Florianópolis arranca una temporada más tranquila: menos argentinos y alquileres altos
La temporada de verano en Florianópolis muestra este enero un comportamiento muy diferente al de años anteriores. Así lo describió en Open1017.com la corredora inmobiliaria Cynthia Radich, radicada desde hace años en la isla, quien aseguró que el arranque de 2026 está marcado por una menor afluencia de turistas argentinos, una ocupación moderada y un cambio profundo en el perfil de quienes llegan desde el país.
“Está bastante tranquilo, a diferencia de otros años”, afirmó Radich desde el sur de la isla. En contraste con temporadas previas, donde el flujo era masivo y continuo, hoy el movimiento es más fragmentado y de estadías cortas, especialmente entre los turistas brasileños, que llegan por tres o cuatro días y luego se retiran. En zonas como Campeche y el sur de Florianópolis, el fenómeno es claro: menos alquileres largos y más rotación de fines de semana. El norte de la isla, en cambio, mantiene su patrón tradicional. “Canasvieiras está lleno, está lotado de argentinos”, describió. Pero aun así, el volumen total es menor al del año pasado. “Hay mucha menos gente que el año pasado, de hecho”, remarcó.
Uno de los datos centrales que dejó la entrevista es el fuerte contraste entre el costo del alojamiento y el gasto diario. Según Radich, un departamento de dos dormitorios, ubicado a 100 o 200 metros de la playa, ronda entre 100 y 200 dólares por día, es decir entre 550 y 1.100 reales. “Floripa siempre es Floripa y es hermoso, pero la realidad es que es una temporada más baja que el año pasado”, explicó. En cambio, comer en Brasil sigue siendo conveniente para los argentinos. “Comer es más barato que en Argentina”, señaló, aunque aclaró que el perfil de Florianópolis es marcadamente familiar. La mayoría llega en auto y cocina en los departamentos. “Los supermercados están llenos”, describió, reflejando un consumo más austero y planificado.

A diferencia de otros veranos, donde las reservas estaban prácticamente cerradas desde octubre, este año domina la incertidumbre. “Hoy el inquilino está pensando si viene o no viene. Tienen otras opciones, vuelos directos al nordeste, otros destinos”, explicó Radich. Ese comportamiento se refleja en la demanda inmobiliaria. “Ya no tenemos ese turismo de 15 días”, dijo. Las estadías son más cortas, más cuidadas, y muchas decisiones se toman a último momento. Incluso quienes viajan por carretera encuentran rutas mucho más despejadas que en temporadas pasadas.
En paralelo, gana protagonismo un nuevo perfil de visitante: el inversor. Radich señaló que muchos argentinos están evaluando comprar inmuebles en Florianópolis para combinarlos como activo financiero y destino de uso personal. “Quieren departamentos que no les generen gasto, que se alquilen en temporada y que les dejen una rentabilidad del seis o siete por ciento, y poder venir a usarlos”, explicó. Es un público que no solo vacaciona, sino que analiza dónde colocar su dinero, especialmente tras la liberación de ahorros en Argentina.
La temporada también está atravesada por un cambio estructural en Brasil. Una reforma tributaria obliga a declarar cada alquiler temporario ante el Estado. “Antes solo se pagaba la plataforma. Ahora cada vez que alquilás tenés que declarar al gobierno”, explicó Radich, lo que encarece y complica el negocio para muchos propietarios. En el sur de la isla, además, muchas casas que antes se destinaban al turismo ahora pasaron a ser viviendas permanentes, lo que redujo la oferta de alquileres temporarios y presionó los precios.
Al mismo tiempo, Florianópolis vive una fuerte transformación urbana y regulatoria. Está prohibido poner música con parlantes en la playa, llevar perros o instalar los tradicionales gazebos. La multa por música alcanza los 600 reales y los controles son permanentes. A la vez, Radich destacó que este verano las playas están limpias y aptas para el baño, con operativos diarios de limpieza y sin los episodios masivos de contaminación que marcaron otros años.
Con este escenario, la corredora inmobiliaria estimó que Florianópolis alcanzará alrededor del 80 por ciento del volumen turístico que se proyectaba para la temporada. “Se esperaban dos millones y medio de turistas. Yo creo que se va a llegar al 80 por ciento de eso”, señaló. La foto final es la de un verano más moderado, con menos euforia y más cálculo, en el que el turista argentino ya no viaja por inercia sino comparando costos, destinos y oportunidades, en un mercado que empieza a moverse tanto por el ocio como por la inversión.




