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El censo se realizará el miércoles 18 de mayo y por primera vez se podrá hacer en forma digital

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El Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda se realizará el miércoles 18 de mayo, día que será feriado nacional, y por primera vez incluirá un cuestionario censal a través de Internet, así como una pregunta sobre la identidad de género y toda la población podrá responder sobre autorreconocimiento étnico, informó hoy el Gobierno nacional.

La fecha nacional del censo se determinó a través del decreto 42/2022, publicado hoy en el Boletín Oficial y firmado por el presidente Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, Juan Manzur; y el ministro de Economía, Martín Guzmán.

El Censo digital estará habilitado desde el miércoles 16 de marzo hasta el lunes 16 de mayo de 2022 inclusive.

Entre las 00:00 hasta las 20 horas del miércoles 18, el Día del Censo, no se podrán realizar funciones teatrales, exhibiciones cinematográficas, competencias deportivas, espectáculos ni reuniones públicas, según la ley 24.254.

Tampoco podrán permanecer abiertos los clubes y comercios de venta de artículos alimenticios.

La normativa del Censo establece también que todas las personas que habitan en el país deben responder las preguntas incluidas en el cuestionario censal, según el artículo 17° del Decreto 726/2020.

La información obtenida, “solo será utilizada con fines estadísticos”, según el artículo 18° de esa normativa, donde se aclara que “las respuestas son confidenciales y el INDEC no comparte los datos individuales que se brindan a través del Censo con ninguna persona física ni organismo público o privado”.

Por primera vez, detalló la página oficial www.censo.gob.ar, los ciudadanos argentinos tendrán la posibilidad de completar el cuestionario censal en línea, para lo cual se necesitará disponer de una computadora, tablet o celular con acceso a internet.

“El objetivo de esta herramienta es que todas las viviendas particulares en áreas rurales y urbanas puedan autocensarse cuando y dónde quieran, además de optimizar los tiempos de llenado de datos”, se informó.

De todas formas, las personas censistas acreditadas recorrerán todas las viviendas particulares en áreas urbanas del país, para realizar las entrevistas presenciales, en caso de que corresponda.

Si las personas completaron el Censo digital, solo se les solicitará el comprobante de finalización del mismo, que es un código alfanumérico de 6 dígitos que se genera automáticamente al terminar de completar el cuestionario censal.

Ese comprobante se puede descargar y, además, quienes lo hayan realizado de forma digital lo recibirán en el correo electrónico que se registre al inicio del Censo.

Se aclara, además que no se solicitará impreso y si en la vivienda hay más de un hogar, todos utilizarán el mismo comprobante de finalización.

El INDEC destacó que será la primera vez que en la Argentina se realice un censo de derecho, donde las personas se contabilizarán según su lugar de residencia habitual ya que “los diez anteriores fueron censos de hecho, ya que se enumeraba a la población en el lugar donde había pasado la noche previa al Día del Censo”.

Además, será la primera vez que se incluirá una pregunta sobre la identidad de género y toda la población podrá responder sobre autorreconocimiento étnico (pueblos indígenas y afrodescendientes), ya que en anteriores censos esta temática era relevada a solo una muestra de las personas censadas.

El decreto 42/2022 publicado hoy instruye a los organismos nacionales a imprimir preferente despacho y trámite urgente a todo pedido de colaboración y movilización de recursos humanos y materiales destinados a la realización del operativo censal, que les fueran requeridos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Asimismo, se invita a las provincias y a la ciudad de Buenos Aires a adherir al decreto para la realización del censo.

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Guzmán: “Argentina necesita más tiempo para pagar y quiere llegar a un acuerdo”

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El ministro de Economía, Martín Guzmán, afirmó hoy que la “Argentina necesita más tiempo para pagar y quiere llegar a un acuerdo (con el FMI), que es necesario para ambas partes”, al tiempo que admitió que existen diferencias con el organismo sobre los tiempos de consolidación fiscal y las combinaciones entre gastos e ingresos.

“La diferencia que tenemos con el FMI es la velocidad de consolidación fiscal y las combinaciones entre gastos e ingresos. No queremos penalizar la demanda cuando la economía se está recuperando”, dijo Guzmán en una entrevista con el diario francés Le Figaro.

En el plano internacional la Argentina volvió a recibir otra muestra de apoyo por parte del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que pidió “un trato justo” para el país en torno al acuerdo por el pago de la deuda externa y que el Fondo Monetario Internacional (FMI) “asuma su responsabilidad” en el “endeudamiento excesivo” registrado como consecuencia del préstamo que tomó en 2018 el gobierno de Mauricio Macri.

“Aprovecho para hacer un llamado al Fondo Monetario Internacional con el propósito de que le den un trato justo a Argentina. Que asuma el FMI su responsabilidad en el endeudamiento excesivo del país y que no quiera ahora ponerles condiciones que van a empobrecer más al pueblo argentino y a debilitar por completo a su gobierno, si se aplican esas medidas que les está recomendando el FMI”, consideró López Obrador en conferencia de prensa desde el salón Tesorería del Palacio Nacional de México.

En horas de la tarde, el presidente Alberto Fernández agradeció a su par de México el apoyo en las negociaciones que la Argentina lleva adelante ante el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Agradezco al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, su firme decisión de apoyar la negociación de Argentina con el FMI”, sostuvo el jefe del Estado a través de su cuenta en la red social Twitter.

“Como bien ha dicho mi querido y respetado presidente de México, el FMI debe asumir la responsabilidad que tuvo al otorgar ese crédito récord al gobierno de Mauricio Macri con el fin de beneficiar a un gobierno en un momento electoral”, señaló Fernández.

Guzmán, en el reportaje concedido a Le Figaro, dijo que “Argentina ahora quiere más tiempo para pagar y quiere llegar a un acuerdo, que es necesario para ambas partes. La economía va mejor, pero necesitamos más tiempo para pagar”.

“Argentina necesita continuar por este camino, que está sucediendo ahora, en un proceso de consolidación fiscal virtuosa porque eso fortalecerá nuestro crédito y nuestra moneda. Y Argentina también quiere converger a una situación donde no haya un financiamiento sistemático del Banco Central al Tesoro”, explicó Guzmán.

En cuanto a la evolución de las cuentas públicas, indicó que se “redujo fuertemente el déficit primario del 6,4% del PIB en 2020 al 3% en 2021; una reducción de 3,5 puntos en un año con un crecimiento del 10%. Si continuáramos en la trayectoria pronosticada por el FMI, se socavaría el crecimiento y el éxito del programa de apoyo”.

“Hoy el principal freno de la economía argentina proviene de la restricción de la balanza de pagos; la mayor tensión viene de la deuda con el FMI, por el acuerdo de 2018 y los fuertes vencimientos de 19 mil millones de dólares este año y 20 mil millones de dólares en 2023”, acotó el titular del Palacio de Hacienda.

Respecto a la problemática inflacionaria, sostuvo que se trata de “un problema generalizado que afecta a toda la economía. Es nuestra prioridad, junto con la creación de empleo”.

Otro funcionario del Gobierno nacional, el vicejefe de Gabinete, Jorge Neme, también apuntó contra el equipo económico del gobierno Macri, al pedir a esos exfuncionarios “que les cuenten a los argentinos cómo iban a pagar la deuda con el FMI si la desgracia se abalanzaba contra la Argentina con otra gestión de Juntos por el Cambio”.

Neme, a través de su cuenta en la red social Twitter, advirtió que “hasta el momento, Toto Caputo, Sturzenegger, Dujovne, Sandleris y Prat Gay, no le explicaron a los argentinos y argentinas cómo iban a pagar la deuda que tomaron con el FMI en caso de que la desgracia se hubiera abalanzado sobre la Argentina en 2019 con otro mandato de Mauricio Macri”.

“Lo que sí sabemos es que inventaron el problema de la deuda para pagarle a los bancos y al sector financiero, que en dos años se fugaron los ahorros de todos los argentinos”, agregó.

“El resultado del Gobierno de Macri fue desastroso: liquidaron empresas, generaron desocupación e incrementaron la pobreza. En los cuatro años que Prat Gay, Dujovne, Caputo y Sturzenegger administraron la economía, se cayeron las exportaciones, desaparecieron las inversiones en activos reales, en desarrollo productivo, tecnología, inversión y en obras públicas”, concluyó Neme.

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En diciembre, el Sector Público Nacional registró un déficit primario de $496.344 millones

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El Sector Público Nacional cierra el ejercicio 2021 con un déficit primario de $1.407.641 millones y un déficit financiero de $2.091.882 millones luego de excluir los ingresos extraordinarios correspondientes a los DEG (1). Así, según las últimas estimaciones del PBI, el déficit primario del año cerraría en torno al 3% del PBI, mientras que el déficit financiero en 4,5%. Esta dinámica se da gracias a un incremento real de los ingresos totales del (+17,6% real i.a.) en simultaneo con una política fiscal expansiva (0,8% real i.a.; 12,9% real i.a. neto COVID) que impulsa el crecimiento económico con inclusión social al tiempo que se avanza en fortalecer la sustentabilidad de las finanzas públicas.

En el período de referencia, los Ingresos totales del SPN ascendieron a $879.209 millones (+87,3% i.a.) (2). Los ingresos tributarios crecieron 86,5% i.a., impulsados por el desempeño de tributos provenientes del Comercio Exterior, la Seguridad Social y la actividad económica. En cuanto a los primeros, los Derechos de Exportación continuaron registrando un incremento significativo (+209% i.a.). A su vez, los ingresos asociados a Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social evidenciaron una aceleración respecto al mes anterior por tercer mes consecutivo (+78,7% i.a.), como consecuencia del incremento del salario medio tras los distintos acuerdos paritarios. Cabe mencionar que estos ingresos se encuentran disminuidos por las exenciones para aliviar la carga tributaria al sector de la Salud, los sectores críticos del programa REPRO II y las provincias del Norte Grande.

Por último, los ingresos ligados a la actividad económica, como el IVA neto de reintegros (+$68.114,4 millones; +74,8% i.a.) y los Créditos y Débitos (+$40.898,9 millones; +95,7% i.a.) también presentaron una aceleración en el margen respecto al mes anterior y exhibieron un crecimiento por encima del nivel de precios.

Respecto a las erogaciones del SPN, las mismas alcanzaron un incremento del 77,0% i.a., guarismo que asciende a 78,9% i.a. luego de excluir gastos extraordinarios asociados al COVID-19 en 2020 y 2021. Esta expansión del gasto se ve impulsada tanto por la inversión de capital como por las diferentes medidas de inclusión y contención social desplegadas por el Gobierno Nacional a lo largo del año en curso.

Las transferencias corrientes alcanzaron los $494.639 millones (+70,9% i.a.; +80,4% i.a. neto de gasto COVID). Aquellas correspondientes al sector privado presentaron un crecimiento de +$205.286 millones (+80,5% i.a; +82,0% i.a neto de gasto COVID). En este universo se destacan los incrementos de programas como Potenciar Trabajo (+$47.752,3 millones), debido al aumento de beneficiarios y del Salario Mínimo Vital y Móvil; y Acciones de Empleo (+$10.107,1 millones) – principalmente REPRO II – por la asistencia a los sectores productivos afectados de forma crítica por la pandemia.

A su vez, es importante mencionar que durante el mes de diciembre se registró el pago del bono de hasta $8.000 a jubilados y pensionados según el decreto 855/21, el cual representó una inversión de alrededor de $35.000 millones; como así también el incremento de +$7.253,9 millones en el pago Asignaciones Familiares, el cual contempla el otorgamiento del complemento mensual dispuesto por el decreto N°719/21. Al mismo tiempo, se observaron aumentos en las transferencias para sectores críticos como la Salud y el Turismo (Atención Médica para los beneficiarios de PNC; +$4.576,8 millones y Previaje; +6.282,7 millones), como así también para los programas ACOMPAÑAR (+$3.112,8 millones) y PROGRESAR (+$2.687,2 millones).

En materia de subsidios energéticos, se destaca la asistencia a CAMMESA (+$52.308,2 millones) en el marco del programa Formulación y Ejecución de la Política de Energía Eléctrica.

Por otra parte, las transferencias corrientes al sector público arrojaron una variación de +26.875,2 millones (+40,0% i.a; +75,2% i.a. neto de gasto COVID). En este concepto es menester mencionar las transferencias con destino a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por el cumplimiento de lo estipulado en la Ley Nº 27.606 y a la provincia de Buenos Aires en concepto del Fondo del Fortalecimiento Fiscal dispuesto en la Resolución 524/2020. Asimismo, se registraron aumentos en las transferencias a Gobiernos Provinciales (+$4.406,7 millones) por parte del Ministerio de Salud en el marco del programa Prevención y Control de enfermedades Crónicas y para Desarrollo de Seguros de Salud.

Por otro lado, las prestaciones de la seguridad social ascendieron a $529.695,2 millones (+61,9% i.a). Esta dinámica se explica por el impacto de la fórmula de movilidad vigente (Ley N° 27.609), que arroja mayores incrementos en línea con la recuperación de la recaudación y los salarios de la economía. En el mismo sentido, las remuneraciones registraron una variación de 84,5% i.a. producto de los incrementos otorgados de acuerdo a la paritaria salarial vigente junto con el pago de la suma extraordinaria de $20.000 según el decreto 885/21, el cual alcanzó a más de 350.000 trabajadores y trabajadoras de la Administración Pública Nacional. En cuanto al gasto en bienes y servicios, este registró una suba de +32.705,7 millones (+125,2% i.a.), en buena medida debido a la adquisición de vacunas y acciones de mitigación de la pandemia (+$13.589,1 millones).

Finalmente, el gasto de capital registró una suba de +$61.390,6 millones (+134,2% i.a.), duplicando su valor respecto al mismo periodo del año anterior. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por la Inversión Real Directa (+135,6% i.a), en la que se destaca la inversión realizada por la Dirección Nacional de Vialidad para la construcción y mantenimiento de autopistas, rutas y autovías (+$14.551,6 millones) y la inversión por parte de empresas públicas (+$8.564,1 millones). Además, se evidenciaron mayores transferencias de capital a las provincias (+240,3 % i.a) entre las cuales se destacan aquellas realizadas para obras de saneamiento y provisión de agua (+$2.323,0 millones), obras de energía (+2.201,7 millones), construcción de viviendas (+$2.161,5 millones) y obras de transporte (+$1.737,7 millones).

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La Argentina espera una respuesta del FMI a su propuesta, mientras negocia con Estados Unidos

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(Por Mara Laudonia) La Argentina espera una respuesta del Fondo Monetario Internacional (FMI) a su propuesta, mientras continúan las conversaciones técnicas y políticas para avanzar en la negociación de un nuevo programa de financiamiento.

En ese marco se inscribe el viaje a los Estados Unidos que la próxima semana realizará el canciller Santiago Cafiero para reunirse con el secretario de Estado, Antony Blinken, en Washington, con el objetivo puesto en las negociaciones con el FMI.

Durante la semana, luego de que el Gobierno hiciera pública la resistencia de algunos miembros del directorio del Fondo a alcanzar un acuerdo -en especial por el tema fiscal-, continuaron los contactos diplomáticos y técnicos con directivos del organismo, para llegar a un acuerdo para reprogramar los vencimientos de la deuda del programa stanb by concretado durante la administración de Mauricio Macri.

En los últimos días también se alzaron voces de especialistas internacionales que advirtieron sobre el acuerdo fallido del 2018 y de la posibilidad de que, de nuevo, el Fondo se equivoque con la Argentina si presiona con metas que impliquen un mayor ajuste fiscal y que impidan la recuperación de la economía del país.

“Argentina ya presentó su propuesta y espera y está en manos del FMI ahora tratar de dar la respuesta lo más rápido posible”, sostuvo el jueves la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti.

Según indicó, el acuerdo con el FMI “no es solamente un tema económico” y, por lo tanto, en esta negociación participa no sólo el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien lleva adelante reuniones “permanentemente”, sino también el embajador argentino en EE.UU., Jorge Argüello, de parte de la Cancillería argentina.

Cerruti confirmó también que el canciller Santiago Cafiero se entrevistará el próximo martes con el secretario de Estado, Antony Blinken.

El encuentro, explicó, “será para llevar adelante otro tipo de reuniones que tienen que ver con la discusión geopolítica y entre Estados sobre el próximo acuerdo (con el FMI)”, entre otros temas.

De cara a esa misión, Cafiero se reunió el viernes con el ministro de Economía, Martín Guzmán, antes de emprender viaje a Washington, donde permanecerá por espacio de 48 horas.

“Se trata de la primera reunión de alto nivel entre los cancilleres de ambos países, y que contiene una agenda bilateral y política. Se va a repasar toda la relación, que es óptima, intensa y fructífera”, dijeron a Télam fuentes oficiales sobre ese encuentro.

Respecto del tema puntual del acuerdo con el FMI, en el Gobierno creen que el ala política del presidente Joe Biden es la más sensible al tema y quiere colaborar con la Argentina en la resolución de la cuestión.

Las fuentes consultadas por esta agencia repitieron un concepto que viene transmitiendo desde tiempo atrás el presidente Alberto Fernández: el crédito concedido en 2018 fue un “préstamo político” y el expresidente republicano Donald Trump le concedió los recursos al expresidente Mauricio Macri.

Las fuentes gubernamentales insistieron en que “los buenos datos de la economía 2021 fortalecen la postura argentina, porque demuestra que, si nos dejan crecer, se puede pagar”. E insistieron: “El crecimiento se demostró con datos concretos”.

Además, acotaron que “en términos políticos, se viene consensuando un nuevo programa porque el que tomó el expresidente Macri es impagable e incumplible, y Alberto Fernández siempre dijo que, para pagar, hay que crecer”.

En tanto, agregó la fuente, el Tesoro de EE.UU., que tiene incidencia en el organismo de crédito internacional, tiene una postura más “técnica”, y lo que queda claro es que, si bien el FMI no es sólo EE.UU., “la política puede colaborar para encauzar el tema”.

En este contexto, en los últimos días se alzaron voces de académicos y medios de comunicación de distinto espectro político, que criticaron el accionar del FMI con la Argentina.

Una es la referida a la última publicación de la revista británica The Economist.

“El préstamo fue el mayor en la historia del FMI. Ha dejado a Argentina tan comprometida con el Fondo que el país necesitará un nuevo préstamo a más largo plazo para ayudarlo a pagar el actual. A pesar de su tamaño, el rescate no logró salvar a la Argentina del incumplimiento y la desesperación”, reza uno de los párrafos de la nota.

La otra voz es la del premio Nobel Joseph Stiglitz quien, por un lado, destacó la recuperación reciente del país al considerarla un “milagro argentino” y, por otro lado, fustigó a los países miembro del directorio del Fondo que promueven un ajuste mayor para alcanzar un acuerdo con la Argentina.

“Si bien todos deberían saber a estas alturas que la austeridad es contraproducente, es posible que algunos Estados miembros influyentes del FMI aún la defiendan”, dijo el economista de la Universidad de Columbia, tras criticar fuertemente el crédito anterior que tomó la administración macrista.

Mientras tanto, ya desembarcaron nuevos técnicos del Fondo que tendrán relación con la Argentina.

Uno de ellos es el economista brasileño israelí Ilan Goldfajn, quien la semana pasada asumió como nuevo director para el Hemisferio Occidental en el FMI.

El otro es Ben Kelmanson, el nuevo representante permanente del Fondo en el país, quien reporta a Goldfjan y ya estrenó la oficina en Buenos Aires y comenzó con las reuniones con funcionarios argentinos.

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El balance de 2021: fuerte rebote, aceleración nominal con heterogeneidad y cristalización de los límites económicos

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El año 2021 estuvo signado por la recuperación de la economía luego de la fuerte caída en 2020, la profundización de los desequilibrios nominales y la cristalización de los límites que enfrenta el esquema económico. 

En lo que respecta al sector real, la actividad económica mostrará este año un crecimiento superior al 9%, recuperando gran parte del retroceso experimentado en 2020 producto del impacto de la pandemia y de las restricciones sanitarias que debieron aplicarse. El fuerte rebote estuvo principalmente liderado por la reapertura de actividades y la deprimida base de comparación. Sin embargo, también incidió el significativo shock de términos de intercambio. Éste no sólo impulsó las exportaciones sino que permitió que se incrementen los pagos de importaciones que dinamizaron la actividad y fortalecieron la recaudación del comercio exterior. 

La producción de bienes lideró el crecimiento, y en 2021 recuperará el terreno perdido el año pasado. La fuerte expansión de la industria manufacturera -liderada por la producción automotriz, equipo de transporte, maquinaria y equipo, prendas de vestir, metálicas básicas y productos no metálicos- y de la actividad de la construcción explican gran parte de este dinamismo. En el caso de los servicios la expansión se ubicará por debajo del nivel general de actividad y todavía tendrá terreno por recuperar en relación a los niveles pre-pandemia. 

Por el lado de la demanda, la inversión será el componente de mayor crecimiento interanual, en función del mencionado dinamismo de la construcción, la producción de equipo de transporte y maquinaria y por el repunte de las importaciones de bienes de capital. Por su parte, las exportaciones mostrarán un moderado crecimiento (en cantidades) que será muy inferior al que mostrarán las importaciones. Finalmente, el consumo privado crecerá levemente por encima del nivel general de actividad, pero aún se ubicará alrededor de 6% por debajo del nivel de 2019, y será casi 15% inferior al máximo alcanzado en 2017. 

La recuperación económica incidió positivamente en el mercado de trabajo: tasa de actividad (porcentaje de la población que trabaja o desea hacerlo) y el nivel de empleo son similares a los que se observaban previo al impacto de la pandemia. La recuperación de la cantidad de ocupados estuvo liderada en 2021 por el empleo asalariado informal y los cuentapropistas, que fue el mismo segmento del mercado de trabajo que explicó gran parte de la caída en la ocupación durante las restricciones sanitarias en 2020. Esta recuperación fue ayudada por la mejora en el empleo asalariado privado formal, concentrado especialmente en la industria, que ya superó los niveles previos a la pandemia (aunque siguen 5% por debajo de los niveles máximos alcanzados en 2017). 

En cuanto a los salarios, las paritarias al inicio del 2021 estuvieron guiadas por una pauta oficial (alrededor de 30%) que se vio rápidamente desbordada por la inflación. La reapertura de las negociaciones impulsó nominalmente a los salarios en la segunda mitad del año y, gracias al freno en la aceleración del nivel de precios, redundó en las primeras variaciones interanuales positivas en términos reales desde 2018. De esta manera, si bien el promedio anual del salario real volverá a caer por cuarto año consecutivo, a diciembre mostrarán una importante suba real, que deja arrastre positivo para 2022. 

En términos del sector externo, el 2021 se caracterizó por el fuerte incremento tanto del intercambio como del saldo comercial, que a su vez impulsó al superávit de cuenta corriente. La significativa suba de los montos intercambiados estuvo impulsada tanto por la recomposición de los volúmenes -luego del fuerte impacto negativo que tuvo el COVID en el comercio global-, como por el fortísimo shock positivo de precios internacionales. Las exportaciones de bienes crecerán alrededor del 41% i.a., superarando los USD 77.000 millones (el nivel más elevado desde 2012), mientras que las importaciones crecerán por encima de las ventas externas (+47% i.a.). De hecho, en términos cambiarios los pagos de importaciones llegaron a promediar los USD 6.000 millones mensuales (máximo desde 2013), lo que materializó la mencionada recuperación de la actividad. El saldo comercial de 2021 superará los USD 15.000 millones, aumentando 25% respecto de 2020. 

El impacto positivo de los términos de intercambio en el incremento del superávit de bienes fue significativo, ya que dicho aumento se produjo pese a que el crecimiento de las cantidades importadas triplicaría al de las exportadas. De hecho, la suba en los precios de exportación duplicaría a la de los de importación, y en los primeros nueve meses del año el nivel de los términos de intercambio fue el mayor de la serie. Más aún, En los primeros once meses del año casi la mitad del saldo comercial se explicó por la variación de los precios. 

El robustecido saldo de bienes apuntaló la cuenta corriente, que volvería a estacionarse en terreno positivo en 2021, por encima de 1% del PIB. Además del mayor superávit comercial de bienes, el saldo global de las transacciones comerciales del país se vio beneficiado por la todavía magra dinámica del turismo internacional (históricamente deficitaria) y el pago contenido de intereses externos, producto de la reestructuración de títulos públicos efectuada en 2020. 

Esta mayor disponibilidad de divisas, no obstante, no podrá ser capturada por el BCRA en el balance del año. Las reservas internacionales netas volverán a fin de año a cerca de los niveles mínimos de fin de 2020, a pesar del comentado saldo positivo de cuenta corriente, la persistencia (y endurecimiento) de las restricciones cambiarias y el ingreso extraordinario de DEG (USD 4.300 millones) en septiembre. 

En términos fiscales, se verificó una significativa reducción del déficit primario. El sector público nacional no financiero (SPNF) mostrará un rojo primario de 3,3% del PIB, casi la mitad que el alcanzado en 2020 (6,4% del PIB). Parte de esta recuperación era esperable, ya que el fuerte deterioro del año pasado estuvo motorizado por componentes cíclicos (desplome de la recaudación) y puntuales (despliegue de amplios programas de asistencia). Sin embargo, la mejora de las cuentas públicas superará a la que era esperable por la reversión de los factores cíclicos y puntuales: en 2021 los ingresos se verán también robustecidos por el salto en los recursos del comercio exterior y el Aporte Extraordinario sobre los patrimonios (que en conjunto explican una mejora en el saldo primario de 1,3 p.p. del PIB), mientras que los gastos se verán contenidos por el retraso que acumulará en promedio la fórmula de ajuste jubilatorio (que indexa el 40% del gasto). Si bien las erogaciones atadas a esta fórmula crecerán a diciembre por encima de la inflación, en el promedio del año lo harán por debajo. 

En términos económicos, las buenas noticias de la economía real y del resultado fiscal se vieron contrapesadas por la aceleración de la nominalidad, agravada por una profunda heterogeneidad: La inflación en 2021 volverá a estacionarse en la zona del 50% (como en 3 de los últimos 4 años), acelerándose 14 p.p. respecto de 2020. 

El ritmo de aumento de los precios empezó el 2021 con una importante inercia (en el último trimestre de 2020 promedió 3,7% mensual) y en los primeros tres meses del año subió un escalón al promediar 4,1%, con un pico de 4,8% en marzo. El temprano desborde de la pauta inflacionaria oficial (29%) motivó a que los esfuerzos se concentren en controlar la dinámica tanto del tipo de cambio oficial como de las tarifas, especialmente teniendo las elecciones en el horizonte. Así, se suspendieron los aumentos tarifarios previstos en el presupuesto (autorizando sólo un 9%) y el tipo de cambio oficial pasó a crecer a un ritmo de 1% mensual, aumentando a fin de año a la mitad del ritmo de la inflación y acumulando un atraso de 13% en términos reales. Cabe señalar que esta dinámica pudo ser llevada a cabo por lo mencionado anteriormente en el plano fiscal y externo: el aumento en el pago de subsidios (+0,6 p.p.) no alcanzó a compensar la mejora en el resultado primario, al tiempo que la mayor disponibilidad de divisas facilitó al BCRA la administración de la moderada trayectoria del dólar oficial. 

De esta forma, la heterogeneidad nominal se acentuó en 2021: la inflación alcanzará el 50%, con los precios “núcleo” corriendo al 55% i.a., el gasto en subsidios al 140% i.a. (se duplicarán nominalmente este año), el tipo de cambio al 24% i.a. y las tarifas cerca del 10% i.a.  

En el balance del último bienio, la economía mostrará un estancamiento del nivel de actividad con un nuevo retroceso del PIB per cápita, al tiempo que la nominalidad habrá subido un nuevo escalón. Este es el punto de partida de cara a un desafiante 2022. 

Los desafíos de 2022 

De cara a lo que paso este año, el 2022 luce desafiante ya que no se podrá repetir la dinámica de este año. En primer lugar, porque en el marco de un acuerdo con el FMI la política económica deberá implementar ciertos giros, tales como como trazar un sendero de consolidación fiscal o evitar profundizar el atraso cambiario para proteger las reservas. Pero más importante aún, porque 2021 dejó en evidencia los limitantes económicos: pese al shock de términos de intercambio, el ingreso extraordinario de DEG y la contención del turismo emisivo (tres factores que difícilmente se repitan en 2022) el BCRA no acumulará reservas, las cuales cerrarán el año en niveles mínimos. En segundo lugar, porque pese al atraso cambiario y tarifario (dos factores que tampoco serán intensos en 2022), y la estrategia de acuerdos de precios de consumo masivo, la inflación se estacionará en el 50%. Estos limitantes muestran que incluso en un escenario donde se estanquen las negociaciones con el FMI la continuidad pura no podría ser llevada a cabo sin profundizar restricciones o sin caer en correcciones desordenadas, ambos con costos en materia de actividad y nominalidad. 

En lo inmediato, la escasez de reservas netas (en el actual período de menores liquidaciones del agro) ya puso fin a la estrategia de contención del tipo de cambio. El dólar oficial ya aceleró su dinámica de depreciación, y si bien el gobierno intentará evitar un salto discreto, es probable que el año que viene el alza del dólar se ubique en la zona de la inflación. 

Desde el punto de vista del sector real, el 2021 deja un arrastre positivo de alrededor de 2,5 p.p. para 2022 y el salario real también ingresa al año con variaciones positivas, pero el año que viene no se contará ni con el efecto favorable de las reaperturas masivas (baja base de comparación) ni habrá un nuevo salto en los términos de intercambio (la disponibilidad de divisas no permitirá que las importaciones vuelvan a crecer como este año). A esto se suma el impacto de potenciales correcciones en el ritmo de depreciación cambiaria y tarifaria, y menor impulso fiscal neto. 

Desde el punto de vista del sector externo, en un mundo que -preocupado por el repunte de la inflación -comienza a dar señales de moderar los elevados niveles de liquidez, los riesgos por el lado de los precios internacionales están sesgados a la baja (pese a que no esperamos una caída significativa de los términos de intercambio). A esto se le suma que el turismo internacional seguirá recuperándose desde los aún deprimidos niveles. Esto implica que desde el punto de vista comercial la disponibilidad de divisas no será lo holgada que fue en 2021, poniendo un techo a los pagos de importaciones. 

En el plano fiscal, la mejora de 2021 deja efectos inerciales negativos para el año que viene: el gasto indexado comenzará el año creciendo por encima del 50% i.a. (este año lo hará en torno del 40% i.a.), al tiempo que por el lado de los recursos no se contará con el Aporte Extraordinario (0,5% del PIB) y los ingresos del comercio exterior presentan los riesgos mencionados. En este sentido, una de las principales discusiones en este plano será el gasto en subsidios y la consecuente política tarifaria, que muy probablemente también se acople a la nominalidad de la economía.  

Como puede verse, el 2022 luce desafiante: el rebote post pandemia ya ocurrió y muy posiblemente el abordaje de los desequilibrios existentes implique afrontar ciertos costos. Además, los limitantes económicos impedirán continuar profundizando la heterogeneidad nominal, por lo que esperamos que dichas variables se muevan conjuntamente en el rango del 50%. 

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