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Los malos indicadores de 2025 dificultan la actividad de la cadena forestoindustrial en el primer semestre

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El último “Informe de empleo y actividad” elaborado por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines – FAIMA, destaca el difícil panorama que enfrenta la cadena de valor sectorial. Pero también da cuenta de las asimetrías presentes al interior de la misma.

El trabajo de FAIMA fue coordinado por su director ejecutivo Fernando Couto y contó con el respaldo de los datos aportados por las 28 cámaras de todo el país que representan a la actividad sectorial.

Panorama complejo

FAIMA pone de relieve que la recuperación macroeconómica no se traduce de manera homogénea en la cadena foresto-industrial. En este sentido, la entidad puntualiza que el crecimiento del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) está fuertemente impulsado por sectores primarios, mientras que la industria continúa mostrando debilidad estructural.

Por otra parte, el crecimiento observado en algunos segmentos responde en gran medida a efecto rebote estadístico. “Tanto en madera como en muebles, las subas acumuladas deben interpretarse en el contexto de las fuertes caídas registradas en 2024, lo que sugiere una recuperación parcial más que una expansión consolidada”, advierte FAIMA.

El empleo continúa ajustándose, con una caída del empleo industrial del 6,15% interanual. “Es una clara muestra que indica que el proceso contractivo aún no se ha revertido, particularmente en actividades vinculadas a construcción y bienes de mayor valor agregado”, comenta el coordinador del informe Fernando Couto.

Para las PyMEs, la realidad es aún más compleja. El relevamiento sectorial evidencia una caída significativa en ventas, mostrando que la recuperación no está siendo uniforme y que existen fuertes diferencias según escala y región.

En línea con lo anterior, persisten señales de fragilidad en la demanda interna: La contracción del comercio sectorial confirma un menor dinamismo del consumo y de la actividad vinculada a construcción, precisa el informe de FAIMA.

Números y señales

El punto de partida en 2026 lleva el lastre de los números preocupantes que mostró el balance sectorial de 2025. Así, en toda la cadena foresto-industrial, el comportamiento fue dispar.

El sector de madera y productos de madera (excepto muebles) mostró una recuperación interanual del 4,6% en diciembre y una suba acumulada del 3,8% en 2025, tras haber registrado una fuerte caída del 14% en 2024.

En cambio, el sector de muebles y colchones registró una caída interanual del 6,6% en diciembre, aunque acumuló una expansión del 14% en el año. “Sin embargo, este crecimiento debe interpretarse como una recuperación parcial luego de la caída del 18% sufrida en 2024”, aclara el informe.

En el segmento PyME mueblero, el relevamiento sectorial de FAIMA para el cuarto trimestre de 2025 indicó una caída promedio del 19% en ventas, evidenciando una divergencia respecto de indicadores oficiales y reflejando una recuperación desigual según tamaño de empresa y región.

En materia de empleo registrado, la cadena foresto-industrial mostró una contracción interanual del 6,15% en el segmento industrial y del 2,42% en el comercial.Las mayores pérdidas de empleo industrial se concentraron en viviendas prefabricadas de madera (-31%). Pero también hubo índices altos en artículos de tornería (-22%), enchapados y tableros (-20%) y aserrado de madera nativa (-11%).

En el comercio sectorial también se verificó una contracción generalizada, especialmente en mayoristas de muebles (-7%) y venta minorista de madera (-3,5%). “El único segmento industrial con variación positiva fue la fabricación de somieres y colchones (+1,64%), mientras que en el comercio solo creció el segmento mayorista orientado a industria y comercio (+5%)”, destaca FAIMA.

Evolución sectorial
Evolución sectorial

Del optimismo cauteloso al desengaño de la realidad

La perspectiva que plantea para 2026 el informe de FAIMA coincide con los resultados del “Panorama de la cadena de valor de la madera de Argentina y sus perspectivas para 2026” elaborado por ASORA Madera y Tecnología.

“El año 2025 se define como un ciclo de Régimen de Supervivencia para la cadena de valor de la madera de Argentina. El periodo está marcado por una contracción de mayor a menor y una caída drástica de la demanda en el segundo semestre. Con una capacidad ociosa promedio del 50%, el sector sostiene una estrategia de retención de capital humano”, señala el mencionado informe.

El relevamiento planteaba que la viabilidad del 2026 dependía de una “cancha nivelada”, que contenía la esperanza del acceso al crédito, la reforma laboral y, fundamentalmente, una política de costos logísticos y reales que detuviera la asfixia financiera provocada por la combinación de precios planchados y tarifas en ascenso.

De acuerdo al último informe de FAIMA, poco y nada de eso se verifica en los primeros meses de 2026. Ni tampoco se vislumbra en el horizonte inmediato de la actividad industrial.

El diagnóstico general que presentó el trabajo de ASORA Madera y Tecnología se confirma con el informe de FAIMA: un estancamiento generalizado, con el mueble y la construcción atravesando una crisis profunda. Los ejes que se identificaron en el relevamiento sectorial marcan la hoja de ruta a seguir en la evolución de cortísimo plazo de la actividad de la cadena de valor de la madera:

  • Por un lado, la “Triple Pinza” de costos: tarifas de servicios en alza, incertidumbre laboral y una falta de competitividad externa que reduce drásticamente la rentabilidad.
  • Los efectos de la reforma laboral, tan esperada por los industriales, no pareciera tener el impacto inmediato que auguraron sus impulsores. Las PyMEs sostienen el empleo especializado como activo estratégico, pero enfrentan una situación contextual que las asfixia en su intención de mantener al personal que tanto les costó formar.
  • El dilema de la apertura e impacto tecnológico sigue sin resolverse. La entrada de productos finales de China amenaza la fabricación nacional. Esto afecta el recambio tecnológico, con el consiguiente efecto negativo sobre la modernización de instalaciones industriales que muestran evidentes signos de retraso y obsolescencia.
  • La nota positiva de una mayor estabilidad en precios de insumos y la previsibilidad de mercado comienza a diluirse con una inflación que se le escapa de las manos al Gobierno. Esto tiene su correlato en la caída de la rentabilidad y pisa cualquier esperanza de recomposición en los volúmenes de pedidos.

Así, el panorama presentado por FAIMA subraya más las notas negativas del análisis y previsiones del informe de ASORA Madera y Tecnología que el optimismo cauteloso de las opiniones obtenidas a fines de 2025. En esta línea, todo indica que las previsiones que señalaban la continuidad del estancamiento de la actividad y el mercado interno trazarán la escena sectorial, al menos, en el primer semestre del año.

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Exportaciones: Misiones registró el mejor primer bimestre de su historia

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La provincia de Misiones cerró el primer bimestre del año con exportaciones por USD 72,6 millones, siendo así el mejor primer bimestre desde que se mide este indicador mensualmente, en 2002. De ese modo, superó el récord anterior, que correspondía a 2011, con USD 71,2 millones exportados. Además, respecto de 2025, las ventas al exterior misioneras crecieron 4,6%.

La provincia llegó a este resultado tras un muy buen enero, con exportaciones por USD 34,6 millones y un crecimiento interanual de 16,3%; y un febrero que, si bien mostró una caída contra igual mes de 2024 de 4,1%, igualmente registró un buen volumen con USD 38,0 millones.

El 54% de las exportaciones misioneras del primer bimestre del año, medidas en dólares, correspondieron a Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), por un total de USD 38,9 millones, con un retroceso de 1,9% interanual. A su vez, el 37% de las ventas al exterior fueron de Manufacturas de Origen Industrial (MOI), que totalizaron USD 27,1 millones, con un alza de 9,1%. El 9% restante correspondió a Productos Primarios (PP), por USD 6,6 millones, con una suba interanual de 34,1%.

Si se mide en cantidades, Misiones exportó 103.826 toneladas en los dos primeros meses del año, con una caída de 0,4% interanual. Por grandes rubros, las MOA alcanzaron casi 52 mil toneladas y crecieron 2,2%; las MOI, casi 40 mil toneladas, con una suba de 16,6%; y los PP, unas 12 mil toneladas, con una caída de 36,9%.

Al cruzar montos y cantidades exportadas en el primer bimestre de 2026, surge un precio promedio de exportación de USD 699 por tonelada, un valor 5% superior al del mismo período de 2025. En este comportamiento incidieron especialmente los productos primarios, cuyo precio promedio de exportación creció 112% interanual, mientras que en las manufacturas hubo bajas de 4,0% en MOA y de 6,4% en MOI.

En el plano regional, Misiones consolidó su liderazgo en el NEA: fue la provincia con el mayor monto exportado y concentró el 42% del total regional. En términos de desempeño, el crecimiento misionero fue el segundo mayor de la región, solo por debajo de Chaco (+45,7%).

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Bosques que generan futuro: el aporte forestal a las economías sostenibles

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Cada 21 de marzo el mundo celebra el Día Internacional de los Bosques, una iniciativa impulsada por las Naciones Unidas para destacar la importancia de todos los tipos de bosques para el planeta y para las sociedades.  En este marco, AFoA se suma al mensaje global que impulsa la FAO y resalta el aporte de los bosques al desarrollo sostenible, el empleo y la bioeconomía.

Hace 80 años, hablar de bosques en Argentina era hablar de naturaleza. Hoy es también hablar de economía, empleo y desarrollo. Este año, la campaña global promovida por la FAO pone el foco en un aspecto cada vez más relevante: la relación entre los bosques y las economías. Además de su valor ambiental, los bosques generan empleo, ingresos y oportunidades de desarrollo para millones de personas en todo el mundo.

En este contexto, la Asociación Forestal Argentina (AFoA), que en 2026 celebra 80 años de trayectoria, destaca la importancia de fortalecer una visión que integre producción, sostenibilidad y desarrollo económico.

“Hace ocho décadas, hablar de bosques en Argentina era principalmente hablar de naturaleza. Hoy también es hablar de empleo, innovación, bioeconomía y oportunidades para el desarrollo regional”, señalan desde la entidad.

Los bosques aportan materias primas renovables para múltiples industrias —desde la construcción y el diseño hasta la energía y los biomateriales— y al mismo tiempo cumplen funciones ambientales clave, como la captura de carbono, la protección del suelo y la conservación de la biodiversidad.

Bosques que generan desarrollo

A nivel global, millones de personas dependen directa o indirectamente de los bosques para su sustento. La producción forestal sostenible permite generar materiales renovables, alimentos, energía y soluciones que contribuyen a reducir la huella ambiental de numerosas actividades económicas.

En Argentina, la cadena foresto-industrial tiene además un fuerte impacto territorial, impulsando empleo y actividad productiva en distintas regiones del país y agregando valor a la materia prima proveniente de bosques cultivados.

Para AFoA, el desafío hacia adelante es consolidar un modelo de desarrollo donde los bosques y las plantaciones forestales gestionados de manera sostenible sean parte central de la transición hacia economías más bajas en carbono y basadas en recursos renovables.

“El mundo avanza hacia modelos productivos más sostenibles y los bosques tienen un rol estratégico en ese proceso. Son parte de la solución frente a desafíos globales como el cambio climático, la demanda de materiales renovables y el desarrollo de nuevas bioindustrias”, destacan desde la asociación.

Una oportunidad para el futuro

En el marco de esta fecha, la FAO también difundió un video que resume el mensaje central de la campaña global: los bosques no solo conservan la naturaleza, también impulsan economías y generan bienestar para las comunidades.

A 80 años de su creación, AFoA reafirma su compromiso con el desarrollo forestal sostenible y con la promoción de políticas que permitan valorizar el aporte de los bosques a la economía, el ambiente y la sociedad. “Los bosques nativos y las plantaciones forestales bien gestionados generan oportunidades, impulsan economías regionales y contribuyen a construir un futuro más sostenible”.

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AFoA participó del diálogo federal sobre la actualización de la ley de bosques

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La Asociación Forestal Argentina (AFoA) participó ayer de la reunión virtual organizada por el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) para analizar las propuestas de modificación a la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Gestión Sostenible de los Bosques Nativos, impulsadas por el Consejo de Mayo.

La reunión se destacó por la amplia participación de autoridades provinciales y nacionales, especialistas técnicos y representantes de distintos sectores vinculados a la temática forestal, en un espacio de intercambio institucional orientado a enriquecer el análisis de la normativa vigente. El encuentro contó con una amplia convocatoria de 66 participantes, entre los que destacaron autoridades ambientales de las provincias y de Nación, además de 12 expositores de instituciones académicas, el INTA, organizaciones no gubernamentales y entidades del sector privado, incluyendo a la Sociedad Rural Argentina (SRA) y AFoA.

En este contexto, y en el año en que celebra sus 80 años de trayectoria institucional, AFoA reafirmó su compromiso histórico con una política forestal que combine conservación ambiental, desarrollo productivo y sostenibilidad económica.

Durante la jornada, la directora ejecutiva de AFoA, Claudia Peirano, expuso la posición institucional basada en un documento técnico que se adjunta. La intervención subrayó el nuevo escenario de acuerdos y requisitos internacionales que impactan sobre los bosques nativos, así como las oportunidades de acceso a financiamiento climático a partir de créditos de carbono y otros mecanismos de reconocimiento de servicios ambientales.

En su presentación, AFoA planteó la necesidad de avanzar desde un esquema centrado exclusivamente en restricciones hacia un modelo que promueva la valorización del bosque nativo como activo ambiental y económico, capaz de generar empleo, atraer inversiones y fortalecer la competitividad internacional del país.

Resumen de los puntos clave presentados por AFoA:

• Alineación internacional y competitividad:

Se advirtió que cualquier debilitamiento de la ley —como permitir desmontes en zonas rojas o amarillas— podría poner en riesgo acuerdos internacionales clave (Mercosur-UE, proceso de adhesión a la OCDE) y el acceso a mercados que exigen productos libres de deforestación para carne, soja y madera, como la regulación EUDR de la Unión Europea, cuya línea base son los bosques reconocidos al 31 de diciembre de 2020.

• Financiamiento climático y mercados de carbono:


AFoA destacó el desarrollo de proyectos de carbono en provincias como Misiones, Corrientes, Chaco y Jujuy, e invitó a las jurisdicciones a acompañar la sanción de una Ley Nacional de Mercados de Carbono y la incorporación de Argentina a los mecanismos del Artículo 6 del Acuerdo de París. Esto permitiría ampliar las oportunidades más allá del mercado voluntario y acceder a mercados internacionales con precios potencialmente más competitivos.

• Certificación y sostenibilidad:


Se instó a promover sellos de gestión sostenible de reconocimiento internacional para bosques nativos (FSC y PEFC), a través de esquemas regionales o de productores agrupados, con el objetivo de facilitar el acceso a mercados que exigen trazabilidad, fortalecer el cumplimiento de estándares internacionales y simplificar requisitos para proyectos de créditos de carbono y otros servicios ambientales.

• Equidad fiscal para el productor:


La entidad señaló que la actual carga tributaria sobre tierras con restricciones de uso resulta desproporcionada y puede generar incentivos económicos adversos. En ese sentido, propuso avanzar en esquemas de exención de impuestos inmobiliarios provinciales y otros tributos municipales y nacionales para las Categorías I y II, a fin de alinear los incentivos económicos con los objetivos de conservación.

• Seguridad jurídica y federalismo:


La presentación enfatizó que las restricciones ambientales deben armonizarse con la sostenibilidad económica y el respeto al derecho de propiedad. En este marco, se planteó que las zonas de máxima protección (Rojo/Amarillo) deben ser consensuadas con los titulares o contar con mecanismos adecuados de compensación.

AFoA reafirmó su disposición a trabajar junto al COFEMA y al Consejo de Mayo para que la eventual actualización normativa consolide un enfoque moderno, que permita proteger el patrimonio natural y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo sostenible de las regiones forestales de Argentina en línea con las nuevas exigencias del comercio y el financiamiento internacional.

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Los desafíos de la Forestoindustria: Del mercado interno a la escala global

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El sector forestoindustrial argentino se caracteriza por una de las tasas de crecimiento más altas a nivel mundial (y una superficie forestada de aproximadamente 1,3 millones de hectáreas principalmente ubicadas en la Mesopotamia) y una estructura productiva diversificada con industrialización tanto de la madera sólida, como de triturable (pasta celulósica y papel) y de generación de energía en base a biomasa.

Este sector, que llegó a explicar más de 100 mil puestos de trabajos registrados a nivel nacional en 2011 y 2012, ha mostrado un estancamiento desde entonces y actualmente registra aproximadamente 90 mil puestos de trabajo. En los últimos tres años se observa una caída del orden del 5% al 7% en todos los subsectores (silvicultura, aserrado, productos de madera y papel) con la única excepción del sector de muebles (donde el empleo generado cayó en 2024 pero se recuperó rápidamente en 2025).

Al analizar la dinámica del empleo, encontramos que a partir de 2010 y hasta el año 2023 la cantidad de trabajadores registrados totales en la economía argentina aumentó un 14%, mientras que en la forestoindustria registró una caída del 4%. A su vez, en los últimos dos años se observa que, mientras el empleo total registra una nueva caída en 2024 y una leve recuperación en 2025 (+0,3%), el sector forestoindustria registró una contracción del 3,1% en 2024 y del 1,3% en 2025. Ante esto, surge la pregunta: ¿Qué explica esta dinámica?

Haciendo foco en la industria del aserrado y remanufactura de madera (con productos como tableros, madera estructural, molduras, pisos, entre otros), encontramos una fuerte dualidad: por un lado, empresas grandes y medianas con alta tecnología y orientación exportadora y, por otro, una vasta red de PyMEs (más de 750 empresas en la provincia de Buenos Aires, más de 400 en Misiones y más de 200 en Corrientes) enfocadas en el mercado interno (principalmente con productos para la construcción).

En esta línea, se observa que el Índice de Producción Industrial de Madera (IPI Madera) elaborado durante el 2023 tuvo una caída del 6%, explicado por la caída tanto de la demanda del sector de la construcción (-4%) como por una fuerte caída en las exportaciones (-19%). En 2024 el sector maderero tuvo una contracción aún más pronunciada (-14%) explicada principalmente por la caída del 27% en la actividad de la construcción (la cual no pudo ser compensada totalmente por las exportaciones a pesar del crecimiento del 18% registrado ese año). A partir de allí, en 2025 observamos un crecimiento del 12% en el índice industrial sectorial, con crecimiento de las exportaciones además de cierta recuperación de la construcción.

Cabe agregarse que hasta el momento el ingreso de importaciones de madera y derivados está concentrado en dos productos (tableros de fibras de madera y de partículas de madera) y, si bien tuvo un crecimiento importante el año pasado (+114%), representó un total de 13 millones de dólares en 2025.

Por lo todo lo anterior, vemos que luego de varios años de caída el indicador de actividad industrial sectorial muestra cierta recuperación en 2025… pero ¿es suficiente la tendencia actual para recuperar los niveles de actividad y empleo?

En base a lo anteriormente señalado, el mayor desafío está en aquellas empresas orientadas principalmente al mercado de la construcción local. La leve recuperación del sector señalada en 2025, y que se suma también a la pequeña recuperación (+7% anual) de la superficie autorizada a construir (el cual es un indicador relevante para anticipar la demanda de materiales) dan señales de que la caída de la construcción habría encontrado un piso, aunque la recuperación es aún muy leve para revertir la caída de 2023 y 2024.

Adicionalmente, desde el sector maderero señalan que a esto se deben sumar otros desafíos que tienen que ver con cambios tecnológicos en la construcción (mayor uso de andamiajes y perfilería metálica en vez de madera) y la difusión de viviendas industrializadas (en algunos casos incluso importadas totalmente), entre otros.

En este marco, la dinámica exportadora registrada, así como la política de apertura comercial nacional y los acuerdos firmados con la Unión Europea y Estados Unidos parecen oportunidades de mercado muy interesantes para el sector, aunque el proceso de reconversión necesario para un gran número de PyMEs dista de ser un proceso sencillo.

A partir de consultas al sector es posible mencionar varias líneas de trabajo para dicha reconversión: financiamiento (destinado no solo a capital de trabajo, sino también a la mejora e innovación tecnológica y a los créditos hipotecarios para la construcción), reducción de costos logísticos internos (desde las plantas productivas hasta los puertos de Zárate o Buenos Aires), el costo de la energía eléctrica y la necesidad de contar con certificaciones ambientales exigidas en los principales mercados de destino (como por ejemplo FSC- Forest Stewardship Council).

En el marco de las reformas legislativas actualmente en discusión, el RIMI (Régimen de Incentivos a las Inversiones Medianas) surge como una propuesta para cerrar la brecha con los grandes proyectos de amparados por el RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones), alentando nuevas inversiones, competitividad, exportaciones y empleo formal a través de la amortización acelerada de inversiones en el impuesto a las ganancias y de la devolución de créditos fiscales por inversiones productivas.

La propuesta tiene como fortaleza la inclusión de empresas PYMES de cualquier sector económico y con proyectos de inversión mucho más cercanos a su realidad (a partir de montos mínimos de 150 mil dólares para microempresas), por lo cual es positivo y genera instrumentos muy interesantes para el sector, aunque la magnitud del desafío de reconversión del sector y las restricciones mencionadas exceden las herramientas propuestas en este proyecto.

Adicionalmente, como también se ha tratado en anteriores informes, los gobiernos locales y provinciales tienen un potencial enorme para reducir el costo argentino y generar herramientas que complementen estos instrumentos nacionales acompañando el proceso de modernización industrial para la elaboración de productos que abastezcan tanto el mercado doméstico como el externo.

En esta línea, podemos mencionar la reducción de impuestos distorsivos, la creación de incentivos tributarios para apoyar la reconversión y adaptación a los mercados internacionales, facilitar los acuerdos para las inversiones en infraestructura a nivel regional y nacional que reduzcan el costo logístico dentro del país (además de la modernización del transporte fluvial) y la reducción de las tarifas de energía para industrias en proceso de reconversión.

Actualmente, el mercado se encuentra en una etapa de reconfiguración estratégica: mientras las exportaciones muestran signos de crecimiento, el consumo doméstico lucha por recuperarse, impulsando al sector a buscar una mayor eficiencia operativa y nuevos estándares de sostenibilidad para aprovechar el enorme potencial existente basado en ventajas comparativas claras en la producción primaria, pero para que esto también implique competitividad en las industrias es necesario el compromiso tanto de nación, como de las provincias y los municipios para acompañar ese proceso de modernización.

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