Energía: el Gobierno prorrogó la emergencia eléctrica hasta fines de 2027
El Poder Ejecutivo extendió, mediante el DNU 585/2026, la emergencia en generación, transporte y distribución eléctrica bajo jurisdicción federal hasta el 31 de diciembre de 2027. La medida busca dar continuidad al proceso de normalización del mercado mayorista y preservar la seguridad de abastecimiento en un contexto de márgenes operativos reducidos y obras de infraestructura aún en ejecución.
El decreto destaca que la generación térmica mantiene una fuerte dependencia del gas natural, por lo que la coordinación entre los sistemas eléctrico y gasífero resulta central para evitar tensiones en costos y suministro. Para las empresas productivas, la prórroga implica la continuidad del marco regulatorio vigente, con avances graduales en materia tarifaria, focalización de subsidios y mecanismos orientados a incentivar inversiones y mejorar la cobrabilidad del sistema.
Entre los indicadores citados por el Gobierno sobresalen un margen de reserva operativa de apenas 4,4 % frente al pico de demanda registrado en 2025 y niveles de utilización superiores al 90 % en instalaciones críticas de transporte. A la vez, la tasa de cobrabilidad del mercado eléctrico mayorista se habría recuperado desde el 48 % a cerca del 97 %, fortaleciendo el flujo financiero del sector.
Para las economías regionales del NEA, la continuidad de las herramientas excepcionales apunta a reducir riesgos de interrupciones y a facilitar la concreción de inversiones en redes y confiabilidad del sistema. La evolución de las obras de transporte y la consolidación del nuevo esquema de subsidios focalizados serán factores decisivos para determinar si la transición logra traducirse en un suministro más robusto y previsible para la actividad productiva.
La emergencia abarca los segmentos de generación, transporte y distribución de energía eléctrica
La prórroga se fundamenta en “la persistencia de condiciones técnicas y económicas críticas”, lo que se evidencia en informes que precisan que el sistema opera con márgenes de reserva operativa muy reducidos, alcanzando apenas un 4,4% frente a picos de demanda registrados en febrero de 2025.
A esto se agrega el preocupante estado de la infraestructura, que se refleja en el envejecimiento del parque generador eléctrico. Al respecto, el texto oficial detalló que “más del 60% de las fallas en el sector distribución se producen en alimentadores de más de 25 años de antigüedad”.
Asimismo, puntualizó que “el sistema de transporte enfrenta limitaciones estructurales severas“, ya que “opera con márgenes de seguridad reducidos y las principales estaciones transformadoras registran niveles de carga superiores al 90%”, lo que reduce la capacidad de respuesta ante contingencias.
En este sentido, las obras ampliación del sistema de transporte eléctrico, como el sistema “AMBA I” o las líneas de 500 kV, requieren plazos de ejecución que exceden el corto plazo, por lo que el Ejecutivo consideró que “resulta indispensable preservar herramientas regulatorias transitorias”.
El decreto hace hincapié en la necesidad de avanzar hacia la autosuficiencia económico-financiera del sistema, ya que si bien la tasa de cobrabilidad de CAMMESA mejoró del 48% al 97% gracias a la normalización de la cadena de pagos, aún existe una brecha significativa entre el costo de generación y lo que pagan los usuarios.
Al respecto, indicó que “dicha recomposición requiere continuidad, seguimiento y consolidación, toda vez que una reversión en la disciplina de pagos podría afectar el flujo de fondos administrado por CAMMESA, comprometer pagos a generadores, transportistas y demás agentes del mercado, deteriorar la confianza de los inversores y recrear desequilibrios financieros que el régimen de emergencia procura superar”.
A mayo de 2026, el Precio Estacional (PEST) pagado por los usuarios residenciales subsidiados representaba aproximadamente solo el 24% del costo real de abastecimiento. En este sentido, el Gobierno sostiene que con la emergencia busca permitir una transición gradual hacia el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), “evitando impactos abruptos” en los sectores más vulnerables.
La decisión de extender la emergencia eléctrica hasta diciembre de 2027 busca equiparar los plazos con la emergencia de transporte y distribución de gas natural, ya que la generación térmica sigue siendo un componente sustancial de la matriz eléctrica, y la disponibilidad de gas natural incide en los costos y la seguridad del despacho eléctrico.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo explicó en el texto oficial que con una interrupción de la emergencia “podrían producirse discontinuidades regulatorias, demoras en la adopción de medidas operativas, debilitamiento de los mecanismos de regularización financiera, pérdida de previsibilidad para los agentes, afectación de procesos de inversión y mayores riesgos sobre la continuidad del servicio público de electricidad”.




