fiscalidad internacional

ARCA simplifica el acceso a beneficios de convenios internacionales para evitar la doble imposición

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) reemplazó un régimen vigente desde hace casi tres décadas para acreditar la residencia fiscal de beneficiarios del exterior y acceder a los beneficios previstos en los convenios para evitar la doble imposición. La modificación reduce trámites administrativos, reemplaza declaraciones certificadas por autoridades fiscales extranjeras por certificados de residencia fiscal y redefine las responsabilidades de empresas pagadoras y agentes de retención.

La medida, oficializada mediante la Resolución General 5855/2026, tendrá impacto directo sobre compañías argentinas que contratan servicios, pagan regalías, intereses, asistencia técnica, licencias o cualquier otro concepto alcanzado por los acuerdos tributarios internacionales firmados por Argentina.

Para sectores exportadores, empresas industriales con vínculos internacionales, firmas tecnológicas y grupos económicos con operaciones transfronterizas, el cambio implica una simplificación operativa que reduce costos de cumplimiento y brinda mayor previsibilidad fiscal.

Menos burocracia para aplicar convenios de doble imposición

Hasta ahora, los beneficiarios del exterior debían presentar una declaración jurada específica certificada por la autoridad tributaria de su país de residencia para acceder a los tratamientos especiales previstos en los convenios internacionales.

Con la nueva normativa, ARCA adopta un criterio alineado con estándares internacionales: será suficiente presentar un certificado de residencia fiscal emitido por la autoridad competente del país correspondiente.

Si ese certificado no establece un período de vigencia, tendrá validez por 12 meses desde su emisión.

La resolución también reconoce mecanismos digitales de verificación. Cuando el país de origen disponga de sistemas electrónicos oficiales que permitan corroborar la autenticidad del certificado, no será necesaria la apostilla ni la legalización consular.

Para las empresas argentinas que operan con proveedores internacionales, esta modificación elimina pasos burocráticos que frecuentemente demoraban pagos o generaban contingencias fiscales.

Impacto para empresas exportadoras e industrias con operaciones globales

La medida adquiere relevancia en un contexto donde muchas compañías argentinas incrementaron su integración con mercados externos.

Las empresas alcanzadas deberán seguir exigiendo documentación respaldatoria, pero bajo un esquema más simple y homogéneo.

Entre los cambios más relevantes aparecen: se reemplaza el antiguo formulario certificado por un certificado de residencia fiscal. Se admiten mecanismos digitales de validación internacional. Se simplifican los procesos para pagos recurrentes bajo un mismo contrato. Se mantiene la obligación de conservar documentación respaldatoria para eventuales fiscalizaciones. Se establece un procedimiento claro para recuperar retenciones practicadas en exceso.

Desde la perspectiva empresarial, la principal ventaja es la reducción de riesgos asociados a errores formales que podían derivar en retenciones más elevadas que las previstas en los tratados internacionales.

Qué deben hacer las empresas argentinas

La resolución traslada parte de la responsabilidad de control a los sujetos pagadores locales.

Las compañías deberán solicitar y conservar: El certificado de residencia fiscal vigente, la declaración jurada identificatoria de la operación, los contratos o documentación comercial que respalden la transacción y toda la información relacionada con la aplicación del beneficio tributario. La documentación deberá estar disponible ante eventuales requerimientos de fiscalización de ARCA.

La norma también aclara que, si no se presenta el certificado correspondiente antes del pago, la empresa deberá practicar la retención plena prevista por la Ley del Impuesto a las Ganancias, sin aplicar los beneficios contemplados en los convenios internacionales.

Para grupos económicos con proveedores o accionistas extranjeros, la actualización obliga a revisar procesos internos de compliance tributario y documentación contractual.

Un cambio técnico con impacto en competitividad

Aunque se trata de una modificación de carácter procedimental, el efecto económico puede ser significativo para sectores intensivos en comercio internacional.

Las industrias exportadoras, empresas de software, firmas de servicios basados en conocimiento, compañías forestales, agroindustriales y manufactureras que mantienen relaciones contractuales con proveedores, consultores o inversores extranjeros suelen depender de la correcta aplicación de los convenios para evitar la doble imposición para optimizar sus estructuras de costos.

La simplificación impulsada por ARCA apunta a reducir fricciones administrativas sin modificar los beneficios fiscales ya existentes.

Para economías regionales como las del NEA, donde crecen las operaciones vinculadas a exportaciones forestales, servicios tecnológicos y cadenas agroindustriales con inserción internacional, la medida representa una mejora en la operatoria diaria de las empresas más integradas al comercio exterior.

El desafío ahora estará en la implementación práctica del nuevo esquema y en la capacidad de las empresas para adaptar rápidamente sus procedimientos internos. La simplificación normativa reduce cargas administrativas, pero también exige mayor organización documental para evitar contingencias tributarias. A medida que aumente la internacionalización de las empresas argentinas, la eficiencia en la aplicación de los convenios de doble imposición se convertirá en un factor cada vez más relevante para la competitividad.

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