoaCampo —uno de los jugadores más relevantes del ecosistema— ya reporta más de 3.5 millones de cabezas comercializadas y más de 150.000 usuarios registrados en su ecosistema digital.

A ese número se suma un dato clave: en 2025 el crecimiento en volumen operado fue del 40%, el más alto desde la creación de la compañía hace 15 años. “Si bien todos los años crecimos, nunca lo hicimos a este ritmo. Y no solo en volumen: todas las métricas acompañaron ese crecimiento, tanto en usuarios nuevos como en la cantidad de sociedades que operan habitualmente con la plataforma”, explica Pedro López Meyer, Gerente de Planificación, Soporte y Gestión de deCampoaCampo.

Emilio Herz, CEO de Campo a Campo

Pero el diferencial del último año no estuvo solo en sumar usuarios, sino en la adopción genuina de la tecnología. “Antes muchos productores descargaban la aplicación pero entraban esporádicamente o no la usaban de manera activa. En 2025 eso cambió: los ingresos a la plataforma para consultar precios crecieron más de un 100%, y la autogestión de cotizaciones y compras pasó del 40% al 85%, demostrando que los usuarios se volcaron a manejar de manera autónoma la plataforma”, detalla López Meyer.

El uso de deCampoPagos, la herramienta para la gestión de cada pago de las operaciones, también creció en adopción: prácticamente el 100% de los usuarios activos, tanto productores como transportistas, autogestionan el saldo de sus operaciones.

Estos datos confirman que la digitalización dejó de ser exploratoria y pasó a formar parte de la operatoria diaria del negocio ganadero, con un nuevo estándar: información, trazabilidad, inmediatez,  logística y operación, todo dentro de una misma interfaz.

Tecnología, trazabilidad y datos: la agenda que viene

Otro de los ejes del año fue la consolidación de la agenda AgTech en Argentina. El Gobierno y distintos observatorios sectoriales impulsaron iniciativas ligadas a Agricultura 4.0, sensores, automatización, monitoreo remoto, big data y soluciones para ganadería inteligente.

Este marco público-privado aceleró la adopción de herramientas móviles y modelos predictivos. Para el 2026, tres vectores serán determinantes:

  1. Trazabilidad obligatoria y mejores estándares. La presión de los mercados internacionales —particularmente en la demanda de carne certificada, baja huella ambiental y mayor control sanitario— obliga a incorporar sistemas de seguimiento digital. Europa, China y Medio Oriente ya dan señales en esa dirección, condicionando precios y cupos.
  2. Integración de datos y predicción. Los productores empiezan a centralizar información de clima, genética, sanidad, costos y mercados en plataformas únicas. Esto habilita pronósticos más precisos y decisiones tomadas con menos intuición y más evidencia.
  3. Inteligencia artificial aplicada al campo. La IA tendrá un rol transversal en 2026: desde modelos de pricing y análisis de riesgo hasta asistentes que recomiendan cuándo vender, qué insumos comprar o cómo mejorar la performance del rodeo.

Sin dudas, los beneficios que le dan las soluciones tecnológicas a los productores son infinitas: “Cualquier empresa tecnológica que encuentre un problema concreto del productor y logre mejorarle la diaria —ya sea en tiempo, costos o eficiencia— va a ser bienvenida y adoptada rápidamente”, expresa Herz. El desafío, sin embargo, es que la solución tenga idioma de productor: simple de implementar, simple de usar y que le agregue valor.

Muchas soluciones quedan a mitad de camino por falta de usabilidad o por intentar resolver un problema que no es prioritario en la operación diaria. En este contexto, la plataforma se prepara para un salto cualitativo: convertirse no solo en un marketplace, sino en la estructura de procesamiento digital de todas las operaciones del productor, aun cuando hayan sido realizadas fuera del ecosistema de la app.

“En 2026 vamos a permitir que cualquier usuario procese la operación —ya sea que la haya realizado con deCampoaCampo o con cualquier otro canal— dentro de nuestra plataforma”, adelantan desde la empresa. Esto incluye coordinación de transporte, procesamiento de pagos, integración con factoring y gestión del saldo operativo.

El objetivo es claro: que deCampoaCampo funcione como la herramienta que procesa todo lo que entra y sale del campo, agilizando la administración, reduciendo errores y permitiendo al productor tener trazabilidad financiera y operativa en un solo lugar.

2026: un año para decidir

Si el 2025 fue el año de la aceleración, el 2026 será el año de las decisiones estratégicas. Los especialistas coinciden en una agenda mínima que definirá competitividad:

●      Más trazabilidad para cumplir normas internacionales.

●      Integración de datos para reducir incertidumbre operativa.

●      Comercialización digital como eje central del negocio, no como un complemento.

●      Automatización y eficiencia para enfrentar márgenes cada vez más ajustados.

●      Adopción de IA para mejorar predicción y minimizar riesgo.

La pregunta para el sector no es si la digitalización seguirá avanzando, sino qué tan rápido podrá cada productor sumarse al nuevo modelo productivo que ya domina la actividad.

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ARCA instala anticipo de Ganancias para exportadores de oro, plata y platino

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) puso en marcha un régimen específico de percepción del Impuesto a las Ganancias para las exportaciones de oro, plata y platino que se realizan sin transferencia de dominio, cuando los metales son enviados al exterior para refinación, procesamiento y/o depósito. La medida quedó formalizada a través de la Resolución General 5815/2026, publicada el 16 de enero de 2026, y apunta a reforzar los mecanismos de control fiscal y aduanero sobre un sector considerado estratégico por su aporte en divisas y su inserción en los mercados internacionales.

La normativa impacta de manera directa sobre operadores mineros y comercializadores de metales preciosos que utilizan esquemas internacionales de procesamiento fuera del país, estableciendo una percepción del 1% del Impuesto a las Ganancias en el momento de la exportación, aun cuando no exista una realización económica inmediata de los bienes.

Alcance del régimen y fundamentos fiscales

La resolución se enmarca en un diagnóstico oficial que reconoce que la extracción, refinación y comercialización de metales preciosos constituye un sector clave para la generación de divisas, la inversión productiva y la integración internacional de la Argentina. Sin embargo, ARCA advirtió que en la operatoria internacional es habitual la utilización de esquemas de procesamiento o depósito en terceros países, sin transferencia de dominio, lo que dificulta el seguimiento fiscal y la trazabilidad económica de las operaciones.

En ese contexto, el organismo consideró necesario asegurar adecuados mecanismos de recaudación, información y control, con el objetivo de prevenir maniobras abusivas y resguardar el interés fiscal. Por ello, el régimen alcanza a las exportaciones para consumo de oro, plata y/o platino, en cualquiera de sus etapas de elaboración, incluido el bullón dorado, siempre que no se produzca la transmisión de dominio y que la exportación tenga como finalidad su refinación, depósito para posterior venta u otros fines similares.

Quedan comprendidas aquellas operaciones en las que se emita factura de exportación “E” con valor “0”, consignando el CUIT PAÍS del destino y la identificación del propio exportador como emisor receptor, y que cuenten con un contrato respaldatorio que acredite el motivo del egreso al exterior. En los casos de contratos de depósito, deberán detallarse las partes intervinientes, la vigencia y las tarifas o montos acordados.

Percepción del 1%, rol de Aduana y plazos de ingreso

La Dirección General de Aduanas actuará como agente de percepción del impuesto. El monto a ingresar se calculará aplicando una alícuota del 1% sobre el valor considerado a los fines de los derechos de exportación, conforme al punto “ES03: Exportación de concentrado de minerales” del Anexo I de la Resolución General 5.626.

La percepción deberá determinarse al momento de la liquidación de los tributos aduaneros y abonarse dentro de los quince (15) días hábiles posteriores al libramiento de la mercadería, a través del Sistema Informático MALVINA (SIM), mediante la Liquidación Malvina Anticipada (LMAN), motivo GAEX, según el procedimiento establecido por la Resolución General 2.161.

El incumplimiento del pago dentro del plazo previsto habilitará la suspensión prevista en el inciso c) del artículo 1.122 del Código Aduanero (Ley 22.415), hasta la cancelación total de la obligación. Además, el ingreso fuera de término devengará los intereses resarcitorios previstos en el artículo 37 de la Ley 11.683, desde el vencimiento original hasta el pago efectivo.

Carácter del impuesto e información trimestral obligatoria

ARCA estableció que la percepción tendrá carácter de impuesto ingresado y podrá ser computada en la declaración jurada del Impuesto a las Ganancias correspondiente al período fiscal en el que se produzca la transferencia onerosa de la mercadería exportada, ya sea en el mismo estado en que salió del territorio aduanero o luego de un proceso de transformación.

No obstante, la normativa aclara que este importe no será computable para la determinación de anticipos del impuesto ni para solicitar la reducción de dichos anticipos, lo que introduce un efecto financiero relevante para las empresas alcanzadas.

En paralelo, se creó un régimen de información obligatorio. Los sujetos comprendidos deberán presentar trimestralmente una certificación emitida por un profesional independiente en ciencias económicas, que acredite —sobre la base de la documentación respaldatoria y la contabilidad del contribuyente— la calidad y cantidad de los metales exportados, con identificación de las destinaciones aduaneras asociadas. La información deberá remitirse dentro de los quince (15) días corridos posteriores al vencimiento de cada trimestre, mediante el servicio “Presentaciones Digitales”, trámite “Régimen Informativo exportación de metales preciosos”.

Impacto sectorial y proyección

La implementación del régimen introduce un nuevo esquema de control fiscal y financiero sobre la exportación de metales preciosos sin transferencia de dominio, una práctica habitual en la industria minera internacional. Para el sector, la medida implica mayores obligaciones de información, un costo financiero anticipado vía percepción y un refuerzo del seguimiento aduanero de las operaciones.

Desde la perspectiva institucional, la resolución se apoya en las facultades conferidas por la Ley 11.683, la Ley de Impuesto a las Ganancias, el Decreto 618/1997, el Decreto 953/2024 y el Decreto 13/2025, consolidando el rol de ARCA como organismo central en la fiscalización de actividades estratégicas vinculadas a la generación de divisas.

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