Financiamiento Pyme

Deuda corporativa en máximos: empresas argentinas aceleran emisiones y el mercado vive su mejor inicio de año desde 2015

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El mercado de capitales argentino atraviesa uno de sus momentos más activos de la última década y empieza a mostrar señales concretas de reapertura financiera para el sector privado. Entre enero y abril de 2026, las emisiones de obligaciones negociables y fideicomisos financieros de las empresas superaron los US$ 6.200 millones medidos al dólar contado con liquidación, configurando el mejor primer cuatrimestre desde 2015 y consolidando un cambio de clima que el sistema financiero venía esperando desde hace años.

El dato surge de un informe elaborado por el equipo de Deals de PwC Argentina y refleja no sólo una recuperación del financiamiento corporativo, sino también una transformación en las expectativas de empresas e inversores frente a la estabilidad macroeconómica, la baja del riesgo país y la desaceleración de tasas.

El volumen operado expone además un fenómeno político y económico más profundo: el regreso gradual del crédito privado de mediano plazo en una economía que durante años funcionó prácticamente sin financiamiento genuino y con mercados cerrados para la mayoría de las compañías.

Durante el primer cuatrimestre se concretaron 142 emisiones, el segundo registro más alto de la última década. El principal motor fueron las obligaciones negociables, que totalizaron US$ 5.586 millones distribuidos en 100 operaciones, también un récord histórico para este período del año.

El mercado mostró además una clara preferencia por deuda denominada en dólar hard, que explicó cerca del 90% de las colocaciones dentro del Régimen General. El dato revela que, pese a la desaceleración inflacionaria y cierta estabilidad cambiaria, las empresas todavía privilegian financiamiento atado a moneda dura para aprovechar tasas internacionales más competitivas y captar demanda externa.

La novedad más relevante fue el retorno de las emisiones internacionales. Entre enero y abril, compañías argentinas colocaron US$ 3.069 millones en el exterior mediante ocho operaciones, el mejor desempeño de los últimos tres años. En la City interpretan ese movimiento como una consecuencia directa de la caída del riesgo país tras las elecciones legislativas de octubre de 2025, donde el oficialismo logró consolidar poder parlamentario y reforzar expectativas de continuidad del programa económico.

Desde entonces, el mercado internacional comenzó lentamente a reabrirse para firmas argentinas que durante años habían quedado prácticamente excluidas del crédito global. Según PwC, desde octubre hasta fines de abril se registraron 18 emisiones internacionales por US$ 7.250 millones.

El cambio también empezó a verse en la composición de los instrumentos financieros demandados. Las ON dólar linked y ajustadas por UVA representaron apenas el 2% del total emitido, el nivel más bajo desde 2020. La lectura del mercado es clara: cayó la necesidad urgente de cobertura cambiaria e inflacionaria que dominó las estrategias financieras durante los años de alta volatilidad macroeconómica.

La baja de tasas se convirtió en otro factor decisivo. La tasa promedio de colocación de obligaciones negociables en pesos cayó de 37,6% nominal anual en enero a 26,3% en abril. La compresión supera los 1.100 puntos básicos en apenas un trimestre y marca las tasas corporativas más bajas desde el inicio de la gestión de Javier Milei.

Ese descenso comienza a modificar comportamientos empresariales que estaban prácticamente paralizados desde hacía años. Empresas que postergaban inversiones o dependían exclusivamente de capital propio vuelven ahora a evaluar financiamiento vía mercado de capitales.

Incluso en el segmento PYME avalado empezaron a observarse colocaciones con márgenes negativos, una anomalía poco frecuente en la Argentina reciente y que refleja el fuerte apetito inversor por instrumentos corporativos de riesgo moderado.

Los fideicomisos financieros también consolidaron su recuperación. En el primer cuatrimestre alcanzaron US$ 630 millones mediante 42 emisiones, con crecimiento tanto en monto como en cantidad de operaciones. Estos instrumentos volvieron a ganar atractivo porque ofrecen respaldo sobre activos específicos y permiten aislar riesgos en un contexto donde todavía persisten niveles elevados de mora en algunos sectores de la economía real.

Dentro de ese segmento, Mercado Libre tuvo un rol dominante. La compañía realizó dos emisiones por $230.000 millones y explicó cerca del 69% de todo el volumen colocado en fideicomisos financieros durante abril. El dato ratifica cómo las grandes empresas tecnológicas y fintech empiezan a consolidarse como actores centrales del nuevo esquema financiero argentino.

El segmento PYME también mostró señales de reactivación. Las obligaciones negociables para pequeñas y medianas empresas alcanzaron US$ 39 millones en el cuatrimestre, el mayor volumen nominal desde 2015 para ese período.

Aunque todavía se trata de cifras relativamente pequeñas frente a las grandes colocaciones corporativas, el dato es relevante porque refleja una reapertura gradual del financiamiento hacia sectores productivos medianos que históricamente quedaron fuera del mercado de capitales argentino.

Para provincias periféricas como Misiones, la mejora del acceso al crédito corporativo podría convertirse en un factor estratégico si logra extenderse hacia economías regionales. Sectores como yerba mate, forestación, agroindustria o energía renovable siguen enfrentando fuertes restricciones de financiamiento de largo plazo y costos elevados para capital de trabajo.

El desafío será observar si esta mejora financiera logra derramarse más allá de bancos, energéticas, fintech y grandes grupos económicos, que hoy concentran buena parte de las emisiones.

El mercado también sigue de cerca la reglamentación de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), previstos dentro de la reforma laboral. En el sistema financiero estiman que ese mecanismo podría canalizar cerca de US$ 2.000 millones anuales hacia instrumentos administrados por fondos comunes de inversión, aportando mayor profundidad al mercado en pesos y nuevas fuentes de fondeo tanto para privados como para el Tesoro.

La combinación entre tasas descendentes, menor riesgo país y reapertura gradual del crédito internacional empieza a configurar un escenario financiero distinto al de los últimos años. Sin embargo, el mercado todavía observa con cautela variables clave como acumulación de reservas, sostenibilidad fiscal y estabilidad política.

La gran incógnita hacia adelante será si esta ventana financiera logra sostenerse en el tiempo o si queda limitada a un ciclo corto de optimismo financiero. Por ahora, las empresas argentinas aprovecharon el momento y aceleraron emisiones como no ocurría desde hace más de una década.

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Mercado de capitales y agro: la CNV flexibiliza transferencias y acelera controles en una señal directa al negocio granario

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La Comisión Nacional de Valores (CNV) oficializó la Resolución General 1140/2026, introduciendo una rectificación normativa estratégica que habilita a los agentes del mercado de capitales a recibir fondos de clientes originados en actividades de corretaje de granos, forestales y agroindustriales desde cuentas corporativas específicas. Para el sector productivo de Misiones, la medida destraba el flujo de caja operativo hacia instrumentos de inversión y financiamiento bursátil, simplificando la triangulación financiera de las PyMEs del NEA.

La normativa subsana un vacío procedimental en los regímenes de Prevención de Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo (PLA/FT). Al convalidar que los Agentes de Liquidación y Compensación (ALyC) Agro y los Agentes de Negociación (AN) transfieran saldos consolidados de sus operaciones comerciales garantizando la trazabilidad individual mediante CUIT, el regulador elimina la obligatoriedad de que cada productor primario deba estructurar transferencias espejo individuales desde cuentas a la vista. Simultáneamente, la CNV descentralizó las inscripciones del Registro de Auditores Externos directamente en su Subgerencia de Control, un paso burocrático que agilizará los balances auditados requeridos para la emisión de Obligaciones Negociables (ON) regionales.

Vía libre para el financiamiento bursátil del agro a través de los ALyC y agentes de corretaje

La Comisión Nacional de Valores (CNV) modificó su normativa para permitir una operatoria más ágil y trazable en transferencias vinculadas al corretaje agropecuario y, al mismo tiempo, delegó facultades operativas para acelerar registros y controles dentro del mercado de capitales. Aunque el cambio parece técnico, tiene impacto concreto sobre cadenas exportadoras como la forestoindustria, la yerba mate y el negocio agroindustrial del NEA, donde el acceso al financiamiento y la velocidad de liquidación son variables críticas en un contexto de márgenes ajustados.

La Resolución General 1140/2026 introduce dos movimientos relevantes: por un lado, habilita mecanismos más flexibles para que intermediarios agropecuarios operen fondos destinados al mercado de capitales con trazabilidad validada; por otro, descentraliza decisiones administrativas dentro de la CNV para acelerar procesos regulatorios y registros.

Para Misiones, donde muchas empresas medianas enfrentan restricciones de escala y costos financieros más altos que en los grandes centros urbanos, la medida puede convertirse en un instrumento indirecto de mejora operativa.

El núcleo económico de la resolución está en la modificación del régimen de recepción de fondos para ALyC vinculados al negocio agroindustrial. La CNV habilita que los Agentes de Liquidación y Compensación especializados en actividades agropecuarias puedan recibir fondos desde cuentas específicas afectadas a operaciones de corretaje de granos y actividades agroindustriales, siempre que exista trazabilidad completa de origen.

Traducido al lenguaje empresario: el organismo busca reducir trabas operativas sin relajar controles antilavado.

La decisión tiene impacto sobre: operaciones de cobertura financiera del agro. Canalización de liquidez hacia instrumentos bursátiles. Agilidad en movimientos de capital de empresas agroindustriales. Y menores tiempos administrativos para operaciones vinculadas a exportación.

En economías regionales, donde la gestión de flujo de caja suele ser más volátil que en industrias urbanas, la velocidad de acreditación y aplicación de fondos tiene peso estratégico.

Para sectores exportadores del NEA, especialmente empresas forestales, tealera y yerbateras con vínculos comerciales internacionales, cualquier reducción de fricción financiera puede mejorar capacidad de cobertura cambiaria, administración de capital de trabajo y acceso a herramientas bursátiles.

Por qué el efecto puede sentirse distinto en Misiones

La economía misionera convive con un problema estructural: el costo de operar lejos de los centros financieros tradicionales.

Mientras empresas radicadas en Buenos Aires tienen acceso más directo a ALyCs, bancos de inversión y mercados de cobertura, las firmas del NEA suelen enfrentar: mayores costos de intermediación, menor profundidad financiera, menor acceso a instrumentos sofisticados, y menor velocidad operativa.

A eso se suma la condición fronteriza de Misiones. Las denominadas asimetrías fronterizas —diferencias cambiarias, impositivas y de costos respecto de Paraguay y Brasil— obligan a las empresas locales a trabajar con márgenes más estrechos y estructuras financieras más sensibles.

En ese contexto, cualquier mejora regulatoria que facilite operatorias legales, trazables y más rápidas puede tener un efecto más relevante en provincias periféricas que en los grandes centros económicos.

El movimiento de la CNV también dialoga con una tendencia más amplia del Gobierno nacional: desburocratizar circuitos financieros para ampliar la participación privada y acelerar el financiamiento productivo sin expansión del gasto público.

La resolución reconoce explícitamente las actividades de corretaje de granos y agroindustriales, un dato político no menor.

La agroindustria sigue siendo el principal generador de divisas del país y el Gobierno busca evitar cuellos regulatorios que ralenticen operaciones financieras vinculadas al comercio exterior.

Aunque Misiones no tiene el peso cerealero de la región pampeana, sí posee cadenas exportadoras sensibles al crédito y al capital operativo: Yerba mate: necesita financiamiento estacional para acopio e industrialización. Forestoindustria: requiere capital intensivo y plazos largos de recuperación. Té y tabaco: dependen de liquidez para exportación y cobertura de costos. Turismo receptivo: cada vez más vinculado a herramientas de pagos digitales y servicios financieros integrados.

La posibilidad de operar con mayor trazabilidad y menos capas administrativas podría facilitar esquemas financieros más dinámicos para empresas medianas regionales.

Una CNV más rápida y menos centralizada

La resolución también delega facultades técnicas a distintas gerencias internas de la CNV, especialmente en registros de auditores y controles societarios.

La lectura política es clara: el organismo intenta acelerar tiempos administrativos en un mercado que reclama menos burocracia.

Entre los cambios más relevantes aparecen: delegación de inscripción y cancelación de registros de auditores. Agilidad para reformas societarias menores. Más velocidad en autorizaciones técnicas. Y descentralización operativa dentro del regulador.

Para empresas del interior que buscan acceder al mercado de capitales, emitir obligaciones negociables o estructurar fideicomisos productivos, la demora regulatoria suele representar un costo oculto relevante.

La simplificación administrativa puede no generar impacto inmediato en el bolsillo del consumidor misionero, pero sí influir en el costo financiero empresario, especialmente en un escenario de tasas reales todavía elevadas.

La clave no estará solamente en la norma, sino en la capacidad del sistema financiero para incorporar efectivamente a empresas medianas del interior.

Misiones mantiene una economía exportadora con fuerte dependencia logística y costos estructurales altos. Si las reformas regulatorias derivan en mayor acceso a instrumentos financieros, menor burocracia y operaciones más ágiles, podrían mejorar competitividad regional sin necesidad de subsidios directos.

El interrogante de mediano plazo es otro: si el mercado de capitales argentino logrará federalizarse o si estas ventajas seguirán concentradas en operadores del AMBA. Para el NEA, la diferencia entre ambas opciones no es técnica. Es productiva.

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Mercado de capitales: la CNV flexibiliza el acceso profesional y abre una ventana para captar talento financiero

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La Comisión Nacional de Valores (CNV) habilitó una exención parcial del examen de idoneidad para egresados de la Maestría en Dirección de Finanzas y Control de la UADE, una decisión técnica que, aunque parece acotada al sistema financiero, refleja un movimiento más amplio: la necesidad del mercado de capitales argentino de acelerar la formación y certificación de perfiles especializados en finanzas, compliance y asesoramiento inversor.

La medida publicada en el Boletín Oficial a través de la Resolución General 1138/2026 permite que quienes acrediten esa maestría queden exceptuados de rendir los módulos 4, 5 y 6 del examen obligatorio para operar como idóneos ante la CNV. Deberán completar únicamente los módulos 1, 2 y 3 para inscribirse en el Registro de Idóneos.

Detrás de la modificación regulatoria aparece una señal relevante para provincias como Misiones: el sistema financiero argentino empieza a reconocer que necesita ampliar la base de profesionales certificados para sostener el crecimiento de instrumentos de inversión, financiamiento pyme y operatorias digitales fuera del AMBA.

Más profesionales habilitados para un mercado que busca federalizarse

La resolución no modifica reglas operativas del mercado de capitales, pero sí reduce barreras de ingreso para perfiles técnicos ya formados en finanzas corporativas y mercado bursátil.

En términos prácticos: la CNV reconoce formación académica específica como equivalente parcial del examen técnico. Se acelera el ingreso de profesionales al ecosistema financiero regulado. Se reduce tiempo y costo de certificación. Y el sistema gana mayor disponibilidad de asesores y operadores habilitados.

Para el interior argentino, donde existe menor densidad de agentes financieros especializados, la señal tiene implicancias más profundas que en Buenos Aires.

¿Por qué esto importa en Misiones?

Misiones todavía opera con una baja penetración del mercado de capitales en comparación con provincias industriales o agroexportadoras del centro del país.

La mayoría de las pymes yerbateras, forestales o comerciales continúa financiándose mediante: crédito bancario tradicional. Descuento de cheques. Financiamiento de proveedores. Capital propio. Y cooperativas

Sin embargo, en los últimos años comenzaron a crecer herramientas alternativas como: obligaciones negociables pyme. Factura de crédito electrónica. Fondos comunes de inversión. Fideicomisos productivos. Y mercado de cheques avalados

El problema estructural del NEA no es únicamente financiero: también es técnico. Hay escasez de profesionales certificados para estructurar operaciones, asesorar empresas y vincular proyectos regionales con inversores institucionales.

Ahí es donde la decisión de la CNV adquiere valor estratégico.

El desafío del NEA: capital financiero sin masa crítica profesional

Mientras Buenos Aires concentra sociedades de bolsa, estudios financieros y universidades especializadas, el norte argentino todavía enfrenta un cuello de botella en capital humano financiero.

Eso limita especialmente a sectores como:

Yerba mate Muchas cooperativas y secaderos tienen capacidad productiva, pero escasa sofisticación financiera para acceder a instrumentos de cobertura, emisión o financiamiento bursátil.

Forestoindustria La madera requiere financiamiento de largo plazo por los ciclos forestales extensos. Sin estructuras financieras profesionales, el sector depende excesivamente del crédito bancario tradicional.

Turismo Hotelería y desarrollos turísticos del norte misionero necesitan vehículos de inversión más complejos para captar capital privado en proyectos medianos.

Comercio fronterizo Las empresas expuestas a las asimetrías con Paraguay y Brasil necesitan herramientas financieras más dinámicas para administrar liquidez, cobertura cambiaria y capital de trabajo.

La señal política de la CNV

La resolución también muestra un cambio gradual en la lógica regulatoria del mercado financiero argentino: pasar de un modelo altamente concentrado y burocrático hacia esquemas de acreditación más compatibles con estándares académicos y profesionales.

La CNV mantiene el control sobre los módulos centrales del examen, pero reconoce competencias específicas adquiridas en posgrados especializados.

Eso busca resolver un problema concreto del sistema: falta de asesores registrados; crecimiento del ahorro digital; mayor demanda de productos financieros; expansión de fintech y ALyCs y necesidad de educación financiera formal

En un escenario de desintermediación bancaria parcial, el mercado de capitales necesita escala profesional para crecer fuera del núcleo porteño.

Qué cambia concretamente

La resolución incorpora a la Maestría en Dirección de Finanzas y Control de UADE dentro de las titulaciones con equivalencias parciales ante la CNV.

Los graduados: quedan exentos de rendir los módulos 4, 5 y 6 del examen de idoneidad. Deberán aprobar los módulos 1, 2 y 3. Y podrán luego solicitar el alta en el Registro de Idóneos.

La medida entra en vigencia inmediatamente tras su publicación en el Boletín Oficial.

Lo que el empresariado empieza a observar

Aunque la noticia parece circunscripta al sistema financiero, el impacto potencial para las economías regionales está asociado a otra discusión: quién estructurará el financiamiento de las pymes del interior en los próximos años.

Misiones necesita ampliar su ecosistema financiero profesional para reducir dependencia del crédito bancario tradicional y mejorar acceso a capital para sectores exportadores.

La discusión ya no pasa solamente por tasas o subsidios. El cuello de botella empieza a ser técnico: Falta de estructuradores financieros. Escasez de asesores certificados. Bajo desarrollo bursátil regional. Y poca integración entre producción y mercado de capitales. La resolución de la CNV apunta, indirectamente, a ese problema.

El dato que habrá que seguir de cerca es si otras universidades avanzan en convenios similares y si el mercado financiero comienza efectivamente a expandir capacidad operativa hacia provincias periféricas. Sin esa federalización, el capital seguirá concentrado donde históricamente estuvo: Buenos Aires.

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Mastercard apunta a las pymes con una tarjeta que mezcla crédito, ciberseguridad y formación

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Mastercard decidió avanzar sobre un frente que combina inclusión financiera, tecnología y control de riesgos. La empresa anunció el lanzamiento de una nueva tarjeta de crédito para pymes en América Latina y el Caribe, con una propuesta que excede el instrumento de pago tradicional: promete financiamiento, monitoreo de vulnerabilidades y herramientas de ciberseguridad para negocios en crecimiento. El movimiento no es menor. En una región donde el acceso al crédito sigue siendo un cuello de botella para gran parte del entramado pyme y donde la digitalización amplió la superficie de exposición al delito informático, la apuesta de la compañía busca capturar una demanda concreta y posicionarse no solo como procesadora de pagos, sino como proveedora de infraestructura de gestión. La pregunta de fondo es otra: si esta clase de soluciones puede modificar de verdad la competitividad de las pymes o si, por ahora, funciona más como una sofisticación del negocio financiero sobre un segmento históricamente desatendido.

Una tarjeta que deja de ser solo un medio de pago

La novedad central del lanzamiento es que la tarjeta fue diseñada bajo un formato más integral. Mastercard no la presentó únicamente como una vía de financiamiento, sino como una puerta de entrada a un ecosistema de servicios orientados a pequeñas y medianas empresas. Según explicó María Barreiros, vicepresidenta senior de Producto y Soluciones para Pymes en la región, el producto incorpora dos sistemas específicos: uno para evaluar el nivel de vulnerabilidad de la empresa y otro para monitorear la presencia de datos sensibles en la deep web.

Ese dato cambia el enfoque. La propuesta deja de ubicarse en la lógica clásica del crédito corporativo para pasar a un esquema donde el valor agregado está en la prevención. Para muchas pymes, el problema no es solo conseguir liquidez, sino sostener operaciones en un entorno donde un ataque digital puede dañar pagos, proveedores, información comercial y reputación. Mastercard leyó ese cambio y movió fichas en consecuencia.

Hay además una dimensión de mercado detrás del anuncio. Las grandes compañías suelen contar con áreas internas de compliance, seguridad informática o gestión financiera. Las pymes, en cambio, operan con menos espalda técnica y presupuestaria. Ahí aparece la oportunidad de negocio: ofrecer en un mismo producto crédito, protección y asistencia para un segmento que no siempre puede contratar servicios especializados por separado.

Crédito y ciberseguridad: dos déficits que se cruzan en el mundo pyme

La lectura estratégica de Mastercard parece apoyarse en un diagnóstico claro. Las pequeñas y medianas empresas enfrentan, al mismo tiempo, dos restricciones estructurales. Por un lado, el financiamiento. Por otro, la fragilidad frente al delito digital. El lanzamiento intenta intervenir en ambos planos.

En materia de crédito, el texto base remarca que muchas pymes arrancan con ahorros propios o ayuda familiar y solo más adelante logran integrarse al sistema formal. Esa secuencia no es marginal: expone una dificultad histórica del ecosistema emprendedor para acceder a herramientas financieras acordes a su tamaño y etapa de desarrollo. La nueva tarjeta busca acompañar ese proceso con una oferta que, según la empresa, se adapta al crecimiento del negocio.

El punto relevante es que Mastercard no plantea una solución uniforme. La compañía sostiene que no todas las empresas necesitan lo mismo. Una pyme que recién empieza puede requerir educación financiera. Otra más consolidada puede necesitar tarjetas virtuales para pagos a proveedores o herramientas de gestión de gastos. Esa segmentación no solo ordena el discurso comercial; también muestra una estrategia de captura de clientes a lo largo de todo su ciclo de desarrollo.

En paralelo, la ciberseguridad aparece como el otro gran eje del lanzamiento. Las pymes suelen ser el blanco más accesible para los ciberdelincuentes precisamente porque muchas carecen de equipos especializados o de presupuesto para blindar sus sistemas. Mastercard busca simplificar esa barrera de entrada con herramientas que permitan identificar fallas sin necesidad de contratar expertos externos. Ahí radica uno de los cambios más significativos del modelo: la protección deja de ser una respuesta posterior al ataque y pasa a proponerse como vigilancia anticipada.

Un ecosistema en expansión y una disputa por el vínculo con las empresas

El anuncio también debe leerse en el contexto más amplio de la transformación de los pagos en América Latina. El texto señala que desde 2017 la región experimentó una aceleración sostenida en digitalización, impulsada por la expansión de billeteras virtuales, el comercio electrónico y nuevas plataformas financieras. Esa tendencia no fue homogénea, pero sí configuró un nuevo terreno competitivo.

En ese escenario, la tarjeta pyme deja de ser apenas un producto bancario y se convierte en una interfaz de relación entre compañías financieras y negocios reales. Quien controle ese vínculo no solo procesa consumos: también administra información, fideliza clientes, ordena pagos a proveedores y ofrece soluciones adicionales. Por eso el movimiento de Mastercard tiene una lectura más profunda que la de un simple lanzamiento comercial. La empresa busca consolidar presencia sobre un segmento productivo que, a medida que se digitaliza, se vuelve más valioso.

La decisión de incorporar servicios de formación y mentoría refuerza esa ambición. Mastercard plantea acompañar a los emprendedores con herramientas educativas y vincular a quienes recién comienzan con empresarios más experimentados. Esa capa de capacitación no es secundaria. En la práctica, amplía el perímetro del producto y convierte a la compañía en un actor que no solo financia o procesa pagos, sino que también intenta influir sobre la manera en que las pymes aprenden a operar en un entorno digital.

Qué cambia para las pymes y qué gana Mastercard

Para los pequeños negocios, la propuesta puede traducirse en tres beneficios concretos si la implementación acompaña el diseño: acceso a financiamiento, mayor capacidad de prevención frente al fraude y herramientas para ordenar gastos y decisiones. En un mercado cada vez más digitalizado, esa combinación puede representar una ventaja operativa real. Menos exposición al delito, más información sobre riesgos y mayor formalización financiera pueden mejorar la capacidad de escalar.

Pero detrás de ese beneficio también hay una estrategia empresarial nítida. Mastercard busca correr el eje desde la tarjeta como plástico hacia la tarjeta como ecosistema. Es una manera de capturar más valor en cada relación comercial y de evitar que el negocio quede reducido a la intermediación del pago. La empresa se posiciona así en una zona donde convergen fintech, banca tradicional, servicios de seguridad y plataformas de gestión.

Esa convergencia importa porque redefine la competencia. Ya no alcanza con ofrecer límite de crédito o promociones. El diferencial empieza a jugarse en la capacidad de resolver problemas más complejos del negocio cotidiano: fraude, administración, proveedores, control de gastos, visibilidad de riesgos, educación financiera. Mastercard parece haber decidido que la disputa por las pymes en América Latina se va a librar ahí.

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La encuesta de la CEM revela que las pymes cerraron 2025 con caída del consumo

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La última Encuesta Provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM), correspondiente a diciembre de 2025, confirma un escenario de estancamiento prolongado para las pymes misioneras, atravesado por la caída del consumo, alta presión tributaria, costos laborales elevados, recesión y fuerte incertidumbre. Sin cambios estructurales a nivel nacional ni provincial, el empresariado adopta estrategias defensivas: resistir, reestructurar y postergar decisiones clave, especialmente en inversión y empleo.

El relevamiento, realizado de manera ininterrumpida desde hace más de dos años por la Comisión de Comercio y Servicios de la CEM, contó en esta edición con la participación de 234 empresarios pyme de distintos sectores económicos de la provincia, lo que permite trazar una radiografía precisa del clima de negocios con el que se cerró 2025 y se inicia 2026.

Actividad estancada, empleo congelado y costos como principal límite

En términos de movimiento económico, diciembre mostró una continuidad respecto de los meses previos. El 41% de los encuestados calificó la actividad como “regular”, mientras que un 26% la consideró “buena” y un 19% “mala”. Solo un 3% señaló un desempeño “muy bueno”, frente a un 8% que lo calificó como “muy malo”.

Este desempeño moderado se traduce en una fuerte cautela en materia laboral. Al igual que en noviembre, más del 83% de las pymes evita tomar decisiones sobre recursos humanos, profundizando una tendencia que se sostiene desde hace varios meses.

Entre los principales obstáculos para contratar personal, los empresarios identificaron a las cargas laborales altas como el factor más relevante (29%), seguidas por la inestabilidad económica (18%), el riesgo sindical (16%) y el miedo a juicios laborales (15%). El dato refleja un mercado laboral rígido, con alto nivel de riesgo percibido para el sector formal.

Presión tributaria, recesión y fronteras: las trabas estructurales según nivel de gobierno

Las problemáticas estructurales que afectan a las pymes se mantienen prácticamente sin cambios respecto de los meses anteriores, tanto a nivel nacional como provincial y municipal.

En el plano nacional, la carga tributaria encabeza el ranking con un 25%, seguida por el costo laboral (21%) y la recesión (17%). También aparecen el financiamiento (10%) y la corrupción (9%), en una combinación que limita la planificación y la inversión productiva.

A nivel provincial, la presión se intensifica: la carga tributaria asciende al 30% y las barreras arancelarias alcanzan el 26%. En tercer lugar se ubica nuevamente la corrupción (18%), seguida por los problemas de infraestructura (10%).

En los municipios, el escenario se complejiza aún más. La principal dificultad señalada es la informalidad y la competencia desleal (20%), seguida por las tasas e impuestos internos (16%), el movimiento comercial fronterizo (12%), la burocracia (10%) y los problemas de infraestructura (10%). También se mencionan la corrupción (9%) y la falta de personal capacitado (8%), factores clave en una economía de frontera como la misionera.

Expectativas moderadas, finanzas ajustadas y estrategias defensivas

En cuanto a las expectativas macroeconómicas, un 47% de los empresarios considera que Argentina crecerá en los próximos seis meses, mientras que un 30% no sabe si habrá crecimiento y un 20% cree que el país no crecerá.

La percepción sobre Misiones es sensiblemente más pesimista: solo el 19% cree que la provincia crecerá en el primer semestre de 2026, frente a un 45% que estima que no habrá crecimiento y un 34% que manifiesta incertidumbre.

Respecto a los precios, más del 66% de los encuestados detectó variaciones acotadas, entre 0% y 5%, lo que refleja un escenario de menor volatilidad nominal, aunque sin impacto directo en la recuperación del consumo.

En el plano financiero, la mora de pagos sigue siendo una señal de alerta. Un 34% indicó que “aumentó levemente”, un 26% que “se mantuvo estable” y un 19% que “aumentó significativamente”, en línea con lo observado durante julio, agosto, septiembre y octubre. En cuanto a los cheques rechazados, solo el 28% de las pymes no recibe cheques; entre quienes sí los reciben, un 10% reportó rechazos frecuentes, un 21% ocasionales y un 24% raros.

Balance 2025 y punto de partida para 2026

El balance anual es contundente: para el 41% de los empresarios, 2025 fue peor que 2024; para el 30%, fue similar; y solo un 17% lo consideró mejor. En términos de resultados económicos, un 43% logró apenas un equilibrio, un 30% tuvo rentabilidad negativa y solo un 16% alcanzó rentabilidad positiva.

Frente a este contexto, las decisiones empresariales fueron mayoritariamente defensivas. Durante 2025, un 27% redujo inversiones, un 21% postergó pagos, un 12% redujo personal, un 11% redujo horas o actividad y un 9% vendió activos. Apenas un 17% no tomó ninguna de estas medidas.

Los factores que más impactaron en el desempeño empresarial fueron la caída del consumo, la incertidumbre económica, el aumento de costos, la carga fiscal y administrativa, la falta de financiamiento y el endeudamiento previo.

No obstante, el 52% de las pymes afirmó haber logrado adaptarse a las condiciones económicas, aunque con mucho esfuerzo, mientras que un 33% apenas consiguió sostenerse y un 11% se adaptó sin mayores inconvenientes.

El dato final sintetiza el estado del entramado productivo misionero: en 2025, las pymes resistieron (39%), reestructuraron (25%), se achicaron (14%), se endeudaron (10%), invirtieron (8%) y cerraron o pausaron actividades (1%).

De cara a 2026, el punto de partida sigue siendo frágil: un 42% comienza el año en la misma situación que en 2025, un 22% lo hace de forma debilitada, un 21% de forma fortalecida y un 14% directamente en situación de riesgo.

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