gerardo grippo

La industria misionera se suma al rechazo a la flexibilización de la Ley de Tierras

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La resistencia al proyecto de reforma de la Ley de Tierras Rurales continúa ampliándose en Misiones. Esta vez fue el Movimiento Industrial Misionero (MIM) el que expresó públicamente su rechazo a la iniciativa impulsada por el Gobierno nacional para flexibilizar las restricciones a la adquisición de tierras por parte de extranjeros.

A través de un comunicado, la entidad sostuvo que la propuesta representa un riesgo para la soberanía nacional y advirtió que la ampliación de los límites actualmente establecidos por la legislación vigente podría convertirse en un antecedente peligroso para avanzar sobre otros aspectos considerados estratégicos para el país.

“El Movimiento Industrial Misionero manifiesta su firme oposición a la iniciativa que busca ampliar los límites a la venta de tierras nacionales a extranjeros. Consideramos que la extranjerización del suelo que exceda lo permitido por la ley vigente puede constituirse en el precedente de avanzar sobre cuestiones sensibles e inaceptables”, señalaron.

El posicionamiento adquiere especial relevancia en el contexto misionero. La provincia posee una condición geopolítica singular: cerca del 90% de su territorio limita con Brasil y Paraguay, una característica que, según el sector industrial, exige mantener mecanismos de protección sobre la propiedad de la tierra.

Desde el MIM remarcaron que habilitar un mayor acceso de capitales extranjeros a inmuebles rurales podría profundizar influencias externas en una región estratégica para la seguridad, la producción y la preservación de los recursos naturales.

“En una provincia como Misiones, con el 90% de su frontera lindando con países vecinos, permitir un avance sobre la propiedad de la tierra implicaría aumentar las influencias externas que pueden comprometer nuestra identidad, nuestra producción y nuestro futuro”, afirmaron.

El comunicado concluye con una defensa explícita del modelo de desarrollo basado en la producción local y la industria nacional.

“Defendemos el patrimonio, la producción y la industria nacional como condición irrenunciable para garantizar nuestro desarrollo”, expresaron.

El pronunciamiento del Movimiento Industrial Misionero se suma a una creciente serie de rechazos provenientes de distintos sectores de la provincia. En las últimas semanas ya habían manifestado su oposición los intendentes nucleados en la Asociación de Intendentes del Norte de Misiones (ADINM) y la Comisión de Desarrollo Estratégico Integral de Municipios (CODEIM), además de organizaciones sociales, dirigentes políticos y la Red de Mujeres del Movimiento.

Todos coinciden en advertir que la reforma impulsada por la Nación debilita las herramientas que actualmente limitan la extranjerización de tierras rurales, elimina resguardos sobre áreas sensibles vinculadas a recursos hídricos y zonas de frontera, e incorpora mecanismos como el denominado “silencio administrativo positivo”, por el cual determinadas operaciones podrían quedar aprobadas automáticamente si el Estado no responde dentro del plazo previsto.

Con este nuevo pronunciamiento, el rechazo al proyecto deja de circunscribirse al ámbito político e incorpora también al sector industrial, que plantea que la preservación de la tierra constituye una condición estratégica para proteger la producción, las inversiones locales y el desarrollo económico de Misiones.

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Gerardo Grippo: “Todavía no vemos un proyecto integral para aprovechar el gas de Vaca Muerta”

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Mientras Argentina proyecta convertirse en exportador global de energía, la industria misionera advierte que la falta de gas natural y las asimetrías estructurales profundizan la pérdida de competitividad en el norte del país.

En un escenario donde la Argentina busca posicionarse como proveedor global de energía a partir del desarrollo de Vaca Muerta, las economías regionales del norte enfrentan una realidad muy distinta: altos costos energéticos, limitaciones de infraestructura y crecientes dificultades para competir.

El ingeniero Gerardo Grippo, presidente del Movimiento Industrial Misionero, puso el foco en una de las principales brechas estructurales: la ausencia de gas natural por redes en Misiones, un factor que -según advierte- condiciona el desarrollo productivo y desalienta inversiones.

“Contar con Vaca Muerta es un activo estratégico enorme para el país, pero todavía no vemos un proyecto integral de desarrollo nacional que permita aprovechar plenamente ese potencial”, señaló.

Energía: la gran asimetría

Grippo remarcó que la Argentina debería no solo exportar gas, sino también utilizar ese recurso para garantizar energía competitiva en el mercado interno. En ese esquema, la falta de infraestructura aparece como el principal cuello de botella.

“La extensión de los gasoductos es clave. Hoy existe un proyecto que llegaría hasta Paso de los Libres para exportar a Brasil, pero también debería contemplar su llegada a Misiones. De lo contrario, la provincia seguirá en una situación de aislamiento energético”, advirtió.

La consecuencia directa es una pérdida de competitividad. Sin acceso a gas natural, las industrias misioneras enfrentan mayores costos de producción en comparación con otras regiones del país que sí cuentan con ese insumo estratégico.

Yacyretá, energía sin impacto local

La paradoja energética también atraviesa a la región. A pocos kilómetros de Misiones, la represa de Yacyretá aporta entre el 15% y el 20% de la energía eléctrica nacional, pero ese recurso no se traduce en ventajas competitivas para la provincia.

“La disponibilidad de energía genera desarrollo industrial, urbano y social. Pero hoy esa energía no está impulsando el crecimiento local”, planteó Grippo

En el debate sobre reformas laborales, el dirigente industrial fue claro: el problema central no es el costo del trabajo, sino la falta de condiciones estructurales para producir.

“El empleo no se genera porque sea más barato contratar. Se genera cuando hay demanda. Hoy la industria tiene niveles de capacidad instalada cercanos al 50%, con sectores mucho más abajo”, explicó.

En ese contexto, advirtió que las reformas sin consenso social pueden derivar en mayor precarización, sin resolver los problemas de fondo.

Grippo también subrayó el rol del tipo de cambio como herramienta de competitividad, aunque señaló las limitaciones del caso argentino por su estructura bimonetaria.

“A diferencia de otros países, cualquier ajuste cambiario en Argentina impacta rápidamente en los precios internos. A eso se suman otros factores como la carga impositiva, los costos logísticos y el acceso al financiamiento”, detalló.

Mercosur y apertura: oportunidad con condiciones

Sobre el escenario internacional, el presidente del Movimiento Industrial Misionero consideró que el Mercosur sigue siendo una plataforma clave, pero advirtió sobre los riesgos de una apertura sin políticas productivas.

“La integración es necesaria, pero si no resolvemos las asimetrías internas -energía, infraestructura, financiamiento- la apertura puede profundizar las desigualdades y debilitar a las economías regionales”, sostuvo.

Un reclamo estructural

La conclusión es clara: mientras el país proyecta exportar energía al mundo, una parte de su entramado productivo sigue operando con desventajas estructurales.

Para Misiones, el acceso a energía competitiva no es solo una cuestión técnica, sino una condición indispensable para sostener la industria, generar empleo y consolidar su rol dentro del Mercosur.

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Industriales de Misiones sostienen que un “cuello de botella energético” frena la producción de yerba, té, tabaco y madera

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“Vivimos a 80km de la represa hidroeléctrica de Yacyretá y no tenemos disponibilidad de energía”, dice el ingeniero Gerardo Grippo, presidente del Movimiento Industrial Misionero.

Y agrega: “Yacyretá genera 1.500 megavatios, lo que representa entre el 18 y el 25% de la matriz energética nacional, y hasta el mismo pueblo que si sitúa en la base de la represa, que se llama Ituzaingó, no tiene energía eléctrica”.

Misiones no es la única “paradoja energética” que se manifiesta en Argentina. La provincia de Chubut, por ejemplo, que produce más de diez veces la energía que consume, tiene más del 80% de su territorio por fuera del Sistema Interconectado Nacional y depende de sistemas aislados de energía, como generadores a nafta. Dos ejemplos puntuales: las poblaciones cercanas a la represa hidroeléctrica Futaleufú (cerca de las ciudades de Trevelin Esquel) tienen problemas de abastecimiento energético; Comodoro Rivadavia, “Capital Nacional del Petróleo”, tiene al día de hoy muchos de sus barrios sin redes de gas natural y sus habitantes se calefaccionan en el rudo invierno patagónico con leña o garrafa.

En este caso, elDiarioAR entrevistó al ingeniero Gerardo Grippo, presidente del MIM (Movimiento Industrial Misionero), fundado formalmente en el año 2018, para ahondar en los problemas económicos generados por este tipo de “paradojas” en sectores como la industria. De los informes elaborados por dicha organización se desprenden cuatro conclusiones generales: 1) “Las industrias emblemáticas de Misiones —yerba mate, té, madera y tabaco— están fuertemente condicionadas por la ausencia de gas natural”. 2) “La dependencia del GLP (Gas Licuado de Petróleo) y de sistemas térmicos con leña genera sobrecostos mensuales de entre $800.000 y $1.300.000 por establecimiento”. 3) “Esta situación reduce la competitividad nacional e internacional, afecta la inversión productiva y encarece productos destinados a mercados de exportación”. 4) “La incorporación de Misiones al sistema nacional de distribución de gas permitiría ahorros anuales por empresa de entre $9,6 millones y $15,6 millones, impulsando empleo y mayor valor agregado”.

—¿Cómo está compuesta la industria en Misiones?

—Los principales componentes de la matriz productiva de la provincia son la yerba, el tabaco, la madera y el té. El 90% de la producción tealera se exporta. La madera también se exporta o se exportaba, además de atender el consumo interno de las fábricas de muebles de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos. En el caso del tabaco se trata de grandes cooperativas, porque la matriz funcional de gran parte del interior del país se organiza en cooperativas para mejorar las condiciones de comercialización. Son tres o cuatro tabacaleras y gran parte del consumo es interno, una pequeña proporción se exporta. Cuando el mercado interno se mueve, estas industrias funcionan. Por otro lado tenemos la industria metalmecánica, que está totalmente relacionada con la generación de máquinas, herramientas e infraestructura como galpones. Toda la apoyatura de la industria y su capacidad productiva está relacionada con la metalmecánica. Nuevamente, cuando se mueve el mercado interno, esto genera demanda. Si produzco té o yerba mate, necesito de las cintas transportadoras, los silos, máquinas pesadas, etc.

—¿Por qué sostienen que están ante un “cuello de botella energético”?

Misiones es la única provincia argentina que no cuenta con gas natural por redes. El problema de no estar conectados a esa red nacional es que tenemos que utilizar leña o el gas natural licuado, la garrafa. Acá toda la población, ya sea para el consumo o la industria, está con leña, garrafa. Esto trae muchos impedimentos, es muy difícil hacer andar una industria con estas formas de energía. Se han producido a partir de los desechos de la madera otras formas de energía, pero no son generalizadas. Históricamente se usa el gas y la leña para producir yerba mate o para secar el tabaco, y esto trae varios impedimentos, en primer lugar el encarecimiento de los insumos que necesita para producir. Las garrafas, por ejemplo, tienen un costo que incluye la logística. Pero además hay problemas con la calidad del producto: está comprobado que secar por leña un producto conlleva una serie de impurezas que se generan por los humos, y que conlleva un descrédito del producto final y le baja el precio. Pero a este “cuello de botella energético” se suman otras carencias estructurales que sufre la provincia: la postergada construcción de la Autopista Mesopotámica, la desconexión del sistema ferroviario nacional, las deficiencias de calado y señalización en el tramo norte de la Hidrovía Paraná-Paraguay, y una conectividad aérea escasa y concentrada en Buenos Aires. Pero el problema energético es el más urgente y el más transversal: sin energía competitiva no hay industria posible. Además en estas provincias el combustible, la nafta convencional, son más caros, un 3%, 4%, hasta 6%. Para llegar a los centros de consumo tenemos entre un 15 y 25% de costo adicional por transporte, lo que nos saca absolutamente de competencia.

—¿Cómo afectó en el caso de la yerba la desaparición Instituto Nacional de la Yerba Mate?

—Las industrias tenían un precio sostén. Ha pegado muchísimo la desaparición del INYM (Instituto Nacional de la Yerba Mate). Lo que generaba el instituto era la reunión de industriales, productores asociados y el Estado. Se ponía un precio que permitía al productor un precio de subsistencia y aseguraba para el industrial un precio que no fuera excesivo. Al desaparecer el INYB desapareció el precio sostén, además de otro tipo de prestaciones sociales y de salud que ahora cubre la provincia. Es una novedad de las últimas horas la posibilidad de la creación de un Instituto Provincial de Yerba Mate, en la legislatura existen tres proyectos. De todas formas esto no es lo central, la posibilidad de energía más barata nos va permitir radicar industrias y comercios, nos va a permitir generar empleo, distribuir riqueza, mejorar la calidad de vida, no puede ser que las provincias se distingan entre provincias ricas y pobres. Tenemos que pasar del asistencialismo y la pobreza a la producción y el desarrollo, para eso necesitamos que el país nos tenga en cuenta, porque con la coparticipación no nos alcanza, Misiones tiene más población que Corrientes y el NOA, porque ha crecido muchísimo, y esto no se refleja en los fondos de coparticipación ni en la energía disponible.

—¿Por qué están reclamando por ser incluídos al sistema de gasoductos si tienen tan cerca la represa hidroeléctrica de Yacyretá?

—El gas, además del consumo domiciliario diario, es utilizado para producir energía eléctrica, existen muchas usinas combinadas entre gas y fuel oil para producir energía eléctrica. La población muchas veces desconoce esto. Prácticamente la mitad de la matriz energética eléctrica es producida por una combinación de gas natural. Acceder al gas nos permitiría reducir los costos de la industria. Pero respondiendo a tu pregunta, si bien ahora ya estamos interconectados al sistema eléctrico nacional, además de conexión a las redes de gas necesitamos obras de una magnitud de distribución de energía que excede la capacidad de inversión de la provincia, por ejemplo nodos, campos de transformación, redes de alta tensión. No hay que olvidar que la administración de la energía y su potencia depende de CAMMESA, que tiene una administración y dirección nacional. Son decisiones de política económica y productiva. El país permite que la zona industrial de el Grán Córdoba sea industrial, el Gran Rosario es industrial, y ¿A quién se le ocurriría no darle energía a los más de 30 de puertos que componen la industria granaria? Gran parte de esa energía parte de acá. Hay que sumar que en el caso de Misiones, que la Constitución de Misiones es de 1853, pero Misiones es provincia desde 1953, antes era territorio nacional. Evidentemente esto lleva que muchas de las vías de comunicación para promocionar la producción, vías de conexiones eléctricas, caminos, etc, vengan con cierto “retraso histórico”. Los gasoductos se han diseñado con el objetivo de llegar hasta acá, pero hasta el día de hoy nadie llegó. La idea era exportar gas a Brasil y por eso hacían una proyección hasta Corrientes, concretamente hasta Paso de los Libres, para de ahí pasar a territorio brasilero y poder exportar. Son 300 km desde Misiones hasta Paso de los Libres, no es una distancia demasiado importante como para no poder llegar.

—Existe otro ejemplo de provincia con actividad industrial como Tierra del Fuego y el actual gobierno nacional sugirió que podían hacer ahí “un parque de diversiones”o. En el imaginario nacional Misiones es sinónimo de Cataratas del Iguazú y de turismo, ¿Es posible que Misiones ya esté “encasillada” como provincia turística?

—El turismo también es otra industria, está muy bien que vengan a visitar la maravilla del mundo que son las Cataratas del Iguazú, pero hay que conocer la producción de Misiones. Cada vez que un argentino toma un mate, directa o indirectamente está conectando con la industria misionera, porque gran parte de la producción de yerba mate está en Misiones, aunque algunas industrias estén ubicadas en Corrientes, las más grandes están en la frontera con Misiones. Además hay otros elementos interesantes en nuestra posición geográfica: Misiones tiene el 90% de sus fronteras con otros paísesEn un radio de 1000 km, a partir de la capital Posadas, tenemos una población de 35 millones de habitantes, entre Asunción (Paraguay), Porto Alegre, Sao Pablo (Brasil). Estamos en el corazón de lo que en su momento fue el Mercosur, que ahora no tiene tanta vigencia. Puesta a producir e intercambiar, Misiones sería una plataforma muy utilizada estratégicamente. Los brasileros ya tienen diseñada su conexión con el Pacífico, pasan por Paraguay, para tratar de ver cómo pueden comerciar con el mercado asiático, provocando un menor costo logístico, dejando de pasar por la Hidrovía.

—¿Este “cuello de botella energético” es un problema político?

Parte de la concepción económica que hoy está vigente tiene a la industria pasando por una gran depresión, es un momento complicadísimo, la demanda de consumo cae, no en el caso de la yerba, pero en general la industria está impactada. Queremos pertenecer, ser parte de la planificación, aunque esa palabra no está muy en boga a nivel nacional. Que se nos provea de los elementos necesarios para tener equidad, y eso tiene que ver con la distribución de recursos, porque sabemos que la coparticipación no va a poder ser discutida de un día para otro, pero vía directa o indirecta tiene que haber una compensación para que podamos mantener cierta equidad con el resto del país, esto tiene que producirse, porque somos parte del país. Tiene que haber una distribución de energía a un precio razonable. En las boletas de energía eléctrica históricamente se pagaba un 6×1000 para brindar energía al sur del país. Estos fondos se juntaron durante mucho tiempo, todos los usuarios de energía pagamos esa tasa para compensar las obras que iban a llevar energía al sur, no estamos pidiendo exactamente lo mismo, pero pedimos completar la conexión con la red gasoductos y que se nos permita disponer de energía eléctrica como disponen otras provincias. Porque para poner cualquier taller tiene que bajar una conexión trifásica y ahí comienza la historia, no hay disponibilidad energética. En Ituzaingó, el pueblo en la base de Yacyretá, a las tres de la tarde con 40° de calor no tienen energía eléctrica. No hay energía al pie de la represa que produce entre el 18 y el 25% de toda la energía del país.

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