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La Cuenca Ovino Caprina, se muestra con producción, capacitación y turismo rural en Profundidad

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Profundidad será sede el 12 y 13 de septiembre de la sexta expo de la Cuenca Ovino Caprina, un encuentro que busca convertir la producción rural en un espacio de intercambio, capacitación y generación de valor. Durante dos jornadas, productores, familias rurales, emprendedores, instituciones y visitantes confluirán alrededor de una agenda que combinará producción ovina y caprina, turismo rural, gastronomía, cultura y propuestas para toda la familia.

La actividad fue presentada oficialmente por el Ministerio del Agro y la Producción junto con las instituciones que integran la Mesa de Gestión de la Cuenca Ovino Caprina de la Zona Sur. La Expo se consolidó como una instancia para mostrar el trabajo que realizan las comunidades rurales, pero también como una herramienta para fortalecer los vínculos dentro de una cadena que busca ampliar sus capacidades productivas y comerciales.

El eje está puesto en el agregado de valor. Las charlas técnicas y las actividades previstas abordarán desde el desarrollo de productos hasta el aprovechamiento de la lana, la economía circular y la incorporación de nuevos recursos forrajeros. La propuesta apunta a que la producción primaria pueda conectarse con nuevos usos, conocimientos y oportunidades económicas.

Una agenda que vincula producción y territorio

El sábado 12, la apertura oficial será a las 9 y dará paso a un ciclo de capacitaciones sobre distintos aspectos de la actividad ovina y caprina. Entre los temas previstos aparecen el desarrollo de productos y agregado de valor, el trabajo con perros, la prevención y mitigación de ataques de predadores, la calidad del agua, el fortalecimiento de la cadena productiva y los nuevos recursos forrajeros.

La jornada también incorporará una dimensión cultural con la elección de la Embajadora de la Cuenca Ovino Caprina 2026. La intención es que la Expo funcione como un punto de encuentro entre los saberes productivos de las familias rurales y una comunidad más amplia.

El domingo 13, el predio abrirá nuevamente a las 9. La programación continuará con contenidos vinculados al turismo rural, el aprovechamiento de la lana, la economía circular, la calidad del agua y los recursos forrajeros.

El cierre buscará llevar esa producción al plato. El “Desafío de Fuego y Sabores” tendrá como protagonistas al cordero y el chivito, con un concurso gastronómico que contará con la participación de chefs de la provincia. La entrega de premios marcará el cierre de la sexta edición.

Una actividad que busca ampliar su peso económico

El encuentro se desarrolla sobre una base productiva que ya tiene una dimensión relevante en Misiones. La actividad ovina reúne a más de 800 productores y productoras distribuidos en 829 unidades productivas, con un stock cercano a las 18.000 cabezas.

En el sector caprino participan alrededor de 450 productores con stock y se contabilizan más de 4.700 cabezas. Son dos actividades que, por su escala y distribución territorial, tienen una particularidad: están estrechamente vinculadas con las economías de las familias rurales.

En la zona sur, la Cuenca Ovino Caprina comprende 10 municipios y una superficie superior a las 116.000 hectáreas. Allí unas 333 familias rurales están directamente vinculadas con la actividad y funcionan cerca de 200 emprendimientos organizados.

Ese entramado explica por qué el desafío no pasa solamente por incrementar el número de animales. La construcción de una cadena productiva más sólida requiere mejorar conocimientos, aprovechar subproductos, desarrollar alimentos y derivados, fortalecer la comercialización y generar vínculos entre producción, gastronomía y turismo.

La estrategia provincial: fortalecer la cadena desde el territorio

El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, planteó que la Expo constituye una oportunidad para fortalecer los vínculos entre los actores de la cadena y generar herramientas para el desarrollo del sector.

“Esta Expo representa una oportunidad para poner en valor el trabajo de los productores ovinos y caprinos, fortalecer los vínculos entre los distintos actores de la cadena y generar nuevas herramientas para el desarrollo del sector”, sostuvo.

La definición apunta a una cuestión central para las economías regionales: la capacidad de transformar una actividad productiva en una cadena con mayor generación de valor. La capacitación, el intercambio entre productores y la conexión con otras actividades pueden contribuir a ampliar las posibilidades económicas de las familias involucradas.

La intendenta de Profundidad, Silvia Estigarribia, destacó a su vez que la localidad vuelva a ser sede y puso el foco en la convocatoria abierta a las familias, con producción, gastronomía, música y actividades culturales.

Del campo a la comunidad

La Expo plantea una lógica que excede la exhibición de animales o productos. El objetivo es acercar al público a una actividad que forma parte de la estructura productiva de numerosas familias rurales y mostrar las posibilidades que existen alrededor de ella.

El turismo rural, la gastronomía y la economía circular incorporan nuevas dimensiones a una producción tradicional. La lana puede transformarse en un recurso con nuevos usos; la gastronomía puede funcionar como vidriera para la producción primaria; y las experiencias rurales pueden convertirse en una vía adicional para generar ingresos y visibilidad territorial.

En ese sentido, la Expo funciona como una herramienta de articulación. Productores, instituciones, emprendedores y consumidores pueden encontrarse en un mismo espacio y poner en circulación conocimientos, productos y proyectos.

Profundidad recibirá así una nueva edición de un encuentro que busca consolidar a la Cuenca Ovino Caprina como una expresión de la economía rural del sur misionero. Con más de 1.200 productores ovinos y caprinos involucrados en la provincia y cientos de familias vinculadas directamente a la actividad en la zona sur, el desafío es que la producción pueda seguir avanzando hacia más conocimiento, agregado de valor y nuevas oportunidades para quienes sostienen la actividad desde el territorio.

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Alertan por el impacto social de la desregulación en el sector yerbatero

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La desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) profundizó la crisis del sector yerbatero y generó un impacto social directo sobre más de 11.000 familias productoras en Misiones, en un contexto donde los indicadores de exportación muestran buenos resultados, pero la economía interna de las chacras se deteriora de manera acelerada. Así lo advirtió la diputada provincial Arabela Soler, quien reclamó la restitución de las funciones del organismo como herramienta central para que los productores puedan negociar precios justos con el sector industrial.

La legisladora en dialogo con LT17 Radio Provincia sostuvo que la quita de atribuciones del Inym dejó a los pequeños productores sin mecanismos de protección en un mercado desregulado, lo que derivó en una fuerte asimetría dentro de la cadena yerbatera, con beneficios concentrados en los eslabones industriales y comerciales.

Asimetrías en la cadena yerbatera y deterioro de la economía rural

Soler describió un escenario de desigualdad estructural entre los distintos actores del sector. Mientras que los números de exportación muestran un desempeño positivo, la realidad de los productores primarios es diametralmente opuesta. “En materia de números y exportaciones nos está yendo muy bien, pero nuestra economía interna se está desplomando día a día”, señaló.

Según explicó, los sectores más perjudicados son aquellos que no son propietarios de la hoja verde, en particular los pequeños productores y algunos secaderos que funcionan como pymes y que hoy concentran stock de yerba canchada estacionada. En contraste, los molinos cuentan con mayor capacidad financiera y operativa para administrar su materia prima y sostener su posición en el mercado.

La diputada remarcó que la eliminación de la posibilidad de fijar precios de referencia, función que históricamente ejercía el Inym, dejó a los productores sin previsibilidad ni poder de negociación. “Al sector yerbatero le quitaron las funciones de la noche a la mañana y es por eso que se desploma”, afirmó, y contrastó esta situación con otros sectores productivos que aún conservan instancias de consenso para definir precios.

La agenda legislativa y el reclamo por la restitución de funciones del Inym

En este contexto, Soler destacó la agenda legislativa territorial impulsada por el presidente de la Cámara de Representantes, Sebastián Macías, que permitió reunir a legisladores de todos los espacios políticos para analizar la crisis. “Estuvimos todos de acuerdo que acá no hay banderas políticas, no hay ideales, más que poder defender nuestro producto emblema”, sostuvo.

Durante ese encuentro, se realizó un diagnóstico compartido sobre una problemática que, según la diputada, se arrastra desde hace casi dos años. Lejos de tratarse de una situación inesperada, advirtió que el deterioro del sector es conocido y sostenido en el tiempo, y que ahora el desafío pasa por definir medidas concretas dentro de las herramientas disponibles a nivel provincial.

Soler fue enfática al señalar que, sin la restitución plena de las funciones del Inym —en particular la capacidad de establecer referencias de precios—, no habrá soluciones de fondo. “Sin las funciones del Inym o la de fijar un precio de nuestra materia prima no va a haber una solución mágica”, aseguró, aunque reconoció que podrían implementarse medidas paliativas con resultados a mediano plazo.

Entre el cese de cosecha y la subsistencia diaria

Más allá de las variables económicas, la legisladora puso el foco en el impacto social de la crisis. La mayoría de los productores yerbateros de Misiones son pequeños chacareros que dependen de la venta de hoja verde para cubrir gastos básicos. “Son productores que tienen que mandar al colegio a sus hijos, pagar la luz, vivir el día a día”, describió.

En ese escenario, las estrategias colectivas, como el cese de cosecha para forzar una suba de precios, se vuelven difíciles de sostener. “No todos tienen la posibilidad de esperar”, explicó Soler, al relatar la tensión entre la necesidad de mantener la unidad sectorial y la urgencia de generar ingresos para la subsistencia familiar.

La diputada insistió en que los productores deben apoyarse en el instituto que los nuclea y reforzar sus asociaciones para recuperar capacidad de negociación. En un contexto de libre mercado, subrayó la necesidad de contar con herramientas concretas que permitan sentarse a negociar con los industriales sin quedar en desventaja.

La crisis del Inym, concluyó, no es solo productiva ni económica: es una problemática social que atraviesa a miles de familias rurales y pone en riesgo la sostenibilidad del principal producto emblema de Misiones.

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