La ley 25080 vence el 1 de enero de 2018. Por eso, con antelación, en Misiones comenzó a debatirse qué acciones tomar para seguir sosteniendo los recursos de promoción a las inversiones en bosques cultivados. El diputado nacional Maurice Closs, el ministro del Agro, José Luis Garay y el de Bosques, Juan Gauto, se reunieron el viernes con empresarios del sector forestal para analizar cómo plantear el debate sobre la continuidad de la ley.
En la sede de la Apicofom se acordó que los legisladores nacionales por Misiones impulsarán la prórroga de la ley y en paralelo, los empresarios harán el reclamo por más fondos al gobierno nacional.
El presupuesto para este año ronda los 200 millones de pesos y el año pasado se cumplió bastante bien con lo estipulado previamente. Sin embargo, hay un atraso considerable en los últimos meses, que afecta el desarrollo de nuevas plantaciones.
“Como este es un año casi parado en el Congreso, coincidimos en impulsar el debate porque no debería haber mucha oposición para la prórroga”, explicó Closs en declaraciones a Economis.
Se acordó impulsar el pedido de prórroga ya este año para que se incluyan los recursos en el presupuesto nacional de 2018 y también se planteará la necesidad de incrementar los recursos asignados.
Para más adelante se dejó la idea de impulsar una reforma general de la ley, con algunas correcciones que el sector considera necesarias para una mejor aplicación de los fondos. Una de las propuestas que se barajó es que se fije en el presupuesto un valor equivalente a la plantación de cien mil hectáreas en Misiones o Corrientes.
En el encuentro participaron la Amayadap, Apicofom, Colegios Forestales y el Gobierno misionero.
A través de la firma del convenio que se realizará mañana a las 15 en Biofábrica, Misiones transferirá tecnología a Córdoba, lo que implicará la recuperación de masas boscosas de más de 150 mil hectáreas en esa provincia.
De esta manera el Gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti y el Gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua pondrán en funcionamiento el Programa de Restauración Ambiental Forestal.
Este convenio formaliza el trabajo que ambos gobiernos realizan hace tiempo para hacer frente a las inundaciones y desastres naturales que produce el cambio climático en las provincias.
El gobierno de Misiones transferirá la tecnología y el conocimiento generado con la experiencia de trabajo en el sector forestal, esto incluye a viveristas, contratistas de servicios (preparación de suelo y plantación) y profesionales del área. Esto implicará la transferencia tecnológica de un laboratorio de biotecnología vegetal que permitirá el rescate, domesticación y propagación de especies nativas; provisión de plantines forestales para el inicio de la campaña 2017/18 generando la primera oferta de plantas del programa; y asistencia técnica en la refuncionalización de viveros provinciales de Córdoba para la oferta de especies nativas y exóticas ambientadas.
También en esta oportunidad, se presentará Phytolab: el prototipo de Biofábrica Móvil, modelo de la transferencia tecnológica para la conservación, saneamiento y propagación masiva de plantas. Hecho que, a diez de años de haber inaugurado la primera Biofábrica del país, destaca a Misiones como exportadora de tecnología desarrollada de manera local.
Otras potencialidades de transferencia de tecnología de Misiones, permitirá capacitar en manejo de semilla forestal para mejorar la eficiencia en el rescate y cultivo de especies nativas; la gestión territorial por sensores remotos (imágenes satelitales y fotografías aéreas); capacitar y complementar la gestión de la prevención de incendios rurales y forestales. Esto es el puntapié inicial que abre oportunidades para trabajar con otras provincias en la restauración ambiental.
En este encuentro estarán presentes el Gobernador de la provincia de Córdoba, Juan Schiaretti; el Gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua; integrantes del gabinete de ambas provincias, miembros del Directorio de Biofábrica; el Gerente General de Biofábrica, José Cabral; viveristas; autoridades del Colegio de Ingenieros Forestales; contratistas de servicios forestales; investigadores y personal técnico de Biofábrica.
El diputado nacional, Daniel Di Stefano, fue invitado a participar de una reunión junto a representantes de la Comisión Directiva de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes (APICOFOM) donde trabajaron sobre las demandas que tiene la industria de la madera.
Uno de los ejes centrales que estaban en el orden de día de la comisión directiva fue la pérdida de competitividad de los productos nacionales frente a la apertura deliberada de las importaciones y particularmente, la compra por parte del Gobierno Nacional de viviendas provenientes de China. Distintos miembros de APICOFOM manifestaron los inconvenientes que vive la industria y bregaron por soluciones a nivel nacional.
Por su parte, el legislador comunicó a los productores, industriales, comerciantes y empresarios las iniciativas legislativas que presentaron junto a su equipo de trabajo con el objetivo de proteger la industria que actualmente se encuentran en una situación de desventaja competitiva. Entre las iniciativas parlamentarias más destacadas presentadas para favorecer al sector foresto-industrial, se encuentran: la utilización de la madera como materia prima principal en la construcción de la obra pública nacional, demanda a la Nación para que las construcciones de viviendas contengan techos con madera y una tarifa diferencial de energía eléctrica denominada “tarifa PYME”. Asimismo, Di Stefano informó que solicitó a la Cámara de Diputados de la Nación la interpelación del Ministro de Agroindustria de la Nación, CPN Ricardo Buryaile, para que realice un informe verbal en el Congreso sobre la compra de casas prefabricadas a China.
La reunión tuvo lugar en la sede de APICOFOM en la ciudad de Posadas y contó con la presencia de miembros de la Comisión Directiva de APICOFOM, su Presidente, el Sr. Pedro Juan Lopez Vinader, representantes de Federación Argentina Industria de la Madera y Afines (FAIMA), productores y empresarios locales.
La Subsecretaria de desarrollo forestal del Ministerio del agro y la producción informa que ha recibido listado de pago a planes forestales en el marco de la Ley 25080 y su prorroga ley 26432, por un monto de $2.522.000. Dicho importe corresponde a 822 hectáreas de actividades de forestación, poda, raleo y enriquecimiento de bosques nativos realizados.
La nómina de beneficiarios se publicara en la página web del Ministerio del Agro y la Producción.
Por Simón Romero, New York Times. En lo profundo de la Amazonía, hay un escuadrón de ambientalistas estudiosos.
Uno de sus miembros trabajó más de una década como activista para una organización sin fines de lucro. Otro estudió la oceanografía del Ártico en Alemania. Su comandante es un exprofesor de preparatoria que enseñaba ciencias.
Juntos han forjado una de las unidades élite de lucha más temidas de América Latina; están en la vanguardia de la lucha de Brasil para frenar la destrucción del Amazonas.
Equipos de tala entran en los bosques de manera ilegal para extraer la codiciada madera noble. El escuadrón de protección identificó un aserradero desde el aire. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
El comandante del equipo, Roberto Cabral, se rió cuando le pregunté hace poco cómo se unió su unidad de operativos especiales formada por nerds.
“En el universo de actividades ilegales en la Amazonía hay deforestación, extracción de oro, caza de animales salvajes para su consumo, explotación forestal clandestina y contrabando de animales”, dijo Cabral, de 48 años, a quien le dispararon en el hombro en 2015 mientras perseguía a tiradores que arrasaban tramos de bosque. “Queríamos combatir estas actividades con la mente y el cuerpo en el terreno”.
En marzo, me sumé a una sesión de patrullaje agotadora con la unidad de nueve miembros, que tiene el nombre poco glamuroso de Grupo de Inspección Especializado.
El escuadrón, mejor conocido por su sigla en portugués, GEF, opera en algunas de las franjas más anárquicas de la cuenca del Amazonas… lugares tan remotos que toma días llegar a ellos en balsa o camioneta desde el asentamiento más cercano.
Un integrante del escuadrón GEF, por su sigla en portugués, vigilaba mientras el helicóptero que usan para misiones de reconocimiento recargaba combustible en Santa Luiza. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
Frente a estos obstáculos logísticos, el GEF, que opera como parte de Ibama, la agencia de protección ambiental de Brasil, suele patrullar en helicópteros, utilizando imágenes satelitales e inteligencia reunidas a través de las oficinas regionales de Ibama para detectar deforestación y señales de minería ilegal.
La unidad, que Ibama creó en 2014, necesita toda la ayuda que pueda obtener. La deforestación está aumentando nuevamente en la Amazonía brasileña; ascendió al 29 por ciento entre agosto de 2015 y julio de 2016. Casi 809.371 hectáreas de selva fueron destruidas durante ese periodo, según cálculos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales en Brasil.
A pesar de que el GEF trabaja con tecnología de punta, sus misiones a menudo se asemejan a un juego elusivamente frustrante del gato que acecha al ratón.
Integrantes del escuadrón destruyen un aserradero ilegal en la ciudad Centro do Guilherme. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
El primer día que los acompañé a un operativo en el estado de Maranhão, en los límites del Amazonas, los miembros de la unidad se levantaron a las tres de la mañana.
Vestidos con ropa militar, armadura y cascos a prueba de balas, se colgaron unos fusiles de asalto Taurus en los hombros y viajaron durante horas en una camioneta de tracción de cuatro ruedas por los caminos empedernidos de São Luis, la capital del estado, hasta Santa Inês, un puesto fronterizo en el interior.
Luego esperaron a que el clima mejorara.
Las fuertes lluvias impidieron que los dos helicópteros Bell de la unidad despegaran para patrullar sobre el Maranhão y el vasto estado vecino de Pará. Después de horas de estar detenidos, los helicópteros finalmente despegaron cerca del mediodía; volaron a lo largo de tramos monótonos, por encima de terrenos despejados para la cría de ganado.
“Debes ver el Amazonas desde arriba para saber cuánto se ha devastado”, dijo Mauricio Brichta, de 44 años, un oceanógrafo que se especializaba en el estudio de las algas árticas en el Instituto Alfred Wegener para la Investigación Polar y Marina en Alemania, antes de unirse a Ibama.
“Como te lo puedes imaginar”, agregó con una sonrisa, “en Brasil no había mucha demanda de expertos en regiones del Ártico”.
Un integrante del GEF destruye hornos que se usan para hacer carbón, en un aserradero ilegal. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
Al igual que casi todos los otros miembros de la unidad —que incluye a ingenieros forestales, un biólogo de vida silvestre, un especialista en pesca e incluso a alguien que trabajaba en publicidad— Brichta dijo que nunca esperó tomar las armas para proteger la Amazonía.
Antes de esta etapa de su vida, era amo de casa en Yakarta y Nueva York, ciudades donde su exesposa trabajaba como diplomática para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil.
Después de regresar a Brasil, Brichta dijo que se sintió atraído a Ibama por el sentimiento de idealismo de la agencia y por los avances que había tenido en reducir las tasas de deforestación después de sus niveles alarmantes a principios de la década anterior.
Cuando se creó el GEF, lo eligieron porque completó un curso de supervivencia extenuante en el que los candidatos aguantan saltos desde helicópteros, trayectos prolongados por la selva, búsqueda de alimentos, tratamiento de mordeduras de serpiente, largas caminatas sin comer ni dormir y entrenamiento para combate con armas y peleas con cuchillos.
Los integrantes del escuadrón se preparan para quemar un tractor y una motosierra usados en la tala ilegal. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
“Obviamente, este tipo de trabajo no es para todo el mundo”, dijo Eduardo Rafael de Souza, de 39 años, un veterano militar de barba que fuma un cigarrillo tras otro y a menudo es piloto de los helicópteros utilizados para las misiones del GEF.
Los miembros de la unidad regresaron en silencio a Santa Inês después del primer día de patrullajes sin haber logrado mucho después de volar durante horas por encima de remotas vías forestales en busca de grupos de deforestación. Algunos se preguntaban si podría haber soplones en las filas de Ibama que pudieran haber avisado a los madereros sobre el patrullaje que harían.
Al igual que otraspartes del gobierno federal de Brasil, Ibama ha luchado con sus propios escándalos de corrupción, los cuales a veces involucraron a inspectores que sirven de dobles agentes para proteger los intereses de los ganaderos o equipos de exploración forestal.
No obstante, los activistas ambientales argumentan que una de las razones principales para la deforestación renaciente en Brasil tiene que ver con esfuerzos para reducir el poder de Ibama; se trata de un paralelo con los planes del gobierno de Trump de reformar la Agencia de Protección Ambiental. Desde 2013, el presupuesto de Ibama se ha reducido en cerca del 46 por ciento.
El escuadrón incendió un tractor usado para la tala ilegal. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
De cualquier manera, la suerte del GEF cambió en el segundo día de patrullaje.
Al acercarse a tierras indígenas donde las tripulaciones de tala hacen incursiones para extraer ilegalmente maderas codiciadas, el escuadrón vio desde el aire un aserradero improvisado cerca del límite de la Tierra Indígena Alto Turiaçu, hogar del pueblo ka’apor.
“Vi que su helicóptero aterrizaba en un terreno despejado, como una escena salida de una película de Hollywood”, dijo Francinaldo Martins Araújo, de 43 años, quien estaba llegando en su camioneta para comprar retazos de madera desechada del aserradero mientras la unidad avanzaba para hacer su redada.
Los miembros del escuadrón (algunos ocultaban sus rostros con pasamontañas por temor a represalias si sus identidades se hacen públicas) rápidamente pusieron manos a la obra. Incendiaron el aserradero y destruyeron dos hornos con domo utilizados para hacer carbón, antes de despegar otra vez en los helicópteros para dirigirse a su próximo objetivo.
Unos minutos después, volvieron a descubrir un blanco cuando uno de los pilotos vio un camión en una vía forestal. La unidad bajó del helicóptero en un terreno cercano mientras un miembro perforaba el tanque de combustible del camión e incendiaba el vehículo.
En general, el equipo patrulla desde helicópteros, usando imágenes satelitales e información de las oficinas regionales de Ibama, para detectar la deforestación y señales de minería ilegal. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
Entonces se oyeron gritos en la selva. Durante la búsqueda de la tripulación de tala, dos miembros del GEF tropezaron con un tractor utilizado para transportar árboles talados. Una motosierra, todavía caliente por haber sido utilizada minutos antes, quedó atrapada en un árbol, evidencia de un escape apresurado.
La unidad incendió el tractor y la motosierra antes de reanudar la búsqueda de los leñadores. Todos estaban nerviosos. En un operativo similar a este en una jungla cercana, Cabral, el comandante del GEF, fue sorprendido por los disparos de un leñador que huía.
Esta vez no hubo disparos, pero los leñadores lograron escapar del escuadrón y huyeron a la selva. Un piloto transmitió por radio las coordenadas del punto de exfiltración, y la unidad comenzó el largo trayecto de regreso a los helicópteros en medio de una humedad tan espesa que podría cortarse con un cuchillo.
Empapados de sudor mientras abordaban los helicópteros, los miembros del escuadrón pudieron ver el humo que salía de los vehículos destruidos, una pequeña victoria en la batalla contra la deforestación.
“Nunca soñé que tendría un rifle en mis manos para defender la Amazonía”, dijo un miembro de 44 años del GEF, un exactivista ambiental que se negó a revelar su nombre debido a cuestiones de seguridad. “Pero esto es una guerra y las guerras pueden abrirte los ojos para que veas lo que se debe hacer”.