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Se puso en marcha el primer financiamiento del programa Girsar para mitigar efectos del cambio climático en Misiones

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El gobierno de Misiones, a través del Ministerio del Agro y la Producción, trabaja de manera articulada con la Dirección General de Proyectos Especiales de la secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Nación para mitigar el impacto de eventos climáticos en chacras de pequeños productores misioneros. 

Cristian Hackbart es de la localidad de Campo Grande, se dedica al cultivo de yerba mate y té y es el primer productor misionero en firmar el convenio para adquirir los beneficios de este programa. Debido a la emergencia hídrica la producción de su chacra se vio afectada y gracias a esta herramienta de financiación podrá mejorar la protección del cultivo frente al déficit hídrico y con ello mejorar la productividad.

Los productores se benefician con aportes no reintegrables para la adopción de tecnologías climáticamente inteligentes que mejoren la resiliencia de los sistemas de producción. En este marco, algunas de las herramientas adquiridas a través de estos fondos son: una tijera eléctrica que genera cortes de poda más limpios y mejoran la cicatrización y vigor de la planta; un esparcidor de fertilizante y siembra de cubiertas verdes que mejoran la humedad y nutrición del suelo; una motoguadaña para el control de malezas y un manejo más sustentable de cubiertas verdes y un tanque horizontal de 2.000 litros para el transporte de agua, necesario para las tareas de aplicación de fertilizantes foliares, bioestimuladores, y control de plagas.

El Girsar comenzó en Misiones con un financiamiento equivalente a nueve millones de dólares, con aportes de entidades financieras del exterior. Para los productores es el equivalente en pesos de 10.000 dólares, para los proyectos más pequeños, de treinta mil dólares para los de media intensidad y de 60.000 dólares o más (para el caso de cooperativas). 

Se trata de Aportes No Renovables. Es decir, el productor pudo haber hecho una inversión y este programa viene a cubrir parte de esa inversión. Es un incentivo para que los productores hagan inversiones que mitiguen el cambio climático y protejan los suelos. Cuanto más proyectos presente Misiones, mayor cantidad de recursos podrán ejecutarse.

Al respecto, el subsecretario de Planificación, Leonardo Amarilla destacó que “el esfuerzo del gobierno nacional como el provincial y la voluntad política para acompañar a nuestros pequeños productores es fundamental, además de las herramientas de financiamiento para fortalecer y potenciar las cadenas productivas de la provincia”. 

Al mismo tiempo agregó que “todo esto es posible también gracias al gran trabajo del equipo técnico, profesionales que acompañan a las y los productores misioneros para desarrollar la producción en sus chacras”.

El Ministerio del Agro, a través de este Programa brinda respuestas al sector productivo ante los efectos del cambio climático. Cabe señalar que, cada demanda de las distintas cadenas productivas es evaluada por el equipo técnico provincial, acorde a los riesgos climáticos que afectan a las chacras Misioneras.

Estuvieron presentes para la firma del primer convenio en Misiones Fabiana Escobar, Marcos Gómez y Jorge Drachenberg, técnicos territoriales del Ministerio del Agro y la Producción.

Programa GIRSAR

El programa GIRSAR pretende desarrollar un sistema de alerta de riesgo climático para la agricultura, una de las actividades más afectadas por las heladas, precipitaciones intensas, entre otras. Con la incorporación de tecnologías se busca disminuir el riesgo y mejorar las condiciones de nuestras chacras.

Misiones es la provincia que más proyectos presentó a nivel país, impulsando el desarrollo industrial en zonas productivas, además de las obras de agua y la ampliación de sistemas agropecuarios.

Con estas acciones el gobierno provincial busca generar soluciones concretas a las demandas de los productores y productoras  en relación a la adaptación ambiental en el sector rural y agroindustrial. De esta manera, las inversiones están orientadas a mitigar las consecuencias del cambio climático en el sector productivo de nuestra provincia.

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Comenzó a ejecutarse en Misiones el programa de adaptación de la chacra al cambio climático

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Comenzaron a realizarse los talleres de consulta y planificación para la implementación del Programa de Gestión Integral de los Riesgos en el sistema Agroindustrial Rural (GIRSAR).

El primer taller se realizó en Leandro N. Alem con la presencia de productores, asociaciones, cooperativas, autoridades municipales y del Ministerio del Agro y la Producción.

El Programa Girsar que se lleva adelante en Misiones busca adaptar las chacras para mitigar los efectos del cambio climático en áreas rurales. Los objetivos del proyecto son llevar adelante la sistematización para la conservación de suelos y caminos, la protección de vertientes y cursos de agua, la conservación de la biodiversidad y la prevención y combate de incendios.

Uno de los aspectos más innovadores que se propone es la conformación de consorcios rurales para la gestión de los sistemas agroambientales y la articulación público-privada.

En esta primera etapa de ejecución se realizarán talleres donde se definen los problemas y posibles soluciones en una microrregión determinada, además de la conformación de los consorcios.

A este primer taller continuarán dos más donde se establecerán los mecanismos de participación de los productores y las comunidades de pueblos originarios.

El Programa Girsar se pone en marcha a partir de la firma del convenio entre la Provincia de Misiones y la Dirección General de Proyectos Especiales del Ministerio de Agricultura de la Nación, por un monto total de 7 millones de dólares que se invertirán en estas acciones.

En este primer taller el ministro Sebastián Oriozabala destacó la importancia del trabajo articulado, participativo y en consorcios, como una garantía para que el programa cumpla los objetivos trazados. “Estamos convencidos que con estas acciones los productores tendrán mejores rendimientos y les brindará mayor capacidad de inversión y crecimiento”, explicó el ministro.

A su vez, el subsecretario de Planificación y Financiamiento Rural, Martín Ibarguren indicó qué esta reunión inicial en Alem se da por el peso e influencia de ese municipio en esa microrregión. “Tenemos muy buena recepción por parte de las comunidades ante estos nuevos cambios de paradigmas donde empezamos hablar de cuidar el agua, manejos de caminos, hacer manejo de suelos”, destacó Ibarguen. Además señaló que estos cambios en los procesos productivos favorecerán el arraigo rural.

Ibarguren destacó también la presencia y el apoyo de intendentes, como el de Alem, Valdemar Wolemberg.”Venimos coordinando con él, así como con otros intendentes y están muy interesados; sobre todo porque el proyecto tiene previsto hacer una adquisición de maquinaria para mantenimiento de caminos rurales, hacer tajamares y reservorios de agua, sistematización de suelos. Esta es una tarea que tenemos que hacer de manera coordinada con los municipios y con otros organismos provinciales como Vialidad Provincial y el Ministerio de Ecología”.

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El financiamiento, clave para el desarrollo sustentable de la chacra del futuro

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“El impacto del cuidado de  las vertientes ya se puede apreciar: se vuelve a la chacra que muchos abandonaron por falta de agua”. El detalle puede parecer menor, pero es la punta de lanza de un proceso de transformación que apunta a potenciar la productividad, mejorar la sustentabilidad ambiental y ganar escala en mercados externos.

Forma parte de la planificación que lleva adelante el ministerio del Agro y que se prepara para dar un salto con la puesta en marcha del programa de Gestión Integral de los Riesgos en el Sistema Agroindustrial Rural (GIRSAR), cuyas inversiones superarán los 11 millones de dólares en Misiones y que serán financiados por el Banco Mundial después de una evaluación integral que se hará en junio.

“Con el Girsar buscamos tener mayor capacidad operativa en territorio, con infraestructura y equipamiento. El financiamiento se utilizará para realizar una adecuación ambiental. Si se cuida el agua y se limita la erosión de la tierra, mejoran los rendimientos Es importante para mejorar rendimientos”, explica Martín Ibarguren, a cargo de Planificación, Extensión y Financiación Rural del ministerio del Agro de Misiones.

El plan tiene varios componentes que se gestionarán a través de consorcios en cada una de las microrregiones: la sistematización de caminos, para que haya mejores condiciones de movimiento de la producción, la prevención de incendios, que involucrará a productores, con planes de contingencias y capacitación. “Hay que entender que el monte ya no es un cortafuegos para el rozado y que los residuos no se pueden quemar en la chacra, sino que hay que transformarlos en energía con chips”, detalla el funcionario.

“La sistematización del suelo es impostergable, porque no existe chacra que no tenga pendiente. Ya hay equipos formados, nos falta volumen y capacidad operativa para atender a todas las chacras, porque el 90 por ciento necesita sistematización de suelo”, indica. 

El cuidado del agua es fundamental. En vertientes y fajas de arroyos. El estado de situación parece obvio: por el cambio climático, antes no se secaban, hoy sí. 

“Con todo vamos a tener mayor biodiversidad en los lotes productivos, micrositios de sustentabilidad, más biodiversidad en el suelo y corredores verdes en los arroyos”, proyecta. 

El Girsar es un programa de largo aliento. La primera evaluación podrá hacerse en poco más de una década. Pero en dos años todos los componentes deben estar en acción. Se comenzará con 20 proyectos que después serán replicados. El objetivo central es generar capacidad instalada en cada municipio, con la participación de los productores y referentes locales. 

“Con menos erosión aumenta la productividad, tenés más resiliencia y la chacra se prepara mejor para las temporadas de sequía y de mucha lluvia. Ya hay lotes con arborización en estudio, sobre todo en la yerba mate, que se están estudiando para determinar el impacto de la sequía. Pero es necesario un salto de escala”, argumenta Ibarguren.

“Esto es Girsar, pensar a largo plazo las necesidades de la provincia, que no es que no se haya pensado antes. No estamos inventando un sistema nuevo, sino sobre lo que ya viene haciendo la Provincia, estamos en condiciones de hacer el salto. Tenemos el equipo preparado, tenemos a los productores muy receptivos a estas necesidades. Por eso es necesario tener bien planificadas las acciones. Necesitamos ser todo el tiempo, creativos y tener diagnósticos propios para que las políticas sean adecuadas y tengan los mejores resultados. Por eso dividimos la provincia en seis micro regiones, la nordeste, de San Pedro a Andresito; San Antonio, Bernardo de Irigoyen y Pozo Azul. Después tenés al alto Uruguay, con Guaraní, más 25 de Mayo; zona centro y zona oeste. Cuando empezamos a mirar los indicadores establecidos por micro regiones, tratamos de adecuar la información estadística. Empezamos a ver distintos niveles de desarrollo y distintos tipos de cadenas productivas. Tenemos zonas con mucho desarrollo industrial, por ejemplo, la zona oeste y Alto Paraná, la zona centro y la zona sur y menores indicadores de desarrollo en la zona nordeste y Alto Uruguay. Eso qué hace, que tengamos como uno de los ejes, un equilibrio territorial”, enumera Ibarguren en una entrevista con Economis

¿Qué se hace con esos datos?

En las zonas con menos niveles de desarrollo productivo, tenemos una mayor injerencia de las cooperativas con la industrialización, muy poca inversión privada, pero una mayor organización de productores en cooperativas para industrializar. En esta zona lo que tuvimos más que nada fue una financiación con Aportes No Renovables, es vinculada a proyectos de financiamiento como el PISEAR, que tuvo mucho impacto en la zona. Esta definición de las micro regiones nos permite ordenar este equilibrio territorial que lo medimos en NBI, en cantidad de industrias instaladas, en infraestructura, en grado de desarrollo institucional. No es lo mismo trabajar en zona sur donde tenés 10 intendentes, que trabajar en zona nordeste que por ahí son tres, y los territorios son más amplios. Y los productores no tienen tantos niveles de organización, las cooperativas son más nuevas, tienen otros niveles de conflictividad, de discusiones.

¿La zona más compleja a resolver es la Nordeste?

Y tenés alto Uruguay y zona nordeste, son zonas donde además la pirámide demográfica es muy ancha en la zona inferior, ¿qué quiere decir? Que acá tenemos poblaciones muy jóvenes. Tenés futuros productivos enormes, siempre y cuando podamos aportar infraestructura, planificación, porque estas son las chacras jóvenes de la provincia. Así que esto de las micro regiones nos permite ordenar las políticas en cuanto a las necesidades.

La búsqueda es que esos jóvenes se queden en la zona productiva…

Sí, el objetivo es ese. En diez años vamos a tener familias nuevas, un crecimiento enorme de la población económicamente activa, vinculado a las zonas rurales. Ahí, sí o sí necesitamos mejorar los niveles de industrialización, aumentar los niveles de infraestructura y generar algo que no se venía dando hasta ahora que es la posibilidad de capitalizar las chacras. Necesitamos llevar capital a las chacras, porque el desarrollo de esta zona estuvo ligado al acceso a la tierra. El acceso a la tierra, comienza a tener un límite, entonces ahora ese poblamiento que está cristalizado, va a necesitar un capital para que las chacras estén mecanizadas, para que los jóvenes tengan más oportunidades. Se capitaliza con maquinarias, tractores, posibilidades de inversión fijas, por ejemplo, invernáculos, galpones, todo lo que sea una posibilidad en la chacra. Hay un desarrollo en la ganadería interesante, pero necesita estar organizado, por eso tiene que ir vinculado a inversiones en pasturas, en manejos, en genética. Por eso la visión de ver las micro regiones, ver sus necesidades, que cada una tiene su potencialidad, pero también sus limitaciones en desarrollo.

No es sólo poner dinero, sino poner bien…

Sí, el tema es tener una buena planificación, con todos los indicadores para hacer las inversiones. ¿Qué cantidad de personas va a ser económicamente activa dentro de 10 años, está asistiendo a la escuela, qué posibilidades de formación a nivel terciario tienen, cuál es el nivel de infraestructura en esa chacra que una vez industrializada va a permitir el transporte de bienes, personas y servicios? Las inversiones tienen que estar adecuadas a eso, en la multiplicidad y complejidad de los indicadores. Si capitalizamos las chacras pero eso no va acompañado de generar capital humano, de tener ingenieros agrónomos, de tener agro veterinarios, técnicos agropecuarios, vamos a tener un capital con capacidad ociosa. Que puede significar después una frustración para los productores, porque desde el Estado no tenemos la capacidad de acompañar con la formación necesaria. La Provincia ha tenido un crecimiento muy grande de escuelas, está teniendo una política muy activa en infraestructura, en caminos y electrificación, sobre todo. También hay que ir pensando en tener terciarios, para tener profesionales en la zona que permitan acompañar el desarrollo. Ese es uno de los puntos necesarios. Hay terciarios en San Antonio, la universidad del Alto Uruguay, con mucho impulso de la Provincia, pero hay que medir las acciones para ver de qué manera van a poder absorber esta población económicamente activa en diez años. Cuando vemos los mapas georeferenciados, por ejemplo, de pobreza múltiple, hogares que usan leña para calefaccionar, hogares que no tienen acceso a internet, cuando ves el mapa a nivel nacional iluminado, a nosotros nos salta que en la zona siempre está con una brecha con respecto a las demás. Todos los servicios básicos son necesarios.

Créditos para aumentar la productividad

La financiación también es clave. Las industrias formalizadas tienen acceso al crédito, mientras que las zonas más relegadas e informales, tienen costos más altos o directamente no acceden. Por eso es clave el rol del Estado para respaldar iniciativas que permitan el aumento de capacidades de producción, o de capacidad instalada, eficiencia energética y adecuación ambiental, además de incorporación de nuevos productos o alargamiento de la cadena, calidad y certificación. “Hay que cerrar brechas”, define Ibarguren. Y pone como ejemplo el acceso al gas natural, uno de los elementos clave para la productividad de industrias de otras regiones del país. “Misiones va a pasar de la tecnología del vapor del siglo XIX a las nuevas tecnologías de biomasas o renovables, y no hemos tenido acceso a las tecnologías del siglo XX, sobre todo del gas para las industrias. Hemos quedado al margen de la potencialidad de los hidrocarburos y el gas como fuente de energía, claves en el desarrollo en otras regiones. A pesar de todo eso, Misiones es la provincia con más desarrollo y más heterogéneo de la región. Eso es un aspecto para valorizar a Misiones en materia productiva”.

En el financiamiento, la Provincia tuvo un rol clave. Junto a la Nación subsidió la tasa para que haya créditos baratos y en los últimos 18 meses, las industrias accedieron a más de mil millones en préstamos blandos, a una tasa nominal anual del 22 por ciento, con un periodo de 38 a 48 meses de devolución, con 6 meses gracia. 

Las principales industrias tomaron créditos por 1.293 millones de pesos. Pero el 75 por ciento de los créditos se concentraron en la región Centro, Sur y Alto Paraná. “Eso nos permite proyectar un crecimiento porque nadie toma un crédito si no va a vender más”, dice Ibarguren. “Pero hay que estar particularmente ocupados en cerrar las brechas y en que haya convergencias”.

Las brechas a las que se refiere tienen que ver con los sectores menos formales. Ahí el Estado intervino con otro tipo de aportes, que llegaron a los dos millones de dólares a través del Pisear, apuntado más a las microrregiones con menos desarrollo. 

“En 18 meses tuvimos una capacidad de fondeo para 50 empresas, que tomaron financiamiento para aumento de la capacidad y mejora de la productividad. Acá hay una muy buena proyección por parte del empresariado, por parte de la provincia, que se expresa en la toma de crédito. Está bien que son créditos favorables, que volvieron después de 6 años de no tener acceso al crédito, con las tasas al 60 por ciento del del Gobierno anterior. Ahora el empresario invierte, pero no va a invertir si no tiene buenas proyecciones de mercado”.

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Avanza el plan de adaptación ambiental para mitigar el impacto climático en el sector rural y agroindustrial

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Se realizó un encuentro para establecer los mecanismos de participación de los productores y las comunidades de pueblos originarios, en el Programa de Gestión Integral de los Riesgos en el sistema Agroindustrial Rural (GIRSAR). En la reunión también se trataron los requerimientos para la evaluación ambiental y social del Banco Mundial; y los sistemas de asignación de recursos, la metodología y el funcionamiento de los consorcios y los centros operativos, en cada una de las microrregiones definidas por el Ministerio del Agro y la Producción.

La reunión se llevó adelante de manera virtual con equipo social y ambiental de la Dirección General de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales (DIPROSE). En ese marco, el subsecretario de Planificación y Financiamiento Rural, Martín Ibarguren explicó que: “Desde el comienzo de la gestión estamos llevando adelante acciones para mejorar la respuesta de nuestro sector productivo ante los efectos del cambio climático y los eventos meteorológicos extremos como altas temperaturas y sequías. Los principales trabajos se enfocaron en la sistematización de suelos, la protección de vertientes y cursos de agua y la conformación de consorcios rurales. Con este proyecto se espera dar el salto de escala necesaria para adaptar miles de chacras, mejorar los rendimientos y la productividad, y gestionar de manera adecuada los riesgos para mitigar el impacto”.   

Asimismo, el ministro Sebastián Oriozabala explicó: “Venimos con una planificación sostenida para mejorar los sistemas agroindustriales. Y con el programa Girsar damos el impulso a este nuevo paradigma de pensar la producción. Tenemos que profundizar el buen manejo de suelo y de agua para hacer frente al cambio climático”.

En este marco, se establece la instalación de seis centros operativos en toda la provincia, la compra de maquinaria y equipamiento destinados a las obras de adaptación de los lotes productivos y zonas de monte, a la sistematización de los caminos rurales así como poner en disponibilidad de las diferentes picadas, equipos de combate de incendio e instalación de otras capacidades territoriales para prevenir y/o dar pronta respuesta ante la existencia de focos en zonas rurales.

El Programa Girsar se pone en marcha a partir de la firma del convenio entre la Provincia de Misiones y  la Dirección General de Proyectos Especiales del Ministerio de Agricultura de la Nación, por un monto total de  7 millones de dólares que se invertirán en estas acciones para mitigar el impacto de eventos climáticos como sequías, lluvias torrenciales y altas temperaturas, en chacras de pequeños productores.

El proyecto que presentó la provincia es innovador en lo que refiere al tipo de tecnología que se requiere y especialmente en la propuesta de articulación público-privada para asegurar la gestión agroambiental adecuada en las diferentes regiones de la provincia. 

Una parte del equipamiento será gestionado y administrado directamente por los consorcios bajo la coordinación del Ministerio del Agro y la Producción y una unidad de gestión en cada microrregión integrada por diferentes organismos provinciales y las cámaras y asociaciones agropecuarias y agroindustriales. Se prevé el fortalecimiento de la asistencia técnica y de las capacitación para asegurar la consecución de los objetivos.  

Bajo ese esquema de trabajo, cada microrregión contará con equipamiento y maquinaria para: Sistematización de suelos en lotes productivos; sistematización de caminos rurales de transito de producción; protección y reforestación de cursos de agua y vertientes, construcción de reservorios de agua en chacras y regeneración de los corredores verdes para la conservación de la biodiversidad y la fijación de carbono. Para la prevención y el combate de incendios se llevarán a cabo planes operativos y de contingencia para las picadas y zonas rurales integrando el sistema de caminos, la infraestructura, el perfil productivo y las micro-cuencas hídricas para el manejo agroambiental.

En el encuentro también estuvieron presentes, el director de Programas Financieros del MayP, Sebastián Gonzalez Farina; del equipo evaluadores de la provincia, Carolina Planes, Antropóloga Social; Hugo Zucchini, magíster en Evaluación de Proyectos Ambientales. Del equipo de formulación DIPROSE, Juan Pedro Bergaglio; Jefe de proyecto del MAGyP -Dirección General de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales. Del equipo ambiental y social DIPROSE, Francisco Hernández, Jefe Sector Ambiental y Social y Estefanía Martínez del Sector Ambiental y Social.

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