Gran Rosario

Agro en modo récord: las exportaciones superan los 50 millones de toneladas

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La agroindustria argentina atraviesa uno de los años más dinámicos de las últimas décadas. Con una cosecha que podría superar las 165 millones de toneladas, el complejo agroexportador consolidó durante los primeros cinco meses de 2026 un desempeño histórico en materia de comercio exterior, impulsado principalmente por el trigo y el maíz, mientras la soja recupera protagonismo de la mano de mejores precios internacionales.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y mayo se embarcaron 50,4 millones de toneladas de productos agroindustriales, el mayor volumen registrado para ese período. Del total exportado, el 68% correspondió a granos y el 32% a productos industrializados, como aceites, harinas y pellets.

El ingreso de camiones a puerto se encuentra en máximos, con el 73.5% concentrado en el Gran Rosario y explicado principalmente por las descargas de maíz y soja. Las importaciones de fertilizantes en el primer cuatrimestre fueron las más altas desde 2021.

1. Trigo y maíz apuntalan las exportaciones de granos

El 2026 es un año relevante para el agro argentino a la espera de concretar una cosecha total de granos que se estima terminará por encima de las 165 Mt, abasteciendo sobradamente el mercado interno y convirtiendo a Argentina en el origen más competitivo para un amplio abanico de productos agro. Este grado de competitividad viene siendo convalidado por la demanda externa, que absorbe granos a un ritmo extraordinario: sólo entre enero y mayo inclusive se embarcaron 50,4 millones de toneladas, el 68% como grano y el 32% como subproductos industriales -aceites, pellets y/o harinas.

Los principales protagonistas son el trigo y el maíz, con 10,6 Mt y 17,1 Mt exportadas respectivamente en los primeros cinco meses del año. Ello es, un 67% y 14% más que lo exportado para la misma altura el año pasado. El otro cultivo que está dando la nota en este 2026 es el girasol, con una absorción externa equivalente de 3,7 Mt entre semillas, aceite y harina. Además, desde abril comenzaron a intensificarse las exportaciones de soja, con 1,9 Mt exportadas de grano hasta ahora y 13,6 Mt que se procesaron para embarcar aceite y harina de soja.

En tándem con un ritmo exportador récord, el ingreso de camiones a puerto está en máximos, con 1.313.635 unidades vehiculares ingresando a descargar en los puertos de todo el país, computando hasta el 26 de mayo del corriente año. De ese total, un 73,5% se concentran en la zona del Gran Rosario (unos 965.000 vehículos), ingresando en la región casi 200.000 camiones más que el año pasado.

En términos comerciales, la logística está jugando un rol fundamental en el mercado de granos durante este año. Entre la combinación de una cosecha récord de maíz y la relevancia de los planteos tempranos de esta campaña, sumado a la llegada de las toneladas de soja desde mediados de abril, el 65% de los 965.000 camiones que ingresaron al Gran Rosario en 2026 es explicado por las descargas conjuntas de soja y maíz en los últimos dos meses. 


2. La fijación de precios en soja aceleró un 70% en mayo

Las subas en el precio de exportación del complejo soja han venido traccionando el poder de compra del sector industrial/exportador en plena época de cosecha, lo que en parte ayudó a la recuperación de los precios en el mercado disponible. Actualmente las ofertas de compras con entregas inmediatas en el Gran Rosario rondan los AR$ 460.000/t por soja, muy cerca del FAS teórico de AR$ 470.000/t, cuando apenas comenzado el mes de abril el mercado físico se había desplomado hasta los AR$ 430.000/t. Las subas de los precios ofertados para la compra atrajeron más ventas en el mercado interno y dispararon el pricing de soja: el volumen de mercadería a la que se le puso precio en mayo creció un 70% con relación al acumulado entre enero y abril. El volumen de mayo alcanza las 4,13 Mt entre compraventa a fijar y fijaciones de precio, de las cuáles el 85% fueron por nuevos contratos, 2,3 veces el volumen del mes pasado.

Este mes el precio negociado por soja en Chicago promedió los US$ 442/t, la cotización más alta en lo que va del año y un 15% por encima del nivel de todo 2025, alcanzando máximos desde abril del 2024. Este nuevo “escalón” de precios donde se está negociando la oleaginosa vino traccionado por el impulso a biocombustibles en Estados Unidos y por el conflicto en Medio Oriente. Ambos dos llevaron las cotizaciones del aceite de soja cerca de los US$ 1.700/t en Chicago, una suba del 53% en lo que va del año. Al mismo tiempo, los fondos especulativos jugaron un rol fundamental, posicionándose en todo el complejo soja y llegando esta semana a mantener una cartera comprada por 481.000 contratos entre futuros y opciones, una variación de cartera de más del 1.000% en el año habiendo comenzado vendidos el 2026.

Esta dinámica del mercado internacional se traslada al mercado local vía revalorización del precio de exportación industrial. Tanto el precio del aceite como el de la harina de soja estuvieron subiendo desde que comenzó el año, alcanzando su valor más alto en plena cosecha. Actualmente el precio promedio FOB industrial ronda los US$ 494/t, un 8% más alto que a comienzos de año y el nivel de cotizaciones más altas para esta altura desde los extraordinarios valores del 2021 al 2023. 

Si bien la soja le quitó parte del protagonismo a los cereales en el mercado interno, las búsquedas de maíz por parte de la exportación siguen siendo intensas. El line up de maíz es de 1,8 Mt para los próximos quince días y la oferta de compra promedió US$ 181/t en la semana para originación inmediata o contractual, un premio de US$ 5/t respecto a las propuestas para descargas de maíz tardío. 

Sin embargo, el nivel de precios por maíz viene presionado por la dinámica en Chicago, que luego de haber alcanzado máximos de un año el 5 de mayo pasado, acumula pérdidas del 6% en una oleada continuada de ventas por parte de los fondos especulativos. En las últimas tres semanas, los fondos redujeron su posición comprada en un 30% con ventas netas por el equivalente a 12 Mt de maíz. El avance de la siembra y el clima favorable en Estados Unidos se combinaron con la caída en las cotizaciones del petróleo, disparando la salida de posiciones largas por parte de los especuladores, presionando los precios del cereal a la baja. Lo que se ha venido traduciendo en una caída del precio FOB del maíz argentino y consecuente presión sobre los precios internos, que esta semana promediaron 1% menos y 4% por debajo que a comienzos de mayo.


3. Se desinfla el precio de la urea

A pesar de la crisis derivada de la guerra en Medio Oriente y su consiguiente impacto en el mercado global de fertilizantes, la Argentina logró mantener un ritmo de importaciones del insumo más que aceptable en el primer cuatrimestre. En este escenario, las compras externas de fertilizantes nitrogenados -entre los que se incluye la urea- alcanzan las 273.000 tn y superan lo visto en 2022 a esta altura, cuando el mercado atravesaba la crisis de insumos por la guerra ruso-ucraniana.

Paradójicamente, este nivel de importaciones de nitrogenados es impulsado, ante todo, por guarismos superiores en el segundo bimestre, con volúmenes más altos en la serie para este periodo, y duplicando lo registrado en el primer bimestre. Para esta categoría, las importaciones en marzo y abril de 2026 fueron 63% superiores al promedio del último lustro, respectivamente. Sin embargo, para esta misma comparativa, pero hecha para el primer bimestre, la variación contra la media quinquenal arroja una caída del -30%. 

Profundizando en la coyuntura más reciente del mercado, los precios internos de la urea acumulan una segunda semana de descenso y la importación comenzó a mostrar un mayor pulso, sobre todo debido a la necesidad estacional de fosfatados. Actualmente, los precios ofrecidos para urea por proveedores locales se encuentran en torno a los US$ 830 y 840/tn. Respecto a su punto más alto alcanzado en abril, las referencias de urea importada cayeron entre US$150 y $185/tn y la producida en fábricas locales alrededor de US$100 /t. 

Otra buena noticia para el mercado de urea es que China -uno de los mayores productores de fertilizantes del mundo- volvió a habilitar sus exportaciones. Con la canilla del gigante asiático abierta, los precios internacionales deberían sentir un alivio. 

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Logística récord y volatilidad en Chicago: el impacto del flujo granario en la estructura de costos regional

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El ingreso de 850.000 camiones al Gran Rosario en lo que va del año marca un hito logístico que contrasta con el retraso del 41% en la cosecha nacional de soja. Para el sector productivo del NEA, la presión de oferta en el mercado disponible y la distensión geopolítica en Medio Oriente configuran un escenario de precios a la baja que obliga a recalibrar los márgenes de comercialización y los costos de transporte de las economías regionales.

La actividad en los nodos portuarios del Gran Rosario ha alcanzado niveles sin precedentes. Durante la primera semana de mayo, la descarga de granos batió un récord semanal con más de 73.000 camiones, elevando el acumulado anual a 850.000 unidades, lo que representa un incremento de 185.000 vehículos respecto al año anterior, según la Bolsa de Comercio de Rosario. Este dinamismo, impulsado por el avance de la cosecha en la Región Núcleo, ocurre mientras las existencias de soja en el circuito comercial reportan 11,8 Mt, cifra inferior a las 15 Mt del ciclo previo debido a las persistentes lluvias que dificultan las labores en el campo.


Aunque la cosecha de soja avanza lento a nivel país, el fuerte avance en Región Núcleo impulsa un ingreso récord de camiones en la 1ra semana de mayo. EE. UU. e Irán se acercarían a un acuerdo, presionando la cotización de los aceites vegetales a la baja.

El disponible de soja subió AR$ 10.000/t por un día y se triplicó el volumen de contratos con precio

La cosecha de soja es una de las más retrasadas en la última década a nivel país, con el 41% de avance anual en las labores a nivel nacional. La falta de piso por las persistentes lluvias ha estado retrasando las actividades en el campo, condicionando el ingreso de porotos al circuito comercial. Este contexto se refleja en el nivel de existencias de soja al primero de mayo, con 11,8 Mt reportadas en plantas de acopio, industriales y de exportación. Si bien el salto intermensual es importante, está lejos de las 15 Mt que se reportaron el año pasado y aún más de las casi 21 Mt en la campaña 2019/20, ciclo comparable en términos de existencias totales de granos. 

Más allá del ritmo récord de exportaciones para maíz, trigo y girasol, la absorción externa de granos no alcanza para compensar en la rotación teniendo en cuenta los volúmenes máximos de producción de esta campaña. Por ello, a pesar de que todavía no se generalizó la cosecha de la oleaginosa, los stocks de granos en el circuito comercial prácticamente igualan el récord histórico, con un 42% menos de soja. 

Sin embargo, mientras las condiciones lo permitan, la puesta a punto de la cosecha será prioridad, intensificando los envíos de granos y la llegada de suministros al circuito comercial. Esta última semana, hasta el jueves inclusive, entraron más de 73.000 camiones a los puertos y plantas industriales del Gran Rosario, récord semanal para la descarga de granos a esta altura. Teniendo en cuenta el acumulado anual, ya van 850.000 camiones que descargaron granos en la región, récord histórico y 185.000 camiones más el año pasado.

Como es de esperar, en un escenario de suministros récord de granos, la presión de cosecha se acentúa aún más en el mercado disponible, empujando los precios a la baja. Entre todo abril y lo que va de mayo, la pizarra de soja promedió AR$ 432.000/t, y nunca salió del rango AR$ 420.000/t – 440.000/t, un 10% menos que a fines de marzo. Valuada en dólares la historia se repite, con caídas promedio del 7% entre marzo y mayo para el precio disponible, llegando a mínimos de diez meses.

Sin embargo, bajo un contexto internacional de altísima volatilidad, con variaciones intradiarias bruscas en Chicago, esta misma semana el mercado disponible tuvo revancha alcista en precios. Luego de quince ruedas consecutivas en AR$ 430.000/t o menos, el precio spot por soja subió AR$ 10.000/t durante una sola rueda, lo que bastó para marcar la jornada con mayor cantidad de toneladas anotadas con precio hecho desde que arrancó la cosecha. El 5 de mayo se operaron 304.000 toneladas con precio en firme, triplicando el promedio diario de las últimas tres semanas. Aunque el salto comercial fue notorio estos días, en términos generales, el ritmo de comercialización de esta campaña sigue siendo de los más bajos, con el 28% de la producción comprometida a esta altura, 9 p.p. por detrás de la media.

El mercado internacional de soja, entre Ormuz y China

Durante esta semana tuvo lugar uno de los avances más relevantes para alcanzar la paz desde que comenzó el conflicto en Medio Oriente, o por lo menos así lo descuenta el mercado. Entre ambos países contendientes se habría elaborado un “memorándum de entendimiento” que iniciaría una ventana de 30 días de intensas negociaciones para llegar a una paz definitiva. Según Reuters, en los puntos tratados se omiten renglones claves de la disputa, como el desmantelamiento del programa nuclear iraní, una de las causas principales del inicio de la guerra. Sin embargo, la noticia fue percibida por el mercado como un paso importante hacia una eventual normalización del flujo comercial sobre el Estrecho de Ormuz. El petróleo Brent, que había superado los US$ 114/bbl, cayó un 16% en tres ruedas hacia los US$ 98/bbl, mínimos de dos semanas y la primera vez desde el año pasado que el petróleo cae por tres jornadas consecutivas.

La caída del combustible arrastró al aceite de soja en Chicago, que había alcanzado los USD 1.700/t el martes, máximos desde noviembre del 2022, y en la semana se operaba cerca de los USD 1.600/t. Aun así, el nivel actual de precios por el aceite se mantiene un 40% por encima de las cotizaciones preguerra. 

Al mismo tiempo, las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y China también están en el ojo de la tormenta, con el mercado altamente expectante de lo que pueda ocurrir el próximo 14 y 15 de mayo, cuando Donald Trump visite suelo asiático, principalmente en materia de revalidar o conseguir nuevos compromisos de compras de soja. Hasta ahora solo 11,8 Mt de soja se comprometieron de la campaña 2025/26 desde USA a China, el volumen más bajo desde la 2006/07, cuando los asiáticos importaban 4 veces menos que en la actualidad. Mientras tanto, Sudamérica sigue siendo el epicentro de las compras de soja asiáticas.

En lo que va de la campaña y teniendo en cuenta las programaciones para este mes, Brasil estaría exportando 52,6 Mt de soja, superando el ritmo del año pasado y rompiendo récord de exportaciones hacia mayo. Del total, el 70% tendrían como destino suelo chino. En Argentina las compras asiáticas también se hacen sentir: un line-up de más de 800.000 toneladas de soja, y 2,5 Mt registradas en DJVE, aún más que la campaña pasada a esta altura.

Bajo este escenario, con cotizaciones internacionales por aceites vegetales cerca de récords históricos y China volcado al mercado sudamericano de soja, el esquema de precios relativos para el sector exportador argentino es casi tan extremo como el del año pasado: aceite de soja entre valores máximos, con cotizaciones FOB para la harina que en términos de poroto de soja queda “barata”. La principal diferencia durante este año es que el precio de exportación del aceite de soja se revalorizó en términos relativos respecto a la cosecha pasada, mientras que el nivel de precios de la harina se mantuvo prácticamente igual, elevando así el poder teórico de compra del sector en el mercado interno.

Sin embargo, la principal amenaza para el mercado global de soja actualmente es el nivel de “ruido” que debe enfrentar el mercado y la abultada posición de los fondos especulativos en Chicago. Los fondos llegaron a mantener la posición comprada más importante de la que se tenga registros en el complejo soja hacia fines de la semana pasada. Con los avances del acuerdo de paz, las ventas diarias fueron intensas y generalizadas para todos los commodities agro, convalidando tres ruedas consecutivas en rojo para granos y aceite. Aun así, el poder de fuego de los fondos especulativos es altísimo, exponiendo al mercado a eventuales recortes de posiciones y ajustes bruscos en precios frente a cambios de expectativas. En el marco de la soja, Ormuz y China son dos variables que claramente pueden disparar reajustes.

El mercado de maíz también siente el rigor de los fondos

El papel de los fondos especulativos es igual de relevante en el mercado de maíz, siendo el cereal el producto agro que más buscaron los fondos especulativos desde que comenzó a descontarse en el mercado las tensiones sobre Medio Oriente. La ampliación de cartera fue de 350.000 contratos comprados netos en poco más de tres meses, llegando a alcanzar la posición comprada en maíz más importante desde febrero del 2025.

Si bien el apetito por commodities agro fue general, el maíz junta algunos fundamentals propios en este escenario que justifican la dinámica actual: 

•    las frecuentes subas del precio del crudo y, en los últimos meses, su estabilización cerca de los US$ 100 el barril, lo que al maíz dado su carácter de materia prima para producir etanol (el cual tiene sustituibilidad parcial con el combustible fósil); 
•    los altos costos de fertilización, dados los altos precios de la urea, lo que reduce el margen de sembrar maíz, llevando a algunos analistas a pensar que el área final sembrada sea menor de lo proyectado inicialmente por USDA;
•    la fuerte demanda externa: Estados Unidos tuvo una cosecha 2025/26 que fue récord y superó por amplio margen los volúmenes de años pasados. Aun así, los norteamericanos lograron colocar 77 millones de toneladas de maíz en los mercados de exportación al 30 de abril, de las 83,2 Mt que USDA proyectan se venderían.
•    las políticas de biocombustibles: Estados Unidos, entre otros importantes países productores agrícolas, están avanzando hacia mayores tasas de corte y políticas de uso de combustibles vegetales, que derivan en perspectivas de mayor demanda interna segura para los cultivos energéticos -entre ellos el maíz y la soja-, soportando mayores precios para estos.

En el orden de acontecimientos recientes, el rumor de que podría alcanzarse más pronto que tarde una tregua entre Estados Unidos e Irán provocando la caída del crudo, los fondos respondieron desarmando posiciones largas de maíz en CBOT. En consecuencia, el contrato más operado pasó de un máximo anual de US$ 191/t durante el lunes a terminar el jueves en 184/t y recortando. 

Maíz argentino: exportaciones récord con un mercado comprador diversificado

Con un 38% de avance de cosecha de maíz, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), la abultada producción que salió de los puertos en el primer bimestre de campaña (marzo y abril) totaliza 9,76 millones de toneladas, según datos de INDEC marzo y de NABSA para abril. Esta cifra representa un incremento de 45% respecto al primer bimestre del año anterior, en el que se habían embarcado 6,70 Mt. 

En la imagen anterior se aprecian los destinos de exportación del maíz argentino 2025/26. El principal comprador de la producción argentina fue Vietnam, con un 17%, seguido por Egipto (16%) y Argelia (13%). Comparando con el primer bimestre de campaña anterior, se registra una mayor participación de los países africanos, pintados de marrón oscuro. Estos acumularon cerca del 38% de las importaciones del cereal argentino, ganándole terreno al resto de regiones destino de la exportación. 

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Récord girasolero y flujo logístico: el impacto de la superproducción del Norte en la estructura de costos regional

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La campaña 2025/26 se encamina a ser un hito histórico con una estimación de 6,6 Mt de producción nacional, traccionada por un récord sin precedentes en la Región Norte de 1,57 Mt, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. Para el NEA, este salto productivo pone a prueba la eficiencia del transporte hacia el Gran Rosario y plantea un escenario de mayor oferta que podría aliviar los costos de insumos para el consumo interno y la industria alimenticia local.

La actual zafra de girasol marca la mayor superficie implantada en un cuarto de siglo, con 3,1 millones de hectáreas que, favorecidas por el clima, arrojarán la segunda cosecha más alta de la historia argentina. El dato disruptivo para el norte del país (que integra a Chaco, Formosa y Corrientes) es que ha triplicado su promedio de producción del último lustro. Este excedente no es solo una cifra macroeconómica; es un flujo de 1,27 Mt de grano que debe recorrer las vías logísticas hacia el centro del país, donde se concentra la molienda.

Producción de girasol récord en el S.XXI

La campaña 2025/26 marca un hito en la historia reciente del girasol argentino. Con 3,1 millones de hectáreas sembradas —la mayor superficie implantada desde la campaña 1999/00—, y rendimientos que se ubicaron por encima del promedio gracias a buenas condiciones climáticas, se estima una cosecha de 6,6 Mt. Esa producción sería la más alta en 27 años, desde la campaña 1998/99, y la segunda más alta en la historia del cultivo. Estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) la sitúan incluso por sobre los 7 millones de toneladas, estableciendo un máximo para Argentina en el registro histórico oficial. 

El salto productivo es transversal a todas las regiones. La Región Norte (Santiago del Estero, Chaco, Tucumán, Salta, Formosa, Corrientes y Norte de Santa Fe) alcanzaría un récord histórico de 1,57 Mt, más que triplicando su producción promedio de los últimos cinco años. La Región Centro (Norte de Buenos Aires, Entre Ríos, Centro-Sur de Santa Fe, Córdoba y San Luis) llegaría a 1,89 Mt, su nivel más alto en 27 años; y la Región Sur (Sur de Buenos Aires y La Pampa) —la principal zona productora del país— aportaría 3,16 Mt, cifra no vista desde la campaña 1999/00. 

Logística en la campaña 2025/26

Los datos del SIO Granos relevados hasta el 27 de abril de 2026 ofrecen una radiografía precisa de los flujos de la campaña 2025/26. Tal como se aprecia en el gráfico 1, por el lado de los orígenes, Buenos Aires y CABA explican en conjunto el 31,9% del volumen negociado, seguidas por Santa Fe (26,6%), Chaco (16,0%), Córdoba (9,7%) y La Pampa (10,6%). Estas cinco jurisdicciones concentran el 95% del total. Continúan en orden de importancia Santiago del Estero (2,9%), San Luis (1,2%), y Entre Ríos (0,8%). El resto de las provincias (Corrientes, Formosa, Jujuy, Salta, San Juan y Tucumán) apenas registran conjuntamente el 0,2% de los orígenes.

En cuanto a los destinos, el 49% de los contratos se dirigen a la denominada “Zona 25”, que, de acuerdo con SIO Granos, incluye a todas las zonas excluyendo las de puertos, lo que dificulta el rastreo preciso de la mercadería. Si se realiza el ejercicio de excluir dicha zona del análisis, como en el gráfico 2, se observa que, del girasol restante, el 66,8% se dirigió a Rosario Norte y el 10,2% a Rosario Sur, por lo que el Gran Rosario absorbió cerca del 77% del volumen con destino portuario identificado. Por otra parte, Quequén captó el 18,3%, Bahía Blanca el 2,8% y Buenos Aires el 1,7%.

En tanto, si se contrastan los orígenes con los destinos, excluyendo la Zona 25, se evidencia que el 99% del girasol originado en el centro-norte del país (provincias de Chaco, Corrientes, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Salta, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán y CABA) tiene como destino las plantas y terminales portuarias de Rosario Norte y Rosario Sur.

En contraste, el grano originado en las provincias de La Pampa y Buenos Aires se destina en un 67% a los puertos sureños de Quequén y Bahía Blanca, en un 5% a Buenos Aires, y un 28% al Gran Rosario.

Es probable que, en los contratos de los próximos meses, ganen participación relativa los flujos de mercadería en la Región Sur del país dado que al 23 de abril resta cosechar el 10% del área de intención en la provincia de Buenos Aires, según información de SAGyP.

Distribución geográfica de la industria girasolera

En materia de molienda, Argentina cuenta con 17 plantas activas procesando girasol, de las cuales 1 se localiza en la Región Norte, 8 en la Región Centro y 8 en la Región Sur. Adicionalmente, hay 11 plantas procesadoras con la capacidad técnica para moler girasol, pero que actualmente se orientan a otros cultivos oleaginosos, en su totalidad ubicadas en la Región Centro. Por último, se registran 12 instalaciones inactivas o paradas. La capacidad total del país, considerando para cada industria el porcentaje de su capacidad habitualmente destinada al girasol y un ciclo operativo de 330 días al año, ascendería a 6,6 millones de toneladas, cifra que podría aumentar si las plantas incrementaran el porcentaje de girasol en la molienda o si entraran en actividad plantas industriales que cuentan con la capacidad técnica para procesar esta oleaginosa, pero se enfocan en otros granos, tales como la soja.

Para un detalle específico, se pone a disposición un mapa interactivo, en donde se puede consultar la ubicación y capacidad anual estimada de cada planta, el tipo de procesamiento que realizan y el estado actual de la misma (las plantas activas en girasol están simbolizadas en color verde, las que podrían procesar este grano oleaginoso, pero que actualmente no lo hacen en celeste, y en rojo las fábricas inactivas o paradas). La fuente de datos primordial es el Anuario 2026 de JJ Hinrichsen, complementado con información de relevamientos propios.

Ver mapa interactivo de plantas de molienda de girasol

Exportaciones

Más allá de la molienda prevista para la presente campaña, en este año se destaca un importante salto en las exportaciones de semilla de girasol, traccionada por una fuerte demanda de la Unión Europea y de Turquía. En buena parte, esta mayor demanda se cimenta en el fallo productivo que afectó los cultivos de verano en el sur y este de Europa del Este (Rumania y Bulgaria), como así también a Ucrania, país en donde se sumó el fuerte efecto del conflicto con Rusia sobre aprovisionamiento de insumos, labores para los cultivos e intencionalidad de siembra.  De hecho, Ucrania pasó a tener un share de la producción mundial del 28 al 30% hace 5 campañas atrás a un 20% en el ciclo 2025/26.

Solo en el primer cuatrimestre del año, las declaraciones juradas de ventas al exterior contemplan que las exportaciones de semilla de girasol en bruto superen el millón de toneladas. Se proyecta que las mismas alcancen las 1,1 Mt para toda la campaña, lo que quintuplicaría el volumen de la campaña pasada y más que triplicaría al promedio de los últimos cinco años.

Balance Regional

El siguiente cuadro sintetiza el balance de oferta y demanda del girasol para la campaña 2025/26 desagregado por región, y permite visualizar con claridad la lógica de los flujos interregionales y capacidades instaladas que se describió en las secciones anteriores.

Región Norte: Con una producción estimada de 1,57 Mt, récord histórico para la zona, la región enfrenta una demanda interna de 0,31 Mt, integrada por 0,30 Mt de crushing y 0,01 Mt de semillas y otros usos. El resultado es un superávit de 1,27 Mt que se transporta fundamentalmente hacia las plantas industriales y terminales portuarias del Gran Rosario, en la Región Centro.

Región Centro: Con una producción propia de 1,89 Mt, la región debe abastecer una demanda total de 3,84 Mt, compuesta por 3,00 Mt de crushing —la mayor parte del procesamiento nacional de girasol—, 0,75 Mt de exportaciones de semilla que salen por sus terminales portuarias y 0,09 Mt de semillas y otros usos. La brecha entre oferta y demanda arroja un déficit de 1,95 Mt, que es cubierto con los excedentes provenientes de las regiones Norte y Sur.

Región Sur: Es la mayor productora del país con 3,16 Mt. Su demanda interna asciende a 2,57 Mt: 2,15 Mt de crushing, 0,35 Mt de exportaciones que se despachan por los puertos de Quequén y Bahía Blanca, y 0,07 Mt de semillas y otros usos. El resultado es un superávit de 0,59 Mt que fluye hacia la Región Centro para complementar el abastecimiento de su industria de molienda.

A nivel país, los superávits de la Región Norte (+1,27 Mt) y Sur (+0,59 Mt) cubren en su casi totalidad el déficit de la Región Centro (-1,95 Mt). El balance nacional cierra con un leve faltante de 0,10 Mt, que se cubre mediante la reducción del stock inicial de campaña.

Conclusiones

La campaña 2025/26 representa un punto de inflexión para el cultivo de girasol argentino. La confluencia de una producción recortada en los principales países competidores en el mercado global de aceite de girasol, la rápida respuesta del productor argentino que tuvo el incentivo de los precios y una posición ganadora frente a otros cultivos en el país, además de las condiciones climáticas favorables en zonas girasoleras, resultó determinante para arribar a este punto de la historia de la oleaginosa.

Así, cabe destacar que se pone a prueba la capacidad logística y la capacidad industrial de la cadena girasolera. Del análisis regional se desprende una estructura en la cual las regiones del norte y del sur actúan como excedentarios del grano y, por ende, proveedores de la región centro, en donde se concentran las instalaciones industriales y las de exportación. Aunque esta asimetría no es nueva, la escala de la campaña le imprime un stress adicional a la región central, ya que depende enteramente de la eficiencia logística del transporte entre las regiones, donde las consideraciones de costo juegan definitivamente.

El salto de la exportación de semillas es otro fenómeno por resaltar, ya que amerita un seguimiento que permita contestar algunas preguntas. ¿Es sólo circunstancial debido al conflicto del Mar Negro y su efecto sobre la producción de Ucrania y sobre el mercado europeo como centro de demanda? ¿Es un fenómeno que puede, por lo tanto, constituirse en una demanda competidora con la industria aceitera local? ¿Es una oportunidad de colocación en el mercado europeo de una semilla con un alto contenido de materia grasa, a la vez que un desafío para trabajar en las buenas prácticas que satisfagan estrictas normativas sanitarias?

En definitiva, la campaña 2025/26 confirma el potencial del cultivo de girasol argentino, pero también plantea desafíos notables logísticos (capacidad de molienda y de infraestructura de las vías de transporte) y de mercado (la adopción estricta de buenas prácticas para ajustarse a los estándares sanitarios).

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Crece la volatilidad en el mercado de granos en medio del conflicto en Medio Oriente

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La guerra en Medio Oriente empezó a pegar de lleno en el mercado de granos y dejó una señal doble para la Argentina: mientras la volatilidad financiera se acelera en Chicago por la presión geopolítica, el país logra capitalizar una ventana comercial excepcional para el maíz y el girasol, con exportaciones que rompen récords y sostienen el movimiento interno de mercadería. El dato central no es solo productivo, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. En plena campaña 2025/26, con una oferta abundante y costos logísticos globales más altos por la crisis en el estrecho de Ormuz, la competitividad argentina gana espacio en el comercio internacional, aunque bajo una condición frágil: que el conflicto no deteriore todavía más el transporte marítimo ni profundice el desorden en los precios.

La novedad combina alivio comercial y riesgo sistémico. Por un lado, la cosecha récord y la demanda externa están permitiendo dar salida a volúmenes muy altos, especialmente en girasol y maíz. Por otro, la guerra y la acción de los fondos especulativos transformaron a los futuros agro en un terreno mucho más sensible a cualquier titular. En ese escenario, la Argentina aparece beneficiada por precios competitivos y por una ventana de exportación favorable, pero queda también expuesta a un mercado internacional cada vez más nervioso, donde una noticia diplomática o militar puede mover las cotizaciones con violencia en una sola rueda.

El girasol rompe todos los techos y acelera la comercialización interna

El caso más contundente es el del girasol. La campaña 2025/26 ya muestra una performance histórica en exportaciones y confirma que el complejo encontró una salida externa pocas veces vista. En el primer trimestre se embarcaron 391.000 toneladas de aceite, el mejor arranque aceitero de campaña desde 2005. Pero el dato más disruptivo está en la exportación de semilla de girasol, que alcanzó 421.136 toneladas en lo que va del trimestre: equivale a 12 veces la cifra del año pasado (31.688 toneladas) y casi 17 veces el promedio de los últimos cinco años para esta altura del calendario (25.000 toneladas).

Ese salto no es una curiosidad estadística. Cambia la lógica comercial del cultivo. Cuando se homogeneizan las exportaciones de aceites, pellets y harinas en semilla procesada equivalente, surge que ya se utilizaron 1,12 millones de toneladas de semillas para producir los derivados industriales exportados en lo que va de la campaña. El registro supera en más del doble el promedio del último lustro y es 1,7 veces superior al del año pasado a esta altura.

La magnitud de la demanda externa ya tuvo impacto interno. El mercado doméstico respondió con compras totales por 3,1 millones de toneladas, lo que ubica a la campaña 2025/26 como el segundo registro más alto del siglo, a la par de la 2007/08. En términos comparativos, el ritmo comercial corre 62% por encima del ciclo anterior y 111% más que el promedio de los últimos cinco años. No se trata solo de más exportaciones: se trata de una cadena que encuentra precio, fluidez comercial y ritmo de descarga en un momento donde la oferta es abundante.

Un mercado inusual: hasta un gran exportador compró girasol argentino

Dentro de esa dinámica aparece un dato con peso propio: la producción argentina logró ingresar en destinos que no son compradores habituales. En un hecho sin precedentes dentro del texto base, Bulgaria, uno de los mayores exportadores mundiales de semillas y aceite de girasol, apareció como destino del producto argentino y explicó el 37% de las compras de semilla en bruto.

Ese dato revela dos cosas a la vez. Primero, que la competitividad argentina no solo funciona en mercados tradicionales, sino también en plazas donde normalmente la lógica comercial iría en sentido inverso. Segundo, que el contexto global empuja a los importadores y procesadores a buscar mercadería donde haya precio y disponibilidad, incluso si eso altera esquemas históricos del comercio agrícola. Cuando un exportador estructural pasa a comprar, el mercado está enviando una señal sobre escasez relativa, oportunidades transitorias o reacomodamientos fuertes en la formación de precios.

El maíz aprovecha una ventana de competitividad y apunta a un récord exportador

El maíz ofrece otra foto relevante. La cosecha avanza al 14% a nivel nacional y, solo en marzo, ya se descargaron 3 millones de toneladas en los puertos del Gran Rosario, es decir, 1,4 millones más que en igual momento del año pasado. A la par, la comercialización interna muestra un ritmo firme: ya está comprometido el 30% de las toneladas esperadas para esta campaña, 10 puntos porcentuales por encima del ciclo pasado.

Sobre esa base, el programa exportador del primer mes de campaña se perfila para quebrar marcas. La previsión indica que marzo cerraría con más de 4 millones de toneladas exportadas, un récord para el arranque de campaña del cereal. La explicación central está en la competitividad del producto argentino. Aun con subas en los costos globales de los fletes marítimos, el maíz local sigue siendo presentado como el más competitivo del mundo dentro de la ventana que se extiende hasta el ingreso más fuerte de la oferta brasileña, previsto para junio/julio.

Ahí aparece una lectura política y económica concreta. La Argentina no está aprovechando solo una buena cosecha, sino una combinación excepcional entre volumen disponible, salida exportadora y timing comercial. En un momento de disrupción global, esa ventaja puede ser decisiva para sostener ingreso de divisas, actividad en terminales portuarias y dinamismo en la cadena comercial. Pero también es una ventaja con fecha de vencimiento: depende de cuánto dure la ventana frente a Brasil y de que la crisis internacional no encarezca aún más la logística.

Chicago sube, las primas FOB aflojan y el mercado local se sostiene

El comportamiento de los precios muestra ese equilibrio inestable. En Chicago, los futuros de maíz recibieron impulso por el conflicto en Medio Oriente y por el mayor posicionamiento de los fondos en commodities agrícolas. Desde que el escenario internacional empezó a tensionarse, el contrato de referencia del cereal subió 6%. Sin embargo, al mismo tiempo, las primas FOB del maíz argentino se debilitaron, en parte por la presión de oferta y en parte por el aumento en los costos de transporte marítimo.

El resultado es una especie de compensación. La baja de las primas resta, pero la suba en Chicago más que equilibró ese efecto, permitiendo que el precio de exportación a cosecha se revalorizara US$ 15 por tonelada desde enero. Esa mejora ayudó a sostener los valores en el mercado de futuros local, que promedian entre US$ 182 y US$ 186 por tonelada.

Ese punto es central para entender el momento. La Argentina gana competitividad por precio, pero esa ventaja no surge en un contexto de estabilidad, sino dentro de un mercado global donde sube la tensión, suben los costos y se vuelve más agresiva la operatoria financiera. El beneficio existe, aunque no descansa sobre bases tranquilas.

Ormuz cerrado y fondos especulativos: la nueva fuente de inestabilidad

La otra gran variable del escenario es la guerra. El texto base marca que el estrecho de Ormuz sigue virtualmente cerrado, con una caída del 94% en el tráfico de buques. Esa cifra no impacta solo en petróleo y energía. Repercute también en el costo del comercio internacional, en las expectativas de abastecimiento y en el comportamiento de los capitales especulativos que operan sobre materias primas.

En ese clima, la volatilidad dejó de ser un factor lateral y pasó al centro del negocio. La soja dio la señal más fuerte. Durante el lunes de esta semana, el futuro más operado en Chicago registró la mayor caída diaria desde julio de 2024, con una pérdida de US$ 20 por tonelada en una sola rueda, hasta activar el límite automático del CME. El disparador fue una noticia política: la postergación del viaje de Donald Trump a China.

El mercado venía descontando en precios la promesa de que China sumaría 8 millones de toneladas de soja a sus compras de 12 millones de esta campaña. La postergación del viaje se leyó como una señal bajista porque debilitó el sustento político de ese compromiso. La reacción fue inmediata. Y dejó una enseñanza clave: ya no hacen falta cambios estructurales en oferta o demanda para mover fuerte los precios. Alcanza con un titular de alto impacto geopolítico.

La soja expone el nuevo patrón: subas violentas, caídas bruscas y fondos con poder de fuego

La soja venía de tocar máximos de 21 meses el viernes pasado. Antes del rally comprador, cotizaba por debajo de US$ 390 por tonelada. Luego llegó a operar en US$ 451, una suba del 16% en siete semanas. Después, ante una sola noticia con sesgo bajista, cayó con fuerza. Ese patrón no es anecdótico: muestra que el mercado agro quedó sometido a un nivel de sensibilidad mucho mayor.

El texto remarca que la volatilidad anualizada en las últimas diez ruedas escaló a máximos desde julio de 2023 y que los fondos especulativos tienen un rol central. La posición neta comprada supera los 600.000 contratos entre granos y derivados, tras un aumento del 337% desde fines de enero. Ese volumen de apuestas le da a los fondos un poder decisivo para mover cotizaciones. Una toma de ganancias, un cambio de expectativas o una noticia internacional pueden desatar correcciones violentas en cuestión de horas.

En términos de poder de mercado, eso significa que la formación de precios ya no depende solo de rindes, clima o demanda física. También depende de la velocidad con la que el capital financiero entra y sale de posiciones largas sobre commodities. Para la Argentina, esa dinámica abre oportunidades de precios, pero también complica la toma de decisiones comerciales, porque el margen entre una rueda favorable y una corrección abrupta se achicó mucho.

Qué gana la Argentina y qué riesgo enfrenta

La campaña 2025/26 encuentra a la Argentina en una situación singular. Tiene volumen, tiene competitividad y, por ahora, tiene demanda externa. El girasol exhibe una performance histórica. El maíz se encamina a un arranque récord. Y los precios internacionales, aun con altibajos, siguen ofreciendo respaldo al negocio exportador. En ese plano, los sectores vinculados a la exportación y a la logística portuaria aparecen fortalecidos.

Pero el mismo contexto que habilita esa ventana también impone límites. El cierre virtual de Ormuz, la suba de fletes, la fragilidad diplomática y el peso creciente de los fondos especulativos pueden alterar en pocos días el escenario. Un agravamiento del conflicto podría disparar todavía más los costos logísticos. Un cambio brusco en las expectativas sobre Estados Unidos, China o Medio Oriente puede desarmar posiciones compradas y provocar bajas intensas. Y el ingreso de la oferta brasileña en junio/julio meterá presión sobre la competitividad del maíz argentino.

Un momento de oportunidad, pero sin red de seguridad

Lo que hoy muestra el mercado de granos no es una foto de bonanza lineal, sino una combinación de oportunidad y fragilidad. La Argentina está logrando colocar mercadería en volúmenes excepcionales y aprovechar un contexto favorable para el maíz y el girasol. Sin embargo, esa ventaja se construye sobre un sistema internacional alterado por la guerra, con rutas marítimas bajo presión y precios moldeados por fondos que amplifican cada shock.

Las próximas semanas serán decisivas. Habrá que mirar si el conflicto en Medio Oriente profundiza el bloqueo comercial, si Chicago mantiene el sesgo alcista o entra en una nueva fase de corrección, y si la competitividad argentina logra sostenerse cuando cambie la oferta global. Por ahora, el negocio exportador encontró aire. La pregunta es cuánto dura esa ventana en un mercado que ya no reacciona por ciclos previsibles, sino por sobresaltos.

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