Oberá desafía el parate económico: abrió su primer shopping con 43 locales y 36 nuevas empresas
Oberá convirtió en realidad una inversión que trasciende la apertura de un nuevo espacio comercial. Galería Amelia, el primer shopping de la ciudad, comenzó a funcionar con 43 locales alquilados y 36 empresas que se incorporan a la oferta comercial obereña, en una apuesta privada que adquiere otra dimensión por el momento económico en el que se concreta.
El empresario Claudio Casco, impulsor del emprendimiento, encabezó una inauguración cargada de emoción después de años de inversión, construcción y desarrollo de un proyecto familiar que comenzó mucho antes de que abrieran las primeras persianas.




“Estamos con 43 locales alquilados, 36 empresas nuevas en Oberá. Y vamos por más”, resumió Casco. La apertura corresponde a una nueva etapa de Galería Amelia, mientras que la habilitación integral del complejo está prevista para octubre.
El dato es significativo no solamente por la dimensión comercial. La puesta en marcha implicó una demanda considerable de proveedores, servicios profesionales, trabajadores de la construcción, electricistas, mueblerías, empresas de cartelería y ploteo, seguridad y numerosos oficios vinculados con la preparación de cada establecimiento.
Casco puso precisamente el acento sobre ese efecto multiplicador.
“Cuando vos decís que derrama la economía, acá tuvimos una vuelta de rosca a la economía”, explicó. Cada uno de los locales necesitó inversión para ponerse en funcionamiento y esa demanda terminó distribuyéndose entre diferentes actividades de Oberá.
El empresario relató como ejemplo el caso de una firma encargada de realizar trabajos de ploteo, cuya actividad se multiplicó por la cantidad de comercios que debían acondicionarse simultáneamente para llegar a la inauguración.
“Para abrir se necesita dinero, seguridad, gente que ayuda en la construcción. Muchísima gente involucrada”, señaló.
De un sueño familiar a un nuevo polo comercial
La apertura completa un proceso que Economis había contado diez meses atrás, cuando el proyecto todavía estaba en construcción.
La historia de Galería Amelia está estrechamente ligada a la trayectoria comercial de la familia Casco. El empresario creció prácticamente en la misma cuadra donde hoy funciona el complejo. Su padre fundó allí la tienda Silmar en 1976 y el proyecto del paseo comercial comenzó a tomar forma décadas después.
Las primeras propiedades para desarrollar el complejo fueron adquiridas en 2009. El proyecto terminó conformando un paseo que conecta la avenida José Ingenieros con la calle Jujuy, en pleno centro de Oberá.
La obra fue desarrollada con capital propio y financiamiento bancario y tuvo una participación mayoritaria de proveedores y empresas locales, una decisión que desde el comienzo buscó que una parte importante de la inversión permaneciera circulando dentro de la economía obereña y provincial.
La apertura muestra ahora el resultado de aquella apuesta: 43 unidades comerciales ya alquiladas y 36 empresas nuevas desembarcando en la ciudad.
Pero Galería Amelia todavía no terminó.
Casco reveló que existen otros 800 metros cuadrados distribuidos en dos pisos que permanecen sin desarrollar.
“Esos dos pisos están libres. Son 800 metros cuadrados que todavía no desarrollé por falta de dinero”, explicó con franqueza.
Su proyecto es que en el futuro una escalera mecánica permita integrar esos niveles con el resto del complejo. No hay todavía una fecha para esa expansión, pero forma parte del diseño con el que imagina la evolución del shopping.
Comercio, gastronomía y entretenimiento
El concepto tampoco se limita a una galería de locales. Galería Amelia fue concebida como un espacio de encuentro que combina comercio, gastronomía y entretenimiento, con propuestas destinadas a distintas edades y públicos.
Entre los proyectos previstos aparece además un mirador con telescopio, aprovechando la altura del edificio y las visuales de la zona. La torre gastronómica fue pensada desde el comienzo como uno de los puntos distintivos del emprendimiento.
“Es un espacio para disfrutar en familia, para todas las edades y para todos los rubros”, destacó el intendente de Oberá, Pablo Hassan.
Para Hassan, la dimensión de la inversión adquiere especial importancia por la coyuntura económica nacional.
“En un contexto muy complejo, ver que la ciudad sigue creciendo, que se sigue moviendo económicamente, que se siguen generando puestos de trabajo, la verdad que es una alegría inmensa”, afirmó.
Hassan destacó que apenas una semana antes había participado de la inauguración de otros tres comercios y vinculó esos movimientos con una dinámica que el municipio busca estimular mediante herramientas fiscales.
“Hoy acá son más de 30 empresas nuevas, 40 y pico de locales nuevos con puestos de trabajo y todo el efecto derrame que genera la construcción de todo esto”, sostuvo.
El jefe comunal también reveló que el municipio mantiene un esquema de incentivos para nuevos establecimientos comerciales que se radiquen en Oberá. El régimen contempla exenciones impositivas y de tasas durante los primeros años de actividad, buscando aliviar los costos iniciales que enfrenta una inversión.
A eso se sumará otra herramienta actualmente en preparación.
El Ejecutivo municipal trabaja en una ordenanza de radicación de industrias que, una vez terminada, será enviada al Concejo Deliberante. El objetivo será generar nuevos incentivos para atraer inversiones productivas.
“Está difícil en todo el país, pero no nos podemos quedar de brazos cruzados. Tenemos que movernos y buscar alternativas, buscar de manera creativa incentivos y herramientas para que opten por Oberá”, sostuvo Hassan.
La definición más política llegó sobre el final. “Oberá hoy, con todos estos hechos concretos, hace como una manifestación de rebeldía ante el parate económico. Sigue creciendo, sigue moviéndose”, afirmó.
Y proyectó esa dinámica hacia una eventual recuperación de la economía argentina: “Cuando esto pase, cuando la economía se reactive, cuando haya movimiento, Oberá no tiene techo, no tiene límites”.
Una inversión privada en medio de la incertidumbre
La inauguración también tiene un valor simbólico para Casco. El empresario agradeció reiteradamente a su familia, empleados, comerciantes, proveedores y autoridades municipales que acompañaron un proyecto desarrollado durante años.
Recordó especialmente a trabajadores que forman parte de su empresa desde hace más de dos décadas y destacó que Galería Amelia fue construida junto con su familia.
La emoción contrastó con una definición económica sencilla: todavía quedan inversiones por realizar y no existe capital suficiente para concretarlas inmediatamente.
Pero el proyecto que hace diez meses todavía era una promesa ya está en funcionamiento.
En una Argentina atravesada por la debilidad del consumo y la cautela inversora, Oberá incorporó de una sola vez 43 nuevos espacios comerciales y 36 empresas, además de movilizar una cadena de proveedores y servicios necesaria para ponerlos en marcha.
