La nafta y el gasoil acumularon incrementos superiores al 40% en 2025 y registraron en diciembre su mayor ajuste mensual, por encima del 7%, impulsados principalmente por la devaluación del peso y el encarecimiento de costos clave. El impacto se extendió al transporte de cargas y a insumos estratégicos como el cemento, según el último Reporte Mensual de Precios de la Fundación Colsecor, elaborado en 30 localidades de siete provincias y comparado con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
El cierre de 2025 confirmó que los combustibles volvieron a ser uno de los principales vectores de presión sobre los costos de la economía real. En un contexto de depreciación cambiaria del 40,6% y una inflación anual del 31,5%, la nafta y el gasoil registraron aumentos acumulados superiores al 41%, alineándose más con la evolución del dólar que con el índice general de precios. El fenómeno tuvo un correlato directo en el transporte de cargas, que cerró el año con un alza del 37%, y en la construcción, donde el cemento mostró subas relevantes, aunque con precios todavía más bajos en el interior que en la Capital.
Nafta y gasoil: diciembre concentró el mayor ajuste del año
El relevamiento de la Fundación Colsecor, realizado entre el 1 y el 7 de diciembre en 30 localidades del interior y en CABA, mostró que el último mes del año concentró el mayor aumento mensual de los combustibles en todo 2025.
En el caso de la nafta, el precio promedio por litro alcanzó los $1.668 en las localidades del interior y $1.611 en CABA, lo que implicó una brecha del 3,5%. En términos mensuales, los incrementos fueron del 7,4% en las localidades y del 7,6% en la Ciudad Autónoma, los más altos del año. En el acumulado anual, la suba llegó al 41,8% en el interior y al 45,4% en CABA, con una variación interanual idéntica.
Al analizar estos datos, el economista Gerardo Sánchez, asesor de la Fundación Colsecor, explicó que “el año cierra con el mayor aumento intermensual tanto en las localidades como en CABA”, y destacó que “el precio evolucionó en paralelo al precio del dólar, que acumuló un 41,8% en el año”. Según el especialista, el hecho de que la nafta haya aumentado más en la Capital que en el interior permitió que “la brecha de precios se achicara incluso a mínimos históricos”, cuando un año atrás esa diferencia era más del doble. No obstante, advirtió que, medido en dólares, el combustible se encareció un 15% en las localidades y un 30% en CABA.
El gasoil mostró un comportamiento similar. En 2025, el incremento acumulado fue del 41,8% en las localidades y del 42,7% en CABA. En diciembre, la suba mensual alcanzó el 8,2% en el interior y el 6,2% en la Capital, consolidando a este combustible como uno de los principales factores de presión sobre los costos logísticos y productivos.
El dólar como ancla de precios y el impacto en el transporte
La dinámica de los combustibles durante 2025 estuvo fuertemente condicionada por el frente cambiario. La devaluación del peso fue del 40,6%, superando a la inflación anual del 31,5% informada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), y se convirtió en el principal factor de ajuste de los precios en surtidor.
De acuerdo con los analistas de Montamat & Asociados, la suba respondió a “una combinación de factores tanto locales como internacionales”, entre los que enumeraron “la evolución del tipo de cambio, el aumento de impuestos y el alza en los costos de los biocombustibles”. En ese sentido, detallaron que los incrementos buscaron compensar subas de costos como el tipo de cambio (+41%), el biodiésel (+67%), el bioetanol (+37%) y los impuestos a los combustibles (+52%), resultando en ajustes por encima de la inflación oficial.
La política de precios dinámicos, aplicada especialmente en la red de estaciones de servicio de YPF y basada en variables como la demanda, la ubicación geográfica y el horario, también incidió en la volatilidad de los valores al público, con variaciones semanales e incluso diarias a lo largo del año.
El impacto se trasladó de manera directa al transporte de cargas. Según la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), el Índice de Costos de Transporte (ICT) registró en diciembre una suba mensual del 2,2% y cerró 2025 con un incremento acumulado del 37%. Desde la entidad señalaron que, aunque el aumento de diciembre fue menor al de meses previos, “confirmó la tendencia de aceleración” observada desde la segunda mitad del año, impulsada principalmente por el combustible. El informe, auditado por la Universidad de Buenos Aires (UBA), indicó además que el combustible acumuló un alza del 45% en 2025, con un 31% concentrado en los últimos seis meses, pese a que volvió a postergarse la aplicación plena de la actualización de los impuestos, según lo dispuesto por los decretos 840/25 y 929/25.
Cemento: subas moderadas y precios más bajos en el interior
El Reporte Mensual de Precios de la Fundación Colsecor también incluyó el análisis del cemento, un insumo clave para la construcción y un indicador indirecto del nivel de actividad económica. En 2025, la bolsa de 50 kilos registró una suba promedio del 29,4% en las localidades del interior, mientras que en CABA el incremento fue del 27,7%.
Pese a estos aumentos, el precio del cemento continuó siendo más bajo fuera de la Capital. En diciembre, el valor promedio fue de $13.593 en el interior, frente a los $16.000 en CABA, lo que implicó una brecha del 15% a favor de las localidades. En términos mensuales, el cemento aumentó 2,9% en las localidades y 8,8% en la Ciudad Autónoma, mostrando una dinámica dispar entre ambos mercados.
Este comportamiento refuerza una tendencia estructural detectada por el relevamiento: mientras los combustibles tienden a converger en precios entre el interior y la Capital, el cemento mantiene una ventaja relativa en las localidades, lo que incide en los costos de la construcción y en las decisiones de inversión a nivel regional.
Un cierre de año marcado por costos en alza
El informe de la Fundación Colsecor, elaborado con el apoyo de cooperativas de servicios públicos y relevado en 30 localidades de siete provincias, confirma que 2025 cerró con un escenario de costos energéticos elevados, más vinculados a la dinámica cambiaria que a la inflación general. La suba de los combustibles, con picos en diciembre, impactó de lleno en el transporte, la producción y la logística, mientras que el cemento mostró incrementos más moderados pero con fuertes diferencias regionales.
En un contexto de reacomodamiento macroeconómico, los datos dejan en evidencia que la evolución del dólar sigue siendo el principal determinante de los precios de insumos estratégicos, con efectos transversales sobre la competitividad, la actividad económica y el poder de compra en todo el país.
La Canasta Básica Alimentaria se multiplicó 16,9 veces en cuatro años y en el tercer trimestre de 2025 alcanzó los $155.264
La Fundación COLSECOR informó que el costo promedio trimestral de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) para un adulto equivalente llegó a $155.264 en el tercer trimestre de 2025, lo que implica que su valor aumentó 16,9 veces respecto del mismo período de 2021.
El dato surge de la serie histórica levantada en 88 localidades de 10 provincias y se presenta como el primer informe trimestral del proyecto. Su importancia radica en que permite medir tendencias estructurales de los precios de alimentos esenciales en pequeñas y medianas comunidades del país.
Un incremento acumulado del 1.588% y fuertes disparidades interanuales
El documento detalla que entre julio, agosto y septiembre de 2025 el valor promedio de la CBA “alcanzó los $155.264 para un adulto equivalente” en las localidades relevadas. Esa cifra equivale a un aumento acumulado de 1.588% desde el tercer trimestre de 2021, lo que convierte a la canasta en 16,9 veces más cara que cuatro años atrás.
El análisis interanual del informe también muestra variaciones marcadas en la evolución de los precios:
2021–2022: +80%
2022–2023: +137%
2023–2024: +221% (el mayor salto de la serie)
2024–2025: +21%
Además, el informe compara la evolución de la CBA con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y concluye que ambos mantienen una trayectoria similar, aunque en 2025 se amplía la brecha “producto de un mayor aumento en los servicios que en los alimentos”.
El estudio también incorpora análisis en dólares: medida al tipo de cambio oficial, la CBA subió 26,4% desde 2021 y alcanzó su valor más alto en 2024, un 41% por encima del inicio de la serie.
Impacto social: caída del poder de compra y recomposición de precios por rubros
El informe identifica efectos económicos y sociales de largo plazo. Por un lado, expone que el salario mínimo, vital y móvil perdió poder adquisitivo todos los años de la serie: en 2025 cubrió “10 días menos de alimentación básica que en 2021”. El único año en el que el SMVM alcanzó para cubrir el mes completo fue 2021.
Por otro lado, la evolución por bloques alimentarios muestra comportamientos heterogéneos. La Fundación COLSECOR destaca que: El bloque de carne vacuna “es el de mayor peso y el que más cambios tuvo”. Tras un “atraso relativo entre 2022 y 2024”, la carne “recuperó lo perdido en 2025”.
Las mayores variaciones interanuales por categoría fueron:
2021–2022: Frutas y verduras (+145,4%)
2022–2023: Cereales y legumbres (+299,1%)
2023–2024: Productos lácteos (+256,2%)
2024–2025: Carne vacuna (+62,7%)
El informe también compara la CBA de Fundación COLSECOR con otras jurisdicciones. Entre 2021 y 2025, las canastas de CABA y GBA aumentaron más que las de Tucumán, Mendoza y la propia Fundación COLSECOR: mientras la CBA de CABA se multiplicó 19 veces, las del interior lo hicieron cercanas a 17 veces.
En términos metodológicos, la entidad remarca que el relevamiento se realizó de manera simultánea en la primera semana de cada mes, siguiendo los criterios del INDEC para la definición de la canasta y las equivalencias de adulto equivalente. Participaron localidades de diez provincias, con cobertura en un solo comercio por localidad, replicando el criterio operativo del IPC para este tipo de estudios.
Contar con uno de los reservorios de hidrocarburos más grandes del mundo generó transformaciones profundas en las dinámicas sociales, laborales y de paisaje urbano para las localidades de Norpatagonia, donde las promesas conviven con tensiones sociales y ambientales. Frente a las grandes operadoras, ¿qué lugar ocupan hoy las pymes?
La Norpatagonia argentina es uno de los reservorios de gas y petróleo no convencional más grandes del mundo, a partir de la explotación de la formación geológica de Vaca Muerta. El boom energético colocó a esa zona en el centro de la agenda económica nacional y generó expectativas de desarrollo sin precedentes. El impacto, especialmente en la última década y media, se observa tanto en un vertiginoso cambio demográfico, como en el pasaje de economías regionales rurales a actividades extractivas en el sector petrolero. Pero también en el crecimiento de las desigualdades sociales, efectos especulativos del mercado inmobiliario y controversias sobre el impacto ambiental en la región.
En esta entrega, la agenda pública de laFundación COLSECOR explora lo que ocurre alrededor de un activo productivo comoVaca Muerta, la joya que el Estado nacional y estados provinciales esperan transformar en divisas. El proceso afecta principalmente a la zona de Norpatagonia, en localidades vecinas como Añelo, la población más cercana y, por lo tanto, epicentro de la explotación de gas y petróleo.
Vaca Muerta, ayer y hoy
En el año 2008, en ese momento todavía bajo el control de la firma española, YPF-Repsol retomó el rastreo territorial que había explorado durante la década de 1920, en búsqueda de nuevos yacimientos de hidrocarburos. En 2012, Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) anunció la expropiación del 51% del paquete accionario que estaba en manos de Repsol. “Somos el único país de Latinoamérica y casi del mundo que no maneja sus recursos naturales”, afirmaba la mandataria por cadena nacional. YPF, además de ser la mayor empresa de Argentina, posee una participación mayoritaria en el mercado de combustibles en el país. A menos de un mes del anuncio, el Congreso de la Nación sancionó la Ley de Soberanía Hidrocarburífera Nº 26.741. Si bien el resto del paquete accionario está en manos de privados de diferente procedencia, el control de la empresa lo tiene desde entonces el Estado nacional. Las cifras oficiales estiman que Vaca Muerta es un reservorio de 927 millones de barriles, de los cuales el 80% corresponde a petróleo y el 20% restante a gas.
A partir de ese momento, las localidades de la cuenca cobraron un protagonismo inusual. Con más de 850 km² y más de 600 mil habitantes en 2022, constituyen el principal conglomerado urbano de la Patagonia argentina: Senillosa, Plottier, Neuquén Capital, Añelo, Centenario, Vista Alegre y San Patricio del Chañar, en territorio neuquino, y Allen, Fernández Oro, Cipolletti, Cinco Saltos, Contralmirante Cordero y Campo Grande, en Río Negro. Históricamente ligada a la fruticultura del Alto Valle, la región experimentó desde la década de 1970 un cambio en su perfil productivo debido al avance del sector hidrocarburífero y la construcción de grandes represas hidroeléctricas. Lo que la explotación de Vaca Muerta provocó en estos últimos años fue una aceleración radical de estos cambios. La llegada de inversiones y trabajadores dinamizó el crecimiento poblacional, estimuló procesos migratorios internos y externos, y multiplicó la expansión de la mancha urbana, señala en su reciente tesis de maestría Cecilia Barrera, investigadora externa de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional del Comahue. Sin embargo, esa expansión no siempre estuvo acompañada por la provisión de infraestructura, servicios básicos y planificación territorial, y eso derivó en múltiples contradicciones, “en muchos casos con dificultades de seguridad ciudadana”, amplía Barrera, en diálogo con Fundación COLSECOR.
Añelo, la localidad que más creció en 2022
El impacto demográfico de Vaca Muerta es evidente en las estadísticas censales. Neuquén capital pasó de 231.780 habitantes en 2010 a 288.896 en 2022; Plottier, de 33.600 a 52.190; Centenario, de 34.421 a 48.721; y Cipolletti, de 85.161 a 105.482 en el mismo período. La tendencia se repite en la mayoría de las ciudades con tasas de crecimiento superiores al promedio nacional, con la excepción de Contralmirante Cordero y Campo Grande, donde la actividad predominante sigue siendo la fruticultura
Censo 2001
Censo 2010
Censo 2022
Neuquén
Senillosa
6.394
8.130
11.229
Plottier
25.186
33.600
52.190
Neuquén Capital
203.190
231.780
288.896
Añelo
1.742
2.689
6495
Centenario
28.956
34.421
48.721
Vista Alegre
2.857
3.178
4.277
San Patricio del Chañar
5.063
7.457
10.888
Río Negro
Allén
26.083
27.443
31.864
Fernández Oro
6.813
8.629
15.788
Cipoletti
75.078
85.161
105.482
Cinco Saltos
19.819
24.138
27.566
Contralmirante Cordero
2.782
3.322
2306
Campo Grande
4571
5.206
3502
El caso más destacado es la localidad de Añelo, la puerta de entrada a los yacimientos. Originalmente agrícola, con producción hortícola y ganadera caprina, reconfiguró por completo su perfil productivo hacia la actividad hidrocarburífera y en sólo una década incrementó su población en un 58%, convirtiéndose así en uno de los distritos de Argentina con mayor crecimiento de 2010 a 2022. Desde el municipio, incluso, sostienen que la cifra está subrepresentada en el censo y no refleja el auge migratorio que vive a diario la ciudad cabecera de Vaca Muerta. Aún con las dudas del registro oficial, si se toma todo el Departamento,integrado por localidades como San Patricio del Chañar y la propia Añelo que le da nombre, pasó de tener 10.786 a 18.166 habitantes en 2022, es decir, un +68,4%, mientras que en la comparativa anterior (censo 2001 a censo 2010) había crecido un 42%.
Los únicos casos de localidades del aglomerado norpatagónico que no aumentaron su población son Contralmirante Cordero y Campo Grande, asociado a su “prevalencia de las actividades rurales. No es tan visible los procesos de expansión de las machas urbanas en esas ciudades, aunque sí se observa y alerta sobre el avance de la actividad hidrocaburífera sobre chacras”, explica Barrera.
El crecimiento en general en la región es alimentado por las migraciones que provienen tanto de provincias argentinas como de países latinoamericanos. Muchos de los recién llegados son trabajadores vinculados al sector hidrocarburífero, incluidos técnicos especializados, sostiene Barrera. De ese modo, el tránsito estimado en la zona es de 1.400 trabajadores petroleros diarios. También hay flujos de personas que buscan insertarse en servicios, comercio y actividades derivadas. Todo ese movimiento generó expectativas de progreso económico, aunque también tensiones vinculadas a la integración social, la alta demanda de vivienda y la necesidad de mayor infraestructura y conectividad.
En Añelo los servicios sanitarios, educativos y habitacionales quedaron rezagados frente a la demanda, por lo cual se genera un crecimiento urbano desestructurado: por un lado, viviendas precarias carentes de infraestructura; por otro, aumento de precios por la escasez de oferta. Este mismo escenario se vive en las localidades como Plottier, Centenario, Cinco Saltos y Fernández Oro, como sostienen varios estudios académicos.
Transformaciones productivas y del trabajo
Hasta mediados de 2025 se estimó la perforación de unos 1.600 pozos en la formación, lo que consolidó un proceso de reconversión productiva sin precedentes. Localidades como Añelo, antes ligadas a la fruticultura, vitivinicultura o a la ganadería caprina, pasaron a depender casi exclusivamente de los servicios petroleros y del entramado logístico asociado a la explotación hidrocarburífera. Este viraje no solo reconfiguró las actividades económicas, sino también la estructura laboral y social de la región.
El arribo masivo de trabajadores migrantes -tanto especializados como no calificados- modificó de raíz las dinámicas locales. La estructura laboral en Vaca Muerta se caracteriza por la subcontratación y la temporalidad de los contratos, lo que genera ciclos de auge y retracción estrechamente vinculados a la volatilidad de los precios internacionales del crudo. El resultado es un mercado laboral inestable, cuyos impactos se extienden al acceso a la vivienda, al aumento de precios en bienes y servicios básicos y a la cohesión social.
Estudios académicos, como este trabajo de Javier Serrano Besil, investigador de la UBA-Conicet, señalan que la brecha salarial entre trabajadores petroleros y quienes permanecen en actividades tradicionales o servicios locales es cada vez más pronunciada. Esta diferencia produjo un desplazamiento de mano de obra agrícola hacia el sector hidrocarburífero y profundizó tensiones sociales: la oposición entre “nacidos y criados” y migrantes con mayores ingresos se traduce en desigualdades que se reflejan en ámbitos cotidianos como escuelas, comercios y barrios. La promesa de prosperidad, así, convive con un escenario de fragmentación social y territorial.
El lugar de las pymes
El desarrollo de Vaca Muerta no está protagonizado únicamente por grandes operadoras multinacionales o YPF. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) cumplen un rol fundamental en la cadena de valor, aunque enfrentan limitaciones estructurales y coyunturales. En los últimos años, los gobiernos provinciales y también YPF impulsaron programas de financiamiento y asistencia técnica para integrarlas al ecosistema energético. Sin embargo, referentes locales denuncian que los grandes convenios marco dejan afuera a proveedores de la región.
El presidente de la Cámara de Comercio de Añelo, Raúl Martín, advirtió recientemente que muchas operadoras contratan insumos y servicios en otras provincias, relegando a las empresas locales y afectando su productividad. “Cuando llegan cercos prefabricados desde Comodoro Rivadavia, me pregunto por qué no puede hacerlos el herrero que tengo acá al lado”, planteó. A pesar de contar con capacidad instalada y experiencia, los proveedores neuquinos deben competir con firmas metalmecánicas de polos consolidados como Santa Fe, que llegan con respaldo sindical y financiero más robusto.
La situación se agrava por la caída de la inversión en 2025, los vaivenes del precio internacional del crudo, la inflación y los obstáculos para acceder a créditos. Más de la mitad de las pymes reportaron una baja de actividad, lo que compromete su supervivencia y limita el potencial desarrollo económico sobre las localidades de confluencia.
Aun así, las pymes mantienen ventajas claras: la cercanía territorial y la flexibilidad para responder con rapidez a demandas de equipamiento, transporte, mantenimiento o logística. Además, su inserción favorece políticas de consumo local, genera encadenamientos productivos y permite diversificar la economía en ciudades como Añelo, Rincón de los Sauces o Centenario. Desde una mirada cooperativa, fortalecer el sector pyme aparece como condición necesaria para evitar que Vaca Muerta termine configurándose como un enclave extractivo desconectado del desarrollo regional.
La cuestión de la arena, otro foco de conflicto
El fracking, técnica central de la explotación no convencional, sintetiza las tensiones entre las promesas de empleo y los riesgos socioambientales. El proceso requiere grandes volúmenes de agua, arena y químicos, lo que convierte a la arena en un insumo estratégico. En los últimos años, la sustitución de arena patagónica por material importado desde Entre Ríos o Brasil derivó en despidos masivos, paros y protestas de sindicatos de camioneros y trabajadores de plantas proveedoras.
Estos conflictos exponen la fragilidad de la cadena de suministros y la dependencia de recursos clave, pero también reavivan los reclamos ambientales. La extracción de arena en ríos y canteras de Norpatagonia provoca erosión, alteración de ecosistemas y contaminación de cursos de agua, mientras que la falta de regulaciones homogéneas entre provincias habilita prácticas de alto riesgo ambiental. Estudios de la Universidad Nacional del Comahue y de la Universidad de General Sarmiento y la Universidad Nacional de La Plata coinciden y advierten sobre el manejo deficiente de aguas residuales y el impacto acumulativo del uso intensivo de recursos en territorios donde aún conviven actividades agrícolas y frutícolas.
Así, los reclamos sindicales y ambientales se entrelazan en un escenario de disputas múltiples. Por un lado, los trabajadores defienden empleos de calidad, en muchos casos anclaje de identidad local, frente a la amenaza de flexibilización y recortes; por otro, comunidades locales y organizaciones socioambientales denuncian el deterioro de los recursos hídricos, la contaminación y la falta de control estatal. En este cruce, Vaca Muerta se convierte en un manojo de tensiones que trascienden lo técnico-productivo para instalar la pregunta central: ¿qué modelo de desarrollo se busca consolidar y a qué costo social y ambiental?
Pensarse como región
Académicos y dirigentes locales coinciden en la necesidad de repensar Vaca Muerta no solo como un activo energético, sino como una oportunidad de articulación territorial. Sin embargo, no es lo que sucede, especialmente en los últimos años. Como señala Barrera, a partir del cambio de gestión en diciembre de 2023, “uno de los grandes impactos es el desfinanciamiento de la obra pública por parte del gobierno nacional y las dificultades de los gobiernos provinciales y municipales para dar respuesta a las problemáticas del territorio, con menores posibilidades”. La investigadora, quien formó parte del equipo de coordinación de Estudios estratégicos para el Desarrollo Territorial de la Región “Vaca Muerta”, en 2013, solicitado por el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y servicios, agrega que, en paralelo, “los gobiernos provinciales tanto de Neuquén como de Río Negro buscan centrar sus gestiones del territorio dentro de los límites de cada provincia, desentendiendo la dinámica de la región metropolitana en su conjunto”.
Barrera subraya, en su charla con la Fundación, la necesidad de una agenda política que implique pensarse como región, más que como suma de municipios aislados. De lo contrario, “las respuestas seguirán llegando tarde, fragmentadas y sin capacidad de enfrentar los problemas estructurales”, finaliza Barrera. Hoy, los gobiernos locales se ven desbordados por urgencias de corto plazo, mientras que el desfinanciamiento de la obra pública nacional limita la capacidad de respuesta. Así, la posibilidad de que Vaca Muerta se transforme en un vector de desarrollo sostenible dependerá menos de los pozos perforados que de la capacidad de articular políticas interjurisdiccionales que incluyan a las propias comunidades en instancias de participación y decisión.
Flujo migratorio en Neuquén
Durante 2024 la provincia de Neuquén registró un récord de radicaciones y cambios de domicilio, según datos difundidos por el propio gobierno provincial. El Relevamiento 2024 del Registro Civil muestra que en la región de Confluencia, donde se ubican Neuquén capital, Plottier, y Cipolletti, epicentro del desarrollo hidrocarburífero, se concretaron 11.300 nuevas radicaciones desde otros puntos de la provincia, 2.777 desde otras provincias argentinas y el exterior, y más de 14.000 cambios de domicilio.
El mismo informe indica que la Región Vaca Muerta (Añelo y localidades cercanas al yacimiento) recibió 1.781 nuevas radicaciones internas, 1.286 provenientes de otras provincias o países, y más de 3.000 cambios de domicilio, alcanzando un total de 11.169 trámites. En esta zona, con actividad neta de hidrocarburos la cantidad de migrantes de otras provincias o países fue muy similar a los migrantes internos. También en la Región de los Lagos del Sur se verificó un movimiento significativo: más de 1.000 radicaciones externas y 2.481 cambios de domicilio en 2024.
En suma, desde el Gobierno de Neuquén señalan más de 22 mil nuevas radicaciones en total. Estas cifras oficiales dan cuenta del fuerte atractivo que tiene Vaca Muerta como polo de empleo y expectativa, un escenario que se estancó en 2025, según mencionan desde diferentes sectores (pymes, sindicatos) aunque todavía no hay cifras oficiales. El flujo migratorio se explica por la demanda de trabajo directo en el sector hidrocarburífero, pero también por las actividades derivadas: servicios, construcción, comercio, turismo y logística.
Tanto el precio promedio de la nafta como el del gasoil mostraron esa diferencia frente al registro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La Fundación COLSECOR difundió un nuevo Reporte Mensual de Precios (RePre), que compara el valor promedio del cemento, la nafta y el gasoil con el que se encuentra en la Ciudad de Buenos Aires (CABA).
De esta forma, cada lugar donde se registran los precios conoce el valor de tres elementos relacionados a la producción y el transporte, puede observar su evolución en el tiempo y compararlos con otras localidades.
El trabajo de campo del RePre se realizó del uno al siete de diciembre en 30 localidades de siete provincias de nuestro país. En el caso de la nafta, el promedio fue de $100,04, cifra que mostró una diferencia del 6% con CABA, donde se encontró a $94,70. En relación al mes de noviembre, el producto registró un aumento del 1%. Sólo en 4 de las 29 localidades relevadas el precio se ubica por debajo del precio de referencia en CABA.
Al indagar en el litro de gasoil, el valor promedio fue de $95,50 en las localidades del interior, un 6% más que los $90,40 de la Ciudad Autónoma. Se registró una suba del +4% en el precio promedio. El aumento acumulado desde septiembre es del +6%. Solo cinco localidades tienen precios por debajo del valor de referencia.
El otro elemento relevado fue la bolsa de cemento, el valor promedio fue de $955,43 en las localidades del interior, un -12% menos que los $1.090 de la Ciudad Autónoma. El precio del cemento acumula un aumento del +4% desde septiembre. 29 de las 30 localidades relevadas tienen precios por debajo del precio de referencia en CABA.
“Al observar el RePre de diciembre podemos indicar que en relación al cemento, en prácticamente todas las localidades estudiadas se encontró un valor entre el 4% y el 20% más económico que el registrado en CABA. Respecto a las variaciones temporales, encontramos un incremento del 4% acumulado en el cuatrimestre, valor que proyectado anualmente nos llevaría a un aumento del 12%. Con respecto a la nafta, hay un valor promedio más alto en las localidades que en Buenos Aires. Cuatro lugares muestran valores por debajo, mientras que en los restantes se observaron variaciones entre un 1% y un 21% por encima. El gasoil, por su parte, muestra un valor promedio del 6% sobre el precio de referencia de Capital Federal, con la mayoría de las localidades con precios por encima del de referencia nacional. La variación en el tiempo nos muestra un acumulado del 6% desde septiembre”, indicó la socióloga Natalia Calcagno, coordinadora del proyecto.
La iniciativa se lleva adelante junto a las cooperativas de servicios públicos y busca contribuir al conocimiento de la realidad del interior argentino y visibilizar su diversidad, una de las apuestas institucionales de la Fundación.
Reporte Mensual
La primera experiencia del Reporte Mensual de Precios se realizó en el 2019 con una prueba piloto de tres meses, donde se medía el valor de diferentes productos básicos. El proyecto fue madurando a través de diferentes formatos y desde septiembre La Fundación COLSECOR definió el tratamiento particular de tres productos relacionados a la producción y el transporte: cemento, nafta y gasoil.
El objetivo es conocer y procesar datos para indagar en las realidades de pequeñas y medianas comunidades de nuestro país. De esta forma, a los proyectos del Relevamiento Social Comunitario y la Canasta Básica Alimentaria, se suma el nuevo Reporte Mensual de Precios.
La Fundación COLSECOR nació en el 2018, con el fin de promover la Economía Social y el desarrollo de las localidades donde las cooperativas se encuentran insertas. Su presidente honorario es José “Pepe” Mujica. COLSECOR es una integración de cooperativas y Pymes, que desde 1995 reúne a entidades que prestan servicios de televisión por cable y telecomunicaciones en 270 comunidades de Argentina.