Lisandro Catalán asume en el Ministerio del Interior para recuperar la relación con las provincias
El presidente Javier Milei oficializó la designación de Lisandro Catalán como nuevo ministro del Interior, en una decisión que busca consolidar el vínculo político con los gobernadores afines en plena antesala de las elecciones nacionales. La medida marca un cambio en la estrategia del Ejecutivo: diálogo selectivo, reformas estructurales y un armado federal restringido.
La decisión fue comunicada este miércoles en Casa Rosada tras una reunión encabezada por Milei, de la que participaron el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el ministro de Economía, Luis Caputo.
Francos anunció la constitución de la Mesa Federal, integrada por Caputo y el flamante ministro Catalán, con el objetivo de retomar el diálogo político. Sin embargo, dejó en claro el alcance del esquema: “siguiendo las instrucciones del Presidente, con el objetivo de retomar el diálogo con los gobernadores afines, hemos constituido la Mesa Federal… En esta nueva etapa, estamos dispuestos a profundizar los vínculos con las provincias que comparten el espíritu de cambio”, subrayó.
El mensaje expone una definición política que excluye de plano a los mandatarios opositores, en especial a los peronistas, como el bonaerense Axel Kicillof, quien días atrás había reclamado públicamente ser convocado a un encuentro.
Siguiendo las instrucciones del Presidente @jmilei, con el objetivo de retomar el diálogo con los gobernadores afines, hemos constituido la Mesa Federal junto al Ministro de Economía @LuisCaputoAR, y el flamante Ministro del Interior @catalanlisandro.
— Guillermo Francos (@GAFrancosOk) September 10, 2025
En esta nueva etapa en que… pic.twitter.com/1aZvqZlzCU
Perfil y responsabilidades de Catalán
Hasta ahora, Catalán se desempeñaba como segundo de Francos, con responsabilidad directa en el vínculo con las provincias. Su promoción al rango ministerial supone un reconocimiento al rol que ya venía desempeñando, pero también un refuerzo institucional para centralizar el diálogo con los distritos.
El Ministerio del Interior, que bajo la administración libertaria había perdido protagonismo político, recupera peso en un contexto marcado por la necesidad de construir mayorías parlamentarias y garantizar gobernabilidad en el tramo final antes de las elecciones del 26 de octubre.
Con esta designación, Milei apuesta a un esquema de doble eje: Caputo concentrado en la viabilidad fiscal y económica, y Catalán en la articulación política con los aliados provinciales, dejando en evidencia que la estrategia de apertura hacia la oposición sigue limitada.
Reunión de Gabinete y prioridades electorales
La oficialización de Catalán coincidió con la tercera reunión de gabinete de la semana, convocada en el Salón Eva Perón de Casa Rosada. Allí participaron Karina Milei (Secretaría General), los ministros Caputo (Economía), Pettovello (Capital Humano), Sturzenegger (Desregulación), Werthein (Cancillería), Lugones (Salud), Cúneo Libarona (Justicia), Bullrich (Seguridad) y Petri (Defensa), además de los secretarios presidenciales Adorni (Comunicación) e Ibarzábal (Legal y Técnica).
La reunión dio continuidad a los encuentros de los días previos: uno con eje político y otro económico. Según fuentes oficiales, el objetivo inmediato es coordinar el cronograma de gestión con el inicio de la campaña electoral nacional, reforzando la nueva mesa política creada por Milei para ordenar la toma de decisiones estratégicas.
La designación de Catalán llega en un momento crítico: el Gobierno necesita recomponer puentes con las provincias aliadas para avanzar con su agenda de reformas y asegurar apoyo parlamentario. Al mismo tiempo, la exclusión explícita de gobernadores opositores podría tensar aún más la relación con distritos clave, como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
El gesto de Milei busca enviar una señal de fortaleza interna hacia su propio espacio político y hacia los mercados, que observan con cautela el escenario electoral y la capacidad del oficialismo de sostener gobernabilidad. No obstante, el riesgo político es evidente: consolidar un esquema de “gobernabilidad a la carta” que profundice la fragmentación política nacional.

Entre la campaña y la gobernabilidad
Con las elecciones del 26 de octubre en el horizonte, el Gobierno necesita mostrar orden político y previsibilidad económica. Catalán será clave en la coordinación con los gobernadores aliados para avanzar en reformas estructurales y sostener el discurso de “espíritu de cambio”.
El próximo paso será la activación plena de la Mesa Federal, que funcionará como ámbito de articulación Nación-provincias. El desafío inmediato es evitar que la estrategia de exclusión derive en mayores conflictos institucionales y complique la implementación de políticas en territorios gobernados por la oposición.
