GANADERIA

Biogenésis Bagó capacitará en estrategias de productividad a ganaderos de Paraguay, Brasil y Bolivia

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Paraguay al igual que Brasil y Bolivia será partícipe del proyecto “Juntos por el Agro” iniciativa que busca capacitar en conocimiento, innovación y desarrollo a productores ganaderos para que aumenten su productividad y los ingresos a las empresas agropecuarias.

Para ello el proyecto “Juntos por el Agro” sumó un actor de peso del sector privado para continuar entregando información relevante y entrenamiento que ayuden a aumentar la productividad de los beneficiarios.

Biogenésis Bagó, líder en Latinoamérica en el desarrollo de soluciones para la salud y la sostenibilidad de la producción ganadera a través de la biotecnología, se convirtió en el primer actor privado en la iniciativa de capacitación para la ganadería de la consultora Terra Desenvolvimento Agropecuario, con base en Campo Grande, Brasil, y que actúa en el mercado de entrenamiento y consultoría.

El programa de capacitación, con contenidos a medida según las necesidades de los productores, será desarrollado en fincas en los estados brasileños de Paraná, Sao Paulo, Mato Grosso do Sul, Mato Grosso, Rondonia, Goiás, Pará, Tocantins y Rio Grande do Sul, además de Paraguay y Bolivia.

La capacitación se estructuró en dos etapas: análisis de los resultados de la empresa ganadera y el presupuesto y modelación del plan estratégico. El programa será enriquecido con la experiencia de Biogenésis Bagó en materia de nutrición, salud, genética y pastoreo.

“Biogénesis Bagó se enfoca en promover el extensionismo rural, especialmente para los pequeños y medianos productores, para que Brasil pueda producir más y mejor. Por lo tanto, la participación en iniciativas como ‘Juntos por el Agro’ tiene total sinergia con este propósito”, señaló Carlos Godoy, veterinario y gerente de marketing de Biogénesis Bagó en Brasil.

Según el Gerente Regional de Terra Desenvolvimento Agropecuario, Cesar Franzon, “Juntos por el Agro” es un movimiento que busca unir voluntades entre el sector agropecuario.

Biogénesis Bagó desarrolla y comercializa productos y servicios veterinarios diseñados para asegurar la salud y mejorar la productividad de los rebaños de ganado vacuno y lechero. Tiene un portafolio de más de 70 productos y 650 registros en diferentes países de América Latina y Asia.

Con oficinas en Bolivia, Brasil, Centroamérica, México, Uruguay y Asia, su sede se encuentra en Argentina, con fábricas en Monte Grande y Garín (provincia de Buenos Aires). En Brasil, tiene una planta de fabricación en la ciudad de Araçoiaba da Serra (SP).

La empresa es el mayor proveedor de vacunas contra la fiebre aftosa del mundo, por lo que tres de cada diez vacunas contra la fiebre aftosa aplicadas en América son producidas por Biogêsis Bagó. La capacidad de producción anual de la empresa es de 400 millones de dosis de vacunas contra la fiebre aftosa, 30 millones de dosis de vacuna antirrábica y 100 millones de dosis de vacunas combinadas.

En 2014, 2016, 2018 y 2020 fue nombrada por la revista británica Animal Pharm como la mejor empresa de salud animal de América Latina.

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Agricultura y el Banco Nación lanzan créditos por $ 10 mil millones para el “engorde” de ganado, con tasa bonificada

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Con el objetivo de incrementar la producción ganadera y contribuir a la estabilidad del precio de la carne en el mercado local, el Banco de la Nación Argentina (BNA) lanzó una línea de crédito de $ 10 mil millones para financiar a Pequeños y Medianos productores ganaderos de todo el país, que podrán destinar los recursos para la adquisición de maíz para el engorde de ganado bovino en corral.

Los créditos para capital de trabajo, al 25%, que incluye un 5% de tasa bonificada por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, tendrán un tope de hasta $ 10 millones por usuario, que se podrán calcular multiplicando $ 9.000 por cabeza de ganado, de acuerdo al Reporte de Stock emitido por el ente regulador (SENASA).

“Nuestra responsabilidad y compromiso por ser el banco público más grande del país es ayudar todos los sectores económicos, pero especialmente a las pequeñas, medianas empresas del sector agrario, que tienen dificultades para acceder a créditos accesibles, con tasas y plazos razonables”, dijo el presidente del Banco Nación, Eduardo Hecker, y se mostró convencido que la asistencia financiera para el engorde de ganado bovino “va a contribuir con la estabilidad en el precio de la carne”.

En tanto, el Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Basterra, sostuvo: “Es estratégico para el país que podamos poner las herramientas financieras al servicio de incrementar nuestra producción. De manera que nos permitan asegurar el abastecimiento interno y el crecimiento de nuestras exportaciones”.

“Así lo estamos impulsando, en esta oportunidad con el Banco Nación, como parte de la tarea que iniciamos junto a las provincias para la implementación de un Plan Ganadero Federal de mediano y largo plazo, que nos permita aumentar nuestra producción de carne vacuna, atendiendo las necesidades de las y los productores de cada región”, enfatizó el titular de la cartera agropecuaria nacional”.

En el mismo sentido, el Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Jorge, Solmi agregó: “En línea con lo que expresó el Ministro, instrumentos como estos se inscriben en el objetivo que nos propusimos desde el Estado Nacional de acompañar a la pequeña y mediana producción con políticas activas para que puedan mejorar su productividad, y trabajar de cara al futuro en una senda de crecimiento”.

Podrán acceder a la línea todos aquellos productores que se encuentren inscriptos en el Registro Especial Bovinos Engorde a Corral con Confinamiento RES. 329/17 emitido por el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria).

La iniciativa se enmarca en los lineamientos del Plan Ganadero Nacional, cuyo objetivo es mejorar la productividad de toda la cadena ganadera argentina.

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Cómo es el plan ganadero que impulsará el Gobierno tras la reapertura de las exportaciones de carne

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Por Marcos Lopez Arriazu. El Gobierno trabaja contra reloj para definir un nuevo esquema para las exportaciones de carne vacuna, las que serían reabiertas tras el fin de semana. Con ese fin, y tal como lo adelantó el lunes el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, se anunciarán distintas medidas, algunas acordadas con la industria y otras por cuenta de las autoridades. En paralelo, se pondrá en marcha un plan ganadero para impulsar la producción, sobre el que están trabajando funcionarios del ministerio de Agricultura.

Si bien aún faltan definir varios detalles, la estrategia productiva que tendrá como foco el desarrollo de la actividad con un criterio de regionalidad. El objetivo es mejorar la eficiencia en la cría y lograr un mayor peso de faena, además de fortalecer la estructura industrial en zonas donde escasean frigoríficos con habilitación nacional.

Para ello, se estudia la implementación de créditos a tasa subsidiada, amortización acelerada de inversiones y desgravaciones impositivas, entre otras herramientas. Los destinatarios del financiamiento serán productores e industriales del universo Pyme y se pondrá el acento en la transparencia comercial de la cadena.

El diagnóstico

Como punto de partida, los técnicos de Agricultura consideran que hay dos datos claves a mejorar, en ambos extremos de la cadena productiva: la tasa de destete, del 63%, y el peso de faena, de 227 kg. Ambos, se encuentran casi sin variantes en décadas y optimizarlas resulta fundamental para hacer crecer el stock y la producción de carne.

El objetivo fijado por Kulfas es llegar a los 4/5 millones de toneladas anuales de producción de carne desde los algo más de 3 millones actuales. Para avanzar en ese camino aparecen sobre la mesa algunas estrategias que van en línea con lo conversado con el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y la Mesa de las carnes.

Por el lado de la cría, la visión compartida con el sector privado es que “hay que alimentar a la vaca para que se preñe”. Por eso, se estudia lanzar líneas de financiamiento para siembra de pasturas y confección de reservas forrajeras. También se impulsará la renovación de genética bovina, apuntando a la calidad y la eficiencia, y la implementación de planes sanitarios.

En cuanto al camino para lograr un mayor peso de terminación, por el momento no se contempla la suba del peso mínimo de faena. “Para tener un mayor peso de faena hay que avanzar en un cambio cultural”, analizan en Agricultura. “No sirve poner altos pesos mínimos que a la larga no se respetan o que, como ya pasó, terminan favoreciendo a los frigoríficos porque las sanciones debe enfrentarlas el productor”, agregan.

Por eso, los funcionarios barajan distintas herramientas como la eliminación del pago a cuenta de ganancias por la tenencia de animales (se pagaría directamente a la venta) y la desgravación impositiva para el novillo pesado, lo que ya fue debatido en las reuniones del Gabinete Económico con el CAA.

Cabe destacar que esto último fue impulsado sin éxito por el sector durante el Gobierno de Mauricio Macri, por lo que conseguirlo en el contexto de una relación conflictiva con la actual gestión de Alberto Fernández, sería un logro político importante, no solo para los productores sino también para la Casa Rosada.

Mirada federal

La idea de los funcionarios nacionales es trabajar en conjunto con los gobiernos provinciales para apuntalar lo necesario en cada zona. Por ejemplo, a través del financiamiento de la construcción de un frigorífico en regiones donde no haya instalaciones con habilitación nacional, apoyando en un determinado plan sanitario, contribuyendo a la renovación de la genética o la realización de obras de infraestructura.

“No queremos intervenir en los planes ganaderos provinciales, sino ver al país de una forma federal y apoyar en lo que falta, en lo que veamos que necesita”, contó una fuente oficial. Por ejemplo, “ayudando a un productor a que no tenga que mandar su hacienda a faena a 500 km, fuera de su provincia. Es una forma de valorizar la producción”, planteó.

Pero este espaldarazo no se destinará solo a través de los gobiernos locales. “Vemos muchas iniciativas privadas que están generando desarrollo en zonas extrapampeanas y que necesitan apoyo. Tenemos que ver la forma de ayudar ahí”, agregó la fuente.

Financiamiento

Más allá de que el soporte técnico está dado por el ministerio de Agricultura, será Desarrollo Productivo el que se ocupe de instrumentar la financiación del Plan Ganadero. En ese sentido, el área que maneja Kulfas definirá el monto total de inversión oficial, el nivel tasa subsidiada de las distintas líneas de crédito y los diferentes mecanismos de ayuda.

El objetivo es sumar no solo a la banca oficial sino también a las entidades privadas. “Los bancos están muy líquidos, pueden destinar líneas a la ganadería”, agregan los funcionarios.

Un punto central de la estrategia, tal vez el que más se discuta hasta última hora, es a qué tipo de productor e industrial se destinará la ayuda.

Con ese fin, en el ministerio de Agricultura ya segmentaron con distintos criterios (cómo superficie, stock y zona productiva) los diferentes estratos de productores, desde los más chicos hasta los más grandes. “El criterio que va a primar es el del universo PyME“, sostienen los funcionarios, aunque aún no está definida la línea delgada que marcará quiénes quedarán adentro o afuera de la ayuda.

Y finalmente, el otro criterio será el de “transparencia”. “Esto obligará a tener todo en regla. Para acceder a los beneficios, habrá que trabajar de manera transparente”, subrayan.

Vuelven las exportaciones

En las últimas horas del martes corrieron distintas versiones sobre la reapertura de las exportaciones, que llegaría luego de que el próximo sábado venza la suspensión por 30 días.

A partir de ese momento podría entrar a regir un sistema de cupos de exportación que en un principio podría ser del 50% de lo embarcado en 2020, además de las cuotas internacionales, como la Hilton o la de Estados Unidos.

Más allá de que esta posibilidad es rechazada por la Mesa de Enlace, lo que hace prever una nueva convocatoria a un cese de comercialización, se trata de una alternativa similar a la implementada en 2006 tras el cierre de las exportaciones de entonces, que generó fuerte desincentivo a las inversiones de productores e industriales.

En definitiva, habrá que esperar a que el nuevo esquema exportador y el Plan Ganadero salgan a la cancha, para ver qué es lo que más seduce, o asusta, al sector ganadero.

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Con buen manejo del rodeo, se pueden reducir un 30 % las emisiones de GEI

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Actividades como la agricultura, la producción de energía, el transporte y la industria generan emisiones de metano (CH4), de óxido nitroso (N2O) y de dióxido de carbono (CO2), entre otros gases. En el caso de la ganadería bovina –debido a su sistema digestivo– durante la fermentación del alimento que consume produce gas metano, como residuo. En este sentido, los gases liberados a la atmósfera no solo son un problema para el ambiente, sino que también representan pérdidas para los productores, debido a que la energía ingerida como alimento se pierde en forma de metano, en vez de ser asimilado por el animal y utilizado para la producción de carne o leche.

Por esto, un equipo internacional de investigadores llevó adelante un estudio que busca evaluar las relaciones que existen entre el tipo de producción y las tecnologías de manejo del rodeo, con las emisiones de metano entérico y óxido nitroso generado por el ganado bovino en sistemas extensivos del sur de San Luis.

“En San Luis los sistemas ganaderos de carne vacuna presentan diferencias debido a las condiciones ambientales, de infraestructura, de recursos económicos, sociales y por el sistema de producción”, indicó María Isabel Nieto, especializada en temáticas ambientales y ganadería en sistemas extensivos que trabaja en la Estación Experimental Agropecuaria Catamarca del INTA.

De acuerdo con la investigadora, autora de la tesis doctoral de la que se desprenden este y otros trabajos publicados, “las diversas interacciones entre gestión productiva y emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) dependen del tipo de sistema de producción, su manejo y gestión –por ejemplo: pastoreo rotativo versus continuo, carga animal, controles sanitarios, asistencia técnica–. Esto implica que, ambas interacciones, sean analizadas para desarrollar estrategias de manejo en cada situación puntual”, explicó y agregó: “Los valores de las emisiones dependen de la forma en que son expresadas y, además, es muy importante observar el momento de su análisis”.

Según los resultados del estudio, realizado en 30 establecimientos ganaderos al sur de San Luis, en la región la ganadería bovina emite 22.277.872 kilogramos de dióxido de carbono equivalente sobre una superficie total de 107.954 hectáreas y con 13.288 animales.

Tales emisiones corresponden a un promedio de 742.596 kilogramos de dióxido de carbono equivalente por establecimiento (valores que varían entre 24.720 y 4.255.534 kg CO2 eq, según características y manejo de cada establecimiento). Sobre el total de las emisiones, el 84 % corresponden a metano por fermentación entérica.

“Dependiendo de la tecnología que aplique el productor puede haber, en promedio, un 30 % menos de emisiones, mientras aplique un mejor manejo, el sistema productivo emite menos GEI y obtiene una mayor producción de carne”, puntualizó la investigadora del INTA.

Además de la doctora Nieto, el equipo de especialista está integrado el doctor Ramón Reiné y la doctora Olivia Barrantes –ambos de la Universidad de Zaragoza, España–.

¿Cómo reducir las emisiones de GEI?

Los valores de las emisiones de GEI variaron dependiendo de la forma de expresión, el manejo y uso tecnológico adoptado y el tipo de sistema productivo. Desde una mirada reduccionista de los aspectos que caracterizan los sistemas ganaderos exten­sivos evaluados, los valores de emisiones de GEI son relativos a la interacción de algunas variables predictivas con los factores tipo de sistema de producción y técnicas de manejo aplicadas.

“Si consideramos las emisiones por kilo vendido, los sistemas de cría + recría o recría resultan más amigables con el ambiente que los que realizan solo cría, siendo la categoría ‘toro’ la más sensible a las emisiones de gases. El sistema cría es el principal contribuyente de la mayoría de los impactos ambientales analizados, aunque también los sistemas extensivos tienen un mejor rendimiento ambiental, en comparación con los sistemas intensivos en la mayoría de las categorías estudiadas. Un manejo moderado o muy buen manejo en los sistemas de cría conduce a reducir las emisiones de GEI”, concluye la investigación.

Al ser tan diversas las características de los sistemas, inclusive en una misma región, el informe propone una visión más amplia e integrada para la expresión de las emisiones. Este concepto se ve reforzado por diversos autores que afirman la importancia de tener un manejo adecuado en las fincas, a lo que se suman las mejoras técnicas en el manejo de sistemas de producción ganadera para emitir menos GEI.

Según destaca el equipo de investigación, la Argentina dispone de una gran variedad y diversidad de tecnologías factibles de adoptar por los productores y que podrían permitir una importante mitigación en las emisiones de GEI de estos sistemas productivos.

Caracterización de los sistemas productivos

Para la siguiente investigación se realizaron 30 encuestas semiestructuradas a productores de la región sur del Departamento de Juan Martín de Pueyrredón, en la provincia de San Luis. Dicha zona posee un clima semiárido, donde los suelos presentan poca retención de agua, capacidad y productividad baja a media que los vuelve inadecuados para cultivos de implantación.

En esta área prevalecen extensos sistemas de cría basados principalmente en pastizales nativos. La encuesta recopila información detallada sobre el tamaño y la estructura de los sistemas, su producción, alimentación del ganado y manejo técnico. La información obtenida posibilitó un análisis descriptivo general de los sistemas ganaderos y la caracterización de la gestión.

Con la información disponible se realizó una caracterización general de los productores, se estimaron y analizaron las emisiones de GEI teniendo en cuenta diversas técnicas de adopción y manejo de tecnologías aplicada por los productores. Esto en relación a sistemas productivos heterogéneos en sus distintas dimen­siones: superficie, cantidad de ganado, manejo del rodeo, carga animal, producción, etc.

Esta diversidad también puede expresarse según el tipo de sistema de producción, entre los que se encuentran: Sistema “cría bovina”, sistema de “recría bovina” y sistema “cría + recría”.

Nieto, en su tesis doctoral, hace un análisis integral de los sistemas extensivos productivos estudiados, evaluando cada sistema productivo y su efecto e impacto en el ambiente, resaltando la importancia de la función que cumplen y la necesidad de observar y analizar los casos puntuales para lograr una mejor comprensión entre productor-investigador y así obtener mejores resultados, desde lo sustentable y el bienestar para el productor.

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El desempeño de los mercados de carnes en el 2020

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  • Los mercados de carnes (bovina, aviar y porcina) mostraron un desempeño satisfactorio en el 2020, que se destaca particularmente en el difícil contexto que debieron atravesar todas las actividades productivas y la economía argentina en general, un año de Pandemia y de una política de control sanitario que impuso importantes restricciones al funcionamiento y la operatoria de las empresas.
  • De acuerdo a datos oficiales y estimaciones propias, la producción de las tres carnes habría llegado a 6,04 millones de toneladas, unos 133,6 kilos promedio por habitante, mientras que las exportaciones a 1,19 millones (26,4 kilos per cápita). Estos valores del consolidado, tanto los absolutos como los relativos (volúmenes por habitante), son levemente superiores a los del 2019 pero además son niveles records de los últimos 40 años; desde mediados de la década de los ’70 hasta el presente, nunca habíamos producido ni exportado tanta proteína animal.
  • El consumo medio, por su parte, de las tres carnes se habría ubicado en 108,0 kilos por habitante, quedando levemente por debajo de la cifra del año 2019 (108,8 kilos). El dato quizás más relevante aquí, por su impacto simbólico, es el consumo de carne bovina, que se habría ubicado en 49,7 kilos per cápita, el registro más bajo desde hace décadas (al menos 50/60 años). Por el contrario, el consumo de carne aviar (el registrado por los organismos de control) se habría aproximado a 44,1 kilos per cápita, la cifra más alta de la historia.
  • En una breve síntesis de lo sucedido con las macro-variables de cada mercado se tiene: a) la producción de las tres carnes creció en el 2020; b) la exportación creció en sólo dos de ellas (bovina y porcina); c) el consumo interno retrocedió en el caso de la carne bovina, pero se expandió (levemente) en las otras dos carnes.
  • El 2020 se caracterizó por subas generalizadas de precios, tanto de animales como de productos finales, en términos reales (por encima de la inflación), particularmente concentradas hacia finales del año. A nivel del consumidor final, los cortes de carne bovina se ubicaron en diciembre 2020 un 74% arriba de los valores del mismo mes del 2019 (contra una inflación punta a punta del 36%); la carne aviar un 58% arriba (pollo entero) y la carne porcina un 59%. Nótese las importantes subas en términos reales en todos los casos: +28% carne bovina, +16% carne aviar y +17% carne porcina.
  • Los salarios tampoco pudieron seguirles el ritmo a los precios de las carnes. El salario mensual promedio de la economía (sector privado formal) del 2020 permitió comprar 156 kilos de carne bovina, un 9,7% menos que en el 2019. Además, esta relación desmejoró sensiblemente hacia finales de año: se estima que en diciembre el salario medio podía comprar 133 kilos de carne bovina, un 20% menos que en diciembre del 2019.
  • Un interrogante es si la suba de precios de animales y carnes ya terminó o si le queda todavía recorrido al proceso. Cuando se comparan los valores locales de la hacienda con los de la región se observa una importante convergencia en los últimos meses, lo que sugiere que, al menos en moneda dura, no quedaría mucho más margen para que los valores sigan escalando, más en un contexto donde nuestro sector exportador paga más impuestos que sus pares (9% de retenciones) y nuestro principal cliente (China) viene estabilizando compras y mostrando menor predisposición de pago.
  • En cuanto al mercado interno, si bien el consumo se ha reducido a su mínima expresión histórica, quedando en buena medida el núcleo más “duro e inflexible” de consumos, los segmentos de clases media y baja que permanecen activos en el mercado se encuentran seguramente al límite de su capacidad de pago por el producto cárnico. Tampoco parece haber aquí mucho margen para absorber otra ronda de subas importantes de precios.
  • Que no quede mucho hilo en el carretel no significa que los precios de las carnes tendrán un 2021 “tranquilo”, y menos aún que vayan a iniciar el camino del descenso. Hay factores que pueden y seguramente ejercerán presión para que ello no suceda, entre otros: a) el incipiente proceso de retención de vientres observado en los últimos meses; éste podría profundizarse de la mano de los mayores precios de hacienda, reduciendo la oferta de animales para faena y en consecuencia la producción de carne; b) una mayor demanda externa, particularmente de aquellos mercados que más sufrieron la Pandemia y que deberían recuperarse en un año en el que se espera una recuperación económica global; c) una demanda interna que debería mostrar mayores síntomas de vida que en el 2020, en la medida que el gobierno logre cierta estabilidad en la macro y la superación definitiva de la Pandemia; d) la presión de los eslabones de transporte, distribución y comercio, que pugnarán por mejorar su participación (márgenes) en lo que el consumidor gasta cuando adquiere los distintos productos cárnicos.
  • La variable que no se ha mencionado hasta aquí, determinante y con potencia para alterar todos los equilibrios del mercado es la política pública. En este plano, es de esperar, por antecedentes y contexto (año de elecciones), una interferencia creciente por parte del gobierno en los mercados de carne, que apunte a contener o restringir volúmenes de exportación. De efectivizarse, esta intervención no sería una buena noticia. Si bien podría tener efecto y ayudar a estabilizar (y hasta reducir) precios en el corto plazo (vía re-direccionamiento de volúmenes hacia el mercado interno), sus efectos de mediano y largo plazos serían justamente los contrarios (precios más altos por caída de inversión y producción).
  • No debe perderse de vista que un mercado que es intervenido (cualquiera sea el producto) pasa a ofrecer un menor retorno para quienes producen (hay un efecto de expropiación, una transferencia de recursos desde la producción hacia otro actor, que dependiendo del instrumento de intervención, podrá ser el Estado, los intermediarios comerciales u otros) y además un mayor riesgo (la intervención puede profundizarse, pueden aparecer nuevas exigencias legales, etc.); este menor retorno y el mayor riesgo se conjugan para conformar un escenario que tiene inexorablemente un costo en términos de inversiones, éstas se reducen y ralentizan, y de ese modo se va comprometiendo la capacidad productiva futura, hasta que, más temprano o más tarde, los efectos contrarios de la medida (menor producción, mayores precios) pasan a dominar el mercado.
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