GAS

Hay que pasar el invierno

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Centro de Economía Política Argentina. Hay frases que parecen salidas de un manual, pero que en realidad son un boomerang político. La última ocurrencia del vocero presidencial, Adrián Ravier, de sugerir que los argentinos se “abriguen más” para no encender la calefacción no es una recomendación ingenua. Es un síntoma de una concepción del Estado que, ante el frío, responde con un eslogan en lugar de una política pública.

Pero para entender el peso de estas palabras, hay que volver a 1959. En plena presidencia de Frondizi, el entonces ministro de Economía, Álvaro Alsogaray, lanzó aquella frase que se convertiría en epitafio de una época: “hay que pasar el invierno”. No era un consejo climático, era una declaración de principios ya que el ajuste era inevitable y el Estado no iba a amortiguar el golpe. Era el invierno del Fondo Monetario, del desembolso condicionado, de la primera gran experiencia liberal en la Argentina moderna.

Hoy, Ravier resucita ese espíritu con la misma lógica, el problema no es el precio del gas, sino la decisión individual de no prender la estufa. Es un mensaje que, envuelto en un tono de sentido común, esconde la idea de que el mercado regula todo, incluso la temperatura de tu casa.

Y mientras el vocero invita a buscar otro abrigo en el ropero, la realidad tarifaria golpea la billetera, desde este miércoles las tarifas de Edenor y Edesur suben un 5% en promedio para los casi 2 millones de hogares. Para las pymes y las industrias, el golpe es aún más contundente: hablamos de incrementos de hasta el 13,5%.
La paradoja es brutal. Mientras Ravier repite la receta de Alsogaray, el propio gobierno modifica las bonificaciones para que los hogares subsidiados paguen menos, pero deja al 40% de los usuarios residenciales a merced del precio estacional. No es un “pasar el invierno” igualitario, es un invierno a la carta donde el que puede pagar que pague, y el que no, que se abrigue.

El problema no es el frío. El problema es que, 65 años después de Alsogaray, seguimos con la misma discusión de que el ajuste lo pagan los mismos mientras desde el poder se repiten frases hechas como mantras. La retórica del “abrigarse” es un intento de disfrazar la ausencia de un plan energético con un consejo de abuelo.

DESAMANTELANDO LA CNEA

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) notificó el despido de al menos 61 trabajadores contratados (los gremios elevan a un centenar) en lo que constituye el golpe más reciente contra el organismo rector del desarrollo nuclear argentino. Mientras las autoridades insisten en minimizar los hechos calificándolos como “contratos no renovados” de personal administrativo, la lista de desvinculados revela despidos entre ingenieros químicos, ingenieros electrónicos y técnicos especializados que se desempeñaban en áreas críticas como el desarrollo del reactor CAREM, la seguridad radiológica y la investigación en microscopía.

Este episodio no es un hecho aislado, sino la continuidad de un plan sistemático de desmantelamiento que ya había provocado una reducción del 45,4% del presupuesto de la CNEA y la pérdida de casi 500 trabajadores en los últimos tres años. La decisión se ejecutó en medio de un fuerte operativo de Gendarmería que rodeó la sede central y reprimió en los pasillos a los trabajadores que realizaban una permanencia pacífica para exigir explicaciones, mientras el presidente del organismo, Martín Porro, se negaba a recibirlos y debía ser escoltado para abandonar el edificio.

Detrás de estos despidos se vislumbra que el gobierno no solo ajusta, sino que allana el camino para la privatización de los recursos estratégicos argentinos, como el uranio, en favor de empresas extranjeras, tal como lo reconoció explícitamente el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, al señalar el interés norteamericano en los minerales críticos del país.

Los hechos muestran un panorama desolador para la CNEA y, por extensión, para la soberanía energética, científica y sanitaria de la Argentina. No se trata de exageraciones gremiales ni de posiciones políticas, la CNEA produce los radioisótopos que se utilizan en el diagnóstico y tratamiento del cáncer, investiga el ciclo completo del combustible nuclear y sostiene proyectos estratégicos como el reactor CAREM-25, paralizado en sus obras civiles. Mientras los salarios de investigadores con 10 años de antigüedad no alcanzan los dos millones de pesos en Bariloche, y empresas extranjeras como Meitner Energy ofrecen hasta cuatro veces más para llevarse el conocimiento generado con fondos públicos, el gobierno responde con despidos. Esto no es gestión, es liquidación.

EL ENIGMA DEL PRECIO DE LAS NAFTAS

El análisis de la evolución de precios de los combustibles revela una anomalía difícil de justificar. Durante años, los precios en dólares se mantuvieron estables, con la Nafta Super oscilando entre USD 0,80 y USD 1,10 por litro entre 2020 y 2025. Este comportamiento reflejaba una lógica comprensible, ya que el petróleo que se refina en el país es de producción local, y los shocks externos como la guerra entre Rusia y Ucrania, no tuvieron un impacto significativo en el precio final al consumidor.

Sin embargo, a partir de febrero de 2026, esa lógica se rompió abruptamente y la nafta Super pasó de USD 1,08 a 1,40, y la Premium de USD 1,23 a USD 1,60, valores que se sostienen por encima de esos niveles durante todo el primer semestre. Este incremento no se explica por el tipo de cambio (estable alrededor de $1400-1450) ni por la evolución del precio internacional del petróleo (ya que no se importa).

La paradoja es ineludible, si la guerra en Ucrania no impactó, ¿por qué habría de hacerlo un conflicto en Oriente Medio que ya muestra señales de distensión? La respuesta no está en los fundamentos del mercado petrolero, sino en decisiones de política interna que rompen con la lógica de años. Los precios de los combustibles suben sin freno, revelando que el combo de la “motosierra” no es solo contra el Estado, sino también contra el bolsillo de los argentinos.
 Gráfico N°1: Precios de las naftas (en dólares, 2020/2026)
EL GASODUCTO QUE YA SE REPAGÓ

Un informe de la Fundación Encuentro menciona que el ex gasoducto Néstor Kirchner (hoy Perito Moreno) ya ahorró al país USD 9.122 millones frente a una inversión de USD 2.300 millones. Retorno de 3,97 veces. En cualquier manual de evaluación de proyectos, eso sería éxito. En el manual de la política argentina, es incómodo.
La obra fue inaugurada en 2023 por el Frente de Todos, rebautizada después y su continuidad (segunda etapa) frenada. El debate nunca fue técnico, sino ideológico. Los números muestran que 17.000 millones de metros cúbicos fueron inyectados, sustitución de importaciones de GNL, gasoil, gas boliviano, fueloil y energía eléctrica. Un ahorro diversificado que no depende del precio internacional, sino de una decisión de infraestructura.

El informe advierte que el gasoducto no resuelve la dependencia externa en invierno, es necesaria la segunda etapa. Si la primera demostró ser rentable, ¿qué justifica la detención? ¿Falta de fondos? ¿Revancha política? Argentina sigue importando gas y quemando divisas cuando tiene Vaca Muerta y un gasoducto probado que podría extenderse. El silencio oficial sobre la segunda etapa es elocuente. No hay anuncios ni pliegos. El informe destaca que el 81% del proyecto fue ejecutado con industria nacional y movilizando 48.800 trabajadores demostrando que el país tiene capacidad de ingeniería y mano de obra calificada.

CON LA OLA DE FRÍO LLEGARON LOS CORTES

El Gobierno celebra haber evitado los cortes a hogares, pero la industria argentina enfrenta su invierno más crítico en años. Mientras ENARSA completa la compra de 28 barcos de GNL con un costo que superará los 1.100 millones de dólares (50% más que en 2025), las fábricas del Litoral, Córdoba y el NOA sufren restricciones de hasta el 70% en su suministro. La paradoja es brutal, el gas local cuesta 4,5 dólares por millón de BTU, pero el importado ronda los 18 dólares y la mayoría de las industrias no puede pagar ese salto.

El reclamo de la UIA por convocar el comité de emergencia del ENREGE (Ente Nacional Regulador de la Electricidad y el Gas) no es un pedido técnico menor, sino una batalla política por definir quién asume el sobrecosto del invierno. Si el faltante es por transporte, la distribuidora debe responder, pero si es comercial corresponde reunir a transportistas, distribuidoras, ENREGE, Secretaría de Energía, CAMMESA y ENARSA para verificar si hay volúmenes disponibles. La negativa del Gobierno a convocarlo es una decisión política con nombre propio: la secretaria de Energía, María Tettamanti sostiene que la industria debe conseguir gas regasificado a “costo real” mientras el ministro coordinador Daniel González lo justifica con un argumento de mercado: “Queremos transparentar el costo para que cada actor tome decisiones racionales”.

El dato que desmonta el relato de escasez es que la producción nacional de gas marcha en niveles altos. No hay falta física, hay un problema de arquitectura de transporte y comercialización. La Resolución 66/2026 reconfiguró el sistema para priorizar el flujo desde Vaca Muerta, pero el corredor norte quedó expuesto y a la espera del gasoducto Tratayén–La Carlota que sigue sin concretarse. La paradoja es que el gas está en Neuquén y los barcos llegan a la costa, pero las fábricas del norte se quedan sin suministro. El Gobierno eliminó el rol de ENARSA como proveedor de última instancia, pero no construyó un mercado que funcione sin esa figura, y el resultado es un descontrol donde cada uno se arregla como puede.

La UIA propuso que el Estado financie el 50% del costo del GNL importado durante el invierno y que la industria asuma el otro 50%. El Ministerio de Economía lo rechazó. La coherencia fiscal del Gobierno es políticamente elogiable pero industrialmente devastadora, mientras ahorra 130 millones en esos subsidios, el país pierde producción industrial y gasta 1.200 millones en importaciones de GNL.
El invierno de 2026 expone la tensión no resuelta entre el mercado y la planificación. El Gobierno eligió el mercado, pero el mercado falló en el norte. El problema no es la ola polar, sino la falta de una política de invierno ya que sin gasoductos que conecten Vaca Muerta con el norte, sin un esquema de transición para el cambio regulatorio, y sin un mecanismo que aísle a la industria de la volatilidad internacional, el próximo invierno repetirá la película.

AGENDA REGULATORIA Y NORMATIVA

1. Precios de la Programación Estacional de Invierno (Resolución 109/2026): Se aprueba los Precios Estacionales de Invierno para el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) y el sistema de Tierra del Fuego, vigentes desde el 1° de mayo de 2026. Los nuevos precios se fijaron para reflejar los costos reales de la energía, potencia y transporte, avanzando en el “sinceramiento” de los costos del sistema. La medida se enmarca en las emergencias energética y económica prorrogadas, y en el proceso de normalización del MEM iniciado por la Resolución N° 400/20252.

2. Adjudicación AlmaSADI (Resolución 155/2026): Se formalizó la adjudicación de 700,5 MW distribuidos en 20 proyectos de 5 empresas a lo largo de 7 regiones del país: PBA, NOA, NEA Chaco-Formosa, NEA Misiones-Corrientes, Litoral Entre Ríos, Litoral Santa Fe y Pampa. La inversión estimada para esta primera etapa es de USD 700 millones. Las empresas adjudicatarias son GENNEIA (7 proyectos), DQD Energy (8 proyectos), 360 Energy Solar (3 proyectos), ALUAR (1 proyecto) e INTERMEPRO (1 proyecto).

3. Más privatizaciones para este año: El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó la intención de concretar este año la venta de las acciones de las usinas San Martín y Belgrano que están en manos de Enarsa con una potencia de 865 MW cada una y de las hidroeléctricas los Nihuiles, Agua del Toro, Los Reyunos y El Tigre (Diamante), Río Hondo y Los Quiroga, Futaleufú, Cabra Corral y El Tunal (Río Juramento), Ullum y El Cadillal, Escaba y Pueblo Viejo (Tucumán), que suman una potencia total de 1.399 MW.
 
Colofón: El invierno no es el problema, sino el síntoma. Detrás del frío, del precio de los combustibles y de los cortes de gas, se esconde una decisión política: dejar que el mercado decida quién se calienta y quién no. Pero la energía no es solo una mercancía, sino que es trabajo, industria, soberanía y calidad de vida. Sin una política que lo asuma, el próximo invierno solo será más caro y más injusto.
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Techint perdió otra licitación clave en Vaca Muerta y quedó afuera de un millonario gasoducto

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El grupo Techint sufrió un nuevo revés en el sector energético luego de perder la licitación para construir un gasoducto estratégico vinculado al desarrollo de Vaca Muerta y la exportación de gas natural licuado (GNL).

La obra fue adjudicada a la unión transitoria conformada por la empresa argentina Víctor Contreras y la firma italiana SICIM, que se impusieron sobre la oferta presentada por Techint y SACDE.

El proyecto contempla la construcción de un gasoducto de unos 470 kilómetros que conectará Vaca Muerta con el Golfo San Matías, en Río Negro, para abastecer un esquema de exportación de GNL impulsado por Southern Energy.

La inversión total prevista ronda los USD 1.300 millones y el ducto será clave para transportar cerca de 27 millones de metros cúbicos diarios de gas destinados a exportación.

Además del golpe por perder la construcción del gasoducto, Techint también quedó fuera del negocio de provisión de caños para la obra, en otro proceso licitatorio previo que había generado fuertes tensiones en el sector energético.

El nuevo revés se produce en medio de un contexto de fricción entre el Gobierno y sectores empresarios vinculados al grupo encabezado por Paolo Rocca, tras polémicas recientes relacionadas con contratos e importaciones para proyectos energéticos.

Por otra parte, la empresa Oilfield Production Services (OPS) fue seleccionada para desarrollar la planta compresora necesaria para el funcionamiento del sistema.

De esta manera, Techint quedó relegada en uno de los proyectos energéticos más importantes vinculados al futuro exportador de Vaca Muerta, en una obra considerada estratégica para ampliar la capacidad de transporte y comercialización de gas argentino hacia mercados internacionales.

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Argentina avanza con el plan de exportar gas a Brasil

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Argentina y Brasil dieron un paso en la consolidación de un mercado regional de gas al finalizar un informe técnico conjunto que traza una hoja de ruta para ampliar las exportaciones argentinas hacia el país vecino. El documento, elaborado en el marco del Grupo de Trabajo Bilateral, identifica alternativas de infraestructura y confirma que el país cuenta con recursos suficientes para sostener ventas externas de largo plazo.

El avance se inscribe en la estrategia del Gobierno nacional de posicionar al gas como eje de generación de divisas y atraer inversiones bajo un esquema basado en capital privado, previsibilidad regulatoria y menor participación estatal en el desarrollo de obras. En continuidad con todos los análisis anteriores, la provincia de Misiones sigue excluida de todo desarrollo de la red gasífera.

Un nuevo esquema energético: del Estado a la inversión privada

La Secretaría de Energía del Ministerio de Economía de la Nación informa que concluyó el informe técnico elaborado en el marco del Grupo de Trabajo Bilateral (GTB) Argentina-Brasil, creado para evaluar alternativas de infraestructura, interconexión y exportación de gas natural argentino hacia el mercado brasileño.

El trabajo confirma el enorme potencial de la Argentina como proveedor regional de gas natural, a partir del desarrollo de Vaca Muerta y del crecimiento de la producción de la Cuenca Neuquina. Entre sus principales conclusiones, el informe destaca que el país cuenta con recursos suficientes para abastecer la demanda interna y sostener exportaciones de largo plazo, lo que abre una oportunidad concreta para profundizar la integración energética regional.

Vaca Muerta y Brasil: oferta y demanda en convergencia

El documento también identifica a Brasil como un mercado con fuerte potencial de expansión de la demanda, especialmente en el segmento industrial, y remarca que una mayor integración entre ambos países puede generar condiciones para ampliar el comercio regional de gas natural, fortalecer la seguridad de abastecimiento y promover nuevas inversiones en infraestructura.

El documento técnico destaca dos variables clave. Por un lado, el crecimiento de la producción en Vaca Muerta y la Cuenca Neuquina, que posiciona a Argentina como potencial proveedor regional. Por otro, la expansión esperada de la demanda en Brasil, especialmente en el sector industrial.

Esa complementariedad abre una oportunidad para consolidar un flujo sostenido de exportaciones, con impacto en la balanza energética y en el ingreso de divisas.

Sin embargo, el informe también advierte que el principal cuello de botella es la infraestructura: para viabilizar exportaciones firmes será necesario ampliar la capacidad de transporte desde los centros de producción.

Las rutas del gas: opciones en análisis

El estudio evaluó distintas alternativas de interconexión para llevar gas argentino al mercado brasileño. Entre ellas, se analizaron rutas a través de Bolivia, Paraguay, Uruguay y una conexión directa entre ambos países.

Cada opción implica distintos niveles de inversión y coordinación regional, pero todas coinciden en un punto: la necesidad de nuevas obras en territorio argentino para evacuar mayores volúmenes desde Vaca Muerta.

En ese sentido, se mencionan antecedentes de interés privado, como proyectos para ampliar la capacidad del Gasoducto Perito Moreno, lo que refuerza la viabilidad del esquema propuesto.

El foco en la inversión privada

En ese camino, la Argentina avanzará bajo un esquema basado en inversión privada, previsibilidad regulatoria y libertad empresarial. El informe destaca que la Ley 27.742 incentiva la inversión privada en proyectos de hidrocarburos y habilita que cualquier interesado pueda obtener autorizaciones de transporte para construir y operar gasoductos y oleoductos. También remarca la figura de los “gasoductos dedicados” o “de acceso restringido”, pensados para promover mercados de exportación sin intervención estatal.

De este modo, el desarrollo de la infraestructura necesaria para ampliar las exportaciones de gas no se plantea desde un esquema de planificación centralizada del Estado empresario, sino desde reglas claras para que el sector privado invierta, compita y defina las alternativas más eficientes para llevar el gas argentino a nuevos mercados.

Asimismo, el informe señala antecedentes concretos en esa dirección, como la iniciativa privada para expandir la capacidad del Gasoducto Perito Moreno, lo que refuerza que existe interés del sector en acompañar este proceso de ampliación de infraestructura.

Implicancias para el NEA y Misiones

Aunque el informe no detalla impactos específicos para el NEA, la ampliación de la infraestructura gasífera y el desarrollo del mercado energético pueden tener efectos indirectos en la región. Sin embargo, Misiones sigue excluida de todas las opciones de paso, por lo que la tierra colorada aún verá de lejos el gasoducto.

Una mayor disponibilidad de gas y un sistema energético más integrado podrían influir en costos productivos y competitividad industrial. Sin embargo, estos efectos dependerán de cómo se distribuya la infraestructura y del acceso efectivo a esos recursos.

Inversiones y definiciones pendientes

La elaboración de este documento fue el resultado de un trabajo técnico conjunto desarrollado durante 2025, con reuniones periódicas entre autoridades y equipos especializados de Argentina y Brasil, además de consultas con representantes de otros países de la región y con productores, transportistas y comercializadores del sector gasífero.

Este avance consolida una agenda de integración energética regional basada en el aprovechamiento del potencial de Vaca Muerta, el desarrollo de infraestructura con participación privada y la construcción de un mercado más abierto, competitivo e integrado para el gas natural en Sudamérica.

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Chevron elogió a Milei y volvió a poner a Vaca Muerta en el centro de su mapa global

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En medio de la tensión global por la guerra en Medio Oriente y el impacto sobre los mercados energéticos, Chevron envió desde Houston una señal política que el Gobierno buscaba capitalizar: su CEO global, Mike Wirth, elogió las reformas de Javier Milei, destacó mejoras en las condiciones para invertir y colocó a Vaca Muerta entre los activos estratégicos de la compañía a futuro. La definición no es menor. Llega en el marco de CERAWeek by S&P Global, el principal foro del sector, y en un momento en que la administración libertaria intenta consolidar un relato de normalización económica capaz de atraer capital en áreas sensibles como energía, infraestructura y exportaciones. La incógnita es si ese respaldo empresario se traducirá en inversiones sostenidas o si, por ahora, funciona sobre todo como validación política internacional.

El elogio no fue a la geología, sino al cambio de reglas

Wirth no presentó a la Argentina como una novedad geológica. De hecho, dejó claro que el potencial de sus recursos nunca estuvo en discusión. “La geología es excelente”, dijo, y ubicó el problema histórico del país “arriba del suelo”: régimen impositivo, legislación laboral, restricciones a la importación de equipos y límites para exportar producción.

Ahí es donde el CEO de Chevron marcó el cambio. Según planteó, esas trabas empezaron a ser abordadas de manera sistemática, y por eso elogió al presidente Milei por “mejorar la capacidad de inversión” en el país. El mensaje tiene una lectura institucional precisa: el principal activo político que hoy ofrece el Gobierno al sector energético no es el subsuelo, sino la promesa de un entorno regulatorio más previsible.

En términos de poder, la intervención de Wirth refuerza uno de los ejes discursivos del oficialismo. Milei necesita mostrar que su programa de reformas no solo ordena variables macroeconómicas, sino que también modifica decisiones concretas de inversión en actores globales. Cuando una de las petroleras más grandes del mundo sugiere que Argentina mejoró su clima de negocios, el Gobierno gana una pieza de validación externa que vale más que una declaración de apoyo doméstica.

Vaca Muerta deja de ser un proyecto lateral y sube en la cartera global

La señal más relevante quizá no estuvo en el elogio político, sino en la forma en que Chevron reubicó a la Argentina dentro de su estructura operativa. Wirth mencionó al país junto a Bolivia, la cuenca Permian y Bakken como parte de una misma cartera de yacimientos no convencionales administrados bajo una estructura única. La lógica es clara: acelerar la circulación de tecnología, capital humano y mejores prácticas entre activos shale de distintos países.

Ese cambio de encuadre no es retórico. Si Vaca Muerta ingresa a esa arquitectura común, deja de ser observada como una apuesta marginal y empieza a ser gestionada como parte de un núcleo productivo donde Chevron espera mejorar productividad y costos. La propia empresa, según el texto base, prevé que Vaca Muerta desempeñe un papel más importante en su cartera de productos en los próximos años.

Para el Gobierno, esa definición funciona como un respaldo estratégico. En una economía que necesita dólares, exportaciones y señales de largo plazo, que una petrolera global asigne mayor centralidad a Vaca Muerta fortalece la narrativa oficial de que el sector energético puede convertirse en uno de los motores de la estabilización. También ordena expectativas dentro del propio mercado: si una firma de esa escala eleva el perfil de Argentina, otros jugadores miran con más atención.

El apoyo llega en un momento global inestable

El respaldo de Chevron no ocurrió en un vacío. CERAWeek estuvo atravesado por la crisis en Medio Oriente, el freno logístico en el Estrecho de Ormuz y el encarecimiento de combustibles y seguros en la cadena energética global. En ese contexto, el debate sobre inversión dejó de girar solo en torno al precio del crudo y pasó a concentrarse también en la seguridad de suministro.

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, abrió el evento con una definición alineada con ese nuevo clima: “El mundo necesita masivamente más energía”. En su exposición, vinculó el conflicto con Irán a la estabilidad de los mercados y remarcó que los precios todavía no habían subido lo suficiente como para provocar una destrucción significativa de la demanda.

A su vez, el CEO de Total Energies, Patrick Pouyanné, cuantificó la magnitud del problema: entre 10 y 11 millones de barriles diarios de crudo varados fuera de circulación en Ormuz, equivalentes al 20% del abastecimiento global destinado normalmente a exportación. En refinados, la interrupción ronda entre 4 y 5 millones de barriles diarios, mientras que en gas natural licuado también quedó detenido otro 20% del mercado mundial por la paralización de flujos desde Catar.

Ese cuadro vuelve más valioso cualquier activo energético que ofrezca previsibilidad fuera de la zona de conflicto. Ahí Vaca Muerta gana relevancia relativa. No porque pueda reemplazar de inmediato esos volúmenes, sino porque aparece como parte de un portafolio global menos expuesto a un corredor geopolítico hoy bajo máxima tensión.

El mercado mira menos el barril y más el cuello de botella

La conferencia también dejó una señal importante para entender el nuevo tablero: el mayor impacto de la crisis no se agota en el petróleo, sino que se traslada a combustibles, logística y seguros. El texto base señala que el diésel cotiza a USD 160 por barril y el combustible para aviones a USD 200, por encima de las referencias del crudo. Además, las primas de riesgo de guerra para petroleros en la zona saltaron de 0,25% a 5%, lo que puede llevar el costo de seguro de un buque a USD 5 millones por trayecto.

En la práctica, eso modifica la ecuación de competitividad global. Ya no alcanza con producir; también importa desde dónde se produce, por qué rutas se exporta y qué costo financiero y logístico soporta cada operación. En ese escenario, Argentina mejora su atractivo relativo como proveedor futuro de energía, aunque todavía deba resolver sus propios problemas de infraestructura, costos y estabilidad normativa.

Una validación que fortalece al Gobierno, pero no cierra el proceso

El elogio de Chevron fortalece a Milei en un terreno donde el oficialismo necesita resultados visibles: la captación de inversión real. También robustece el lugar de Vaca Muerta como activo estratégico en la agenda económica nacional y le da densidad internacional a una política que el Gobierno presenta como apertura y desregulación.

Pero la señal empresaria, por sí sola, no clausura nada. Que un CEO global valore las reformas no equivale automáticamente a una expansión inmediata de desembolsos. Tampoco elimina los problemas que el propio Wirth señaló: impuestos, legislación laboral, trabas operativas y condiciones de exportación. Más bien confirma otra cosa: que el potencial argentino sigue atado tanto a la calidad del recurso como a la persistencia de las reglas.

En las próximas semanas habrá que observar si este respaldo se traduce en anuncios concretos, aceleración de proyectos o nuevas definiciones sobre infraestructura y comercio exterior. Porque en energía, como en política, las señales importan. Pero el poder real se mide cuando esas señales empiezan a modificar decisiones.

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Subsidios energéticos, quiénes podrán mantenerlos tras el nuevo régimen del Gobierno

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El Gobierno nacional avanzó en la redefinición del esquema de subsidios a la energía con la publicación de las condiciones formales para acceder y permanecer en el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que unifica la asistencia para electricidad, gas natural, gas propano por redes y garrafas en una única categoría de usuarios residenciales. La medida, formalizada mediante las Disposiciones 1/2026 y 2/2026 de la Subsecretaría de Transición y Planeamiento Energético del Ministerio de Economía, establece nuevos criterios de inclusión, exclusión y control patrimonial, con impacto directo sobre millones de hogares y sobre el esquema fiscal y tarifario.

Las normas fueron publicadas en el Boletín Oficial con fecha 20 de enero de 2026 y constituyen el marco operativo del régimen creado por el Decreto 943/2025, que dio por concluido el período de transición iniciado en 2024 y consolidó un modelo de subsidios focalizados, con fuerte énfasis en la capacidad de pago y la trazabilidad de la información.

Unificación del régimen y creación del ReSEF: cómo funcionará el nuevo sistema

El Decreto 943 del 31 de diciembre de 2025 creó el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) y unificó los subsidios de jurisdicción nacional aplicables a la energía eléctrica, gas natural, gas propano por redes y Gas Licuado de Petróleo (GLP) en garrafas de 10 kilos, bajo una sola categoría de usuarios residenciales.

En ese marco, se dispuso también la creación del Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), que reemplaza al anterior Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) y se conformará inicialmente con la información existente en dicho padrón.

La Disposición 1/2026 (DI-2026-1-APN-SSTYPE#MEC) aprobó formalmente el Formulario de Declaración Jurada para que los usuarios residenciales completen sus datos personales a fin de incorporarse o actualizar su situación en el ReSEF. El formulario podrá completarse a través del sitio web oficial argentina.gob.ar/subsidios o de manera presencial ante la ANSES para quienes no cuenten con acceso a herramientas digitales.

La normativa establece que los datos tendrán el tratamiento previsto en la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales, y que los interesados podrán consultar su situación ante el SEF mediante la plataforma Mi Argentina o solicitar revisión a través de Trámites a Distancia (TAD), conforme al procedimiento aprobado por la Resolución 218/2025 de la Secretaría de Energía.

Desde el punto de vista institucional, la Secretaría de Energía fue designada Autoridad de Aplicación del régimen, con facultades para dictar las normas necesarias para su implementación, mientras que la gestión operativa del ReSEF fue delegada a la Subsecretaría de Transición y Planeamiento Energético por Resolución 13/2026.

Quiénes pueden acceder: ingresos, condiciones sociales y criterios de inclusión

La Disposición 2/2026 (DI-2026-2-APN-SSTYPE#MEC) detalla los criterios concretos de elegibilidad al régimen SEF, retomando lo establecido en el Anexo I del Decreto 943/25.

En primer lugar, califican como beneficiarios los hogares inscriptos en el ReSEF cuyos integrantes registren, en conjunto, ingresos netos iguales o inferiores a tres (3) Canastas Básicas Totales (CBT) para un Hogar 2, según los valores publicados por el INDEC.

Adicionalmente, la normativa incorpora criterios de inclusión social automática, independientemente del nivel de ingresos monetarios:

  • Hogares con al menos un integrante con Certificado de Vivienda Familiar (ReNaBaP).
  • Hogares con un integrante titular de una Pensión Vitalicia a Veteranos de Guerra del Atlántico Sur.
  • Hogares con al menos un integrante con Certificado Único de Discapacidad (CUD), sujeto a evaluación de necesidad económica por parte de la Secretaría de Energía.

Estos parámetros consolidan un esquema que busca articular la variable ingreso con condiciones estructurales de vulnerabilidad, orientando el subsidio hacia los hogares con mayor necesidad efectiva.

Exclusiones, control patrimonial y cruce de datos: el corazón del nuevo modelo

Más allá de los ingresos declarados, el nuevo régimen introduce un elemento central: la evaluación de la capacidad económica real mediante indicadores de exteriorización patrimonial.

La normativa faculta a la Autoridad de Aplicación a rechazar o excluir del beneficio a hogares que, aun cumpliendo el requisito de ingresos, presenten signos objetivos de capacidad de pago. En este sentido, se consideran motivos de exclusión:

  • Hogares cuyos integrantes posean al menos un automóvil con una antigüedad igual o menor a tres años, salvo que exista un integrante con CUD.
  • Hogares con tres o más inmuebles en conjunto.
  • Hogares con al menos un integrante propietario de una embarcación de lujo.
  • Hogares con al menos un integrante titular de una aeronave.
  • Hogares con integrantes que posean activos societarios.

El control de estas condiciones se realizará mediante cruces de información con el Sistema de Identificación Nacional Tributario y Social (SINTyS), ANSES, ARCA, ENARGAS, ENRE y otras bases oficiales, además de criterios de georreferenciación y verificación patrimonial.

La Disposición 2/2026 subraya que estos mecanismos buscan reducir errores de inclusión y garantizar una asignación más justa de los recursos públicos, preservando principios de razonabilidad, gradualidad y previsibilidad, en línea con lo establecido por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo “CEPIS c/ Ministerio de Energía y Minería”.

Desde el punto de vista fiscal e institucional, este giro implica un endurecimiento del control sobre los subsidios, con potencial impacto sobre la cantidad de beneficiarios efectivos y sobre el gasto público en energía.

Sectores afectados y proyección

El nuevo esquema de subsidios focalizados tiene implicancias directas en varios planos:

  • Hogares: quienes no cumplan con los criterios patrimoniales o no actualicen su información podrían perder el beneficio, lo que impactará sobre sus facturas de electricidad, gas y garrafas.
  • Sector energético: una mayor focalización reduce distorsiones de precios relativos y contribuye a una señal tarifaria más alineada con costos reales.
  • Estado nacional: el rediseño apunta a mejorar la eficiencia del gasto público, reducir filtraciones y ordenar una de las partidas más sensibles del presupuesto.
  • Sistema tributario y de datos públicos: se profundiza la interoperabilidad entre organismos, consolidando un modelo de control cruzado y administración basada en información integrada.

En términos políticos e institucionales, la puesta en marcha del SEF marca el cierre definitivo del esquema transitorio de subsidios masivos y abre una etapa de administración más selectiva y tecnificada de la asistencia energética.

A futuro, el alcance real del impacto dependerá de la capacidad del Estado para sostener los controles, garantizar instancias de revisión y evitar errores de exclusión, especialmente en un contexto de heterogeneidad social y territorial.

Modelo de formulario:

FORMULARIO DE SOLICITUD ReSEF by CristianMilciades

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