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“Hay que resignar rentabilidad”: el diagnóstico del dueño de Antares sobre la crisis del consumo

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El socio de Antares Posadas y Larronda advierte sobre la fuerte caída del consumo, el impacto de tarifas y la presión fiscal, y plantea que la clave pasa por la eficiencia: “Hay que resignar rentabilidad para sostenerse”. En medio de una seguidilla de cierres de comercios en Posadas y un escenario de enfriamiento económico que se replica en todo el país, el empresario gastronómico Juan Pablo Fantini traza un diagnóstico directo, sin eufemismos: la rentabilidad desapareció y el objetivo dejó de ser crecer.

Hoy el desafío no es vender más, es ser más eficiente”, resume el socio propietario de Antares Posadas y Larronda, dos referencias del polo gastronómico de la Costanera.

Su análisis combina macroeconomía, costos operativos y dinámica empresarial. Y deja una conclusión contundente: el modelo de negocios cambió.

En una entrevista concedida a Open1017, Fantini describe un estado de situación de la economía con tasas altas -que encarecen el dinero- y tensiones comerciales que impactan en los costos. Pero el golpe más fuerte se siente en el plano local.

“Venimos de un período de alta inflación, caída del consumo y enfriamiento de la economía. Y ahora se suma el ajuste de precios relativos”, explica.

En ese esquema, el impacto en el sector gastronómico es particularmente severo, con aumento de tarifas energéticas de hasta 900%, suba generalizada de costos operativos, caída del poder adquisitivo y la imposibilidad de trasladar precios al consumidor.

“El margen se comprimió completamente. Estamos trabajando prácticamente sin rentabilidad, solo para mantenernos”, señala.

El empresario plantea que la lógica tradicional del negocio quedó obsoleta. Durante años, el crecimiento y el traslado de inflación a precios eran mecanismos habituales. Hoy ya no funcionan.

“Antes cualquier aumento se trasladaba a precios. Hoy eso no es posible”, advierte.

En ese nuevo escenario, el foco pasa por la estructura interna, que tiene que enfocarse en optimización de costos, reducción de stock, análisis fino del mix de ventas, priorización de productos más rentables y mejora de la productividad.

Hay que resignar rentabilidad. No hay otra opción”, afirma. Incluso redefine el objetivo empresarial: “Antes uno proyectaba crecer. Hoy el objetivo es mantenerse”.

En este proceso de adaptación, Fantini reconoce un cambio clave: la incorporación de herramientas tecnológicas.

“Hoy no hay comercio que no tenga sistemas de gestión. Y la inteligencia artificial llegó para quedarse”, sostiene.

En su caso, la utilizan para analizar el mix de ventas, calcular puntos de equilibrio, optimizar la carta y reducir costos operativos.

“Nos permitió tomar decisiones más rápidas y bajar costos. Es una herramienta clave en este contexto”, destaca.

Fantini también aporta una mirada interesante sobre el modelo de franquicias, donde Antares es un caso testigo.

Según explica, el problema central es la rigidez, ya que “las decisiones deben aplicarse a toda la red”, lo que deriva en que “los cambios son más lentos” y “no se adaptan fácilmente a realidades locales”.

“El dinamismo que requiere hoy la situación hace que el modelo de franquicias esté más afectado”, afirma.

En contraposición, destaca la flexibilidad de los emprendimientos propios, como La Ronda, que permiten respuestas más rápidas ante el cambio constante.

Con operaciones en Misiones y Corrientes, Fantini introduce un dato clave para el análisis regional: el costo de operar no es el mismo.

“Siento que es mucho más costoso mantener una empresa en Misiones que en Corrientes, principalmente por la carga impositiva”, señala.

Aunque el perfil del consumidor es similar, el diferencial fiscal impacta directamente en la competitividad.

Uno de los puntos más críticos es el costo laboral, que depende de los impuestos nacionales que no han bajado. El 57 por ciento de los costos es laboral. “Es demasiado alto. En este contexto es insostenible”, advierte.

La ecuación se vuelve más compleja cuando se combina con tarifas energéticas disparadas y caída de ingresos. 

“Es muy difícil sostener 32 empleados en este escenario”, reconoce.

De cara al futuro, el empresario evita el optimismo fácil. Su proyección es moderada. “Habrá una recuperación muy lenta, dependiente del poder adquisitivo y atada a la llegada de inversiones”.

“Sin mejora en los ingresos reales de la gente, esto va a seguir complicado”, advierte.

Fantini cierra con una mirada estructural sobre el tejido empresarial, en un contexto donde -según datos que menciona- cerraron miles de pymes en el último año.

“Los que tienen más chances de sostenerse son los que logren optimizar sus costos y su estructura”.

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