Gran Rosario

El cabotaje de granos por la Hidrovía alcanzó su mayor volumen en cinco años

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El cabotaje fluvial de granos volvió a ganar volumen en la Hidrovía Paraguay-Paraná y alcanzó en 2025 su mejor registro de los últimos cinco años. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las terminales argentinas asentadas sobre el Paraná despacharon 805.805 toneladas bajo esta modalidad, un 17,8% más que en 2024 y un 27,3% por encima del promedio de los últimos cinco años.

El transporte fluvial de cargas domésticas por la Hidrovía Paraguay-Paraná es relevante para el entramado logístico argentino, particularmente para conectar las economías regionales del litoral con el mercado interno. Los datos de 2025 confirman esa tendencia: el cabotaje de granos registró su mejor desempeño en un lustro, en un contexto donde el conjunto de las cargas domésticas que circulan por la vía, incluyendo combustibles y fertilizantes, también mostró una dinámica positiva. A continuación, un repaso por los principales indicadores del sector durante el año pasado, con el detalle de las terminales y provincias que traccionaron este crecimiento. 

Como punto de partida, geográficamente la red de terminales que operaron cabotaje en los últimos tres años sobre la vía navegable troncal Paraguay-Paraná (es decir, que operan cargas cuyo origen y destino se ubican dentro de las fronteras nacionales), se extiende desde Barranqueras, en Chaco, hasta La Plata, en Buenos Aires, con una fuerte concentración de instalaciones en el corredor del Gran Rosario y en el noreste bonaerense. Se trata de un entramado de terminales graneleras y de fertilizantes, plantas de combustibles, centrales térmicas y muelles públicos que canalizan tanto la salida de mercadería hacia el mercado interno como el ingreso de mercadería a la zona núcleo.

A continuación, un repaso de las principales estadísticas de la red de cabotaje fluvial de la Hidrovía Paraguay-Paraná en 2025.

Total de los productos: el volumen de mercadería cargada para cabotaje en puertos de la hidrovía creció 6% interanual en 2025

Si se considera el conjunto de las mercaderías que salen de los puertos de la hidrovía Paraguay-Paraná con destino al mercado interno, el balance de 2025 arroja 8.494.328 toneladas despachadas, un 5,8% por encima del ejercicio anterior. Detrás de esta mejora se ubican, fundamentalmente, el mayor movimiento de petróleo en la provincia de Buenos Aires y el salto que registraron los embarques de combustibles y granos desde terminales santafesinas.

Buenos Aires volvió a encabezar el ranking provincial con 7.369.019 toneladas embarcadas, equivalentes al 86,4% del total. Detrás de esa magnitud está el enorme caudal de petróleo y combustibles con destino al mercado interno que despachan las terminales del sur del conurbano bonaerense. El segundo escalón lo ocupó Entre Ríos, cuyas cargas correspondieron íntegramente al rubro granos. Le siguió Santa Fe, con el 4,8% de las cargas y un volumen que más que duplicó al de 2024 (407.008 toneladas contra 161.967), traccionado por el crecimiento de los embarques de combustibles. 

Cabotaje de granos: se transportaron 805.805 toneladas en 2025, un 17,8% más que en 2024

A lo largo de 2025, las terminales argentinas asentadas sobre la costa del Paraná despacharon 805.805 toneladas de granos bajo la modalidad de cabotaje, superando en un 17,8% las cargas de 2024. Es el segundo año consecutivo de expansión y el volumen más elevado desde 2020. A diferencia de lo sucedido en 2024, cuando el registro aún se ubicaba por debajo de la media histórica, el resultado del año pasado supera en 27,3% al promedio de los últimos 5 años.

Analizando por provincia desde donde se carga la mercadería, el dato más relevante es la consolidación de Entre Ríos como origen prácticamente excluyente de los granos que se mueven por cabotaje. Las terminales de esta provincia embarcaron 718.301 toneladas en 2025, un 19,8% más que el año previo, y explicaron el 89% del total nacional. Santa Fe, por su parte, más que duplicó su volumen, pasando de 43.668 a 87.504 toneladas, por lo que alcanzó el 11% restante y registró movimientos de granos por cuarto año consecutivo.

En contraposición, Chaco no registró embarques de granos de cabotaje durante 2025, tras la fuerte contracción ya observada el año anterior. La provincia, que hasta 2020 llegó a explicar más de un tercio de los volúmenes movilizados por esta vía, el año pasado no tuvo ningún tipo de participación en este segmento.

Para contextualizar, el seguimiento del cabotaje fluvial aporta una pieza clave para entender la competitividad del sistema comercial granario argentino: se trata de una modalidad que opera con barcazas y que exhibe costos por tonelada usualmente inferiores a los del camión o el ferrocarril. Las cargas graneleras que utilizan esta vía nacen mayormente en terminales entrerrianas, chaqueñas y santafesinas emplazadas sobre la Hidrovía Paraguay-Paraná, y tienen como punto de llegada casi excluyente al complejo portuario del Gran Rosario.

A nivel de terminales, Cargill en Diamante se ubicó en el primer puesto en términos de operaciones de este tipo, con 305.790 toneladas embarcadas, un 8,5% más que en 2024. Muy cerca se ubicó la Cooperativa Agrícola de La Paz, que protagonizó el mayor salto del año al pasar de 171.883 a 279.756 toneladas, un incremento del 63% interanual. Completó el podio entrerriano la Cooperativa “La Ganadera” de General Ramírez, con 101.026 toneladas y una suba del 34%. En sentido inverso, la terminal de La Paz – Márquez redujo sus movimientos de cabotaje a 25.604 toneladas, un 62% menos que el año previo.

En Santa Fe, el puerto de la ciudad de Santa Fe concentró casi la totalidad de las cargas provinciales con 85.424 toneladas, prácticamente duplicando el registro de 2024.

En 2025 ingresaron a los puertos argentinos sobre la hidrovía (cabotaje entrado) 501.992 toneladas de fertilizantes y 3,6 millones de toneladas de combustibles

Para completar el panorama de la mercadería que circula por la hidrovía Paraguay-Paraná en viajes internos, queda por revisar el otro sentido del flujo: la llegada de fertilizantes y combustibles a las terminales de la vía.

Fertilizantes

Durante 2025 las terminales emplazadas sobre la hidrovía recibieron (cabotaje entrado) 501.992 toneladas de fertilizantes, repartidas entre instalaciones santafesinas y bonaerenses en una proporción de 59% y 41% respectivamente. La cifra implica un retroceso cercano al -27,8% frente al año anterior, con bajas que alcanzaron a todas las terminales relevadas sin excepción. 

La terminal de Profertil, en Santa Fe, se mantuvo como la principal receptora con 204.039 toneladas, un 21% menos que en 2024. En Buenos Aires, el Muelle Provincial de San Nicolás recibió 181.530 toneladas, con una baja del 34% interanual. Completaron el cuadro la Terminal de Fertilizantes Argentinos (49.195 toneladas), ACA San Lorenzo (44.779 toneladas) y Bunge Ramallo (22.449 toneladas). Estos cargamentos de fertilizantes provienen principalmente de la localidad de Bahía Blanca, en provincia de Buenos Aires.

Combustibles

En materia energética, las terminales de la vía navegable recibieron 3.637.326 toneladas de combustibles, un 5,3% más que en 2024. La provincia de Santa Fe absorbió el 80% de esas descargas, mientras que Buenos Aires captó el 14% y Chaco el 7% restante.

Dentro del cordón santafesino, la terminal de Pan American Energy en San Lorenzo encabezó las descargas con 852.782 toneladas, seguida por el Muelle YPF de San Lorenzo – San Martín (631.234 toneladas, +25% interanual), la Planta Fluvial YPF y Shell en Arroyo Seco. El puerto de Santa Fe casi triplicó sus ingresos, alcanzando las 257.898 toneladas.

Merece una mención especial la reactivación del Muelle YPF de Barranqueras, en Chaco, que pasó de 34.710 toneladas en 2024 a 241.092 toneladas en 2025, multiplicando por siete sus descargas. Este movimiento contrasta con la retracción de la provincia en materia de embarques y da cuenta de un rol crecientemente concentrado en el abastecimiento energético del NEA.

En Buenos Aires, en tanto, se destacaron Dock Sud (277.156 toneladas) y Pobater (119.866 toneladas), ambas con subas interanuales.

Es necesario aclarar que, producto de la forma de disposición de las estadísticas públicas sobre la materia, no es posible trazar con precisión la relación de origen-destino de la mercadería transportada, por lo que se recomienda ser cuidadoso a la hora de sumar los totales de “cabotaje entrado” y “cabotaje salido” en la vía, para no incurrir en una doble imputación.

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Logística: el 65% de la producción agrícola argentina se genera a menos de 300 kilómetros de los principales puertos

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La competitividad del agro argentino no depende únicamente de los rindes o de los precios internacionales. La logística constituye uno de los factores que más inciden sobre la rentabilidad del sector y, en ese aspecto, Argentina mantiene una ventaja estructural significativa. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 65% de la producción nacional de los seis principales cultivos se encuentra dentro de un radio de 300 kilómetros de los tres nodos portuarios más importantes del país: Gran Rosario, Bahía Blanca y Quequén.

El estudio, elaborado con datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca correspondientes a la campaña 2024/25, muestra cómo la localización geográfica de la producción permite reducir tiempos y costos de transporte hacia los puertos desde donde se despacha la mayor parte de las exportaciones argentinas de granos, harinas y aceites.

Dos de cada tres toneladas de soja, maíz, trigo, sorgo, cebada y girasol se producen en un radio de 300 km alrededor del Gran Rosario, Quequén y Bahía Blanca. El nodo del sur santafesino concentra por sí solo casi la mitad de la producción nacional.

El presente informe se propone cuantificar qué proporción de la producción de los principales granos se encuentra dentro de un radio de 300 km alrededor de los tres nodos portuarios más importantes del país, desde donde se despacha la mayor parte de las exportaciones argentinas de granos, harinas y aceites: Gran Rosario, Bahía Blanca y Quequén. Para ello, se utilizó información oficial de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP) correspondiente a la campaña 2024/2025, el último ciclo productivo completo con datos desagregados a nivel departamental. 

A continuación, se presentan los principales resultados del análisis: 

1)    El 47% de la producción de los seis cultivos principales de Argentina (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo) se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 65% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país: Gran Rosario, Quequén y Bahía Blanca.

Al sumar la producción de los seis cultivos principales de Argentina —soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo—, se observa que el 47% del total nacional se localiza a 300 km del Gran Rosario, un 13% a igual distancia de Bahía Blanca y un 12% de Quequén. Estos dos últimos nodos comparten un 7% de la producción dentro de sus áreas de influencia. En conjunto, los tres nodos concentran el 65% de la producción nacional de estos seis cultivos.

2)    El 56% de la producción de soja de Argentina se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 66% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país.  

La soja, el cultivo de mayor superficie sembrada a nivel nacional, concentra el 56% de su producción a 300 km de los puertos del Gran Rosario, mientras que Bahía Blanca y Quequén aportan cada uno un 7% adicional. Sumando los tres nodos, y evitando contabilizar dos veces la soja que se produce en la intersección de los círculos que rodean a Bahía Blanca y Quequén (4%), se observa que el 66% de la producción nacional de esta oleaginosa se encuentra dentro del radio de influencia portuario.  

3)    El 40% de la producción de maíz se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 55% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país.  

En el caso del maíz, el 40% de la producción nacional se localiza a 300 km del Gran Rosario, en tanto que Bahía Blanca y Quequén concentran el 11% y el 9%, respectivamente. Entre los tres nodos suman el 55% de la producción nacional del cereal (descontando el 5% que se superpone entre Bahía Blanca y Quequén). De todos los cultivos analizados, este es el que menor concentración presenta en torno a la región portuaria, dado que gran parte se produce en la región del NOA, y en zonas que quedan por fuera del área considerada, tales como el norte de Santa Fe, oeste de Córdoba, provincias de San Luis, Santiago del Estero, región del NEA, etc. 

4)    El 56% de la producción nacional de trigo se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 82% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país.  

En comparación con los cultivos de verano, el trigo presenta una proporción más elevada de la producción nacional en la Región Sur del país, lo que explica que una parte relevante de la cosecha se despache por los puertos del Atlántico. El 20% de la producción nacional se ubica a 300 km de Bahía Blanca y el 17% a igual distancia de Quequén, con un 11% compartido entre ambas áreas de influencia. El Gran Rosario, por su parte, concentra el 56% de la producción nacional de trigo dentro de su radio de 300 km.

5)    El 93% de la producción de cebada se ubica a 300 km de alguno de los tres nodos portuarios principales de Argentina.  

La cebada, el otro gran cultivo de invierno, acentúa el patrón del trigo con un fuerte predominio en la Región Sur del país, fundamentalmente en La Pampa y Sur de Buenos Aires. En la campaña 2024/25, el 66% de la producción se concentró dentro de un radio de 300 km de Bahía Blanca, el 62% en el entorno de Quequén, y un 44% en la intersección de ambas áreas de influencia; en términos netos, esto equivale a un 85% de la cebada producida a 300 km de los dos puertos del sur. El Gran Rosario, en cambio, participa apenas con el 8%. En conjunto, el 93% de la cebada de la campaña 2024/25 se produjo a 300 km de alguno de los tres nodos portuarios.  

6)    El 61% de la producción de girasol se ubica a 300 km de alguno de los tres nodos portuarios principales de Argentina.  

El girasol es otro cultivo con importante participación en la Región Sur del país. El 61% de la producción nacional se ubica a una distancia igual o menor a 300 km de los tres nodos portuarios: 19% en el área de influencia de Rosario, 26% en torno a Quequén, 31% alrededor de Bahía Blanca y 15% en la intersección de estas dos últimas zonas. El 39% restante se reparte entre regiones productoras como el oeste de Córdoba y de Buenos Aires, San Luis, el norte de Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco y Formosa, entre otras.

7)    El 56% de la producción de sorgo de Argentina se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 58% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país.  

Por último, la producción de sorgo se distribuye principalmente entre las Regiones Centro y Norte del país, quedando hacia el Sur una producción marginal. El 56% de la producción nacional se encuentra dentro del radio de influencia de los puertos del Gran Rosario. En tanto, solo un 2% y un 1% de la misma se ubica a 300km de Bahía Blanca y de Quequén, respectivamente, con un 1% ubicado en la intersección entre ambos nodos.

En conjunto, estos resultados confirman una ventaja logística estructural de la agroindustria argentina: más de la mitad de la producción de sus principales cultivos se concentra a 300 km de los tres nodos portuarios más importantes del país, con el Gran Rosario como el más relevante de los tres en cuatro de los seis cultivos principales: soja, maíz, trigo y sorgo; mientras que en los casos de la cebada y del girasol ganan participación relativa los nodos portuarios del Sur.

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Récord agroexportador: Argentina despachó 52,8 millones de toneladas en el primer semestre

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La agroindustria volvió a confirmar su papel como principal generadora de divisas de la economía argentina. Durante el primer semestre de 2026, los puertos del país embarcaron 52,8 millones de toneladas de granos, subproductos y aceites, el mayor volumen registrado para ese período desde que existen estadísticas comparables, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

El volumen exportado representa un crecimiento interanual del 9% respecto del mismo período de 2025 y se ubica 20% por encima del promedio de los últimos cinco años, superando incluso el récord alcanzado en 2022. El desempeño refleja el impacto de una campaña agrícola de elevada producción, acompañada por una logística portuaria que logró absorber un volumen inédito de mercadería.

Entre enero y junio se despacharon 52,8 Mt de granos, subproductos y aceites desde puertos argentinos. El crecimiento interanual resultó del 9%, impulsado principalmente por los embarques de granos, que alcanzaron un máximo de 35,8 Mt.

Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) y la agencia marítima Nabsa SA (NABSA), el primer semestre de 2026 dejó un saldo ampliamente positivo para los embarques agroindustriales desde los puertos de nuestro país. Entre enero y junio se despachó un volumen histórico de 52,8 Mt de granos, subproductos y aceites. Este registro implica un incremento del 9% respecto del mismo período de 2025 y se ubica 20% por encima del promedio de los últimos cinco años, superando en 2,4 Mt el máximo previo para el período, alcanzado en 2022.

Cabe aclarar que las cifras analizadas se obtuvieron sumando el volumen de embarques mensuales de los primeros seis meses de cada año. Estos volúmenes incluyen mercadería de origen argentino, así como también productos originados en Bolivia, Paraguay y Uruguay, que fueron despachados desde las terminales portuarias de nuestro país.

Analizando la evolución mensual de los embarques, se evidencia que su dinámica no resultó homogénea a lo largo del semestre, lo cual resulta lógico dada la estacionalidad de la producción. El mayor volumen despachado se registró en mayo, por un total de 10,7 Mt de productos agroindustriales, ubicándose 27% por encima del promedio del último lustro y siendo el mayor registro para el quinto mes del año desde, al menos, 2018. En enero, marzo y abril se evidenciaron embarques por 9,9 Mt, 10,2 Mt y 9,2 Mt, respectivamente, posicionándose ampliamente por encima del promedio histórico. Por el contrario, los envíos en los meses de febrero y junio se ubicaron por debajo de los registros de 2025, e incluso por detrás del promedio.


1.    Embarques agroindustriales por producto y puerto

El crecimiento interanual de los embarques agroindustriales se explicó principalmente por el mayor volumen despachado de granos. En este sentido, durante los primeros seis meses de 2026 se despacharon 35,8 Mt, lo que representa un incremento del 19% respecto de igual período del año anterior y del 34% frente al promedio de los últimos cinco años. De esta manera, los embarques de granos alcanzaron el máximo de la serie para un primer semestre, superando en casi 3 Mt el récord previo de 32,8 Mt registrado en 2020.

En términos absolutos, el trigo fue el producto que realizó el mayor aporte al crecimiento. Los envíos del cereal totalizaron casi 10 Mt, un incremento interanual del 46%, equivalente a 3,1 Mt adicionales. A su vez, este volumen resultó un 65% superior al promedio del último quinquenio.

Por su parte, los embarques de maíz alcanzaron 19,1 Mt, lo que supone un crecimiento interanual del 7%, representando 1,2 Mt adicionales respecto del primer semestre de 2025, y se ubica 19% por encima del promedio.

Asimismo, se destacó el fuerte crecimiento en los despachos de girasol, que ascendieron a más de 1 Mt, frente a apenas 87.800 toneladas durante el primer semestre de 2025. Como resultado, el volumen embarcado resultó más de once veces superior al registrado en el primer semestre de 2025, y más de 22 veces superior al promedio del último lustro.

Los envíos de cebada, en tanto, ascendieron a 2,7 Mt, creciendo un 13% interanual, mientras que los embarques de soja totalizaron 2,3 Mt, un 4% más que el año anterior. Por el contrario, el sorgo fue el único grano que mostró una disminución, con despachos por 633.700 toneladas, un 3% por debajo de 2025.

En contraste con el desempeño de los granos, los embarques de subproductos agroindustriales registraron una caída durante la primera mitad del año. Entre enero y junio se despacharon 13,3 Mt, un 10% menos que en igual período de 2025 y un 5% por debajo del promedio del último quinquenio.

La contracción se explicó enteramente por los menores embarques de pellets de soja, que totalizaron 11,4 Mt. Este volumen supone una caída interanual del 14%, equivalente a casi 1,8 Mt menos que durante el primer semestre del año anterior. La disminución fue parcialmente compensada por el desempeño de los pellets de girasol, cuyos embarques alcanzaron casi 1,1 Mt, creciendo un 59% interanual y más que duplicando el volumen promedio. Asimismo, los envíos de pellets de trigo aumentaron un 77%, hasta 93.400 toneladas, mientras que los despachos de malta crecieron un 5% y alcanzaron 167.400 toneladas.

Por su parte, los embarques de aceites vegetales totalizaron 3,7 Mt, registrando un leve incremento interanual del 3%, y ubicándose 14% por encima del promedio de los últimos cinco años. El aumento se explicó principalmente por el aceite de girasol, cuyos envíos ascendieron a 847.600 toneladas y crecieron un 61% interanual, lo que implica un incremento de 320.000 toneladas. Los envíos de aceite de cártamo aceite de maíz crecieron 309% y 108%, respectivamente, aunque en términos de volumen resulta casi insignificante.

En contraposición, los embarques de aceite de soja, que representaron cerca de tres cuartas partes del total de aceites, disminuyeron un 7% respecto al mismo período de 2025 y se ubicaron en poco menos de 2,8 Mt.

Considerando el puerto de origen de los productos, se advierte que las terminales del Gran Rosario embarcaron en conjunto 39,5 Mt de granos, subproductos y aceites durante los primeros seis meses de 2026. Esto representa un incremento cercano al 7% respecto del año anterior y equivale al 75% del total despachado desde puertos argentinos. Esto responde, en gran parte, a la elevada concentración de la capacidad de crushing en la región, que otorga al Up-River una participación especialmente significativa en el despacho de productos industrializados. De esta manera, durante el primer semestre del año, el Gran Rosario concentró el 95% de los embarques de subproductos y el 93% de los aceites vegetales; mientras que, en el caso de los granos, su participación resultó del 65%.

Dentro de la región del Up-River, las terminales ubicadas en San Lorenzo embarcaron 29,6 Mt de productos agroindustriales y concentraron por sí solas el 56% de los despachos nacionales. Por su parte, los puertos ubicados en Rosario registraron envíos por 9,9 Mt, dando cuenta del 19% del total. Fuera del Gran Rosario, las terminales de Bahía Blanca alcanzaron embarques por 7,4 Mt, un crecimiento del 34% interanual, y representaron el 14% del total nacional. Los puertos de Necochea/Quequén, en tanto, despacharon 3,8 Mt, el 7% del volumen total. Finalmente, las terminales de Ramallo, Zárate, San Pedro y Villa Constitución embarcaron en conjunto 2,1 Mt, explicando el 4% restante.


2.    Destino de los embarques.

Los productos agroindustriales despachados desde puertos argentinos durante el primer semestre de 2026 llegaron a 82 países. Asia consolidó su posición como principal continente receptor, concentrando el 56% del volumen total, equivalente a 29,5 Mt. Le siguieron América y África, con participaciones cercanas al 17% cada una, mientras que Europa recibió aproximadamente el 10% de los embarques. Oceanía, finalmente, representó menos del 1% del total.

Desagregando la información por países, Vietnam se mantuvo como el principal destino, con embarques por 7,6 Mt de granos, subproductos y aceites. Este volumen evidencia un crecimiento del 41% respecto del primer semestre de 2025 y del 70% frente al promedio de los últimos cinco años. China ascendió al segundo puesto, recibiendo 4,3 Mt, un 40% más que el año anterior. En tercer lugar se ubicó Arabia Saudita, con 3,9 Mt, registrando un incremento interanual del 13% y más que duplicando el volumen promedio del último quinquenio.

Al interior de cada categoría, Vietnam también se destaca como el principal receptor de granos, con 5,9 Mt, seguido por China, con 4,2 Mt, y Arabia Saudita, con 3 Mt. Asimismo, el país del sudeste asiático lideró los embarques de subproductos, recibiendo 1,7 Mt, por delante de Indonesia y Arabia Saudita con 998.100 y 891.300 toneladas, respectivamente. En el caso de los aceites vegetales, India volvió a destacarse ampliamente como el principal mercado. Durante los primeros seis meses del año recibió algo más de 2 Mt, equivalentes al 54% de los embarques totales de aceites. Es decir, más de una de cada dos toneladas despachadas de aceite vegetal desde puertos argentinos tuvo como destino al país asiático.

En resumen, el récord alcanzado durante el primer semestre de 2026 estuvo sostenido por un fuerte crecimiento de los embarques de granos, especialmente de trigo, maíz y girasol, en el marco de una cosecha agrícola histórica. El Gran Rosario mantuvo su papel central dentro de la logística agroexportadora, principalmente en lo que respecta a productos industrializados, mientras que Asia se consolidó como el principal mercado receptor de los productos agroindustriales despachados desde nuestro país.

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Argentina pierde el liderazgo mundial en molienda de soja: la revolución de los biocombustibles reposiciona a Brasil y Estados Unidos

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Durante más de una década, Argentina fue sinónimo de industrialización de la soja. El complejo agroexportador del Gran Rosario convirtió al país en el principal procesador mundial de la oleaginosa entre los grandes exportadores, una ventaja competitiva construida sobre inversiones portuarias, infraestructura logística y una industria capaz de transformar el poroto en harina y aceite con alto valor agregado.

Ese liderazgo, sin embargo, llegó a su fin. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) confirma que Argentina descendió al tercer puesto en capacidad instalada de molienda de soja, luego de ser superada primero por Estados Unidos en 2024 y ahora también por Brasil en 2025. Detrás del cambio no solo aparece el crecimiento de sus competidores, sino una transformación estructural del mercado global impulsada por la expansión de los biocombustibles.

Argentina cayó al tercer puesto en capacidad de molienda de soja entre principales competidores, superada por Estados Unidos y Brasil. El avance de los biocombustibles impulsa nuevas inversiones en dichos países, mientras la industria local se estanca.

En el marco de la gran expansión del cultivo de soja en Argentina desde fines de la década de 1970, es que comienza a crecer con mayor intensidad la capacidad de procesamiento de oleaginosas en el país. Sin embargo, es recién hacia fines de la década de 1990 y comienzos de los 2000 cuando el Gran Rosario se consolida como el principal impulsor de esa expansión. Este proceso tiene lugar en un contexto marcado por la sanción de la Ley 24.093 en 1992, que desregula la actividad portuaria, y por el inicio de la concesión de la Hidrovía Paraguay-Paraná en 1995, un primer paso importante para garantizar un mínimo de 32 pies de calado desde el complejo portuario del Gran Rosario hasta el océano, fortalecer la competitividad y asegurar el flujo exportador.

Tal como se ve en el siguiente gráfico, esa ingente cantidad de inversiones en industrias portuarias – mayormente ubicadas en el Gran Rosario – es que permite posicionar a la Argentina como el país exportador líder en derivados oleaginosos con mayor capacidad instalada de procesamiento de soja del mundo hacia el año 2011, por encima de Estados Unidos y Brasil. La industria local ostenta ese puesto durante quince años ininterrumpidos, aunque operando, en promedio, a un 60% de capacidad instalada. Esto último, en vistas de una oferta doméstica de soja que resultó insuficiente para cubrir el potencial de procesamiento, en un contexto de desincentivo a la producción de soja ante la excesiva carga impositiva que empieza a sufrir el complejo desde inicios de la década de los 2000.

Luego de alcanzar en 2020 un techo teórico con poco más de 68 Mt potenciales de procesamiento anual de soja, la expansión se detiene e inclusive llega a reducirse marginalmente. En simultáneo, los otros dos grandes orígenes de soja en el mercado global mantuvieron una tasa promedio de expansión industrial constante, en línea con una oferta local de soja abundante y creciente en el tiempo: la industria de soja en Estados Unidos y Brasil crece al 4% y 1,9% promedio anual durante la última década. De esta manera, es que desde 2024 Argentina pasa a ubicarse en el segundo puesto en capacidad instalada teórica de procesamiento de soja entre los tres orígenes exportadores líderes al ser superado por Estados Unidos y en 2025 se retrocede al tercer puesto al ser superado por Brasil.


1. Mercado de soja a nivel mundial: cambio estructural en un contexto de mayor demanda para biocombustibles 

El mercado de commodities agrícolas y la industria de soja en particular, están atravesando un cambio de paradigma en cuanto a los drivers de demanda que impulsan la expansión de la producción y la industrialización. Si entre finales de 1980 y mediados de la segunda década de este siglo la transformación de proteína vegetal en proteína animal, traccionada por el crecimiento en el consumo de carnes a nivel global con China a la cabeza, fue el principal factor que potenció el avance en la producción de granos, la promoción para la elaboración de biocombustibles está liderando el flujo de la demanda. Esto último, más allá de que continúan creciendo los usos de los granos para alimentación animal y humano.

A principios de este siglo, prácticamente no se procesaba soja con el fin de utilizar aceite para usos industriales. En Estados Unidos y Brasil, grandes países exportadores de soja y también ávidos consumidores de aceite y harina, la molienda de soja promediaba 44 y 23 Mt respectivamente. Gran parte de los productos derivados que se obtenían de ese procesamiento eran destinados a abastecer la demanda interna: en Estados Unidos en torno al 75% y en Brasil casi el 50%. El total que se consumía internamente se repartía en dos grandes grupos: uso forrajero (principalmente cubierto por la harina de soja) y consumo alimenticio (aceite de soja), más allá de un excedente de poroto de soja que era clave para abastecer la demanda de China y en menor medida de otros países.

Un cuarto de siglo más tarde, los norteamericanos procesan más de 70 Mt de soja (+ 67%) y los brasileros más de 60 Mt (+190%). Mientras las proporciones entre las toneladas que se procesan para exportar y las que se consumen internamente prácticamente no cambiaron, lo que sí cambia es la proporción en el “para qué” son utilizadas. En Estados Unidos, la mitad de la molienda de soja que abastece al mercado interno se utiliza como insumo para un proceso industrial posterior (principalmente biodiésel), mientras que en Brasil la participación es aún mayor, explicando casi dos terceras partes del total.

Si se hace foco en los aceites vegetales, los biocombustibles cumplen un rol cada vez más relevante en la matriz de demanda de estos productos. Tal como se puede ver en el siguiente gráfico, si bien existen diversas materias primas para producir biodiésel, el aceite de palma —principalmente en Indonesia— es uno de los insumos más utilizados. No obstante, con el paso del tiempo y el aumento de las tasas de corte en grandes países productores de soja, el aceite de soja gana participación como insumo industrial. Actualmente, su peso sobre el total se ubica cerca del 30% y alcanza máximos históricos a nivel mundial. Esta dinámica global se explica casi en su totalidad por Brasil y Estados Unidos, que actualmente representan el 80% del consumo global de aceite de soja para uso industrial. 

En el plano productivo, en las últimas dos décadas y media, Brasil mutiplicó por seis su cosecha de soja, con un récord de 180 Mt en la última campaña. Estados Unidos, por su parte, registra un crecimiento más moderado, en torno al 60%, con una producción cercana a 116 Mt en el ciclo comercial actual y una expectativa de alcanzar 120 Mt en el próximo ciclo productivo.

La combinación de una producción creciente en ambos países y nuevos drivers de demanda que incentivan el procesamiento industrial para usos no alimentarios está modificando la estructura de precios relativos del complejo soja. En particular, se observa un salto en el denominado oilshare, dado que el aceite pasa a sostener una proporción creciente del margen de crushing, en detrimento de la harina de soja.

De esta forma, el salto en la demanda de aceites vegetales en general, y de aceite de soja en particular, explica el vertiginoso ritmo de expansión de la capacidad instalada de procesamiento tanto en Estados Unidos como en Brasil. Ambos países, históricamente dominantes en el mercado de exportación de poroto de soja, intensifican cada vez más su procesamiento interno. Este cambio altera la dinámica de los mercados internacionales de subproductos del complejo soja y genera efectos directos sobre las cotizaciones.


2. El crush global de soja aumentó cerca de 100 Mt en la última década, mientras Argentina se quedó al margen de ese crecimiento industrial

El avance de la industrialización de soja no es un fenómeno exclusivo de los principales países exportadores del complejo, sino una dinámica que se extiende a gran parte del mundo. A comienzos de la década de 1990, Brasil, Argentina y Estados Unidos concentraban el 62% del crush mundial de soja. Actualmente, este grupo representa poco menos del 50% del total.

En términos generales y teniendo en consideración el desempeño de la última década, el crush global de soja aumentó 95 Mt, donde 43% se explica por Brasil y Estados Unidos, mientras que al agregar China estos 3 países representan el 72% del total. Vale destacar que, en dicho período Argentina no solo no crece, sino que contrae marginalmente su nivel de molienda, mientras que el resto de los países explica de forma diversificada el 28% restante con 26,6 Mt.

En general, la expansión en la industrialización del resto del mundo es nutrida por el aporte de volumen que provee tanto Brasil como Estados Unidos al mercado. Estos dos países explican el origen del 90% de las importaciones globales de poroto de soja. Teniendo en cuenta que durante las últimas décadas sus exportaciones conjuntas crecieron por encima del aumento en las importaciones de poroto de soja de China (destino clave para ambos países) y que la producción de soja en el resto de regiones creció a un ritmo marginal, el impacto en la dinámica del mercado fue doble: por un lado, estos países han abastecido una demanda en expansión de poroto de soja a otros países que no son China; por otro lado, ha implicado una reducción relativa en la demanda global de importación de productos derivados, ya que se intensifica la industrialización en “destino”.


3. Mirando hacia el futuro: perspectivas de crush en principales países exportadores del complejo soja

A partir del escenario presentado anteriormente, se configura un panorama en el cual está creciendo de forma sostenida la demanda de oleaginosas y, aceites vegetales en particular, como feedstocks fundamentales para la industria de biocombustibles. Esto, con objeto de cumplir los mandatos de cortes con combustibles fósiles que están implementando los diferentes países.

Al analizar los tres principales países líderes en exportaciones del complejo soja, en el caso de Brasil y Estados Unidos, se presenta una política clara que busca incrementar el corte de biodiesel con gasoil para disminuir la dependencia en combustibles fósiles. Tal como se vio en el primer gráfico presentado, es el factor clave que está dinamizando las inversiones en ambos países para aumentar la capacidad de procesamiento local. Considerando proyecciones conservadoras en base a las necesidades industriales mínimas para cumplir con la normativa de biocombustibles en cada país y siguiendo el escenario base del USDA para la próxima década, el procesamiento de soja en Estados Unidos podría ubicarse entre 77 y 83 Mt hacia 2030. Mientras que, en el caso de Brasil, el crush doméstico de soja podría ubicarse en torno a 82 Mt hacia dicho período.

Para el caso de Argentina, las proyecciones hacia adelante son más complejas ya que, si bien se tiene un programa futuro de baja paulatina en los derechos de exportación para los principales cultivos extensivos, la política futura de biocombustibles todavía está en pleno debate. Siguiendo el modelo AGMEMOD de la BCR, las proyecciones para el escenario base, manteniendo todas las condiciones actuales constantes, se estima que hacia 2030 el crush de soja podría incrementarse levemente hasta 46,5 Mt. En cambio, considerando un escenario sin derechos de exportación, para el mismo período la industrialización de soja podría alcanzar las 54 Mt en Argentina, lo que significaría un aumento en torno al 23% frente al nivel de molienda actual.

Por último, vale remarcar que se han anunciado posibles inversiones privadas para expandir y eficientizar la capacidad de molienda de oleaginosa en Argentina por un monto en torno a los USD 1.000 millones. Por el lado de la expansión de la capacidad instalada, se instalarían en Buenos Aires y Santa Fe, a través de grupos empresarios distintos y que podrían sumar a la capacidad de molienda nacional 22.000 toneladas diarias, lo cual equivale a un extra de 7,2 millones de toneladas anuales. Es decir, si bien Argentina presenta desafíos dado el contexto presentado, los incentivos se estarían alineando para ejecutar inversiones y pensar en un escenario de crecimiento en la actividad hacia adelante.

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El sorgo pierde área tras el regreso del maíz, pero los mejores rindes sostienen una cosecha de 2,48 millones de toneladas

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La campaña 2025/26 marca el retorno del sorgo a un escenario más cercano a su comportamiento histórico luego del crecimiento excepcional registrado un año atrás. La normalización de la siembra de maíz, tras la disminución de la presión de la chicharrita y del Spiroplasma, provocó una fuerte reducción del área destinada al cereal, aunque los mejores rendimientos lograron amortiguar el impacto sobre la producción. Así lo refleja el último informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que estima una cosecha nacional de 2,48 millones de toneladas.

La superficie sembrada con sorgo cae 29% interanual al normalizarse la siembra de maíz, pero los buenos rindes acotan la baja de la producción a 16%, estimada en 2,48 Mt. Las exportaciones se ajustan a 1,24 Mt.

La campaña 2024/25 había sido excepcional para el sorgo: el temor por el Spiroplasma y la chicharrita en el maíz derivó en un recorte del área maicera y el sorgo capitalizó ese reacomodamiento, llegando a sembrarse 1,08 M ha. Para la 2025/26, con la presión de la chicharrita morigerada y una siembra de maíz que recuperó terreno, el sorgo devolvió buena parte de lo ganado. En base a datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), la superficie sembrada a nivel nacional se estima en 0,76 M ha, 29% por debajo del ciclo previo.

La contracción del área no se trasladó en la misma magnitud a la producción. Los rindes promedio mejoraron, lo que permitió contener la caída productiva. La superficie no cosechada se estima en 176.000 hectáreas. Con estos parámetros, la producción argentina de sorgo se estima en 2,48 millones de toneladas, 16% por debajo de la campaña anterior.

La Región Central concentra el grueso de la producción de sorgo, con una estimación de 1,6 Mt en la 2025/26 (63% del total nacional). Sin embargo, el sorgo presenta una diferencia clave: el norte del país tiene un peso relativo importante. La Región Norte aporta cerca de 0,8 Mt (33%), una proporción elevada en relación con otros cultivos, ya que el sorgo puede desarrollarse en ambientes menos productivos donde otros cultivos alternativos rinden de manera inestable. La Región Sur tiene una participación marginal, en torno a 0,1 Mt (4%).

El comportamiento entre regiones fue dispar y, en buena medida, explica la baja productiva del ciclo. La Región Central y la Región Sur retrocedieron alrededor de 26% y 24% interanual, respectivamente, arrastradas por la menor área sembrada al recuperar terreno el maíz. El Norte, en cambio, fue la única región que creció (cerca de +17%), recuperándose tras la falta de precipitaciones que había golpeado a la campaña previa. 

A nivel regional, se aprecia que la producción se concentra en el centro-norte del país. Las delegaciones de SAGyP en las que el cultivo tiene mayor relevancia son San Francisco, Rafaela, Chaco (Charata y P.R. Sáenz Peña), Santiago del Estero (Quimilí y Sgo. del Estero) y Avellaneda).

El balance regional de oferta y demanda refleja cómo se ordena el grano dentro del territorio. La oferta total se estima en 2,9 Mt, con la Región Central como principal polo de demanda producto de los puertos fluviales del Paraná, lo que motiva flujos de grano desde el Norte hacia el centro del país. El siguiente cuadro resume los principales indicadores por región.

Por el lado de la demanda, se estima que 1,2 Mt se destinarán al mercado interno: alimentos balanceados, consumo animal y semilla para la siguiente campaña. En el frente externo, la menor oferta se traduce en exportaciones por 1,2 Mt, 16% por debajo de las 1,47 Mt de la 2024/25. Se estima que 500.000 t de sorgo de la Región Norte bajarán por las rutas 34 y 11 hasta las terminales del Gran Rosario para embarcarse, mientras que la Región Central aportará otras 700.000 t estimadas. Prácticamente la totalidad del sorgo que exporta Argentina tiene como destino a China, por lo que la evolución de ese mercado sigue siendo la variable clave para el saldo exportable. 

Para la campaña 2025/26 se proyecta que las exportaciones de sorgo totalicen US$ 300 millones, valor prácticamente idéntico a la campaña 2024/25. El menor volumen a despachar estimado es compensado por mayores precios de exportación promedio proyectados para la campaña. 

En suma, tras el salto excepcional de la 2024/25, el sorgo regresa en la 2025/26 a una escala más acorde a su rol histórico dentro de la rotación, con un área que se contrae al normalizarse la siembra de maíz, pero con rindes que sostienen la producción en torno a 2,5 Mt. La oferta sigue concentrándose en la Región Central, pero con un perfil más concentrado hacia el centro-norte argentino.

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