El misionero Gerardo Díaz Beltrán está sorprendiendo a propios y extraños en su meteórica carrera como dirigente empresarial de nivel nacional, que preside la principal entidad pyme del país.
Está logrando que Mauricio Macri, acostumbrado a rodearse de un equipo de CEOs con escasa sensibilidad por la problemática de las empresas chicas, esté empezando a entender qué les pasa y qué necesitan las pymes argentinas. Y no sólo logra que lo entienda, sino que también consigue que actúe.
Día Beltrán fue el anfitrión de Macri ayer en la sede de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, a donde fue para conmemorar el Día Internacional de las Pymes. El Presidente fue por segunda vez en su gestión a la sede de la CAME en Alem 452, a cinco cuadras de la Casa Rosada. Pero este año, a diferencia del 2017 -cuando Fabián Tarrío presidia CAME-, Macri tuvo algunos gestos concretos. Anunció medidas largamente reclamadas como la aceleración del mínimo no imponible para aportes patronales (aunque acotadas) y se mostró mucho más comprensivo de las urgencias que enfrentan las empresas chicas.
Incluso, Macri instruyó a su ministro Dante Sica para que elabore una “nueva ley pyme”, en un claro reconocimiento que la actual ley es insuficiente en sus beneficios para las pequeñas y medianas empresas. En especial porque nunca se logró reglamentar el artículo 10 que le da ventajas impositivas transitorias a las pymes de frontera, de manera que no se las ahogue con impuestos en tiempos de bajas ventas.
Trabajar en temas de fondo, sí, pero tomar medidas urgentes también
Díaz Beltrán busca que Macri entienda que hay que trabajar en dos velocidades. Los temas de fondo están muy bien. Pero también la coyuntura requiere decisiones urgentes.
Lo que se necesita ya para que más pymes no cierren en el país y compliquen el panorama laboral y social. Y parece estar logrando esta comprensión por parte del Ejecutivo. Ayer Dante Sica también dijo que “nuestra prioridad en los próximos meses será trabajar en la cadena de pagos de las pequeñas y medianas empresas”.
A diferencia de su antecesor, Francisco Cabrera -un ex CEO de la AFJP Máxima y del diario La Nación- Sica es una figura mucho más vinculada al mundo productivo, en especial industrial.
Cuando Mauricio Macri llegó al Gobierno Nacional en diciembre de 2016, Díaz Beltrán -entonces titular de la CEM y ya en el consejo directivo de CAME- fue uno de los principales voceros del impacto negativo que las medidas económicas de la nueva administración generaron en las empresas misioneras. Lo hizo con firmeza y claridad, pero también con poca receptividad por parte de las autoridades nacionales. Se cansó de deambular por despachos de ministros, secretarios e incluso funcionarios de menor nivel.
Golpeando puertas sin ser escuchado en Buenos Aires
Hace apenas tres meses, poco antes de ser ungido como titular de la CAME en un hecho histórico para la historia empresarial de Misiones, Díaz Beltrán fue a ver a Mariano Mayer, el secretario pyme, al Ministerio de la Producción. Le iba a llevar un reclamo por la reforma impositiva que sacó Nicolás Dujovne y que quitaba beneficios a las economías periféricas como Misiones. Pero sufrió un desaire. No fue recibido por Mayer, quien mandó en su lugar a un funcionario de menor nivel (director).
Ayer, tres meses después de ese desplante, estaba el mismo Mauricio Macri en el estrado, nombrando al trabajo que hace en conjunto con “Gerardo” (lo nombró cuatro veces por su nombre de pila) e instruyendo a Sica -el jefe de Mayer- para que haga una nueva ley pyme.
El que no siga estas negociaciones quizás vea solamente al titular de una entidad como CAME elogiar al presidente. Pero la realidad es que Díaz Beltrán eligió una estrategia inteligente. En lugar de ponerse a “llorar” y reclamar desde la confrontación, optó por un discurso amistoso pero con condiciones: Te apoyamos, valoramos tu trabajo, somos tus aliados…Danos un poco más.
Ayer le regaló a Macri una placa donde dice “Presidente, tiene en las pymes argentinas una de sus principales aliadas para la concreción del empleo”.
Macri como gesto mandó a la tarde a tres ministros: Sica, Triaca y Frigerio, para que trabajaran con el directorio de CAME las medidas que luego se anunciarían de rebaja de aportes patronales para pymes comerciales en zona de frontera y fomento al consumo (Ahora 12).
En sus 9 minutos de discurso, Díaz Beltrán no dejó de explicarle a Macri la importancia que tienen las pymes para crear empleo, la diferencia con las grandes empresas y corporaciones que con frencuencia le dan la espalda al Presidente y la necesidad de tomar ya medidas para aliviar la situación.
Después de la visita de Macri publicaron un comunicado dejando en claro que hay que bajar el costo argentino. Bajar impuestos, cargas laborales y que el Gobierno Nacional puede y debe explorar la posibilidad de alguna ayuda transitoria para superar el mal momento.
En su discurso -que improvisó-, Díaz Beltrán le pintó de forma muy elegante un cuadro de situación de las pymes argentinas a Macri y lo hizo sin confrontar.
El misionero contó una anécdota reciente en Olivos, cuando se anunció el acuerdo con el FMI y Macri convocó a los empresarios para explicarles la medida, Díaz Beltrán ya presidía la CAME y acudió al cónclave. Ahí uno de los grandes empresarios se quejó porque las “pymes no pagan los impuestos y son una competencia desleal para las grandes empresas”.Díaz Beltrán contó que apenas escuchó eso levantó la mano, listo para decir lo suyo.
“Pero fue el Presidente el que tomó la palabra y dijo claramente, ‘mirá, las pymes en la situación que estamos tienen que pagar a sus empleados, a sus proveedores y después piensan en pagar los impuestos'”, relató.
“Y también dijo que una de los temas que lo develaban eran las tasas de interés que pagan las pymes, que encima no accedían al crédito en su mayoría, demostró estar bien informado el Presidente”, dijo Diaz Beltrán.
El mensaje de Díaz Beltrán a Macri quedó muy claro: Las tasas de interés y los impuestos nos están matando y Ud lo sabe mejor que nadie. Pero el misionero, con gran habilidad, se las ingenió para poner ese diagnóstico en boca del propio Macri.
Por primera vez en la historia, un empresario misionero es un interlocutor importante para la Casa Rosada sobre políticas nacionales. Y sucede en un momento complicado para la economía. Todo parece indicar que, con su estilo conciliador, el titular de CAME va a seguir insistiendo hasta lograr cambios más profundos que favorezcan a las pymes de todo el país.
