GRAN CHACO

Vida Silvestre acompaña a familias apicultoras del Gran Chaco para conservar los bosques nativos

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En el Gran Chaco argentino, uno de los ecosistemas más extensos y amenazados del país, Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja junto a familias locales para impulsar actividades productivas que contribuyan a la conservación del bosque nativo. La iniciativa busca conservar el bosque nativo a través del fortalecimiento de la actividad apícola como una alternativa productiva que genera mejores ingresos para las familias, promueve el arraigo, sostiene las formas de vida y la cultura local, y representa una salida laboral concreta, especialmente para jóvenes. 

Lucía Lazzari, Coordinadora de Biodiversidad de Fundación Vida Silvestre Argentina señaló: “Estamos trabajando en actividades sostenibles que promuevan tanto la conservación de la biodiversidad como oportunidades productivas para las familias que viven y se desarrollan en el Gran Chaco argentino. De esta forma, estamos fortaleciendo la conectividad del paisaje y la funcionalidad de los corredores biológicos, ya que la apicultura es un claro ejemplo de cómo la conservación del bosque puede ir de la mano con el desarrollo local”

Uno de los ejes de este trabajo es el proyecto de apicultura sustentable que se desarrolla en El Sauzalito, provincia del Chaco, una zona con alto potencial para el desarrollo apícola cuidando el monte y sus especies. Por las características del territorio y su biodiversidad, se impulsa la producción de miel orgánica, lo que permite agregar valor a la actividad y mejorar las condiciones de comercialización. 

Las acciones incluyen capacitaciones de iniciación apícola destinadas a nuevos productores y productoras de distintos parajes, promoviendo el trabajo comunitario, el fortalecimiento de redes locales y el espíritu cooperativo, recuperando el concepto de comunidad como base para un desarrollo sostenible en el territorio. 

“La apicultura permite generar ingresos sin degradar el monte y, al mismo tiempo, poner en valor la biodiversidad del territorio. Es una oportunidad concreta para fortalecer a las comunidades locales mientras se cuida el bosque nativo”, destacó Lazzari. 

La apicultura es una actividad estrechamente vinculada a la conservación del bosque nativo y su biodiversidad, ya que depende directamente de la diversidad floral y del buen estado del monte. En este sentido, estas iniciativas contribuyen a cuidar el ambiente, mantener el bosque en pie y favorecer la conectividad ecológica, al tiempo que fortalecen la economía local. 

En este contexto, y en línea con el Día Mundial de las Abejas, Fundación Vida Silvestre Argentina destaca el rol fundamental de las abejas, considerando que su producción depende de ecosistemas sanos y diversos. Así, su cuidado se vincula directamente con la conservación del Gran Chaco y con el sostenimiento de las actividades que dependen del bosque. 

Este proyecto se enmarca en una iniciativa regional en los paisajes Pantanal y Chaco, impulsada junto a las oficinas de WWF Brasil, WWF Bolivia y WWF Paraguay, con el objetivo de proteger, gestionar y restaurar la conectividad ecológica del Paisaje Pantanal‑Chaco, fomentando la colaboración, el trabajo comunitario y el abordaje cooperativo entre países y territorios. 

A través de este trabajo, Fundación Vida Silvestre Argentina busca demostrar que es posible conservar los bosques del Gran Chaco en articulación con las comunidades locales, fortaleciendo actividades sostenibles que mejoran la calidad de vida y cuidan la biodiversidad. 

¿Por qué conservar el Gran Chaco? 

El Gran Chaco Americano es la segunda ecorregión boscosa más extensa de América del Sur después del Amazonas y la región de bosques secos más grande del continente. Se extiende por Argentina, Paraguay, Bolivia y una pequeña porción de Brasil, y alberga una gran diversidad de ambientes —bosques, sabanas, humedales y pastizales— que sostienen una extraordinaria biodiversidad y una rica diversidad cultural. 

En Argentina, el Gran Chaco constituye la ecorregión más extensa del país, representa aproximadamente el 25% del territorio nacional y concentra cerca del 60% de los bosques nativos. Es un territorio clave para la vida de miles de especies -como el yaguareté- y de comunidades que dependen del monte para su sustento, cultura e identidad. 

Al mismo tiempo, es una de las regiones con mayores niveles de deforestación del mundo. En las últimas décadas, el avance de la frontera agropecuaria ha generado una pérdida significativa de bosques nativos, poniendo en riesgo tanto la biodiversidad como los medios de vida locales. Proteger el Gran Chaco es fundamental para preservar sus ecosistemas, sostener a las comunidades y garantizar la conectividad ecológica del paisaje a escala regional. 

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