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G20: el Gobierno refuerza la ciberseguridad de la cumbre con ayuda de Israel

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Además de software, adquirió en ese país un sistema inhibidor de drones, que se usó con éxito durante los recientes Juegos Olímpicos de la Juventud
Israel no integra el Grupo de los 20 (G20), el principal foro internacional para la cooperación económica, financiera y política que tendrá su cumbre de líderes en Buenos Aires el 30 de noviembre y el 1 de diciembre.
Sin embargo, el país asiático tendrá un rol estratégico antes y durante las deliberaciones en Costa Salguero gracias a un acuerdo firmado este año entre su gobierno y la administración Macri por el cual se reforzará la ciberseguridad de la reunión histórica.
Paradójicamente, varios de los países que integran el G20 son potencias cibernéticas que, según sospechan otros miembros del grupo, fomentan ataques informáticos entre esas naciones. Son los casos de China, Estados Unidos, el Reino Unido y, sobre todo, Rusia.
Aunque el Gobierno argentino se preocupó en lo que va de noviembre en hacer anuncios sobre la seguridad física de la cumbre, que incluyeron la exhibición pública de armas y otros equipos militares y policiales para custodiar a los líderes visitantes y reprimir manifestaciones opositoras al encuentro, no descuidó el costado cibernético del cónclave.
El Departamento de Tecnología Informática de la Fuerza Aérea será la encargada de “brindar una extrema seguridad en el campo informático”, según informó el Poder Ejecutivo.
El jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Defensa, Oscar Aguad, visitaron el 15 de noviembre las instalaciones de esa repartición, ubicada en el edificio Cóndor, la sede de la Fuerza Aérea, en el barrio porteño de Retiro, a pocos kilómetros de Costa Salguero, donde deliberará el G20. Desde ese lugar monitorean las distintas áreas involucradas en el control y monitoreo de datos de la red cibernética de la defensa nacional.
Según informó el subsecretario de Ciberdefensa, Alfredo Raúl Parodi, las tareas apuntan a prevenir ataques de ciberterrorismo o código malicioso que puedan afectar a los sistemas y redes de las Fuerzas Armadas y del Estado Mayor Conjunto (EMCO), además de las del Ministerio de Defensa, que servirán de soporte a las operaciones que se llevarán a cabo durante la cumbre.
El objetivo de los dispositivos instalados, que incorporaran inteligencia artificial y aprendizaje automático (“machine learning”, en inglés) será la de reconocer anormalidades en las redes y detectar su origen con ayuda de un sistema que colaborará con el funcionamiento conjunto de las fuerzas.
Mediante una resolución firmada por Aguad, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, se dispuso la adopción de “medidas excepcionales que prevean situaciones extraordinarias a los efectos de garantizar la continuidad de los servicios aéreos, más allá de cualquier vicisitud propia del desarrollo comercial, teniendo en cuenta el rol de Argentina en la presidencia del G20”.
“De esta manera, cualquier anomalía o evento sospechoso que se detecte en las redes cibernéticas podrá ser reconocido con el objetivo de morigerar sus efectos”, se informó oficialmente.
¿Por qué el Gobierno eligió a Israel para reforzar la seguridad informática de la cumbre, pese a que ese país no integra el G20? Además de la sintonía ideológica entre los gobiernos de Mauricio Macri y Benjamín Netanyahu, hay un hecho concreto: la posición de liderazgo global que tiene el Gobierno hebreo en ciberseguridad.
El Estado israelí tomó hace décadas un papel activo para impulsar a la industria. Existe una colaboración constante entre el gobierno, las universidades y las empresas. El Poder Ejecutivo toma un papel de asesor, guiando las cosas a lo largo. Hay más de 400 empresas de ciberseguridad en Israel. El Ejército también desempeña un papel importante en el avance de la industria.
La Unidad 8200, que es una parte de élite de la Fuerza de Defensa Israelí, en realidad está sirviendo como un campo de entrenamiento para algunas de las principales compañías de seguridad cibernética del mundo.
En un movimiento inusual, las Fuerzas de Defensa de Israel emitieron un comunicado de prensa este año en el que afirmaban que la unidad 8200 impidió un ataque aéreo del ISIS contra un país occidental el año pasado.
Los militares reclutan a personas con fuertes habilidades de lenguaje y computación cuando ingresan a las fuerzas armadas a la edad de 18 años. Pasan tres años trabajando en ciberseguridad antes de regresar a la vida civil.
Estas unidades operan de la misma manera que un negocio inicial (“startup”). Las personas trabajan juntas como equipos, tienen oportunidades para dirigir a otras personas, son responsables de tomar decisiones importantes y deben sobrevivir al fracaso. Estas son habilidades empresariales esenciales, razón por la cual muchas de las personas en estas unidades lanzan sus propias “startups” de ciberseguridad.
Israel es el único país del mundo que ofrece ciberseguridad como una especialización en la escuela secundaria y es el primer país en ofrecer un doctorado en ciberseguridad. Cuenta con seis centros universitarios de investigación dedicados a la ciberseguridad. En ese contexto, no es de extrañar entonces que la inversión en empresas de ciberseguridad se triplique en los próximos dos años en ese país.

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G20: qué negociará Macri con Trump y los líderes de China, Rusia y otras potencias

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El Presidente tendrá una intensa agenda. Se reunirá con varios de los mandatarios de las principales economías del mundo. Qué busca en cada mano a mano
En pocos días, Buenos Aires se convertirá en la “vidriera política” más cotizada a nivel global. Con la presencia nada menos que de los líderes como Donald Trump, Xi Jinping, Vladimir Putin y Angela Merkel, entre muchos otros, Mauricio Macri se está por calzar el traje de anfitrión y los ojos del mundo se posarán sobre él.
Así, la Ciudad se convertirá en el epicentro de la cumbre del G20, que se celebrará entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre y que convocará a mandatarios de las grandes potencias. Y este año, sin dudas, será una cumbre trascendente y con condimentos que la diferenciarán de ediciones anteriores: a la polémica por el alerta que lanzó el gobierno británico sobre posibles ataques terroristas, se suma la tensión política y comercial a nivel global que gatilló la contienda entre dos “peso pesados” como Estados Unidos y China.
Embarcado en una guerra de aranceles y trabas a las importaciones, Trump estrechará la mano de su par del gigante asiático. Y el mundo estará pendiente de este cruce. A su vez, Macri, como anfitrión, se juega mucho de su imagen política a nivel internacional: el hecho de que coincidan en un mismo lugar todos estos líderes y que, en paralelo, se produzca una “contracumbre” comandada por Cristina Kirchner y Dilma Rousseff, sumado a una cobertura periodística a gran escala, como poquísimas veces se vio en la Argentina, conformará una gran prueba de fuego para el “operativo blindaje” que desde hace un año ha venido planeando el Gobierno.
Sin embargo, asumir los riesgos que forman parte de cualquier cumbre de esta envergadura se justifican en los beneficios que pueden generar. De hecho, para el macrismo este encuentro puede ser capitalizado como una suerte de relanzamiento, en momentos en que los problemas de la economía vienen diezmando su capital político en el plano interno.
En los diversos “tête à tête” que el Presidente y su equipo tendrán con líderes de las principales potencias, de hecho, no se apunta únicamente a lograr una foto vacía de contenido: se persiguen objetivos concretos a nivel político, financiero y económico.
“Esta cumbre del G20 es el corolario de una Argentina que se reinsertó en el mundo y que se ha vuelto más confiable. Y este no es un tema menor en un escenario mundial tan complejo a nivel comercial y político. Tener a todos estos líderes en un mismo plano, podrá ayudar a terminar de impulsar algunas inversiones y más acuerdos en cuestiones financieras”, plantea Raúl Ochoa, co-chair por el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) en el Task Force Trade, Investment & Tax Cooperation del T20, el think tank del G20
“Estamos por asistir al evento más importante de la diplomacia en la historia argentina”, plantea Fabián Calle, analista internacional y profesor de la Universidad Austral, quien agrega que “el hecho de que quienes comandan a las potencias económicas tengan reuniones individuales con el Presidente, sin dudas es trascendente”.
En concreto, se espera que el mandatario firme cerca de 100 acuerdos de cooperación. ¿Pero qué objetivos persigue el gobierno de Macri con esta cumbre? ¿Cuál es el “punto por punto” que intentará negociar en sus encuentros más relevantes?
Trump: la era “post limones”
Si bien será una rápida visita la del presidente de los Estados Unidos –llegará el jueves 29 a la noche y partirá 24 horas después-, llegará habiendo tenido un gesto clave hacia el Gobierno argentino: ya se oficializó la revisión de las medidas antidúmping al biodiésel nacional, un “castigo” arancelario que frenó negocios de u$s1.500 millones anuales.
En la industria confían en que este mano a mano será clave para avanzar en el acuerdo final, especialmente tras los cambios que se introdujeron en el régimen de retenciones y que desactivaron, en parte, los argumentos de que la Argentina está subsidiando al “bio”.
Pero la revisión, en la práctica, puede demorar meses. De modo que los funcionarios están pendientes de un gesto político que acelere los tiempos, luego de un mes en el que hubo ocho grandes plantas en el polo santafecino, dedicadas a la exportación, totalmente frenadas.
Trump llega también con la “chapa” de aliado luego de que pulseara a favor del Gobierno en la negociación con el FMI, para garantizar calma en el frente financiero. Y Macri, durante el mano a mano, le agradecerá el gesto.
“Trump que ha sido un actor central en la ayuda a la Argentina. Sin el activismo del presidente de los Estados Unidos y de una decisión política de su administración, el paquete del FMI no hubiese llegado a los u$s57.000 millones. Ni siquiera hubiera superado los u$s24.000 millones, monto que no hubiese calmado los movimientos especulativos. Ese gap, el Gobierno se lo debe a la intervención de la Casa Blanca”, apunta Calle.
Otro tema de agenda es el Sistema Generalizado de Preferencias. Macri también le agradecerá a Trump el regreso de la Argentina a este mecanismo que permite exportar determinados productos sin aranceles.
El SGP ya está activo: según datos de Cancillería, en ocho meses se realizaron exportaciones a los EE.UU. por u$s200 millones con este beneficio. Esto equivalió al 6,6% del total despachado a ese destino, pero el objetivo del Gobierno es llevarlo al 10%, el nivel que tenía antes de que el entonces presidente Obama lo anulara durante épocas de Cristina Kirchner.
El ingreso de la Argentina a la OCDE es otro tema de agenda. Macri lo ve como un objetivo clave para potenciar la llegada de inversiones.
Trump ya se pronunció a favor de la inclusión, como una forma de darle otro espaldarazo, justo en la cuenta regresiva hacia las elecciones 2019. Sin embargo, su visión choca con la resistencia de parte del bloque europeo.
Según Ochoa, también podría tocarse el tema de la Alianza del Pacífico, el bloque que impulsan economías como Chile, Perú y Colombia y del cual Macri ya dio muestras de querer sumar más activamente a la Argentina. “A Trump, preocupado por el avance de China en la región, es un punto que sin dudas le despierta algo de interés”, plantea el experto que Task Force Trade, Investment & Tax Cooperation del T20
En el plano político, trascendió que Trump apuntará a lograr un mayor pronunciamiento de la Argentina en contra del gobierno de Maduro en Venezuela. Y ahí también entra a tallar otro tema clave de agenda: la llegada de Bolsonaro al poder en Brasil, el militar nacionalista que rechaza fuertemente la ideología de Maduro.
A propósito: la invitación al flamante presidente electo del país vecino llegó a Itamaraty Sin embargo, terminó declinándola dado que tiene pautada una cirugía vinculada con el ataque que sufrió en plena campaña.
Por eso, la primera reunión entre Macri y Bolsonaro va tener que esperar al mes de enero.
“La relación bilateral necesita de un nuevo activismo presidencial, porque quedó reducida al nivel de secretarios y ministros. Es fundamental relanzar este vínculo, tratando de adecuar el Mercosur a las necesidades de las cuatro economías”, planteó Calle.
Macri – Xi Jinping: financiamiento y obras
Las expectativas oficiales respecto de la cumbre con el líder chino son muy altas. El equipo de Gobierno, tal como ya viene negociando, aspira a cerrar múltiples acuerdos.
De hecho, el propio embajador argentino en el gigante asiático, Diego Guelar, anticipó que se firmarán “cerca de treinta protocolos en todas las áreas”.
De todos, el tema financiero es el que más interesa a Macri, a punto tal que China volvió a convertirse en un sostén importante para evitar la volatilidad cambiaria.
Los bancos centrales de la Argentina y del gigante asiático ya activaron un swap por el equivalente de u$s10.100 millones y acaba de confirmarse la ampliación –que se integra a las reservas internacionales, en yuanes- por casi u$s18.800 millones. El acuerdo fue resultado de la gira del titular del BCRA, Guido Sandleris, por Beijing.
Además de estos avances en materia de cooperación financiera, el Gobierno busca que China refuerce sus inversiones en el país. Según el último dato, las mismas se ubicaron por encima de los u$s1.200 millones, pero con un potencial superior a los u$s8.000 millones, en áreas como infraestructura y energía de diversos tipos.
En este contexto, trascendió que se hará fuerte hincapié para que empresas chinas ingresen al programa de participación público-privada (PPP) y trascendió que se podría hablar de oportunidades en Vaca Muerta.
En este punto, Ochoa hace una aclaración: “Se va a tener que debatir más profundamente el nivel de componentes locales, para garantizar que la producción nacional, especialmente de las Pymes, pueda verse beneficiada con estos acuerdos, algo que no estuvo tan contemplado hasta ahora.
El encuentro con Xi Jinping también servirá para hablar sobre comercio: el Gobierno busca que se ponga en práctica un protocolo que permite exportar cortes de carne enfriada (los más caros), que ya está firmado peor no operativo. Además, quiere que se habilite el ingreso de productos clave para las economías regionales, como carne de cerdo, miel y diversas frutas.
Todo esto, con el gran objetivo final de nivelar el saldo comercial bilateral, que en 2017 tocó un récord de casi u$s8.000 millones.
¿La parte más incómoda de esta bilateral? Sin dudas pasará por el futuro de la central nuclear Atucha III, que el macrismo busca patear para adelante. Ya hubo tensión en una negociación previa, cuando se decidió achicar el proyecto, ahora valuado en cerca de u$s8.000 millones. De ese total, China se iba a encargar de financiar el 85%.
Macri – Putin: inversiones, PPP y ciberseguridad
Macri y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, volverán a verse tras el encuentro que tuvo lugar el 26 de julio en Johannesburgo, en el marco de la cumbre de los BRICS.
Entre ambos mandatarios hay muy buen feedback, aseguran desde Cancillería, principalmente por los esfuerzos que desplegó ese país durante todo el operativo del ARA San Juan.
Por lo pronto, fuentes diplomáticas rusas ya adelantaron que en este tercer mano a mano que tendrán ambos mandatarios está previsto un diálogo “en todos los niveles”, con la posibilidad de suscribir numerosos acuerdos de cooperación bilateral. El que trascendió es sobre ciberseguridad.
Pero el macrismo tendrá como principal objetivo insistir con la llegada de más inversiones rusas, también bajo el esquema de los PPP. Así, el tema vuelve a reflotarse tras haber sido tratado en la bilateral de Sudáfrica y que, todavía, no arrojó mayores resultados.
Al igual que en el caso de China, el Gobierno aspira a tentar a Putin con el potencial que tiene el desarrollo de Vaca Muerta.
Macri – Theresa May:
Tras años de una relación prácticamente congelada durante la gestión de Cristina Kirchner, que apoyó su decisión evocando la Guerra de Malvinas, Macri tomó el camino opuesto.
Un dato es que, en la cumbre del año pasado, May canceló casi a último minuto la reunión con Macri, alegando “problemas de agenda”. Ahora tendrán un mano a mano, que se realizaría en Costa Salguero y con una agenda abierta, en la que tendrá un lugar una mención sobre la soberanía argentina en las isalas.
Pero también, Macri y la primer ministro británica hablarán sobre la posibilidad de avanzar con un acuerdo entre el Mercosur y esa nación, un objetivo que cobró interés tras el Brexit y las mayores dificultades que tiene esa potencia para colocar su producción.
Además, habrá una agenda más global, con temas de política internacional, como el creciente proteccionismo y la guerra de aranceles que vienen librando países como Estados Unidos.
Macri – Angela Merkel
La canciller alemana, Angela Merkel, le había confirmado a Macri, en una conversación telefónica realizada en septiembre, que iba a asistir a la cumbre. Se espera que el mano a mano se de el viernes 30, durante la mañana, en la residencia de Olivos, previamente al plenario de presidentes.
Al igual que en el diálogo que anterior, el encuentro se enfocará en una agenda más “macro”, comenzando por la defensa del libre comercio frente al avance de medidas proteccionistas a nivel global.
En este sentido, analizarán los avances del acuerdo Mercosur-Unión Europea, en el que todavía faltan negociar el 10% de los capítulos, a lo que se suma la incertidumbre que generó el triunfo de Bolsonaro. Así, mientras hay funcionarios que se esperanzan con arribar con todo listo para la cumbre, buena parte de la diplomacia argentina considera que todavía está “verde”, especialmente a nivel político.
En paralelo, durante la cumbre con Merkel, Macri aprovechará para plantearle oportunidades de inversión en materia de energías renovables. Claro que antes de tocar este tema el Presidente deberá hacer referencia al freno de la represa de Chihuidos -por cuestiones de presupuesto-, cuya obra iba a correr por cuenta de un consorcio integrado por Voith Hydro.

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Las potencias del G-20, lejos del crecimiento inclusivo

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Por Helge Berger and Margaux MacDonald. ¿Cuánto se ha acercado el Grupo de los Veinte (G‑20) a su objetivo de “crecimiento vigoroso, sostenible, equilibrado e inclusivo”? La expansión mundial sigue siendo fuerte , y por eso no debe sorprender que en su informe de 2018 el FMI le asigne buenas calificaciones al G-20 en lo que respecta a sus perspectivas a corto plazo. En comparación con el año pasado, las brechas del producto han ido cerrándose (es decir, el producto efectivo se aproxima más al potencial) y hay menos desempleados, pero los riesgos han aumentado. Al mismo tiempo, el avance hacia un crecimiento más sostenible y equilibrado ha sido lento: persisten los desequilibrios externos (superávits y déficits), los niveles elevados de endeudamiento y un bajo crecimiento de la productividad. La inclusión —que se analiza por primera vez en el informe de este año— sigue siendo una asignatura pendiente.
El crecimiento inclusivo no se cristaliza
El G-20 ha subrayado que el crecimiento inclusivo es una de sus metas de política concretas, pero un aspecto que suele considerarse como inherente a alcanzar un crecimiento sostenible es garantizar que el crecimiento beneficie a todos. Por ejemplo, las reformas estructurales gozan de un mayor respaldo político cuando los consiguientes aumentos del ingreso se distribuyen de forma más amplia.
No obstante, después de 1990, la desigualdad medida por el coeficiente de Gini aumentó en la mayoría de las economías del G-20, e incluso sigue siendo elevada en algunas economías emergentes en las que disminuyó durante ese período (las zonas rojas en el mapa denotan aumentos de la desigualdad; las zonas verdes denotan disminuciones). Por ejemplo, la desigualdad se redujo notablemente en muchos países de América Latina y en Turquía, pero sigue siendo más elevada en países europeos y norteamericanos del G-20, en donde los niveles de desigualdad aumentaron durante el mismo período.

De hecho, las mejoras del ingreso han seguido siendo muy desiguales en el período posterior a la crisis financiera: en las economías del G-20, los asalariados en el 10% inferior de la distribución del ingreso ganan en promedio solo un 8% de lo que ganan los asalariados en el 10% superior de la distribución. Estas persistentes desigualdades son factores que reflejan y la vez agravan el acceso desigual a oportunidades económicas, como educación, salud y servicios financieros.
Las autoridades pueden marcar una diferencia
Si actúan ahora y juntas, las economías del G-20 tienen la oportunidad de sustentar el firme crecimiento mundial a mediano plazo, de hacerlo más equilibrado, y de garantizar que sus ventajas se distribuyan más ampliamente. Cabe destacar que muchas de las medidas que incrementarían la productividad a mediano y largo plazo —según estimaciones, elevarían el nivel del PIB del G-20 casi un 4%— también harían más inclusivo el crecimiento.
La inversión en capital humano es un ejemplo claro. Las inversiones para afianzar la formación y las aptitudes de los trabajadores no solo ayudarán a las economías del G-20 a adaptarse mejor a las nuevas tecnologías que pueden alterar el “futuro del trabajo”, sino que también garantizarán que más personas se beneficien de los avances tecnológicos. Lo mismo se logrará ampliando la inclusión financiera y reformando las redes de protección social y los sistemas de seguro para facilitar la movilidad entre empleos, sectores y fronteras. Además, la redistribución a través de los impuestos y las transferencias seguirá siendo un componente clave de la búsqueda de un crecimiento más inclusivo entre los miembros del G-20.
En la nota de supervisión del G-20 —que se publicará el 27 de noviembre— se resumirá la forma en que las autoridades deben trabajar, en paralelo y mancomunadamente, para contener los riesgos, lo cual también ayudará a reducir la desigualdad. Por ejemplo, la reducción de las barreras al comercio de servicios no solo encierra la promesa de mitigar los riesgos derivados de los desequilibrios externos excesivos, y por ende de aliviar las tensiones, sino que también ayudará a mejorar los ingresos. Si además se adoptan políticas que garanticen una distribución amplia del crecimiento, el G-20 podrá avanzar más fácilmente hacia su meta de crecimiento vigoroso, sostenible, equilibrado e inclusivo.

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Un G20 con blindados y motos de China, helicópteros de Francia e Italia, lanchas israelíes y aviones de Estados Unidos

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Esta semana, el Gobierno no pudo contener la filtración a la prensa de unas imponentes fotos que mostraban la donación de equipos de seguridad que el gobierno de China hizo a la Argentina por un valor de U$S 18,3 millones para la cumbre del G20 y que después van a quedar a manos del ministerio de Seguridad de manera permanente.
El enojo oficial era evidente porque Patricia Bullrich tenía pensada su presentación “en sociedad” para este viernes. Finalmente la hizo junto al embajador de China en la Argentina, Yang Wanming: ambos exhibieron y recorrieron algunos de los vehículos blindados, y las motos que vinieron desde el país asiático como parte de esta donación.
La presentación junto a Yang, que pronto terminará su misión en la Argentina, tuvo lugar en el Cuerpo de Policía Montada de la Policía Federal, en Cavia al 3300, y allí también estuvieron Eugenio Burzaco (secretario de Seguridad), Alberto Föhrig (secretario de Coordinación) y Gerardo Milman (el jefe de Gabinete)La de los chinos es la entrega más grande en su tipo pero no la única. Los estadounidenses habían dispuesto desde el año pasado unos US$ 400.000 en equipos de atención médica y de campaña para la cumbre, y el ministerio de Seguridad compró equipamiento a los israelíes y a los franceses e italianos que aquí se detallan.
El equipamiento donado por China había sido gestionado hace unos meses por el secretario Föhrig y el director de cooperación internacional Gastón Schulmeister que al final se tradujo en el envío de dos camiones de despliegue rápido, cuatro camionetas blindadas de intervención rápida, 30 motos de custodia presidencial, que cuentan con un sistema de audio y video que asegura las conexiones en tiempo real entre la caravana, y el centro de comando.
El gobierno de Xi Jinping, que hará una visita de Estado y tendrá su bilateral con Mauricio Macri el domingo 2 de diciembre tras finalizar la cumbre del G20 el día anterior también donó 40 trajes de protección antiexplosivos, 87 detectores de doble sensor para minas y objetos metálicos, drogas, cables y dispositivos electrónicos. Donó un “kit” antiexplosivos con equipo para remociones a distancia, videoscopio, y distintas sustancias.
“La experiencia del G20 es muy importante para nuestro país y esta donación de elementos estratégicos para la cumbre es resultado de una cooperación que hace tiempo mantenemos con las autoridades chinas”, dijo Bullrich, este viernes, en las que, anticipándose a otras “filtraciones” prometió la presentaciónòn del plan de seguridad en las calles para el martes 20. Yang Wanming manifestó por su parte que “la cooperación en materia de seguridad fue excelente”y que está “a disposición de ampliar y profundizar el trabajo coordinado”
Entre tanto, en diálogo con Clarín, Föhrig destacó también como una “decisión estratégica” de adquirir dos lanchas artilladas a Israel, que se inauguraron este año para el Día de la Prefectura. Y que si bien serán destinadas ahora para el G20, seguirán luego con sus tareas de guardacostas en la Hidrovía. En Israel también, el gobierno nacional compró un sistema de ciberdefensa por US$ 5,2 millones que va a ser utilizado durante el G20 para prevenir ataques de ese tipo. Pero se adquirió para el ministerio de Defensa, que no llegará a tiempo con la compra de los Super Etendard a Francia, pero utilizará para la cobertura del espacio aéreo unos A4 que se habían comprado en Estados Unidos.
Dentro del ministerio de Seguridad, recordó Föhrig, también se comprò un helicóptero franceses Airbus 145 -se lo quedará la Policía Federal- y y otro Augusta 169 de Italia, que después del G20 se lo destinará a la Gendarmería.
La Policía Federal Argentina presenta el nuevo equipamiento del que las fuerzas de seguridad dispondrán en el marco de la Cumbre G20, donado por China. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni.
En secreto se mantiene la cantidad de explosivos, carros de asalto, y perros que también se compraron y que serán usados en esta cumbre. Este viernes se informó que el Estado recibió 45 sistemas de inspección de rayos x de carga, de tomógrafos de túnel mediano para equipaje y bultos y de inspección de rayos X para grandes equipajes y también de mano, añade el comunicado.
Fuente Clarín

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Bullrich le recomendó a los porteños “irse de la ciudad” durante la Cumbre del G20

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“Nuestra recomendación es que usen el fin de semana largo para irse, que se vayan el jueves porque la ciudad va a estar muy complicada”, dijo la ministra. Aseguró que habrá un dispositivo de seguridad “muy fuerte”.
La ministra de Seguridad Patricia Bullrich ratificó que el operativo de seguridad durante la realización de la reunión del G20 será “muy fuerte” por lo que recomendó a los porteños que “usen el fin de semana largo para irse”.
“Estamos absolutamente preparados y con mucha fuerza de seguridad en la calle, tanto las fuerzas federales como la policía de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires, y vamos a tener un operativo de seguridad muy fuerte”, manifestó Bullrich.
“Nuestra recomendación (para los porteños) es que usen el fin de semana largo para irse, que se vayan el jueves porque la ciudad va a estar muy complicada. Las decisiones que vamos a tomar si existe violencia van a ser inmediatas, porque no lo vamos a permitir”, añadió.
En declaraciones formuladas al canal A24, la ministra señaló que desde hace ya más de un año se trabaja para brindar seguridad durante la realización del G20 y consideró siempre en este tipo de situaciones se intenta generar espacios de violencia extrema.
“Por lo general se registran situaciones de caos y de desborde por eso lo que vamos a plantear como estrategia es que en Argentina todos aquellos que quieran manifestar pacíficamente porque tienen una posición política ideológica en contra del G20 lo puedan hacer”, expresó.
En ese marco, Bullrich anunció que el Gobierno convocará a organizaciones políticas y sociales para lograr “un acuerdo” para que puedan realizar protestas durante la cumbre del G20 pero de una forma que permita “aislar a los que quieren realizar acciones violentas”.
“Vamos a plantear una estrategia de trabajo conjunto para que las organizaciones políticas, sociales o gremiales quieran estar en contra del G20 lo hagan pero que nos permitan aislar a grupos violentos”, agregó.

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