Gran Buenos Aires

INDEC: una familia necesitó $1,16 millones en agosto para no ser pobre

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que en agosto de 2025 el umbral de pobreza para un hogar de cuatro integrantes en el Gran Buenos Aires alcanzó los $1.160.780,04, lo que representa un aumento del 1% respecto de julio y una variación interanual del 23,5%. El mismo hogar necesitó $520.529,16 para no caer en la indigencia.

La publicación oficial, difundida bajo el título “Valorización mensual de la canasta básica alimentaria y de la canasta básica total” (Informe técnico N.º 219), detalla que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) acumuló en lo que va del año un incremento del 15,8%, mientras que la Canasta Básica Total (CBT), que además de alimentos incluye bienes y servicios esenciales, subió un 13,3% en el mismo período.

Si bien el aumento mensual de agosto fue moderado (1%), la suba interanual del 23,5% refleja la persistente presión inflacionaria sobre los sectores de menores ingresos.

El informe toma como referencia el “adulto equivalente” (varón de entre 30 y 60 años, con actividad moderada), cuyo umbral de indigencia se ubicó en $168.456 y el de pobreza en $375.657.

Para un hogar de tres integrantes (madre de 35 años, hijo de 18 y abuela de 61), el costo de la CBA se fijó en $414.402, mientras que la CBT ascendió a $924.116. En el caso de un hogar de cinco integrantes (dos adultos de 30 años y tres hijos pequeños), la CBA llegó a $547.482 y la CBT a $1.220.885.

Fundamentos metodológicos y alcance del indicador

La CBA se construye sobre los requerimientos nutricionales básicos (2.750 kcal) y hábitos de consumo relevados por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo). A partir de este costo se calcula la CBT, mediante el Coeficiente de Engel, que pondera la relación entre gasto en alimentos y gasto total.

El valor de ambas canastas se actualiza mensualmente con los precios relevados por el Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA), lo que convierte al indicador en un termómetro directo de la inflación de los bienes y servicios esenciales.

Repercusiones económicas y sociales

El dato del INDEC se enmarca en un escenario de desaceleración de los precios respecto de los picos de 2023 y 2024, aunque el impacto sobre los ingresos reales sigue siendo significativo.

Analistas económicos advierten que, pese a la baja en el ritmo de aumentos, la variación interanual continúa superando con amplitud las recomposiciones salariales promedio, lo que mantiene altos niveles de pobreza.

Desde el punto de vista institucional, la publicación del informe alimenta el debate sobre la política de ingresos y el alcance de los programas sociales, en un contexto de discusión entre el Gobierno nacional y las provincias por los mecanismos de actualización de transferencias y paritarias.

Escenarios de cara al cierre de 2025

Con una variación acumulada de la CBT del 13,3% entre enero y agosto, los próximos meses estarán marcados por la estacionalidad de fin de año (aumentos en alimentos, indumentaria y transporte) y la incertidumbre sobre la evolución del tipo de cambio.

De mantenerse la tendencia actual, el costo de la canasta total para una familia tipo podría superar los $1,250.000 en el último trimestre, consolidando la presión sobre la distribución del ingreso y la capacidad de consumo interno.

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Expectativas de inflación: los argentinos proyectan 39,6% para los próximos 12 meses

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La Encuesta de Expectativas de Inflación (EI) elaborada por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella registró en agosto un fuerte incremento en las proyecciones inflacionarias de los argentinos. Según el relevamiento, la inflación esperada para los próximos doce meses subió de 34,3% en julio a 39,6% en agosto, lo que representa un alza de 5,3 puntos porcentuales. La mediana también mostró un rebote, pasando del 25% al 30%.

De acuerdo con Sebastián Auguste, director del CIF, el repunte refleja una corrección de expectativas tras la leve baja registrada el mes pasado. “La inflación esperada registra un aumento en nuestra medición de agosto, basada en datos recolectados entre el 1 y el 14 del corriente mes. Tras la baja de julio, observamos un rebote tanto en el promedio como en la mediana”, explicó.

El trabajo de campo, realizado por Poliarquía Consultores sobre una muestra de 1.000 casos en todo el país, muestra que el escenario de precios continúa marcado por la volatilidad. La expectativa mensual de inflación para septiembre se ubicó en 4,21% en promedio y 3% en la mediana, retomando niveles de junio. En julio, esos valores habían sido de 3,51% y 2%, respectivamente.

Diferencias regionales y por nivel de ingresos

El estudio revela que las expectativas de inflación se incrementaron en todas las regiones del país. El Interior muestra el nivel más bajo, con 38,1%, seguido por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (39,2%) y el Gran Buenos Aires (42,7%), donde se concentra el mayor pesimismo. En julio, esos valores habían sido de 31,9%, 35,7% y 39,0%, respectivamente.

Por nivel de ingresos, tanto hogares de menores como de mayores recursos proyectan más inflación. En los sectores altos, la expectativa subió de 33,2% en julio a 38,9% en agosto. En los de menores ingresos, pasó de 36,6% a 40,6%. La brecha entre ambos segmentos se redujo a 1,7 puntos porcentuales, frente a los 3,4 del mes previo.

La Encuesta de Expectativas de Inflación es un insumo clave para los mercados, ya que sirve como termómetro de credibilidad en la política económica y guía para la toma de decisiones empresarias y financieras. El repunte de agosto genera preocupación en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar la baja inflacionaria y mantener ancladas las expectativas.

Analistas advierten que un incremento en las expectativas puede acelerar la dolarización de carteras y presionar sobre paritarias y contratos indexados. Además, la reducción de la brecha entre ingresos altos y bajos refleja una percepción más generalizada de que el proceso inflacionario todavía está lejos de ser controlado.

El informe del CIF señala que la mediana suele ser más estable que el promedio, por lo que el salto de este mes puede leerse como un quiebre en la confianza de los consumidores. El desafío para la política económica será recomponer esa expectativa en los próximos meses, sobre todo en la antesala del último trimestre del año, cuando el consumo y la actividad suelen acelerarse.

De cara a septiembre, el mercado seguirá de cerca la dinámica de precios y la reacción de los agentes económicos, con el interrogante de si este repunte es coyuntural o marca una nueva tendencia al alza en las expectativas inflacionarias.

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