Deuda, IA y comercio redefinen el mapa de riesgos de la economía mundial según el FMI
La economía mundial llega a 2026 con una combinación que obliga a revisar los supuestos de crecimiento: mostró resiliencia frente a shocks geopolíticos y comerciales, pero enfrenta nuevas tensiones por el aumento de la deuda pública, los conflictos, las interrupciones de las cadenas de suministro y el impacto todavía incierto de la inteligencia artificial. El Informe Anual del FMI 2026, titulado “Navegando en un mundo incierto”, plantea que el desafío ya no pasa solamente por absorber una crisis, sino por construir capacidad de respuesta frente a shocks cada vez más frecuentes y simultáneos.
El documento, que analiza el ejercicio comprendido entre el 1 de mayo de 2025 y el 30 de abril de 2026, organiza su diagnóstico alrededor de cuatro grandes transformaciones: las crecientes presiones fiscales, la adopción y disrupción de la inteligencia artificial, las tensiones sobre el comercio y el crecimiento y las nuevas fronteras de las finanzas digitales. El Fondo, que reúne a 191 países miembros, ubica estos procesos dentro de una misma ecuación: preservar la estabilidad macroeconómica mientras cambian las condiciones de producción, financiamiento y comercio global.
La deuda vuelve a ocupar el centro de la escena
Uno de los principales focos de tensión es fiscal. El FMI advierte que la deuda pública mundial volvió a aumentar después del descenso transitorio registrado tras los máximos de la pandemia y señala que, incluso antes del conflicto en Oriente Medio, se proyectaba para 2028 un nivel comparable con los registrados durante la Segunda Guerra Mundial.
El problema no se limita al volumen de deuda. El encarecimiento de la energía, unas condiciones financieras más restrictivas y un crecimiento más lento presionan simultáneamente sobre las cuentas públicas. En los últimos tres años, según el informe, los pagos de intereses aumentaron casi 50%, desde alrededor del 2% hasta casi el 3% del PIB mundial. Esa mayor carga financiera reduce recursos disponibles para infraestructura, educación y otras prioridades públicas, mientras los gobiernos también enfrentan nuevas necesidades de gasto vinculadas con la seguridad.
El FMI plantea así una cuestión que trasciende la discusión sobre cuánto gastar: la capacidad de los Estados para preservar margen fiscal antes de que llegue el próximo shock. Entre las herramientas mencionadas aparecen una mayor priorización presupuestaria, reformas permanentes en sistemas de pensiones y subsidios regresivos a los combustibles, además de una mejor evaluación del costo-beneficio de las inversiones y presupuestos plurianuales.
La inteligencia artificial abre una segunda ecuación
La otra gran transformación ocurre en el frente tecnológico. El informe estima que las inversiones vinculadas con la inteligencia artificial aportaron 0,5 puntos porcentuales al crecimiento del PIB de Estados Unidos durante 2025. También recoge estimaciones externas según las cuales la inversión privada mundial en IA podría superar los US$2 billones en 2026.
Pero el FMI presenta la IA como una transformación con efectos distributivos y financieros, no solamente como una fuente potencial de productividad. La expansión de estas tecnologías puede elevar la productividad en múltiples sectores, aunque también existe el riesgo de sustitución de determinados empleos y de presión sobre los salarios de algunos trabajadores. El informe identifica una exposición particularmente significativa en ocupaciones de calificación media, mientras que los trabajadores con competencias específicas en IA aparecen entre los principales beneficiados.
El desafío, por lo tanto, pasa también por la adaptación. El Fondo señala la necesidad de fortalecer las capacidades laborales, la infraestructura digital y los marcos regulatorios. Al mismo tiempo, advierte sobre un riesgo menos visible: inversiones muy costosas en IA financiadas crecientemente con deuda podrían generar pérdidas de valor, destrucción de riqueza y despidos si la rentabilidad esperada no se materializa. También identifica mecanismos de financiamiento circular dentro del ecosistema tecnológico que podrían amplificar los problemas de una empresa hacia otras.
Comercio: más resiliencia, pero a un costo mayor
El comercio internacional también mostró capacidad de adaptación. Durante 2025, los volúmenes comerciales aumentaron casi 5%, pese a los shocks comerciales y a los cambios en la política comercial estadounidense. El comercio vinculado con la tecnología mantuvo un ritmo elevado y varias economías buscaron acuerdos bilaterales o regionales para sostener los flujos.
Sin embargo, esa adaptación tiene un costo. El FMI señala que la necesidad de construir cadenas de suministro más resilientes puede implicar resignar parte de la eficiencia alcanzada durante décadas de globalización. A esto se suman las consecuencias de la guerra en Oriente Medio, que afectaron el suministro energético, otras materias primas, los alimentos y las cadenas logísticas.
La conclusión operativa del organismo es que la diversificación de proveedores y mercados puede reducir la vulnerabilidad frente a interrupciones futuras. También advierte que los desequilibrios comerciales excesivos incrementan la exposición a shocks económicos y financieros, elevando el riesgo de correcciones abruptas. Para reducir esa incertidumbre, el FMI plantea la importancia de marcos comerciales previsibles, transparentes y comunicados con claridad.
El sistema financiero entra en una nueva etapa digital
El cuarto eje del informe está relacionado con las finanzas digitales. Las monedas estables, la tokenización y las monedas digitales de bancos centrales avanzan en distintos grados, mientras las tecnologías basadas en cadenas de bloques comienzan a incorporarse de manera más institucional al sistema financiero.
La tokenización todavía se encuentra en una etapa inicial, pero el FMI señala que podría extenderse desde activos financieros hasta bienes inmuebles y préstamos, con potencial para agilizar transacciones, reducir costos y ampliar el acceso. Las monedas estables, por su parte, ya ampliaron su utilización en pagos transfronterizos y remesas, aunque todavía representan una porción limitada de esas operaciones.
El mismo proceso genera nuevos riesgos. Una pérdida de valor de los activos que respaldan una moneda estable o una pérdida generalizada de confianza podría provocar inestabilidad. El FMI también identifica riesgos vinculados con la estabilidad financiera, la sustitución de monedas, la integridad financiera y eventuales movimientos abruptos en los mercados de deuda pública. Por eso plantea la necesidad de marcos regulatorios globales coherentes y de mayor interoperabilidad entre sistemas de pago.
Un FMI más enfocado en gestionar shocks
La transformación del contexto global también redefine el papel del propio Fondo. Durante el ejercicio 2026 realizó 138 consultas del Artículo IV y 11 evaluaciones de estabilidad financiera mediante el Programa de Evaluación del Sector Financiero. Además, concedió un total de US$40.000 millones a 18 países, incluidos unos US$2.000 millones destinados a nueve países de ingreso bajo, y destinó US$400 millones a asistencia técnica, capacitación y desarrollo de capacidades.
El mensaje transversal del informe es que la resiliencia dejó de ser una condición asociada exclusivamente a las crisis financieras. Ahora abarca las cuentas públicas, las cadenas de suministro, el mercado laboral, la infraestructura digital, la estabilidad financiera y la capacidad de las instituciones para adaptarse.
Para los gobiernos, empresas y trabajadores, el desafío consiste en administrar esa transición sin trasladar todos los costos hacia el futuro. El informe del FMI coloca en una misma agenda cuestiones que durante años se analizaron por separado: deuda y productividad, comercio y energía, inteligencia artificial y empleo, digitalización y estabilidad financiera. En ese cruce se juega buena parte de la capacidad de las economías para sostener crecimiento cuando los shocks ya no aparecen como acontecimientos excepcionales, sino como una característica permanente del escenario internacional.
